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Grietas... y Graffitis



Dice Durito que los poderosos han hecho plano el mundo. Que a fuerza de guerras, de muerte y destrucción, lo han ido achatando hasta quitarle su redondez.
"Y no sólo", dice Durito, "ya achatado, los poderosos han colocado el mundo como si fuera una pared que divide a unos de otros. Pero no es una pared así como las conocemos, no. Es una pared acostada. O sea que no sólo hay un lado y otro lado, sino que hay un arriba y un abajo".
Dice Durito que del lado de arriba del muro, viven los poderosos en impresionantes palacios, con autos lujosos, grandes jardines, piscinas, altos edificios. Dice Durito que allá arriba hay mucho espacio y poca gente. Pocos, muy pocos.
"Del lado de abajo del muro", dice Durito, "vive la gente muy así, muy común y corriente, habita en casas humildes, amontonadas unas encima de las otras, el aire está como sucio, igual el agua. Acá bajo hay poco espacio y mucha gente. Muchos, muy muchos".
"En los libros de geografía se sigue enseñando que el mundo es redondo, pero todo es una triquiñuela para esconder que hay unos que están arriba y hay otros que están abajo; y, sobre todo, que los que están arriba están ahí porque los sostienen los de abajo", dice Durito mientras martilla un globo terráqueo, de ésos que usan en las escuelas, para ilustrar su lección de hoy.
Dice Durito que el muro y lo que está arriba pesan mucho, y que, entonces, los que están abajo se inconforman, murmuran, conspiran.
Dice Durito que, además, el gran peso ha provocado que se haga una gran grieta en el muro.
Dice Durito que el Neoliberalismo trata de resanar el muro y que la pasta que usa es la clase política.
Dice Durito que los de abajo, es decir, la inmensa mayoría de la humanidad, trata de asomarse por la hendidura para ver qué es lo que pesa tanto y, sobre todo, por qué es que debe soportar ese peso.
Dice Durito que la rebeldía en el mundo es como una grieta en un muro: su primer sentido es asomarse al otro lado. Pero después, esa mirada debilita el muro y termina por resquebrajarlo por completo.
Dice Durito que la rebeldía va más allá de lo que va el 'cambio' moderno.
Porque el 'cambio' moderno aprovecha la grieta para colarse al otro lado del muro, al de arriba, olvidando, consciente o inconscientemente, que por la grieta no pueden pasar todos. El 'cambio' es entonces pasar al lado de arriba, y la democracia neoliberal es que unos pocos vean en representación de muchos, y que esos pocos le cuenten a los muchos lo que no pueden ver.
"Claro", dice Durito, "teniendo especial cuidado en no tocar el tema de por qué están unos pocos arriba y unos muchos abajo; y, especialmente, el asunto de que los de abajo sostienen a los de arriba".
"La rebeldía, en cambio, va más allá. No pretende asomarse al otro lado, ni mucho menos pasar allá, sino lo que quiere es debilitar el muro de tal forma que acabe por desmoronarse, y, así, no haya ni uno ni otro lado, ni un arriba ni un abajo".
"Y ya que estamos hablando de muros, un muro sin graffiti es como un mundo sin rebeldes, es decir, no vale la pena", dice mientras lo persigue inútilmente un camión de policías, después de pintar, con letras grandes y de todos los colores, un 'NO' en la hoja del calendario del Poder.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.



Dice Durito che i potenti hanno appiattito il mondo. Che a furia di guerre, di morte e distruzione, lo hanno schiacciato fino a privarlo della rotondità.
"E non solo", dice Durito, "una volta appiattito, i potenti hanno sistemato il mondo come se fosse un muro che divide alcuni da altri. Ma non è uno muro come lo conosciamo noi, no. E' un muro steso orizzontalmente. E cioè non ha solo due lati, ma anche un sopra e un sotto".
Dice Durito che dalla parte di sopra del muro vivono i potenti, in palazzi imponenti, con auto di lusso, grandi giardini, piscine e grattacieli. Dice Durito che là sopra c'è molto spazio e poca gente. Poca, pochissima.
"Dalla parte di sotto del muro", dice Durito, "vivono le persone un po' così, persone comuni e normali, che abitano in case umili, ammucchiate le une addosso alle altre. L'aria è un po' sporca, e anche l'acqua. Qui sotto c'è poco spazio e molta gente. Molta, moltissima".
"Nei libri di geografia si continua a insegnare che il mondo è rotondo, ma è tutto un trucco per nascondere che c'è qualcuno che sta sopra e qualcun altro che sta sotto. E soprattutto che quelli che stanno di sopra, stanno lì perché li sostengono quelli di sotto", dice Durito mentre prende a martellate un mappamondo, di quelli che si usano a scuola, per illustrare la sua lezione di oggi.
Dice Durito che il muro e quello che ci sta sopra pesano molto, e quindi quelli di sotto non ci stanno, criticano, cospirano.
Dice Durito che quel gran peso, per di più, ha provocato l'apertura di una grossa crepa nel muro.
Dice Durito che il neoliberismo cerca di riparare il muro, e la malta che usa è la classe politica.
Dice Durito che quelli di sotto, cioè l'immensa maggioranza dell'umanità, cerca di affacciarsi a quella fenditura per vedere che cos'è che pesa tanto, e soprattutto perché mai debba sostenere quel peso.
Dice Durito che la rebeldía nel mondo è come una crepa in un muro: il suo senso primo e di guardare dall'altra parte.
Ma poi quell'occhiata indebolisce il muro e finisce per abbatterlo completamente.
Dice Durito che la rebeldía va al di là di quello che fa il moderno 'cambiamento'.
Perché il 'cambiamento' moderno approfitta della crepa per intrufolarsi dall'altra parte del muro, quella di sopra, dimenticando coscientemente o incoscientemente che dalla crepa non possono passare tutti. Il 'cambiamento' quindi consiste nel passare della parte di sopra, e la democrazia neoliberista significa che pochi vedono in rappresentanza dei molti, e che quei pochi raccontano ai molti quel che non possono vedere.
"Claro", dice Durito, "E avendo molta cura di non toccare l'argomento del perché pochi stiano di sopra e molti di sotto. E specialmente il fatto che quelli di sotto sostengono quelli di sopra".
"La rebeldía, invece, va oltre. Non pretende di guardare dall'altra parte, e tantomeno di passare di là: quello che vuole è indebolire il muro in modo tale che finisca per crollare, e che così non ci sia più né un lato né l'altro, né un sopra né un sotto".
"E giacchè parliamo di muri, un muro senza graffiti è come un mondo senza ribelli, come dire, non vale la pena", dice mentre una camionetta della polizia lo insegue inutilmente, dopo che ha dipinto a caratteri grandi e di tutti i colori un 'NO' sul foglio del calendario del Potere.

Dalle montagne del Sudest Messicano
Subcomandante Insurgente Marcos

¿Cuánto tiempo va a tardar?



Subcomandanta Mariana Moguel:
La saludo con respeto y la felicito por el nuevo grado que adquirió con su dibujo. Permítame contarle una historia que, tal vez, algún día entenderá. Es la historia de...

DURITO

Te voy a platicar una historia que me pasó el otro día. Es la historia de un pequeño escarabajo que usa lentes y fuma pipa. Lo conocí un día que estaba buscando el tabaco para fumar y no lo encontraba. De pronto, a un lado de mi hamaca vi que estaba caído un poco de tabaco y que se formaba una hilerita. La fui siguiendo para ver dónde estaba mi tabaco y averiguar quién carajos lo había agarrado y lo estaba tirando. A unos cuantos metros y detrás de una piedra me encontré a un escarabajo sentado en un pequeño escritorio, leyendo unos papeles y fumando en una pipa diminuta.
-Ejem, ejem- dije yo para que el escarabajo se percatara de mi presencia, pero no me hizo caso.
Entonces le dije:
-Oiga, ese tabaco es mío.
El escarabajo se quitó los lentes, me miró de arriba a abajo y me dijo muy enojado:
-Por favor, capitán, le suplico que no me interrumpa. ¿Qué no se da cuenta de que estoy estudiando?
Yo me sorprendí un poco y le iba a dar una patada, pero me calmé y me senté a un lado para esperar a que terminara de estudiar. Al poco rato recogió sus papeles, los guardó en el escritorio y, mordisqueando su pipa, me dijo:
-Bueno, ahora sí. ¿En qué puedo servirle, capitán?
-Mi tabaco- le respondí.
-¿Su tabaco?- me dijo -. ¿Quiere que le dé un poco?
Yo me empecé a encabronar, pero el pequeño escarabajo me alcanzó con su patita la bolsa de tabaco y agregó:
-No se enoje, capitán. Comprenda que aquí no se puede conseguir tabaco y tuve que tomar un poco del suyo.
Yo me tranquilicé. El escarabajo me caía bien y le dije:
-No se preocupe. Por ahí tengo más.
-Mmh- contestó.
-Y usted, ¿cómo se llama?- le pregunté.
-Nabucodonosor- dijo, y continuó -pero mis amigos me dicen Durito. Usted puede decirme Durito, capitán.
Yo le agradecí la atención y le pregunté qué era lo que estaba estudiando.
-Estudio sobre el neoliberalismo y su estrategia de dominación para América Latina- me contestó.
-Y eso de qué le sirve a un escarabajo- le pregunté.
Y él me respondió muy enojado: "Cómo que de qué? Tengo que saber cuánto tiempo va a durar la lucha de ustedes y si van a ganar o no. Además, un escarabajo debe preocuparse por estudiar la situación del mundo en el que vive, ¿no le parece capitán?"
-No sé- le dije. - Pero ¿para qué quiere saber usted cuánto tiempo va a durar nuestra lucha y si vamos a ganar o no?
-Bueno, no se ha entendido nada- me dijo poniéndose las gafas y encendiendo su pipa. Después de echar una bocanada de humo continuó:
-Para saber cuánto tiempo nos vamos a estar cuidando los escarabajos de que no nos vayan a aplastar con sus bototas.
-¡Ah!
- dije
-Mmh- dijo él
-¿Y a qué conclusión ha llegado usted en su estudio?- le pregunté.
Él sacó sus papeles del escritorio y los empezó a hojear.
-Mmh... mmh- decía a cada rato mientras los revisaba.
Después que acabó de hacerlo, me miró a los ojos y me dijo:
-Van a ganar.
-Eso ya lo sabía
- le dije. Y agregué: -Pero ¿cuánto tiempo va a tardar?
-Mucho- me dijo suspirando con resignación.
-Eso también ya lo sabía... ¿No sabe cuánto tiempo exactamente?- pregunté.
-No se puede saber con exactitud. Hay que tomar en cuenta muchas cosas: las condiciones objetivas, la madurez de las condiciones subjetivas, la correlación de fuerzas, la crisis del imperialismo, la crisis del socialismo, etcétera, etcétera.
-Mmh- dije yo.
-¿En qué piensa, capitán?
-En nada
- le contesté. -Bueno señor Durito, tengo que retirarme. Tuve mucho gusto en conocerle. Sepa usted que puede tomar todo el tabaco que guste cuando quiera.
-Gracias capitán. Puedes tutearme si quieres- me dijo.
-Gracias Durito. Ahora voy a dar orden a mis compañeros de que está prohibido pisar a los escarabajos. Espero que eso ayude.
-Gracias, capitán, nos será de mucha utilidad tu orden.
-Como quiera que sea, cuídese mucho porque mis muchachos son muy distraídos y no siempre se fijan dónde ponen el pie.
-Así lo haré, capitán.
-Hasta luego.
-Hasta luego. Ven cuando quieras y platicaremos.
-Así lo haré- dije, y me retiré hacia la intendencia.

Es todo Mariana, espero conocerla personalmente algún día y poder intercambiar pasamontañas y dibujos. Vale.
Salud y otros colorines, porque con los que usaste seguro se acabó la tinta.

Desde las montañas del sureste mexicano.
Subcomandante insurgente Marcos




Subcomandanta Mariana Moguel,
La saluto con rispetto e mi congratulo per il nuovo grado che ha guadanato col suo disegno. Mi permetta di raccontarle una storia che, forse, qualche giorno capirà. È la storia di...


DURITO

Voglio raccontarti una storia che m'è successa l'altro giorno. È la storia di un piccolo scarabeo che porta gli occhiali e fuma la pipa. Lo conobbi un giorno che stavo cercando il tabacco per fumare e non lo trovavo. All'improvviso, ad un lato della mia amaca vidi che era caduto un po' di tabacco e che si formava una fila. Mi misi a seguirla per vedere dove il mio tabacco era andato a finire e scoprire chi accidenti l'aveva preso e se lo stava tirando. Ad alcuni metri, dietro un sasso mi trovai di fronte ad uno scarabeo seduto a una piccola scrivania che stava leggendo alcune carte e fumando da una pipa minuscola.
-Ehm, ehm- dissi affinché lo scarabeo notasse la mia presenza, ma lui non fece caso a me.
Allora gli dissi:
-Senta, quel tabacco è mio.
Lo scarabeo si tolse gli occhiali, mi guardò da sopra a sotto e mi disse molto arrabbiato:
-Per favore, capitano, la prego di non interrompermi. Non si rende conto che sto studiando?
Io rimasi un po' sorpreso e già stavo per dargli una pedata, ma mi calmai e mi sedetti da un lato aspettando finisse di studiare. Poco dopo lui raccolse le sue carte, le ripose nella scrivania e, mordicchiando la sua pipa, mi disse:
-Bene, ora sì. In che cosa posso esserle utile, capitano?
-Il mio tabacco- gli risposi.
-Il suo tabacco? -disse lui. -Vuole che gliene dia un po'?
Io incominciai a incavolarmi, ma il piccolo scarabeo mi porse con la sua zampa la borsa del tabacco e aggiunse:
-Non si arrabbi, capitano. Cerchi di capire, qui non può trovarsi facilmente del tabacco e ho dovuto prenderne un po' del suo.
Io mi calmai. Lo scarabeo cominciava a starmi simpatico e gli dissi:
-Non si preoccupi. Di là ne ho ancora.
-Mmh- rispose.
-E lei, come si chiama?- gli domandai.
-Nabucodonosor- disse, e continuò -ma i miei amici mi chiamano Durito. Lei può chiamarmi Durito, capitano.
Lo ringraziai per il riguardo e gli domandai che cosa stava studiando.
-Studio il neoliberalismo e la sua strategia di dominazione sull'America Latina- rispose.
-E questo a cosa serve a uno scarabeo- gli domandai.
E lui mi rispose molto arrabbiato: "Come a cosa serve? Devo sapere quanto tempo dura la vostra lotta e se vincerete o no. Inoltre, uno scarabeo deve preoccuparsi di studiare la situazione del mondo nel quale vive, non le sembra capitano?"
-Non so- gli dissi. -Ma per che motivo lei vuol sapere quanto tempo dura la nostra lotta e se vinceremo o no?
-Bueno, lei non ha capito niente- mi disse mettendosi gli occhiali e accendendo la pipa. Dopo avere gettato una boccata di fumo continuò:
-Per sapere quanto tempo noi scarabei dovremo fare attenzione per non essere schiacciati dai vostri stivali.
-Ah!- dissi
-Mmh- fece lui
-E a che conclusione è arrivato nel suo studio?- gli domandai.
Lui tirò fuori le sue carte dalla scrivania e incominciò a sfogliarle.
-Mmh... mmh- diceva ad ogni momento mentre le rivedeva.
Appena fatto, mi guardò negli occhi e mi disse:
-Vincerete.
-Questo lo sapevo già- gli dissi. Ed aggiunsi: -Ma quanto tempo manca?
-Molto- mi disse sospirando con rassegnazione.
-Anche questo lo sapevo già... Non sa esattamente quanto tempo?- domandai.
-Non si può sapere con esattezza. Bisogna prendere in considerazione molte cose: le condizioni oggettive, la maturità delle condizioni soggettive, la correlazione di forze, la crisi dell'imperialismo, la crisi del socialismo, eccetera, eccetera.
-Mmh- dissi io.
-A cosa pensa, capitano?
-A niente- gli risposi. -Bueno signor Durito, devo ritirarmi. Mi ha fatto molto piacere conoscerla. Sappia che può prendere tutto il tabacco che vuole quando vuole.
-Grazie capitano. Puoi darmi del tu se vuoi- mi disse.
-Grazie Durito. Ora do ordine ai miei compagni che è proibito pestare gli scarabei. Spero che questo ti sia di aiuto.
-Grazie, capitano, ci sarà di molta utilità il tuo ordine.
-Ad ogni modo, fai molta attenzione lo stesso perché i miei ragazzi sono molto distratti e non guardano sempre dove metteno i piedi.
-Lo farò, capitano.
-Hasta luego.
-Hasta luego. E venga quando vuole, faremo due chiacchiere.
-Lo farò- dissi, e mi ritirai verso l'intendenza.

È tutto Mariana, spero di conoscerti personalmente un giorno e poter scambiare con te passamontagna e disegni. Vale.
Salute ed altri colori vivaci, perché a quelli che hai usasto finora di sicuro è finito l'inchiostro.

Dalle montagne del Sudest Messicano
Subcomandante Insurgente Marcos



Trenes y Peatones



Durito y una de trenes y patones

Dice Durito (que alguna vez fue ferrocarrilero) que la política del Poder en el neoliberalismo ("escríbelo completo -me dice y ordena- porque no es una verdad para siempre, sino algo para el ahora"), es como un tren.
Dice Durito que en el tren de la política neoliberal, los vagones de adelante son disputados neciamente por quienes suponen que pueden conducir mejor, olvidando que la locomotora es la que lleva a los vagones y no al revés.
Dice Durito que los políticos ignoran también que la locomotora la conduce otro (aquel que habla la lengua del dinero) y que, en el descarrilamiento por venir, los vagones de lujo, los de adelante, son los primeros, sí, pero a la hora de desbarrancarse.
Dice Durito que a pie viaja la gente común y corriente.
Dice Durito que caminar es gratis, es más divertido y ahí uno decide a dónde va y a qué paso.
Dice Durito que la mayoría de la gente de a pie mira con indiferencia el paso de esa máquina que se precia de decidir su rumbo, y que olvida que no puede salirse de los rieles que las reglas de la política le imponen.
Dice Durito que la gente común y corriente no sólo no quiere conducir el tren y que, en algunos casos, se atreve a dudar del destino del viaje (que, además, se hace en su nombre, en su "representación").
Dice Durito que, entre la gente de a pie, hay unos que son rebeldes. Éstos no sólo critican el destino del viaje y el ridículo reparto discrecional de boletos. Incluso cuestionan la existencia misma del tren y se preguntan si realmente son necesarios los trenes. Porque sí, es cierto, se llega más rápido y más cómodo, pero uno llega adonde no quiere llegar.
Dice Durito que los zapatistas somos unos de esos peatones rebeldes (los "za-peatones"), y que somos el objeto de burla de quienes critican que no queramos comprar boleto y que viajan a toda velocidad… a la catástrofe.
Dice Durito que los zapatistas somos unos peatones muy otros. Porque, en lugar de ver con indiferencia el paso soberbio del tren, un zapatista ya se acerca sonriendo a la vía y pone un pie. Seguramente piensa, ingenuo, que así hará tropezar a la poderosa maquina y se descarrilará sin remedio.
Dice Durito que en los vagones, antes lugar de la feroz (y mezquina) lucha por un Poder que no está ahí, se unen ahora para, asomándose por las ventanas, burlarse del zapatista que, con su pie moreno, trata de detener el tren del Poder.
Dice Durito que en la madrugada del primero de enero de 1994 (llovía, hacía frío y una niebla densa cobijaba la ciudad), un indígena zapatista puso su pie para descarrilar el tren todopoderoso del PRI.
Dice Durito que 6 años después, el PRI yace en el fondo de la barranca y los restos son disputados por los que ayer se burlaron de ese indígena que, justo ahora, se venda con cuidado el pie, no porque le duela, sino porque allá se ve venir otro tren y otro y otro…
Dice Durito que si algo le sobra a los zapatistas son pies, porque se les hacen grandes a fuerza de caminar la larga noche del dolor a la esperanza.
Dice Durito que los zapatistas no terminarán de andar la noche hasta que los todos que son de a pie puedan decidir, no sólo sobre la existencia y rumbo del tren, también, y sobre todo, cuando en el andar de los peatones de la historia, haya muchas sillas bajo un manzano cargado de frutos… para todos.
"Porque de eso se trata todo esto, puesto que manzanas, sillas y trenes", dice Durito mientras ve, satisfecho, que la semilla que sembró hace tiempo ya levanta un palmo de la tierra que, cómplice y solidaria, la guardó.

Subcomandante Insurgente Marcos

A pie y ya entrados en el año diez de la guerra contra el olvido.

...nuestra idea es llamar a quienes son como nosotros y unirnos a ellos, en todas partes donde viven y luchan... (Sexta Declaración de la Selva Lacandona)



Durito, qualcosa a proposito di treni e pedoni

Dice Durito (che qualche volta fu ferroviere) che la politica del Potere nel neoliberalismo ("scrivi l'espressione così, per intero, - mi dice ed ordina - perché non è una verità per sempre, bensì qualcosa che vale per ora") è come un treno.
Dice Durito che nel treno della politica neoliberale, i vagoni posti davanti sono molto ambiti perché alcuni pensano stupidamente che si possano condurre meglio, dimenticando che è la locomotiva quella che porta i vagoni e non il contrario.
Dice Durito che i politici ignorano anche che la locomotiva la conduce un altro (quello che parla la lingua del denaro) e che, nel deragliamento a venire, i vagoni di lusso, quelli davanti, sono primi sì, ma nel momento del deragliamento.
Dice Durito che la gente comune e ordinaria viaggia a piedi.
Dice Durito che camminare è gratis, è più divertente e che così uno può liberamente decidere dove andare e a che velocità.
Dice Durito che la maggioranza della gente che va a piedi guarda con indifferenza il procedere di quella macchina che si vanta di decidere la sua rotta, mentre dimentica che non può uscire dalle rotaie che le regole della politica le impongono.
Dice Durito che la gente comune e ordinaria non solo non ambisce a condurre il treno ma che, in alcuni casi, osa dubitare anche della destinazione del viaggio ( che, inoltre, si pretende fatto a suo nome, e per suo conto)
Dice Durito che, tra la gente che va a piedi, ce ne sono alcuni che sono ribelli. Costoro non solo criticano la destinazione del viaggio e la ridicola ripartizione discrezionale dei biglietti, ma mettono perfino in discussione l'esistenza stessa del treno e si domandano se realmente siano necessari i treni. Perché sì, è vero che si arriva più rapidamente e in modo più comodo, ma uno finisce per andare dove non vuole arrivare.
Dice Durito che gli zapatisti sono alcuni di questi pedoni ribelli (gli "za-pedoni") e che per questo sono fatti oggetto di scherno da parte di quanti li criticano per il fatto che non vogliono comprare il biglietto mentre loro viaggiano a tutta la velocità verso... la catastrofe.
Dice Durito che gli zapatisti sono pedoni molti "altri". Particolari e alternativi perché, invece di vedere con indifferenza il passaggio superbo del treno, uno zapatista si avvicina già sorridendo alla via e mette avanti un piede. Sicuramente pensa, ingenuo, che così farà inciampare la poderosa macchina che deraglierà senza speranza.
Dice Durito che nei vagoni,quanti prima erano presi dalla feroce (e meschina) lotta per un Potere che non sta lì, si uniscono ora per prendersi gioco, affacciandosi ai finestrini, dello zapatista che, col suo piede bruno, tenta di fermare il treno del Potere.
Dice Durito che all'alba del primo di gennaio del 1994 (pioveva, faceva freddo ed una nebbia densa riparava la città) un indigeno zapatista mise il suo piede per far deragliare il treno onnipotente del PRI.
Dice Durito che 6 anni dopo, il PRI giace in fondo al burrone ed i suoi resti vengono disputati da quanti ieri si presero gioco di quell'indigeno che, proprio ora, offre con molta cura il piede, non perché gli dolga, bensì perché si vede sopravvenire un altro treno ed un altro ed un altro.
Dice Durito che se c'è qualcosa che non manca agli zapatisti sono i piedi, perché gli si sono fatti grandi a forza di camminare la lunga notte del dolore verso la speranza.
Dice Durito che gli zapatisti non finiranno di camminare la notte fino a quando tutti coloro che sono a piedi non potranno decidere non solo l'esistenza e la rotta del treno, ma anche, e soprattutto, fino a quando nel camminare dei pedoni della storia ci saranno molte sedie sotto un melo carico di frutti... per tutti.
"Perché di questo in fondo si tratta, appunto, di mele, sedie e treni", dice Durito mentre vede, soddisfatto, che la semenza che seminò tempo fa si alza già di un palmo dalla terra che, complice e solidale, la custodì.

Subcomandante Insurgente Marcos

A piedi e già avanzati nell'anno dieci della guerra contro la dimenticanza.

...la nostra idea è chiamare quanti sono come noi ed unirci ad essi, ovunque vivono e lottano... (Sexta Declaración de la Selva Lacandona)


La Rebelión es una mariposa

Allo scetticismo reso dottrina di stato, all'indifferenza neoliberista, al realismo cinico della globalizzazione, noi popoli indios abbiamo contrapposto la memoria, la parola ed il sogno. Lanciandoci con tutto quello che abbiamo in questa lotta, noi come individui e collettivamente, abbiamo agito con un impulso universalmente umano, quello della ribellione.
Subcomandante Insurgente Marcos



Para: Angel Luis Lara, alias El Ruso.
De: Sup Marcos.

Ruso, hermano: Lo primero, un abrazo. Lo segundo, un consejo: creo que harías bien en cambiarte el seudónimo, no vaya a ser que te confundan los chechenios y, entonces, sí, adiós Aguascalientes y adiós a uno de los mejores roqueros de la actualidad.
La fecha (12 de octubre) en la que empiezo a escribirte estas líneas no es accidental (nada es accidental en los zapatistas), ni tampoco lo es el absurdo puente que, en este día, trato de tender hasta donde ustedes trabajan para preparar la inauguración del Aguascalientes en Madrid. Estoy seguro de que les va a ir muy bien y que la ausencia del imbécil de Aznar (al que, su nombre lo indica, sólo le falta rebuznar) y del estreñido del reyecito Juan Carlos pasará desapercibida hasta para la revista ¡Hola! Pero dile a todos y a todas las que están contigo en ese heroico proyecto que no se apenen. Está por salir (deportada, es seguro) una revista que se llama Rebeldía que, a no dudarlo, tendrá una sección de "sociales" donde podréis insertar una reseña que deje a las de la boda de la infanta en la categoría de "fiestas infantiles".
Por lo demás, la mentada revista Rebeldía seguramente será consecuente y lo primero que hará será rebelarse contra la ortografía, así que no inviertan mucho en la inserción pagada. Por cierto, si lleva fotos es más cara (a menos que sean porno) y el precio, lamento informarte, no es en euros, sino en marcos, por aquello de que se prefiera una moneda fuerte. Así que nada de lloriqueos si no asiste la realeza. En cambio, creo, abundarán hombres, mujeres, niños y ancianos, no sólo de la península ibérica, pero sobre todo de ella. Si están ellos y ellas todo será un éxito. Pero debo advertirte que detrás del éxito de los de abajo siempre aparece la policía. Porque los de abajo sólo deben llorar y resignarse, lo dice el bando no sé qué número que la corona expidió no se cuándo, pero al ritmo de los garrotes de la Guardia Civil se marchan todos con su Aguascalientes a la cárcel, o al cementerio, que es el lugar que la "democracia" española tiene para los rebeldes ibéricos.
Sé bien que no sólo del Estado español serán quienes asistan a esa fiesta de la rebeldía que significa un Aguascalientes, pero serán la mayoría. Cayucos trasatlánticos Nosotros no podremos asistir, pues planeamos invadir Europa en fecha próxima y, como te imaginarás, todo el mundo acá ya tiene su equipaje listo (claro, si equipaje se le puede llamar a dos bultos de tostadas, un platito de frijoles rancios, dos botellas de pozol no transgénico y chile a discreción) y, sin embargo, nadie tiene a la mano un salvavidas. Los más precavidos cargan algunas pastillas para el mareo y preguntan, ingenuos, si va a haber "paradas sanitarias".
Pero lo peor no es eso, resulta que no los puedo convencer de que con cayucos (canoas hechas ahuecando un tronco de árbol) no vamos a llegar muy lejos. Claro que no hay que pasar por alto el detalle de que Chiapas no tiene salida para el océano Atlántico y que, puesto que no tenemos para pagar el peaje del canal de Panamá, tendremos que dar la vuelta por el Pacífico, bordear las Filipinas, la India, Africa y remontar hasta las Islas Canarias. Porque sería de mal gusto llegar por tierra. Tendríamos que atravesar Mongolia, los escombros de la URSS - donde tendríamos cuidado de decir que vamos a ver al "ruso" y que ellos se las arreglen -, Europa Oriental, pasar por Francia a surtirnos de "Chateau Neuf Du Pape, cosecha del 69", (ya albureo hasta con los vinos), dar la vuelta por Italia y retacarnos de pasta, y después cruzar los Pirineos. No es que nos arredre la caminata, pero con tanto ajetreo se maltrata el uniforme. Mientras tanto el entusiasmo cunde entre la futura tripulación casi tanto como el vómito (por cierto, veo a un compa "gomitando" y le pregunto por qué vomita si todavía no nos embarcamos. "Es que me estoy entrenando", me dice con esa lógica inapelable que campea en las montañas del sureste mexicano).
¿Qué te estaba diciendo? ¡Ah, sí! Que no vamos a poder ir a la inauguración del Aguascalientes porque estamos "entrenándonos", como dijo el compa, para la expedición. Claro que tú no le digas a nadie que vamos a invadir la península ibérica (previo paso por Lanzarote, donde nos echaremos un cafecito con el Saramago y la Pilar) porque ya sabes como es la monarquía, que luego luego empieza a ponerse nerviosa y le da por irse de vacaciones con las infantas y los bufones (o sea que me refiero a Felipillo González y a Pepillo Aznar, que, repito, en el nombre lleva la penitencia). Además, hablar mal de la monarquía te puede costar, lo mínimo, que te desalojen del local, porque clavado que se les ha ocurrido hacer el Aguascalientes en un lugar de okupás, porque la sede debe ser de gente digna, y, que nadie lo dude, hay más nobleza en cualquier casa de okupás que en El Escorial.
¡Chin! Ya me metí otra vez con la realeza y no debo hacerlo, porque cuando uno se mete en el bote de la basura acaba oliendo a mierda, y ese olor no se quita ni con esas botellas de perfume adulterado que venden en El Corte Inglés. Bueno, diga sí a la piratería pero no a la dispersión, así que retomo el hilo de este monólogo que tiene la gran ventaja de que tú no puedes decir ni pío, como cuando estés frente a la benemérita Guardia Civil que, si me lo permites, ni es guardia ni es civil, pero ya se sabe que el mundo del poder está lleno de incoherencias. ¿Qué? ¿Que ya me salí por la tangente? Tienes razón, joder, es que la sola perspectiva de perderme el caldo gallego recalentado que estarán repartiendo porque no les quedó ni una pela para algo más, me pone, digamos, inquieto.

Conquistadores y Neoliberales
Te decía que la fecha de esta carta no es accidental, que si inicio este escrito el 12 de octubre para saludar el proyecto del Aguascalientes es por algo. En algunos sectores se tiene la idea errónea de que la situación de los pueblos indios de México se debe a la conquista española. Y no es que Hernán Cortés y demás rufianes de armadura y de sotana que lo acompañaron hayan sido benévolos, pero es que, comparados con los gobernantes neoliberales actuales, son unas hermanas de la caridad. De los hombres y mujeres de la España digna sólo hemos recibido la palabra hermana, la solidaridad sin condiciones, el oído atento, la mano que ayuda, que saluda, que abraza. Así que me perdone el padre Hidalgo, pero los zapatistas gritamos: "¡Abajo los neoliberales! ¡Arriba los gachupines!"
Imagino que por ahí deberá estar la banda de Cataluña que toca mal las rancheras, pero en la chamba no hay quien les lleve el ritmo. Y también deben llegar los de Galicia, de Asturias, de Cantabria, de Andalucía, de Murcia, de Extremadura, de Valencia, de Aragón, de La Rioja, de Castilla y León, de Castilla-La Mancha, de Navarra, de las Islas Baleares, de las Islas Canarias y de Madrid. A todos ellos y ellas dales un gran abrazo de parte nuestra, que hay para todos y todas. Porque con tantos hermanos y hermanas, y tan grandes todos ellos, nos han crecido los brazos a fuerza del cariño que les tenemos.
¿Qué? ¿Que he dejado fuera a los del País Vasco? No, quiero pedirte que me permitas que haga una mención especial de estos hermanos y hermanas. Bien sé que ese payaso grotesco que es el autodenominado juez Garzón, de la mano de la clase política española (que es tan ridícula como la corte, pero sin ese discreto encanto que da el ¿cómo ha estado duquesa? - Bien, barón, no extraño para nada al bufón de Felipillo porque el Pepillo es tan gracioso como aquél. Por cierto, haría bien subirse la bragueta, barón, no vaya a ser que coja usted un resfriado, que es lo único que se puede coger en la corte - etcétera), está llevando adelante un verdadero terrorismo de Estado que ningún hombre y mujer honestos puede ver sin indignarse.
Sí, el clown Garzón ha declarado ilegal la lucha política del País Vasco. Después de hacer el ridículo con ese cuento engañabobos de agarrar a Pinochet (que lo único que hizo es darle vacaciones con los gastos pagados), demuestra su verdadera vocación fascista al negarle al pueblo vasco el derecho de luchar políticamente por una causa que es legítima. Y no lo digo nada más porque sí. Sino porque acá hemos visto a muchos hermanos y hermanas vascos. Estuvieron en los campamentos de paz. No vinieron a decirnos qué hacer, ni nos enseñaron a hacer bombas ni a planear atentados. Porque acá las únicas bombas son las chiapanecas que, a diferencia de las yucatecas, nunca riman.
Porque ahí tienes que el Olivio llega y me dice que si le regalo unos chocolates de nuez que me dieron porque, se rumora, estoy muuuy enfermito, entonces me recita una bomba. "Sale", le digo al ver que los chocolates ya están hongueados. Y el Olivio engola la voz cuando recita: "Bomba, bomba: en el patio de mi casa hay una mata de naranjo, qué chula está tu hermana". Yo no me ofendo tanto por lo de mi hermana, sino por la falta de rima y, sin embargo, le doy al Olivio los chocolates... pero en la cabeza, porque se los aviento mientras lo persigo hasta el cansancio, o sea hasta los primeros pasos. Además, acá los únicos atentados son contra el buen gusto musical cuando agarro la guitarra y entono, con mi inigualable voz de barítono, aquella que dice "siempre que me emborracho, palabra que algo me pasa, voy derechito a verte y me equivoco de hamaca".
Seguro que si me escucha el Manu Chao me contrata. Claro, todo con tal de no pagar las dos cuerdas de guitarra que reventó cuando, en un mano a mano con los insurgentes cantaba aquella de la Vaca Esquizofrénica. ¿O era Vaca Loca? Bueno, si anda por ahí dale una mano a Manu y dile nomás que le perdonaremos lo de las cuerdas cuando nos encontremos en la próxima estación que, es sabido, se llama "Esperanza". Y si no me contrata el Manu, entonces me voy al grupo de la Amparo. Aunque tal vez tenga que cambiar el nombre, y en lugar de "Amparonoia" le pondrá "Amparofobia", por aquello de que mis críticos también se globalizan.
En fin, que para terroristas más que nada lo que nos falta es vocación y no medios. Pero, bueno, resulta que acá han estado los hermanos del País Vasco y se han portado con dignidad, que es como de por sí se portan los vascos. Y no sé si por ahí anda el Fermín Muguruza, pero yo me acuerdo que una vez que estuvo por acá le preguntaron de dónde era y él dijo que "vasco", y que le vuelven a preguntar: "¿vasco de España o vasco de Francia?" Y el Fermín ni se inmutó cuando respondió "Vasco del País Vasco". Y yo estaba buscando algo en vasco para mandarles como saludo a los hermanos y hermanas de ese país, y no encontré mucho, pero no sé si mi diccionario está bien porque busque cómo se dice "dignidad" en vasco, y el diccionario zapatista dice que "Euskal Herria". Ahí les preguntas si voy bien o mejor me regreso.
En fin, que lo que no saben ni Garzón ni sus patiños es que hay veces que la dignidad se convierte en erizo, y ¡ay! de aquel que pretenda aplastarla. Fiesta de la rebeldía Bueno, dije antes que el Aguascalientes debe ser una fiesta de rebeldía, cosa que no les gusta nada a los partidos políticos...
- ¡Son un fraude! - me interrumpe Durito.
- Pero... espera Durito, aún no hablo de los partidos políticos mexicanos.
- No es de esos fraudes de los que hablo, sino de las páginas porno de Internet.
- Pero, Durito, en la selva no tenemos Internet.
- ¿No tenemos? Me suena a Unión Europea. Yo sí tengo. Con un poco de ingenio y otra cosita he convertido una de mis antenas en un poderoso modem satelital.
- ¿Y se puede saber, caballero andante posmoderno, por qué las páginas porno de Internet son un fraude?
- Pues porque ni hay ni una sola con escarabajas, ya no digas desnudos, vaya, ni siquiera con una de esas bragas de "hilo dental", que les dicen.
- ¿Bragas?
- ¡Claro! ¡Joder! ¿No le estás escribiendo a los españolistas? -dice y pregunta Durito mientras se cala una boina.
- ¿Braga? - repito yo tratando de evitar lo inevitable, es decir, que Durito le meta mano a lo que escribo, que para eso le sobran manos e impertinencia.
- Veamos, mmh, mmh - murmura Durito montado ya sobre mi hombro.
- ¿Ruso? ¿Le estás escribiendo a Putin? Yo no te lo recomendaría, no vaya a ser que te aviente uno de esos gases que ni los que tú te echas cuando comes demasiados frijoles.
Yo protesto: - Mira, Durito, no empecemos a revelar intimidades, porque ahí tengo la carta que te envió el Pentágono pidiéndote la fórmula para la elaboración de gases ultratóxicos.
- ¡Ah! Pero yo me negué. Porque mi gas, como mi amor, no es comprao ni vendío, sino que lo regalo, porque yo soy desprendío y doy las cosas sin ver si se las han merecío - dice Durito con un acento andaluz que hay que joderse.
Después de una pausa, agrega: -¿Y cuál es el tema de tu escrito, chaval?
- Y nada, tío, de qué va ser, de la rebeldía y de un Aguascalientes que van abrir en los Madrides - respondo yo, contagiado del flamenco que cunde en la champa.
- ¿Madrid? ¿Cuál Madrid? ¿El de Aznar y la Benemérita? ¿O el Madrid irreverente?
- El irreverente, claro. Aunque no sería extraño que el Aznar quiera meter las pezuñas.
- ¡Magnífico! - aplaude y baila Durito de una forma tal que ya Federico García Lorca resucita y le compone la desconocida e inédita Soleá del Escarabajo Epiléptico.
Cuando termina su danza, Durito ordena: - ¡Escribe! Te voy a dictar mi ponencia.
- Pero Durito, no estás en el programa. Vamos, ni siquiera te han invitado.
- Claro, de por sí los rusos no me quieren. Pero no le aunque. Anda, escribe. El título es "La Rebeldía y Las Sillas".
- ¿"Las Sillas"? Durito, no vayas a salir con otra de tus...
- ¡A callar! La idea viene de un escrito que Saramago y yo escribimos a finales del siglo pasado y se llama "Silla".
- ¿Saramago? ¿Quieres decir José Saramago, el escritor? - pregunto perplejo.
- ¡Claro! O qué, ¿hay otro? Bueno, pues resulta que ese día tomamos hasta caernos de la reiterada silla, y ya en el suelo, con esa perspectiva y lucidez de los de abajo, le digo: Pepe, ese vinillo pega más que la mula de Aznar -y él no dijo nada porque estaba buscando sus lentes.
Y entonces yo le digo: - Se me está ocurriendo algo, rápido José, que las ideas son como las alubias con chorizo, si te descuidas, llega otro y se los almuerza. El Saramago encontró por fin sus lentes y, juntos, le dimos forma a ese relato, si mal no recuerdo, a principios de los ochenta. Claro que en el crédito sólo aparece su nombre, porque los escarabajos batallamos mucho con los derechos de autor. Yo quiero abreviar las anécdotas de Durito y lo apremio: - Ya está el título, que más.
- Bueno, se trata de que la actitud que un ser humano asuma ante las sillas es la que lo define políticamente. El Revolucionario (así, con mayúsculas) mira con desprecio las sillas comunes y dice y se dice: "no tengo tiempo para sentarme, la pesada misión que la Historia (así, con mayúsculas) me ha encomendado me impide distraerme en pavadas". Así se pasa la vida hasta que llega frente a la silla del Poder, tumba de un tiro al que esté sentado en ella, se sienta con el ceño fruncido, como si estuviera estreñido, y dice y se dice: "la Historia (así, con mayúsculas), se ha cumplido. Todo, absolutamente todo, adquiere sentido. Yo estoy en La Silla (así, con mayúsculas) y soy la culminación de los tiempos". Ahí sigue hasta que otro Revolucionario (así, con mayúsculas) llega, lo tumba y la historia (así, con minúsculas) se repite.
- El rebelde (así, con minúsculas), en cambio, cuando mira una silla común y corriente, la analiza detenidamente, después va y acerca otra silla, y otra y otra, y, en poco tiempo, eso ya parece una tertulia porque han llegado más rebeldes (así, con minúsculas) y empiezan a pulular el café, el tabaco y la palabra, y entonces, precisamente cuando todos empiezan a sentirse cómodos, se ponen inquietos, como si tuvieran gusanos en la coliflor, y no se sabe si fue por el efecto del café o del tabaco o de la palabra, pero se levantan todos y siguen su camino. Así hasta que encuentran otra silla común y corriente y la historia se repite.
- Sólo hay una variación, cuando el rebelde topa con la Silla del Poder (así, con mayúsculas), la mira detenidamente, la analiza, pero en lugar de sentarse va por una lima de esas para las uñas y, con heroica paciencia, le va limando las patas hasta que, a su entender, quedan tan frágiles que se rompan cuando alguien se siente, cosa que ocurre casi inmediatamente. Tan, tan.
- ¿Tan, tan? Pero Durito...
- Nada, nada. Ya sé que es demasiado árido y que la teoría debe ser aterciopelada, pero lo mío es la metateoría. Puede ser que me acusen de anarquista, pero valga mi ponencia como humilde homenaje a los viejos anarquistas españoles, que hay quienes callan su heroísmo y no por eso brillan menos.
Se va Durito, aunque estoy seguro que él preferiría venirse.
Bueno, dejemos a un lado los albures. ¿En qué estaba yo cuando esa impertinencia acorazada me interrumpió? ¡Ah!, en que el Aguascalientes es una fiesta de rebeldía. Y, entonces, mi querido chechenio, faltaría por definir lo que es rebeldía. Pudiera bastar con que echaras una mirada a todos los hombres y mujeres que pusieron empeño en levantar ese Aguascalientes, y a los que asistirán a su inauguración (a la clausura no, porque seguro eso lo hará la policía) para que obtuvieras una definición, pero como ésta es una carta, debo intentar hacerlo con palabras que, por muy elocuentes que sean, nunca serán tan contundentes como las miradas.
Así que, buscando un texto que me sirviera para eso, encontré un libro que me prestó el Javier Elorriaga. El librito se llama Nueva Etiopía, y es de un poeta vasco que se llama Bernardo Atxaga. Hay ahí un poema que se llama "Reggae de las Mariposas", que habla de las mariposas que vuelan mar adentro y que no tendrán un lugar donde posarse porque el mar no tiene islas ni rocas. Bueno, que me perdone don Bernardo si la síntesis no es tan afortunada como su reggae, pero me sirve para lo que quiero decirte:
La Rebeldía es como esa mariposa que dirige su vuelo hacia ese mar sin islas ni rocas. Sabe que no habrá donde posarse y, sin embargo, su vuelo no titubea. Y no, ni la mariposa ni la rebeldía son tontas ni suicidas, lo que pasa es que saben que tendrán donde posarse, que hay por ahí un islote que ningún satélite ha detectado.
Y ese islote es una rebeldía hermana que, es seguro, saldrá a flote justo cuando la mariposa, es decir, la rebeldía voladora, empiece a desfallecer. Entonces la rebeldía voladora, es decir, la mariposa marina, pasará a formar parte de ese islote emergente, y será así el punto de apoyo para otra mariposa que ya emprende su vuelo decidido rumbo al mar. La cosa no pasaría más allá de una curiosidad en los libros de biología, pero, como dijo no sé quién, el aletear de una mariposa suele ser el origen de los grandes huracanes.
Con su vuelo, la rebeldía voladora, es decir, la mariposa, está diciendo ¡NO!
NO a la lógica.
NO a la prudencia.
NO a la inmovilidad.
NO al conformismo.
Y nada, absolutamente nada, será tan maravilloso como ver la osadía de ese vuelo, apreciar el desafío que representa, sentir cómo se empieza a agitar el viento y ver cómo, con esos aires, no son las hojas de los árboles las que tiemblan, sino las piernas de los poderosos que hasta ese entonces pensaban, ingenuos, que las mariposas morían mar adentro.
Pues sí, mi apreciado moscovita, es sabido que las mariposas, como la rebeldía, son contagiosas. Y hay mariposas, como rebeldías, de todos los colores.
Las hay azules, que se pintan así para que el cielo y el mar se las disputen.
Y las hay amarillas, para que el sol las abrace.
Las hay rojas, pintadas así por sangre rebelde.
Las hay marrones, que llevan así en las olas el color de la tierra.
Las hay verdes, que es como suele pintarse la esperanza.
Y todas son piel, piel que brilla sin importar el color que las pinte.
Y hay vuelos de todos los colores.
Y hay veces que se juntan mariposas de todas partes y entonces hay arcoiris. Y la tarea de las mariposas, lo dice cualquier enciclopedia que se respete, es traer el arcoiris más abajo de modo que los niños puedan aprender a volar. Y, hablando de mariposas y rebeldías, se me ocurre que, cuando estén todos ustedes en el circo, o sea en el juzgado, frente al payaso Garzón, y les pregunten que qué hacían en el Aguascalientes, ustedes respondan: volando.
Aunque te manden volando deportado a Chechenia, la risa se va a escuchar hasta las montañas del Sureste Mexicano. Y una risa, hermano, se agradece tanto como la música. Y hablando de música, según sé el baile del cangrejo se ha puesto de moda en los gobiernos de México, España, Italia y Francia, y consiste, grosso modo, en mover las caderas y los brazos en sentido inverso a las manecillas del reloj.
Y ya que estamos en manecillas, si ves a Manuel Vázquez Montalbán dale un apretón de manos de parte nuestra. Dile que ya me enteré de que el Fox le preguntó si no sabía por qué estaban en silencio Marcos y los zapatistas, y que él le contestó: "no están en silencio, lo que pasa es que usted no oye". De paso, le dices que las butifarras no son como los diamantes, o sea, que no son eternas, y que las que mandó, hace tiempo que se acabaron, y que si no se pone guapo, digamos con unos 5 kilos, entonces a él y a Pepe Carvalho los vamos a tomar como rehenes. No, mejor no. Porque no nos vayan a tomar porterroristas y el Bush, de la mano de la ONU, nos aviente otra guerra "humanitaria". Mejor que mande butifarras, yo a cambio le mando la receta del Marco's Special que, no es por nada, el chef de su majestad (¡já!) me ha pedido con insistencia inútil.
Bueno, ya me despido. No dejes de avisarme en cuál cárcel los meten. Digo, para cuando pasemos por ahí. No, no creas que será para liberarlos, sino para asegurarnos que estén bien encerrados, porque todos ustedes están bien locos. Mira que inaugurar un Aguascalientes en Madrid... Nomás falta que se les ocurra hacer un municipio autónomo en la cárcel. Por cierto, cigarros no les podremos mandar. Pero sí tostadas y pozol, eso sí, tan dignos como ustedes.
Vale. Salud, si se trata de reinar, que reine la rebeldía.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Marcos.

P.D. Que dice la Eva que si en el Estado Español (así dijo, me cae) tienen videocaseteras porque quiere llevar su colección de películas de Pedro Infante. Le dije que allá tienen otro sistema. Ella me preguntó: "¿A poco allá no tienen un gobierno neoliberal?" Yo no le respondí, pero ya le digo "Comandanta Eva: ¿Qué otra cosa podía hacer?"
Otra P.D.
-No creas que no sé que también irán al Aguascalientes rebeldes de Italia, Francia, Grecia, Suiza, Alemania, Dinamarca, Suecia, Inglaterra, Irlanda, Portugal, Bélgica, Holanda y etcétera. Salúdalos a todos y diles que, si se portan mal, también los...vamos a invadir. Vamos a globalizar la tostada hongueada y el pozol rancio. Vamos a ver cómo crece geométricamente el número de globalifóbicos.
Vale de nuevo.
El Sup entrenándose para la travesía, o sea, "gomitando" los chocolates con nuez hongueados que El Olivio dejó tirados



Per: Angel Luis Lara, alias El Ruso.
Da: Sup Marcos.

Ruso, fratello: per prima cosa, un abbraccio. Secondo, un consiglio: penso sarebbe meglio cambiare il tuo pseudonimo, non che ti si confonda con i ceceni e allora, sì, addio Aguascalientes e addio ad uno dei migliori rocchettari del momento.
La data (12 ottobre) in cui comincio a scriverti non è casuale (niente è casuale per gli zapatisti), e neppure lo è l’assurdo ponte che, in questo giorno, sto cercando di tendere fino a dove voi state lavorando per preparare l’inaugurazione dell’Aguascalientes a Madrid. Sono sicuro che andrà molto bene e che l’assenza di quell’imbecille di Aznar (cui, come ricorda il nome, manca solo di ragliare) e di quello stitico di piccolo re Juan Carlos, passerà inosservata perfino per la rivista ¡Hola! Ma dì a tutte e tutti quelli che sono con te in questo eroico progetto, che non si preoccupino. Sta per uscire (confinata, di sicuro) una rivista che si chiama Rebeldía che, senza dubbio, conterrà una sezione “affari sociali” dove si potrebbe inserire una rassegna che confini il matrimonio della infanta nella categoria delle “feste infantili”.
La citata rivista Rebeldía sicuramente sarà coerente e la prima cosa che farà sarà ribellarsi all’ortografia, così che non si investa molto per le inserzioni a pagamento. Certo, se avrà delle fotografie sarà più costosa (salvo che siano pornografiche) ed il prezzo, mi dispiace dirtelo, non è in euro, ma in marcos, perché si preferisce usare una moneta forte. Quindi, niente piagnistei ma la realtà. In cambio, credo, ci sarà abbondanza di uomini, donne, bambini ed anziani, non solo della penisola iberica, ma soprattutto di questa. Se ci saranno tutti quanti loro, sarà un successo. Ma devo avvertirti, al successo di quelli che stanno in basso, compare sempre la polizia. Perché quelli che stanno in basso devono piangere e rassegnarsi, lo dice il bando numero non so quale emesso dalla corona non so quando, che, al ritmo dei manganelli della Guardia Civil, tutti quanti con la loro Aguascalientes, finiscano in carcere, o al cimitero, il luogo che la “democrazia” spagnola riserva ai ribelli iberici.
So bene che non saranno solo gli spagnoli ad assistere a quella festa della ribellione che è un Aguascalientes, ma sicuramente saranno la maggioranza. Noi non potremo esserci, ma stiamo progettando di invadere l’Europa prossimamente e, come immaginerai, tutti quanti qui hanno già i bagagli pronti (se per bagaglio si possano definire due sacchi di tostadas, un piatto di fagioli rancidi, due bottiglie di pozol non geneticamente modificato e peperoncino a discrezione) ma nessuno ha sottomano un salvagente. I più prudenti si portano qualche pillola per il mal di mare e si chiedono, ingenui, se ci saranno “presidi sanitari”.
La cosa peggiore non è questa, è che non riesco a convincerli che con cayucos non arriveremo molto lontano. Non può essere ignorato il piccolo particolare che il Chiapas non ha uno sbocco sull’Oceano Atlantico e che, accertato che non possiamo pagare il passaggio attraverso il canale di Panamà, dovremo passare per il Pacifico, costeggiare le Filippine, l’India, l’Africa e risalire fino alle Canarie. Sarebbe di cattivo gusto arrivare via terra. Dovremmo attraversare la Mongolia, le macerie dell’Urss – dove dovremmo stare attenti a dire che andiamo a vedere “il russo” – l’Europa Orientale, passare per la Francia a rifornirci di “Chateau Neuf Du Pape, riserva 69” [mi azzardo anche coi vini], deviare in Italia ad ingolfarci di pasta e poi attraversare i Pirenei. Non che non ci piaccia camminare, ma con tutto questo daffare ci si sciupa la divisa. Nel frattempo l’entusiasmo si diffonde tra il tripudio tanto quanto la nausea (vedo proprio un compagno che sta “gomitando” e gli chiedo perché mai vomiti se non ci siamo ancora imbarcati. “Mi sto addestrando”, mi dice con quella logica inoppugnabile che vige sulle montagne del sudest messicano).
Che cosa ti stavo dicendo? Ah, sì! Che non potremo assistere all’inaugurazione dell’Aguascalientes perché ci stiamo “addestrando”, come dice il compagno, per la spedizione. Chiaro che tu non dirai a nessuno che invaderemo la penisola iberica (passando prima per Lanzarote, dove prenderemo un caffè con Saramago e Pilar) perché si sa com’è la monarchia che diventa nervosa e se ne deve andare in vacanza con le figlie e i buffoni (mi riferisco a Felipillo González e a Pepillo Aznar che, ripeto, nel nome porta la sua penitenza). Inoltre, parlare male della monarchia può costarti caro, il minimo è che ti caccino dal locale perché magari ti è capitato di fare l’Aguascalientes in un luogo occupato, perché la sede deve essere occupata da gente degna e, nessuno ne dubiti, c’è nobiltà più alta in qualsiasi casa di occupanti che a El Escorial.
Chin! Ora sono di nuovo nella realtà e non devo farlo perché quando uno si infila nel bidone dell’immondizia, finisce per puzzare di merda e questa puzza non se ne va neppure con quelle bottigliette di profumo adulterato che vendono a El Corte Inglés. Bene, sì alla pirateria ma no alla dispersione, quindi riprendo il filo di questo monologo che ha il vantaggio che tu non puoi dire niente, come quando ci si trova davanti alla benemerita Guardia Civil che, se permetti, non è né guardia né civile, ma si sa che il mondo del potere è pieno di contraddizioni. Cosa? Sono partito per la tangente? Hai ragione, accidenti, è che la sola prospettiva di perdermi il brodo gallego riscaldato che distribuirete perché non è vi è rimasta neppure una peseta per qualcosa d’altro, diciamo che mi rende irrequieto.

Conquistatori e Neoliberisti
Ti dicevo che la data di questa lettera non è casuale, che se inizio questo scritto il 12 ottobre per salutare il progetto dell’Aguascalientes, c’è un motivo. In alcuni ambienti c’è l’idea sbagliata che la situazione dei popoli indios del Messico sia dovuta alla conquista spagnola. Non che Hernán Cortés e gli altri ruffiani di armatura e sottana che lo accompagnavano siano stati benevoli, ma al confronto dei governanti neoliberisti attuali, sono suore della carità. Dagli uomini e donne della Spagna degna, abbiamo ricevuto la parola fraterna, la solidarietà senza condizioni, l’ascolto attento, una mano che aiuta, saluta, abbraccia.Quindi, mi perdoni padre Hidalgo, ma noi zapatisti gridiamo: “Abbasso i neoliberisti! Viva los gachupines!"
Immagino che da quelle parti ci sarà la banda di Catalogna che suona male le musiche rancheras, ma sotto il tendone non c’è nessuno che gli dia il ritmo. Devono arrivare anche quelli dalla Galizia, Asturia, Cantabria, Andalucía, Murcia, Extremadura, Valencia, Aragona, La Rioja, Castilla e León, Castilla-La Mancha, Navarra, Isole Baleari, Isole Canarie e Madrid. A tutti e tutte loro, dai un grande abbraccio da parte nostra, che ce n’è per tutte e tutti. Perché con tanti fratelli e sorelle, tanto grandi, ci sono cresciute le braccia per il grande affetto che nutriamo per loro.
Cosa? Ho tralasciato i Paesi Baschi? No, devo chiederti di permettermi di fare una citazione speciale per quei fratelli e sorelle. So bene che quel grottesco pagliaccio di autonominato giudice Garzón, in mano alla classe politica spagnola (tanto ridicola quanto la corte ma senza quel discreto fascino che dà il pronunciare “come sta duchessa?” – Bene, barone, non mi manca per niente il buffone Felipillo perché il Pepillo è grazioso quanto lui. Ma, sarebbe bene che si tiri su la patta, barone, non sia mai che le prenda un raffreddore, che è l’unica cosa che si può prendere a corte – ecc.), sta portando avanti un vero terrorismo di Stato che nessun uomo e donna onesti possono vedere senza indignarsi.
Sì, il clown Garzón ha dichiarato illegale la lotta politica dei Paesi Baschi. Dopo essersi reso ridicolo con quella baggianata della cattura di Pinochet (l’unica cosa che ha fatto è stata fargli fare le vacanze gratis), dimostra la sua vera vocazione fascista negando al popolo basco il diritto di lottare politicamente per una causa legittima. E non lo dico tanto per dire, ma perché qui abbiamo visto molti fratelli e sorelle baschi. Sono stati negli accampamenti per la pace. Non sono venuti a dirci che cosa fare, e neppure ci hanno insegnato a fabbricare bombe né a progettare attentati. Perché qui le uniche bombe sono le chiapaneche che, a differenza delle yucateche, non rimano mai.
E qui arriva l’Olivio e mi dice che se gli regalo qualche cioccolatino alla nocciola che mi hanno dato perché, si mormora, sono mooooolto malato, mi recita una bomba. “Bene”, gli dico vedendo che i cioccolatini si stanno squagliando. L’Olivio si schiarisce la voce e recita: “Bomba, bomba: nel cortile di casa mia c’è una pianta di arance, che bella che è tua sorella”. Io non mi offendo per la faccenda di mia sorella, ma per la mancanza della rima, eppure, do i cioccolatini a Olivio…. ma in testa, perché se lo acchiappo mentre lo inseguo fino allo sfinimento, cioè fino ai primi passi. Inoltre, qui gli unici attentati sono contro il buon gusto musicale quando afferro la chitarra e intono, con la mia ineguagliabile voce da baritono, quella che dice “quando mi ubriaco, la parola non mi viene, vado dritto per vederti ma sbaglio amaca”.
Sicuro che se mi sente Manu Chau mi ingaggia. Certo, senza pagare le due corde di chitarra che ha rotto quando, di mano in mano con gli insurgentes cantava quella della Vacca Schizofrenica. O era la Vaca Loca? Bene, se viene da quelle parti dai una mano a Manu e digli solo che lo perdoneremo per le corde quando ci incontreremo alla prossima stazione che, si sa, si chiama “Esperanza”. E se non mi ingaggia il Manu, allora vado con il gruppo della Amparo. Anche se forse dovrebbe cambiare il nome, al posto di “Amparanoia”, “Amparofobia”, perché anche i miei critici si globalizzino.
Infine, per essere terroristi quello che ci manca è soprattutto la vocazione e non i mezzi. Bene, qui sono stati i fratelli dei Paesi Baschi e si sono comportati con dignità, che è come normalmente si comportano i baschi. Non so se da quelle parti ci sarà il Fermín Muguruza, ma ricordo che una volta, mentre si trovava qui, gli chiesero da dove venisse ed egli rispose che era “basco”, e gli domandarono di nuovo: “basco di Spagna o basco di Francia?”. E il Fermín senza scomporsi rispose “Basco dei Paesi Baschi”. Io stavo cercando qualche cosa in basco per mandare i saluti ai fratelli e sorelle di quel paese ma non ho trovato molto, ma non so se il mio vocabolario è buono, perché ho cercato come si dice “dignità” in basco ed il dizionario zapatista dice “Euskal Herria”.
Infine, quello che non sanno né Garzón né i suoi patiti, è che ci sono volte in cui la dignità si trasforma in riccio e guai a chi vuole schiacciarla. Bene, ho detto prima che l’Aguascalientes deve essere una festa ribelle, cosa che non piace per niente ai partiti politici…
- Sono un imbroglio! – mi interrompe Durito.
- Ma… aspetta Durito, ancora non ho parlato dei partiti politici messicani.
- Non sto parlando di quell’imbroglio, ma delle pagine porno in Internet.
- Ma, Durito, nella selva non abbiamo Internet.
- Non l’abbiamo? Mi suona tipo Unione Europea. Io ce l’ho. Con un po’ di ingegno e qualche altra cosuccia ho trasformato una delle mie antenne in un potente modem satellitare.
- E si può sapere, cavaliere errante postmoderno, perché le pagine porno in Internet sono un imbroglio?
- Perché non ce n’è nessuna con scarabee, e non dico nude, vabeh, ma neppure con una di quelle mutande di “filo interdentale”, come le chiamano.
- Mutande?
- Certo! Accidenti! Non stai scrivendo alle spagnole?
- dice e domanda Durito calandosi in testa un baschetto.
- Mutande? - Ripeto cercando di evitare l’inevitabile, cioè che Durito metta mano a quanto sto scrivendo, e per fare questo non gli mancano né mani né impertinenza.
- Vediamo, mmh, mmh - mormora Durito montandomi in spalla.
- Russo? Stai scrivendo a Putin? Io non te lo raccomanderei, non sia mai che ti investa con quei gas come nemmeno tu li fai quando mangi troppi fagioli.
Io protesto:
- Guarda, Durito, non cominciamo a rivelare cose intime, perché ho la lettera che ti ha mandato il Pentagono per chiederti la formula per la elaborazione di gas ultratossici.
- Ah! Ma ho rifiutato. Perché il mio gas, come il mio amore, non si compra né si vende, ma lo regalo, perché io sono disinteressato e dono le cose senza guardare se sono meritate – dice Durito con un accento andaluso.
Dopo una pausa aggiunge:
- E qual è l’argomento del tuo scritto, cavaliere?
- Niente, di quello che sarà, della ribellione e di un Aguascalientes che apriranno nei paraggi di Madrid – rispondo io, contagiato dal flamenco che si diffonde sotto la tettoia.
- Madrid? Quale Madrid? Quella di Aznar e della Benemerita? O la Madrid irriverente?
- Quella irriverente, è chiaro. Anche se non sarebbe strano che Aznar volesse infilarci le zampe.
- Magnifico! – applaude e balla Durito in un modo che farebbe resuscitare Federico García Lorca per comporre lo sconosciuto ed inedito Sonetto dello Scarabeo Epilettico.
Quando termina la sua danza, Durito ordina:
- Scrivi! Ti detto il mio contributo.
- Ma, Durito, non è in programma. Andiamo, non ti hanno nemmeno invitato.
- Chiaro che i russi non mi vogliano. Vai, scrivi. Il titolo è “La Ribellione e Le Poltrone”
- Le Poltrone? Durito, non uscirtene con qualche altra delle tue…
- Taci! L’idea viene da uno scritto che Saramago ed io abbiamo scritto alla fine del secolo scorso e si chiama “Poltrona”.
- Saramago? Vuoi dire José Saramago, lo scrittore? – domando perplesso.
- Certo! Perché, ce n’è un altro? Bene, quel giorno avevamo bevuto fino a cadere dalla citata poltrona sul pavimento, e con quella prospettiva e lucidità che hanno quelli che stanno in basso gli dico: Pepe, questo vinello picchia più di quel mulo di Aznar – e lui non dice niente perché sta cercando i suoi occhiali.
Allora gli dico: – Mi sta venendo qualcosa, svelto José, che le idee sono come i fagioli con la salsiccia, se ti distrai, arriva un altro e se li mangia. Il Saramago alla fine trovò i suoi occhiali e, insieme, abbiamo dato forma a questo racconto, se non ricordo male, all’inizio degli anni ottanta. Certo, appare solo il suo nome, ma noi scarabei abbiamo lottato molto per i diritti d’autore.

Io voglio tagliare corto con gli aneddoti di Durito e lo interrompo: – C’è il titolo, e che altro?
- Bene, si tratta dell’atteggiamento che l’essere umano assume di fronte alle poltrone e che lo definisce politicamente. Il Rivoluzionario (con la maiuscola) guarda con disprezzo le poltrone comuni e dice e si dice: “non ho tempo per sedermi, la grave missione che la Storia (con la maiuscola) mi ha assegnato, mi impedisce di distrarmi in sciocchezze”. Così trascorre la vita fino a che si trova di fronte alla poltrona del Potere, rovescia con un colpo quello che ci sta seduto, si siede con fare contrito e dice, e si dice: “la Storia (con la maiuscola) si è compiuta. Tutto, assolutamente tutto, assume significato. Io sono seduto sulla Poltrona (con la maiuscola) e sono il culmine del tempo”. E va avanti così fino a che arriva un altro Rivoluzionario (con la maiuscola), lo rovescia e la storia (con la minuscola) si ripete.
- Il ribelle (con la minuscola), invece, quando guarda una poltrona comune e corrente, la analizza con attenzione, dopodiché prova un’altra poltrona, ed un’altra ancora e dopo poco già sembra tutto un salotto perché sono arrivati altri ribelli (con la minuscola) e cominciano a far girare il caffè, il tabacco e la parola, allora, proprio quando tutti cominciano ad essere comodi, diventano irrequieti, come bachi nel cavolfiore e non si sa se per effetto del caffè o del tabacco o della parola, ma si alzano tutti quanti e proseguono il loro cammino. E così fino a che incontrano un’altra poltrona comune e corrente e la storia si ripete.
- C’è solo una variazione, quando il ribelle incappa nella Poltrona del
Potere (con le maiuscole), la guarda attentamente, la analizza, ma invece di sedervisi va a cercare una lima per le unghie e con eroica pazienza lima le gambe della poltrona fino a che, secondo lui, diventano tanto sottili in modo da rompersi non appena qualcuno si siede, cosa che avviene immediatamente. Tan, tan.
- Tan, tan? Ma, Durito…
- Niente ma. So che è troppo arido e che la teoria deve essere vellutata, ma è mia la metateoria. Può essere che mi accusino di essere anarchico, ma il mio contributo valga come umile omaggio ai vecchi anarchici spagnoli che dissimulano il loro eroismo ma non per questo brillano meno
.
Durito se ne va anche se sono sicuro che preferirebbe venire.
Bene, lasciamo da parte i fagioli. Dove stavo quando mi ha interrotto questa accorata impertinenza? Ah!, che l’Aguascalientes è una festa di ribellione. Quindi, mio caro ceceno, mancherebbe di definire che cosa è la ribellione. Potrebbe bastare gettare uno sguardo su tutti gli uomini e le donne che si sono impegnati per realizzare questo Aguascalientes e su tutti quelli che saranno presenti alla sua inaugurazione (non alla chiusura, perché certamente la farà la polizia) per avere una definizione, ma siccome questa è una lettera, devo cercare di farlo con parole che, per eloquenti che siano, non saranno mai contundenti come gli sguardi.
Cercando un testo che mi servisse per fare questo, ho trovato un libro che mi prestò Javier Elorriaga. Il libretto si chiama Nueva Etiopía, ed è di un poeta basco che si chiama Bernardo Atxaga. Nel libro c’è una poesia dal titolo “Reggae de las Mariposas”, che parla delle farfalle che volano sul mare ma che non possono posarsi perché il mare non ha né isole né scogliere. Che don Bernardo mi perdoni se la sintesi non è così fortunata come il suo reggae, ma mi serve per quello che voglio dirti:
La Ribellione è come quella farfalla che vola verso quel mare senza isole né scogliere. Sa che non potrà posarsi, eppure, il suo volo non è titubante. Ma né la farfalla né la ribellione sono stupide o suicide, il fatto è che sanno che avranno un posto su cui posarsi, che c’è un isolotto che nessun satellite ha rilevato.
Questo isolotto è la ribellione fraterna che, certamente, verrà a galla proprio quando la farfalla, cioè la ribellione volante, comincerà ad indebolirsi. Allora, la ribellione volante, cioè, la farfalla marina, passerà a far parte di questo isolotto emergente e sarà così il punto di appoggio per altre farfalle che hanno intrapreso il volo in direzione del mare. La cosa non andrebbe al di là di una curiosità nei libri di biologia, ma, come disse non so chi, il battito d’ali di una farfalla suole essere l’origine dei grandi uragani.
Con il suo volo, la ribellione volante, cioè, la farfalla, sta dicendo NO!
NO alla logica.
NO alla prudenza.
NO all’immobilismo.
NO al conformismo.
E niente, assolutamente niente sarà tanto meraviglioso quanto vedere l’audacia di quel volo, apprezzare la sfida che rappresenta, sentire come comincia ad agitarsi il vento e vedere come, per quei venti, non sono le foglie degli alberi che cadono, ma i potenti che fino allora pensavano, ingenui, che le farfalle morissero nel mare.
Ebbene sì, mio caro moscovita, è risaputo che le farfalle, come la ribellione, sono contagiose. Ed esistono farfalle, come ribellioni, di tutti i colori.
Ce ne sono di azzurre, che si dipingono così affinché cielo e mare se le contendano.
Ce ne sono di gialle, perché il sole le abbracci.
Ce ne sono di rosse, dipinte così dal sangue ribelle.
Ce ne sono di marroni, che portano sulle ali il colore della terra.
Ce ne sono di verdi, come suole dipingersi la speranza.
E tutte sono pelle, pelle che brilla senza importare il colore che la dipinge.
E ci sono voli di tutti i colori.
E ci sono volte in cui si uniscono farfalle da tutte le parti ed allora si forma un arcobaleno.
Ed il compito delle farfalle, lo dice qualsiasi enciclopedia che si rispetti, è portare l’arcobaleno più in basso in modo che i bambini possano imparare a volare. E, parlando di farfalle e ribellioni, mi sovviene che, quando tutti voi sarete nel circo, ovvero in tribunale, davanti al pagliaccio Garzón che domanderà che cosa stavate facendo nell’Aguascalientes, voi risponderete: stavamo volando.
Anche se ti deportassero volando in Cecenia, la risata si udirà fino alle montagne del Sudest Messicano. Ed una risata, fratello, è gradita quanto la musica. E parlando di musica, sembra che il ballo del granchio sia diventato di moda nei governi di Messico, Spagna, Italia e Francia, che consiste, grosso modo, nel muovere i fianchi e le braccia in senso inverso rispetto alle lancette dell’orologio.
E già che siamo in tema di lancette, se vedi Manuel Vázquez Montalbán dagli una pacca da parte nostra. Digli che ho saputo che Fox gli ha chiesto se sapeva perché Marcos e gli zapatisti stavano in silenzio e che lui ha risposto: “non sono in silenzio, è che lei non sente”. Inoltre, digli anche che i prosciutti non sono come i diamanti, cioè, non sono eterni e che quelli che ha mandato sono finiti da tempo e che se non provvede, diciamo con circa cinque chili, prendiamo lui e Pepe Carvalho in ostaggio. No, meglio di no. Mica che ci prendano per terroristi e che Bush, tramite l’ONU, non ci scateni addosso un’altra guerra “umanitaria”. Meglio che mandi prosciutti, in cambio io gli mando la ricetta del Marco’s Special che, non per niente, lo chef di sua maestà (sì!) mi ha inutilmente richiesto con insistenza.
Bene, ora saluto. Avvisami in quale carcere ti metteranno. Lo dico per quando passeremo di lì. No, non credere che sarà per liberarti, ma per assicurarci che sarai ben rinchiuso, perché tutti voi site ben pazzi. Pensa un po’, inaugurare un Aguascalientes a Madrid… Ci manca solo che vi venga in mente di fare un municipio autonomo in carcere. Certamente non potremo mandare sigarette. Ma tostadas e pozol, sì, tanto degni quanto voi.
Bene. Salve, se si tratta di regnare, che regni la ribellione.
Dalle montagne del Sudest messicano

Subcomandante Insurgente Marcos

P.S. La Eva dice se nello Stato spagnolo (così ha detto) ci sono videoregistratori perché vuole portarsi la sua collezione di film di Pedro Infante. Le ho detto che lì avete un altro sistema. Lei mi ha chiesto: “Ma, non hanno anche loro un governo neoliberista?” Io non le ho risposto, ma le ho detto “Comandanta Eva: che cos’altro potrei fare?
Altro P.S.
- Non credere che non sappia che all’Aguascalientes arriveranno ribelli da Italia, Francia, Grecia, Svizzera, Germania, Danimarca, Svizzera, Inghilterra, Irlanda, Portogallo, Belgio, Olanda, ecc. Salutali tutti e dì loro che se si comportano male, invaderemo anche loro. Globalizzeremo le tostadas umide ed il pozol, rancido. Vedremo come crescerà geometricamente il numero dei noglobal.
Ancora salve.


Il Sup che si addestra per la traversata, ovvero, “gomitando” i cioccolatini squagliati alle nocciole che l’Olivio ha lasciato in terra.

La historia de los sueños

En la asfixiante soledad de los primeros años de la guerrilla zapatista, un peculiar personaje hizo presencia en nuestros campamentos. Un pequeño escarabajo fumador, buen lector y mejor platicador, se dio a la tarea de aliviar las frías madrugadas de un combatiente, el Sup.
De nombre civil "Nabucodonosor", el pequeño escarabajo escogió el nombre de guerra de "Durito" por la fortaleza de su piel. Durito, como todos los niños, tiene la piel dura. Y por lo mismo Durito escogió como interlocutor primero al niño que tenemos dentro y que hemos olvidado junto a la vergüenza.
Una madrugada diez años después, casi al final del repliegue militar al que nos obligó la traición de febrero, Durito nos reencontró y volvió a tocar lo mejor que tiene el ser humano: su capacidad de asombro, su ternura, su aspiración a ser mejores... junto a los otros.
En veces detective, en veces analista político, en veces andante caballero y otras tantas como escribidor de cartas, Durito nos habla ofreciéndonos un espejo de futuro que nos muestra lo que podemos ser, los Cuentos para una noche de asfixia se inician para aliviar el pecho oprimido por lo desconocido. En ellos Durito nos abre una herida en el pecho, una herida que duele y alivia, una herida que lastima pero permite respirar mejor.
Autodenominado caballero andante y con el nuevo apelativo de "Don Durito de La Lacandona", este pequeño escarabajo decide recorrer los caminos del mundo para deshacer entuertos, socorrer doncellas, aliviar al enfermo, apoyar al débil, enseñar al ignorante, humillar al poderoso, levantar al humilde. El más grande caballero andante que en el mundo ha sido, el siempre vivo Don Durito de La Lacandona vive asombrando a las estrellas que lo descubren en las madrugadas selváticas. Las noticias de sus hazañas han dado ya la vuelta al mundo y millones de mujeres suspiran por él, miles de hombres lo nombran con respeto y cientos de miles de niños lo admiran.
Don Durito dé La Lacandona nos describe parte de sus andanzas y pensamientos, nos platica cuentos desconcertantes que tienen mil y una lecturas, que enseñan y que alivian las incontables noches de asfixia en las montañas del Sureste mexicano.
Durito cumple diez años en este mes de diciembre de 1995. Sólo espera los resultados de la Consulta Intergaláctica a la que convocó para saber si nos sigue asombrando con sus portentos o se vuelve a perder en las múltiples veredas que cruzan las montañas del Sureste mexicano.
Hoy, 25 de diciembre de 1995, saludo al más grande y mejor de los practicantes de la andante caballería, Don Durito.
Desde las montañas del Sureste mexicano,

Subcomandante Insurgente Marcos

P.D. que enseña a soñar o, lo que es lo mismo, a luchar.




El viejo Antonio afilaba su machete y fumaba en el portal de su champa. Yo dormitaba a su lado, cobijado por el aserrar de los grillos y el cansancio. Así como diez años antes y diez años después del afilado humo del cigarro del viejo Antonio, el cielo era un mar nocturno, tan grande que no se le veía fin ni principio. La luna se insinuó minutos antes. Una nube de luz marcó la punta del cerro que balcón sería para un plateado coqueteo, trampolín para una clara zambullida, plataforma para un nuevo vuelo. Un dorado filo apenas guiñó la cañada que la esperaba. Después fue el cambio del oro a la plata y de ahí al blanco nacarado. Con el velamen hinchado y remendado se lanzó hacia arriba. Navegando pasó la noche. Abajo esperaban el silencio y la nostalgia.
Diciembre, 1975, 1985, 1995. Siempre el mar abriéndose al Oriente. No llovía, pero el frío mojaba las ropas y el inquieto sueño de la duermevela de la asfixia lenta. El viejo Antonio confirmó de reojo que estaba despierto y me preguntó:
- ¿Qué soñaste?
- Nada -le dije mientras buscaba la pipa y el tabaco en la cartuchera.
- Malo entonces. Soñando se sueña y se conoce. Soñando se sabe -replicó el viejo Antonio mientras volvía a la lenta caricia de la lima sobre la lengua laminada de su machete.
- ¿Malo? ¿Por qué? -pregunté encendiendo ya la pipa.
El viejo Antonio detuvo su tallar y, después de comprobar el filo, dejó el machete a un lado. Con sus manos y labios empezó un cigarro y una historia.

La historia de los sueños

"La historia que te voy a contar no me la contó nadie. Bueno, me la contó mi abuelo pero él me advirtió que sólo la entendería cuando la soñara. Así que te cuento la historia que soñé y no la que me contó mi abuelo" el viejo Antonio estira sus piernas y se frota las rodillas cansadas. Suelta una lanzada de humo que opaca el reflejo de la luna en la acerada hoja que reposa sobre sus piernas, y continúa...
"En cada surco de piel que se nace en el rostro de los grandes abuelos se guardan y se viven los dioses nuestros. Es el tiempo de lejos que se llega hasta nosotros. Por el tiempo camina la razón de nuestros antepasados. En los viejos más viejos hablan los grandes dioses, nosotros escuchamos. Cuando las nubes se acuestan sobre la tierra, apenas agarradas con. sus manitas de los cerros, entonces se bajan los dioses primeros a jugar con los hombres y mujeres, cosas verdaderas les enseñan. Poco se muestran los dioses primeros, traen cara de noche y nube. Sueños son que soñamos para ser mejores.
"Por los sueños nos hablan y enseñan los dioses primeros. El hombre que no se sabe soñar muy solo se queda y esconde su ignorancia en el miedo. Para que pudiera hablar, para que pudiera saber y saberse, los primeros dioses enseñaron a los hombres y mujeres de maíz a soñar, y nahuales les dieron para que con ellos caminaran la vida.
"Los nahuales de los hombres y mujeres verdaderos son el jaguar, el águila y el coyote. El jaguar para pelear, el águila para volar los sueños, el coyote para pensar y no hacer caso del engaño del poderoso.
"En el mundo de los dioses primeros, los que formaron el mundo, todo es sueño. Es la tierra que vivimos y morimos un gran espejo del sueño en el que viven los dioses. Viven todos juntos los grandes dioses. Parejos están. No hay quiénes arriba y quién abajo. Es la injusticia que se hace gobierno la que descompone el mundo y pone a unos pocos arriba y a unos muchos abajo. No así en el mundo. El mundo verdadero, el gran espejo del sueño de los dioses primeros, los que nacieron el mundo, es muy grande y todos se caben parejos. No es como el mundo de ahorita que chiquito lo hacen para que los pocos se estén arriba y los muchos se estén abajo. El mundo de ahora no es cabal, no es un buen espejo que refleje el mundo de sueños donde viven los dioses primeros.
"Por eso los dioses regalaron a los hombres de maíz un espejo que se llama dignidad. En él los hombres se ven iguales y se hacen rebeldes si no son iguales. Así empezó la rebeldía de nuestros primeros abuelos, los que hoy se mueren en nosotros para que vivamos.
"El espejo de la dignidad sirve para derrotar a los demonios que reparten la oscuridad. Visto en el espejo, el señor de la oscuridad se ve reflejado como la nada que la forma. Como si fuera nada, en nada se deshace frente al espejo de la dignidad el señor de la oscuridad, el desparejador del mundo.
"Cuatro puntos pusieron los dioses para que el mundo se estuviera acostado. No porque cansado se estuviera, sino para que parejos se caminaran los hombres y mujeres, para que todos cupieran, para que nadie encima de otro se pusiera. Dos puntos pusieron los dioses para volar y estarse en tierra se pudiera. Un punto pusieron los dioses para que los hombres y mujeres verdaderos se estuvieran caminando. Siete son los puntos que dan sentido al mundo y trabajo a los hombres y mujeres verdaderos: el frente y el atrás, el uno y el otro costado, el arriba y el abajo, y el séptimo es el camino que soñamos, el destino de los hombres y mujeres de maíz, los verdaderos.
"Una luna en cada pecho regalaron los dioses a las mujeres madres, para que alimentaran de sueño a los hombres y mujeres nuevos. En ellos viene la historia y la memoria, sin ellos se come la muerte y el olvido. Tiene la tierra, nuestra madre grande, dos pechos para que los hombres y mujeres aprendan a soñar. Aprendiendo a soñar aprenden a hacerse grandes, a hacerse dignos, aprenden a luchar. Por eso cuando los hombres y mujeres verdaderos dicen ‘vamos a soñar’ dicen y se dicen ‘vamos a luchar’
."
Se calló el viejo Antonio. Se calló o dormido me quedé. Sueño que sueño, sueño que sé, sueño que entiendo...
Arriba el seno de la luna regalaba leche en el camino de Santiago. La madrugada era reina y todo estaba por hacer, por soñar, por luchar.

El Sup empacando recuerdos y parque...



Nell'asfissiante solitudine dei primi anni della guerriglia zapatista, un peculiare personaggio fece la sua comparsa nei nostri accampamenti. Un piccolo scarabeo fumatore, buon lettore e migliore parlatore, si diede al compito di alleviare le fredde albe di un combattente, il Sub.
Dal nome civile "Nabucodonosor", il piccolo scarabeo scelse il nome di battaglia di "Durito" per la forza della sua pelle. Durito, come tutti i piccoli, ha la pelle dura. E per la stessa cosa ragione Durito scelse come primo interlocutore il bambino che abbiamo dentro e che abbiamo dimenticato vicino alla vergogna.
Un'alba di dieci anni dopo, quasi alla fine della ritirata militare cui c'obbligò il tradimento di febbraio, Durito ci ritrovò e tornò a toccare la cosa migliore che ha l'essere umano: la sua capacità di stupore, la sua tenerezza, la sua aspirazione ad essere migliori... vicino agli altri.
Alle volte come detective, alle volte come analista politico, alle volte come cavaliere errante ed altre ancora come scribacchino di lettere, Durito ci parla offrendoci un specchio di futuro che ci mostra quello che possiamo essere. I “Racconti per una notte di asfissia” incominciano per alleviare il petto oppresso dall'ignoto. In essi Durito c'apre una ferita nel petto, una ferita che duole ed allevia, una ferita che ferisce ma permette di respirare meglio.
Autodenominado cavaliere errante e col nuovo appellativo di "Don Durito de La Lacandona", questo piccolo scarabeo decide di percorrere le strade del mondo per disfare torti, soccorrere donzelle, portar sollievo a chi è malato, appoggiare il debole, insegnare all'ignorante, umiliare il potente, innalzare l'umile. Il più grande cavaliere errante che sia esistito al mondo, il sempre il vivo Don Durito de La Lacandona, vive stupendo le stelle che lo scoprono nelle albe selvatiche. Le notizie delle sue imprese hanno girato già il mondo e milioni di donne sospirano per lui, migliaia di uomini lo nominano con rispetto e centinaia di migliaia di bambini l'ammirano
Don Durito de La Lacandona ci descrive parte delle sue avventure e pensieri, ci narra racconti sconcertanti che hanno mille e una interpretazione, che insegnano e che alleviano le innumerevoli notti di asfissia nelle montagne del Sudest messicano.
Don Durito compie dieci anni in questo mese di dicembre del 1995. Aspetta solo i risultati della Consultazione Intergalattica che convocò per sapere se continuerà a seguirci stupendo coi suoi portenti o se tornerà a perdersi nei multipli sentieri che attraversano le montagne del Sudest messicano.
Oggi, 25 dicembre di 1995, saluto il più grande e migliore degli apprendisti dell'errante cavalleria, Don Durito de La Lacandona.
Dalle montagne del Sudeste Messicano,

Subcomandante Insurgente Marcos

P.S. Che insegna a sognare o a lottare, che è lo stesso.
_____________

Il vecchio Antonio affilava il machete e fumava sulla porta della sua capanna. Io dormicchiavo accanto a lui, cullato dal canto dei grilli e dalla stanchezza. Come dieci anni prima e dieci anni dopo l’affilato fumo del vecchio Antonio, il cielo era un mare notturno, così grande che non se ne vedeva la fine o il principio. La Luna era apparsa pochi minuti prima. Una nube di luce indicava la cima di una collina, balcone di un’argentea civetteria, trampolino di un tuffo deciso, o forse piattaforma di un nuovo, timido volo. Un filo dorato ammiccò appena alla valle in attesa. Poi passò dall’oro all’argento, e di qui al madreperla. Con le vele gonfie e rammendate volò verso l’alto. La notte passò navigando. Di sotto attendevano il silenzio e la nostalgia.
Dicembre 1975, 1985, 1995. Sempre il mare che si apre all’oriente. Non pioveva, ma il freddo bagnava i vestiti e i sogni inquieti del dormiveglia della lenta asfissia. Con la coda dell’occhio, il vecchio Antonio confermò che era sveglio e mi chiese: “Che cosa hai sognato?”.
Niente” gli risposi mentre cercavo la pipa e il tabacco nella cartucciera.
Male. Sognando si sogna e si conosce. Sognando si sa” replicò il vecchio Antonio tornando alla lenta carezza della lima sulla lingua affilata del suo machete.
Male? E perché?” chiesi accendendo la pipa.
Il vecchio Antonio interruppe la sua opera e, dopo aver provato la lama, lasciò il machete in un angolo.
Le sue mani e le sue labbra cominciarono un sigaro e una storia.

La storia dei sogni

La storia che ti voglio raccontare non me l’ ha raccontata nessuno. In realtà me la raccontò mio nonno, ma mi avvertì che l’avrei compresa solo se l’avessi sognata. Perciò ti racconto la storia che ho sognata e non quella raccontata da mio nonno.” Il vecchio Antonio si stira le gambe e si strofina le ginocchia stanche. Con una boccata di fumo offusca il riflesso della Luna sul foglio d’acciaio che riposa sulle sue gambe e continua: “In ogni solco che compare sulla pelle dei grandi vecchi si custodisce e si protegge la vita dei nostri dèi. E’ il tempo passato che giunge fino a noi. La ragione dei nostri antenati cammina nel tempo.
Nelle parole degli anziani più anziani parlano i grandi dèi, e noi stiamo ad ascoltare. Quando le nubi toccano terra, aggrappandosi appena con le loro manine alla cima dei monti, i primi dèi scendono a giocare con gli uomini e le donne e insegnano loro cose vere. I primi dèi non amano mostrarsi, hanno volto di nube notturna.
Sono i sogni che sogniamo per essere migliori.
I primi dèi ci parlano e ci insegnano nei sogni. L’uomo che non sa sognare rimane solo e nasconde la sua ignoranza nella paura. Affinché potessero parlare, conoscere e conoscersi, i primi dèi insegnarono agli uomini e alle donne di mais a sognare, e diedero loro dei nahual perché li accompagnassero nel cammino della vita.
I nahual degli uomini e delle donne veri sono il giaguaro, l’aquila e il coyote. Il giaguaro per combattere, l’aquila per dar volo ai sogni, il coyote per pensare e non cadere nell’inganno del potente.
Nel mondo dei primi dèi, i creatori del mondo, tutto è sogno. La Terra su cui viviamo e moriamo è il grande specchio
del sogno in cui vivono gli dèi. I grandi dèi vivono tutti insieme e sono tutti uguali. Nessuno è più in alto o più in basso. A mettere disordine nel mondo è l’ingiustizia che si fa governo e mette pochi in alto e molti in basso. Non è così nel loro mondo. Il mondo vero, il grande specchio del sogno dei primi dèi, i creatori del mondo, è molto grande e tutti sono uguali. Non è come il mondo di adesso, che si restringe perché pochi possano stare in alto e molti in basso. Il mondo di adesso non è giusto, non riflette il mondo dei sogni in cui vivevano i primi dèi.
Per questo gli dèi regalarono agli uomini di mais uno specchio che si chiama dignità.
In esso gli uomini si vedono uguali e si ribellano se non sono uguali.
Così ebbe inizio la ribellione dei nostri antenati, gli stessi che oggi muoiono dentro di noi per permetterci di vivere.
Lo specchio della dignità serve a scacciare i demoni che distribuiscono l’oscurità. Visto allo specchio, il signore dell’oscurità si vede riflesso come il nulla che la compone. Come se fosse il nulla, in nulla si disfa di fronte allo specchio della dignità il signore dell’oscurità, che divide il mondo.
Gli dèi fissarono quattro punti su cui il mondo doveva poggiare. Non perché fosse stanco, ma perché gli uomini e le donne fossero alla stessa altezza, perché ci stessero tutti e nessuno si mettesse al di sopra degli altri. Gli dèi aggiunsero altri due punti, uno per volare e uno per stare sulla Terra. Un altro punto fissarono gli dèi, da cui gli uomini e le donne veri potessero partire per mettersi in cammino. Sette sono i punti che danno senso al mondo e lavoro agli uomini e alle donne veri: il davanti e il dietro, l’uno e l’altro lato, il sopra e il sotto e il settimo è la strada che sogniamo, la meta degli uomini e delle donne di mais, quelli veri.
Una Luna in ogni seno regalarono gli dèi alle future madri, perché nutrissero di sogni i nuovi uomini e le nuove donne, che possiedono la storia e la memoria.
Senza di loro, la morte e l’oblio hanno il sopravvento.
La Terra, la nostra grande madre, ha due seni, per insegnare a sognare agli uomini e alle donne.
Imparando a sognare imparano a diventare grandi, a diventare degni, imparano a lottare.
Per questo quando gli uomini e le donne veri dicono “è ora di sognare” è come se dicessero “è ora di lottare”.

Il vecchio Antonio smise di parlare, e io mi addormentai.
Lassù, il seno della Luna versava latte sul cammino di Santiago.
L’alba regnava e tutto era ancora da fare, da sognare, da lottare


El sub, che mette da parte ricordi e un giardino...

Ladrillos, telones y pescados



De ladrillos, telones y pescados
(Diálogo entre Durito, Juan de Mairena y una nariz superflua)

Debo pedir disculpas públicas: el presente texto, en su corpus fundamental, no me pertenece, sino que se trata de la trascripción de una cinta grabada. La mencionada cinta magnetofónica (o “cassette” para la plebe), ha sido sustraída subrepticiamente de la mochilita de alguien que se parece extraordinariamente a un escarabajo.
Podría llamar a asombro y a escándalo que, en esta era digital, alguien todavía recurra al “cassette” para grabar y reproducir; pero nada sería comparado con la estupefacción que causaría saber que, en efecto, el individuo en cuestión es un escarabajo. De ahí a deducir (no hay que olvidar que una ponencia afortunada es la que hace sentir al asistente o al lector como muuuuy inteligente) que ese escarabajo se autodenomina “Don Durito de La Lacandona”, hay un paso un poco bastante regular, es decir, de ligero a moderado.
Aceptar este pequeño pero denso paquete de hechos, independientemente de que ocurran en la realidad real o en nuestra asediada imaginación, es ya un logro que aplaudo en todos y todas ustedes. En estos tiempos de plataformas políticas definidas en su justa dimensión (es decir, como “spots” publicitarios), de “pases a la red” y encuestas que sí convocan a la Nación entera (es decir, las que aluden al lugar que tendrá el equipo mexicano en el mundial de fútbol), de “sesudos” análisis de la “correlación de fuerzas” por l@s pedantes que se autodenominan la parte y el todo de la “intelectualidad progresista”, de depositar la vocería gubernamental en los penes de los policías (Atenco) y en los lanzagranadas (Atenco y Oaxaca), del “alto nivel” de los columnistas y editorialistas que comentan y analizan lo que dicen… otros columnistas y editorialistas; en fin, en estos tiempos de “realismo político”, el que existan todavía personas (vaya, parece que algunas hasta trabajo tienen) que dejen un espacio en su corazón para aceptar la existencia de un escarabajo que profesa la incomprendida profesión de la andante caballería, es, digámoslo modestamente, sencillamente estupendo.
No sólo porque eso significa que ya no estoy solo en la pesada carga de saber de la existencia de este extraño ser, también y sobre todo porque es prueba fehaciente que hay todavía gente dispuesta a asombrarse con las maravillas que abajo caminan y que, por lo tanto, sólo son perceptibles para quienes saben mirar el camino y el paso.
El escarabajo en cuestión se hace llamar, como casi nadie aquí sabrá, Don Durito de La Lacandona, I.C. de A.I. de I.I. (por sus siglas: Individualidad Conocida de Anticapital Invariable de Irresponsabilidad Ilimitada), Copyleft no del Círculo sino Cuadrado de Andantes Caballeros del que es, dicho sea de paso, presidente vitalicio y único miembro.
Aprovechando que, creo, no se encuentra presente, despojaré a Durito de toda la parafernalia que exhibe su complicado apelativo y le llamaré “Simplemente Durito”.
Durito, sin ser invitado, ha recorrido buena parte del territorio de esta herida sin cicatrizar que llamamos “México” para estar aquí con nosotros, con nosotras, para exigir libertad y justicia para l@s pres@s de Atenco.
Llegó, como es ley, de madrugada, cargando su equipaje en una mochilita de ésas que cargan los chavos y chavas de secundaria-esquina-con-bachillerato-chamba-mal-pagada-y-o-desempleo-pero-seguro- apañón-seguro.
No fue invitado a este encuentro de escritoras y escritores, a pesar de que profesa esa convulsión por la palabra escrita, lo cual habrá que reprochar a los organizadores. Aunque tal vez no lo invitaron porque temían que no cumpliera e hiciera gala de esa irresponsabilidad que tanta fama ha dado a los andantes caballeros desde que el de la triste figura exhibiera su ídem por los caminos de La Mancha ibérica.
Con Durito no hay que hacer planes serios. No porque le falte formalidad (no olvidemos que es un escarabajo, sí, pero también un caballero andante), sino porque de pronto como que agarra su patín y se va por la bajada y ahí te quiero ver burbuja de seguridad.
Sí, a veces se va así nomás. Otras veces se va dejando una nota que, lacónica, señala:
Mi estimado Cara de calzón usado: Ahí vengo luego. No te metas en (muchos) problemas. Atentamente. Durito. Posdata.- Me llevé el tabaco
Bien, para no hacérselas tan cansada, les digo que, tratando de de recuperar mi tabaco, en la mochilita encontré un cassette con una nota que decía: “Para el nuevo libro “Diálogos Imposibles”. Ojo: decirle a la nariz redundante que organice una subasta entre casas editoriales para ver quien se lleva este best seller. Los derechos de autor para la película, igual. A mí el Código Da Vinci me la fanfirulea”. Fin de la nota.
Ignoro por qué Durito ha decidido titular de este modo su nuevo engendro, pero no nos preocupemos ahora de eso.
El diálogo que aquí reseñamos se da entre Durito, un personaje del que ya se sabrá más adelante, y el que esto presenta.
He dicho antes que trascribo una grabación. Cuando la escuché la vez primera, recordé la escena pues yo estaba presente. Fue en el café “Comandanta Ramona”, esquina con la tiendita “El Rincón Zapatista”. Si alguien quiere ir es muy fácil dar con el lugar: agarran como que van para allá pero entonces dan vuelta en “U” donde dice “Prohibido dar vuelta en U”, y ya luego se siguen un buen de semáforos y donde vean un buen tanto de tiras de todas las corporaciones, aburriéndose y haciendo como que vigilan, ahí es.
Prosigo…
Era madrugada. La luna era la cadera iluminada del deseo, aunque sin la ansiada hendidura. En el sueño, un beso largo, largo y húmedo, abría la flor del deseo y llave era para abrir el cerrado y callado nudo del tiempo.
Pero en la duermevela yo estaba levantando el tiradero, tratando de digerir unos frijoles estilo “zopilotes del mundo, uníos”, y buscando si había quedado el cadáver de algún helado de nuez. Se me había hecho tarde escuchando un programa de una estación de radio alternativo que se autodenomina “La Ke Huelga”. En el programa, los locutores se habían puesto a divagar sobre las dislocaciones.
Y se ve que pasaron de la dislocación de tobillo a la de ideas, porque un rato estaban hablando del amor en tiempos de la revolución y entonces como que lo acordaron que estamos en la movilización por l@s pres@s de Atenco y se pasaron al amor en tiempos de represión. De ahí se fueron a impartir una cátedra titulada “Medidas contra la Represión” o algo así, o sea qué hacer cuando la tira está ya cargando sobre el respetable al grito de “Contra la izquierda de abajo, el estado de derecho de arriba”.
Yo tomé nota, por aquello del no te entumas. Además de la muy clásica y de probada eficacia “corra hasta que encuentre un letrero que diga “bienvenido a Guatemala”, dieron otras medidas y consejas.
Por ejemplo, la escuela psicológica recomendaba la negación, o sea que, cuando el tolete iba ya a su destino se gritaba “¡noooooo!” de forma por demás convincente. La escuela de abogacía recomendaría, creo yo, la técnica de abrumar jurídicamente al tira con el grito de “señor policía, está usted violando los artículos tales y tales de la constitución que señalan que ningún individuo o individua podrá ser golpeado por la policía si antes no media un programa televisivo que lo presente como un criminal” (aquí el granadero duda si el que se presenta como criminal es él o el susodicho o susodicha a quien va dirigido el estado de derecho, y entonces a correr mano, manita, luego te cuento). La escuela de “reclutamiento instantáneo” aconsejaría consignas del tipo “el pueblo uniformado también es explotado” antes de que, paradójicamente, explote la granada de gas lacrimógeno.
Larga y abundante en razones buenas e ingeniosas fue la charla radial de esos colegas de la “Ke Huelga”, estación que recomiendo ampliamente y que transmite en los 102.9 megahertz de Frecuencia Modulada, y aprovecho para mandar un abrazo solidario a l@s compas de Radio Plantón, atacado ayer por la policía del gobierno de Oaxaca, y a todos los medios alternativos que, abajo y a la izquierda, nos mantienen informados y nos recargan la pila.
¿En que me quedé? ¡Ah sí! Pues resulta que en una de las mesitas del café “Comandanta Ramona”, la única que no tenía libros, periódicos y revistas encima, el tal Durito se hallaba sentado con un individuo que se hacía llamar Juan de Mairena y que, dijo, era gran amigo del poeta español Antonio Machado.
Durito se estaba atascando de galletas Pancrema y café capuchino, con dos pares de patotas encima de la mesa, mientras que el susodicho Juan de Mairena, sentado con toda propiedad, tomaba con elegancia un té de querer.
La grabación que aquí transcribo fielmente retoma algunas partes del diálogo que se dio entre estos dos personajes y su servilleta “heavy duty”.
Inicia con el escarabajo dirigiéndose a mí…
Durito: - Escucha, mi estimado antónimo de chato, la siguiente argumentación de aquí el Don Juan de Mairena:
“1.- Si toda excepción confirma la regla, una regla con excepciones será más regla que lo sería una regla sin excepciones, a la cual le faltaría la excepción que la confirmase.
2.- Tanto más regla será una regla cuanto más abunde en excepciones.
3.- La regla ideal sólo contendrá excepciones.
(Continuar por razonamientos encadenados, hasta alcanzar el vórtice de la estupidez)
” [“Juan de Mairena”. Antonio Machado. Alianza Editorial. P. 40].
Yo: - Me parece un razonamiento ingenioso… e inútil.
Durito: - Es cierto, pero no del todo. A veces el cuestionamiento de lo evidente te lleva a una trabazón que olvídate del cruce tlalpan-taxqueña; pero en otras ocasiones te encuentras con que esas evidencias no son sino mentiras repetidas…
Yo: - ¿Por ejemplo?
Durito: - El hoy, ese ente creado, alimentado y adorado por la sociedad moderna, es decir, la que se ordena en torno a los medios de comunicación. ¿No es cierto que el “hoy” deja de ser un presente con pasado y futuro, y se convierte en lo eterno? Antes de él, el caos. Después de él, la nada.
Yo: - No sé a dónde te diriges.
Durito (mirando con un gesto de complicidad a Mairena): - Lo contrario me sorprendería. Mira Juanito, está esto del sistema capitalista. ¿No es cierto que se presenta a sí mismo como eterno, omnipotente y omnipresente?
Juan de Mairena: - Cierto.
Durito: - ¿No es cierto que su presencia se acepta como una fatalidad ineludible, primero; y después como lo único posible; y más después como lo mejor que nos ha pasado?
Juan de Mairena - “Es lo que pasa siempre: se señala un hecho; después se le acepta como una fatalidad; al fin se convierte en bandera. Si un día se descubre que el hecho no era completamente cierto, o que era totalmente falso, la bandera, más o menos descolorida, no deja de ondear”. [Ibíd. P. 77].
Durito: - Claro, ondear una bandera descolorida. Eso, y no otra cosa, es lo que hacen los apologistas del capitalismo. Ahora, ¿qué pasaría si cuestionamos toda esa construcción argumentativa?
Yo (sintiéndome con el deber de aportar algo al debate): - Mmh… no sé… ¿nos aburriríamos?
Durito (mirándome con reprobación): - ¿Además de eso?
Yo (con urgencia de ir a “cincuentear”): - Mmh… ¿nos meteríamos en problemas?
Durito (aplaudiendo con las patas que no tiene encima de la mesa ni ocupadas con las galletas pancrema): - ¡Correcto! ¡Has acertado mi querido cara de franela de viene-viene-quebrándose-quebrándose-el-golpe-avisa! Tendríamos un conocimiento que nos pondría en tales aprietos que olvídate de la estación del metro Hidalgo en horas pico
Yo (echándole mucha crema a mis tacos): - Ya que estamos en el tema del transporte público, quiero denunciar que el otro día que me subí al metro me tortearon
Durito: - ¡Órales! ¡No te adornes muñeco de trapo!
Yo: - Sí, me vendieron una torta con un jamón más raquítico que cerebro de gobernador del Estado de México.
Durito (dirigiéndose al mentado Mairena ése): - Me temo, mi estimado, que nos estamos saliendo del tema. Estábamos en el cuestionamiento del sistema capitalista. Más mejor, en el cuestionamiento de su omnipresencia
Yo (centrado en el tema): - Y los frijoles me hicieron daño. No hubiera pasado la verificación.
Durito (francamente ya encabronado): - El nivel del debate está decayendo
Juan de Mairena: - Bueno, bueno, prosiga usted.
Durito: - Gracias, Don Juan. Las herramientas elementales para el cuestionamiento tienen que ver con la historia. Estudiándola veríamos
1.- Que este sistema, el capitalista, no ha existido desde siempre.
2.- Que su origen nada tiene que ver con el espíritu, la deidad que se quiera, o el idealismo; sino con el despojo (o sea el robo), la explotación, la represión y el desprecio, en suma: el crimen.
3.- Que su crecimiento y desarrollo va de la mano de eso que le dio vida
.
Yo (metiendo mi cuchara en la conversación y en un frasco de helado de nuez caduco): - Pero eso sólo lleva a confirmar la omnipotencia del capitalismo, en él siempre ganan los malos que se visten de buenos.
Durito (abriendo otro paquete de galletas): - No he terminado… ¿Cuáles son los trucos fundacionales y fundamentales de este sistema? La igualdad y la libertad. El capitalismo dice y repite hasta el asco que se basa en una sociedad igualitaria y, por ende, se convierte en el garante de esa igualdad. En la sociedad capitalista todos somos seres humanos y, por lo tanto, todos somos iguales. Iguales ante la ley, por ejemplo.
Yo (lamentando la desigualdad que hace que Durito se empaque todas las galletas mientras a mí me toca barrer el tiradero que deja): - Pero eso no es cierto, o cuando menos unos son más iguales que otros. Ahí están l@s pres@s de Atenco y ahí están los Bribriesca hijos de su Martha Sahagún. Como que hay dos leyes: una para abajo y otra para arriba.
Durito (aventándome un tenedor con intención evidente de reprimir la libre expresión de mis ideas): - Según el capitalismo, el ser humano es libre, libre de trabajar, de enriquecerse, de votar, de ser gobernante, de expresar sus pensamientos.
Juan de Mairena: - “La libre emisión del pensamiento es un problema importante pero secundario, y supeditado al nuestro, que es el de la libertad del pensamiento mismo. Por de pronto, nosotros nos preguntamos si el pensamiento, nuestro pensamiento, el de cada uno de nosotros, puede producirse con entera libertad, independientemente de que, luego, se nos permita o no emitirlo. Digámoslo retóricamente; ¿De que nos serviría la libre emisión de un pensamiento esclavo?” (Ibíd. p. 179).
Durito: - Buen punto, Don Juan. Pero sigamos preguntando, aunque nos tachen de escépticos.
Juan de Mairena: - “Contra el escepticismo se ha esgrimido un argumento aplastante: El que niega la existencia de la verdad, pretende que eso sea la verdad, y afirma en la conclusión lo que niega en la premisa, se contradice, pues. Supongo yo que este argumento no habrá convencido nunca a escépticos de pura raza (…). El escepticismo es una posición vital, no lógica, que ni afirma ni niega, se limita a preguntar, y no se asusta de las contradicciones.” [Ibíd. P.47].
Durito: - ¡Salud por eso! Entonces preguntemos: ¿somos iguales?, ¿somos libres? Y estas preguntas, ¿cuándo se hacen? Convengamos en que las hacemos ahora, cuando es sobre la respuesta afirmativa a ambas que se construyen edificios enteros de ideas… y de ladrillos. Si respondemos “sí”, entonces, discúlpenme si soy grosero, no entiendo qué hacemos aquí. Y no me refiero a aquí, a este rincón zapatista o al encuentro ése de escritor@s por la libertad y la justicia para l@s pres@s de Atenco, al que no me invitaron, sino aquí, en este México que, abajo y a la izquierda, trata de construirse un camino y un paso, sin más claridad que la que sobre el destino se acuerda. Pero por algo estamos aquí y allá. Tal vez, dentro de ese universo infinito y caótico que es el “algo”, es porque a las preguntas “¿somos iguales?, ¿somos libres?”, respondemos “¡NO!”. Y con este “¡NO!” no sólo ponemos en crisis toda la fundamentación jurídica de eso que se llama “Estado de Derecho” (nombre que, es evidente, se erige frente a lo que sería el “Estado de Izquierda”), también comenzamos a cuestionar las evidencias que se convierten en lápidas por la falta de ejercicio crítico. Dejaríamos de comulgar con las ruedas de molino que, desde arriba, nos administran cotidianamente como si fueran algo verdadero.
Juan de Mairena: - “Lo corriente en el hombre es la tendencia a creer verdadero cuanto le reporta alguna utilidad. Por eso hay tantos hombres capaces de comulgar con ruedas de molino.” [Ibíd. p. 67].
Durito: - Entonces la política capitalista en la modernidad sería el arte de hacer comulgar con ruedas de molino al mayor número posible de personas. Y sin embargo, cada vez es más difícil, o cuando menos cada vez aparecen más “otr@s” que rechazan la indigestión que causan esas verdades. Como que la política de arriba ya no es lo que era, y no lo digo con nostalgia sino señalando un hecho. Ahora es un desmadre -.
Juan de Mairena.- “Al hombre público, muy especialmente al político, hay que exigirle que posea las virtudes públicas, todas las cuales se resumen en una: fidelidad a la propia máscara. (…) un hombre público que queda mal en público es mucho peor que una mujer pública que no queda bien en privado. Bromas aparte (…) reparad en que no hay lío político que no sea un trueque, una confusión de máscaras, un mal ensayo de comedia, en que nadie sabe su papel”. [Ibíd. P. 81].
Durito: - ¡Excelente Don Juan! Ha definido usted a cabalidad lo que es ahora la política en México: una mala comedia en la que nadie sabe su papel. Por eso hay tanta desconfianza frente a la política y tanta reticencia a construir otra política.
Juan de Mairena: - “La política, señores – sigue hablando Mairena – es una actividad importantísima… Yo no os aconsejaré nunca el apoliticismo, sino, en último término, el desdeño de la política mala, que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que obtener ganancia y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros, y, naturalmente, contra vosotros.” [Ibíd. p. 136].
Durito: - Sería entonces necesaria otra política. Necesaria, urgente, merecida. Y me parece que aquí el papel del pensamiento crítico, de los intelectuales, es muy importante.
Juan de Mairena.- “Se dice que los intelectuales no han hecho nada útil en política, hasta la fecha. Se confunde a los intelectuales con los pedantes” [Ibíd. p. 54].
Yo: - A ver, ¿cómo está eso de la pedantería?
Juan de Mairena: - “Lo específicamente pedantesco es negar las cosas cuando no son como nosotros las pensamos. Pero las cosas no son nunca como nosotros las pensamos, son mucho más serias y complejas”. [Ibidem].
Durito: - Entonces, ¿cuál sería el papel de los intelectuales críticos? ¿El de espectadores de lujo mientras en el teatro de la política se destruye la sociedad?
Juan de Mairena.- “Pero ¿usted no ha reparado todavía en que casi siempre que se levanta el telón o se descorre la cortina en el teatro moderno aparece una habitación con tres paredes, que falta en ella ese cuarto muro que suelen tener las habitaciones en que moramos? ¿Por qué no se asombra usted (…) de esa terrible inverosimilitud? Porque sin la ausencia de ese cuarto muro (…), ¿cómo podríamos saber lo que pasa dentro de esta habitación?” [Ibíd. p. 152].
Durito: - Entiendo. La labor de los intelectuales, sería precisamente desmontar el cuarto muro del espacio de la política, exhibirla tal cual es, sin ocultamientos, para que todos podamos saber lo que pasa en esa habitación y obrar en consecuencia. Hoy hay una injusticia oculta en la habitación del Poder: la que mató a Alexis Benhumea Hernández, la que violó a las presas de Atenco, la que mantiene ilegalmente presos a hombres y mujeres cabales, la que reprime en Oaxaca y en todos los rincones del México de abajo y a la izquierda. Por eso
Ahí termina la grabación. Yo he decidido traer su trascripción porque bien sé que hay aquí escritoras y escritores, luces críticas dispuestas a protestar por la injusticia que asesinó a Alexis, que violó a nuestras compañeras, que mantiene prisioneros a luchadores sociales, que opta por la represión en lugar de por el diálogo.
Porque hay, entre estas escritoras y escritores, quienes hacen teatro y, con él, levantan el telón que nos permite ver no sólo lo que pasa allá arriba, también dentro nuestro. Porque no pocas, no pocos, además, construyen poesía con el escurridizo ladrillo de la palabra. Escurridizo, como un pez.
- “La poesía es -decía Mairena- el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo. Eso es lo que el poeta pretende eternizar, sacándolo fuera del tiempo, labor difícil y que requiere mucho tiempo, casi todo el tiempo de que el poeta dispone. El poeta es un pescador, no de peces, sino de pescados vivos, entendámonos: de peces que puedan vivir después de pescados”. [Ibíd. p. 106].
Salud a estas pescadoras y pescadores que, con palabras, nos ayudan a mirar, a mirarnos y, junto con nosotros, nosotras, demandan libertad y justicia para l@s pres@s de Atenco.
Desde la Otra Ciudad de México.

Subcomandante Insurgente Marcos



Di mattoni, sipari e pesci
(dialogo tra Durito, Juan de Mairena ed un naso superfluo)

Devo chiedere pubbliche scuse: il presente testo, nel suo corpus fondamentale, non mi appartiene, ma si tratta della trascrizione di un nastro registrato. Il citato nastro magnetico (o "cassetta" per la plebe) è stato sottratto surrettiziamente dallo zaino di qualcuno che somiglia straordinariamente ad uno scarabeo.
Potrebbe suscitare stupore e scandalo che, in questa era digitale, qualcuno ricorra ancora alla "cassetta" per registrare e riprodurre; ma niente sarebbe paragonabile alla sorpresa di sapere che, in effetti, l'individuo in questione è uno scarabeo. Da qui a dedurre (non bisogna dimenticare che una relazione fortunata è quella che fa sentire l'astante o il lettore moooolto intelligente) che questo scarabeo si autodefinisce "Don Durito de La Lacandona", sarà un passo piuttosto regolare, cioè, da leggero a moderato.
Accettare questo piccolo ma denso insieme di fatti, indipendentemente dalla circostanza che accada nella realtà reale oppure nella nostra assediata immaginazione, è già un successo che apprezzo in tutti e tutte voi. In questi tempi di piattaforme politiche definite nella loro giusta dimensione (cioè, come "spot" pubblicitari), di "passaggi in rete" e sondaggi che coinvolgono la Nazione intera (cioè, quelli che alludono al piazzamento della squadra messicana nel mondiale di calcio), di "assennate" analisi della "correlazione di forze" delle/dei pedanti che si autodefiniscono la parte ed il tutto della "intellighenzia progressista", di deposito dello schiamazzo governativo nei peni dei poliziotti (Atenco) e nei lanciagranate (Atenco e Oaxaca), di "alto livello" degli editorialisti ed editorialiste che commentano ed analizzano quello che dicono… altri editorialisti ed editorialiste; infine, in questi tempi di "realismo politico", il fatto che esistano ancora persone (sembra che alcune abbiano perfino un lavoro) che facciano spazio nel loro cuore per accettare l'esistenza di uno scarabeo che professa l'incompresa professione del cavaliere errante, è - e lo diciamo modestamente - semplicemente stupendo.
Non solo perché questo significa che non sono più solo nel sostenere il peso di sapere dell'esistenza di questo strano essere, ma anche e soprattutto perché è la prova provata che c'è ancora gente disposta a meravigliarsi delle meraviglie che camminano in basso e che, pertanto, sono percettibili solo a chi sa guardare la strada ed il passo.
Lo scarabeo in questione si fa chiamare, come quasi nessuno qui saprà, Don Durito de La Lacandona, I.C. de A.I di I.I. (le sue sigle: Individualità Conosciuta di Anticapitale Invariabile ad Irresponsabilità Illimitata), Copyleft non del Circolo ma del Quadrato dei Cavalieri Erranti di cui è - sia detto per inciso - presidente vitalizio ed unico membro.
Approfittando del fatto che - credo - non sia qui presente, spoglierò Durito di tutta la prosopopea che esibisce il suo complicato appellativo e lo chiamerò "Semplicemente Durito".
Durito, senza essere invitato, ha percorso buona parte del territorio di questa ferita non cicatrizzata che chiamiamo "Messico" per stare qui con noi, per esigere libertà e giustizia per le/i prigionier@ di Atenco.
È arrivato, come d'obbligo, di buon mattino, portando le sue cose in uno zaino di quelli che hanno i ragazzi e le ragazze della secondaria-all'angolo-con-diploma-lavoro-mal-pagato-e-o -disoccupazione-sicura-sicura.
Non è stato invitato a questo incontro di scrittrici e scrittori, malgrado professi quella convulsione per la parola scritta, per cui bisognerà rimproverare gli organizzatori. Anche se forse non l'hanno invitato perché temevano che non ottemperasse alla promessa e facesse sfoggio di quell'irresponsabilità che tanta fama ha dato ai cavalieri erranti da quando quello dalla trista figura esibisse il suo pari per le strade de La Mancha iberica.
Con Durito non bisogna fare progetti seri. Non perché manchi di formalità (non dimentichiamo che è uno scarabeo, sì, ma anche un cavaliere errante), ma perché all'improvviso afferra il suo pattino e prende la discesa e allora ti voglio vedere misure di sicurezza.
Sì, a volte va via così. Altre volte se ne va lasciando una nota che, laconicamente, dice:
"Mia cara Faccia da pantalone usato: Arrivo dopo. Non ti ficcare nei ( molti) guai. Distintamente. Durito. Posdata. - Ho preso il tabacco".
Bene, per non farla tanto lunga, vi dico che, cercando di recuperare il mio tabacco, nello zaino ho trovato una cassetta con una nota che diceva: "Per il nuovo libro "Dialoghi Impossibili". Attenzione: dire al naso ridondante che organizzi un'asta tra le case editrici per vedere chi si aggiudicherà questo best seller. Stessa cosa per i diritti d'autore per il film. A me il Codice Da Vinci mi fa un baffo". Fine della nota.
Ignoro perché Durito abbia deciso di intitolare in questo modo il suo nuovo embrione, ma per ora non preoccupiamoci di questo.
Il dialogo che qui recensiamo avviene tra Durito, un personaggio di cui si saprà più avanti, e ciò che questi rappresenta.
Ho detto prima che trascrivo una registrazione. Quando l'ho ascoltata, mi sono subito ricordato della scena perché ero presente. È successo nel caffè "Comandante Ramona", all'angolo con il negozietto "El Rincón Zapatista". Se qualcuno vuole andarci è molto facile da trovare: prendete per di là ma poi svoltate a "U" dove dice "Proibito svoltare a U", e poi si superano un buon numero di semafori e quando vedete un buon numero di guardie di tutte le corporazioni, che si annoiano e fanno finta di vigilare, è lì.
Proseguo…
Era l'alba. La luna era l'anca illuminata del desiderio, anche senza l'anelata fessura. Nel sonno, un lungo bacio, lungo ed umido, apriva il fiore del desiderio ed era la chiave per aprire il chiuso e silenzioso nodo del tempo.
Ma nel dormiveglia mi stavo alzando per cercare di digerire dei fagioli alla "avvoltoi di tutto il mondo, unitevi" e per vedere se era rimasto il cadavere di un po' di gelato alle noci. Avevo fatto tardi ascoltando un programma di una stazione radio alternativa che si chiama "La Ke Huelga". Nel programma, gli annunciatori si erano messi a divagare sulle slogature.
E stavano passando dalle slogatura di caviglia a quelle delle idee, perché un momento parlavano dell'amore ai tempi della rivoluzione e poi, come ricordandosi della mobilitazione per le/i prigionier@ di Atenco, passavano all'amore nei tempi di repressione. Da qui si sono messi a fare una lezione dal titolo "Misure contro la Repressione" o qualcosa del genere, cioè che cosa fare quando la polizia sta già caricando al grido di "Contro la sinistra in basso, lo stato di diritto dell'alto".
Io ho preso nota, per evitare do farmi male. Oltre al classico e di collaudata efficacia: "corri fino a che trovi un cartello con scritto 'benvenuto in Guatemala'", hanno dato altre misure e consigli.
Per esempio, la scuola psicologica raccomandava la negazione, cioè quando il manganello sta ormai arrivando a destinazione si grida "noooooo!" in maniera alquanto convincente. La scuola di avvocatura raccomanderebbe - credo - la tecnica di redarguire giuridicamente il poliziotto al grido di "signor poliziotto, lei sta violando gli articoli tali e tali della costituzione che dicono che nessun individuo/a può essere picchiato dalla polizia se prima non interviene un programma televisivo che lo presenta come un criminale" (qui al celerino sorge il dubbio se quello che si presenta come criminale è lui o il suddetto o suddetta al quale va applicato lo stato di diritto, e allora via a correre 'caro, cara, te lo dico dopo'). La scuola di "reclutamento istantaneo" consiglierebbe slogan del tipo "anche il popolo uniformato è sfruttato" prima che, paradossalmente, esploda la granata di lacrimogeno [gioco di parole in spagnolo "explotar" signifca sfuttare ma anche esplodere - n.d.t.].
Lunga ed abbondante di buone e ingegnose ragioni è stata la chiacchierata radiofonica di quei colleghi della "Ke Huelga", stazione che raccomando vivamente e che trasmette sui 102.9 megahertz in Modulazione di Frequenza, e ne approfitto per mandare un abbraccio solidale a@ compagn@ di Radio Plantón, attaccati ieri dalla polizia del governo di Oaxaca, e a tutti i media alternativi che, in basso e a sinistra, ci tengono informati e ci ricaricano le pile.
Dov'ero rimasto? Ah sì! Ad uno dei tavolini del caffè "Comandante Ramona", l'unico che non aveva sopra libri, giornali e riviste, stava seduto il tal Durito con un individuo che si faceva chiamare Juan de Mairena e che - disse - era grande amico del poeta spagnolo Antonio Machado.
Durito si stava ingozzando di biscotti Pancrema e cappuccino, con due paia di zampacce sul tavolo, mentre il suddetto Juan de Mairena, seduto con sobrietà, prendeva con eleganza un tè a piacere.
La registrazione, che qui trascrivo fedelmente, riprende alcune parti del dialogo che si è svolto tra questi due personaggi ed il loro tovagliolo "heavy duty".
Inizia con lo scarabeo che si rivolge a me…
Durito: - Ascolta, mia esimia nullità, la seguente argomentazione del qui presente Don Juan de Mairena:
"1. - Se ogni eccezione conferma la regola, una regola con eccezioni sarà più regola di quanto sarebbe una regola senza eccezioni, alla quale mancherebbe l'eccezione che la confermasse.
2. - Tanto più regola sarà una regola quanto più abbondi di eccezioni.
3. - La regola ideale conterrà solo eccezioni.
(Continuare per ragionamenti concatenati, fino a raggiungere il vortice della stupidità)
" ["Juan de Mairena" - Antonio Machado. Alianza Editorial. pag 40]
Io: - Mi sembra un ragionamento ingegnoso… e inutile.
Durito: - È vero, ma non del tutto. A volte la discussione dell'evidente ti porta ad un intasamento peggiore del raccordo tlalpan-taxqueña; ma altre volte credi che queste evidenze non siano altro che bugie ripetute
Io: - Per esempio?
Durito: - L'oggi, questa entità creata, alimentata ed adorata dalla società moderna, cioè quella ordinata intorno ai mezzi di comunicazione. Non è vero che "l'oggi" smette di essere un presente con passato e futuro, e si trasforma in eterno? Prima di lui, il caos. Dopo di lui, il nulla.
Io: - Non so dove vuoi arrivare.
Durito (con un'occhiata complice a Mairena): - Il contrario mi sorprenderebbe. Senti Juanito, c'è questa cosa del sistema capitalista. Non è vero che mostra se stesso come eterno, onnipotente ed onnipresente?
Juan de Mairena: - Vero.
Durito: - Non è vero che la sua presenza si accetta come una fatalità ineludibile, in primo luogo, e poi come l'unica possibile, e più oltre come la cosa migliore che ci è successa? -
Juan de Mairena - "È quello che succede sempre: si segnala un fatto; poi si accetta come una fatalità; alla fine diventa una bandiera. Se un giorno si scopre che il fatto non era completamente vero, o che era completamente falso, la bandiera, più o meno scolorita, non smette di sventolare" [Ibid. pag. 77].
Durito: - Chiaro, sventolare una bandiera scolorita. Questo, e nient'altro, è ciò che fanno gli apologeti del capitalismo. Ora, che cosa succederebbe se mettessimo in discussione tutta questa impalcatura di argomentazione?
Io (sentendomi in dovere di contribuire alla discussione): - Mmh… non so… ci annoieremmo?
Durito (guardandomi con riprovazione): - Oltre a questo?
Io (con l'urgenza di andarmene): - Mmh… ci metteremmo nei guai?
Durito (applaudendo con le zampe che non erano appoggiate sul tavolino né occupate con i biscotti): - Esatto! Hai indovinato mio caro muso di maglina (...)! Avremmo una tale conoscenza che ci spiaccicherebbe ancor peggio che la stazione del metro Hidalgo nell'ora di punta...
Io (mettendo molta panna sui miei tacos): - Già che stiamo parlando di trasporti pubblici, voglio denunciare che l'altro ieri eri nel metro e mi hanno circondato...
Durito: - Hei! Non ti vantare fantoccio di stoffa!
Io: - Sí, mi hanno venduto un panino con un prosciutto più rachitico del cervello del governatore dello Stato del Messico.
Durito (rivolgendosi al citato Mairena): - Temo, mio caro, che stiamo uscendo dal tema. Stavamo parlando di mettere in discussione il sistema capitalista. Meglio, di mettere in discussione la sua onnipresenza…
Io (concentrato sul tema): - Ed i fagioli mi hanno fatto male. Non avrebbero passato i controlli.
Durito (ormai decisamente arrabbiato): - Il livello della discussione sta scadendo…
Juan de Mairena: - Bene, bene, prosegua.
Durito: - Grazie, Don Juan. Gli strumenti elementari per la critica hanno a che vedere con la storia. Studiandola vedremmo …
1. - Che questo sistema, il capitalista, non esiste da sempre.
2. - Che la sua origine non ha niente a che vedere con lo spirito, la divinità che si venera, o l'idealismo, ma invece con l'usurpazione (cioè il furto), lo sfruttamento, la repressione ed il disprezzo, insomma: il crimine.
3. - Che la sua crescita e sviluppo è nelle mani di chi gli ha dato vita.

Io (mettendo il mio cucchiaio nella conversazione ed in una coppa di gelato di noci scaduto): - Ma questo porta solo a confermare l'onnipotenza del capitalismo, in lui i cattivi che si travestono da buoni vincono sempre.
Durito (aprendo un altro pacchetto di biscotti): - Non ho finito… Quali sono i trucchi fondanti e fondamentali di questo sistema? L'uguaglianza e la libertà. Il capitalismo dice e ripete fino allo schifo che si basa su una società ugualitaria e, per il colmo, si trasforma nel garante di questa uguaglianza. Nella società capitalista tutti siamo esseri umani e, pertanto, tutti siamo uguali. Uguali davanti alla legge, per esempio.
Io (lamentando la disuguaglianza che fa sì che Durito si ingolli tutti i biscotti mentre a me tocca spazzare l'immondezzaio che lascia): - Ma questo non è vero, o almeno alcuni sono più uguali di altri. Ci sono le/i prigionier@ di Atenco e ci sono i Bribriesca figli di Martha Sahagún. Come se ci fossero due leggi: una per il basso ed un'altra per l'alto.
Durito (lanciandomi una forchetta con l'evidente intenzione di reprimere la libera espressione delle mie idee): - Secondo il capitalismo, l'essere umano è libero, libero di lavorare, di arricchirsi, di votare, di essere governante, di esprimere i suoi pensieri.
Juan de Mairena: - "La libera espressione del pensiero è un problema importante ma secondario, e subordinato al nostro, che è quello della libertà del pensiero stesso. Per il momento, noi ci domandiamo se il pensiero, il nostro pensiero, quello di ognuno di noi, si può esprimere con intera libertà, indipendentemente che, poi, ci sia permesso o no esprimerlo. Diciamolo retoricamente: a che ci servirebbe la libera espressione di un pensiero schiavo?" [Ibid. pag. 179].
Durito: - Buon punto, Don Juan. Ma continuiamo a domandare, benché ci accusino di scetticismo.
Juan de Mairena: - "Contro lo scetticismo si è brandito un argomento schiacciante: Quello che nega l'esistenza della verità, pretende che questo sia la verità, ed afferma nella conclusione quello che nega nella premessa, si contraddice, dunque. Io suppongo che questo argomento non convincerà mai scettici di pura razza (…). Lo scetticismo è una posizione vitale, non logica, che né afferma né nega, si limita a domandare, e non si spaventa delle contraddizioni" [Ibid pag. 47].
Durito: - Salute per questo! Allora domandiamo: siamo uguali? Siamo liberi? E queste domande, quando si fanno? Conveniamo di farle ora, quando è sulla risposta affermativa ad entrambe che si costruiscono edifici interi di idee… e di mattoni. Se rispondiamo "sì", allora, scusate se sono volgare, non capisco che cosa facciamo qui. E non mi riferisco a qui, a questo angolo zapatista o all'incontro di scrittori per la libertà e la giustizia per le/i prigionier@ di Atenco, al quale non mi hanno invitato, ma qui, in questo Messico che, in basso e a sinistra, cerca di costruirsi una strada ed un passo, senza altra chiarezza di sapere la destinazione. Ma siamo qui e là per qualcosa. Forse, dentro questo universo infinito e caotico che è il "qualcosa", è perché alle domande "siamo uguali? siamo liberi"?, rispondiamo "NO!". E con questo "NO!" non mettiamo in crisi solo tutto il fondamento giuridico di quello che si chiama "Stato di Diritto" (nome che, è evidente, si erige di fronte a quello che sarebbe lo "Stato di Sinistra"), cominciamo anche a mettere in discussione le evidenze che si trasformano in lapidi per la mancanza di esercizio critico. Smetteremmo di ingoiare tutto quello che, dall'alto, ci propinano quotidianamente come se fosse qualcosa di vero.
Juan de Mairena: - "La cosa normale nell'uomo è la tendenza a credere vero quanto ritiene utile. Per questo ci sono tanti uomini capaci di darla a bere" [Ibid. pag. 67].
Durito: - Allora la politica capitalista nella modernità sarebbe l'arte di darla a bere al maggior numero possibile di persone. Tuttavia, è sempre più difficile, o quantomeno ogni volta appaiono più "altr@" che rifiutano l'indigestione provocata da queste verità. Come che la politica dell'alto non è più quello che era, e non lo dico per nostalgia ma per segnalare un fatto. Ora è un casino.
Juan de Mairena.- "All'uomo pubblico, in particolare al politico, bisogna esigere che possieda le virtù pubbliche che si riassumono in una: fedeltà alla propria maschera. (…) un uomo pubblico che fa brutta figura in pubblico è molto peggio di una donna pubblica che non fa bella figura in privato. Scherzi a parte (…) non c'è questione politica che non sia un baratto, una confusione di maschere, una cattiva rappresentazione teatrale in cui nessuno conosce la sua parte" [Ibid. pag. 81].
Durito: - Eccellente Don Juan! Ha definito esattamente cosa è ora la politica in Messico: una brutta commedia nella quale nessuno conosce la sua parte. Per questo c'è tanta sfiducia nella politica e tanta reticenza a costruire un'altra politica.
Juan de Mairena: - "La politica, signori - continua a dire Mairena - è un'attività importante… Io non vi consiglierò mai l'apoliticismo, bensì, in ultima istanza, il disprezzo della mala politica che fanno rampanti e parassiti, senza altro scopo che ottenere guadagni e sistemare parenti. Voi dovete fare politica, qualunque cosa vi dicano quelli che vogliono farla senza di voi, e, naturalmente, contro di voi" [Ibid. pag. 136].
Durito: - Sarebbe dunque necessaria un'altra politica, Necessaria, urgente, valida. E mi pare che qui il ruolo del pensiero critico, degli intellettuali, sia molto importante.
Juan de Mairena.- "Si dice che gli intellettuali fino ad ora non abbiano fatto niente di utile in politica. Si confondono gli intellettuali con i pedanti" [Ibid. pag. 54].
Io: - Cos'è questa cosa della pedanteria?
Juan de Mairena: - "È specificamente pedante negare le cose quando non sono come noi le pensiamo. Ma le cose non sono mai come noi le pensiamo, sono molto più serie e complesse" [Ibidem].
Durito: - Allora, quale sarebbe il ruolo degli intellettuali critici? Quello di spettatori di lusso mentre nel teatro della politica si distrugge la società?
Juan de Mairena.- "Ma, non ha ancora compreso che quasi ogni volta che si alza il sipario o scorrono le tende nel teatro moderno appare una stanza con tre pareti, in cui manca quella quarta parete che normalmente hanno le stanze in cui abitiamo? Perché non si meravigli (…) di questa terribile inverosimiglianza? Perché senza l'assenza di questa quarta parete (…), come potremmo sapere quello che succede dentro quella stanza?" [Ibid. pag. 152].
Durito: - Capisco. Il lavoro degli intellettuali sarebbe precisamente quello di smontare la quarta parete dello spazio della politica, esibirla tale e quale, senza occultamenti, affinché tutti possiamo sapere quello che succede in quella stanza ed agire di conseguenza. Oggi c'è un'ingiustizia nascosta nella stanza del Potere: quella che ha ucciso Alexis Benhumea Hernández, quella che ha stuprato le arrestate di Atenco, quella che mantiene illegalmente detenuti uomini e donne giusti, quella che reprime a Oaxaca ed in tutti gli angoli del Messico del basso e a sinistra. Per questo
Qui termina la registrazione. Ho deciso di portare la sua trascrizione perché so bene che qui ci sono scrittrici e scrittori, luci critiche disposte a protestare per l'ingiustizia che ha ucciso Alexis, che ha stuprato le nostre compagne, che tiene in prigione attivisti sociali, che sceglie la repressione invece del dialogo.
Perché c'è, tra queste scrittrici e scrittori, chi fa teatro e, con esso, sollevano il sipario che ci permette di vedere non solo anche quello che succede in alto, ma anche dentro di noi. Perché non poche, non pochi, inoltre, costruiscono poesia con lo sdrucciolevole mattone della parola. Sdrucciolevole, come un pesce.
"La poesia è - diceva Mairena – il dialogo dell'uomo, di un uomo con il suo tempo. Questo è ciò che il poeta vuole rendere eterno, potando fuori del tempo, lavoro difficile che richiede molto tempo, quasi tutto il tempo di cui il poeta dispone. Il poeta è un pescatore, non di pesci, ma di pesci vivi, nel senso di: pesci che possano vivere dopo essere stati pescati" [Ibid. pag. 106].
Salute a queste pescatrici e pescatori che, con le parole, ci aiutano a guardare, a guardarci e, con noi, chiedono libertà e giustizia per le/i prigionier@ di Atenco.
Dall'altra Città del Messico


Subcomandante Insurgente Marcos