Visualizzazione post con etichetta Subcomandate Marcos. Mostra tutti i post
Visualizzazione post con etichetta Subcomandate Marcos. Mostra tutti i post

Y casi 20 años después...





ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA


En La Realidad, Planeta Tierra.
Mayo del 2014.
Compañera, compañero, compañeroa:
Buenas noches, tardes, días en cualesquiera que sea su geografía, su tiempo y su modo.
Buenas madrugadas.

Quisiera pedirles a las compañeras, compañeros y compañeroas de la Sexta que vienen de otras partes, especialmente a los medios libres compañeros, su paciencia, tolerancia y comprensión para lo que voy a decir, porque éstas serán mis últimas palabras en público antes de dejar de existir.
Me dirijo a ustedes y a quienes a través de ustedes nos escuchan y miran.
Tal vez al inicio, o en el transcurso de estas palabras vaya creciendo en su corazón la sensación de que algo está fuera de lugar, de que algo no cuadra, como si estuvieran faltando una o varias piezas para darle sentido al rompecabezas que se les va mostrando. Como que de por sí falta lo que falta.
Tal vez después, días, semanas, meses, años, décadas después se entienda lo que ahora decimos.
Mis compañeras y compañeros del EZLN en todos sus niveles no me preocupan, porque de por sí es nuestro modo acá: caminar, luchar, sabiendo siempre que siempre falta lo que falta.
Además de que, que no se ofenda nadie, la inteligencia de l@s compas zapatistas está muy por arriba del promedio.
Por lo demás, nos satisface y enorgullece que sea ante compañeras, compañeros y compañeroas, tanto del EZLN como de la Sexta, que se da a conocer esta decisión colectiva.
Y qué bueno que será por lo medios libres, alternativos, independientes, que este archipiélago de dolores, rabias y digna lucha que nos llamamos “la Sexta” tendrá conocimiento de esto que les diré, donde quiera que se encuentren.
Si a alguien más le interesa saber qué pasó este día tendrá que acudir a los medios libres para enterarse.
Va pues. Bienvenidas y bienvenidos a la realidad zapatista.

I.- Una decisión difícil.

Cuando irrumpimos e interrumpimos en 1994 con sangre y fuego, no iniciaba la guerra para nosotras, nosotros los zapatistas.
La guerra de arriba, con la muerte y la destrucción, el despojo y la humillación, la explotación y el silencio impuestos al vencido, ya la veníamos padeciendo desde siglos antes.
Lo que para nosotros inicia en 1994 es uno de los muchos momentos de la guerra de los de abajo contra los de arriba, contra su mundo.
Esa guerra de resistencia que día a día se bate en las calles de cualquier rincón de los cinco continentes, en sus campos y en sus montañas.
Era y es la nuestra, como la de muchos y muchas de abajo, una guerra por la humanidad y contra el neoliberalismo.
Contra la muerte, nosotros demandamos vida.
Contra el silencio, exigimos la palabra y el respeto.
Contra el olvido, la memoria.
Contra la humillación y el desprecio, la dignidad.
Contra la opresión, la rebeldía.
Contra la esclavitud, la libertad.
Contra la imposición, la democracia.
Contra el crimen, la justicia.
¿Quién con un poco de humanidad en las venas podría o puede cuestionar esas demandas?
Y en ese entonces muchos escucharon.
La guerra que levantamos nos dio el privilegio de llegar a oídos y corazones atentos y generosos en geografías cercanas y alejadas.
Faltaba lo que faltaba, y falta lo que falta, pero conseguimos entonces la mirada del otro, su oído, su corazón.
Entonces nos vimos en la necesidad de responder a una pregunta decisiva:
¿Qué sigue?
En las tétricas cuentas de la víspera no entraba la posibilidad de plantearnos pregunta alguna. Así que esa pregunta nos llevó a otras:
¿Preparar a los que siguen en la ruta de la muerte?
¿Formar más y mejores soldados?
¿Invertir empeños en mejorar nuestra maltrecha maquinaria de guerra?
¿Simular diálogos y disposición para la paz, pero seguir preparando nuevos golpes?
¿Matar o morir como único destino?
¿O debíamos reconstruir el camino de la vida, ése que habían roto y siguen rompiendo desde arriba?
El camino no sólo de los pueblos originarios, también de trabajadores, estudiantes, maestros, jóvenes, campesinos, además de todas las diferencias que se celebran arriba, y abajo se persiguen y se castigan.
¿Debíamos inscribir nuestra sangre en el camino que otros dirigen hacia el Poder o debíamos voltear el corazón y la mirada a los que somos y a los que son lo que somos, es decir los pueblos originarios, guardianes de la tierra y la memoria?
Nadie lo escuchó entonces, pero en los primeros balbuceos que fueron nuestras palabras advertimos que nuestro dilema no estaba entre negociar o combatir, sino entre morir o vivir.
Quien hubiera advertido entonces que ese temprano dilema no era individual, tal vez hubiera entendido mejor lo que ha ocurrido en la realidad zapatista los últimos 20 años.
Pero les decía yo que nos topamos con esa pregunta y ese dilema.
Y elegimos.
Y en lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, soldados y escuadrones, preparamos promotores de educación, de salud, y se fueron levantando las bases de la autonomía que hoy maravilla al mundo.
En lugar de construir cuarteles, mejorar nuestro armamento, levantar muros y trincheras, se levantaron escuelas, se construyeron hospitales y centros de salud, mejoramos nuestras condiciones de vida.
En lugar de luchar por ocupar un lugar en el Partenón de las muertes individualizadas de abajo, elegimos construir la vida.
Esto en medio de una guerra que no por sorda era menos letal.
Porque, compas, una cosa es gritar “no están solos” y otra enfrentar sólo con el cuerpo una columna blindada de tropas federales, como ocurrió en la zona de Los Altos de Chiapas, y a ver si hay suerte y alguien se entera, y a ver si hay un poco más de suerte y el que se entera se indigna, y otro poco más de suerte y el que se indigna hace algo.
En el entretanto, las tanquetas son frenadas por las mujeres zapatistas, y a falta de parque fue con mentadas de madre y piedras que la serpiente de acero tuvo que echarse para atrás.
Y en la zona norte de Chiapas, padecer el nacimiento y desarrollo de las guardias blancas, recicladas entonces como paramilitares; y en la zona Tzotz Choj las agresiones continuas de organizaciones campesinas que de “independientes” a veces ni el nombre tienen; y en la zona de la Selva Tzeltal la combinación de paramilitares y contras.
Y una cosa es gritar “todos somos marcos” o “no todos somos marcos”, según el caso o cosa, y otra la persecución con toda la maquinaria de guerra, la invasión de poblados, el “peinado” de montañas, el uso de perros adiestrados, las aspas de los helicópteros artillados alborotando los copetes de las ceibas, el “vivo o muerto” que nació en los primeros días de enero de 1994 y alcanzó su nivel más histérico en 1995 y el resto del sexenio del ahora empleado de una trasnacional, y que esta zona de Selva Fronteriza padeció desde 1995 y a la que se suma después la misma secuencia de agresiones de organizaciones campesinas, uso de paramilitares, militarización, hostigamiento.
Si hay algún mito en todo esto no es el pasamontañas, sino la mentira que repiten desde esos días, incluso retomada por personas con altos estudios, de que la guerra contra los zapatistas sólo duró 12 días.
No haré un recuento detallado. Alguien con un poco de espíritu crítico y seriedad puede reconstruir la historia, y sumar y restar para sacar la cuenta, y decir si fueron y son más los reporteros que los policías y soldados; si fueron más los halagos que las amenazas e insultos, si el precio que se ponía era para ver el pasamontañas o para capturarlo “vivo o muerto”.
En esas condiciones, algunas veces sólo con nuestras fuerzas y otras con el apoyo generoso e incondicional de gente buena de todo el mundo, se fue avanzando en la construcción aún inacabada, es cierto, pero ya definida de lo que somos.
No es entonces una frase, afortunada o desafortunada, según se le vea desde arriba o desde abajo, la de “aquí estamos los muertos de siempre, muriendo de nuevo, pero ahora para vivir”.
Es la realidad.
Y casi 20 años después…
El 21 de diciembre del 2012, cuando la política y el esoterismo coincidían, como otras veces, en predicar catástrofes que siempre son para los de siempre, los de abajo, repetimos el golpe de mano del 1 de enero del 94 y, sin disparar ni un solo tiro, sin armas, con nuestro solo silencio, postramos de nuevo la soberbia de las ciudades cuna y nido del racismo y el desprecio.
Si el primero de enero de 1994, miles de hombres y mujeres sin rostro atacaron y rindieron las guarniciones que protegían las ciudades, el 21 de diciembre del 2012 fueron decenas de miles que tomaron sin palabras los edificios desde donde se celebraba nuestra desaparición.
El sólo hecho inapelable de que el EZLN no sólo no se había debilitado, mucho menos desaparecido, sino que había crecido cuantitativa y cualitativamente hubiera bastado para que cualquier mente medianamente inteligente se diera cuenta de que, en esos 20 años, algo había cambiado al interior del EZLN y de las comunidades.
Tal vez más de alguno piense que nos equivocamos al elegir, que un ejército no puede ni debe empeñarse en la paz.
Por muchas razones, cierto, pero la principal era y es porque de esa forma terminaríamos por desaparecer.
Tal vez es cierto. Tal vez nos equivocamos al elegir cultivar la vida en lugar de adorar a la muerte.
Pero nosotros elegimos no escuchando a los de afuera. No a quienes siempre demandan y exigen la lucha a muerte, mientras los muertos los pongan otros.
Elegimos mirándonos y escuchándonos, siendo el Votán colectivo que somos.
Elegimos la rebeldía, es decir, la vida.
Eso no quiere decir que no supiéramos que la guerra de arriba trataría y trata de imponer de nuevo su dominio sobre nosotros.
Supimos y sabemos que una y otra vez habremos de defender lo que somos y como somos.
Supimos y sabemos que seguirá habiendo muerte para que haya vida.
Supimos y sabemos que para vivir, morimos.

II.- ¿Un fracaso?

Dicen por ahí que no hemos logrado nada para nosotros.
No deja de sorprender que se maneje con tanto desparpajo esta posición.
Piensan que los hijos e hijas de los comandantes y comandantas deberían disfrutar de viajes al extranjero, de estudios en escuelas privadas y luego de altos puestos en la empresa o la política. Que en lugar de trabajar la tierra para arrancarle con sudor y empeño el alimento, deberían lucirse en las redes sociales divirtiéndose en los antros, exhibiendo lujos.
Tal vez los subcomandantes deberían procrear y heredar a sus descendientes los cargos, las prebendas, los templetes, como hacen los políticos de todo el espectro.
Tal vez deberíamos, como los dirigentes de la CIOAC-H y de otras organizaciones campesinas, recibir privilegios y paga en proyectos y apoyos, quedarnos con la mayor parte y dejar a las bases sólo unas migajas, a cambio de que cumplan las órdenes criminales que vienen de más arriba.
Pero es cierto, no hemos logrado nada de eso para nosotros.
Difícil de creer que, 20 años después de aquel “nada para nosotros”, resultara que no era una consigna, una frase buena para carteles y canciones, sino una realidad, la realidad.
Si el ser consecuentes es un fracaso, entonces la incongruencia es el camino del éxito, la ruta al Poder.
Pero nosotros no queremos ir para allá.
No nos interesa.
En esos parámetros preferimos fracasar que triunfar.

III.- El relevo.

En estos 20 años ha habido un relevo múltiple y complejo en el EZLN.
Algunos han advertido sólo el evidente: el generacional.
Ahora están haciendo la lucha y dirigiendo la resistencia quienes eran pequeños o no habían nacido al inicio del alzamiento.
Pero algunos estudiosos no se han percatado de otros relevos:
El de clase: del origen clase mediero ilustrado, al indígena campesino.
El de raza: de la dirección mestiza a la dirección netamente indígena.
Y el más importante: el relevo de pensamiento: del vanguardismo revolucionario al mandar obedeciendo; de la toma del Poder de Arriba a la creación del poder de abajo; de la política profesional a la política cotidiana; de los líderes, a los pueblos; de la marginación de género, a la participación directa de las mujeres; de la burla a lo otro, a la celebración de la diferencia.
No me extenderé más sobre esto, porque ha sido precisamente el curso “La Libertad según l@s zapatistas” la oportunidad de constatar si en territorio organizado vale más el personaje que la comunidad.
En lo personal no entiendo por qué gente pensante que afirma que la historia la hacen los pueblos, se espante tanto ante la existencia de un gobierno del pueblo donde no aparecen los “especialistas” en ser gobierno.
¿Por qué les da terror el que sean los pueblos los que manden, los que dirijan sus pasos propios?
¿Por qué mueven la cabeza con desaprobación frente al mandar obedeciendo?
El culto al individualismo encuentra en el culto al vanguardismo su extremo más fanático.
Y ha sido eso precisamente, el que los indígenas manden y que ahora un indígena sea el vocero y jefe, lo que los aterra, los aleja, y finalmente se van para seguir buscando alguien que precise de vanguardias, caudillos y líderes. Porque también hay racismo en la izquierda, sobre todo en la que se pretende revolucionaria.
El ezetaelene no es de ésos. Por eso no cualquiera puede ser zapatista.



IV.- Un holograma cambiante y a modo. Lo que no será.

Antes del amanecer de 1994, pasé 10 años en estas montañas. Conocí y traté personalmente a algunos en cuya muerte morimos un mucho. Conozco y trato desde entonces con otros y otras más que hoy están aquí como nosotros.
Muchas madrugadas me encontré a mí mismo tratando de digerir las historias que me contaban, los mundos que dibujaban con silencios, manos y miradas, su insistencia en señalar algo más allá.
¿Era un sueño el mundo ése, tan otro, tan lejano, tan ajeno?
A veces pensé que se habían adelantado, que las palabras que nos guiaron y guían venían de tiempos para los que no habían aún calendarios, perdidos como estaban en geografías imprecisas: siempre el sur digno omnipresente en todos los puntos cardinales.
Luego supe que no me hablaban de un mundo inexacto y, por lo tanto, improbable.
Ese mundo ya andaba con su paso.
Ustedes, ¿no lo vieron? ¿No lo ven?
No hemos engañado a nadie de abajo. No escondemos que somos un ejército, con su estructura piramidal, su centro de mando, sus decisiones de arriba hacia abajo. No por congraciarnos con libertarios o por moda negamos lo que somos.
Pero cualquiera puede ver ahora si el nuestro es un ejército que suplante o impone.
Y debo decir esto, que ya he pedido la autorización del compañero Subcomandante Insurgente Moisés para hacerlo:
Nada de lo que hemos hecho, para bien o para mal, hubiera sido posible si un ejército armado, el zapatista de liberación nacional, no se hubiera alzado contra el mal gobierno ejerciendo el derecho a la violencia legítima. La violencia del de abajo frente a la violencia del de arriba.
Somos guerreros y como tales sabemos cuál es nuestro papel y nuestro momento.
En la madrugada del día primero del primer mes del año de 1994, un ejército de gigantes, es decir, de indígenas rebeldes, bajó a las ciudades para con su paso sacudir el mundo.
Apenas unos días después, con la sangre de nuestros caídos aún fresca en las calles citadinas, nos dimos cuenta de que los de afuera no nos veían.
Acostumbrados a mirar desde arriba a los indígenas, no alzaban la mirada para mirarnos.
Acostumbrados a vernos humillados, su corazón no comprendía nuestra digna rebeldía.
Su mirada se había detenido en el único mestizo que vieron con pasamontañas, es decir, que no miraron.
Nuestros jefes y jefas dijeron entonces:
Sólo lo ven lo pequeño que son, hagamos a alguien tan pequeño como ellos, que a él lo vean y por él nos vean
Empezó así una compleja maniobra de distracción, un truco de magia terrible y maravillosa, una maliciosa jugada del corazón indígena que somos, la sabiduría indígena desafiaba a la modernidad en uno de sus bastiones: los medios de comunicación.
Empezó entonces la construcción del personaje llamado “Marcos”.
Les pido que me sigan en este razonamiento:
Supongamos que es posible otra forma de neutralizar a un criminal. Por ejemplo, creándole su arma homicida, hacerle creer que es efectiva, conminarlo a construir, en base a esa efectividad, todo su plan, para, en el momento en que se prepara para disparar, el “arma” vuelva a ser lo que siempre fue: una ilusión.
El sistema entero, pero sobre todo sus medios de comunicación, juegan a construir famas para luego destruirlas si no se pliegan a sus designios.
Su poder residía (ya no, han sido desplazados en eso por las redes sociales) en decidir qué y quién existía en el momento en que elegían qué nombraban y qué callaban.
En fin, no me hagan mucho caso, como se ha demostrado en estos 20 años, yo no sé nada de medios masivos de comunicación.
El caso es que el SupMarcos pasó de ser un vocero a ser un distractor.
Si el camino de la guerra, es decir, de la muerte, nos había tomado 10 años; el de la vida tomó más tiempo y requirió más esfuerzo, por no hablar de sangre.
Porque, aunque no lo crean, es más fácil morir que vivir.
Necesitábamos tiempo para ser y para encontrar a quien supiera vernos como lo que somos.
Necesitábamos tiempo para encontrar a quien nos viera no hacia arriba, no hacia abajo, que de frente nos viera, que nos viera con mirada compañera.
Les decía que empezó entonces la construcción del personaje.
Marcos un día tenía los ojos azules, otro día los tenía verdes, o cafés, o miel, o negros, todo dependiendo de quién hiciera la entrevista y tomara la foto. Así fue reserva en equipos de futbol profesional, empleado en tiendas departamentales, chofer, filósofo, cineasta, y los etcéteras que pueden encontrar en los medios de paga de esos calendarios y en diversas geografías. Había un Marcos para cada ocasión, es decir, para cada entrevista. Y no fue fácil, créanme, no había entonces wikipedia y si venían del Estado Español tenía que investigar si el corte inglés, por ejemplo, era un corte de traje típico de Inglaterra, una tienda de abarrotes, o una tienda departamental.
Si me permiten definir a Marcos el personaje entonces diría sin titubear que fue una botarga.
Digamos que, para que me entiendan, Marcos era un Medio No Libre (ojo: que no es lo mismo que ser un medio de paga).
En la construcción y mantenimiento del personaje tuvimos algunos errores.
Es de humanos el herrar”, dijo el herrero.
Durante el primer año agotamos, como quien dice, el repertorio de “Marcos” posibles. Así que para inicios de 1995 estábamos en apuros y el proceso de los pueblos estaba en sus primeros pasos.
Así que en 1995 ya no sabíamos cómo hacerle. Pero entonces es cuando Zedillo, con el PAN de la mano, “descubre” a Marcos con el mismo método científico con que encuentra osamentas, es decir, por delación esotérica.
La historia del tampiqueño nos dio aire, aunque el fraude posterior de la Paca de Lozano nos hizo temer que la prensa de paga cuestionara también el “desenmascaramiento” de Marcos y descubriera que era un fraude más. Afortunadamente no fue así. Como ésa, los medios siguieron tragando otras ruedas de molino semejantes.
Un tiempo después el tampiqueño llegó a estas tierras. Junto con el Subcomandante Insurgente Moisés, hablamos con él. Le ofrecimos entonces dar una conferencia conjunta, así podría él librarse de la persecución puesto que sería evidente que no eran Marcos y él la misma persona. No quiso. Vino a vivir acá. Salió algunas veces y su rostro puede encontrarse en las fotografías de los velorios de sus padres. Si quieren pueden entrevistarlo. Ahora vive en una comunidad, en…. Ah, no quiere que sepan dónde mero vive. No diremos nada más para que él, si así lo desea algún día, pueda contar la historia que vivió desde el 9 de febrero de 1995. Por nuestra parte sólo nos queda agradecerle que nos haya pasado datos que cada tanto usamos para alimentar la “certeza” de que el SupMarcos no es lo que es en realidad, es decir, una botarga o un holograma, sino un profesor universitario, originario del ahora doloroso Tamaulipas.
En el entretanto seguíamos buscando, buscándolas, buscándolos a ustedes, a quienes ahora están aquí y a quienes no están aquí pero están.
Lanzamos una y otra iniciativas para encontrar al otro, a la otra, a lo otro compañero. Diferentes iniciativas, tratando de encontrar la mirada y el oído que necesitamos y merecemos.
En el entretanto, seguía el avance de los pueblos y el relevo del que se ha hablado mucho o poco, pero que se puede constatar directamente, sin intermediarios.
En la búsqueda de lo otro, una y otra vez fracasamos.
A quien encontrábamos o nos quería dirigir o quería que lo dirigiéramos.
Había quienes se acercaban y lo hacían con el afán de usarnos, o para mirar hacia atrás, sea con la nostalgia antropológica, sea con la nostalgia militante.
Así para unos éramos comunistas, para otros trotskistas, para otros anarquistas, para otros maoístas, para otros milenaristas, y ahí les dejo varios “istas” para que pongan lo que sea de su conocimiento.
Así fue hasta la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, la más audaz y la más zapatista de las iniciativas que hemos lanzado hasta ahora.
Con la Sexta al fin hemos encontrado quien nos mira de frente y nos saluda y abraza, y así se saluda y abraza.
Con la Sexta al fin los encontramos a ustedes.
Por fin, alguien que entendía que no buscábamos ni pastores que nos guiaran, ni rebaños a los cuales conducir a la tierra prometida. Ni amos ni esclavos. Ni caudillos ni masas sin cabeza.
Pero faltaba ver si era posible que miraran y escucharan lo que siendo somos.
Al interior, el avance de los pueblos había sido impresionante.
Entonces vino el curso “La Libertad según l@s zapatistas”.
En 3 vueltas, nos dimos cuenta de que ya había una generación que podía mirarnos de frente, que podía escucharnos y hablarnos sin esperar guía o liderazgo, ni pretender sumisión ni seguimiento.
Marcos, el personaje, ya no era necesario.
La nueva etapa en la lucha zapatista estaba lista.
Pasó entonces lo que pasó y muchas y muchos de ustedes, compañeras y compañeros de la Sexta, lo conocen de manera directa.
Podrán decir luego que lo del personaje fue ocioso. Pero una revisión honesta de esos días dirá de cuántas y cuántos voltearon a mirarnos, con agrado o desagrado, por los desfiguros de una botarga.
Así que el relevo de mando no se da por enfermedad o muerte, ni por desplazamiento interno, purga o depuración.
Se da lógicamente de acuerdo a los cambios internos que ha tenido y tiene el EZLN.
Sé que eso no cuadra con los esquemas cuadrados que en los distintos arriba hay, pero eso la verdad nos tiene sin cuidado.
Y si esto arruina la perezosa y pobre elaboración de los rumorólogos y zapatólogos de Jovel, pues ni modos.
Ni estoy ni he estado enfermo, ni estoy ni he estado muerto.
O sí, aunque tantas veces me mataron, tantas veces me morí, y de nuevo estoy aquí.
Si alentamos esos rumores fue porque así convenía.
El último gran truco del holograma fue simular enfermedad terminal, e incluso todas las muertes que ha padecido.
Por cierto, lo de “si su salud lo permite”, que el Subcomandante Insurgente Moisés usó en el comunicado anunciando la compartición con el CNI, era un equivalente a “si el pueblo lo pide” o “si las encuestas me favorecen” o “si dios me da licencia” u otros lugares comunes que han sido la muletilla en la clase política en los últimos tiempos.
Si me permiten un consejo: deberían cultivar un poco el sentido del humor, no sólo por salud mental y física, también porque sin sentido del humor no van a entender al zapatismo. Y el que no entiende, juzga; y el que juzga, condena.
En realidad ésa ha sido la parte más sencilla del personaje. Para alimentar el rumor sólo fue necesario decirle a algunas personas en específico: “te voy a decir un secreto pero prométeme que no se lo vas a contar nadie”.
Por supuesto que lo contaron.
Los principales colaboradores involuntarios del rumor de enfermedad y muerte han sido los “expertos en zapatología” que en la soberbia Jovel y en la caótica Ciudad de México presumen su cercanía con el zapatismo y el profundo conocimiento que de él tienen, además, claro, de los policías que también cobran como periodistas, de los periodistas que cobran como policías, y de l@s periodistas que sólo cobran, y mal, como periodistas.
Gracias a todas y todos ellos y ellas. Gracias por su discreción. Hicieron exactamente como suponíamos que iban a hacer. Lo único malo de todo esto, es que dudo que ahora alguien les confíe ningún secreto.
Es nuestra convicción y nuestra práctica que para rebelarse y luchar no son necesarios ni líderes ni caudillos ni mesías ni salvadores. Para luchar sólo se necesitan un poco de vergüenza, un tanto de dignidad y mucha organización.
Lo demás, o sirve al colectivo o no sirve.
Ha sido particularmente cómico lo que el culto al individuo ha provocado en los politólogos y analistas de arriba. Ayer dijeron que el futuro de este pueblo mexicano dependía de la alianza de 2 personalidades. Antier dijeron que Peña Nieto se independizaba de Salinas de Gortari, sin darse cuenta de que, entonces, si criticaban a Peña Nieto, se ponían del lado de Salinas de Gortari; y que si criticaban a éste último, apoyaban a Peña Nieto. Ahora dicen que hay que optar por un bando en la lucha de arriba por el control de las telecomunicaciones, así que o estás con Slim o estás con Azcárraga-Salinas. Y más arriba, o con Obama o con Putin.
Quienes hacia arriba suspiran y miran pueden seguir buscando su líder; pueden seguir pensando que ahora sí se van a respetar los resultados electorales; que ahora sí Slim va a apoyar la opción electoral de izquierda; que ahora sí en Game of Thrones van a aparecer los dragones y las batallas; que ahora sí en la serie televisiva The Walking Dead, Kirkman se va a apegar al comic; que ahora sí las herramientas hechas en china no se van a quebrar a la primera vuelta; que ahora sí el futbol va a ser deporte y no negocio.
Y sí, puede que en algunos de los casos sí le atinen, pero no hay que olvidar que en todos ellos son meros espectadores, es decir, consumidores pasivos.
Quienes amaron y odiaron al SupMarcos ahora saben que han odiado y amado a un holograma. Sus amores y odios han sido, pues, inútiles, estériles, vacíos, huecos.
No habrá entonces casa-museo o placas de metal en donde nací y crecí. Ni habrá quien viva de haber sido el subcomandante Marcos. Ni se heredará su nombre ni su cargo. No habrán viajes todo pagado para dar pláticas en el extranjero. No habrá traslado ni atención en hospitales de lujo. No habrán viudas ni hereder@s. No habrán funerales, ni honores, ni estatuas, ni museos, ni premios, ni nada de lo que el sistema hace para promover el culto al individuo y para menospreciar al colectivo.
El personaje fue creado y ahora sus creadores, los zapatistas y las zapatistas, lo destruimos.
Si alguien entiende esta lección que dan nuestras compañeras y compañeros, habrá entendido uno de los fundamentos del zapatismo.
Así que en los últimos años ha pasado lo que ha pasado.
Entonces vimos que la botarga, el personaje, el holograma pues, ya no era necesario.
Una y otra vez planeamos, y una y otra vez esperamos el momento indicado: el calendario y la geografía precisas para mostrar lo que en verdad somos a quienes son en verdad.
Entonces llegó Galeano con su muerte a marcarnos la geografía y el calendario: “aquí, en La Realidad; ahora: en el dolor y la rabia




V.- El dolor y la Rabia. Susurros y gritos.

Cuando llegamos al caracol aquí en La Realidad, sin que nadie nos lo dijera empezamos a hablar en susurros.
Quedo hablaba nuestro dolor, quedito nuestra rabia.
Como si tratáramos de evitar que al Galeano lo ahuyentaran los ruidos, los sonidos que le eran ajenos.
Como si nuestras voces y pasos lo llamaran.
Espera compa”, decía nuestro silencio.
No te vayas”, susurraban las palabras.
Pero hay otros dolores y otras rabias.
Ahora mismo, en otros rincones de México y del mundo, un hombre, una mujer, unoa otroa, un niño, una niña, un anciano, una anciana, una memoria, es golpeada a mansalva, rodeada por el sistema hecho crimen voraz, es garroteada, macheteada, baleada, rematada, arrastrada entre burlas, abandonada, recuperado y velado su cuerpo, enterrada su vida.
Sólo algunos nombres:

Alexis Benhumea, asesinado en el Estado de México.
Francisco Javier Cortés, asesinado en el Estado de México.
Juan Vázquez Guzmán, asesinado en Chiapas.
Juan Carlos Gómez Silvano, asesinado en Chiapas.
El compa Kuy, asesinado en el DF.
Carlo Giuliani, asesinado en Italia.
Aléxis Grigoropoulos, asesinado en Grecia.
Wajih Wajdi al-Ramahi, asesinado en un Campo de refugiados en la ciudad cisjordana de Ramala. 14 años, asesinado de un tiro en la espalda desde un puesto de observación del ejército israelí, no había marchas, ni protestas ni nada en la calle.
Matías Valentín Catrileo Quezada, mapuche asesinado en Chile.
Teodulfo Torres Soriano, compa de la Sexta desaparecido en la Ciudad de México.
Guadalupe Jerónimo y Urbano Macías, comuneros de Cherán, asesinados en Michoacán.
Francisco de Asís Manuel, desaparecido en Santa María Ostula.
Javier Martínes Robles, desaparecido en Santa María Ostula.
Gerardo Vera Orcino, desaparecido en Santa María Ostula.
Enrique Domínguez Macías, desaparecido en Santa María Ostula.
Martín Santos Luna, desaparecido en Santa María Ostula.
Pedro Leyva Domínguez, asesinado en Santa María Ostula.
Diego Ramírez Domínguez, asesinado en Santa María Ostula.
Trinidad de la Cruz Crisóstomo, asesinado en Santa María Ostula.
Crisóforo Sánchez Reyes, asesinado en Santa María Ostula.
Teódulo Santos Girón, desparecido en Santa María Ostula.
Longino Vicente Morales, desaparecido en Guerrero.
Víctor Ayala Tapia, desaparecido en Guerrero.
Jacinto López Díaz “El Jazi”, asesinado en Puebla.
Bernardo Vázquez Sánchez, asesinado en Oaxaca.
Jorge Alexis Herrera, asesinado en Guerrero.
Gabriel Echeverría, asesinado en Guerrero.
Edmundo Reyes Amaya, desaparecido en Oaxaca.
Gabriel Alberto Cruz Sánchez, desaparecido en Oaxaca.
Juan Francisco Sicilia Ortega, asesinado en Morelos.
Ernesto Méndez Salinas, asesinado en Morelos.
Alejandro Chao Barona, asesinado en Morelos.
Sara Robledo, asesinada en Morelos.
Juventina Villa Mojica, asesinada en Guerrero.
Reynaldo Santana Villa, asesinado en Guerrero.
Catarino Torres Pereda, asesinado en Oaxaca.
Bety Cariño, asesinada en Oaxaca.
Jyri Jaakkola, asesinado en Oaxaca.
Sandra Luz Hernández, asesinada en Sinaloa.
Marisela Escobedo Ortíz, asesinada en Chihuahua.
Celedonio Monroy Prudencio, desaparecido en Jalisco.
Nepomuceno Moreno Nuñez, asesinado en Sonora.

Los y las migrantes desparecidas forzosamente y probablemente asesinadas en cualquier rincón del territorio mexicano.
Los presos a quienes se quiere matar en vida: Mumia Abu Jamal, Leonard Peltier, los Mapuche, Mario González, Juan Carlos Flores.
El continuo entierro de voces que vida fueron, silenciadas por el caer de la tierra y el cerrarse de las rejas.
Y la burla mayor es que, en cada paletada de tierra que arroja el esbirro en turno, el sistema va diciendo: “no vales, no importas, nadie te llora, a nadie le da rabia tu muerte, nadie sigue tu paso, nadie levanta tu vida
Y con la última paletada sentencia: “aunque agarren y castiguen a los que te matamos, siempre encontraré otro, otra, otros, que de nuevo te embosquen y repitan la danza macabra que acabó con tu vida
Y dice “Tu justicia pequeña, enana, fabricada para que los medios de paga simulen y obtengan un poco de calma para frenar el caos que se les viene encima, no me espanta, no me daña, no me castiga
¿Qué le decimos a ese cadáver al que, en cualquier rincón del mundo de abajo, se le entierra en el olvido?
¿Que sólo nuestros dolor y rabia cuentan?
¿Que sólo nuestro coraje importa?
¿Que mientras susurramos nuestra historia, no escuchamos su grito, su alarido?
Tiene tantos nombres la injusticia y son tantos los gritos que provoca.
Pero nuestro dolor y nuestra rabia no nos impiden escuchar.
Y nuestros susurros no son sólo para lamentar la caída de nuestros muertos injustamente.
Son para así poder escuchar a otros dolores, hacer nuestras otras rabias y seguir así en el complicado, largo y tortuoso camino de hacer de todo eso un alarido que se transforme en lucha libertadora.
Y no olvidar que, mientras alguien susurra, alguien grita.
Y sólo el oído atento puede escuchar.
Mientras hablamos y escuchamos ahora, alguien grita de dolor, de rabia.
Y así como hay que aprender a dirigir la mirada, la escucha debe encontrar el rumbo que la haga fértil.
Porque mientras alguien descansa, hay quien sigue cuesta arriba.
Para mirar ese empeño, basta bajar la mirada y elevar el corazón.
¿Pueden?
¿Podrán?
La justicia pequeña se parece tanto a la venganza. La justicia pequeña es la que reparte impunidad, pues al castigar a uno, absuelve a otros.
La que queremos nosotros, por la que luchamos, no se agota en encontrar a los asesinos del compa Galeano y ver que reciban su castigo (que así será, que nadie se llame a engaño).
La búsqueda paciente y porfiada busca la verdad, no el alivio de la resignación.
La justicia grande tiene qué ver con el compañero Galeano enterrado.
Porque nosotros nos preguntamos no qué hacemos con su muerte, sino qué debemos hacer con su vida.
Disculpen si entro en el pantanoso terreno de los lugares comunes, pero ese compañero no merecía morir, no así.
Todo su empeño, su sacrificio cotidiano, puntual, invisible para quien no fuera nosotros, fue por la vida.
Y sí les puedo decir que fue un ser extraordinario y además, y esto es lo que maravilla, hay miles de compañeras y compañeros como él en las comunidades indígenas zapatistas, con el mismo empeño, idéntico compromiso, igual claridad y un único destino: la libertad.
Y haciendo cuentas macabras: si alguien merece la muerte es quien no existe ni ha existido, como no sea en la fugacidad de los medios de comunicación de paga.
Ya nos ha dicho nuestro compañero jefe y vocero del EZLN, el Subcomandante Insurgente Moisés, que al asesinar a Galeano, o a cualquiera de los zapatistas, los de arriba querían asesinar al EZLN.
No como ejército, sino como rebelde necio que construye y levanta vida donde ellos, los de arriba, desean el páramo de las industrias mineras, petroleras, turísticas, la muerte de la tierra y de quienes la habitan y trabajan.
Y ha dicho que hemos venido, como Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, a desenterrar a Galeano.
Pensamos que es necesario que uno de nosotros muera para que Galeano viva.
Y para que esa impertinente que es la muerte quede satisfecha, en su lugar de Galeano ponemos otro nombre para que Galeano viva y la muerte se lleve no una vida, sino un nombre solamente, unas letras vaciadas de todo sentido, sin historia propia, sin vida.
Así que hemos decidido que Marcos deje de existir hoy.
Lo llevarán de la mano sombra el guerrero y lucecita para que no se pierda en el camino, Don Durito se irá con él, lo mismo que el Viejo Antonio.
No lo extrañarán las niñas y niños que antes se juntaban para escuchar sus cuentos, pues ya son grandes, ya tienen juicio, ya luchan como el que más por la libertad, la democracia y la justicia, que son la tarea de cualquier zapatista.
El gato-perro, y no un cisne, entonará ahora el canto de despedida.
Y al final, quienes entiendan, sabrán que no se va quien nunca estuvo, ni muere quien no ha vivido.
Y la muerte se irá engañada por un indígena con el nombre de Galeano en la lucha, y en esas piedras que han colocado en su tumba volverá a andar y a enseñar, a quien se deje, lo básico del zapatismo, es decir, no venderse, no rendirse, no claudicar.
¡Ah la muerte! Como si no fuera evidente que a los de arriba los libera de toda corresponsabilidad, más allá de la oración fúnebre, el homenaje gris, la estatua estéril, el museo controlador.
¿A nosotros? Bueno, pues a nosotros la muerte nos compromete por lo que tiene de vida.
Así que aquí estamos, burlando a la muerte en la realidad.
Compas:
Dicho todo lo anterior, siendo las 0208 del 25 de mayo del 2014 en el frente de combate suroriental del EZLN, declaro que deja de existir el conocido como Subcomandante Insurgente Marcos, el autodenominado “subcomandante de acero inoxidable”.
Eso es.
Por mi voz ya no hablará la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Vale. Salud y hasta nunca… o hasta siempre, quien entendió sabrá que eso ya no importa, que nunca ha importado.
Desde la realidad zapatista.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, 24 de mayo del 2014.

P.D.1.- ¿“Game is over”?
P.D.2.- ¿Jaque Mate?
P.D.3.- ¿Touché?
P.D. 4.- Ahí se ven, raza, y manden tabaco.
P.D. 5.- Mmh… así que esto es el infierno… ¡Ése Piporro, Pedro, José Alfredo! ¿Cómo? ¿Por machistas? Nah, no lo creo, si yo nunca…
P.D.-6.- O sea que como quien dice, sin la botarga, ¿ya puedo andar desnudo?
P.D. 7.- Oigan, está muy oscuro acá, necesito una lucecita.

(…)
(se escucha una voz en off)
Buenas madrugadas tengan compañeras y compañeros. Mi nombre es Galeano, Subcomandante Insurgente Galeano.
¿Alguien más se llama Galeano?
(se escuchan voces y gritos)
Ah, tras que por eso me dijeron que cuando volviera a nacer, lo haría en colectivo.
Sea pues.
Buen viaje. Cuídense, cuídenos.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Galeano.
México, mayo del 2014.





TRA LUCE ED OMBRA


La Realidad, Pianeta Terra
Maggio 2014
Compagna, compagno, compañeroa:
Buona notte, sera, giorno, qualunque sia la vostra geografia, tempo e modo.
Buone albe.

Chiedo in particolare alle compagne, compagni e compañeroas della Sexta che vengono da altre parti, ai media liberi compagni, di avere pazienza, tolleranza e comprensione per quello che dirò, perché queste saranno le mie ultime parole in pubblico prima di smettere di esistere. Mi rivolgo a voi e a coloro che attraverso di voi ci ascoltano e ci guardano.
Forse all’inizio, o durante questo discorso, potrebbe nascere nel vostro cuore la sensazione che qualcosa sia fuori luogo, che qualcosa non quadri, come se mancassero dei tasselli per dare un senso al rompicapo che vi si sta delineando. Come se mancasse qualcosa.
Forse dopo giorni, settimane, mesi, anni, decenni, si capirà quello che diciamo ora.
Le mie compagne e compagni dell’EZLN a tutti i livelli non mi preoccupano, perché questo è il nostro modo: camminare, lottare, sapendo che manca sempre ancora qualcosa.
Inoltre, nessuno si offenda, ma l’intelligenza delle/dei compas zapatisti è molto al di sopra della media.
Per il resto, ci inorgoglisce che sia davanti a compagne, compagni e compañeroas dell’EZLN e della Sexta, che si comunica pubblicamente questa decisione collettiva.
Ed è bello che sarà attraverso i media liberi, alternativi, indipendenti di questo arcipelago di dolori, rabbie e degna lotta che chiamiamo “la Sexta“, che verrete a conoscenza di quello che dirò dovunque vi troviate.
Se a qualcun altro interesserà sapere che cosa è successo in questo giorno dovrà rivolgersi ai media liberi per saperlo.
Bene dunque. Benvenute e benvenuti nella realtà zapatista.

I.- Una decisione difficile.

Quando nel 1994 con sangue e fuoco irrompemmo ed interrompemmo, per noi zapatisti non iniziava la guerra.
La guerra dell’alto, con la morte e la distruzione, la spoliazione e l’umiliazione, lo sfruttamento ed il silenzio imposti al vinto, la stavamo già subendo da secoli.
Quello che per noi inizia nel 1994 è uno dei molti momenti della guerra di quelli che stanno in basso contro quelli che stanno sopra, contro il loro mondo.
Quella guerra di resistenza che si svolge giorno per giorno per le strade di ogni angolo dei cinque continenti, nelle campagne e sulle montagne.
La nostra, come quella di molti e molte del basso, era ed è una guerra per l’umanità e contro il neoliberismo.
Contro la morte, noi chiedevamo vita.
Contro il silenzio, esigevamo la parola ed il rispetto.
Contro l’oblio, la memoria.
Contro l’umiliazione e il disprezzo, la dignità.
Contro l’oppressione, la ribellione.
Contro lo schiavitù, la libertà.
Contro l’imposizione, la democrazia.
Contro il crimine, la giustizia.
Chi con un po’ di umanità nelle vene potrebbe o può contestare queste richieste?
Ed in quei momenti molti ascoltarono.
La guerra che iniziammo ci diede il privilegio di raggiungere ascolti e cuori attenti e generosi in geografie vicine e lontane.
Mancava certo qualcosa, e manca ancora, ma allora ottenemmo lo sguardo dell’altro, il suo ascolto, il suo cuore.
Allora ci vedemmo nella necessità di rispondere ad una domanda decisiva:
Che cosa fare?
I tetri conti della vigilia non includevano la possibilità di porci domande. Cosicché questa domanda ne portò altre:
Preparare quelli che seguiranno il cammino della morte?
Formare altri e migliori soldati?
Investire impegno nel migliorare la nostra malconcia macchina da guerra?
Fingere dialoghi e predisposizione alla pace, ma continuare a preparare nuovi colpi?
Ammazzare o morire come unico destino?
O dovevamo ricostruire il cammino verso la vita, quello che avevano rotto e rompono dall’alto?
La strada non solo dei popoli originari, ma anche di lavoratori, studenti, maestri, giovani, contadini, oltre a tutte le differenze che si celebrano in alto, e sotto si perseguono e si puniscono.
Dovevamo segnare col nostro sangue il cammino che altri dirigono verso il Potere, o dovevamo rivolgere il cuore e lo sguardo verso quelli che siamo e quelli che sono quello che siamo, i popoli originari, guardiani della terra e della memoria?
Nessuno allora sentì, ma con le nostre prime incerte parole avvertimmo che il nostro dilemma non era tra negoziare o combattere, bensì tra morire o vivere.
Chi allora avesse inteso che quel precoce dilemma non era individuale, forse avrebbe capito meglio quello che è successo nella realtà zapatista negli ultimi 20 anni.
Ma vi dicevo che ci imbattemmo in quella domanda e quel dilemma.
Ed abbiamo compiuto una scelta.
Invece di formare guerriglieri, soldati e squadroni, abbiamo formato promotori di educazione, di salute, e sono state lanciate le basi dell’autonomia che oggi stupisce il mondo.
Invece di costruire quartieri militari, migliorare il nostro armamento, innalzare muri e trincee, sono state costruite scuole, ospedali e centri di salute, abbiamo migliorato le nostre condizioni di vita.
Invece di lottare per occupare un posto nel Partenone delle morti individualizzate del basso, abbiamo scelto di costruire la vita.
Tutto questo in mezzo ad una guerra che non perché sorda fosse meno letale.
Perché compas, una cosa è gridare “non siete soli”, ed un’altra affrontare solo con il proprio corpo una colonna blindata di truppe federali, come successe nella zona degli Altos del Chiapas, e sperare che con un po’ di fortuna qualcuno lo venga a sapere, e sempre con un po’ di fortuna sperare che chi lo viene a sapere si indigni, e che con un altro poco più di fortuna chi si indigna faccia qualcosa.
Nel frattempo, i blindati vengono fermati dalle donne zapatiste, ed in mancanza d’altro è stato con improperi e pietre che il serpente di acciaio dovette tornare indietro.
E nella zona nord del Chiapas subire la nascita e lo sviluppo delle guardias blancas, riciclate allora come paramilitari; e nella zona Tzotz Choj le aggressioni continue di organizzazioni contadine che di “indipendente” a volte non hanno nemmeno il nome; e nella zona della Selva Tzeltal la combinazione di paramilitari e contras.
Ed una cosa è gridare “tutti siamo marcos” o “non tutti siamo marcos”, a seconda del caso o cosa, ed un’altra la persecuzione con tutto il macchinario di guerra, l’invasione dei villaggi, il “rastrellamento” delle montagne, l’uso dei cani addestrati, le pale degli elicotteri blindati che agitano le cime delle ceibe, l’ordine “vivo o morto” lanciato nei primi giorni di gennaio del 1994 e che raggiunse il suo livello più isterico nel 1995 e nel resto del sessennio dell’allora impiegato di una multinazionale, e che questa zona di Selva di Confine ha patito dal 1995 ed al quale si somma poi la stessa sequenza di aggressioni di organizzazioni contadine, l’uso di paramilitari, la militarizzazione, la persecuzione.
Se c’è un mito in tutto questo non è il passamontagna, ma la menzogna che si ripete fin da quei giorni, perfino ripresa da persone molto istruite, e cioè che la guerra contro gli zapatisti è durata solo 12 giorni.
Non farò un resoconto dettagliato. Qualcuno con un po’ di spirito critico e serietà può ricostruire la storia, e sommare e sottrarre per ottenere il risultato, e dire se sono stati e sono più i giornalisti dei poliziotti e soldati; se sono state più le lusinghe delle minacce e gli insulti, se il prezzo offerto era per vedere il passamontagna o per catturarlo “vivo o morto”.
In quelle condizioni, a volte solo con le nostre forze ed altre con l’appoggio generoso ed incondizionato di gente buona di tutto il mondo, si è andati avanti nella costruzione ancora incompiuta, certo, ma già definita di quello che siamo.
Non è dunque solo una frase, fortunata o sfortunata, a seconda se la si guardi dall’alto o dal basso, questa “siamo qui i morti di sempre, che muoiono di nuovo, ma ora per vivere“. È la realtà.
E quasi 20 anni dopo…
Il 21 dicembre del 2012, quando politica ed esoterismo coincidevano come altre volte nel predire catastrofi che cadono sempre sui soliti, quelli in basso, abbiamo replicato il colpo di mano del 1° gennaio ’94 e, senza sparare un solo colpo, senza armi, col nostro solo silenzio, abbiamo di nuovo rovesciato la superbia della città culla e nido del razzismo e del disprezzo.
Se il primo gennaio 1994 migliaia di uomini e donne senza volto attaccarono e presero le guarnigioni che proteggevano le città, il 21 dicembre 2012 sono state decine di migliaia di persone a prendere senza parole gli edifici da dove si celebrava la nostra scomparsa.
Il solo fatto inappellabile che l’EZLN non solo non si era indebolito, e tanto meno era scomparso, ma che era cresciuto quantitativa e qualitativamente, sarebbe stato sufficiente a qualsiasi mente mediamente intelligente per rendersi conto che, in questi 20 anni, qualcosa era cambiato all’interno dell’EZLN e delle comunità.
Forse più di qualcuno penserà che sbagliammo nella scelta, che un esercito non può né deve impegnarsi per la pace.
Per molte ragioni, certo, ma la principale era ed è perché con una scelta diversa avremmo finito per sparire.
Forse è vero. Forse abbiamo sbagliato a scegliere di coltivare la vita invece di adorare alla morte.
Ma noi abbiamo scelto senza ascoltare quelli di fuori. Non ascoltando quelli che chiedono ed esigono sempre la lotta fino alla morte, quando i morti però li mettono gli altri.
Abbiamo scelto guardandoci ed ascoltandoci, come il Votán collettivo che siamo.
Abbiamo scelto la ribellione, cioè, la vita.
Questo non vuol dire che non sapessimo che la guerra dell’alto avrebbe cercato e cerca di imporre di nuovo il suo dominio su di noi.
Sapevamo e sappiamo che avremmo sempre dovuto difendere ciò che siamo e come siamo.
Sapevamo e sappiamo che continuerà ad esserci la morte affinché ci sia la vita.
Sapevamo e sappiamo che per vivere, moriamo.

II.- Un fallimento?

Da quelle parti dicono che non abbiamo ottenuto niente per noi.
Non smette di sorprendere come si manipoli con tanta impudenza questa posizione.
Pensano che i figli e le figlie dei comandantes e comandantas dovrebbero godere di viaggi all’estero, di studi in scuole private e poi posti di rilievo in aziende o in politica. Che invece di lavorare la terra per strapparle il cibo con sudore e fatica, dovrebbero esibirsi sui social network mentre si divertono nei locali ed esibire il lusso.
Forse i subcomandanti dovrebbero procreare e passare in eredità ai loro discendenti le cariche, le prebende, le scene, come fanno i politici di ogni dove.
Forse dovremmo, come i dirigenti della CIOAC-H e di altre organizzazioni contadine, ricevere privilegi e soldi in progetti ed aiuti, tenercene la maggior parte e lasciare alle basi solo qualche briciola in cambio di eseguire gli ordini criminali che vengono dall’alto.
Ma è vero, non abbiamo ottenuto niente di tutto questo per noi.
Difficile da credere che 20 anni dopo quel “niente per noi“, adesso si scopre che non era uno slogan, una frase buona per cartelloni e canzoni, ma una realtà, la realtà.
Se l’essere conseguenti è un fallimento, dunque l’incoerenza è la strada per il successo, per il Potere.
Ma noi non vogliamo prendere quella strada.
Non ci interessa.
Su queste basi preferiamo fallire che vincere.

III.- L’avvicendamento.

In questi 20 anni nell’EZLN c’è stato un avvicendamento molteplice e complesso.
Alcuni hanno notato solo il fattore evidente: quello generazionale.
Adesso chi era piccolo o non era nemmeno nato all’inizio dell’insurrezione, lotta e guida la resistenza.
Ma alcuni studiosi non hanno notato altri avvicendamenti:
Quello di classe: dall’originale classe media istruita, all’indigeno contadino.
Quello di razza: dalla dirigenza meticcia alla dirigenza nettamente indigena.
Ed il più importante: l’avvicendamento di pensiero: dall’avanguardismo rivoluzionario al comandare ubbidendo; dalla presa del Potere dall’Alto alla creazione del potere dal basso; dalla politica professionale alla politica quotidiana; dai leader, ai popoli; dall’emarginazione di genere, alla partecipazione diretta delle donne; dallo scherno per l’altro, alla celebrazione della differenza.
Non mi dilungherò oltre, perché il corso “La Libertad según l@s zapatistas” è stata proprio l’occasione di constatare se nel territorio organizzato vale più il personale della comunità.
A livello personale non capisco perché gente pensante che afferma che la storia la fanno i popoli, si spaventi tanto di fronte all’esistenza di un governo del popolo dove non ci sono gli “esperti” del governare.
Perché li terrorizza che siano i popoli a comandare, a muovere e dirigere i propri passi?
Perché scuotono il capo con disapprovazione di fronte al comandare ubbidendo?
Il culto della personalità trova nel culto dell’avanguardismo il suo estremo più fanatico.
Ed è esattamente questo, che gli indigeni comandino e che ora un indigeno sia il portavoce e capo, ciò che li atterrisce, li allontana, ed alla fine li spinge via alla ricerca di qualcuno che necessiti di avanguardie, capi e leader. Perché c’è razzismo anche nella sinistra, soprattutto in quella che si crede rivoluzionaria.
L’ezetaellenne non è di quelli. Per questo non tutti possono essere zapatisti.

IV.- Un ologramma cangiante e a modo. Quello che non sarà.

Prima dell’alba del 1994, ho trascorso 10 anni in queste montagne. Ho conosciuto ed avuto a che fare personalmente con alcuni con la cui morte siamo morti in molti. Conosco ed ho a che fare da allora con altri ed altre che oggi sono qui come noi.
Molte albe mi sono trovato io stesso a cercare di assimilare le storie che mi raccontavano, i mondi che disegnavano con silenzi, mani e sguardi, la loro insistenza nell’indicare qualcosa più in là.
Quel mondo così altro, così lontano, così alieno, era un sogno?
A volte pensavo che erano troppo avanti, che le parole che ci guidavano e guidano venivano da tempi per i quali non c’erano ancora calendari adeguati, persi com’erano in geografie imprecise: il sud degno sempre onnipresente in tutti i punti cardinali.
Poi mi sono accorto che non mi parlavano di un mondo inesatto e, pertanto, improbabile.
Quel mondo procedeva già col suo passo.
Voi non l’avete visto? Non lo vedete?
Non abbiamo ingannato nessuno del basso. Non nascondiamo che siamo un esercito, con la sua struttura piramidale, il suo centro di comando, le sue decisioni dall’alto verso il basso. Non neghiamo quello che siamo per ingraziarci i libertari o per moda.
Ma chiunque adesso può vedere se il nostro è un esercito che soppianta o impone.
E devo dire questo, ho già chiesto l’autorizzazione di farlo al compagno Subcomandante Insurgente Moisés:
Niente di quello che abbiamo fatto, nel bene o nel male, sarebbe stato possibile se un esercito armato, quello zapatista di liberazione nazionale, non si fosse sollevato contro il malgoverno esercitando il diritto alla violenza legittima. La violenza del basso di fronte alla violenza dell’alto.
Siamo guerrieri e come tali sappiamo quale è il nostro ruolo ed il nostro momento.
All’alba del giorno primo del primo mese dell’anno 1994, un esercito di giganti, cioè, di indigeni ribelli, scese in città per scuotere il mondo al suo passaggio.
Solo pochi giorni dopo, col sangue dei nostri caduti ancora fresco per le strade cittadine, ci rendemmo conto che quelli di fuori non ci vedevano.
Abituati a guardare gli indigeni dall’alto, non alzavano lo sguardo per vederci.
Abituati a vederci umiliati, il loro cuore non comprendeva la nostra degna ribellione.
Il loro sguardo si era fermato sull’unico meticcio con addosso un passamontagna, ovvero, non guardavano.
Allora i nostri capi e cape dissero:
Vedono solo quantI sono piccoli, creiamo qualcuno piccolo come loro affinché lo vedano ed attraverso lui vedano noi”.
Iniziò così una complessa manovra di distrazione, un trucco di magia terribile e meraviglioso, un malizioso trucco del nostro cuore indigeno, la saggezza indigena sfidava la modernità in uno dei suoi bastioni: i mezzi di comunicazione.
Incominciò allora la costruzione del personaggio chiamato “Marcos”.
Vi chiedo di seguirmi in questo ragionamento:
Supponiamo che ci sia un altro modo per neutralizzare un criminale. Per esempio, creandogli la propria arma micidiale, facendogli credere che è efficace, e sulla base della sua efficacia fargli costruire un piano, e far sì che nel momento in cui si prepara a sparare, “l’arma” torni ad essere quello che è sempre stata: un’illusione.
L’intero sistema, ma soprattutto i suoi mezzi di comunicazione, giocano a costruire notorietà per poi distruggerle se non si piegano ai loro propositi.
Il loro potere risiedeva (ora non più, per questo sono stati soppiantati dai social network) nel decidere che cosa e chi esisteva nel momento in cui sceglievano cosa dire e cosa tacere.
Infine, ma lasciamo stare, come è stato dimostrato in questi 20 anni, io non so niente di mezzi di comunicazione di massa.
Il fatto è che il SupMarcos è passato dall’essere un portavoce all’essere un elemento di distrazione.
Se la strada della guerra, cioè, della morte, ci ha preso 10 anni; quella della vita ci ha preso più tempo e richiesto più sforzi, per non parlare del sangue.
Perché, anche se non lo credete, è più facile morire che vivere.
Avevamo bisogno di tempo per essere e per trovare chi sapesse vederci per quello che siamo.
Avevamo bisogno di tempo per trovare chi ci guardasse non dall’alto, non dal basso, che ci guardasse di fronte, che ci guardasse con sguardo compagno.
Vi dicevo che incominciò allora la costruzione del personaggio.
Marcos un giorno aveva gli occhi azzurri, un altro li aveva verdi, o marroni, o miele, o neri, a seconda di chi faceva l’intervista o scattasse la foto. Era riserva in qualche squadra di calcio, commesso in qualche negozio, autista, filosofo, cineasta, e gli eccetera che potete trovare sui media prezzolati di quei calendari ed in diverse geografie. C’era un Marcos per ogni occasione, cioè, per ogni intervista. E non è stato facile, credetemi, allora non c’era wikipedia e se venivano dallo Stato Spagnolo doveva sapere se il corte inglés [la più importante catena di grandi magazzini in Spagna – n.d.t.], per esempio, era un taglio d’abito tipico dell’Inghilterra, un negozio di generi alimentari, o un supermercato.
Se posso definire il personaggio Marcos, direi senza indugio che è stata una montatura.
Per intenderci, diciamo che Marcos era un Mezzo non Libero (attenzione: non è la stessa cosa di un media prezzolato).
Nella costruzione e mantenimento del personaggio abbiamo fatto alcuni errori.
Errare è umano”, si dice.
Durante il primo anno esaurimmo tutto il possibile repertorio dei “Marcos“. Quindi all’inizio del 1995 eravamo in difficoltà ed il processo di autonomia dei popoli muoveva i suoi primi passi.
Dunque nel 1995 non sapevamo più cosa fare. È proprio quando Zedillo, PAN alla mano, “scopre” Marcos con lo stesso metodo scientifico con cui trova gli scheletri, cioè, per delazione esoterica.
La storia del tampiqueño ci diede un po’ di respiro, benché la frode successiva della Paca de Lozano ci fece temere che la stampa prezzolata mettesse in dubbio anche lo “smascheramento” di Marcos e scoprisse che si trattava di un’ulteriore frode. Fortunatamente non fu così. Come con quella, i media continuarono a bersi altre simili fandonie.
Qualche tempo dopo, il tampiqueño venne in queste terre. Insieme al Subcomandante Insurgente Moisés andammo a parlargli. Gli proponemmo di convocare una conferenza stampa congiunta così da potersi liberare dalla persecuzione dato che sarebbe stato evidente che lui e Marcos non erano la stessa persona. Non accettò. Venne a vivere qua. Qualche volta ha viaggiato e la sua faccia appare nelle fotografie delle veglie funebri dei suoi genitori. Se volete potete intervistarlo. Ora vive in una comunità, a…. Ah, non vuole nemmeno che si sappia dove vive. Non diremo nient’altro fino a che non sarà lui, se un giorno lo vorrà, a raccontare la storia che ha vissuto dal 9 febbraio del 1995. Da parte nostra non ci resta che ringraziarlo di averci passato informazioni che ogni tanto abbiamo usato per alimentare la “certezza” che il SupMarcos non è quello che in realtà è, una montatura o un ologramma, ma un professore universitario originario dell’attuale dolente Tamaulipas.
Nel frattempo continuavamo a cercare, a cercarvi, voi che adesso siete qui e chi non è qui ma c’è.
Abbiamo lanciato mille iniziative per incontrare l’altro, l’altra, l’altro compagno. Diverse iniziative per trovare lo sguardo e l’ascolto di cui necessitiamo e che meritiamo.
Nel frattempo, proseguiva il progredire delle nostre comunità e l’avvicendamento di cui si è parlato molto o poco, ma che si può constatare direttamente, senza intermediari.
Nella ricerca dell’altro abbiamo spesso fallito.
Quelli che trovavamo, o ci volevano guidare o volevano che li guidassimo.
C’era chi si avvicinava e lo facevano per usarci, o per guardare indietro, sia con la nostalgia antropologica, sia con la nostalgia militante.
Così per qualcuno eravamo comunisti, per altri trotzkisti, per altri anarchici, per altri maoisti, per altri millenaristi, e tralascio altri “isti” che lascio a voi completare.
Così è stato fino alla Sesta Dichiarazione dalla Selva Lacandona, la più audace e la più zapatista delle iniziative che abbiamo lanciato fino ad ora.
Con la Sexta finalmente abbiamo incontrato chi ci guarda di fronte e ci saluta e abbraccia, ed è così che si saluta e abbraccia.
Con la Sexta finalmente abbiamo incontrato voi.
Finalmente qualcuno che capiva che non cercavamo né pastori che ci guidassero, né greggi da condurre nella terra promessa. Né padroni né schiavi. Né capi né masse senza testa.
Ma mancava di vedere se eravate in grado di guardare ed ascoltare quello che siamo.
All’interno, i progressi delle comunità erano impressionanti.
Poi è arrivato il corso “La Libertad según l@s zapatistas”.
In 3 turni ci siamo accorti che c’era oramai una generazione che poteva guardarci negli occhi, che poteva ascoltarci e parlarci senza aspettarsi guide o leadership, né pretendere sottomissione né controllo.
Marcos, il personaggio, non era più necessario.
La nuova tappa della lotta zapatista era pronta.
È successo allora quello che è successo e molte e molti di voi, compagne e compagni della Sexta, lo conoscono in maniera diretta.
Si potrà dire che la faccenda del personaggio fu oziosa. Ma uno sguardo onesto su quei giorni rivelerà quante e quanti ci hanno guardato, con piacere o fastidio, a causa dei travestimenti di una macchietta.
Quindi l’avvicendamento non è per malattia o morte, né per trasferimenti interni, purghe o epurazione.
Segue la logica dei cambiamenti interni all’interno dell’EZLN.
So che questo non quadra con i rigidi schemi dell’alto, ma questa è la pura verità.
E se questo rovina l’indolente e povera elaborazione dei rumorologi e zapatologi di Jovel, pazienza.
Non sono né sono stato mai malato, non sono né sono mai morto.
O sì, benché tante volte mi hanno ucciso, tante volte sono morto, e di nuovo sono qui.
Se abbiamo alimentato queste voci è stato perché così conveniva.
L’ultimo trucco dell’ologramma è stato simulare una malattia terminale, comprese tutte le morti sofferte.
Infatti, il commento “se la salute glielo permette” che il Subcomandante Insurgente Moisés ha usato nel comunicato annunciando l’incontro con il CNI, era l’equivalente di “se il popolo lo chiede” o “se i sondaggi mi favoriscono” o “se dio vorrà” ed altri luoghi comuni che sono stati il ritornello della classe politica negli ultimi tempi.
Se mi permettete un consiglio: dovreste coltivare un po’ di più il senso dell’umorismo, non solo per la salute mentale e fisica, ma anche perché senza senso dell’umorismo non capireste lo zapatismo. E chi non comprende, giudica; e chi giudica, condanna.
In realtà quella è stata la parte più semplice del personaggio. Per alimentare la diceria è stato solo necessario dire alle persone giuste: “ti svelo un segreto ma prometti di non dirlo a nessuno“.
Ovviamente l’hanno detto.
I principali collaboratori involontari delle voci sulla malattia e morte sono stati gli “esperti in zapatologia” che nella superba Jovel e nella caotica Città del Messico vantano la loro vicinanza allo zapatismo e la sua profonda conoscenza, oltre chiaramente ai poliziotti pagati come giornalisti, giornalisti pagati come poliziotti, e giornalist@ solo pagati, e male, come giornalisti.
Grazie a tutte e tutti loro. Grazie per la loro discrezione. Hanno fatto esattamente come supponevamo avrebbero fatto. L’unico lato negativo di tutto questo, è che adesso dubito che qualcuno confidi loro qualche segreto.
È nostra convinzione e nostra pratica che per ribellarsi e lottare non sono necessari né leader né capi né messia né salvatori. Per lottare c’è bisogno solo di un po’ di vergogna, un tanto di dignità e molta organizzazione.
Il resto, o serve per l’insieme collettivo o non serve.
È stato particolarmente comico quanto provocato dal culto della personalità tra i politologi ed analisti dell’alto. Ieri dicevano che il futuro di questo popolo messicano dipendeva dall’alleanza di due personalità. L’altro ieri dicevano che Peña Nieto si emancipava da Salinas de Gortari, senza accorgersi che se criticavano Peña Nieto, passavano dalla parte di Salinas de Gortari; e che se criticavano quest’ultimo, appoggiavano Peña Nieto. Ora dicono che bisogna scegliere da che parte stare nella lotta dell’alto per il controllo delle telecomunicazioni, quindi o stai con Slim o stai con Azcárraga-Salinas. E più su, o con Obama o con Putin.
Chi aspira e guarda in alto può continuare a cercare il proprio leader; può continuare a pensare che si rispetteranno i risultati elettorali; che Slim appoggerà la sinistra; che appariranno i draghi e le battaglie di Game of Thrones; che Kirkman sarà fedele al fumetto originale della serie televisiva The Walking Dead; che gli oggetti fatti in Cina non si romperanno al primo utilizzo; che il calcio sarà uno sport e non un affare.
Sì, forse in qualche caso avranno ragione, ma non bisogna dimenticare che in tutti questi casi si tratta di meri spettatori, cioè, consumatori passivi.
Coloro che hanno amato e odiato il SupMarcos ora sanno che hanno odiato ed amato un ologramma. Il loro amore e odio sono stati quindi inutili, sterili, vacui, vuoti.
Non ci saranno dunque case-museo o targhe di metallo con su scritto qui è nato e cresciuto. Né ci sarà chi dirà di essere stato il subcomandante Marcos. Né si erediterà il suo nome o il suo incarico. Non ci saranno viaggi pagati all’estero per tenere conferenze. Non ci saranno trasferimenti né cure in ospedali di lusso. Non ci saranno vedove né eredi. Non ci saranno funerali, né onori, né statue, né musei, né premi, né niente di quello che il sistema fa per promuovere il culto della personalità e per sminuire la collettività.
Il personaggio è stato creato ed ora i suoi creatori, gli zapatisti e le zapatiste, lo distruggono.
Se qualcuno comprende la lezione delle nostre compagne e compagni, avrà compreso uno dei fondamenti dello zapatismo.
Così negli ultimi anni è successo quello che è successo.
Dunque ci siamo resi conto che la montatura, il personaggio, l’ologramma, non era più necessario.
Abbiamo più volte pianificato e poi più volte aspettato il momento adatto: il calendario e la geografia precisi per mostrare quello che in realtà siamo a chi in realtà è.
Poi è arrivato Galeano con la sua morte a marcare la geografia ed il calendario: “qui, a La Realidad; adesso: nel dolore e la rabbia”.

V.- Il Dolore e la Rabbia. Sussurri e grida.

Quando siamo arrivati qui nel caracol della Realidad, senza che nessuno ce lo dicesse abbiamo cominciato a parlare sussurrando.
Il nostro dolore parlava sommessamente, sommessamente la nostra rabbia.
Come se cercassimo di evitare che Galeano fosse disturbato dai rumori, dai suoni a lui estranei.
Come se le nostre voci ed i nostro passi lo chiamassero.
Aspetta compa”, diceva il nostro silenzio.
Non andartene”, sussurravano le parole.
Ma ci sono altri dolori ed altre rabbie.
In questo preciso momento, in altri angoli del Messico e del mondo, un uomo, una donna, uno/a altro/a, una bambina, un bambino, un uomo anziano, una donna anziana, una memoria, vengono picchiati crudelmente e impunemente, circondati dal crimine vorace che è il sistema, bastonati, machetati, sparati, finiti, trascinati via fra lo scherno, abbandonati, il loro corpo poi raccolto e pianto, la loro vita sepolta.
Solo qualche nome:

Alexis Benhumea, assassinato nell’Estado de México.
Francisco Javier Cortés, assassinato nell’Estado de México.
Juan Vázquez Guzmán, assassinato in Chiapas.
Juan Carlos Gómez Silvano, assassinato in Chiapas.
El compa Kuy, assassinato nel DF.
Carlo Giuliani, assassinato in Italia.
Aléxis Grigoropoulos, assassinato in Grecia.
Wajih Wajdi al-Ramahi, assassinato in un Campo profughi nella città della Cisgiordania di Ramalla. 14 anni, assassinato con un colpo alla schiena sparato da un posto di osservazione dell’esercito israeliano, non c’erano marce, né proteste, non c’era nulla in strada.
Matías Valentín Catrileo Quezada, mapuche assassinato in Chile.
Teodulfo Torres Soriano, compa della Sexta desaparecido a Città del Messico.
Guadalupe Jerónimo e Urbano Macías, comuneros di Cherán, assassinato in Michoacán.
Francisco de Asís Manuel, desaparecido a Santa María Ostula.
Javier Martínes Robles, desaparecido a Santa María Ostula.
Gerardo Vera Orcino, desaparecido a Santa María Ostula.
Enrique Domínguez Macías, desaparecido a Santa María Ostula.
Martín Santos Luna, desaparecido a Santa María Ostula.
Pedro Leyva Domínguez, assassinato a Santa María Ostula.
Diego Ramírez Domínguez, assassinato a Santa María Ostula.
Trinidad de la Cruz Crisóstomo, assassinato a Santa María Ostula.
Crisóforo Sánchez Reyes, assassinato a Santa María Ostula.
Teódulo Santos Girón, desaparecido a Santa María Ostula.
Longino Vicente Morales, desaparecido in Guerrero.
Víctor Ayala Tapia, desaparecido in Guerrero.
Jacinto López Díaz “El Jazi”, assassinato a Puebla.
Bernardo Vázquez Sánchez, assassinato in Oaxaca.
Jorge Alexis Herrera, assassinato in Guerrero.
Gabriel Echeverría, assassinato in Guerrero.
Edmundo Reyes Amaya, desaparecido in Oaxaca.
Gabriel Alberto Cruz Sánchez, desaparecido in Oaxaca.
Juan Francisco Sicilia Ortega, assassinato in Morelos.
Ernesto Méndez Salinas, assassinato in Morelos.
Alejandro Chao Barona, assassinato in Morelos.
Sara Robledo, assassinata in Morelos.
Juventina Villa Mojica, assassinata in Guerrero.
Reynaldo Santana Villa, assassinato in Guerrero.
Catarino Torres Pereda, assassinato in Oaxaca.
Bety Cariño, assassinata in Oaxaca.
Jyri Jaakkola, assassinato in Oaxaca.
Sandra Luz Hernández, assassinata in Sinaloa.
Marisela Escobedo Ortíz, assassinata in Chihuahua.
Celedonio Monroy Prudencio, desaparecido in Jalisco.
Nepomuceno Moreno Nuñez, assassinato in Sonora.

Le/i migranti fatti sparire e probabilmente assassinati in qualche parte del territorio messicano.
I carcerati che si vogliono ammazzare in vita: Mumia Abu Jamal, Leonard Peltier, i Mapuche, Mario González, Juan Carlos Flores.
La continua sepoltura di voci che erano vive, messe a tacere dal cadere dalla terra su di loro e dal chiudersi delle sbarre.
E la più grande beffa è che con ogni palata di terra lanciata dallo sbirro di turno, il sistema dice: “Non conti niente, nessuno piangerà per te, nessuno si infurierà per la tua morte, nessuno seguirà le tue orme, nessuno può trattenere la tua vita“.
E con l’ultima palata sentenzia: “anche se prenderanno e puniranno quelli che ti hanno ucciso, ne troveremo sempre un altro, un’altra, altri, che tenderanno un’imboscata e ripeteranno la danza macabra che ha posto fine alla tua vita”.
E dice “La tua giustizia piccola, nana, fabbricata affinché i media pagati mentano per calmare le acque dopo il caos suscitato, non mi spaventa, non mi danneggia, non mi punisce”.
Che cosa diciamo a quel cadavere che, in ogni angolo del mondo del basso, viene sepolto dall’oblio?
Che solo il nostro dolore e rabbia contano?
Che solo la nostra indignazione significa qualcosa?
Che mentre sussurriamo la nostra storia, non sentiamo il suo pianto, il suo urlo?
Ha tanti nomi l’ingiustizia e sono tante le grida che provoca.
Ma il nostro dolore e la nostra rabbia non ci impediscono di sentire.
Ed i nostri sussurri non sono solo per piangere la caduta dei nostri morti ingiustamente.
Sono per poter ascoltare altri dolori, fare nostre altre rabbie e proseguire così nel complicato, lungo e tortuoso cammino di trasformare tutto ciò in un urlo che diventi lotta liberatrice.
E non dimenticare che, mentre qualcuno sussurra, qualcun’altro grida.
E solo l’udito attento può sentire.
Mentre ora parliamo ed ascoltiamo, qualcuno grida di dolore, di rabbia.
E così come bisogna imparare a rivolgere lo sguardo, l’ascolto deve trovare la direzione che lo renda fertile.
Perché mentre qualcuno riposa, c’è chi prosegue la salita.
Per vedere questo impegno, basta abbassare lo sguardo ed elevare il cuore.
Ce la fate?
Ce la farete?
La giustizia piccola somiglia tanto alla vendetta. La giustizia piccola è quella che distribuisce impunità, punendo uno, ne assolve altri.
Quella che vogliamo noi, per la quale lottiamo, non si esaurisce con la scoperta degli assassini del compa Galeano e forse della loro punizione (che se avverrà, nessuno si faccia trarre in inganno).
La ricerca paziente e tenace vuole la verità, non il sollievo della rassegnazione.
La giustizia grande ha che vedere col compagno Galeano sepolto.
Perché noi ci chiediamo non che cosa fare della sua morte, ma che cosa dobbiamo fare della sua vita.
Scusate se entro nel paludoso terreno dei luoghi comuni, ma quel compagno non meritava di morire, non così.
Tutto il suo impegno, il suo quotidiano sacrificio, puntuale, invisibile per chi non era noi, era per la vita.
E vi posso dire che era un essere straordinario ed inoltre, e questo è quello che stupisce, ci sono migliaia di compagne e compagni come lui nelle comunità indigene zapatiste, con la stessa dedizione, identico impegno, uguale chiarezza ed unico destino: la libertà.
E facendo conti macabri: se qualcuno merita la morte è chi non esiste né è esistito, se non nella fugacità dei mezzi di comunicazione prezzolati.
Il nostro compagno capo e portavoce dell’EZLN, il Subcomandante Insurgente Moisés, ci ha detto che assassinando Galeano, o uno chiunque degli zapatisti, quelli di sopra volevano assassinare l’EZLN.
Non come esercito, ma come ostinato ribelle che costruisce vita dove loro, quelli di sopra, desiderano la desolazione delle industrie minerarie, industrie petrolifere, turistiche, la morte della terra e di chi l’abita e lavora.
Ed ha detto che siamo venuti qui, come Comandancia Generale dell’Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale, a dissotterrare Galeano.
Pensiamo che sia necessario che uno di noi muoia affinché Galeano viva.
E per soddisfare la morte impertinente, al posto di Galeano mettiamo un altro nome affinché Galeano viva e la morte non si porti via una vita, ma solo un nome, poche lettere prive di senso, senza storia propria, senza vita.
Quindi abbiamo deciso che Marcos da oggi smette di esistere. Lo prenderanno per mano il guerriero ombra e la piccola luce affinché non si perda lungo il cammino. Don Durito se ne andrà con lui, e così anche il Vecchio Antonio.
Non mancherà alle bambine ed ai bambini che gli si facevano intorno per ascoltare i suoi racconti, perché sono ormai grandi, hanno giudizio, lottano per la libertà, la democrazia e la giustizia, che è il compito di ogni zapatista.
Il gatto-cane, e non un cigno, intonerà il canto di addio.
Alla fine chi capirà, saprà che non se ne va chi non c’è mai stato, né muore chi non ha vissuto.
E la morte se ne andrà via ingannata da un indigeno col nome di lotta di Galeano, e sulle pietre posate sulla sua tomba tornerà a camminare ed ad insegnare, a chi lo vorrà, la base dello zapatismo, cioè, non vendersi, non arrendersi, non tentennare.
Oh morte! Come se non fosse evidente che libera quelli di sopra da ogni responsabilità al di là della preghiera funebre, l’omaggio blando, la statua sterile, il museo controllore.
A noi? Beh, perché noi la morte ci impegna alla vita che contiene.
Quindi siamo qui, a deridere la morte nella realtà.
Compas:
Detto questo, alle ore 02:08 del 25 maggio 2014 sul fronte di combattimento sudorientale dell’EZLN, dichiaro che smette di esistere il noto come Subcomandante Insurgente Marcos, l’autodenominato “subcomandante di acciaio inossidabile”.
È tutto.
Per mia voce non parlerà più la voce dell’Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale.
Bene. Salute e a mai più… o hasta siempre, chi ha capito sa che questo non ha più importanza, non ne ha mai avuta.
Dalla realtà zapatista.
Subcomandante Insurgente Marcos
Messico, 24 maggio 2014

P.S. 1.- “Game is over”?
P.S. 2.- Scacco Matto?
P.S. 3.- Touché?
P.S. 4.- Fatevene una ragione, raza, e mandate tabacco.
P.S. 5.- Mmm… e questo sarebbe l’inferno… Quel Piporro, Pedro, José Alfredo! Come? Quei machisti? Naah, non credo, ma se io non ho mai…
P.S. 6.- Quindi, senza travestimento, adesso posso andarmene in giro nudo?
P.S. 7.- Eih, è buio qui, datemi un po’ di luce.

(…)
(si sente una voce fuori campo)
Compagne e compagni vi auguro buone albe. Il mio nome è Galeano, Subcomandante Insurgente Galeano.
Qualcun altro si chiama Galeano?
(si alzano voci e grida)
Oh, mi avevano detto che quando sarei rinato lo avrei fatto collettivamente.
Così sia dunque.
Buon viaggio. Abbiate cura di voi, e di noi.

Dalle montagne del Sudest Messicano.
Subcomandante Insurgente Galeano Messico, maggio 2014





O sangue em Chiapas


Todo o sangue tem a sua história. Corre sem descanso no interior labiríntico do corpo e não perde o rumo nem o sentido, enrubesce de súbito o rosto e empalidece-o fugindo dele, irrompe bruscamente de um rasgão da pele, torna-se capa protectora de uma ferida, encharca campos de batalha e lugares de tortura, transforma-se em rio sobre o asfalto de uma estrada. O sangue nos guia, o sangue nos levanta, com o sangue dormimos e com o sangue despertamos, com o sangue nos perdemos e salvamos, com o sangue vivemos, com o sangue morremos. Torna-se leite e alimenta as crianças ao colo das mães, torna-se lágrima e chora sobre os assassinados, torna-se revolta e levanta um punho fechado e uma arma. O sangue serve-se dos olhos para ver, entender e julgar, serve-se das mãos para o trabalho e para o afago, serve-se dos pés para ir aonde o dever o mandou.
O sangue é homem e é mulher, cobre-se de luto ou de festa, põe uma flor na cintura, e quando toma nomes que não são os seus é porque esses nomes pertencem a todos os que são do mesmo sangue. O sangue sabe muito, o sangue sabe o sangue que tem. Às vezes o sangue monta a cavalo e fuma cachimbo, às vezes olha com olhos secos porque a dor lhos secou, às vezes sorri com uma boca de longe e um sorriso de perto, às vezes esconde a cara mas deixa que a alma se mostre, às vezes implora a misericórdia de um muro mudo e cego, às vezes é um menino sangrando que vai levado em braços, às vezes desenha figuras vigilantes nas paredes das casas, às vezes é o olhar fixo dessas figuras, às vezes atam-no, às vezes desata-se, às vezes faz-se gigante para subir às muralhas, às vezes ferve, às vezes acalma-se, às vezes é como um incêndio que tudo abrasa, às vezes é uma luz quase suave, um suspiro, um sonho, um descansar a cabeça no ombro do sangue que está ao lado.
Há sangues que até quando estão frios queimam. Esses sangues são eternos como a esperança.
______________________

Toda sangre tiene su historia. Corre sin descanso en el interior laberíntico del cuerpo y no pierde el rumbo ni el sentido, enrojece de súbito el rostro y lo empalidece huyendo de él, irrumpe bruscamente de un rasguño de la piel, se convierte en capa protectora de una herida, encharca campos de batalla y lugares de tortura, se transforma en río sobre el asfalto de una carretera. La sangre nos guía, la sangre nos levanta, con la sangre dormimos y con la sangre despertamos, con la sangre nos perdemos y salvamos, con la sangre vivemos, con la sangre morimos. Se convierte en leche y alimenta a los niños en brazos de las madres, se convierte en lágrima y llora sobre los asesinados, se convierte en revuelta y levanta un puño cerrado y un arma. La sangre se sirve de los ojos para ver, entender y juzgar, se sirve de las manos para el trabajo y para la caricia, se sirve de los pies para ir hasta donde el deber la manda.
La sangre es hombre y es mujer, se cubre de luto o de fiesta, pone una flor en la cintura, y cuando toma nombres que no son los suyos es porque esos nombres pertenecen a todos los que son de la misma sangre. La sangre sabe mucho, la sangre sabe la sangre que tiene. A veces la sangre monta a caballo y fuma en pipa, a veces mira con ojos secos porque el dolor los ha secado, a veces sonríe con una boca de lejos y una sonrisa de cerca, a veces esconde la cara pero deja que el alma se muestre, a veces implora la misericordia de un muro mudo y ciego, a veces es un niño sangrando que va llevado en brazos, a veces diseña figuras vigilantes en las paredes de las casas, a veces es la mirada fija de esas figuras, a veces la atan, a veces se desata, a veces se hace gigante para subir las murallas, a veces hierve, a veces se calma, a veces es como un incendio que todo lo abrasa, a veces es una luz casi suave, un suspiro, un sueño, un descansar la cabeza en el hombro de la sangre que está al lado.
Hay sangres que hasta cuando están frías queman. Esas sangres son eternas como la esperanza.

José Saramago


Ogni sangue ha la sua storia. Scorre senza sosta nei labirintici meandri del corpo e non perde la rotta né il significato, rende rosso all’improvviso il viso e sfuggendogli lo impallidisce, irrompe bruscamente da un taglio nella pelle, si trasforma in protezione per una ferita, inonda campi di battaglia e luoghi di tortura, si converte in fiume sull’asfalto di una strada. Il sangue ci guida, il sangue ci innalza, con il sangue dormiamo e con il sangue ci svegliamo, con il sangue ci perdiamo e salviamo, con il sangue viviamo, con il sangue moriamo. Diventa latte e alimenta i bambini al collo della madri, diventa lacrima e piange su gli ammazzati, diventa rivoluzione e alza un pugno chiuso e un’arma. Il sangue si serve degli occhi per vedere, capire e giudicare, si serve delle mani per il lavoro e per le carezze, si serve dei piedi per andar dove il dovere comanda.
Il sangue è uomo e donna, si copre di lutto o di festa, pone un fiore alla cintura, e quando prende nomi che non sono i suoi è perché questi nomi appartengono a tutti quelli con lo stesso sangue. Il sangue sa molto, il sangue sa il sangue che ha. A volte il sangue monta a cavallo e fuma la pipa, a volte guarda con occhi secchi perché il dolore li ha seccati, a volte sorride con una bocca da lontano e un sorriso da vicino, a volte nasconde la faccia ma lascia che l’anima si mostri, a volte implora la misericordia di un muro muto e cieco, a volte è un bambino insanguinato che cammina con le braccia alzate, a volte disegna figure vigili sulle pareti delle case, a volte è lo sguardo fisso di queste figure, a volte lo legano, a volte si libera, a volte si fa gigante per superare le muraglie, a volte ferve, a volte si calma, a volte è come un incendio che spazza via tutto, a volte una luce quasi soave, un sospiro, un sogno, un riposo della testa nella forza del sangue che ci sta accanto.
C’è del sangue che fino a quando è freddo brucia. Questo sangue è eterno come la speranza.

José Saramago

La entrevista insólita

• ¿Carismático? No, sólo vine a llenar un vacío.
• Todo militar, y me incluyo, es un hombre absurdo e irracional.
• La violencia es siempre inútil.
• Fox debe convencerse: gobernar no es "rating".




A las 11 de la noche del viernes 9 de marzo, sonó el teléfono de la Dirección de Proceso.
¿Rafael? Habla Marcos...
¿Cómo estás Marcos? ¿Qué pasó? Nos tienes en la incertidumbre, que es peor que el desengaño. ¿Estás puesto?
Claro, adelante. ¿Para cuándo sería?
Ahora mismo, si puedes...
¿A qué hora?
Pues ya... A la una, lo que tardamos en llegar allá, con la parafernalia de Televisa...
Orale, hasta con Televisa y todo...
No te hagas... Te lo avisé en la carta...
Sí, hombre, no te enojes...

En punto de las dos de la mañana del sábado 10 daba comienzo la entrevista de Julio Scherer García al subcomandante Marcos, en el patio del convento anexo a la Parroquia de la Asunción de María, donde pernoctaba la caravana del EZLN, en la delegación de Milpa Alta. Culminaba así un esfuerzo de varias semanas para poner frente a frente al fundador de Proceso y al líder rebelde, en una entrevista que tuvo como insólito complemento la presencia de las cámaras de Televisa, empresa que comparte con este semanario la difusión de este acontecimiento periodístico.
La entrevista duró exactamente una hora y quince minutos de la fría noche de luna llena, en el patio del convento, con las arcadas y la fuente como escenario, y con el comandante Tacho como un silencioso espectador lejano.
Después, un Marcos relajado conversó, bromeó, dio autógrafos y continuó respondiendo preguntas al aire.
Alguien le preguntó:
¿Cuál de tus pesadillas te produce tus peores insomnios?
Soñar que escucho el programa ese... ¿Cómo se llama?... Fox contigo, Fox... no sé qué.
A continuación, la versión íntegra de la entrevista de Marcos con Proceso.


¿Qué se hace, qué se dice, a quién se reza cuando se ha llegado a donde usted ha llegado, tan aborrecido, tan temido, tan admirado, tan único?

Nosotros pensamos que se ha construido una imagen de Marcos que no corresponde con la realidad, que tiene que ver con el mundo que se maneja en los medios de comunicación, que ha dejado de tener interlocución con la gente y ha decidido tener interlocución con la clase política. En ese sentido, los medios ya no están preocupados por lo que pida la mayoría de la gente, sino que, de una u otra forma, se retroalimentan porque en el proceso de transición el gran elector se ha convertido en el medio de comunicación. Su capacidad de influencia en la toma de decisiones, su capacidad de decidir el rumbo del país, incluso marcando ritmos en la transición, ha dado a los medios de comunicación un poder sobre el que no han reflexionado, y, en ese sentido, lo que tocan los medios de comunicación lo transforman...

Marcos, usted no puede negarse como un ser carismático...

Sí, sí puedo, cómo no.

No debe, porque lo es. No me imagino a usted mostrando cosas a sabiendas de que no son ciertas. Usted no se puede dejar de reconocer como lo que es, un ser que atrae a muchísima gente.

Hay un vacío. Es que hay un vacío en la sociedad. Hay un vacío que se tiende a llenar de una u otra forma. El vacío que llenó Fox, en el campo del área política, no significa que sea lo que aparentemente pudiera o debiera ser. Lo mismo ocurre con Marcos.

¿Con quién se compara usted como carismático? En el Ejército Zapatista, ¿quién lo alcanza?

¿Dentro del Ejército Zapatista?

¿Quién se le compara, de la gente que usted conoce?

Al interior, nadie, pero eso no tiene que ver con...

¿Hacia el exterior?

¿Hacia el exterior? Nadie tampoco.

O sea, usted es carismático...

No, lo que pasa es que la imagen de Marcos responde a unas expectativas románticas, idealistas. O sea, es el hombre blanco, en el medio indígena, más cercano a lo que el inconsciente colectivo tiene como referencia: Robin Hood, Juan Charrasqueado, etcétera.

¿Qué es lo que lo hace carismático?

Se provocan muchos equívocos en la supuesta capacidad literaria, en la supuesta capacidad de timing político, aunque más bien se está respondiendo a las necesidades internas y, en el desbarajuste de la clase política nacional, se entra como si estuviéramos meditando cada paso que diéramos. Créeme que somos mucho más mediocres de lo que la gente piensa; sobre todo, no tan brillantes como la clase política nos concibe.

Usted no puede decir eso...

Sí puedo.

A usted no le queda la mediocridad, ni como expresión verbal...

No... No estoy negando lo que soy; estoy tratando de explicar las circunstancias en las que nos ubicamos, y de una u otra forma se borra o se pierde la perspectiva real de lo que es el personaje. La mayoría de nuestros pronunciamientos son muy discutibles, y no se discuten precisamente porque están en un entorno social que implica otras cosas. Discutir las posiciones de Marcos significa discutir la legitimidad de una causa, y eso siempre es problemático, sobre todo en el nivel intelectual. De una u otra forma eso nos ha hecho, porque créeme que nos hace bien el debate de ideas; de hecho, nosotros hemos sido receptivos a ese debate de ideas, y lamentamos de una u otra forma que no se haya podido dar.

Veo al país peligrosamente dividido: en un extremo, las sombras vivas de Juan Rulfo; en el otro, los cuerpos bien nutridos del poder y el dinero. Con los matices que se quiera, me parece que usted y el presidente Fox son hoy la imagen de esos mundos. Si esto es así, ¿cabe entre ustedes el entendimiento, la confianza que da vida a la comprensión?

Sí. Nosotros pensamos que sí. Nosotros nos estamos planteando la posibilidad de un diálogo. Toda esta movilización tiene por objetivo convencer a ese hombre —quien no tiene nada qué perder y sí mucho qué ganar— de que se siente frente a nosotros con la decisión seria de resolver el conflicto. Esto no es fácil, porque en torno de la figura de Fox están jugando muchas fuerzas, entre ellas la suya propia: un ser que ha optado por construirse una imagen en torno de un manejo mercadotécnico, que le dio resultados, buenos resultados en un período electoral, pero que no se puede extender al período de gobierno. Entonces necesitamos convencerlo de que el problema no es de rating, sino de gobernabilidad, y eso es lo que estamos ofreciendo: no una revuelta social, sino el reconocimiento de ese sector social (los indígenas), de sus capacidades y, finalmente, de su diferencia...


MUNDOS OPUESTOS

Aparte de que los dos ejercen una forma de poder, una forma de influencia, ¿hay algo en lo que se parezcan?

En que contamos malos chistes los dos, en todo caso... Pero fuera de ello, no sólo representamos dos mundos diametralmente opuestos, sino que el paso siguiente también es diametralmente opuesto. Nosotros estamos marcando el mundo que camina hacia el reconocimiento de las diferencias, y él está caminando al mundo que va a hegemonizar y homogeneizar no sólo al país, sino al planeta entero. En este caso se trata de que el concepto de igualdad sea referente al estatuto de mercado: somos iguales en cuanto que tenemos poder adquisitivo. Nosotros estamos marcando las diferencias precisamente en el lado contrario: la diferencia cultural, la diferencia de la relación con la tierra, de la relación entre las personas, de la relación con la historia, de relación con el otro. Planteamos un mundo antitético al que representa Vicente Fox, y vamos más allá, porque nosotros decimos que en el mundo que proponemos también cabe Vicente Fox, mientras que en el mundo que él propone nos resulta muy claro que los zapatistas no caben.

¿Cómo cabría Fox en el mundo de ustedes, siendo un líder, en la dimensión que se quiera, de la libre empresa?

Aprendiendo. Pensamos que la libre empresa puede aprender a relacionarse con nosotros. No creemos que todos los empresarios sean ladrones, pues algunos han construido su riqueza por medios honrados y honestos. El hecho de que algunos de los personajes que saltan a la vida pública tengan un lastre de criminalidad, no quiere decir que eso sea parejo para todos. Nosotros no estamos planteando el regreso del comunismo primitivo, ni de una igualdad a rajatabla que finalmente esconde una diferenciación entre la élite política — de izquierda o de derecha — y la gran mayoría empobrecida. Pretendemos que cada sector social tenga las posibilidades de levantarse como tal; no queremos limosnas, sino la oportunidad de construirnos, dentro de este país, como una realidad diferente. En el Tephé la población está llevando adelante un proyecto turístico. Todas las ganancias se reparten en colectivo, y la empresa comunitaria puede competir en el mercado, por lo que se refiere a eficacia, con cualesquiera de los grandes hoteleros. Entonces, ¿por qué no reconocerle a ese grupo su capacidad empresarial dándole las ventajas y posibilidades de mercado que se ofrecen a los grandes hoteleros? Eso es lo que está en juego: las posibilidades de construir otro tipo de relaciones, incluso dentro del mercado, que no representen el capitalismo salvaje, donde se devoran unos a otros. Los poderosos de este país no ven que sus días están contados, y no a causa de una revolución social, sino por el avance del gran poder financiero. En México, los Garza Sada, los Slim, los Zambrano, los Romo y otros de su tamaño no tienen el futuro asegurado, debido no a que el pueblo se levante e instaure una república socialista, sino a que sus fortunas están en la mira del gran capital de otras latitudes.
Entonces nosotros decimos: En el gobierno ya no se están tomando las decisiones fundamentales. Así, ¿para qué nos preocupamos sobre si el gobierno es de izquierda, de derecha o de centro, si es que existe el centro? Consideramos que en México debe reconstruirse el concepto de nación, y reconstruir no es volver al pasado, no es volver a Juárez ni al liberalismo frente al nuevo conservadurismo. No es esa historia la que tenemos que rescatar. Debemos reconstruir la nación sobre bases diferentes, y estas bases consisten en el reconocimiento de la diferencia.
Cuando manifestamos que el nuevo siglo y el nuevo milenio son el milenio y el siglo de las diferencias, marcamos una ruptura fundamental respecto de lo que fue el siglo XX: la gran lucha de las hegemonías. La última que recordamos, entre el campo socialista y el capitalista, ocasionó dos guerras mundiales. Si esto no se reconoce, el mundo terminará siendo un archipiélago en guerra continua hacia afuera y hacia adentro de los territorios. Así no será posible vivir.



EL PROYECTO PUEBLA-PANAMÁ

No obstante, el mercado sí puede acostumbrarse a esa realidad; es posible que opere en un escenario de desestabilización o de guerra civil y cotice en la bolsa de valores. A la gente no le dicen esto y, por el contrario, le ofrecen un mundo idílico donde supuestamente no hay fronteras, para comprar o vender... Pero las fronteras no sólo permanecerán, sino que se van a multiplicar, como ocurrirá con el proyecto Puebla-Panamá, que será un gran crimen: Estados Unidos correrá la frontera hasta aquí, hasta Milpa Alta, donde estamos ahorita. El resto del país, para abajo, será Centroamérica, y OK, que tengan sus guerrillas, sus gobiernos dictatoriales, sus caciques, como Yucatán y Tabasco — Chiapas, afortunadamente, ha quedado en un break en ese sentido —, que siguen la lógica de las repúblicas bananeras. En el resto del territorio mexicano, de aquí hacia el norte, empieza a operarse un brutal proceso de eliminación de grandes sectores sociales. Además, todos los indígenas que queden en este lado tendrán que desaparecer porque no los aceptará este modelo neoliberal, pues no pagan. Nadie va a invertir en ellos.



SI FOX ES SERIO, HABRÁ RESULTADOS

Marcos, esto es algo más que una broma. Desde el punto de vista de tus valores, yo pienso que el presidente Fox está diciendo:¿cuánto tiempo me llevará aprobar la materia?

Nosotros estamos tratando de ayudarle lo más que podemos. Claro que nuestro modo no es político. Tiene que entender él, tienen que entender todos que no somos una fuerza política propiamente: somos un grupo armado haciendo política, y, en ese sentido, arrastramos carencias, errores de criterio, un horizonte muy pequeño, caminando en el filo del mesianismo y del realismo político, algo muy difícil para nosotros. Nos proponemos tratar de convencer a este gobierno, no sólo a Fox, de que puede sentarse con la seguridad de que va a tener resultados si lo hace seriamente. Nosotros no estamos apostando al desgaste ni a que truene su programa de gobierno — que va a tronar, pero no porque sea malo, sino simplemente porque no existe —. A lo que estamos apostando — lo hemos sentido en toda esta marcha y lo vemos en todos los medios de comunicación — es a que se reconozca el consenso absoluto de que éste es el momento de saldar la deuda histórica.
México tiene casi 200 años como nación independiente, y en todo momento los indígenas han aparecido como la parte fundamental, pero en ningún momento se ha reconocido tal cosa. No pueden apostar a desaparecernos, porque han fracasado ya. No se va a desaparecer al indígena por cualquier campaña, por cualquier bomba o con cualquier arma que usen, ya que, de una u otra forma, el movimiento indígena resiste y se protege. Fracasaron los españoles, los franceses, los estadunidenses y todos los regímenes liberales, desde Juárez hasta el actual. Entonces, ¿por qué no reconocer que los indígenas ahí están y que es preciso darles la oportunidad? Nosotros lo que queremos es una oportunidad. Si fracasamos, pues lo vamos a asumir, aunque no vamos a estar peor que como estábamos antes...



VOCACIÓN DE MUERTE, PERDITA

Marcos, sigo con el presidente y con usted. El presidente y usted hablan de la paz. El presidente puede adaptarse a la propaganda, y usted a la mirada, a la airada voz de los marginados. Percibo la violencia, Marcos, informe aún, pero que ya respira. Usted le dijo a Carlos Monsiváis que si no hay acuerdos "algo va a estallar". Mencionó a los grupos subversivos y dijo que los habrá más grandes y radicales si no hay acuerdos. Estas palabras me llevan a la guerra sucia de los setenta, pero más extendida. En este tema ¿por dónde va su inteligencia?

Mira, lo que nosotros pensamos es que esa guerra está perdida. La guerra sucia está perdida. De una u otra forma, nuestra presencia y la persistencia de los procesos en América Latina quieren decir una cosa que nadie se atreve a reconocer: la guerra sucia la perdieron los de arriba, los que la hicieron, que finalmente no pudieron acabar con los movimientos armados, porque siguen resurgiendo. Si nosotros fracasamos en la vía del diálogo — y nos estamos refiriendo al EZLN y a Fox —, la señal va a ser clarísima para los movimientos más radicales, por lo que se refiere a su posición frente al diálogo y la negociación, pues esto para ellos significa arriar banderas, significa venderse, significa traicionar. Cualquier contacto con el enemigo, que no sea para pedir su rendición, es una rendición propia. Si esa señal es mandada por el PAN en este caso, por el gobierno de Fox y por el EZLN, cobrará auge esta posibilidad. No estamos hablando de grupos radicales aislados, solos, que no tengan ningún consenso social...

¿Como en los setenta?

El zapatismo es un movimiento social que, ante la posibilidad de la lucha armada, optó por el diálogo y la negociación, y hasta ahora ha fracasado. En el caso de los movimientos de rebelión, gana el que no muere, el que persiste, no el que gana. Y en el lado del gobierno, sólo puede ganar si aniquila al contrario. Pero sería una guerra a largo plazo, en la que el terrorismo llega a tu calle, a tu casa, a tu televisión, un poco como ocurrió en los primeros días de la guerra en 1994, cuando empezaron a aparecer actos terroristas que no tenían nada que ver con nosotros, cuando ya en otra forma se decía: la guerra ya no sólo está en Chiapas, puede estar aquí, en una calle, en un centro comercial, en nuestra casa. Es de tal forma grave para la nación, y yo me atrevería a decir que para el mundo entero, lo que se está jugando aquí, que no es sólo la Ley Indígena, no es sólo el éxito mediático de Fox o el rating arriba y debajo de Marcos, o lo que él represente o no represente como símbolo, como mito, como líder social o como futuro dirigente de la izquierda. Lo que está en juego aquí es la posibilidad de una solución del conflicto. Nosotros vamos a sentarnos y a anularnos, en una situación en la que decimos: ayúdennos a perder. Lo que le estamos diciendo a Fox, y sobre todo al Congreso de la Unión, es justamente que nos ayuden a perder. Si nosotros tenemos éxito en esta movilización pacífica, ¿qué sentido tienen las armas para el EZLN o los movimientos armados? Pero no queremos reeditar las derrotas pasadas.
Nosotros no queremos darle a este país un corrido, un héroe más frustrado en el largo calendario de derrotas que tenemos. Queremos desaparecer, que la gente que te está viendo y escuchando ahorita, o que te va a leer en tu revista, sepa que puede ser partícipe de eso.
No pedimos que voten por nosotros ni que nos den un cheque ni una parcela ni nada: pedimos que se solucione una cuestión histórica, y que la gente, equis, quien sea, reconozca que tiene un lugar, que es parte de su historia. No le vamos a la izquierda ni a la izquierda radical para que un personaje cante corridos. No lo vamos a hacer, porque no tenemos esa vocación. La perdimos en algún momento en contacto con las comunidades; perdimos la vocación de muerte en ese sentido. Sin embargo, eso no quiere decir que la temamos, porque no estamos jugando. Lo que pasa es que no aspiramos a eso, ni vamos a forzar el movimiento hasta que llegue a una derrota. Esto será difícil hacérselo entender al otro, porque sus esquemas sólo son pasado. No lo culpo de no entender; a veces ni nosotros nos entendemos.


¿No lo culpa de no entender?

Pues, a veces, nosotros tampoco nos entendemos. Pero somos sinceros, y somos honestos, y pocos políticos en México pueden decir lo mismo.


LOS ERRORES DE MARCOS

Hacia adentro, en su conciencia, ¿cuáles son los errores que ha cometido el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y cuáles son los errores que ha cometido usted? Al cabo de 20 años, los que usted lleva en la montaña, se afirma que no ha habido mejoría entre los indígenas. Usted expresó, y con razón, que no ha habido mejoría, pero que ahora tienen esperanza y tienen dignidad, y eso es una luz, no una lumbre; hace falta ser libre, escapar, vencer a ese estado de miseria de años... ¿Cuánta energía pierde un hombre, Marcos, que no puede sostenerse, que no puede trabajar, que no puede concentrarse en la lectura de un libro? O sea, la dignidad y la esperanza me parecen dos valores fundamentales. Sin ellos la vida no sirve para nada, pero por la miseria atroz, la dignidad se hace muy difícil, la esperanza muy difícil...

Hay algo peor que eso, que es heredar, a los que siguen, la desesperanza. Entonces eres consciente de que todas las dificultades que estás enfrentando, se las vas a heredar a tus hijos, y no les vas a heredar la posibilidad de cambiarlas. Es ese sentimiento de tenencia y pertenencia al colectivo lo que nos hizo seguir adelante. Entre los errores que ha cometido el EZLN como organización está el no haber aprendido más rápido de las comunidades. Cuando se da el fenómeno de los municipios autónomos, el EZLN está tan imbricado en las comunidades que, de una u otra forma, permean también su toma de decisiones. A la hora de que las comunidades se empiezan a organizar como gobierno y a tomar decisiones, el EZLN todavía empieza a rozar con esto. Entonces nos damos cuenta de que las comunidades han aprendido más rápido que nosotros, no sólo a vivir en resistencia frente a un poder que estaban desafiando, sino que van construyendo una alternativa, tú estás pensando en los que estamos, ellos están pensando en los que vienen. Ellos están pensando en las generaciones que vienen, para no heredarles esa desesperanza; esto que tenemos no será peor, definitivamente no será peor para ellos.
El error fundamental de Marcos es no haber cuidado — y yo lo perdono porque soy yo, y si no lo perdono yo, pues quién lo perdona, ¿no? —, no haber previsto esta personalización y protagonismo que muchas veces, si no es que la mayoría de ellas, impide ver qué es lo que está detrás. No nos angustia mucho como organización, porque nosotros sabemos lo que está detrás, y vemos una organización que puede sobrevivir incluso sin guerra.... Esto no lo ha percibido mucha gente; tiene que ver mucho con que Marcos haya ofuscado, obstruido la vista hacia atrás. Que de una u otra forma, Marcos es responsable también en eso, sí, sí puede ser que su dosis de vanidad, de protagonismo o de payasez o como se llame eso, haya contribuido... Pero sobre todo la causa es que la mayoría de la gente — es decir, los jóvenes — no tiene una expectativa dentro del espectro político, y es lógico que se agarre de lo que haya a la mano; por otro lado, está el realce que se ha dado a todo esto en la vida nacional, particularmente en los medios de comunicación, pues éstos no sólo deciden qué actor se convierte en político, sino también qué lugar ocupa ese actor político.


O que el político se convierte en cómico...

Y al revés: que el cómico se convierte en político y llega a presidente... eso córtalo. Estoy hablando bien de Fox (...) ¿o estoy hablando mal? Si hablo bien, imagínate cuando hablo mal... Ahí es donde van comerciales.



LA NO EXISTENCIA

Los indígenas soportan siglos de explotación, pero su hambre es la misma hambre de los marginados. Usted ha dicho que su lucha es nacional y chiapaneca, por supuesto. Alguna vez, Marcos, allá en las pesadillas y los sueños, ¿ha escuchado el clamor unido de los agraviados?

Sobre todo en esta marcha. Nosotros previmos que iba a pasar eso y las comunidades, cuando nos mandan, acotan, o ponen el lazo, como decimos allá, para que sólo se vaya sobre un objetivo. De una u otra forma, a cada paso de la marcha, surge no sólo la escucha de ese grito, sino la tentación de hacerle eco. Y nada más fácil ni más irresponsable. Porque es fácil ir al paso y decir: "Yo también reivindico tu lucha y luego regresamos". Nosotros hemos tratado de resistir a eso, y decirle a la gente: "Nosotros reconocemos que tu grito es justo, pero ahorita vamos sobre esto". No podemos ir sobre algo más.

¿Le preocupa la posibilidad de que los marginados se les unan?

Ojalá. No me asusta y lo deseo. Lo que no deseo es que se creen falsas expectativas sobre una persona o sobre un movimiento que no nace el 1 de enero de 94. Nosotros teníamos un trabajo previo de muchos años y de muchos sacrificios. No es fácil tener la cohesión, la homogeneidad, la unidad que tienen los zapatistas, que han resistido tantos embates, tantos ataques. Y de pronto, para los medios, parece que el EZLN nace el 1 de enero de 94. Ésa puede ser una tentación: que un movimiento pueda empezar así, que el primer paso será la legitimidad, y no es cierto. Porque el primer paso de la legitimidad es el reconocimiento propio.

Pero piense en los agraviados, tantos millones...

Ese conflicto es irremediable, y eso se lo dijimos a Fox. Sobre eso no hay vuelta de hoja. Lo que está en juego aquí, en nuestro movimiento, al acercarnos a la capital, es cómo se va a enfrentar ese conflicto. Pero no pueden pensar que ese conflicto va a seguir latente o va a ser controlado. Va a tronar. Lo que van a señalar ahora es si el conflicto lo van a enfrentar por la vía del diálogo o la negociación, o van a recurrir al recurso de las armas, al recurso de la violencia. Van a tener que escoger entre la vía política y la vía armada para enfrentar ese conflicto.

La miseria es mucho más que un cuerpo famélico. Es la niña que vio Heberto Castillo abrazada a una piedra, su hija, y son las 50 niñas de un internado que compartían una muñeca de la que sólo quedaban hilachos. ¿Usted, Marcos, cómo se representa la miseria?

En una niña también. Una niña que se me murió en los brazos, de menos de cinco años de edad, de calentura, en la comunidad de Las Tazas, porque no había un mejoral para bajarle la fiebre, y se me fue en las manos. Tratamos de bajarle la fiebre con agua, con trapos mojados, la bañábamos y todo, su padre y yo. Se nos fue. No requería intervención quirúrgica, ni un hospital. Necesitaba una pastilla, un mejoralito... Es ridículo, porque además esa niña ni siquiera nació, no había un acta de nacimiento. ¿Qué hay de más miserable que nazcas y que mueras y nadie te conozca?

¿Qué sintió usted?

Impotencia, coraje. Se te cae todo el mundo encima, que todo lo que pensabas y todo lo que hiciste antes es inútil si no puedo evitar esa muerte injusta, absurda, irracional, estúpida...

Y si esas emociones terribles se repiten en muchísimas partes, ¿es posible una lucha que se percibe en el fondo, aunque no lo declaren, de venganza?

Ése es el peligro. Si ese rencor social no se organiza, necesariamente viene la venganza. Y en el caso de los grupos indígenas puede tenderse al fundamentalismo, y ahí sí no hay diálogo que valga... Por eso nosotros decimos que es preferible que se organice ese descontento. En todo caso, que la sabiduría o la sapiencia de ese movimiento escoja.

Marcos, ¿cuántas víctimas vivieron sin saber lo que es la vida?

Eso es lo que ya no queremos que se repita. No queremos que se repita la gente que no nace y que no se muere. No existe. No existe para ti, no existe para el público, no existe para Fox ni para nadie. Fuera de sus familias, no existieron para nadie. Ahora, con la resistencia de las comunidades indígenas, nosotros bajamos la tasa de mortalidad a entre 200 y 300 al año. Teníamos, antes de 1994, 15 mil al año. La mayoría, menores de cinco años, que nunca tuvieron acta de nacimiento (...).

Vivir sin ser, Marcos...

Y no sólo eso. Si vives siendo, es con vergüenza. Tratabas de dejar de serlo para que te aceptaran en las cabeceras municipales y los centros de producción. Con la cara indígena, eras objeto de burla y engaños. Por el hecho de tener una piel morena y hablar otra lengua, ya significaba que tu producto bajaba de precio.

¿Es usted un rebelde que exige cambios profundos o un revolucionario que lucha por transformaciones radicales, otra manera de hacer patria?

Nosotros nos ubicamos más como un rebelde que quiere cambios sociales. Es decir, la definición como el revolucionario clásico no nos queda. En el contexto en el que surgimos, en las comunidades indígenas, no existía esa expectativa. Porque el sujeto colectivo lo es también en el proceso revolucionario, y es el que marca las pautas.

¿Si fracasara usted como rebelde, optaría por la vía revolucionaria?

El destino es diferente. El revolucionario tiende a convertirse en un político y el rebelde social no deja de ser un rebelde social. En el momento en que Marcos o el zapatismo se conviertan en un proyecto revolucionario, es decir, en algo que devenga en un actor político dentro de la clase política, el zapatismo va a fracasar como propuesta alternativa.

¿Por qué un revolucionario se convierte en político?

Porque un revolucionario se plantea fundamentalmente transformar las cosas desde arriba, no desde abajo, al revés del rebelde social. El revolucionario se plantea: Vamos a hacer un movimiento, tomo el poder y desde arriba transformo las cosas. Y el rebelde social no. El rebelde social organiza a las masas y desde abajo va transformando sin tener que plantearse la cuestión de la toma del poder.

Cuando dice eso, ¿piensa en la Revolución Mexicana?

Sí, pienso en Zapata y en Carranza, fundamentalmente. Carranza, que se plantea los cambios a la hora de tomar el poder. Y Zapata, que se plantea las demandas y al momento de tomarse la foto ni siquiera roza la silla. Nosotros nos identificamos con el zapatismo. Se necesitan políticos, desgraciadamente, pero sobre todo líderes sociales. Creo que el zapatismo tiene que optar y va a optar por los líderes sociales...

LA REPUBLICA DE TV

A lo mejor la palabra político está bien o está mal. Usted me hará favor de aclararlo. Yo creo que usted es político. No tengo duda de que es escritor de prosa rimada. ¿Qué poeta le inspira, qué estadista le atrae, qué guerrillero le da fuerza?

De atrás para adelante, como jefe militar, Villa. Como movimiento social armado, Zapata. Como líder social, no veo a ninguno en el horizonte actual que realmente responda al concepto de hombre de Estado. No hay. Los grandes hombres de Estado son de la prehistoria ya. Ahorita hay mercadólogos, buenos o malos (...) Ahorita no metería la mano al fuego por ninguno como líder político, porque no veo a ninguno que responda al concepto de hombre de Estado, porque el hombre de Estado tiene la capacidad de ver hacia adelante, y no conozco ahora ningún líder político que vea más allá de sus narices, en todo el espectro.



A propósito de Villa, Marcos, en su encuentro con Vicente Leñero en 1994, usted le expresó su admiración por el personaje; guerrillero implacable, buen soldado y hombre de gobierno en Chihuahua, según la biografía monumental de Friedrich Katz. ¿Se identifica usted con El Centauro?

Quisiera hacerlo. Era un hombre que tenía la visión de cuerpo, un hombre preocupado por sus tropas, y no me refiero sólo a sus tropas regulares, sino a los territorios que iba conquistando. No sólo se preocupaba por combatir, sino también por organizar. Desgraciadamente, esa parte es la menos conocida...Pero desgraciadamente, Villa es el de los corridos, el del caballo Siete Leguas.

Ante esas virtudes, ¿qué tanto pesa la violencia inútil?

La violencia siempre va a ser inútil, pero uno no se da cuenta hasta que la ejerce o la padece.

¿Y él no se dio cuenta, Marcos?

No sé. Yo pienso que a la distancia igual nos va a pasar a nosotros, siempre va a haber vacíos o huecos a la hora de valorar a una persona (...) Definitivamente, un militar, me incluyo entre ellos, es un hombre absurdo e irracional, porque tiene la capacidad de recurrir a la violencia para convencer. Finalmente eso es lo que hace un militar cuando da una orden: Convence con la fuerza de las armas. Por eso nosotros decimos que los militares no deben gobernar nunca, y eso nos incluye a nosotros. Porque quien ha tenido que recurrir a las armas para hacer valer sus ideas, es muy pobre en ideas.

Le voy a hacer una observación de buen gusto: Las armas no convencen, se imponen.

Sí. Finalmente así es. Por eso nosotros decimos que los movimientos armados, por muy revolucionarios que sean, son fundamentalmente movimientos arbitrarios. En todo caso, lo que tiene que hacer un movimiento armado es plantear el problema y hacerse a un lado. Es lo que nosotros estamos ahora logrando con éxito, después de siete años en las comunidades. De los errores que cometimos, está no haber aprendido más rápido cómo podíamos desprendernos de eso. Realmente nos hemos hecho a un lado. Los municipios autónomos son tan autónomos que no nos hacen caso.

No es popular el comandante Germán. Dispone, dirige, ordena, sube al camión el primero, lo abandona antes que nadie, recibe los documentos, los distribuye, habla con la fuerza del mando. Pesan sospechas sobre él y de su humanitarismo nadie habla. No me explico a Germán, tan diferente a usted y tan diferente a los indígenas, en calidad de portavoz central de lo que hace el EZLN. En los grados del Ejército Zapatista, él es el comandante y usted el sub. Germán es el que ordena, él es el que dispone. Usted, de alguna manera cumple, recibe o atiende las instrucciones u órdenes...

¡No! El arquitecto Fernando Yáñez, que es conocido como el comandante Germán, significa, a la hora que lo pone el EZLN, el enlace con el Poder Legislativo y los partidos políticos; significa una señal que, como muchas que hemos dado, el gobierno no ha sabido leer. Con él, está diciendo el EZLN: estamos dispuestos a transitar de la clandestinidad a la vida pública. Eso es fundamental. El arquitecto Yáñez sube y baja del camión porque se le ha encargado la seguridad. Los que mandan en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional son los jefes indígenas. Ésa es la verdad. Pero la percepción que tienes tú y los que nos están viendo ahorita, es que estoy yo y atrás de mí debe estar Tacho cuidándome (...) Pero del lado de las comunidades las cosas son al revés: están ellos primero, y nosotros detrás... El arquitecto Yáñez no tiene mando ni ascendencia militar dentro del EZLN. Está respondiendo a un llamado que estamos haciendo nosotros porque queremos dar esa señal que, coño, nadie está leyendo. Y si un movimiento armado está diciendo ahí va esta parte, vean, a esto estamos dispuestos, y no lo lee, entonces ya de plano necesita la clase política una gran lección.

No me siento aludido, porque esa señal no fue explícita.

Pero va acompañada por otras. Lo que se está preguntando el gobierno mexicano es hasta qué punto Marcos y el EZLN no están jugando con una apuesta de popularidad y de desgaste, a ganar tiempo. Antes, con Zedillo, nosotros estábamos dispuestos a firmar la paz con él, que era un imbécil, un mediocre, ahorita ya se puede decir, por qué no la vamos a hacer con Fox, que además es producto de un proceso electoral legítimo de elección. A nosotros no nos espanta firmar la paz con la derecha, porque nuestro problema no es ése. Sería igual el problema si fuera la izquierda electoral la que estuviera en el poder. Nosotros estamos tratando de convencer al otro, en este caso el gobierno federal, de que estamos dispuestos a resolver esto y a hacerlo rápido, pero necesitamos una serie de señales. Nosotros damos una. No la ven, pues es que no le hallamos todavía al modo político, pero voluntad no nos ha faltado. Si no logramos que tú veas esa señal o que la clase política vea esa señal, es que ahí fracasamos y vamos a buscar otra, pero creo que este país tiene que saldar una cuenta pendiente con mucha gente, no sólo con Yáñez, sino con mucha gente que quedó en el camino con todos los movimientos clandestinos, que son mucho más poderosos en términos de patriotismo y compromiso social, de sacrificio, que lo que pueda decir cualquier corrido a Lucio Cabañas o a Genaro Vázquez. Lo que nosotros quisimos hacer, y es evidente que no se consiguió, es reunirnos con el Poder Legislativo, que ha sido receptivo a su persona y a su trato (...) Lo que queremos decir es que nosotros no vamos a fingir la paz. Nos vamos a sentar a negociar y, si de la otra parte hay voluntad, nos vamos a lo último. Si estuvimos dispuestos a que nos maten, ¿por qué no vamos a estar dispuestos a negociar? No tenemos vocación suicida.



Anunció usted su regreso a Chiapas, estrategia al fin, ¿cuáles serán sus próximos pasos? En otros términos, ¿qué sigue y hasta dónde?

Sigue el proceso de paz. Si nosotros logramos, y creo que lo haremos, el reconocimiento de los derechos y la cultura indígena en la Constitución, convencer a Fox de que se siente, que dé las señales y decida trabajar con las comunidades para que ese proceso de paz sea expedito y terso, entonces se necesitará un trabajo interno muy intenso, porque el EZLN todavía tiene que responder una cuestión, una incógnita, porque sabe qué no va hacer cuando esto termine, pero no sabe qué sí va a hacer.


LA INVITACIÓN A LOS PINOS... UNA TRAPA

Fox dice que lo invita a Los Pinos...

Es una trampa. Finalmente está tratando de convertir un movimiento serio reivindicativo en un evento de horario triple A. Qué va a ganar el país, qué van a ganar los pueblos indígenas y qué va a ganar el gobierno, ya como proyecto político, el que tenga, si es que lo tiene, con esa foto.

¿Le haría un servicio a Fox?

¿Por qué?... Sí, yo creo que saldría ganando mucho, pero qué...

¿Y usted perdería?

No, yo no, pero las comunidades sí, porque todo el movimiento que se levantó finalmente sería trivializado. Sería un fenómeno mediático hueco, tan breve, tan fugaz, tan soluble como fue el concierto ése de...

¿Dirías que con alguna vileza o perversión, Marcos?

Sería deshonesto, ruin, vil. Además, yo lo entiendo. Él está haciendo bien su trabajo, necesita construirse esa imagen de gobernabilidad. Sabe que mientras más lo mencionen los medios, aunque sea para mal, su presencia se va haciendo cada vez más fuerte.

Marcos, yo le digo a usted: Fox está haciendo bien su trabajo a sus ojos...

A sus ojos de él.

¿A los de usted?

No, porque lo que necesita este país es un gobierno, no un locutor. Y él piensa que sí, que su función es ser locutor porque le va a dar prestigio con la gente, porque lo van a conocer y lo van a parar en la calle.

¿Pero para qué?

Eso es lo que yo digo... finalmente le van a decir: "Nosotros que votamos por ti, o no votamos por ti pero sí votamos en contra del PRI, no te pusimos para eso". Porque una cosa es una campaña electoral y otra cosa es un programa de gobierno. Y la responsabilidad no es sólo de él; es también de su equipo. Pero también de él porque él formó el equipo, o se lo formaron, yo no sé cómo esté ahí. Pero cuentas y te sobran los dedos de una mano de los que son políticos en ese gabinete. Son empresarios bien o mal intencionados. Ni siquiera son empresarios, son gerente. O sea, son empleados de un empresario. Y con esa lógica no se puede dirigir un país.

¿A quién salvaría del gabinete?

A Sari Bermúdez, como escritora. Ella no escribió el libro, bueno... (Dirigiéndose a los camarógrafos de Televisa) Ahí le cortan. Yo hago pausas para que corten lo que vaya a censurar Azcárraga.


EL CUENTO SOBRE LA CARAVANA

Marcos, a usted le gustan los cuentos. ¿Por qué no nos cuenta uno?

¿No los cuenta el gobierno?

No, ¿por qué no nos cuenta uno? ¿Por qué no nos cuenta el cuento de la Caravana?

¿Cómo nació la idea?

El cuento de la Caravana. Usted escribe un cuento para que se conozca la Caravana. ¿Cómo lo contaría en forma de cuento? Así, en el lenguaje más sencillo, más cálido, lleno de humor. Claro, Marcos, el humor se explica a través del drama. ¿Cómo contaría usted ese cuento?

Bueno, vamos a pensar así. Nosotros nos quedamos sin salidas. La única forma de hacernos fuertes era salir, era caminar. No teníamos ningún pie. Éramos minusválidos en ese sentido. Teníamos la voz y la mirada, pero teníamos que llevar esa voz y esa mirada a donde fuera escuchada y a donde tuviera dirección esa mirada. Entonces tuvimos que pedir prestados los pies de otros. A la hora que tuvimos que pedir prestados los pies de esos otros, tuvimos que construirlos porque no existían. Entonces empezamos a hablarle al otro y empezamos a darle un rostro, el que otros le negaron, el que es un número, el que es un porcentaje de una encuesta, si es que le toca la suerte de que lo encuesten, y empezamos a llamarlo y a intentar darle rostro y a pedirle que fuera los pies de nosotros. Encontramos unos pies muy disparejos. Es decir, el cuerpo que ya éramos, la mirada, los oídos, los labios que éramos, eran muy pequeños para unos pies muy grandes. Finalmente, cuando empezamos la marcha, empieza una especie de muñeco grotesco. A primera vista, un gigante. Con una vista detenida, un muñeco deforme y grande, con unos grandes pies y un cuerpo muy pequeño, el tronco y la cabeza. Ese muñeco grotesco empieza a andar a traspiés y empieza a tratar de convencer a los pies que no son suyos, que es, de una u otra forma, lo que ha tratado de hacer la Caravana a cada momento que se detiene: decir que no somos nosotros los que hacemos posible eso, sino el pie que nos está llevando, que es la gente que nos está recibiendo. Es en ese momento que se encuentra con el problema de que los pies dicen que quien manda es la cabeza, porque así está la historia hecha y que no ocurre que los pies manden a la cabeza. Y la cabeza, necia con que los que tienen que mandar son los pies. Llega el momento en que los pies y la cabeza dicen lo que todos están pensando y nadie se atreve a decir: Que en el recorrido se dan cuenta de que el mundo está de cabeza, que tiene el que no necesita y el que necesita no tiene nada. Finalmente, ese día, mañana 11, llegan al lugar donde se puede voltear esto para un lado y para otro, y a la hora en que el mundo se voltea de nuevo, los pies descubren que en realidad eran la cabeza, y la cabeza descubre que nunca dejó de ser un pie descalzo; moreno, además. ¡Qué mal me salió!

Tengo un escrúpulo y una preocupación: que lo más importante que tuviera que decirme no lo haya yo acertado con la pregunta adecuada.

No, si yo estaba aterrado, porque no sabía qué me iba a preguntar...

Una cosa que le importe muchísimo y que yo no haya tenido la suerte de preguntarle, Marcos...

Yo creo que la pregunta que se están haciendo en la clase política: ¿Es sincero Marcos cuando dice que está dispuesto al diálogo y a llegar a la paz? Y la respuesta es sí. Lo único que tenemos para respaldarlo es nuestra palabra. Realmente si nos piden otra cosa, no tenemos otra cosa que darles. Pero tenemos la historia de lo que esa palabra ha significado. No podemos ceder en las tres condiciones porque si cedemos, faltamos a la palabra y eso quiere decir que estaríamos en la posibilidad de subir nuestras demandas, y la garantía que tiene el gobierno de que no vamos a subir nuestras demandas es que tampoco las vamos a bajar. Si decimos una cosa, ésa es. Eso es lo que yo quisiera que entendieran; no sé cómo hacerle, porque las señales que he dado no las entienden. A lo mejor si se desvelan y ven tu programa, me escuchan, a lo mejor es chicle y pega y me creen, pero realmente nosotros estamos siendo sinceros. Y si no lo creen, lo que estamos tratando de hacer con toda esta gente de este movimiento es obligarlos a creer. Nosotros tenemos ese compromiso.

Muchas gracias.

A usted... Un anuncio comercial. ¡Es que no tenemos dinero, y el camión se nos acaba el 16!

Subcomandante Insurgente Marcos

Entrevista de Julio Scherer García




• Carismatico? No, è solo venuto a riempire un vuoto
• Tutti i militari, compreso il sottoscritto, sono uomini assurdi ed irrazionali
• La violenza è sempre inutile
• Fox deve convincersi che governare non è un rating


Alle 11 di notte di venerdì 9 marzo è squillato il telefono alla Direzione del Proceso.
- Rafael? Parla Marcos...
- Come stai Marcos? Che succede? Ci tieni nell'incertezza, che è peggio della delusione. Sei disponibile adesso?
- Certo, andiamo avanti. Per quando sarebbe?
- Anche subito, se puoi...
- A che ora?
- Bene, vediamo. All'una, quanto ci basta per arrivare, con tutta l'apparecchiatura di "Televisa"...
- Accidenti, anche con "Televisa" e tutto...
- Non ti stupire... Te lo avevo detto nella lettera...
- D'accordo, non te la prendere...

E fu così che alle due precise della mattina di sabato 10 iniziava l'intervista di Julio Scherer Garcìa al subcomandante Marcos nel cortile del convento annesso alla Parroquia de la Asunción de María, dove pernottava la carovana dell'EZLN, nella delegazione di Milpa Alta. Lo sforzo di varie settimane per mettere uno di fronte all'altro il fondatore di Proceso ed il leader ribelle dava così i suoi frutti in una intervista che ha avuto un'insolita aggiunta: la presenza delle telecamere di Televisa, che con questo settimanale condivide la diffusione dell'avvenimento giornalistico.
L'intervista, in una fredda notte di luna piena nel cortile del convento, è durata esattamente un'ora e 15 minuti, con le arcate e una fontana a far da scenario e con il comandante Tacho nel ruolo di silenzioso lontano spettatore.
Qui, un Marcos completamente rilassato, ha conversato, scherzato, distribuito autografi, rispondendo a qualsiasi domanda.
Qualcuno gli ha chiesto: "Quali sono gli incubi che più ti provocano insonnia?".
- Sognare che ascolto quel programma... Come si chiama?... Fox con te, Fox... non so che cosa.
Comunque, ecco qui di seguito la versione integrale dell'intervista di Marcos a Proceso.


- Che si fa, che si dice, chi si prega quando si è arrivati al punto in cui lei è arrivato, tanto contrastato, tanto temuto, tanto ammirato, tanto unico?

- Pensiamo che si sia costruita una immagine di Marcos che non corrisponde alla realtà, che ha solo a che vedere con il mondo che gestito dai mezzi di comunicazione, che hanno ormai smesso di interloquire con la gente e si sono fatti interlocutori della sola classe politica. In questo senso, i mezzi di comunicazione non sono più preoccupati di quello che chiede la maggioranza della gente, bensì, in un modo o nell'altro, si retroalimentano, perché nel processo di transizione il grande elettore si è trasformato in mezzo di comunicazione. La sua capacità di influenza nel momento di prendere delle decisioni, la sua capacità di decidere la rotta che il paese deve seguire, perfino definendo i ritmi nei periodi di transizione, tutto ciò ha fornito ai mezzi di comunicazione un potere sul quale essi non hanno neppure ben riflettuto ma, in questo senso, i mezzi di comunicazione di fatto trasformano quello che toccano...

- Marcos, lei non può negare la sua figura carismatica...

- Si, certo che posso, come no?

- Non deve farlo, perché lo è. Non m'immagino lei che fa mostra di cose nella consapevolezza non siano vere. Lei non può negare di riconoscere ciò che è, una figura che attrae moltissima gente.

- C'è un vuoto. Il fatto è che c'è un vuoto nella società. C'è un vuoto che si cerca di riempire in un modo o nell'altro. Il vuoto che ha riempito Fox, nel campo della politica, non significa che sia ciò che avrebbe potuto o dovuto essere. La stessa cosa accade con Marcos.

- Chi si può paragonare a lei per carisma? Nell'Esercito Zapatista, chi è alla sua altezza?

- All'interno dell'Esercito Zapatista?

- Chi si può paragonare a lei, della gente che lei conosce?

- All'interno, nessuno credo, ma questo non ha nulla a che vedere con...

- E all'esterno?

- All'esterno? Sempre nessuno.

- Ossia, lei è carismatico...

- No, la verità è che l'immagine di Marcos risponde ad alcune aspettative romantiche, idealiste. Ossia, l'uomo bianco in mezzo agli indigeni, più vicino a ciò che l'inconscio collettivo ha come punto di riferimento: Robin Hood, Juan Charrasqueado, ecc...

- Cos'è che la rende carismatico?

- Molti equivoci sono originati da un presunto talento letterario, da una presunta capacità di manovrare il timing politico, anche se in realtà si sta piuttosto rispondendo a delle necessità interne e, nello scompiglio della classe politica nazionale, tutto viene interpretato come se stessimo meditando ogni passo che facciamo. Mi creda, siamo molto più mediocri di quello che la gente pensa; soprattutto, non siamo così brillanti come ci pensa la classe politica.

- Lei non può dire questo...

- Sì che posso.

- La mediocrità non ha nulla a che vedere con lei, neppure come espressione verbale...

- No... Non sto negando ciò che sono, sto solo cercando di spiegare le circostanze nelle quali ci troviamo, altrimenti si cancella o si perde la prospettiva reale di ciò che è il personaggio. La maggioranza delle nostre dichiarazioni sono discutibili e non vengono poste in discussione solo perché sono inserite in un contesto sociale che implica altre cose. Mettere in discussione le posizioni di Marcos significa mettere in discussione la legittimità di una causa, e questo è sempre problematico, soprattutto a livello intellettuale. In un modo o nell'altro questo ci ha danneggiato, perché, mi creda, ci fa bene il dibattito, lo scambio di idee. In effetti, noi siamo stati pronti a questo scambio di idee e ci dispiace che per varie ragioni non si sia verificato.

- Vedo il paese pericolosamente diviso: da una parte, le ombre vive di Juan Rulfo; dall'altra, i corpi ben nutriti dal potere e dal denaro. Con tutte le sfumature che si vogliano, mi sembra che lei ed il Presidente Fox siate oggi le immagini di questi due mondi. Se è così, c'è tra di voi l'intesa, la fiducia che si possa dar vita alla comprensione?

- Sì. Pensiamo proprio di sì. Noi stiamo continuamente progettando la possibilità di un dialogo. Tutta questa mobilitazione ha l'obiettivo di convincere questa persona - che non ha nulla da perdere, ma solo molto da guadagnare - a sedersi davanti a noi con la seria volontà di risolvere il conflitto. Questo non è facile, perché intorno alla figura di Fox sono in gioco molte forze, tra le quali la sua stessa forza: una persona che ha scelto di costruirsi un'immagine attraverso una complessa operazione di marketing che ha dato dei risultati, dei buoni risultati nel periodo elettorale, ma che non può estendersi al periodo di governo. Allora, ecco che abbiamo bisogno di convincerlo che il problema non è un problema di rating, bensì di governabilità ed è questo che noi stiamo offrendo: non una rivolta sociale, ma il riconoscimento di questo settore sociale (gli indigeni), delle sue potenzialità e, infine, della sua differenza...


MONDI OPPOSTI

- A parte il fatto che entrambi esercitate una forma di potere, una forma di influenza, c'è qualcos'altro che vi accomuna?

- Il fatto che tutti e due raccontiamo male le barzellette... Però, a parte questo, non solo rappresentiamo due mondi diametralmente opposti, ma anche quello che vogliamo fare è diametralmente opposto. Noi siamo dalla parte del mondo che cammina verso il riconoscimento delle differenze, lui sta camminando verso il mondo che va ad egemonizzare ed omogeneizzare non solo la nazione ma l'intero pianeta. In questo caso si cerca di far sì che il concetto di uguaglianza abbia come riferimento la legge di mercato: siamo uguali quando abbiamo lo stesso potere d'acquisto. Noi invece stiamo sottolineando proprio le differenze: la differenza culturale, la differenza del rapporto con la terra, del rapporto tra le persone, della relazione con la storia, della relazione con l'altro. Proponiamo un mondo completamente opposto a quello che Vicente Fox rappresenta e andiamo ancora più in là, perché noi affermiamo che nel mondo che proponiamo c'è posto anche per Vicente Fox, mentre, al contrario, nel mondo che lui propone ci risulta molto chiaro che non c'è posto per gli zapatisti.

- Come potrebbe trovare posto Fox nel vostro mondo, dal momento che è un leader, nella dimensione che si voglia, della libera impresa?

- Imparando. Siamo convinti che la libera impresa può imparare a relazionarsi con noi. Non pensiamo che tutti gli impresari siano dei ladri, dato che alcuni di essi hanno costruito la loro ricchezza per mezzo di lavoro onesto ed onorato. Il fatto che alcuni dei personaggi che arrivano alla ribalta pubblica siano invischiati con la criminalità non vuol dire certamente che sia così per tutti. Noi non auspichiamo il ritorno del comunismo primitivo, né della cosiddetta uguaglianza a "tabula rasa", che in fin dei conti nasconde una differenza tra la élite politica - di sinistra o di destra che sia- e la grande maggioranza impoverita. Chiediamo che qualunque settore sociale abbia la possibilità di farsi sentire come tale; non vogliamo elemosine, ma solo l'opportunità di realizzarci, in questo paese, come una realtà diversa. Nel Tephè la popolazione sta portando avanti un progetto turistico. Tutti i guadagni vengono divisi collettivamente e l'impresa comunitaria può competere sul mercato, per quel che riguarda la sua efficienza, con qualsiasi catena di grandi hotel. E allora, perché non riconoscere a questo gruppo la sua capacità imprenditoriale dandogli i vantaggi e le possibilità di mercato che vengono concesse ai grandi imprenditori proprietari di hotel? È questo che è in gioco: la possibilità di costruire un altro tipo di relazioni, anche all'interno del mercato stesso, che non rappresentino il capitalismo selvaggio, dove tutti si divorano tra di loro. I potenti di questo paese non si accorgono che i loro giorni sono contati, e non a causa di una rivoluzione sociale, bensì proprio per l'avanzamento del grande potere finanziario. Nel Messico, i Garza Sada, gli Slim, gli Zambrano, i Romo e tanti altri delle loro dimensioni non hanno più un futuro assicurato, non per il pericolo che il popolo si sollevi ed instauri una repubblica socialista, ma perché le loro fortune sono ormai nelle mire del grande capitale di altre latitudini.
E allora noi sosteniamo: nel governo non si stanno più prendendo le decisioni fondamentali. E quindi, perché preoccuparci se il governo è di sinistra, di destra o del centro, sempre che esista un centro? Pensiamo che in Messico debba essere ricostruito il concetto di Nazione e che ricostruire non vuol dire tornare al passato, non è un tornare a Juarez, né al liberalismo contrapposto al conservatorismo. Non è quella la storia che dobbiamo riscattare. Dobbiamo ricostruire la nazione su basi ben diverse, e queste basi poggiano sul riconoscimento della differenza.
Quando diciamo che il nuovo secolo ed il nuovo millennio rappresentano il secolo ed il millennio delle differenze, sottolineiamo una rottura fondamentale con quello che ha rappresentato il secolo XX: la grande lotta delle egemonie. L'ultima che ricordiamo, tra il campo socialista e quello capitalista, ha dato luogo a due guerre mondiali. Se non ci si rende conto di questo, il mondo finirà per essere un arcipelago in guerra continua all'interno e all'esterno. E così non sarà possibile vivere.



IL PROGETTO PUEBLA-PANAMA

Ciò nonostante, il mercato può adattarsi a questa realtà; gli è possibile operare in uno scenario di destabilizzazione o di guerra civile e continuare ad avere quotazioni alla borsa valori. Alla gente di tutto questo non si dice nulla ma, al contrario, viene offerto un mondo idilliaco nel quale apparentemente non esistono frontiere per comprare o per vendere... Però in realtà le frontiere non solo continueranno ad esistere, ma addirittura si moltiplicheranno, proprio come avverrà con la realizzazione del progetto Puebla-Panama, che sarà un enorme crimine: gli Stati Uniti estenderanno la loro frontiera fin qui, fino a Milpa Alta, dove ci troviamo adesso. Nel resto del Paese, verso Sud, sarà Centro-America, e "OK", che convivano con le loro guerriglie, con i loro governi dittatoriali, con i loro cacique, come in Yukatan e in Tabasco - il Chiapas fortunatamente ha avuto un break sotto questo aspetto -, che continuino a seguire la logica delle repubbliche delle banane. Nel resto del territorio messicano, da qui fino a nord, comincia ad essere attuato un brutale processo di eliminazione di grandi settori sociali. Inoltre, tutti gli indigeni che resteranno da questa parte dovranno sparire, perché non verranno accettati da questo modello neoliberale, dato che non rendono. Nessuno farà investimenti su di loro.


SOLO SE FOX E' UNA PERSONA SERIA, CI SARANNO RISULTATI

-Marcos, questo non è uno scherzo. Dal punto di vista del suo modo di vedere le cose, io credo il presidente Fox stia dicendo: quanto tempo ci vorrà perché tutto questo venga approvato?

- Noi stiamo cercando di aiutarlo il più possibile. Ovviamente, il nostro modo di procedere non è politico. Lui deve capire, tutti devono capire, che non siamo una forza politica nel vero senso della parola: siamo un gruppo armato che sta facendo politica e, in questo senso, ci portiamo dietro carenze, errori di valutazione, un orizzonte molto limitato, camminando sul filo del messianismo e del realismo politico, tutte cose molto difficili per noi. Ci proponiamo di cercare di convincere questo governo, non soltanto Fox, che può sedersi ad un tavolo con noi con la certezza di ottenere buoni risultati, se lo fa seriamente. Noi non siamo assolutamente impegnati a danneggiare o far fallire in qualche modo il suo programma di governo - che però fallirà, non perché sia un cattivo governo, ma semplicemente perché non esiste -. Ciò in cui siamo impegnati - lo abbiamo dichiarato in tutta questa marcia e lo vediamo riflesso in tutti i mezzi di comunicazione - è che si riconosca un consenso assoluto sul fatto che questo è il momento di saldare il debito storico.
Il Messico compie quasi 200 anni come nazione indipendente ed in ogni momento gli indigeni hanno rivestito un ruolo fondamentale, ma in nessun momento questo è stato loro riconosciuto. Non possono continuare a cercare di farci scomparire, perché su questo fronte già hanno fallito. Non potranno mai far scomparire il mondo indigeno con qualsiasi campagna, con qualsiasi bomba, con qualsiasi arma che vogliano usare, dato che, in un modo o nell'altro, il movimento indigeno resiste e si protegge. Hanno fallito gli spagnoli, i francesi, gli statunitensi e tutti i regimi liberali, da Juarez a quello di oggi. E allora, perché non ammettere che gli indigeni sono qui e che è necessari dar loro delle opportunità? Noi, quello che chiediamo, è una opportunità. E se poi sbaglieremo, lo riconosceremo, dato che non staremo peggio di come stavamo prima...



VOCAZIONE DI MORTE, PERSA

- Marcos, continuo a far paragoni tra lei ed il presidente. Entrambi parlate di pace. Può darsi che il presidente lo faccia per propaganda e lei perché è sotto lo sguardo e la voce adirata degli emarginati. Ho una certa qual percezione di violenza, ancora sopita, ma che già si respira nell'aria. Lei ha detto a Carlos Monsivàis che se non ci saranno accordi "scoppierà qualche cosa". Ha parlato di gruppi sovversivi e ha detto che ce ne saranno di più numerosi e di più intransigenti se non si arriverà a degli accordi. Queste parole mi riportano alla "guerra sporca" degli anni settanta, ma ancora più estesa. Su questo tema, qual è il suo pensiero?

- Guarda, ciò che noi pensiamo è che questa guerra è persa. La "guerra sporca" ormai è persa. In un modo o nell'altro, la nostra presenza e la persistenza dei processi nell'America Latina significano una realtà che nessuno si azzarda a riconoscere: la "guerra sporca" l'anno persa i promotori, quelli che l'hanno incominciata e che alla fine non hanno potuto smettere con i movimenti armati, proprio per il fatto che continuano a rinascere. Se noi falliremo in questo cammino del dialogo - e ci stiamo riferendo all'EZLN e Fox - il segnale sarà molto chiaro per i movimenti più radicali, perché farà riferimento alle loro prese di posizione di fronte al dialogo ed al negoziato, dato che queste cose, per loro, significano ammainare le bandiere, significano vendersi, significano tradire. Qualsiasi contatto con il nemico, che non sia per chiedere una resa, è per se stesso una resa. Se questo segnale in questo caso viene mandato dal PAN, dal governo di Fox e dall'EZLN, questa eventualità avrà in effetti molte probabilità di verificarsi. E non stiamo parlando di gruppi radicali isolati, solitari, che non hanno nessun consenso sociale...

- Come negli anni settanta?

- Lo zapatismo è un movimento sociale che, di fronte alla possibilità della lotta armata, ha preferito scegliere la via del dialogo e del negoziato e, per ora, ha fallito. Quando ci sono movimenti di ribellione, trionfa chi non muore, chi persiste, non chi vince. Dal punto di vista del governo, si può vincere solo se si annienta l'avversario. Ma sarebbe una guerra a lungo termine, durante la quale il terrorismo arriverebbe nella strada in cui vivi, nella tua casa, nel tuo televisore, un po' come è successo nei primi giorni della guerra del 1994, quando hanno incominciato a verificarsi alcuni atti terroristici che non avevano niente a che vedere con noi, quando già si diceva, in altro modo: la guerra non è soltanto in Chiapas, può essere qui, in una via qualunque, in un centro commerciale, nella nostra casa. È così importante per la nazione, e io oserei dire per il mondo intero, quello che qui è in gioco, che ormai la cosa non riguarda soltanto la Legge Indigena, non si tratta soltanto del successo mediatico di Fox o del rating alto o basso di Marcos, o di quello che lui rappresenta o non rappresenta come simbolo, come mito, come leader sociale o come futuro dirigente della sinistra. Quello che qui è in gioco è la stessa possibilità di una soluzione del conflitto. Noi andremo a sederci ad un tavolo e ad annullarci, nel senso che già abbiamo detto: aiutateci a perdere. Quello che stiamo dicendo a Fox e soprattutto al Parlamento è proprio questo: che ci aiutino a perdere. Se abbiamo successo in questa mobilitazione pacifica, che senso ha per l'EZLN o per i movimenti armati continuare ad imbracciare le armi? Però non vogliamo rinnovare le stesse sconfitte del passato.
Noi non vogliamo dare a questo paese un altro "corrido", un altro eroe frustrato nel lungo elenco di sconfitte che già abbiamo. Vogliamo scomparire, e che la gente che ci sta vedendo ed ascoltando in questo momento, o che leggerà il tuo articolo sul tuo giornale, sappia che può essere partecipe in tutto questo.
Non chiediamo che votino per noi, né che ci mandino un assegno, né che ci paghino una parcella, niente di tutto questo: chiediamo solo che si risolva una questione storica e che la persona x, chiunque sia, riconosca che occupa un posto, che è parte della propria storia. Non andiamo verso la sinistra, né verso la sinistra più radicale, perché qualche personaggio canti "corrido". Non lo faremo, perché proprio non abbiamo questa vocazione. L'abbiamo persa in qualche momento, stando a contatto con le nostre comunità; abbiamo perso la vocazione di morte in questo senso. Tuttavia, questo non vuole dire che la temiamo, dato che non stiamo giocando. Il fatto è che noi non aspiriamo a questo, né vogliamo forzare il movimento per arrivare ad una sconfitta. Questo sarà difficile farlo comprendere alla controparte, perché i loro schemi sono solo schemi del passato. E non li accuso se non comprendono, dato che a volte neppure noi ci capiamo.


- Non li accusa di non comprendere?

- Certo, a volte neppure noi ci comprendiamo. Però per lo meno siamo sinceri, siamo onesti e poco politici, e tutti in Messico lo possono dire.


GLI ERRORI DI MARCOS

- Dentro di lei, in tutta coscienza, quali sono gli errori che ha commesso l'Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale e quali sono gli errori che ha commesso lei personalmente? Trascorsi 20 anni, quanti lei ne ha passati su queste montagne, si dice che non vi è stato alcun miglioramento fra gli indigeni. Lei stesso ha affermato, a ragione, che pur se non vi è stato alcun miglioramento, ora avete la speranza e avete la dignità e che questa è una luce, non una semplice fiammella; è necessario essere liberi, sfuggire, vincere questo stato di miseria di anni... Quanta energia perde un uomo, Marcos, che non può provvedere a se stesso, che non può lavorare, che non può concentrarsi nella lettura di un libro? Ossia, la dignità e la speranza mi sembrano due valori fondamentali. Senza di esse la vita non ha senso, però nella miseria atroce, la dignità è molto difficile, la speranza è molto difficile...

- C'è qualcosa di ancora peggiore di tutto questo, ed è tramandare a quelli che verranno la mancanza di una speranza. In questo momento, sei cosciente che tutte le difficoltà che stai affrontando le passerai ai tuoi figli e non trasmetterai loro la possibilità di superarle. È questo sentimento di tenacia e di appartenenza alla collettività che ci ha dato la forza di continuare ad andare avanti. Tra gli errori che ha commesso l'EZLN come organizzazione c'è quello di non aver imparato più in fretta delle comunità. Quando si prospetta il fenomeno dei municipi autonomi, l'EZLN si trova tanto impelagato nelle comunità che, in un modo o nell'altro, permeano anche la presa di decisioni. Nel momento in cui le comunità incominciano ad organizzarsi come governo e a prendere delle decisioni, l'EZLN incomincia a scontrarsi con queste. Ed è così che ci rendiamo conto che le comunità hanno imparato, più in fretta di noi, non soltanto a vivere in situazione di resistenza di fronte ad un potere che stanno sfidando, ma anche perché stanno costruendo un'alternativa; tu stai pensando alla situazione in cui siamo e loro invece stanno già pensando a quelli che verranno. Loro stanno pensando alle generazioni che verranno, per non tramandare loro questa mancanza di speranza.
L'errore fondamentale di Marcos è quello di non aver dedicato attenzione - ed io lo perdono perché sono io e se non lo perdono io, chi lo perdona? non è così? -, di non aver previsto questa personalizzazione e questo protagonismo che spesso, se non quasi sempre, impedisce di vedere ciò che sta dietro. Tutto questo non ci procura un grande dispiacere come organizzazione, dato che noi sappiamo bene cosa c'è dietro, e vediamo tutta una organizzazione che può continuare a sopravvivere, anche senza guerra... Questo molta gente non lo ha percepito; ha molto a che vedere con il fatto che Marcos abbia offuscato, in qualche modo ostacolato la vista di ciò che sta dietro. Che, in un modo o nell'altro, Marcos sia responsabile anche di questo, bene, può darsi che la sua dose di vanità, di protagonismo o di buffoneria, o come la si voglia definire, abbia contribuito... Però la ragione principale è che la maggioranza della gente - vale a dire, dei giovani - non nutre aspettative nello spettro politico, ed è quindi logico che si afferri a quello che c'è a portata di mano; e dall'altro lato, c'è il rilievo che a tutto questo è stato dato nella vita nazionale, in modo particolare attraverso i mezzi di comunicazione, posto che questi ultimi non solo decidono quale protagonista si trasforma in politico, ma anche che posto occupa questo protagonista politico...


- O che il politico si trasformi in comico...

- E al contrario: che il comico si trasformi in politico ed arrivi ad essere presidente... questo taglialo. Sto parlando bene di Fox (...) o ne sto parlando male? Se adesso ne parlo bene, pensa come sarà quando ne parlerò male... Ecco come funziona la pubblicità...


LA NON ESISTENZA

- Gli indigeni sopportano secoli di sfruttamento, però la loro fame è la stessa fame degli emarginati. Lei ha affermato che la sua lotta è nazionale e chiapaneca, naturalmente. Qualche volta, Marcos, negli incubi e nei sogni, ha ascoltato il clamore di tutti gli oltraggiati?

- Soprattutto in questa marcia. Abbiamo previsto che questo sarebbe successo e le comunità, quando ce lo ordinano, delimitano, o "pongono il laccio", come diciamo noi, affinché si proceda solo verso un certo obiettivo. In un modo o nell'altro, ad ogni passo della marcia, non solo nasce l'ascolto di questo grido di dolore, ma anche la tentazione di fargli eco. E niente è più facile, né più irresponsabile. Perché è facile procedere allo stesso passo e dire: "Anche io rivendico la tua lotta e quindi torniamo indietro". Noi abbiamo cercato di resistere a tutto questo e di rispondere alla gente: "Riconosciamo che la tua protesta è giusta, ma per ora andiamo avanti su questo". Non possiamo occuparci d'altro.

- La preoccupa la possibilità che gli emarginati si uniscano a lei?

- Magari. Non mi spaventa e lo vorrei. Quello che non vorrei è che si creino false aspettative su una persona o su un movimento che non è nato il 1° di gennaio del 1994. Noi avevamo alle spalle un lavoro di molti anni e fatto di tanti sacrifici. Non è facile raggiungere la coesione, l'omogeneità e l'unità che hanno gli zapatisti, che hanno resistito a tanti assalti, a tanti attacchi. E all'improvviso, per i mezzi di comunicazione, sembra che l'EZLN sia nato il 1° di gennaio del 1994. Questa può essere una tentazione: che un movimento possa incominciare così, che il primo passo sarà la legittimità, ma questo non è vero. Perché il primo passo della legittimità è il proprio riconoscimento.

- Ma pensi agli emarginati, tanti milioni...

- Questo conflitto non ha rimedio, ed è quello che abbiamo detto a Fox. Su questo punto non ci sono alternative. Quello che adesso è in gioco qui, nel nostro movimento, avvicinandoci alla capitale, è il modo in cui si vuole affrontare questo conflitto. Però non si può pensare che questo conflitto resterà latente o che sarà controllato. Scoppierà. Ciò che adesso dovranno dire è se questo conflitto lo affronteranno per mezzo del dialogo o del negoziato, oppure se preferiranno ricorrere alle armi, ricorrere alla violenza. Dovranno scegliere tra la via politica e la via armata per affrontare questo conflitto.

- La miseria è molto più che un corpo affamato. È la bambina che Heberto Castillo ha visto abbracciata ad una pietra, sua figlia, e sono le 50 bambine di un istituto che giocano con la stessa bambolina ridotta ad uno straccio. Lei, Marcos, come vede la miseria?

- Anch'io con l'immagine di una bimba. Una bambina che mi è morta fra le braccia, di meno di 5 anni, morta di febbre, nella comunità di Las Tazas, perché non avevo nessuna medicina per abbassarle la febbre è così mi è morta fra le braccia. Abbiamo cercato di farle scendere la febbre con l'acqua, con panni bagnati, l'abbiamo immersa nell'acqua e tutto, suo padre ed io. Se n'è andata. Non aveva bisogno di un intervento chirurgico, né di un ospedale. Aveva solo bisogno di una pastiglia, di una piccola medicina... E' ridicolo, perché quella bambina in un certo senso neppure era nata, non esisteva un atto di nascita. Che c'è di più miserevole di nascere e morire senza che nessuno lo sappia?

- Lei che ha provato?

- Impotenza, rabbia. Ti cade il mondo addosso, pensi che tutto quello in cui pensavi e che tutto quello che hai fatto fino ad allora è inutile se non è valso ad evitare quella morte ingiusta, assurda, irrazionale, stupida...

- E se queste terribili emozioni si ripetono in moltissime occasioni, è possibile una lotta in cui si intravede nel fondo, anche se non dichiarato, un sentimento di vendetta?

- Questo è il pericolo. Se questo rancore sociale non si organizza, arriva necessariamente la vendetta. E nel caso dei gruppi indigeni, può tendere al fondamentalismo, e allora non c'è dialogo che tenga... Per questo noi abbiamo detto che è meglio che questo malcontento si organizzi. In ogni caso, che la saggezza e la sapienza di questo movimento scelga.

- Marcos, quante vittime hanno vissuto senza sapere cos'è la vita?

- E' proprio questo che non vogliamo che si ripeta. Non vogliamo che si ripetano casi di gente che non nasce e che non muore. Gente che non esiste. Non esiste per te, non esiste per il pubblico, non esiste per Fox e per nessuno. Al di fuori dello loro famiglie, non sono esistiti per nessuno. Adesso, nel periodo di resistenza delle comunità indigene, abbiamo abbassato il tasso di mortalità fino a 200-300 all'anno. Ne avevamo, prima del 1994, 15.000 all'anno. La maggioranza, minori di 5 anni, mai registrati con un atto di nascita...

- Vivere senza esistere, Marcos...

- E non soltanto questo. Se vivi ed esisti, è con vergogna. Si tratta di smettere di vergognarsi in modo da essere accettati nei capoluoghi municipali e nei centri di lavoro. Con la faccia indigena, si era oggetto di scherno e di inganni. Il solo fatto di aver la pelle scura e parlare un altro idioma, già voleva dire che il prodotto del tuo lavoro aveva un prezzo inferiore.

- Lei è un ribelle che esige cambiamenti profondi o un rivoluzionario che lotta per trasformazioni radicali, un altro modo di fare la patria?

- Noi ci consideriamo soprattutto dei ribelli che vogliono cambiamenti sociali. Come dire che la definizione classica del rivoluzionario non ci sta bene. Nel contesto in cui siamo nati, cioè nelle comunità indigene, non c'era questa aspettativa. Perché il soggetto collettivo è tale anche nel processo rivoluzionario, ed è proprio questo che indica le regole da seguire.

- Se lei dovesse fallire come ribelle, sceglierebbe la strada della rivoluzione?

- È un obiettivo diverso. Il rivoluzionario tende a convertirsi in un politico, mentre il ribelle sociale non smette di essere un ribelle sociale. Nel momento in cui Marcos o lo zapatismo dovessero trasformarsi in un progetto rivoluzionario, cioè in qualche cosa che lo trasformi in un attore politico all'interno della classe politica, lo zapatismo fallirebbe come proposta alternativa.

- Perché un rivoluzionario si trasforma in politico?

- Perché un rivoluzionario si propone fondamentalmente di cambiare le cose dall'alto e non dal basso, proprio all'opposto di un ribelle sociale. Il rivoluzionario si propone: formiamo un movimento, così prendo il potere e cambio le cose dall'alto. Il ribelle sociale no. Il ribelle sociale organizza le masse e dal basso cerca di trasformare le cose, senza porsi il problema della presa del potere.

- Quando dice tutto questo pensa alla Rivoluzione Messicana?

- Sì, penso a Zapata e a Carranza, soprattutto. Carranza, che si propone i cambiamenti nel momento di prendere il potere. E Zapata, che pensa alle rivendicazioni e al momento di farsi fotografare neppure si alza dalla sedia. Noi ci identifichiamo con lo zapatismo. C'è bisogno di politici, disgraziatamente, ma soprattutto di leader sociali. Credo che lo zapatismo debba fare delle scelte e che opterà per i leader sociali.


LA REPUBBLICA DELLA TV

- Forse il termine "politico" è adeguato o forse no. Lei me lo potrà chiarire. Io penso che lei sia un politico. Non ho dubbi sul fatto che sia uno scrittore di prosa rimata. Che poeta la ispira? Che statista l'attrae? Che guerrigliero le dà forza?

- Incominciamo dal fondo: come capo militare, Villa. Come movimento sociale armato, Zapata. Come leader sociale, non vedo nessuno nell'attuale orizzonte che risponda al concetto di uomo di Stato. Non c'è. I grandi uomini di Stato appartengono ormai alla preistoria. Adesso ci sono dei mercatologi, buoni o cattivi... Oggi come oggi non metterei la mano sul fuoco per nessuno come leader politico, perché non vedo nessuno che risponda al concetto di uomo di Stato, dal momento che l'uomo di Stato è quello che ha la capacità di guardare avanti e adesso non conosco nessun leader politico che sappia guardare oltre il proprio naso, in tutti i sensi.

- A proposito di Villa, Marcos, nel suo incontro con Vicente Leñero nel 1994 lei già aveva espresso la sua ammirazione per questo personaggio; guerrigliero implacabile, buon soldato e uomo di governo in Chihuahua, secondo la monumentale biografia di Friedrich Katz. Lei s'identifica con El Centauro?

- Vorrei poterlo fare. Era un uomo che aveva la visione di corpo, un uomo preoccupato per le sue truppe, e non mi riferisco soltanto alle sue truppe regolari, ma anche ai territori che andava conquistando. Non si preoccupava solo di combattere, ma anche di organizzare. Sfortunatamente, questa parte della sua vita è la meno conosciuta. Ma disgraziatamente, Villa è quello dei corridos, quello del cavallo Siete Leguas.

- Di fronte a queste capacità, quanto pesa la violenza inutile?

- La violenza si rivela sempre inutile, però uno non se ne rende conto finché non la pratica o la subisce

- E lei non se ne è reso conto, Marcos?

- Non lo so. Penso che alla lunga capiterà anche a noi, perché sempre si arriva ad avere dei vuoti o dei buchi al momento di valutare una persona... In definitiva, tutti i militari, compreso il sottoscritto, sono uomini assurdi ed irrazionali perché hanno la possibilità di ricorrere alla violenza per riuscire a convincere. In fin dei conti è proprio questo che fa un militare quando impartisce un ordine: convince con la forza delle armi. Per questo noi sosteniamo che i militari non debbono mai governare, noi compresi, ovviamente. Perché chi ha dovuto ricorrere alle armi per far valere le proprie idee, è molto povero di idee.

- Voglio farle un'osservazione: le armi non convincono, s'impongono.

- Sì. In fin dei conti è proprio così. Per questo noi sosteniamo che i movimenti armati, per quanto rivoluzionari siano, sono fondamentalmente dei movimenti arbitrari. Ad ogni modo, ciò che deve fare un movimento armato è sollevare il problema e mettersi da parte. È ciò che adesso stiamo riuscendo a fare con successo, dopo sette anni nelle comunità. Fra gli errori che abbiamo commesso vi è quello di non aver imparato più rapidamente come districarci da tutto questo. Ci siamo messi da parte per davvero. I municipi autonomi sono tanto autonomi che non ci fanno più neppure caso.

- Il comandante Germàn non è popolare. Dà disposizioni, dirige, dà ordini, sale per primo sul camion, scende per ultimo, riceve i documenti, li distribuisce, parla con la forza del comando. Pesano sospetti su di lui e nessuno parla del suo umanitarismo. Non me lo spiego Germàn, tanto diverso da voi e tanto diverso dagli indigeni, in qualità di portavoce centrale di quello che fa l'EZLN. Nei gradi dell'Esercito Zapatista lui è il comandante e lei il sub. Germàn è quello che dà ordini, è quello che dispone. Lei, in qualche modo, obbedisce, riceve o esegue le istruzioni o gli ordini...

- No! L'architetto Fernando Yañez, che è conosciuto come il comandante Germàn, rappresenta, quando lo convoca l'EZLN, il collegamento con il Potere Legislativo ed i partiti politici; rappresenta un segnale che, comei tanti che abbiamo dato, il governo non ha saputo leggere. Attraverso di lui, sta dicendo l'EZLN, siamo disposti a compiere il passo dalla clandestinità alla vita pubblica. Questo è fondamentale. L'architetto Yàñez sale e scende dal camion perché gli è stato affidato l'incarico della sicurezza. Quelli che comandano, nell'Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale, sono i capi indigeni. Questa è la verità. Però, la percezione che hai tu e coloro che ci stanno vedendo adesso è che ci sono io e alle mie spalle deve esserci Tacho che mi protegge... Ma dalla parte delle comunità le cose sono al contrario: ci sono loro per prime e noi dietro... L'architetto Yañez non ha alcun comando né ascendenza militare all'interno dell'EZLN. Sta rispondendo ad una richiesta che noi gli stiamo facendo perché vogliamo dare questo segnale che nessuno sta percependo. E se un movimento armato sta dicendo che le cose vanno in un certo modo e che, guardate, siamo disposti a questo, ma nessuno ci fa caso, allora è chiaro che la classe politica ha bisogno di una bella lezione.

- Non mi sento coinvolto, perché questo segnale non è stato esplicito.

- Però si accompagna ad altri. Quello che il governo messicano si sta chiedendo è fino a che punto Marcos e l'EZLN non stiano giocando con una scommessa di popolarità e di logoramento di nervi, per guadagnare tempo. Prima, con Zedillo, noi eravamo disposti a firmare la pace, con lui che era un imbecille, un mediocre, e adesso ecco che si può allora dire, perché non andiamo a farlo con Fox, che per di più è il prodotto di un processo elettorale legittimo? A noi non spaventa il fatto di firmare la pace con la destra, perché non è questo il nostro problema. Ci sarebbe lo stesso problema se al potere ora ci fosse la sinistra elettorale. Noi stiamo cercando di convincere la controparte, in questo caso il governo federale, del fatto che siamo disposti a risolvere tutto questo e a farlo in fretta, ma abbiamo necessità di una serie di segnali. Noi ne diamo uno. Non lo vedono, forse perché non lo facciamo nella maniera politica, ma è chiaro non ci è mancata la volontà. Se non riusciamo a fare in modo che tu veda questo segnale o che la classe politica veda questo segnale, questo è per noi un fallimento e allora andiamo a cercarne un altro, ma penso che questo paese debba saldare un conto aperto con tanta gente, non solo con Yàñez, ma con molte persone che sono rimaste lungo il cammino con tutti i movimenti clandestini, che sono molto più potenti in termini di patriottismo e di impegno sociale, nonché di sacrificio, di quanto possa dire qualsiasi "corrido" in onore di Lucio Cabañas o di Genaro Vàsquez. Quello che noi volevamo fare, ed è evidente che non ci siamo riusciti, è riunirci con il Potere Legislativo... Ciò che vogliamo dire è che noi non intendiamo fingere di fare la pace. Vogliamo sederci a negoziare e, se dall'altra parte c'è volontà, arrivare fino in fondo. Se siamo stati disposti a farci ammazzare, perché non dovremmo essere disposti a negoziare? Non abbiamo nessuna vocazione suicida.

- Quali saranno i suoi prossimi passi?

- Continua il processo di pace. Se noi otteniamo, e credo lo otterremo, il riconoscimento dei diritti e della cultura degli indigeni nella Costituzione, se riusciamo quindi a convincere Fox a sedersi al tavolo del negoziato, a dare i segnali richiesti e a decidere di lavorare con le comunità affinché questo processo di pace sia veloce e limpido, allora ci sarà bisogno di una attività molto intensa all'interno, perché l'EZLN deve ancora dare risposta ad una questione, ad una incognita, perché anche se crede che non avrà più nulla da fare quando tutto questo avrà termine, non sa che al contrario avrà molto da fare.


L'INVITO A LOS PINOS... UNA TRAPPOLA

- Fox dice che la vuole invitare a Los Pinos...

- È una trappola. In fin dei conti, sta cercando di trasformare un movimento serio e rivendicativo in un evento da massima audience. Cosa ha da guadagnare il paese, cosa hanno da guadagnare le popolazioni indigene, cosa ha da guadagnare il governo, come progetto politico, qualunque progetto abbia, sempre che lo abbia, con questa foto?

- Lei farebbe un servizio fotografico con Fox?

- E perché? Certo, penso che guadagnerebbe molto, però che...

- E lei perderebbe?

- No, io no, ma le comunità sì, perché tutto il movimento che si è sollevato alla fine verrebbe oltraggiato. Sarebbe un fenomeno mediatico vuoto, tanto breve, tanto fugace, tanto solubile come è stato questo concerto di...

- Direbbe che sotto c'è qualche viltà, qualche perversione, Marcos?

- Sarebbe disonesto, distruttivo, vile. D'altronde, lo capisco. Lui sta facendo bene il suo lavoro, ha bisogno di costruirsi questa immagine di governabilità. Sa bene che fino a quando i mezzi di comunicazione parlano di lui, anche se in negativo, la sua presenza si rafforza sempre di più.

- Marcos, io dico a lei: Fox sta facendo bene il suo lavoro secondo lei...

- No, secondo lui.

- E secondo lei?

- No, perché ciò di cui ha bisogno questo paese è di un governo, non di un annunciatore televisivo. E lui invece pensa, al contrario, che la sua funzione sia quella di un annunciatore televisivo, perché questo gli crea prestigio con la gente, perché così tutti lo conoscono e lo fermano per strada.

- Però, perché?

- È proprio questo che io mi chiedo... dato che alla fine gli andranno a dire: "Noi che abbiamo votato per te, o che non abbiamo votato per te però abbiamo votato contro il PRI, non ti abbiamo dato questo posto perché tu faccia questo". Perché una cosa è una campagna elettorale ed un'altra cosa è un programma di governo. E la responsabilità non è soltanto sua, è anche della sua équipe. Ma soprattutto sua, perché è lui che ha formato l'équipe. Oppure è il contrario, non so come stiano le cose. Comunque, prova a contare e ti basteranno le dita in una mano per contare quelli che sono i politici di questo gabinetto. Sono imprenditori, bene o male intenzionati. Anzi, non sono neppure imprenditori, sono semplici gerenti. Ossia, sono degli impiegati di un imprenditore. E con questa logica non si può dirigere un paese.

- Chi salverebbe di questo gabinetto?

- Sari Bermùdez, come scrittrice. Lei non ha scritto un libro, bene... (Voltandosi verso i cameraman della Televisa) Questo lo tagliate. Adesso faccio una pausa in modo che possiate tagliare quello che sto per dire di Azcàrraga.


LA FAVOLA DELLA CAROVANA

- Marcos, a lei piacciono le favole. Perché non ce ne racconta una?

- Non le racconta già il governo?

- No, perché non ce ne racconta una? Perché non ci racconta la favola della Carovana?

- Di com'è venuta l'idea?

- La favola della Carovana. Lei scrive una favola per fare in modo che si conosca la Carovana. Come lo farebbe in forma di favola? Così, nel linguaggio più semplice, più caldo, pieno di humour. Certo, Marcos, l'humour si esprime attraverso il dramma. Come racconterebbe lei questa favola?

- Bene, mettiamola così. Noi eravamo rimasti senza vie d'uscita. L'unico modo per rafforzarci era quello di uscire, era quello di camminare. Ma non avevamo piedi. Eravamo menomati in questo senso. Avevamo la voce e lo sguardo, però dovevamo alzare questa voce e questo sguardo in un posto dove la voce potesse essere ascoltata e dove lo sguardo potesse spaziare in qualche direzione. Allora abbiamo dovuto chiedere ad altri di prestarci i piedi. Ma quando abbiamo dovuto chiedere ad altri di prestarci i piedi, questi altri li abbiamo dovuti costruire, perché non esistevano. Allora abbiamo incominciato a parlare a questo "altro", abbiamo incominciato a dargli un volto, che però non voleva, a spiegare che cosa è un numero, che cosa è una percentuale in una inchiesta, se è una fortuna far parte del campione, ed abbiamo incominciato a chiamarlo, a cercare di dargli un volto e a chiedergli che diventasse i nostri piedi. Ci siamo trovati alla fine con dei piedi molto disuguali. Ossia, il corpo che già avevamo, lo sguardo, gli occhi, le labbra che già avevamo, erano molto piccoli per dei piedi molto grandi. Alla fine, quando abbiamo iniziato la marcia, inizia a muoversi una specie di pupazzo grottesco. A prima vista, un gigante. Ad uno sguardo più attento, un pupazzo grande e deforme, con dei grandi piedi ed un corpo molto piccolo, nel tronco e nella testa. Questo pupazzo grottesco incomincia a muoversi inciampando ed incomincia a cercare di convincere i piedi, che non sono suoi, cosa che, in un modo o nell'altro, ha cercato di fare la Carovana in ogni occasione in cui si è fermata: spiegare che non siamo noi quelli che hanno reso possibile tutto questo, ma i piedi che ci stanno portando, che sono la stessa gente che ci sta accogliendo. E' in questo momento che sorge il problema dei piedi che dicono che chi comanda è la testa, perché così è stata fatta la storia e mai è successo che siano i piedi a dare ordini alla testa. E la testa, che da parte sua continua a sostenere che quelli che debbono comandare sono i piedi. Arriva allora il momento in cui sia i piedi che la testa dicono quello che tutti stanno pensando e nessuno ha il coraggio di dire. Durante il percorso, si rendono conto che questo mondo è pazzo: che chi non ha bisogno è ricco e chi ha bisogno non ha nulla. Finalmente, arriva quel giorno, domani 11, arrivano nel posto in cui si può raddrizzare tutto da un lato e dall'altro, nell'ora in cui il mondo si può riaggiustare, quando i piedi si rendono conto che in realtà loro erano la testa e la testa si accorge di non aver mai cessato di essere un piede scalzo, e per di più dalla pelle scura. Come mi è venuta male questa storia!

- Ho uno scrupolo e una preoccupazione: di non aver fatto le domande più importanti.

- Non credo, dato che io ero atterrito, dal momento che non sapevo che cosa mi sarebbe stato chiesto...

- Una cosa che per lei ha moltissima importanza e che io non ho avuto la buona sorte di chiederle, Marcos...

- Credo sia la domanda che si stanno facendo nella classe politica. Marcos è sincero quando dice che è disposto al dialogo e ad arrivare alla pace? La risposta è sì. L'unica cosa che abbiamo per avallarlo è la nostra parola. Per davvero, se ci chiedono qualcosa d'altro, non sappiamo che altro offrire. Però abbiamo dalla nostra parte la storia di ciò che questa parola ha significato. Non possiamo cedere nelle tre condizioni poste, perché se cediamo manchiamo di parola e questo vorrebbe anche dire che ci troveremmo nella possibilità di accrescere le nostre richieste, e la garanzia che ha il governo è che né le aumenteremo né le diminuiremo. Quando diciamo una cosa, è quella. È questo che io vorrei che capissero; ma non so come farlo, perché i segnali che ho dato non li capiscono. Forse se si tolgono le bende dagli occhi e vedono questo tuo programma, chissà che non mi ascoltino; forse questo è proprio quello che ci vuole affinché mi credano una buona volta; comunque sia, noi siamo veramente sinceri. E se non lo credono, ciò che ora stiamo cercando di fare con tutta la gente di questo movimento è obbligarli a crederlo. Abbiamo assunto questo impegno.

- Molte grazie.

- A lei... Un annuncio pubblicitario. Il fatto è che siamo senza soldi e il camion è noleggiato fino al 16!

Subcomandante Insurgente Marcos



Intervista di Julio Scherer García