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Sudario de cubanas lágrimas



Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente.

de "Nuestra América", José Martí
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"Él se metía a fondo en todo lo que había que hacer. Si había que enseñar matemática, no había quien enseñara más matemática que él, si había que hacer dibujo y transformarse en dibujante, él estudiaba y lo hacía... A Marx, a Engels, a Lenin, no los estudió en cualquier manualito, fue a las Obras Completas..."

Conversación con H. C. Sancti Spíritus, Cuba - Junio 13 de 1998. Alberto Granado
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Iré tan lejos que el recuerdo muera destrozado en las piedras del camino, siendo el mismo peregrino de pena adentro y la sonrisa fuera.

Fragmento del poema del "Che": "De pie el recuerdo caído del camino"
Ernesto "Che" Guevara
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Queridos viejos: Otra vez siento el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo.
Hace de esto casi diez años, les escribí otra carta de despedida. Según recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor médico; lo segundo ya no me interesa, soldado no soy tan malo. Nada ha cambiado en esencia, salvo que soy mucho más consciente, mi marxismo está enraizado y depurado. Creo en la lucha armada como única solución para los pueblos que luchan por liberarse y soy consecuente con mis creencias. Muchos me dirán aventurero, y lo soy, solo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.
Puede ser que esta sea la definitiva. No lo busco pero está dentro del cálculo lógico de probabilidades. Si es así, va un último abrazo.
Los he querido mucho, sólo que no he sabido expresar mi cariño, soy extremadamente rígido en mis acciones y creo que a veces no me entendieron. No era fácil entenderme, por otra parte, créanme, solamente, hoy.
Ahora, una voluntad que he pulido con delectación de artista sostendrá unas piernas flácidas y unos pulmones cansados. Lo haré. Acuérdense de vez en cuando de este pequeño condontieri del siglo xx. Un beso a Celia, a Roberto, Ana María y Palatín, a Beatriz, a todos. Un gran abrazo de hijo pródigo y recalcitrante para ustedes.
Ernesto - 31 de Marzo de 1965.
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COMO UNA CAMPANADA EN EL CREPÚSCULO

Vieja... no te me mueras... estoy lejos
perdonémonos juntos rencillas
¡Mamé tu rebeldía!
voy con ella por sueños,
trasnochada conversa...

Me diste la inconforme manera de sentir

Vieja, llevo tu corazón en la estrella que amo

Te soy teté, si como yo lo quieres

aunque algunos le teman al viento de mi paso

Más peligro, más hijo, más travieso
Hay que darle al dolor con las armas del viento
y pan

Todos tenemos sitios, vieja,
descansa entre mis brazos
perdona la locura de andar entre volcanes
La paz hoy es contienda
el fuego donde el pobre acuna con desvelo
la trémula bandera de su resurrección

Mamá, duerme en mi lucha...

yo cuidaré el timón.


"La mamá, doña Celia, era una mujer de gran personalidad, de gran altura, muy adelantada para su época. Para ella era lo mismo el vendedor de diarios, que el vendedor de alfajores*, que el hijo del médico. Montaba a caballo por los montecitos de Alta Gracia, no como un jinete femenino, sino como un gaucho. Pero además tenía una gran cultura que el Che rescataba."
*[Alfajor: Golosina]

Conversación con H. C. , Sancti Spíritus - Junio 13 de 1998. Alberto Granado



LA BARCA

Mi frontera es el mar
sin barreras ni límites
Me gusta así andar libre
en la oceánica cuna de sonoras maderas
guajiras tumbadoras
caídas de tormentas

Palomas son las olas que penden
de mi saya
Quienes hacen las aguas dicen que soy indómita
hablo de los delfines
y las sabias tortugas

Curtidos de horizontes
salobres marineros
sonríen
Al mecerme en sus barbas
entonan con ternura
mi ron y mi tabaco

Hay tripulantes lúcidos velándome las ramas

Muchos me saben barca
de árboles y sierras
que viaja hacia el futuro

Llevo una carga simple de manos enlazadas
alzando mi canción
Cimbran

yo siento que me alumbran
y entibian mis quimeras
igual que una fogata.




LOS PERROS ASESINOS

¿Pasarán por mi lado?
¿Estarán cerca?

No ladran, es verdad, pero andan sueltos

¡los perros asesinos! ¡los sabuesos!
¡los que hincaron sus colmillos hasta el miedo!
¡los que mataron! ¡los que destruyeron!
¡los que arrancaron tanto verde sueño!

Andan sueltos, me digo ¡no lo entiendo!
Me pellizco la bronca
¡tiro el verbo!
¡Que se hunda la palabra hasta los tuétanos!
y alumbre un sentimiento que responda
a tanta impunidad, a tal descuido
Porque andan sueltos los perros asesinos
mascando chicles,
esperando detrás de la ventana,

recomponiendo sus tristes carcajadas

como buenos vecinos
...como buenos vecinos
pasarán, por mi lado
¡los perros asesinos!



ÍNDOLE

- Por Argentina, 1980
Patria es Humanidad

José Martí
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Sean eternos los laureles
que supimos conseguir
coronados de gloria vivamos
o juremos con gloria morir


Del Himno Nacional Argentino
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Morir por la patria es Vivir

Del Himno Nacional de Cuba
PATRIA

NODRIZA JOVEN

Llegará el día que quienes
rasgáronte la blusa
chuparon tus pezones
negaron
ciegos
tus morenas mieses
destetados del humus natural de sus genes
Regresen

JOVEN

a tus ojos

PATRIA

Se vuelvan y te cuenten

NODRIZA COLOSAL

y te liberen.



NOCTURNAL

La noche tie
y lastiman
reflectores sirenas
Es una densa sombra reptando malherida
trae un bostezo áulico
homicida

La noche
tiene ojos
Una espesa neblina le simula las zarpas
por sus daños contados
cumplirá con la muerte
Voy
cruzando mis años con la antorcha encendida
No me asusta toparme al odio en la espesura
tampoco me preocupa la luz dorsal del día
puede que ni siquiera me bese las arrugas
Pero voy
alumbrándome las grutas del camino
táctil
diverso
atascado en amores revulsivos
La gula no da sueltas al llanto
ni a la ira
Traspaso pétreos muros
la noche chupa
cavo
Mis ojos no son mudos testigos
caerían del espejo al pie de la vergüenza
al margen prescindible
al pus de la indolencia
donde igual el otoño eructa sus designios

La noche espolvorea miradas por mi cuerpo
inocula electrodos
hiende sus espolones en los flancos del alba
Tiene nombres
damas bigotes armas
ofidios protectores
sotanas que la amansan

Merodea inaudible
gutural
por la tráquea
Ya no creo en milagros
no hay retorno posible
ni lamento que valga
Labro algún fogonazo
bengala
en el trayecto
para dar con mis pares
porque la tea es lampo cuando trepo sus brazos
y ya es cuestión de tiempo
de candelas
y garras.



ESENCIA DEL CANTO

Escribo la palabra PAZ
con pan, leche, legumbres...
y a LIBERTAD le siembro alas,
viento, libros

Así, siento que todo se hace lumbre
y los vocablos alzan el sentido
móvil, denso, palpable,
vuelan lejos del laberinto
de abstractas voces
por rítmicos ensambles

También escribo PAZ y LIBERTAD en furia
con la mano temblando
y la voz desgarrada
Traigo el hambre de antiguas muchedumbres
con el tormento de la última metralla
que derrumba la alegría de mis niños!!

Escribo PAZ grito alas LIBERTAD
entono libros
revoluciono pan
lluevo leche en canción
sueño ideas sensibles
que valientes hermanos alzarán

(a las palabras ávidas, corpóreas, altas
obreras
las carga el corazón).



SOL DE POLEN*

Hablaré del AMOR
Salió, a besar la vida
Apetitosos ojos juveniles entraron al paisaje
América lucía... seductora
Acampanado verde era el follaje.

Salió a besar, vayasaber qué Vida,
qué júbilo terrestre de la aurora,
tal vez, cabe pensar, salió a buscarse,
tan recién, tan de labios a la brisa,
tan devorado Sandokán de historias
que, al final, se lo tragó el paisaje.

Sólo hablo del Amor
Salió a curar heridas
Una alquimia dispersa y redentora
le abanicaba el rastro
Cierto temblor cutáneo de su pueblo
estrangulado a sílabas
rasgó su corazón como un zarpazo.
Iba a curar, soñándose,
en algún leprosario olvidó los apuntes
¡con manos tan abiertas solo se lleva vuelo!
Y dio a la tempestad, desde lo adverso,
por el disturbio de voces que querían...

- Solo hablo del Amor -
El beso universal, fondeó la vida,
cavó las madrigueras donde el odio
regurgita a estertores la flema del espanto
y fue a la tempestad
amable
amando
vasto!!

Ya no volvió a mirar las serranías primeras
sus maternales tierras
Ya, ¡El Faro de La Isla!
Asia África... ¡Ya Bolivia!
Ya insolente vendaval humano
olivar cabalgando en la tormenta
el rayo de la infamia dio en su frente
y en cinco llantos nos besó una estrella

Sólo hablo del Amor
porque El Amor es esto,
esto que me parece
cuando tiemblo cuando siento que llega
se aproxima a un brazo del asombro
descuelga su sonrisa un ¡VENCEREMOS!
dulcifica, conjura la impaciencia;
como puedo, lo invento en los portones
lo llevo a las veredas
donde acecha el vuelo enardecido de la rosa
Y si hablo del AMOR, no es otra cosa,
Desprendimiento, ubre de tibieza,
latir en otros,
aniquilar de veras el gusano burgués que nos consume,
entender la ecuación trascendiendo la regla
¿¡Y quién le toca la boina a tal entrega!?
¿Quién libera la brisa con labios afiebrados
si la revolución sucede hembra?
¡Un hombre es más que un hombre cuando lucha!

¡Ay del AMOR!
Y de Él Amor
Guerrillero Poeta Soñador
No mitigó el asma
ni abrevó el zumo del esfuerzo.

Yo, que empezaba a mirar cuando le dieron
con ojos juveniles,
recurro a estos escritos dispongo de mis huesos
Me avergüenzo ante mí, únicamente,
por lo peyorativo de mis ecos
Con errores y aciertos hocico la derrota,
cargo sólo un "se equivocó"... mezquino,
llevo abiertas las grietas de la duda

Envinado de sol por la hendidura
carnosa
de mi gente que se apuña
traigo un CHE
que me crece y se prolonga
desde la nervadura del sonido
Otros GUEVARA suelen por mi sombra
dejo un ¡PRESENTE! con olor a lluvia
y disparo ternura, por ahora.


Hector Celano


* El poema Sol de Polen, laureado con el Premio Internacional de Poesía "Ciudad del CHE" -1998- en Santa Clara, por la UNEAC -Unión Nacional de Escritores y Aristas de Cuba-, fue escrito durante los primeros días de Octubre de 1987 y recitado inicialmente por el autor el día 8 del mismo mes en la Ciudad de Córdoba, y el día 10 en la Ciudad de Carlos Casares, Argentina, al cumplirse el 20 aniversario del asesinato al Comandante Ernesto Guevara.
La primera gran batalla del gobierno se dará con la Reforma Agraria que será audaz, integral, pero flexible: destruirá el latifundio de Cuba, aunque no los medios de producción cubanos. Será una gran batalla que absorba en buena parte la fuerza del pueblo y del gobierno durante los años venideros. La tierra se dará al campesino gratuitamente.
Los cubanos iniciaremos la lucha por la liberación total del territorio. Todos sabemos que no será fácil, pero estamos conscientes de la enorme responsabilidad histórica del Movimiento 26 de Julio, de la Revolución Cubana, de la Nación en general, para constituir un ejemplo para todos los pueblos de América, a los que no debemos defraudar
.




La strategia è politica. I popoli devono vivere criticandosi, perché la critica è la salute; però con un solo cuore e con una sola mente.

"Nuestra America", José Martì
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"Lui s’impegnava a fondo in tutto quello che c’era da fare. Se era necessario insegnare matematica, non c’era chi insegnasse più matematica di lui, se era necessario disegnare e trasformarsi in disegnatore, lui studiava e lo faceva... Marx, Engels, Lenin, non li studiò in qualunque piccolo manuale, si diresse alle Opere Complete..."

Conversazione con H. C. Sancti Spíritus, Cuba - 13 giugno del 1998. Alberto Granado
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Andrò tanto lontano che il ricordo muoia
sconquassato tra le pietre del cammino,
essendo lo stesso pellegrino
di pena dentro ed il sorriso fuori.

Frammento del poema del "Che": "In piedi il ricordo caduto nel cammino".
Ernesto "Che" Guevara
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Cari genitori: Un’altra volta sento l’affannoso respiro di Ronzinante, ritorno sul cammino con il mio scudo al braccio.
Quasi dieci anni fa da questa, vi scrissi un’altra lettera d’addio. Come ricordo, mi lamentavo di non essere un soldato migliore ed un miglior medico; il secondo oramai non mi interessa, come soldato non sono tanto male. Niente è cambiato nell’essenza, salvo che sono molto più cosciente, il mio marxismo si è radicato e purificato. Credo nella lotta armata come unica soluzione per i popoli che lottano per liberarsi e sono coerente con le mie credenze. Molti mi chiameranno avventuriero, e lo sono, solo che di un tipo differente e di quelli che ci rimettono la pelle per dimostrare le proprie verità.
Può essere che questa sia la [volta] definitiva. Non lo cerco però è nel calcolo logico delle probabilità. Se è così, vi giunga un ultimo abbraccio.
Vi ho amato molto, ma non ho saputo esprimere il mio affetto, sono eccessivamente rigido nelle mie azioni e credo che a volte non mi abbiate capito. Non era facile comprendermi, d’altra parte, credetemi, solamente, oggi.
Ora, una volontà che ho levigato con diletto d’artista sosterrà delle gambe flaccide ed dei polmoni stanchi. Lo farò. Ricordatevi ogni tanto di questo piccolo condottiero del XX secolo. Un bacio a Celia, a Roberto, Ana María e Palatín, a Beatriz, a tutti. Un gran abbraccio dal figliuol prodigo e recalcitrante per voi.
Ernesto. - 31 marzo del 1965
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COME UN RINTOCCO NEL CREPUSCOLO

Vecchia... non morirmi... sono lontano
perdoniamoci le nostre questioni
Poppai la tua ribellione!
vado con lei per sogni,
lei che parla insonne...

Mi desti la discorde maniera di sentire

Vecchia, porto il tuo cuore nella stella che amo

Ti sono teté, se come me lo vuoi

benché alcuni temano al vento del mio passo

Più pericolo, più figlio, più sciocco
Bisogna dargli al dolore con le armi del vento
e pane

Abbiamo tutti un posto, vecchia,
riposa tra le mie braccia
perdona la pazzia di camminare tra vulcani
Oggi la pace è contesa
il fuoco dove il povero culla insonne
la tremante bandiera della sua resurrezione

Mamma, dormi nella mia lotta...
io baderò al timone.


"La mamma, signora Celia, era una donna di gran personalità, di grande fascino, molto in anticipo sui tempi per la sua epoca. Per lei era la stessa cosa il venditore di giornali, quello di alfajores* o il figlio del medico. Andava a cavallo per i monti d’Alta Grazia, non come una donna, bensì come un gaucho. E inoltre aveva una gran cultura da cui il Che aveva appreso."
* Alfajores: venditore di dolci

Conversazione con H. C. , Sancti Spíritus, 13 Giugno 1998. Alberto Granado



LA BARCA

La mia frontiera è il mare
senza barriere né limiti
Mi piace così andare libero
nell’oceanica culla di sonori legni
contadini tamburi
cadute di tempeste

Colombe sono le onde che pendono
dalla mia gonna
Coloro che fanno le acque dicono che sono indomita
parlo dei delfini
e delle sagge tartarughe

Conciati d’orizzonti
salmastri marinai
sorridono
Ondeggiando nelle loro barbe
intonano con tenerezza
il mio rum ed il mio tabacco

Ci sono marinai lucidi che vegliano i miei rami

Molti mi sanno barca
di alberi e montagne
che viaggia verso il futuro

Porto un carico semplice di mani incrociate
issando la mia canzone

Vibrano

io sento che m’illuminano
e scaldano le mie chimere
come fossero un falò.



I CANI ASSASSINI

Passeranno al mio fianco?
Saranno vicini?

Non abbaiano, è vero, ma vanno sciolti

i cani assassini! i segugi!
quelli che affondarono i loro incisivi fino alla paura!
quelli che ammazzarono! quelli che distrussero!
quelli che strapparono tanto verde sogno!

Vanno sciolti, mi dico, non lo capisco!
Mi pizzico la rabbia
scaglio il verbo!
Che affondi la parola fino alle midolla!
ed illumini un sentimento che risponda
a tanta impunità, a tale incuria
Perché vanno sciolti i cani assassini?
masticando gomme,
aspettando dietro la finestra,
ricomponendo le loro tristi risate
come buoni vicini
...come buoni vicini
passeranno, al mio fianco
i cani assassini!



INDOLE

- Per l’Argentina, 1980

Patria è Umanità

José Martí
_________

Siano eterni gli allori
che sapemmo ottenere
incoronati di gloria viviamo
o giuriamo con gloria morire.


Dall’Inno Nazionale Argentino
_________

Morire per la patria è Vivere.

Dall’Inno Nazionale di Cuba

PATRIA

NUTRICE GIOVANE

Arriverà il giorno che quelli che
strapparono la tua blusa
succhiarono i tuoi capezzoli
negarono
ciechi
le tue brune messi
svezzati dall’humus naturale dei loro geni
Ritornino

GIOVANE

ai tuoi occhi

PATRIA

Si voltino
e ti raccontino

NUTRICE COLOSSALE

e ti liberino.



NOTTURNALE

La notte ha occhi che brillano
e feriscono
riflettori sirene
È una densa ombra strisciando ferita
porta uno sbadiglio aulico
omicida

La notte
ha occhi
Una spessa foschia le nasconde gli artigli
per i suoi danni contati
comparirà con la morte
Vado
attraversando i miei anni con la torcia accesa
Non mi spaventa urtarmi con l’odio nella oscurità
né mi preoccupa la luce dorsale del giorno
é possibile che neanche mi baci le rughe
Ma vado
illuminandomi le grotte del cammino
tattile
diverso
bloccato in amori revulsivi
La Gola non libera al pianto
né all’ira
Trapasso pietrosi muri
la notte succhia
vango
I miei occhi non sono muti testimoni
cadrebbero dallo specchio ai piedi della vergogna
al margine prescindibile
al pus dell’indolenza
dove uguale l’autunno erutta i suoi propositi

La notte spolvera sguardi per il mio corpo
inocula elettrodi
fende i suoi speroni nei fianchi dell’alba
Ha nomi
dame baffi armi
ofidi protettori
vesti talari che l’addomesticano
Vaga inaudibile
gutturale
per la trachea
Non credo oramai ai miracoli
non c’è ritorno possibile
né lamento che valga
Coltivo qualche vampata
bengala
nel tragitto
per trovare i miei pari
perché la fiaccola è lampo quando arrampico le sue braccia
ed è già questione di tempo
di candele
ed artigli.



ESSENZA DEL CANTO

Scrivo la parola PACE
con pane, latte, legumi...
ed alla LIBERTA' semino ali,
vento, libri

Così, sento che tutto si fa fiamma
ed i vocaboli alzano il senso
mobile, densa, palpabile,
volano lontano dal labirinto
di astratte voci
in ritmiche armonie

Scrivo anche PACE e LIBERTA' di furia
con la mano tremando
e la voce strappata
Porto la fame di antiche moltitudini
col tormento dell’ultima mitraglia
che abbatte l’allegria dei miei bambini!!

Scrivo PACE grido ali LIBERTA'
intono libri
rivoluziono pane
gocciolo latte in canzone
sogno idee sensibili
che coraggiosi fratelli alzeranno

(alle parole avide, corporee, alte
operaie
le carica il cuore).



SOLE DI POLLINE*

Parlerò dell’Amore
Uscì, a baciare la vita
Appetitosi occhi giovanili entrarono nel paesaggio
L’America luccicava... seduttrice
Campanulato verde era il fogliame.

Uscì a baciare, ‘vaiasapere’ che Vita,
che giubilo terrestre dell’aurora,
forse, si può pensare, uscì a cercarsi,
tanto appena, tanto di labbra alla brezza,
tanto divorato Sandokan di storie
che, alla fine, se lo divorò il paesaggio.

Parlo solo dell’Amore
Uscì a curare ferite
Un’alchimia dispersa e redentrice
le sventagliava il rastrello
Un certo tremore cutaneo del suo popolo
strangolato a sillabe
strappò il suo cuore come un artiglio.
Andava a curare, sognandosi,
in qualche lebbrosario dimenticò gli appunti
con mani cosi aperte si leva soltanto il volo!
E si diede alla tempesta, dalla parte avversa,
per il tumulto di voci che volevano...

- Solo parlo dell’Amore -
Il bacio universale, ancorò la vita,
scavò le tane dove l’odio
rigurgita a rantoli la flemma dello spavento
ed andò nella tempesta
amabile
amando
vasto!!

Non tornò più a guardare le prime montagne
le sue materne terre
Già, Il Faro dell’Isola!
Asia África... Già Bolivia!
Già insolente uragano umano
verde oliva cavalcando nella tempesta
il raggio dell’infamia colpi la sua fronte
ed in cinque pianti ci baciò una stella

Parlo solo dell’Amore
perché l’Amore è questo,
questo che mi sembra quando tremo
quando sento che arriva
si avvicina a un braccio dallo stupore
stacca il suo sorriso un VINCEREMO!
dolcifica, congiura l’impazienza;
come posso, lo trovo nei portoni
lo porto sui marciapiedi
dove spia il volo infiammato della rosa
E se parlo dell’Amore, non è un’altra cosa,
Distacco, mammella della tiepidezza,
battere in altri,
annichilire davvero il verme borghese che ci consuma,
capire l’equazione trascendendo la regola
E chi tocca il basco a tale consegna!?
Chi libera la brezza con labbra febbricitanti
se la rivoluzione accade femmina?
Un uomo è più che un uomo quando lotta!

Ah dell’Amore!
E di Lui Amore
Guerrigliero Poeta Sognatore
Non mitigò l’asma
né bevve il succo dello sforzo.

Io che cominciavo a guardare quando l’uccisero
con occhi giovanili,
ricorro a questi scritti dispongo delle mie ossa
Mi vergogno davanti a me, unicamente,
per lo spregiativo dei miei echi
Con errori e riuscite grufolo la sconfitta,
carico solo un "si sbagliò"... meschino,
porto aperte le crepe del dubbio

Ubriaco di sole per la fessura
carnosa
della mia gente che si unisce
porto un CHE
che mi cresce e si prolunga
dalla nervatura del suono
Altri GUEVARA vivono nella mia ombra
lascio un PRESENTE! con odore di pioggia
e sparo tenerezza, per adesso.


Hector Celano


* la poesia Sole di Polline, premiata col Premio Internazionale di Poesia "Città del CHE" -1998 - in Santa Clara, per l’UNEAC - Unione Nazionale di Scrittori ed Aristi di Cuba - fu scritto durante i primi giorni di Ottobre del 1987 e recitato inizialmente dall’autore il giorno 8 dello stesso mese nella Città di Cordoba, ed il giorno 10 nella Città di Carlos Casares, Argentina, compiendosi il 20° anniversario dell’assassinio del Comandante Ernesto Guevara.
La prima grande battaglia del governo si darà con la Riforma Agraria che sarà audace, integrale, ma flessibile: distruggerà il latifondo di Cuba, ma non i mezzi di produzione cubani. Sarà una grande battaglia che assorbirà in buona parte la forza dal paese e del governo durante gli anni a venire. La terra si darà al contadino gratuitamente.
I cubani inizieranno la lotta per la liberazione totale del territorio. Tutti sappiamo che non sarà facile, ma siamo coscienti dell’enorme responsabilità storica del Movimento 26 di Luglio, della Rivoluzione Cubana, della Nazione in generale, per costituire un esempio per tutti i popoli dell’America, i quali non dobbiamo defraudare.





Con su amigo "el Che" en el corazón

Falleció Alberto Granado, amigo del Che y de Cuba


Alberto Granado, el amigo y compañero del guerrillero Ernesto “Che” Guevara en su viaje de juventud en motocicleta por Suramérica, falleció hoy en La Habana a la edad de 88 años.
Granado, nacido el 8 de agosto de 1922 en Córdoba (Argentina) y afincado en Cuba desde 1961, falleció de muerte natural, explicó su hijo Alberto Granado.
Granado, fiel amigo de Cuba será incinerado este sábado en La Habana y sus cenizas se esparcirán en Cuba, Argentina y Venezuela, según su voluntad.
Amigo de la infancia del Che, fue su acompañante en el viaje que emprendieron en motocicleta en 1952 por Surámerica, un periplo que despertó la conciencia política del guerrillero argentino.
Sobre “La Poderosa”, la moto de Granado, recorrieron buena parte del cono sur hasta que, nueve meses después, se separaron en Venezuela.
Esa peripecia fue llevada al cine en 2004 en la película “Diarios de motocicleta”, dirigida por el brasileño Walter Salles e interpretada por el mexicano Gael García Bernal en el papel del Che y el argentino Rodrigo de la Serna como Alberto Granado.
Tras ese viaje Granado regresó a Argentina para trabajar como bioquímico, pero, tras el triunfo de la revolución cubana, el Che le invitó a venir a La Habana y, un año después decidió afincarse en la isla con su esposa, Delia, y sus hijos.
En 2008 Alberto Granado viajó a Argentina para participar en las celebraciones del 80 aniversario del nacimiento del Che Guevara en la ciudad de Rosario.
Su último viaje al exterior fue a Ecuador hace algunos meses, según dijo a EFE su hijo, quien destacó que su padre fue un “gran revolucionario” y un hombre que amaba mucho la vida.






"He nacido en Argentina; no es un secreto para nadie. Soy cubano y también soy argentino y, si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie..."

Ernesto "Che" Guevara en Naciones Unidas (11-12-64).
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Para toda obra grande se necesita pasión y para la revolución se necesita pasión y audacia en grandes dosis, cosas que tenemos como conjunto humano.

Ernesto "Che" Guevara, de Carta del Che a su madre, desde la cárcel en México - julio 15 de 1956



Lumínicas semillas

En la paciente construcción de la urdimbre que el pueblo cubano tramó, para materializar su revolución, se han destacado muchos seres que, con la perspectiva de los años, devinieron en simbólicos paradigmas en el pergamino de su historia.
José Martí brilla con luz propia, pero también es el reflejo de esforzados luchadores que lo precedieron y/o acompañaron en el máximo derrotero establecido por aquellas generaciones: La Independencia.
El padre Varela, los Maceo, Mariana Grajales, Carlos Manuel de Céspedes, Máximo Gómez, Ignacio Agramante - sólo por nombrar algunos de los más representativos -, a la vez que perseguían un futuro soberano para su tierra, comprendían, que la abolición de la esclavitud y el mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes de la isla, debían estar, indisolublemente aliados al combate militar para desalojar a los invasores que representaban intereses de metrópolis externas.
La figura de "El Mambí" aparece sintetizando al criollo amante de su terruño y dotado de la estirpe sublime de unidad para avanzar por las escabrosas sendas de la libertad.

Si la luminosidad futurista de Martí pertenece al talento genuino de su valor y esmero, la trascendente irradiación de la obra que mantuvo visible el panorama de las transformaciones en el seno de la sociedad cubana, reconoce, en muchos otros gigantes, la fortaleza de haber logrado sostener y darle carnadura al legado patriótico-latinoamericanista de sus postulados.
A finales de la década del 40 del siglo XX, se perfila un movimiento de juvenil composición que retoma las banderas de los aguerridos próceres independentistas y prefija en sus consignas la eliminación del fraude, la corrupción, la mentira, que los políticos burgueses y fácticos militares usurpadores del poder utilizaban para entregar las bondades de un país con algunas riquezas ínsitas, pero fundamentalmente, con una ubicación estratégica privilegiada en la América septentrional.
Por ese largo recorrido de enfrentamiento que sostuvo el pueblo cubano contra la dominación extranjera, el cual transitó alrededor de 100 años (hasta los albores de 1950), a la remozada corriente se dio el nombre de "La Generación del Centenario".

El temperamento y fervor de un joven, que en ese tiempo recibía el título de abogado, comenzaba a encumbrar a una de las personalidades más destacadas de aquel movimiento; el mismo, meteóricamente, pasaría a erigirse en un indiscutido y obligado referente de la opinión pública internacional hasta nuestros días. Se trataba de Fidel Castro, quien impuso, junto a una innegable capacidad de adaptación para mantener los principios de la unidad social ante tempestuosos oleajes desatados desde los epicentros de rapaces potencias, un insólito ritmo de trabajo dispuesto a favor de sus compromisos ante el pueblo, el cual perfilaría el tenor de las relaciones de respeto de sus adversarios y la admiración, con rasgos de marcada incondicionalidad, de sus seguidores.

En el período comprendido entre la declaración formal de la República y aquella irrupción patriótica de mediados del siglo que daría origen a la creación del Movimiento 26 de Julio (cuyo nombre se debe a los conmocionantes sucesos del Asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba - precisamente un 26 de Julio de 1953 - donde se estamparía una página sublime de valentía y martirologio en la sociedad), existieron seres que catalizaron las aspiraciones populares, siendo, por consiguiente, conminados a correr la suerte de un pueblo asfixiado por el autoritarismo: Julio Antonio Mella, Pablo de la Torriente Brau, Martínez Villena, José Antonio Echeverría "manzanita" y tantos otros que fueron el producto de la pujante y progresista marea humana que desbordaba "el malecón" del egoísmo, la corruptela y la reacción.
Personalidades que nacieron fuera de la Isla como El "Generalísimo" Máximo Gómez, Pablo de la Torriente Brau que a la postre dejaría su vida peleando por la República en la Guerra Civil Española-, "El gallego" Fernández - con destacada participación al enfrentar la Invasión norteamericana de Playa Girón y que actualmente ocupa un importante sitial en la Dirección de la Revolución -, Ernesto Che Guevara, más cientos de hombres y mujeres que lucharon y luchan codo a codo con los revolucionarios cubanos, se han fundido, alzando la bandera de la estrella solitaria, al primer pueblo que logró establecer en occidente la esencia del socialismo.

Si la acepción del término EXTRANJERO nos remite a asociar a un ser que proviene de otra tierra, en el caso de una sociedad que produce tan profunda transformación en su seno, el concepto de frontera pasa a adquirir un relieve diferente al que normalmente se utiliza para establecer límites territoriales. Entonces los contornos que contienen a un pueblo comienzan a ser trazados por las ideas, los pensamientos, las actitudes de los hombres, tendientes a fortalecer las modificaciones y colaborar en los incipientes cambios que se desprenden de las interrelaciones embrionarias.

Cuando una revolución es genuina no repara en nacionalidades ni se diluye en los compartimientos estancos de idiosincrasias y procedencias, no divide ni resta, realmente suma y multiplica, asume, metaboliza, ampara.
Superados los nueve lustros del triunfo de los desposeídos y poseídos por ideas humanitarias, Cuba contuvo dentro de sus playas a miles de personas de distintas nacionalidades que fueron, por móviles disímiles, a andar las calles bulliciosas de su soberanía. La inmensa mayoría con el corazón palpitante por el deseo de integrarse a su impar proceso.
Amantes de la revolución, atraídos por joviales mujeres y hombres que acariciaban un triunfo como nunca antes había logrado pueblo alguno del continente americano, decidieron aportar sus conocimientos para trabajar junto a la patria en armas. Pero también, parte del caudal de "extranjeros" que arribaron a Cuba luego de establecida la Revolución, se nutrió de quienes eran perseguidos en sus países por haber abrazado una militancia que profesaba cambios similares a los que comenzaban a materializarse en la Isla.
Integrante del primero de los segmentos antes mencionados, llega, procedente de Venezuela, a pocos meses de la instalación del gobierno revolucionario, un ser que desde siempre ha mantenido una actitud integral de autenticidad que lo caracteriza como un latinoamericano ejemplar: Alberto Granado.

Charlas con Alberto Granado

Nacido en la Provincia de Córdoba, Argentina, fue amigo y compañero de andanzas del Che. De muy joven se sintió atraído por conocer la realidad del sector del continente más abandonado. Fue entonces que mancomunó sueños con Guevara para entregarse a una sana aventura de devorar caminos y experiencias.
Granado, al igual que Ernesto, mantuvo siempre una mirada consultiva acerca de la marginalidad. Sus inquietudes lo llevaron a adquirir un grado de conciencia superlativa vinculada a la problemática social que latía en zonas distantes de los muelles paisajes de la bella Alta Gracia cordobesa.
El amor a la mujer que sería su compañera de toda la vida, lo ancló en Caracas, pero cuando los acontecimientos de Cuba llegan a sus oídos y se cerciora que su amigo Ernesto, "el pelao", es uno de los líderes que logran derrocar a Batista, junto a su esposa Delia deciden partir rumbo al nuevo horizonte que se abría tan cercano al todopoderoso imperio.

Alberto hace casi 45 años que optó por correr la misma suerte que la Revolución. Con el título de bioquímico bajo el brazo, el mate, los libros y su extraordinario buen humor, fue a encontrarse con su amigo, instalado en ese momento en el despacho del Banco Nacional de la República de Cuba, donde comenzaba a firmar los billetes que emitía el soberano gobierno del Movimiento 26 de Julio (acompañado por el resto de las organizaciones que creyeron en la unidad), sencillamente como Che.

- Llegué a Cuba el 21 de marzo de 1960. Nos reencontramos con el Che en su despacho de Presidente del Banco Nacional. Él estaba muy atareado, pero pudimos conversar bastante, me preguntó cómo me encontraba... Le comenté que venía dispuesto a trabajar por la Revolución; pensó unos instantes y me dijo que me conectaría con alguien que sabría canalizar mis posibilidades de contribución a la nueva realidad que se estaba forjando...
Nos despedimos con la alegría de siempre. Él era un joven enérgico, pero tenía ráfagas de comicidad e ironía... A mí me decía "petizo" y yo le llamaba "pelao", porque cuando era niño le habían cortado el pelo bien corto y, todos, en Alta Gracia, le decíamos así o también "bunzer".
Alta Gracia es la ciudad de Córdoba donde nos conocimos con Ernesto. Fue en el verano de 1942; él vino a mi casa porque era amigo de mi hermano... aunque parecía un niño, no lo era tanto; con sus 14 años ya se notaba un muchacho muy despierto...

Con Alberto Granado hemos charlado en varias oportunidades. La primera vez que tuve el honor de encontrarme delante de este ser vital, directo y jovial, para conversar mano a mano, fue en la ciudad de Fomento , es decir en una "escuela al campo" ubicada cerca de esta ciudad, ya que en el acto al Che por el 70 aniversario de su natalicio, intercambiamos un saludo y algunas palabras, pero fue al día siguiente cuando Granado, junto al Comandante Armando Acosta Cordero dieron una conferencia, donde pude trasladarle mis interrogantes acerca de aquella etapa de amistad y descubrimiento.
Precisamente menciono este cruce de momentos y personas, porque Acosta Cordero fue el hombre que le recomendó el Che para comenzar a trabajar dentro del inédito proceso que se había iniciado meses antes.

- Armando fue quien me convenció que esto iba en serio. Lo conocí el 25 de junio de 1960. Yo llevaba anotado el nombre, precedido del cargo militar: Comandante de la Zona de Oriente. Esperaba ver un hombre lleno de medallas sentado en una oficina dirigiendo las actividades del ejército en esa zona del país, pero tropecé con la sorpresa que en el destacamento no se hallaba oficial alguno. Al preguntar por Armando me indicaron el lugar aproximado donde lo podía localizar; me dirijo hacia allí y veo un manojo de hombres con pelo largo, barbas y el torso al aire cavando una zanja en medio de matas y lodo...
- Le pido que me indique dónde puedo hallar al Comandante Armando Acosta Cordero.
- Soy yo; me dice el joven robusto al cual le hablé.
Quedé helado. No podía creer que un tipo que comandaba la gente fuera el que estaba a pala limpia, con las manos sucias, todo mojado de transpiración, trabajando como si fuera un soldado raso...
En ese instante dije para mis adentros "¡esta sí es una verdadera revolución!".

Luego cuando le consulté al Comandante Acosta Cordero acerca de este relato de Alberto, él argumentó:

- Hacía poco tiempo que habíamos triunfado. Todos éramos bastante jóvenes y teníamos la energía suficiente para hacer ese tipo de tareas. Entonces, en ese caso, a mí se me ocurrió continuar con las máximas que nos legara el Che en su paso por esta región del territorio... Teníamos una invasión de insectos y se nos estaba acumulando mucha suciedad en un lodazal. Les sugerí, a la vez que "ordené" a mis compañeros oficiales, que fuéramos nosotros los que tomáramos la iniciativa de limpiar el sitio. En ese instante apareció Alberto.
Aquel grupo de compañeros que estaban conmigo limpiando el pantano componían una brigada de tenientes, capitanes… Esa guarnición constaba de seis a siete mil hombres. Por la noche habíamos armado una asamblea y acordamos realizar esa tarea al día siguiente. Alberto, vio que era una Revolución de verdad, como la construyen los patriotas, los hombres consecuentes, revolucionarios, los que aman a su tierra y se quedan a pelear por ella.
Ahora, hablando de Granado, creo que todavía no se ha dicho todo lo que este hombre representa para la Revolución. Inmediatamente se puso a nuestro servicio. Empezó a aportar sus conocimientos como científico y a crear las condiciones para multiplicar la cantidad de hombres que se interesasen por desarrollar todo aquello que traía junto a sus libros, documentos, pero fundamentalmente, el caudal de humanidad que llevaba incorporado.



Haremos como el Che

Alberto continúa desbrozando sus opiniones, consciente que las mismas colaboran a comprender a alguien que ha mantenido una conducta tan diáfana, por lo cual, pareciese tornarse inasible el sentido más íntimo de su postura personal:

- Cuando se dice: "¡Seremos como el Che!", yo pienso que sería más acertado decir "¡Haremos como el Che!". Por supuesto que se entiende perfectamente que esa frase, entonada a coro por los pioneros en las escuelas, procura instalar en la conciencia de los niños y también de los jóvenes el gran ejemplo de vida que dejó el Che en la sociedad cubana y en cualquier lugar donde le tocó actuar; pero a mí me gusta expresar, con la mayor claridad posible, que nadie va a ser igual que él, sencillamente porque todos los seres humanos somos únicos y él lo fue en modo superlativo...
Era muy trabajador y sumamente inteligente, además era «buen mozo» y tenía la valentía del tipo que sabe por qué se juega... Hay gente que es audaz pero para robar o perjudicar a otros, en cambio el Che utilizaba toda su sabiduría e inteligencia para tratar de ayudar a los demás.
Creo que es muy grande decir que se va a ser como Guevara. Lo más importante, me parece, es que las nuevas generaciones traten de accionar con la limpieza de conducta y el sentido de justicia que él demostraba a cada paso.

Granado desanda sus pensamientos y conceptos mezclados con recuerdos puntuales:

- Yo recibí una carta escrita por Ernesto a los tres o cuatro meses que se instituye el gobierno revolucionario, sería en abril del 59. Me invitaba a ir a Cuba y también sentía que me llamaba para que colaborase en lo que sé hacer: organizar, investigar, enseñar...
Fue así que con el tiempo fui a parar a Santiago de Cuba. Entonces nos veíamos en momentos bastante espaciados. Generalmente nos encontrábamos en los trabajos voluntarios y en algunas oportunidades que uno de los dos debía ir a la ciudad del otro. Él estaba en La Habana y yo en Santiago.
A mí me gusta combatir el mito que se hace a veces o se crea alrededor de Ernesto, él era un hombre de carne y hueso como todos nosotros, pero también me gusta dejar en claro que reunía condiciones insuperables, porque además de lo que dije antes acerca de su inteligencia y valentía, tenía una voluntad de hierro y una sinceridad tan transparente, la cual lo hacía destacarse en cualquier actividad que se planteara llevar adelante. Porque él era inflexible con quienes se comportaban mal, pero a la vez mantenía una sensibilidad que en algunas ocasiones jugaba en su contra...

Cuando terminamos el viaje por América del Sur llegamos a la conclusión que la juventud era la que tenía que llevar adelante los cambios, porque el futuro pertenecía a los jóvenes y, diariamente compruebo, cuando se acercan a mí para consultarme cosas relacionadas con la vida del Che, que estábamos acertados en pensar así.



Alberto en La Habana

Granado vive en una bonita casa de Miramar, un municipio que se encuentra aledaño al centro Político Administrativo de La Habana.
He sido atendido por él y su esposa Delia en varias oportunidades. La mayoría de las veces fuimos con Norma, mi esposa, e intercambiamos los cuatro en la planta alta de la casa, la cual siempre está impregnada por la cálida cotidianidad de la familia que ambos han construido. Hijos y nietos rodean al matrimonio que se encuentra trascendiendo las cinco décadas de unión...
Delia mantiene siempre su cordial talante y la exquisitez en el trato para con la gente que se acerca a departir con Alberto...

En una oportunidad visitó nuestro hogar de La Habana el gran muralista y artista plástico Carlos Terribili, comentándonos que tenía deseos de conocer la casa de Alberto Granado y de paso visitarlo ya que se habían encontrado en Buenos Aires y él le prometió ir a saludarlo cuando le tocase viajar a Cuba. Solamente bastó levantar el teléfono para que Alberto nos dijera: "¡vengan para acá!".
Ese día quedó grabado en mí para siempre, por muchos motivos, dado el magnífico puente que habíamos logrado levantar entre dos hombres muy valiosos para nuestros pueblos latinoamericanos, pero también por esas sencillas anécdotas que siempre se tejen alrededor de "el amigo del Che".
Cuando nos pusimos a charlar los cinco - Delia, Norma, Alberto, Carlos y yo -, Granado le pidió a Delia que trajera vino para convidarnos. En principio quedamos sorprendidos porque el vino venía envasado en una botella de ron; además parecía ron, pues tenía el color similar, aunque el sabor era un tanto extraño... Con toda la naturalidad del mundo Alberto nos dijo: "Este vino lo hago yo"... Con Carlos nos miramos boquiabiertos, porque realmente estaba sabroso; entonces, al comprobar la aceptación que tuvo el brebaje, de memoria nos dio la fórmula casera de la fabricación. (Por supuesto que a los pocos días, en casa, tenía un botellón con 20 latas de arroz, otros tantos de azúcar prieta, levadura y... los "secretitos" de Granado... ).

En otra de las conversaciones, sentados en el balcón, se me ocurrió preguntarle acerca de aquellas cosas que se desconocían de su amigo Ernesto, especialmente, ateniéndome al criterio que siempre expone Granado de no mistificar al Che...


- Alberto... el Che sería un "tronco" jugando al fútbol...
- No, no te creas, nosotros lo "mandábamos" a marcar al hombre más habilidoso del equipo contrario y él se le pegaba como una estampilla, le resoplaba en la nuca debido también a su respiración fuerte, pero no pegaba patadas y no era tan torpe, aunque su juego era simple...
Yo jugaba de "insai", de 8. Claro que él era bastante más joven que los muchachos con los que habíamos armado el equipo en Córdoba... por eso tenía que acatar nuestras órdenes, ja ja ja... (Alberto sonrió con picardía; ese estado de ánimo que parece no abandonarlo nunca, menos cuando se le "achina" la mirada y ausculta al interlocutor que recepta su gracia para observar el "rebote" de la ocurrencia).
Él era bastante fanático de Rosario Central y yo de Racing (hecho que me alegró mucho por coincidir en la simpatía que ambos tenemos por el mismo equipo argentino). Ahora no sigo mucho el fútbol por estar viviendo aquí... también me gusta "la pelota" (el béisbol) y otros deportes.
A veces lo poníamos en el arco. Él jugaba como era en la vida ¡con todo!. Además hay que aclarar que le atraía mucho el deporte en general. Al rugby jugó bastante tiempo. La natación también le apasionaba y, entre los deportes más "pensantes", el ajedrez...

Alberto tiene una cualidad que a mí me resultó muy notoria y agradable a la vez, casi siempre detrás de la respuesta, aparece una consulta suya. No se queda con una curiosidad sin desmalezar: - Y vos de qué jugabas. En qué equipo...?
Por residir en Cuba, al igual que él, fui invitado por los investigadores Adys Cupull y Froilán González a recitar en la "Cátedra Che" que ellos dirigen en el barrio Cayo Hueso del Municipio Centro Habana a la celebración de su cumpleaños número 80. En realidad como tiene una estrecha proximidad con el 13 de agosto que es el aniversario de Fidel Castro, fue homenajeado Granado junto a la figura del Comandante. Todos los 12 de agosto, el pueblo de Cuba organiza por la noche, reuniones festivas en las barriadas para esperar con algarabía el día que su máximo líder transpone un nuevo año. Tuve el honor de recitarle personalmente a Alberto los versos del poema llamado "Comandante de Hombres Libres".

Con su amigo "el Che" en el corazón


Hablando de festejos...

- Sinceramente al Che no le gustaba tomar bebidas alcohólicas... (a mí un poquito más que a él - vuelve a la picardía -), pero por supuesto que en el recorrido que hicimos por Latinoamérica alguna vez se pasó de tragos... sencillamente porque era un tipo como cualquiera de nosotros. En Chile, por ejemplo, una noche se le fue la mano y casi nos cuesta caro (sonrisas); es que él nunca quiso sentirse diferente a la gente con la que compartíamos, aunque culturalmente lo
fuese... En ese tiempo trataba de interpretar al máximo cómo vivía el hombre común y, fundamentalmente, el porqué de sus padecimientos. Esto último se le iba transformando casi en una obsesión. Yo compartía la misma preocupación, pero debo decir que él vio más claro o con mayor rapidez en ese momento la necesidad de la lucha armada para producir los cambios necesarios en nuestro continente...
Yo era un poco más teórico, quizás pensaba en un camino más lento; opinaba por ejemplo que había que concientizar a los Incas y a los aborígenes en general...
Es bueno aclarar que hasta ese momento él era Ernesto Guevara de la Serna. El Che Guevara nace el día 2 de diciembre cuando desembarcan del Granma, en Cuba. Ahí empieza a nacer ¡el Che!. Antes de eso era un joven voluntarioso, inteligente, con muchas ideas, con una ideología no muy bien definida, en el sentido clásico. Pensaba que había que mejorar el mundo, que no se podía vivir en la mentira, y tenía una osadía difícil de explicar porque él era hijo de una familia de la burguesía, económicamente no muy alta, pero digamos sí "de clase", eran Guevara Linch y De la Serna, estos descienden de los virreyes peruanos y los Linch provenían de Irlanda... sin embargo él siempre tuvo muy claro que había que hacer una revolución.

Si él hubiera sido hijo de un campesino, de un empleado, de un sindicalista, se entendería mejor, pero era hijo de la burguesía... Yo, en cambio, desciendo de un empleado de ferrocarril.
Expresaba que la única forma de luchar contra la violencia reaccionaria era la violencia revolucionaria. A mí me parecía que era poco dialéctico decir que había una sola forma de tomar el poder... hacer la revolución únicamente por las armas. Entonces yo le discutía técnicamente, y él, está bien, lo dijo siempre y repitió mil veces su opinión... y Chile con Allende le dio la razón; y en Nicaragua con la renuncia del socialismo le dieron la razón (en negativo) y Vietnam le dio la razón en positivo, así que, ya no queda más remedio que decirle que tenía razón...

Conversábamos y discutíamos de política. Estoy convencido que el viaje que hicimos por América del Sur, representó en Ernesto una especie de gran descubrimiento y a la vez una confirmación de aquello que, hasta ese momento, podríamos llamar intuición: combatir al imperio en todos sus frentes, con ideas y con fusiles. A partir de los contrastes que vimos, de las injusticias tan hirientes, creo que él tomó la determinación de luchar en el plano político y militar antes que con un bisturí o una medicina.

Desde esa toma de posición, volvería a Buenos Aires para terminar la carrera, pero pienso que lo haría más para saldar una cuenta con su familia, especialmente con "su vieja", que por la perspectiva de trabajar dentro de las ciencias médicas.
Él llegó hasta Miami; yo me quedé esperándolo. Iba en un avión que llevaba caballos de carrera entre Buenos Aires, Miami y Caracas. Entonces él se volvía para graduarse de médico, porque le faltaban 13 asignaturas. De Caracas fue a Miami, allí se rompió el avión, tuvo que quedarse un tiempo ahí... conoció al monstruo en sus entrañas y luego volvió a Argentina.

Ese viaje fue lindo porque nos fortaleció. Nos dimos cuenta que éramos capaces de resolver cosas complejas. Es decir, que en realidad la instancia del viaje nos consolidó, adquirimos mucha confianza en nosotros mismos y comprobamos que teníamos una visión muy parecida ante las injusticias, ante la explotación, que fueron las cosas que mas vimos en el viaje... pero, fueron nueve meses; de eso han pasado 36 años en los cuales también seguimos juntos, pero en un viaje... hacia el futuro, que es la lucha que establecemos aquí en Cuba.

Después, cuando Ernesto vuelve de su segundo recorrido, que se va para Guatemala, él se da cuenta que ya tenía una formación ideológica social, que le faltaba la base política y como era un tipo inquieto, va y se junta con un cubano, Antonio "Ñico" López, que estaba en Guatemala y que había participado en ese intento de revolución; el Che se encontró con un cubano que también había estado ahí, que le comenta de los planes de Fidel, entonces transforma el escepticismo y se pone a estudiar a los clásicos, a fortalecerse ideológicamente.
Eso fue lo que más me impactó de él cuando lo encontré otra vez en el 60, en el Banco Nacional, esa forma que ya había adquirido. Antes, discutíamos un poco de odio, de bronca como se dice en Argentina, pero ya, en esos años transcurridos desde que nos separamos, había logrado una formación ideológica muy fuerte y además con los clásicos. No creía en adaptaciones de otra gente. Ese es uno de los aspectos más importantes de su trascendencia...

Creo que yo ayudé a darle empuje para que se recibiera de médico... Durante la última etapa del viaje lo notaba un poco desinteresado por la medicina; los leprosarios en San Pablo lo habían marcado mucho... Entonces aproveché ese avión que llevaba caballos, que en poco tiempo hacía lo que nos había costado tantos meses y lo alenté a volver a terminar la carrera. En realidad siempre me acordaba del pedido de doña Celia, su madre, que el 31 de diciembre de 1951, al partir rumbo a Latinoamérica me dijo: "Mirá Alberto, a vos que sos el mayor, te pido que hagas todo lo posible para que Ernesto vuelva y se gradúe de médico, porque un estudio nunca está de más".
De todos modos no fue difícil convencerlo porque él tenía también esa deuda con la vieja y le quería "regalar" el título a ella. Él, para mí, ya estaba decidido a no ser médico; médico de la guerrilla, sí, pero había perdido ese afán que tenía por la investigación, porque cuando me escribe desde México, aunque no me dice directamente en qué estaba, ya no me habla más de la investigación...

Cuando le comenté que me disculpara por tantos interrogantes emanados de mi excesiva curiosidad, minimizó el hecho con una de sus singulares ocurrencias: ¡Ya nos comeremos un asadito juntos!...

De tantas enseñanzas que uno puede extraer de este ser que mantiene una jovialidad admirable, quizás la que se advierta con mayor intensidad, es su sentido de fidelidad a la amistad.
Transponiendo cualquier egocentrismo que se podría presumir, diría, combatiéndolo con la sencillez de un verdadero ser que ha sabido "domar" la vida, que le ha tomado el pulso tanto a la popularidad como a lo afectivo y familiar, quedándose apoltronado en este último espacio; continúa pensando, creando, quizás un nuevo libro, o tal vez, la reconstrucción de historias vividas en el transcurso de un tiempo pletórico y difícil, certidumbre de una época que lo enlazó a la férrea determinación del pueblo cubano por mantener su soberanía.

Luego de ocho décadas de existencia, el amigo del Che, ese hombre que con alegría, nostalgia y un maduro optimismo, transita este tiempo, aparentemente, arrasador de valores, es indudable, que a su universal compañero, lo lleva instalado en la excelencia de sus pensamientos y en lo más sublime del corazón.

Hector Celano



"Sono nato in Argentina; non è un segreto per nessuno. Sono cubano e sono anche argentino e, se non si offendono le illustri signorie dell’America Latina, mi sento tanto patriota dell’America Latina, di qualsiasi paese dell’America Latina, come colui che di più, e nel momento in cui fosse necessario, sarebbe disposto a consegnare la propria vita per la liberazione di qualsiasi paese dell’America Latina, senza chiedere niente a nessuno, senza esigere niente, senza sfruttare nessuno..."

Ernesto "Che" Guevara, discorso alle Nazioni Unite, ONU (11/12/1964).
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Per ogni opera grande si ha bisogno di passione e per la rivoluzione si ha bisogno di passione ed audacia in grandi dosi, cose che possediamo come gruppo umano.

Ernesto "Che" Guevara, da: Lettera del Che a sua madre dalla prigione in Messico - 15 Luglio del 1956.



Luminosi semi

Nella paziente costruzione dell’ordito che il popolo cubano preparò, per materializzare la propria rivoluzione, si distinsero in molti che, con il corso degli anni, divennero paradigmi simbolici nella pergamena della sua storia.
José Martí brilla di luce propria, ma è anche il riflesso dello sforzo dei lottatori che lo precedettero e/o accompagnarono sul massimo cammino stabilito da quelle generazioni: l’indipendenza.
Il padre Varela, i Maceo, Mariana Grajales, Carlos Manuel de Cespedes, Maximo Gómez, Ignacio Agramante - solo per nominare alcuni dei più rappresentativi – man mano che perseguivano un futuro sovrano per la loro terra, comprendevano che l’abolizione della schiavitù ed il miglioramento delle condizioni di vita degli abitanti dell’isola, dovevano essere, indissolubilmente alleate del combattimento militare per sgomberare gli invasori che rappresentavano gli interessi delle metropoli straniere.
La figura de "Il Mambi" sembra sintetizzare il creolo amante della propria terra natale e dotato della stirpe sublime di unità per avanzare per i difficili sentieri della libertà.

Se la luminosità futurista di Martí corrisponde al talento genuino del suo valore e della sua accuratezza, l’irradiazione trascendente dell’opera che mantenne visibile il panorama delle trasformazioni in seno alla società cubana, riflette, in molti altri giganti, la forza di essere riuscito a sostenere e dare sostanza al lascito patriottico latinoamericanista dei suoi postulati.
Alla fine degli anni ‘40 del XX secolo, si profila un movimento di composizione giovanile che riprende le bandiere degli agguerriti eminenti indipendentisti e si prefigge, fra le sue consegne, l’eliminazione della frode, della corruzione, della bugia, che i politici borghesi e gli invasori militari ed usurpatori del potere utilizzavano per consegnare le bontà di un paese con alcune ricchezze insite, ma fondamentalmente, con un’ubicazione strategica privilegiata dall’America settentrionale.
Durante quel lungo cammino di resistenza che sostenne il paese cubano contro la dominazione straniera, che transitò per circa 100 anni (fino agli albori del 1950) alla rimodernata corrente si diede il nome de "La Generazione del Centennio".

Il temperamento e il fervore di un giovane che, in quel tempo, riceveva il titolo di avvocato, cominciava ad innalzare una delle personalità più distinte di quel movimento; lo stesso, come una meteora, si sarebbe eretto a indiscusso ed obbligato referente dell’opinione pubblica internazionale fino ai nostri giorni. Si trattava di Fidel Castro che impose, oltre ad un’innegabile capacità di adattamento per mantenere i principi dell’unità sociale di fronte alle tempestose ondate rovesciate dagli epicentri di rapaci potenze, un eccezionale ritmo di lavoro posto a favore dei suoi impegni nei confronti del popolo, il quale si distinse per il tenore delle relazioni di rispetto verso i suoi avversari e l’ammirazione, con tratti di marcata fedeltà, dei suoi seguaci.

Nel periodo compreso tra la dichiarazione formale della Repubblica e quell’irruzione patriottica di metà secolo che avrebbe dato origine alla creazione del Movimento 26 di Luglio (il cui nome si deve ai commoventi eventi dell’Assalto al Quartiere Moncada di Santiago di Cuba - precisamente il 26 luglio del 1953 - dove si scrisse una pagina sublime di prodezza e martirologio nella società) vissero delle personalità che catalizzarono le aspirazioni popolari, essendo, di conseguenza, condannati a subire la sorte di un paese soffocato dall’autoritarismo: Julio Antonio Mella, Pablo de la Torriente Brau, Martínez Villena, José Antonio Echeverría, detto "manzanita" e tanti altri che furono il prodotto della vigorosa e progressista marea umana che ruppe l’argine dell’egoismo, della corruzione e del processo reazionario.
Personalità che nacquero fuori dall’Isola come il "Generalissimo" Maximo Gómez, Pablo de la Torriente Brau - che alla fine perse la sua vita combattendo per la Repubblica nella Guerra Civile Spagnola - "El Gallego" Fernández – con una distinta partecipazione nell’affrontare l’invasione nordamericana di Playa Girón e che attualmente occupa un importante seggio nella Direzione della Rivoluzione, Ernesto Che Guevara, più un centinaio fra uomini e donne che lottarono e lottano gomito a gomito con i rivoluzionari cubani, alzando la bandiera dalla stella solitaria, si sono associati al primo popolo che riuscì a stabilire in Occidente l’essenza del socialismo.

Se l’accezione del termine STRANIERO ci conduce ad associarle una persona che proviene da un’altra terra, nel caso di una società che produce tanto profonda trasformazione nel suo seno, il concetto di "frontiera" passa ad acquisire un rilievo differente da quello che normalmente si usa per stabilire limiti territoriali. Allora i confini che contengono un paese cominciano ad essere tracciati dalle idee, dai pensieri, dagli atteggiamenti degli uomini, tendenti a rafforzare le trasformazioni ed a collaborare ai cambiamenti incipienti che si sviluppano dalle interrelazioni in nuce.

Quando una rivoluzione è genuina non guarda la nazionalità né si diluisce nei compartimenti stagni di idiosincrasie e provenienze, non divide né sottrae, in realtà somma e moltiplica, assume, metabolizza, protegge.
Superati i nove lustri del trionfo dei depredati e detentori di idee umanitarie, Cuba ricevette sulle sue spiagge migliaia di persone di distinte nazionalità che, per motivi diversi, camminarono per le strade trafficate della sua sovranità, l’immensa maggioranza con il cuore palpitante per il desiderio di integrarsi al suo impari processo.
Amanti della rivoluzione, attratti da gioviali donne e uomini che accarezzavano un trionfo mai raggiunto prima da nessun popolo del continente americano, decisero di apportare le proprie conoscenze per lavorare insieme alla patria in armi. Però, una buona parte degli "stranieri" che approdarono a Cuba dopo lo stabilirsi della Rivoluzione, si nutrì, anche, di coloro che erano perseguiti nei propri paesi per aver abbracciato una militanza che professava cambiamenti simili a quelli che cominciavano a materializzarsi sull’isola.
Integrante del primo dei segmenti sopra menzionati, arriva, proveniente dal Venezuela, a pochi mesi dall’installazione del governo rivoluzionario, un essere che da sempre ha mantenuto un atteggiamento integrale di autenticità che lo caratterizza come un latino-americano esemplare: Alberto Granado.

Chiaccierata con Alberto Granado

Nato nella provincia di Cordoba, in Argentina, fu amico e compagno di avventure del Che. Fin da molto giovane si sentì attratto dalla conoscenza della realtà della parte del continente più abbandonato. Fu allora che accomunò i suoi sogni con Guevara per darsi alla sana avventura di divorare strade ed esperienze.
Granado, come Ernesto, mantenne sempre un sguardo complessivo sulla marginalità. Le sue inquietudini lo portarono ad acquisire un grado di coscienza superlativa, legata alla problematica sociale che pulsava in zone lontane dai morbidi paesaggi della bella Alta Grazia cordobese.
L’amore per la donna che sarebbe stata sua compagna per tutta la vita, lo ancorò a Caracas, ma quando gli avvenimenti di Cuba giungono al suo orecchio e viene a sapere che il suo amico Ernesto, "el pelao", è uno dei leader che riescono ad abbattere Battista, insieme a sua moglie Delia, decide di partire alla volta del nuovo orizzonte che si apriva così vicino all’onnipotente impero.

Quasi 45 anni fa Alberto decise di condividere la stessa sorte della Rivoluzione. Con il titolo di biochimico sotto il braccio, il mate, i libri ed il suo straordinario buon umore, andò a raggiungere il suo amico, insediato allora nell’ufficio della Banca Nazionale della Repubblica di Cuba, dove cominciava a firmare i biglietti che emetteva il governo sovrano del Movimento 26 di Luglio (accompagnato dal resto delle organizzazioni che credettero nell’unità), semplicemente come il Che.

- Arrivai a Cuba il 21 di marzo del 1960. Ci ritrovammo con il Che nel suo ufficio di Presidente della Banca Nazionale. Lui era molto occupato, ma potemmo conversare abbastanza, mi domandò come stavo... gli commentai che giungevo disposto a lavorare per la Rivoluzione; pensò alcuni istanti e mi disse di mettermi in contatto con qualcuno che avrebbe saputo canalizzare le mie potenzialità per contribuire alla nuova realtà che si stava forgiando...
Ci salutammo con l’allegria di sempre. Egli era un giovane energico, ma aveva sprazzi di comicità ed ironia... Mi chiamava il "petizo" ed io lo chiamavo "pelao", perché da bambino gli avevano tagliato i capelli molto corti e tutti, in Alta Grazia, lo chiamavamo così o anche "bunzer".
- Alta Grazia è la città di Cordoba dove ci conoscemmo con Ernesto. Fu nell’estate del 1942; egli venne a casa mia perché era amico di mio fratello... benché sembrasse un bambino, non lo era tanto; con i suoi 14 anni appariva già un ragazzo molto sveglio...

Con Alberto Granado abbiamo chiacchierato in varie occasioni. La prima volta che ebbi l’onore di trovarmi davanti a questo essere vitale, diretto e gioviale, per conversare insieme, fu nella città di Formento, cioè in una "scuola di campo" situata vicino a questa città, poiché nell’Atto al Che per il 70° anniversario del suo compleanno, ci scambiammo un saluto ed alcune parole, ma fu il giorno seguente, quando Granado, insieme al Comandante Armando Acosta Cordero diedero una conferenza, che potei manifestargli i miei interrogativi rispetto a quella tappa di amicizia e scoperta.
In particolare menziono questa confluenza di momenti e persone, perché Acosta Cordero fu l’uomo che gli raccomandò il Che per iniziare a lavorare all’interno dell’inedito processo che si era avviato mesi prima.

- Fu Armando a convincermi che si faceva sul serio. Lo conobbi il 25 giugno del 1960. Io portavo l’annotazione del mio nome, preceduta dall’incarico militare: Maggiore della Zona Orientale. Mi aspettavo di vedere un uomo pieno di medaglie seduto in un ufficio dirigendo le attività dell’esercito in quella zona del paese, ma mi imbattei nella sorpresa che nel distaccamento non si trovava nessun ufficio. Chiedendo di Armando mi indicarono il luogo approssimativo dove potevo localizzarlo; mi dirigo lì e vedo un manipolo di uomini con i capelli lunghi, la barba ed il torso nudo vangando un fosso in mezzo ai cespugli e al fango...
- Gli chiedo che mi indichi dove posso trovare il Comandante Armando Acosta Cordero.
- Sono io; mi dice il giovane robusto al quale mi rivolsi.
Rimasi gelato. Non potevo credere che un tipo che comandava la gente fosse lo stesso che stava con la pala in mano, con le mani sporche, tutto bagnato di sudore, lavorando come se fosse un soldato comune...
In quell’istante dissi dentro di me: "questa sì che è una vera rivoluzione!"

Quando in seguito consultai il Comandante Acosta Cordero rispetto a questo racconto di Alberto, egli argomentò:

- Avevamo trionfato da poco tempo. Tutti eravamo abbastanza giovani ed avevamo l’energia sufficiente per fare quel tipo di compito. Allora, in quel caso, a me venne in mente di continuare con le massime che ci aveva trasmesso il Che nel suo passaggio per questa regione del territorio... Soffrivamo un’invasione di insetti e stavamo accumulando molta sporcizia in una fangaia. Suggerii loro, e allo stesso tempo "ordinai" ai miei compagni ufficiali, che fossimo noi a prendere l’iniziativa di pulire il posto. In quell’istante apparve Alberto.
Quel gruppo di compagni che erano con me a ripulire il pantano, componevano una brigata di tenenti, capitani... Quella guarnigione constava dai sei ai settemila uomini. Di sera avevamo organizzato un’assemblea e deciso di realizzare quel compito il giorno dopo. Alberto vide che era davvero una Rivoluzione, come la costruiscono i patrioti, gli uomini coerenti, rivoluzionari, quelli che amano la propria terra e restano a combattere per lei.
Ora, parlando di Granado, credo che ancora non si sia detto tutto quel che quest’uomo rappresenta per la Rivoluzione. Si mise immediatamente al nostro servizio. Iniziò ad apportare le sue conoscenze come scientifico ed a creare le condizioni per moltiplicare la quantità di uomini che si interessassero a sviluppare tutto quello che egli apportava con i suoi libri, documenti, ma soprattutto, con la portata di umanità che incorporava.

Faremo come il Che

Alberto continua delineando le sue opinioni, cosciente che le stesse contribuiscono a comprendere qualcuno che ha mantenuto una condotta così trasparente da rendere quasi inafferrabile il senso più intimo della sua posizione personale:

- Quando si dice: "Saremo come il Che!", io penso che sarebbe più azzeccato dire "Faremo come il Che!" .
Ovviamente s’intende perfettamente che quella frase, intonata in coro dai pionieri nelle scuole, cerca di instillare nella coscienza dei bambini ed anche dei giovani il grande esempio di vita che lasciò il Che nella società cubana ed in qualunque posto dove gli toccò agire; ma a me piace esprimere, con la maggiore chiarezza possibile, che nessuno può essere come lui, semplicemente perché tutti gli esseri umani sono unici ed egli lo fu in modo superlativo...
Era un grande lavoratore ed estremamente intelligente, inoltre era un "bravo ragazzo" ed aveva la prodezza di chi sa per cosa si gioca... c’è gente che è audace, però per rubare o pregiudicare altri, invece il Che utilizzava tutta la sua saggezza ed intelligenza per cercare di aiutare gli altri.
Credo che sia eccessivo dire che si può essere come Guevara. La cosa più importante, mi sembra, è che le nuove generazioni tentino di agire con l'integrità di condotta ed il senso di giustizia che egli dimostrava ad ogni passo.

Granado riporta i suoi pensieri e i suoi concetti mischiati con ricordi puntuali:

- Ricevetti una lettera scritta da Ernesto dopo tre o quattro mesi dall’istituzione del governo rivoluzionario, ossia nell’aprile del ‘59. Mi invitava ad andare a Cuba e sentivo che, allo stesso tempo, mi chiamava affinché contribuissi con quello che so fare: organizzare, ricercare, insegnare...
Fu così che con il tempo andai a finire a Santiago di Cuba. Allora ci vedevamo piuttosto raramente. Generalmente ci ritrovavamo nei lavori volontari ed in una delle occasioni in cui uno dei due doveva andare nella città dell’altro. Egli stava all’Avana ed io a Santiago.
A me piace sfatare il mito che si crea a volte intorno ad Ernesto, egli era un uomo in carne ed ossa come tutti noi, ma mi piace anche mettere in chiaro che riuniva condizioni insuperabili, perché oltre a quello che ho detto prima circa la sua intelligenza e prodezza, egli aveva una volontà di ferro ed una sincerità così trasparente, che lo faceva risaltare in qualsiasi attività che decideva di portare avanti. Perché egli era inflessibile con chi si comportava male, ma allo stesso tempo manteneva una sensibilità che in alcune occasioni giocava a suo sfavore...

Quando terminammo il viaggio per l’America del Sud giungemmo alla conclusione che era la gioventù quella che doveva portare avanti i cambiamenti, perché il futuro apparteneva ai giovani e, quotidianamente, quando mi si avvicinano per consultarmi su cose relative alla vita del Che, dimostro che avevamo ragione nel pensarla così.

Alberto all'Avana

Granado vive in una bella casa di Miramar, un comune che confina con il centro Politico Amministrativo dell’Avana.
Sono stato ricevuto da lui e da sua moglie Delia in varie occasioni. La maggior parte delle volte sono andato con Norma, mia moglie, e in quattro conversammo nella pianta alta della casa, che è sempre intrisa dalla calda quotidianità della famiglia che entrambi hanno costruito. Figli e nipoti circondano la coppia che sta superando cinque decenni di unione...
Delia mantiene sempre il suo aspetto cordiale e l’amabilità nel trattare con la gente che si avvicina a conversare con Alberto...

Una volta visitò la nostra casa dell’Avana il gran muralista ed artista plastico Carlos Terribili, esprimendoci il suo desiderio di conoscere la casa di Alberto Granado e di passaggio visitarlo poiché si erano incontrati a Buenos Aires e lui gli aveva promesso di andare a salutarlo quando gli sarebbe successo di viaggiare a Cuba. Bastò solamente alzare il telefono perché Alberto ci dicesse: "venite qui!".
Quel giorno rimase inciso in me per sempre, per molti motivi, dato il magnifico ponte che eravamo riusciti ad alzare fra due uomini molto preziosi per i nostri paesi latino-americani, ma anche per quei semplici aneddoti che si intessono sempre attorno a "l’amico del Che".
Quando in cinque ci mettemmo a chiacchierare - Delia, Norma, Alberto, Carlos ed io - Granado chiese a Delia che portasse vino da offrirci. In principio rimanemmo sorpresi perché il vino era contenuto in una bottiglia di rum; inoltre sembrava rum, perché aveva il colore simile, benché il sapore fosse un poco strano... Con tutta la semplicità del mondo Alberto ci disse: "Questo vino lo faccio io"... Con Carlos ci guardammo a bocca aperta, perché era davvero saporito; allora, notando l’approvazione che ricevette la bibita, ci diede a memoria la ricetta casereccia per realizzarlo. (Ovviamente pochi giorni dopo, in casa, avevo un bottiglione con 20 lattine di riso, altrettante di zucchero grezzo, lievito e... i "segreti" di Granado... ).

In un’altra conversazione, seduti sul balcone, mi capitò di chiedergli di quelle cose che si ignoravano del suo amico Ernesto, attenendomi, in particolar modo, al criterio che sempre esprime Granado di non mistificare il Che...

- Alberto... il Che era una "schiappa" a giocare a calcio...
- No, non credere, noi gli "comandavamo" di marcare l’uomo più ingegnoso della squadra avversaria e lui gli si attaccava come un francobollo, gli soffiava sulla nuca, a causa anche della sua respirazione forte, ma non dava calci e non era poi così maldestro, benché il suo gioco fosse semplice...
Io giocavo da centrocampista, numero 8. Indubbiamente egli era alquanto più giovane dei ragazzi con i quali avevamo organizzato la squadra a Cordoba... per questo doveva rispettare i nostri ordini, (ride)... (Alberto sorrise con furbizia; quello stato d’animo che sembra non abbandonarlo mai, salvo quando gli "si affina" lo sguardo ed ascolta l’interlocutore che intercetta il suo garbo per osservare il "rimbalzo" dell’accaduto).
Lui era tifoso del Rosario Centrale ed io del Racing (il fatto mi rallegrò molto perché coincidevamo nella simpatia per la stessa squadra argentina). Ora, vivendo qui, non seguo molto il calcio... mi piace anche "la pelota" (il baseball) ed altri sport.
A volte lo mettevamo in porta. Lui giocava come era nella vita, con tutto! Inoltre bisogna chiarire che l’attraeva molto lo sport in generale. Giocò abbastanza a rugby. Anche il nuoto lo appassionava e, tra gli sport più "pensanti", gli scacchi...

Alberto possiede una qualità che mi risultò molto evidente e alla volta gradevole, quasi sempre dopo la risposta, appare un suo interrogativo. Non resta con la curiosità senza domandare: - E tu a che cosa giocavi. In che squadra...?
Risiedendo a Cuba, come lui, fui invitato dai ricercatori Adys Cupull e Froilán González a declamare nella "Cattedra Che", che loro dirigono nel quartiere Cayo Hueso del Municipio di Centro Avana, per la celebrazione del suo ottantesimo compleanno. In realtà, essendo vicino il 13 agosto, anniversario di Fidel Castro, si rese omaggio a Granado, insieme alla figura del Comandante. Ogni 12 agosto, la sera, il popolo di Cuba organizza nei quartieri delle feste per aspettare con baldoria il giorno in cui il suo massimo leader compie un nuovo anno. Ebbi l’onore di recitare personalmente ad Alberto i versi della poesia intitolata "Comandante degli Uomini Liberi".

Con il suo amico "il Che" nel cuore


Parlando di festeggiamenti...

- Sinceramente al Che non piaceva bere bevande alcoliche... (a me un po’ più di lui - ritorna la furbizia) ma ovviamente durante il viaggio che facemmo per l’America Latina qualche volta si diede al bere... semplicemente perché era un tipo come tutti noi. In Cile, per esempio, una notte gli scappò la mano e quasi ci costò caro (risate); è che egli non volle mai sentirsi diverso dalla gente con la quale stavamo, benché culturalmente lo fosse... A quei tempi si sforzava moltissimo di vivere come un uomo comune e, fondamentalmente, questo era il motivo dei suoi patimenti. Questa era per lui quasi un’ossessione.
Io condividevo la stessa preoccupazione, ma devo dire che lui, in quel momento, vide con più chiarezza, o con maggiore rapidità, la necessità della lotta armata per produrre i cambiamenti necessari nel nostro continente... Io ero un po’ più teorico, magari pensavo ad una strada più lenta; pensavo per esempio che bisognava rendere consapevoli gli Inca e gli aborigeni in generale...
È bene chiarire che fino a quel momento egli era Ernesto Guevara de la Serna. "Che" Guevara nasce il giorno 2 di dicembre, quando sbarcano dal Granma, a Cuba. Lì inizia a nascere il Che! Prima di quel momento era un giovane volenteroso, intelligente, con molte idee, con un’ideologia non molto ben definita, nel senso classico. Pensava che bisognava migliorare il mondo, che non si poteva vivere nella bugia, ed aveva un’audacia difficile da spiegare perché lui era figlio di una famiglia borghese, economicamente non molto alta, ma diciamo, sì, "di classe", erano i Guevara Linch e i De la Serna, questi discendono dai viceré peruviani e i Linch provenivano dall’Irlanda... tuttavia egli ebbe sempre molto chiaro che bisognava fare una rivoluzione.

Se egli fosse stato figlio di un contadino, di un impiegato, di un sindacalista, si capirebbe meglio, ma era figlio della borghesia... Io, invece, discendo da un impiegato di ferrovia.
Diceva che l’unico modo di lottare contro la violenza reazionaria era la violenza rivoluzionaria. A me sembrava che fosse poco dialettico dire che c’era un solo modo di prendere il potere... fare unicamente la rivoluzione con le armi. Allora io lo contestavo tecnicamente, e lui, bene, disse sempre e ripeté mille volte la sua opinione... e il Cile con Allende gli diede ragione; ed in Nicaragua con la rinuncia al socialismo gli diedero ragione (in negativo) ed il Vietnam gli diede ragione, cosicché, non rimane oramai altro che dirgli che aveva ragione...

Conversavamo e discutevamo di politica. Sono convinto che il viaggio che facemmo in America del Sud, rappresentò per Ernesto una sorta di grande scoperta e contemporaneamente una conferma a quella che, fino a quel momento, potremmo chiamare un’intuizione: combattere l’impero su tutti i fronti, con le idee e con i fucili. A partire dai contrasti che vedemmo, le ingiustizie tanto graffianti, credo che gli venne la determinazione a lottare sul piano politico e militare prima che con un bisturi o una medicina.
Da quella presa di posizione, sarebbe tornato a Buenos Aires per terminare gli studi, ma penso che lo avesse fatto più per saldare un conto con la sua famiglia, specialmente con sua madre, che con la prospettiva di lavorare in medicina.
Lui arrivò fino a Miami; io mi fermai ad aspettarlo. Viaggiava su un aereo che trasportava cavalli da corsa fra Buenos Aires, Miami e Caracas. Allora tornò per laurearsi da medico, perché gli mancavano 13 esami. Da Caracas andò a Miami, lì si ruppe l’aereo, dovette fermarsi lì un po’ di tempo... conobbe il mostro nelle sue viscere e dopo tornò in Argentina.

Quel viaggio fu bello perché ci rafforzò. Ci rendemmo conto che eravamo capaci di risolvere cose complesse, come dire che in realtà l’istanza del viaggio ci consolidò, acquisimmo molta fiducia in noi stessi e provammo che avevamo una visione molto simile di fronte alle ingiustizie, di fronte allo sfruttamento, che furono le cose che più vedemmo durante il viaggio... però, furono nove mesi; da allora sono passati 36 anni nei quali proseguimmo insieme lo stesso, però in un viaggio... verso il futuro, che è la lotta che stabilimmo qui a Cuba.

Dopo, quando Ernesto ritorna dal suo secondo viaggio, in Guatemala, si rende conto di avere già una formazione ideologica sociale, ma che gli mancava la base politica e poiché era un tipo inquieto, parte e si unisce con un cubano, Antonio "Ñico" López, che si trovava in Guatemala e che aveva partecipato a quel tentativo di rivoluzione; il Che si incontrò con un cubano, che anche lui era stato lì, il quale gli commenta dei piani di Fidel, allora lui trasforma lo scetticismo e si mette a studiare i classici, a rafforzarsi ideologicamente.
Questo fu ciò che più mi colpì di lui quando lo incontrai di nuovo nel ‘60, alla Banca Nazionale, quella forma che già aveva acquisito. Prima, discutevamo un po’ di odio, di "broncio", come si dice in Argentina, ma già, in quegli anni trascorsi da quando ci separammo, aveva raggiunto una formazione ideologica molto forte ed inoltre con i classici. Non credeva nelle interpretazioni di altra gente. Questo è uno degli aspetti più importanti della sua grandezza...

Credo che io lo aiutai dandogli una spinta affinché si laureasse come medico... Durante l’ultima tappa del viaggio notavo in lui un po’ di disinteresse verso la medicina; i lebbrosari a San Paolo lo avevano segnato molto... Allora approfittai di quell’aereo che trasportava cavalli, che in poco tempo faceva quello che ci era costato tanti mesi e lo incoraggiai a tornare per finire gli studi. In realtà mi ricordavo sempre della richiesta di donna Celia, sua madre, che il 31 dicembre del 1951, partendo alla volta dell’America Latina mi disse: "Guarda Alberto, a te che sei il più grande chiedo di fare tutto il possibile perché Ernesto ritorni e si laurei in medicina, perché un titolo di studio non è mai di troppo".
Ad ogni modo non fu difficile convincerlo perché anche lui sentiva quel debito con la madre e voleva "regalarle" il titolo. Lui, secondo me, aveva già deciso di non essere medico; medico della guerriglia, sì, ma aveva perso quell’affanno per la ricerca, perché quando mi scrive dal Messico, benché non mi dica direttamente che cosa sta facendo, già non mi parla più della ricerca...

Quando gli dissi di scusarmi per le tante domande derivate della mia eccessiva curiosità, minimizzò il fatto con una delle sue singolari trovate: Ora ci mangeremo insieme un "asadito!". [N. d. T.: l’asado è il tipico arrosto di carne argentino].
Di tutti gli insegnamenti che uno può trarre da questo essere che mantiene una giovialità ammirabile, forse quello che si avverte con maggiore intensità, è il suo senso di fedeltà all’amicizia.
Trasponendo qualsiasi egocentrismo si possa presumere, direi, combattendolo con la semplicità di un essere vero che ha saputo "domare" la vita, che ha preso polso tanto nella popolarità quanto negli affetti e nella famiglia, sentendosi comodo in quest’ultimo ambito; continua a pensare, a creare, magari un nuovo libro, o forse, la ricostruzione delle storie vissute nel corso di un tempo pletorico e difficile, certezza di un’epoca che lo legò alla ferrea determinazione del popolo cubano di mantenere la propria sovranità.
Dopo otto decenni di esistenza, l’amico del Che, quell’uomo che con allegria, nostalgia ed un maturo ottimismo, transita questo tempo, in apparenza, distruttore di valori, è indubbio che mantiene nell’eccellenza dei suoi pensieri e nella parte più sublime del suo cuore il suo universale compagno.

Hector Celano


Buen viaje Alberto.



Queridos compañeros



Queridos compañeros:
niños y adolescentes de hoy, hombres y mujeres de mañana; héroes de mañana, si es necesario, en los rigores de la lucha armada; héroes, si no, en la construcción pacífica de nuestra nación soberana.
Hoy es un día muy especial, un día que llama a la conversación íntima entre nosotros, los que de alguna manera hemos contribuido con un esfuerzo directo a la Revolución, y todos ustedes.
Hoy se cumple un nuevo aniversario del Natalicio de José Martí, y antes de entrar en el tema quiero prevenirles una cosa: he escuchado hace unos momentos: "¡Viva el Che Guevara!", pero a ninguno de ustedes se le ocurrió hoy gritar: "¡Viva Martí!"... Y eso no está bien...
Y no está bien por muchas razones. Porque antes que naciera el Che Guevara y todos los hombres que hoy lucharon, que dirigieron como él dirigió; antes que naciera todo este impulso libertador del pueblo cubano, Martí había nacido, había sufrido y había muerto en aras del ideal que hoy estamos realizando.
Más aún, Martí fue el mentor directo de nuestra Revolución, el hombre a cuya palabra había que recurrir siempre para dar la interpretación justa de los fenómenos históricos que estábamos viviendo, y el hombre cuya palabra y cuyo ejemplo había que recordar cada vez que se quisiera decir o hacer algo trascendente en esta Patria... porque José Martí es mucho más que cubano; es americano; pertenece a todos los veinte países de nuestro continente y su voz se escucha y se respeta no sólo aquí en Cuba sino en toda América.
Cúmplenos a nosotros haber tenido el honor de hacer vivas las palabras de José Martí en su Patria, en el lugar donde nació. Pero hay muchas formas de honrar a Martí. Se puede honrarlo cumpliendo religiosamente con las festividades que indican cada año la fecha de su nacimiento, o con el recordatorio del nefasto 19 de mayo de 1895.
Se puede honrar a Martí citando sus frases, frases bonitas, frases perfectas, y además, y sobre todo, frases justas. Pero se puede y se debe honrar a Martí en la forma en que él querría que se le hiciera, cuando decía a pleno pulmón: "La mejor manera de decir, es hacer".
Por eso nosotros tratamos de honrarlo haciendo lo que él quiso hacer y lo que las circunstancias políticas y las balas de la colonia se lo impidieron.
Y no todos, ni muchos - y quizás ninguno - pueda ser Martí, pero todos podemos tomar el ejemplo de Martí y tratar de seguir su camino en la medida de nuestros esfuerzos. Tratar de comprenderlo y de revivirlo por nuestra acción y nuestra conducta de hoy, porque aquella Guerra de Independencia, aquella larga guerra de liberación, ha tenido su réplica hoy y ha tenido cantidad de héroes modestos, escondidos, fuera de las páginas de la historia y que, sin embargo, han cumplido con absoluta cabalidad los preceptos y los mandatos del Apóstol.
Yo quiero presentarles hoy a un muchacho que quizás muchos de ustedes conozcan ya, y hacer una pequeña historia de aquellos días difíciles de la Sierra.
¿Ustedes lo conocen o no lo conocen? Es el comandante Joel Iglesias, del Ejército Rebelde y el jefe de la Asociación de Jóvenes Rebeldes. Ahora les voy a explicar por qué razones está en ese puesto y por qué lo presento con orgullo en un día como hoy.
El comandante Joel Iglesias tiene 17 años. Cuando llegó a la Sierra tenía 15 años. Y cuando me lo presentaron no lo quise admitir porque era muy niño. En aquel momento había un saco de peines de ametralladora -la ametralladora que se usaba en aquella época- y nadie lo quería cargar. Se le puso como tarea y como prueba el que llevara ese saco por las empinadas lomas de la Sierra Maestra. El hecho de que esté hoy aquí indica que lo pudo llevar bien.
Pero hay mucho más que eso. Ustedes no habrán tenido tiempo, por el poco espacio que caminó, de ver que cojea de una pierna; ustedes no han podido ver, no han podido oír tampoco, porque no los ha saludado, que tiene la voz ronca y que no se le escucha bien. Ustedes no han podido ver que tiene en su cuerpo 10 cicatrices de balas enemigas, y que esa ronquera que tiene, esa cojera gloriosa, son los recuerdos de las balas enemigas, pues siempre estuvo en primer lugar en el combate y en los puestos de mayor responsabilidad.
Yo recuerdo que había un soldado - que después fue comandante - que murió hace poco por una equivocación trágica.
Ese comandante se llamaba Cristino Naranjo. Tenía cerca de cuarenta años, y el teniente que lo mandaba era el teniente Joel Iglesias, de quince años. Cristino le hablaba de tú a Joel, y Joel que lo mandaba, le hablaba de usted. Sin embargo, Cristino Naranjo nunca dejó de obedecer una orden, porque en nuestro Ejército Rebelde, siguiendo las orientaciones de Martí, no nos importaban ni los años, ni el pasado, ni la trayectoria política, ni la religión, ni la ideología anterior de un combatiente. Nos importaban los hechos en ese momento y su devoción a la causa revolucionaria.
Nosotros sabíamos también, por Martí, que no importaba el número de armas en la mano, sino el número de estrellas en la frente. Y Joel Iglesias, ya en aquella época, era de los que tenían muchas estrellas en la frente, no esa sola que hoy tiene como comandante del Ejército. Por eso quería presentárselo en un día como hoy, para que supieran que el Ejército Rebelde se preocupa de la juventud, y de darle a esa juventud que hoy asoma a la vida, lo mejor de sus hombres, lo mejor de sus ejemplos combatientes y de sus ejemplos de trabajo. Porque creemos que así se honra a Martí.
Quisiera decirles a ustedes muchas cosas como ésta hoy. Quisiera explicarles, para que me entiendan, para que lo sientan en lo más hondo de sus corazones, el porqué de esta lucha, de la que pasamos con las armas en la mano, de la que hoy sostenemos contra los poderes imperiales, y de la que quizás tengamos todavía que sostener mañana en el campo económico, o aún en el campo armado.
De todas las frases de Martí, hay una que creo que define como ninguna ese espíritu de Apóstol. Es aquella que dice: "Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado a cualquier mejilla de hombre".
Eso era, y es, el Ejército Rebelde y la Revolución cubana. Un Ejército y una Revolución que sienten en conjunto y en cada uno de sus miembros, la afrenta que significa el bofetón dado a cualquier mejilla de hombre en cualquier lugar de la tierra.
Es una Revolución hecha para el pueblo y mediante el esfuerzo del pueblo, que nació de abajo, que se nutrió de obreros y de campesinos, que exigió el sacrificio de obreros y de campesinos en todos los campos y en todas las ciudades de la Isla. Pero que ha sabido recordarlos en el momento del triunfo.
"Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar", decía Martí,... y asimismo, interpretando sus palabras, lo hicimos nosotros.
Hemos venido puestos por el pueblo y dispuestos a seguir aquí hasta que el pueblo quiera, a destruir todas las injusticias y a implantar un nuevo orden social.
No le tenemos miedo a palabras, ni a acusaciones, como no tuvo miedo Martí. Aquella vez que en un primero de Mayo - creo que de 1872 - en que varios héroes de la clase obrera norteamericana rendían su vida por defenderla y por defender los derechos del pueblo, Martí señalaba con valentía y emoción esa fecha, y marcaba el rostro de quien había vulnerado los derechos humanos, llevando al patíbulo a los defensores de la clase obrera. Y ese primero de Mayo que Martí apuntó en aquella época, es el mismo que la clase obrera del mundo entero, salvo los Estados Unidos, que tienen miedo de recordar esa fecha, recuerdan todos los años en todos los pueblos, y en todas las capitales del mundo, y Martí fue el primero en señalarlo, como siempre era el primero en señalar las injusticias. Como se levantó junto con los primeros patriotas y como sufrió la cárcel a los quince años; y como toda su vida no fue nada más que una vida destinada al sacrificio, pensando en el sacrificio y sabiendo que el sacrificio de él era necesario para la realidad futura, para esta realidad revolucionaria que todos ustedes viven hoy.
Martí nos enseñó esto a nosotros también. Nos enseñó que un revolucionario y un gobernante no pueden tener ni goces ni vida privada, que debe destinarlo todo a su pueblo, al pueblo que lo eligió, y lo manda a una posición de responsabilidad y de combate.
Y también cuando nos dedicamos todas las horas posibles del día y de la noche a trabajar por nuestro pueblo, pensamos en Martí y sentimos que estamos haciendo vivo el recuerdo del Apóstol...
Si de esta conversación entre ustedes y nosotros quedara algo, si no se esfumara, como se van las palabras, me gustaría que todos ustedes en el día de hoy... pensaran en Martí.
Pensaran como en un ser vivo, no como un dios ni como una cosa muerta; como algo que está presente en cada manifestación de la vida cubana, como está presente en cada manifestación de la vida cubana la voz, el aire, los gestos de nuestro gran y nunca bien llorado compañero Camilo Cienfuegos. Porque a los héroes, compañeros, a los héroes del pueblo, no se les puede separar del pueblo, no se les puede convertir en estatuas, en algo que está fuera de la vida de ese pueblo para el cual la dieron. El héroe popular debe ser una cosa viva y presente en cada momento de la historia de un pueblo.
Así como ustedes recuerdan a nuestro Camilo, así deben recordar a Martí, al Martí que habla y que piensa hoy, con el lenguaje de hoy, porque eso tienen de grande los grandes pensadores y revolucionarios: su lenguaje no envejece. Las palabras de Martí de hoy no son de museo, están incorporadas a nuestra lucha y son nuestro emblema, son nuestra bandera de combate.
Esa es mi recomendación final, que se acerquen a Martí sin pena, sin pensar que se acercan a un dios, sino a un hombre más grande que los demás hombres, más sabio y más sacrificado que los demás hombres, y pensar que lo reviven un poco cada vez que piensan en él, y lo reviven mucho cada vez que actúan como él quería que actuaran.
Recuerden ustedes que de todos los amores de Martí, su amor más grande estaba en la niñez y en la juventud, que a ellas dedicó sus páginas más tiernas y más sentidas y muchos años de su vida combatiendo. Para acabar, les pido que me despidan como empezaron, pero al revés: con "¡Viva Martí!", que está vivo.

Ernesto "Che" Guevara

Discurso que Ernesto "Che" Guevara pronunció durante la ceremonia en honor de José Martì organizado por la Asociación de los Jóvenes Rebeldes, el 28 de enero 1960.



Cari compagni,
bambini e adolescenti di oggi, uomini e donne di domani, eroi di domani; eroi, se sarà il caso, nei rigori della lotta armata; eroi, altrimenti, nella costruzione pacifica della nostra nazione sovrana.
Oggi è un giorno davvero particolare, una giornata che invita alla conversazione intima tra noi, che in qualche modo abbiamo contribuito con uno sforzo diretto alla Rivoluzione, e tutti voi.
Oggi si compie un altro anniversario della nascita di Josè Martì, e prima di entrare in argomento voglio premettere una cosa. Ho sentito qualche minuto fa: "Viva Che Guevara!" ma nessuno di voi è venuto in mente di gridare: "Viva Martí!"... E questo non va bene...
E non va bene per molte ragioni. Perché prima che nascesse il Che Guevara e tutti gli uomini che oggi hanno lottato, che hanno comandato come lui ha comandato, prima che nascesse tutta questa spinta liberatrice del popolo cubano, Martí era nato, aveva sofferto ed era morto sugli altari dell'ideale che oggi stiamo realizzando.
Di più: Martí fu il mentore diretto della nostra Rivoluzione, l'uomo alla cui parola bisognava sempre ricorrere per interpretare i fenomeni storici che stavamo vivendo, l'uomo la cui parola e il cui esempio bisognava ricordare ogni volta che si voleva dire o fare qualcosa di importante in questa patria... perché Josè Martí è molto più che cubano: è americano, appartiene a tutti i venti Paesi del nostro continente e la sua voce viene ascoltata e rispettata non soltanto qui a Cuba ma in tutta l'America.
E' toccato a noi l'onore di rendere viva la parola di Josè Martí nella sua patria, nel luogo in cui nacque. Ma ci sono molti modi di onorare Martí. Si può onorarlo celebrando religiosamente le festività che ogni anno indicano la data della sua nascita, o con la memoria del nefasto 19 maggio 1895. Si può onorare Martí citando le sue frasi, frasi belle, frasi perfette, e inoltre, e soprattutto, frasi giuste. Ma si può e si deve onorare Martí nel modo in cui avrebbe desiderato fosse fatto , quando diceva a pieni polmoni: "Il modo migliore di dire è fare".
Perciò noi abbiamo cercato di onorarlo facendo ciò che lui avrebbe voluto fare e che le circostanze politiche e le pallottole del colonialismo gli impedirono.
E non tutti, né molti - e forse nessuno -, possiamo essere Martí, ma tutti possiamo prendere esempio da Martí e cercare di seguire la sua strada nella misura delle nostre forze. Cercare di capirlo e di riviverlo con la nostra azione e la nostra condotta di oggi, perché quella guerra di indipendenza, quella lunga guerra di liberazione, ha avuto oggi la sua replica e ha avuto un gran numero di eroi modesti, ignoti, fuori dalle pagine della storia e che, tuttavia, hanno eseguito perfettamente i precetti e i comandamenti dell'apostolo.
Voglio oggi presentarvi un ragazzo che forse molti di voi già conoscono, e fare una piccola storia di questi giorni difficili sulla Sierra.
Lo conoscete o non lo conoscete? E' il comandante Joel Iglesias dell'Esercito Ribelle, e capo dell'Associazione dei Giovani Ribelli. Adesso vi voglio spiegare per quali ragioni occupa questo posto e perché lo presento con orgoglio in un giorno come questo.
Il comandante Joel Iglesias ha diciassette anni. Quando arrivò alla Sierra ne aveva quindici. E quando me lo presentarono non volli ammetterlo perché era troppo bambino. In quel periodo avevo un sacco di caricatori di mitragliatrice - la mitragliatrice che usavo a quell'epoca - e nessuno se li voleva caricare in spalla. Gli venne affidato il compito e la prova di portare quel sacco per le asperità accidentate della Sierra Maestra. Il fatto che è qui significa che riuscì a portarlo. Ma v'è molto di più. Voi non avrete il tempo di accorgervi, giacché ha camminato molto poco, che zoppica da un piede; non avete potuto vedere, non avete potuto neppure sentire, perché non vi ha salutato, che ha la voce roca e che si fatica a comprenderlo. Voi non avete potuto vedere che ha nel corpo dieci cicatrici di proiettili nemici e che la sua raucedine, il suo glorioso zoppicare, sono ricordi dei proiettili nemici, perché fu sempre in prima linea nel combattimento e nei posti di maggiore responsabilità.
Io ricordo che c'era un soldato - che in seguito fu anche lui comandante - che è morto poco tempo fa per un tragico errore.
Quel comandante si chiamava Cristino Naranjo. Aveva circa quarant'anni, e il tenente che lo comandava era il tenente Joel Iglesias, di quindici anni. Cristino dava del tu a Joel, e Joel, che lo comandava, gli dava del lei. Tuttavia Cristino Naranjo non mancò mai di obbedire a un solo ordine, perché nel nostro Esercito Ribelle, seguendo gli orientamenti di Martí, non ci si curava né dell'età, né del passato, né dei trascorsi politici, né della religione, né dell'ideologia precedente di un combattente. Ci importavano i fatti di quel momento e la dedizione alla causa rivoluzionaria.
Noi sapevamo anche, grazie a Martí, che non importava il numero di armi in mano, ma il numero di stelle sulla fronte. E Joel Iglesias, già a quell'epoca, era di quelli che avevano molte stelle sulla fronte, non quella sola che oggi ha come comandante dell'esercito. Per questo ho voluto presentarvelo in un giorno come oggi, perché sappiate che l'Esercito Ribelle si preoccupa della gioventù e di dare alla gioventù che oggi si affaccia alla vita il migliore dei suoi uomini, il migliore dei suoi esempi di lotta e dei suoi esempi di lavoro. Perché crediamo che è così che si onora Martí.
Volevo dirvi molte altre cose come questa, oggi. Volevo spiegarvi, affinché mi intendiate, affinché sentiate nel più profondo del cuore il perché di quella lotta in cui siamo passati con le armi alla mano, e di questa che oggi sosteniamo contro le potenze imperialiste, e che forse domani dovremo sostenere in campo economico, o anche sul campo di battaglia.
Tra tutte le frasi di Martí, ce n'è una che credo definisca come nessun'altra lo spirito dell'apostolo.
E'quella che dice: "Ogni vero uomo deve sentire sulla propria guancia lo schiaffo dato a qualunque guancia di uomo".
Questo era, ed è,l'Esercito Ribelle e la Rivoluzione cubana. Un esercito e una rivoluzione che sentono, nell'insieme e in ciascuno dei suoi compagni, l'affronto rappresentato dallo schiaffo dato a qualunque guancia di uomo in qualunque luogo della terra.
Si tratta di una Rivoluzione fatta per il popolo e mediante lo sforzo del popolo, nata dal basso, alimentata da operai e contadini, che ha richiesto il sacrificio di operai e contadini in tutti i campi e in tutte le città dell'isola. Ma che ha anche saputo ricordarli al momento della vittoria.
"Con i poveri della terra voglio condividere la mia sorte", diceva Martí... e altrettanto, interpretando le sue parole, abbiamo fatto noi.
Siamo stati scelti dal popolo e siamo disposti a continuare, fin quando il popolo lo vorrà, a distruggere tutte le ingiustizie e a instaurare un nuovo ordine sociale.
Non abbiamo paura delle parole né delle accuse come non ne ebbe paura Martí. Come in quel 1° Maggio - credo nel 1872 - in cui parecchi eroi della classe operaia nordamericana donavano la propria vita per difenderla e per difendere i diritti del popolo. Martí indicava con coraggio ed emozione quella data, che colpiva frontalmente chi aveva leso i diritti umani facendo salire al patibolo i difensori della classe operaia. E quel 1° Maggio, che Martí sottolineava allora, è lo stesso che la classe operaia del mondo intero - salvo negli Stati Uniti , dove hanno paura di ricordare quella data -, celebra tutti gli anni, e in tutte le capitali del mondo: e Martí fu il primo a sottolinearlo, come sempre era il primo a segnalare le ingiustizie. Così come si levò con i primi patrioti e come subì il carcere a quindici anni, e così come tutta la sua vita non fu nient'altro che una vita destinata al sacrificio, pensando al sacrificio e sapendo che il sacrificio suo era necessario alla realtà futura, a questa realtà rivoluzionaria che tutti voi oggi vivete.
Martí ci insegnò anche questo. Ci insegnò che un rivoluzionario e un uomo di governo non possono avere né gioie né vita privata, ma devono dedicare tutto al loro popolo, al popolo che li ha scelti e li ha assegnati a una posizione di responsabilità e di combattimento.
E anche quando noi dedichiamo tutte le ore possibili del giorno e della notte a lavorare per il nostro popolo, pensiamo a Martí e sentiamo di far rivivere il ricordo dell'apostolo...
Se da questa conversazione tra voi e noi dovesse restare qualcosa, se essa non sfumasse, come succede alle parole, mi piacerebbe che tutti nella giornata di oggi... pensassero a Martí.
Pensassero a lui come a una persona viva, non come a un dio né come a una cosa morta ma come a qualcosa che sia presente in ogni manifestazione della vita cubana, come in ogni manifestazione della vita cubana sono presenti la voce, l'andatura, i gesti del nostro grande e mai abbastanza compianto compagno Camino Cienfuegos. Perchè gli eroi, compagni, gli eroi del popolo non possono essere separati dal popolo, non si possono trasformare in statue, in qualcosa che è fuori dalla vita di quel popolo al quale donarono la loro. L'eroe popolare deve essere una cosa viva e presente in ogni momento della storia di un popolo.
Così come voi ricordate il nostro Camino , così dovete ricordare Martí, il Martí che parla e che pensa oggi, col linguaggio di oggi, perché questo hanno di grande i grandi pensatori rivoluzionari: il loro linguaggio non invecchia. Le parole di Martì oggi non sono da museo, sono inserite nella nostra lotta e sono il nostro emblema, sono la nostra bandiera di combattimento.
Questa è la mia raccomandazione finale: avvicinatevi a Martí senza timori, senza pensare di avvicinarvi a un dio, bensì a un uomo più grande degli altri uomini, più saggio e più pronto degli altri al sacrificio, e pensate che lo farete un poco rivivere ogni volta che penserete a lui, e molto lo fate rivivere ogni volta che agite come lui voleva che voi agiste.
Ricordatevi che fra tutti gli amori di Martí, il suo amore più grande era rivolto all'infanzia e alla gioventù , che a queste dedicò le sue pagine più tenere e commosse e molti anni della sua vita di lotte.
Per concludere , vi chiedo di congedarmi con un "Viva Martí!", che è vivo.

Ernesto "Che" Guevara

Discorso che Ernesto Che Guevara pronunciò durante la cerimonia in onore di Josè Martí organizzata dall'Associazione dei Giovani Ribelli , il 28 gennaio 1960.