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Che tu sia figlio di un re o capo di stato,
che tu sia buono come il pane o brutto e maleducato,
che tu sia pazzo o normale, gatto oppure cane,
guardia o ladro, non importa se sei fatto o ubriaco.
Puoi chiamarti dottore, puoi chiamarti scienziato,
puoi chiamarti ufficiale, puoi chiamarti soldato,
puoi persino morire...
Comunque l'Amore è là dove sei pronto a soffrire,
lasciando ogni cosa al suo posto e partire
anche tu come me...

Che giri a destra o a sinistra, vero o per finta
è così: la tua impressione è solo un punto di vista,
e non importa quale donna sposi o come si chiama,
ciò che hai fatto in questa vita e in una vita passata.
Puoi chiamarti dottore, puoi chiamarti scienziato,
puoi cambiare il tuo cognome e usare un nome inventato,
puoi persino morire...
Comunque l'amore è là dove sei pronto a soffrire,
lasciando ogni cosa al suo posto e partire
anche tu come me...
L'Amore, soltanto l'Amore può farti guarire
anche tu come me...

Comunque vada, che tu sia Dolce o Gabbana,
che tu sia figlio di una guerra santa, giusta o sbagliata,
non importa se dormi in una villa o per strada,
che tu sia uomo, donna, frocio, Lucio Dalla o Sinatra.
Puoi chiamarti dottore, puoi chiamarti scienziato,
puoi chiamarti ufficiale, puoi chiamarti soldato,
puoi persino morire...
L'Amore, soltanto l'Amore può farti guarire,
lasciando ogni cosa al suo posto e partire.
L'Amore è là dove sei pronto a morire
lasciando ogni cosa al suo posto e partire...
E partire...




Que tú seas hijo de un rey o jefe de estado,
que tú seas bueno como el pan o feo y maleducado,
que tú estés loco o normal, gato o bien perro,
guardia o ladrón, no importa si eres drogado o borracho.
Puedes llamarte médico, puedes llamarte científico,
puedes llamarte oficial, puedes llamarte soldado,
puedes hasta morir...
En todo caso el amor está allá dónde estás listo a sufrir,
dejando cada cosa a su sitio y partir
también tú como yo...

Qué vueltas a la derecha o a izquierda, verdadero o por simulación
es así: tu impresión sólo es un punto de vista,
y no importa cuál mujer se casa o como se llama,
lo que has hecho en esta vida y en una vida pasada.
Puedes llamarte médico, puedes llamarte científico,
puedes cambiar tu apellido y usar un nombre inventado,
puede hasta morir...
En todo caso el amor está allá dónde estás listo a sufrir,
dejando cada cosa a su sitio y partir
también tú como yo...
El Amor solamente el Amor puede hacerte curarte
también tú como yo...

En todo caso vaya, que tú seas Dolce o Gabbana,
que tú seas hijo de una guerra santa, justa o equivocada,
no importa si duermes en una villa o por la calle,
que tú seas hombre, mujer, maricon, Lucio Dalla o Sinatra.
Puedes llamarte médico, puedes llamarte científico,
puedes llamarte oficial, puedes llamarte soldado,
puedes hasta morir...
El Amor, solamente el Amor puede hacerte curar,
dejando cada cosa a su sitio y partir.
El Amor está allá donde estás listo a morir
dejando cada cosa a su sitio y partir...
Y partir...

Los primeros americanos

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En Cuba, según Cristóbal Colón, había sirenas con cara de hombre y plumas de gallo. En la Guayana, según sir Walter Raleigh, los nativos tenían los ojos en los hombros y la boca en el pecho. En Venezuela, según el fraile Pedro Simón, había indios de orejas tan, pero tan grandes que las arrastraban por los suelos al caminar. En el Río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés. Los talones adelante y los dedos atrás. Según Pedro Martín de Anglería, que escribió la primera historia de América, pero por supuesto nunca estuvo allí, los nativos americanos tenían rabos, y rabos tan pero tan largos que para sentarse necesitaban asientos con agujeros.
Así nos vieron. Y así vieron a América los Europeos del Renacimiento.
Hoy voy a contarles, a mi modo y manera, algunas historias que quisieran verlos,... a los antiguos americanos, a los primeros de todos, cómo fueron y cómo son.

La Historia que puedo ser

Cristóbal Colón no consiguió descubrir América porque no tenía visa y ni siquiera tenía pasaporte.
A Pedro Álvarez de Cabral no lo dejaron desembarcar en Brasil, porque podía contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas en el país.
Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistar México y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.
Pedro de Alvarado, rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia, en Chile, porque ninguno de los dos tenía el certificado policial de buena conducta.
Y los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costas de Massachussets no había cuotas abiertas de inmigración.

Americanos

Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio desde una cumbre en Panamá los dos Océanos. Los que allí vivían ¿Eran ciegos?
¿Quiénes pusieron sus nombres al tomate, a la papa, al maíz, al chocolate, a los ríos, a las montañas de América? Los que allí vivían ¿Eran mudos?
Lo escucharon los peregrinos del Mayflawer y desde entonces se repite siempre: Dios decía que América era la tierra prometida. Pero los que allí vivían ¿Eran sordos?
Los nietos de aquellos peregrinos del Norte se apoderaron del nombre "América"... y de todo lo demás o casi todo lo demás. Ahora Americanos son ellos. Nosotros, los que en las otras Américas vivimos, ¿Qué somos?

El diablo es indio

La Historia que pudo ser no fue la historia la historia que fue.
En la que fue, en la historia de a de veras, los conquistadores entraron en América y pudieron confirmar que Satán, expulsado de Europa, había encontrado refugio en las islas y las costas de América, besadas por su boca llameante.
Aquí en América habitaban seres bestiales, que llamaban "juego" al pecado carnal y lo practicaban sin horario ni contrato, y que ignoraban los diez mandamientos y los siete sacramentos y los siete pecados capitales y andaban en cueros y hasta tenían la costumbre de comerse entre sí.
La conquista de América fue una larga y dura tarea de exorcismo. Tan arraigado estaba el maligno en estas tierras, que cuando parecía que los indios estaban venerando a la Virgen, en realidad veneraban a la serpiente aplastada bajo sus pies. Y cuando adoraban la cruz, estaban en realidad celebrando el encuentro de la lluvia con la tierra. Los conquistadores cumplieron la misión de devolver a Dios, el oro, la plata y las muchas otras riquezas que el diablo había usurpado. No fue fácil recuperar el botín.
Menos mal que, que a veces recibían alguna ayudita desde las alturas.
Una vez, el señor de los infiernos preparó una emboscada, en el desfiladero que conducía al Cerro Rico de Potosí, para impedir el paso de los Españoles. Y desde el cielo bajó un arcángel, que le propinó tremenda paliza.

Fundación de la guerra bacteriológica

Mortifero fue para América el abrazo de Europa. Murieron nueve de cada diez nativos. Víctimas, sí, de las armas desconocidas que los conquistadores traían: la pólvora, el acero, los caballos; pero sobre todo víctimas de los guerreros más chiquitos, que fueron los más feroces, los involuntarios aliados de la conquista de las Américas: los virus y las bacterias. Las poblaciones nativas no tenían defensas contra enfermedades que no conocían, contra la viruela, contra la difteria, el tifus, la gripe, el sarampión... una cantidad enorme de pestes extrañas desconocidas, que mataron más que todo lo que mató el arcabuz o la espada, muchísimo más. La experiencia se repitió, ya tiempo después, en Australia, donde ocurrió lo mismo; y en el Norte de América también; donde se llegó en algunos casos a distribuir frazadas infectadas de viruela... porque se suponía que los indios eran intrusos en esas tierras que Dios había prometido a los colonos puritanos venidos de Inglaterra. Y hasta hubo un comandante, sir Jeffrey Hamster, que lo celebró y dijo: "Bienvenida sea la viruela para extirpar a esta raza execrable".

Continuidad del camino

Cuando alguien muere, cuando su tiempo acaba, ¿mueren también los andares, los deseares, los decires que se llamaron con su nombre en el mundo? Entre los indios del Alto Orinoco, quien muere pierde su nombre. Ellos comen las cenizas del muerto, mezcladas con plátano, con vino; y después de esa ceremonia ya nadie nunca más nombra al muerto, porque el muerto sigue estando con otros nombres, en otros cuerpos, que andan, desean y dicen.

Señor que calla

En la época colonial el Cerro Rico de Potosí produjo mucha palta y muchas viudas. Durante más de dos siglos, Europa celebró allí, en esas heladas alturas, una ceremonia caníbal, daba de comer carne humana al cerro a cambio de la plata que le arrancaba. De cada diez indios que entraban en los socavones, siete no volvían. El exterminio ocurrió en Bolivia, que todavía no se llamaba así, para hacer posible el desarrollo europeo del capitalismo que tampoco se llamaba así. El nombre del cerro provenía de la lengua indígena "Ppotocci", Potosí, significaba: "Truena, hace explosión", porque los indios creían que el cerro tronaba cada vez que le arrancaban la plata de sus entrañas.
Ahora el Cerro Rico de Potosí... vacío, vaciado, calla.

Ellos venían desde lejos

Si hubieran conocido la lengua de la ciudad, hubieran podido preguntar: ¿Quién sostiene a los aviones en el aire? O, ¿por qué los dioses nos negaron el acero? Pero ellos no conocían la lengua de la ciudad. Eran pastores de la Sierra Nevada de Santa Marta, que visitaban por primera vez la ciudad de Bogotá, y no conocían la lengua que hablaban esos millones de urbanoides que iban y venían por las calles ruidosas, sobre piernas, sobre ruedas, a todo vértigo. De modo que nada decían, pero, calladamente contemplaban el sentido, sin miedo, ni admiración, ni nada que no fuera compasión.
Porque calladamente se preguntaban: ¿Qué sería de todos ustedes si nosotros no hiciéramos salir el sol todos los días?

Tik

En el verano de 1972, Carlos Lankester, escuchó ésta palabra por primera vez. Él había sido invitado a una Asamblea de Indios Tzeltales, en el pueblo de Bachajón, y no entendía nada. No entendía la lengua. La discusión muy animada, le sonaba como algo así a una lluvia loca. Había una palabra que atravesaba esa lluvia, era la palabra "tik". Parecía una asamblea en clave de "tik". Tik, tik, tik... entre muchas otras palabras siempre sonaba la palabra tik. Carlos, antropólogo, lingüista, había andado mucho mundo y sabía que la palabra más usada en todas las lenguas es la palabra "Yo".
La palabra "Tik", que brilla, en los sentires y los vivires del pueblo Maya, significa: "Nosotros".

Promesa de América

El tigre azul romperá el mundo.
Otra tierra, la tierra sin mal, la tierra sin muerte será nacida de la aniquilación de esta tierra. Así lo pide ella. Ella pide morir porque pide nacer, esta tierra vieja y ofendida que esta cansadísima y ya ciega de tanto llorar. Moribunda la tierra atraviesa los días, basura del tiempo, y por la noche tira piedad a las estrellas. Pronto el padre primero escuchará la suplica del mundo. Tierra queriendo ser otra. Tierra queriendo morir, tierra queriendo nacer. Y entonces, soltará al tigre azul que duerme junta a la hamaca.
Esperando ese momento los indios guaraníes, viajan por la tierra condenada.
Y bailan sin parar, anunciando, celebrando el próximo nacimiento de la tierra nueva. La que será fundada sin vejez, ni enfermedad, ni nada que interrumpa la incesante siesta de vivir. El maíz crecerá por su cuenta. Las flechas se dispararan solas. Y no serán necesarios el castigo ni el perdón porque no habrá prohibición ni culpa.

La Creación

La mujer y el hombre soñaban que dios los estaba soñando. Dios los soñaba mientras cantaba envuelto en humo de tabaco y agitaba sus maracas y se sentía feliz y también estremecido por la duda y el misterio. Los indios Maquiritares saben que si dios sueña, sueña con comida, fructifica y da de comer; y si dios sueña con la vida, nace y da nacimiento... Y en el sueño de los Maquiritares, la mujer y el hombre soñaban que en el sueño de dios aparecía un gran huevo brillante. Y dentro del huevo ellos cantaban y bailaban, y armaban mucho alboroto porque estaban locos de ganas de nacer. Y soñaban que en el sueño de dios la alegría era mas fuerte que la duda y el misterio. Y dios soñando los creaba... Y cantando decía: "Rompo este huevo y nace la mujer; y nace el hombre; y juntos vivirán y morirán; y nacerán nuevamente y volverán a morir; y otra vez nacerán... Y nunca, nunca dejarán de nacer... porque la muerte es mentira".

Eduardo Galeano


A Cuba, secondo Cristoforo Colombo, c'erano sirene con viso di uomo e piume di gallo. Nella Guyana, secondo sir Walter Raleigh, i nativi avevano gli occhi alle spalle e la bocca nel petto. In Venezuela, secondo il frate Pedro Simón, c'erano indios con orecchie tanto, ma tanto grandi, che le strusciavano per terra camminando. Lungo il Rio delle Amazzoni, secondo Cristóbal de Acuña, i nativi avevano i piedi alla rovescia. I talloni avanti e le dita dietro. Secondo Pedro Martín de Anglería che scrisse la prima storia dell'America, ma ovviamente non la visitò mai, i nativi americani avevano code, e code tanto ma tanto lunghe che per sedersi avevano bisogno di sedie coi buchi.
Così ci videro. E così videro l'America gli Europei del Rinascimento.
Oggi vi racconto, a mio modo e maniera, alcune storie che dovrebbero riguardare... gli antichi americani, i primi fra tutti, come furono e come sono.

La Storia che avrebbe potuto essere

Cristoforo Colombo non potè scoprire l'America, perché non aveva visto e nemmeno passaporto.
A Pedro Alvares Cabral venne proibito di sbarcare in Brasile, perché poteva contagiare con la varicella, il morbillo, l'influenza ed altri morbi sconosciuti quel paese.
Hernán Cortés e Francisco Pizarro sono rimasti con la voglia di conquistare Messico e Perù, perché mancava loro il permesso di lavoro.
Pedro de Alvarado è stato respinto dal Guatemala e Pedro de Valdivia non è potuto entrare in Cile, perché non avevano i certificati penali di buona condotta.
I pellegrini del Mayflower sono stati restituiti al mare, perché nelle coste del Massachusetts non c'erano quote aperte per l'immigrazione.

Americani

Racconta la storia ufficiale che Basco Núñez de Balboa fu il primo uomo che vide da una cima di Panama i due Oceani. Quelli che lì vivevano erano ciechi?
Chi diede i loro nomi al pomodoro, alla patata, al mais, al cioccolato, ai fiumi, alle montagne d'America? Quelli che vivevano lì erano muti?
L'ascoltarono i pellegrini del Mayflawer e da allora si ripete sempre: Dio aveva detto che l'America era la terra promessa. Ma quelli che vivevano lì erano sordi?
I nipoti di quei pellegrini del Nord si impadronirono del nome "America"... e di tutto il resto o quasi tutto il resto. Ora sono Americani. Noi, quelli che viviamo nelle altre Americhe, chi siamo?

Il diavolo è indio

La Storia che avrebbe potuto essere non è stata la storia, la storia che fu.
In quella che fu, nella storia per davvero, i conquistatori entrarono in America e poterono confermare che Satana, sloggiato dall'Europa, aveva trovato rifugio nelle isole e lungo le coste dell'America, baciate dalla sua bocca fiammeggiante.
Qui in America abitavano esseri bestiali che chiamavano "gioco" il peccato carnale e lo praticavano senza orario né regole, e che ignoravano i dieci comandamenti e i sette sacramenti e i sette peccati capitali e andavano in giro nudi ed avevano perfino l'abitudine di mangiarsi tra loro.
La conquista dell'America fu un lungo e duro compito di esorcismo. Tanto radicato albergava il maligno in queste terre che quando sembrava che gli indios fossero devoti alla Vergine, in realtà veneravano il serpente schiacciato sotto i suoi piedi. E quando adoravano la croce, stavano in realtà celebrando l'incontro della pioggia con la terra. I conquistatori compirono la missione di restituire a Dio, l'oro, l'argento e le molte altre ricchezze che il diavolo aveva usurpato. Non fu facile recuperare il bottino.
Meno male che a volte ricevevano degli aiuto dall'alto dei cieli.
Una volta, il signore degli inferi preparò un'imboscata, nella gola che conduceva al Cerro Rico de Potosí, per ostacolare il passaggio degli Spagnoli. E dal cielo venne giù un arcangelo che lo colpì con una tremenda bastonata.

Origini della guerra batteriologica

Mortifero fu, per l'America, l'abbraccio dell'Europa. Morirono nove nativi su dieci. Vittime, sì, delle armi sconosciute che i conquistatori portavano: la polvere da sparo, l'acciaio, i cavalli; ma soprattutto vittime dei guerrieri più piccoli che furono i più feroci, involontari alleati della conquista delle Americhe: i virus e i batteri. Le popolazioni native non avevano difese contro malattie che non conoscevano, contro il vaiolo, contro la difterite, il tifo, l'influenza, il morbillo... una quantità enorme di morbi strani, sconosciuti, che ammazzarono più di quanto ne ammazzò l'archibugio o la spada, moltissimo di più. L'esperienza ebbe a ripetersi, tempo dopo, in Australia, dove accadde la stessa cosa; e anche nel Nordamerica; dove si arrivò in alcuni casi a distribuire coperte infettate di vaiolo... perché si riteneva gli indios fossero degli intrusi su quelle terre che Dio aveva promesso ai coloni puritani venuti dall'Inghilterra. E ci fu perfino un comandante, sir Jeffrey Hámster, che ne fece l'elogio e disse: "Benvenuto sia il vaiolo per estirpare questa razza esecrabile".

Continuità della strada

Quando qualcuno muore, quando il suo tempo finisce, muoiono anche i percorsi, i desideri, i discorsi che portarono il suo nome per il mondo? Tra gli indios dell'Alto Orinoco chi muore perde il suo nome. Essi mangiano le ceneri del morto, mischiate con banana, con vino; e dopo quella cerimonia nessuno nomina mai più il morto, perché il morto continua ad esistere con altri nomi, in altri corpi, che camminano, desiderano e dicono.

Un signore che tace

In epoca coloniale il Cerro Rico de Potosí produsse molto argento e molte vedove. Nel corso di più di due secoli, l'Europa celebrò lì, su quelle gelate altezze, una cerimonia cannibale: dava da mangiare carne umana alla montagna in cambio dell'argento che le strappava. Di ogni dieci indios che entravano nelle miniere, sette non tornavano. Lo sterminio accadde in Bolivia, che ancora non si chiamava così, per rendere possibile lo sviluppo europeo del capitalismo, che neanche si chiamava così. Il nome della montagna veniva dalla lingua indigena. "Ppotocci", Potosí, significava: "Tuona, fa esplosione", perché gli indios credevano che la montagna tuonasse ogni volta che le strappavano l'argento dalle viscere.
Ora il Cerro Rico di Potosí... svuotato, saccheggiato, tace.

Quelli che venivano da lontano

Se avessero conosciuto la lingua della città, avrebbero potuto domandare: Chi sostiene gli aeroplani in aria? O, perché gli dei ci negarono l'acciaio? Ma essi non conoscevano la lingua della città. Erano pastori della Sierra Nevada de Santa Marta che visitavano per la prima volta la città di Bogotà, e non conoscevano la lingua che parlavano quei milioni di urbanoidi che andavano e venivano per le strade rumorose, su gambe, su ruote, a velocità vertiginosa. Di modo che niente dicevano, ma, silenziosamente ne cercavano il senso, senza paura, né ammirazione, né niente che non fosse compassione.
Perché silenziosamente si domandavano: che cosa ne sarebbe di tutti voi se noi non facessimo sorgere il sole tutti i giorni?

Tik

Nell'estate del 1972, Carlos Lankester, ascoltò per la prima volta questa parola. Egli era stato invitato ad una Assemblea di Indios Tzeltales, nel paese di Bachajón, e non capiva niente. Non capiva la lingua. La discussione molto animata, gli sembrava qualcosa di molto simile ad una pioggia pazza. C'era una parola che attraversava quella pioggia, era la parola "tik". Sembrava un'assemblea in chiave di "tik". Tik, tik, tik... tra molte altre parole suonava sempre la parola tik. Carlos, antropologo, linguista, aveva viaggiato il mondo in lungo e in largo e sapeva che la parola più usata in tutte le lingue è la parola "Io".
La parola "Tik" che brilla, nei discorsi e nei modi di dire del popolo Maya, significa: "Noi".

Promessa d'America

La tigre azzurra distruggerà il mondo.
Un'altra terra, la terra senza male, la terra senza morte nascerà dell'annichilimento di questa terra. Così essa vuole. Chiede di morire perché chiede di nascere, questa terra vecchia ed offesa è stanca e ormai cieca a furia di piangere. Moribonda la terra attraversa i giorni, spazzatura del tempo, e di sera invoca pietà alle stelle. Presto il padre primo ascolterà la supplica del mondo. Volendo la terra essere altra. Volendo la terra morire, desiderando la terra nascere. Ed allora, libererà la tigre azzurra che dorme vicino l'amaca.
Aspettando quel momento gli indios guaranì, viaggiano per la terra condannata. E ballano senza fermarsi, annunciando, celebrando, la prossima nascita della terra nuova. Quella che sarà creata senza vecchiaia, né malattia, né niente che interrompa l'incessante siesta del vivere. Il mais crescerà per conto suo. Le frecce si scoccheranno da sole. E non saranno necessari né la punizione né il perdono perché non ci sarà proibizione né colpa.

La Creazione

La donna e l'uomo sognavano che dio stava sognandoli. Dio li sognava mentre cantava avvolto nel fumo di tabacco ed agitava le sue maracas e si sentiva felice ed anche scosso dal dubbio e dal mistero. Gli indios Maquiritares sanno che se dio sogna, sogna del cibo, fruttifica e dà da mangiare; e se dio sogna la vita, feconda e dà la nascita... E nel sogno dei Maquiritares, la donna e l'uomo sognavano che nel sogno di dio appariva un grande uovo brillante. E dentro l'uovo essi cantavano e ballavano, ed armavano un gran disordine perché erano pazzi dalla voglia di nascere. E sognavano che nel sogno di dio l'allegria era più forte del dubbio e del mistero. E dio sognando li creava... E cantando diceva: "Rompo quest'uovo e nasce la donna; e nasce l'uomo; ed insieme vivranno e moriranno; e nasceranno nuovamente e torneranno a morire; ed un'altra volta nasceranno... E mai, non smetteranno mai di nascere... perché la morte è bugia."

Eduardo Galeano


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¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos? ¿Y antes que los vikingos? Los que allí vivían, ¿no existían?
Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos?
¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos? Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía? Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar. Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón. Y como estaba seguro de haber entrado al Oriente por la puerta de atrás, creyó que eran indios de la India. Después, durante su segundo viaje, el almirante dictó un acta estableciendo que Cuba era parte del Asia.
El documento del 14 de junio de 1494 dejó constancia de que los tripulantes de sus tres naves lo reconocían así; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de diez mil maravedíes y se le cortaría la lengua. El notario, Hernán Pérez de Luna, dio fe. Y al pie firmaron los marinos que sabían firmar.
Los conquistadores exigían que América fuera lo que no era. No veían lo que veían, sino lo que querían ver: la fuente de la juventud, la ciudad del oro, el reino de las esmeraldas, el país de la canela. Y retrataron a los americanos tal como antes habían imaginado a los paganos de Oriente.
Cristóbal Colón vio en las costas de Cuba sirenas con caras de hombre y plumas de gallo, y supo que no lejos de allí los hombres y las mujeres tenían rabos. En la Guayana, según sir Walter Raleigh, había gente con los ojos en los hombros y la boca en el pecho. En Venezuela, según fray Pedro Simón, había indios de orejas tan grandes que las arrastraban por los suelos. En el río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés, con los talones adelante y los dedos atrás, y según Pedro Martín de Anglería las mujeres se mutilaban un seno para el mejor disparo de sus flechas Anglería, que escribió la primera historia de América pero nunca estuvo allí, afirmó también que en el Nuevo Mundo había gente con rabos, como había contado Colón, y sus rabos eran tan largos que sólo podían sentarse en asientos con agujeros.
El Código Negro prohibía la tortura de los esclavos en las colonias francesas. Pero no era por torturar, sino por educar, que los amos azotaban a sus negros y cuando huían les cortaban los tendones. Eran conmovedoras las leyes de Indias, que protegían a los indios en las colonias españolas. Pero más conmovedoras eran la picota y la horca clavadas en el centro de cada Plaza Mayor. Muy convincente resultaba la lectura del Requerimiento, que en vísperas del asalto a cada aldea explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos. Pero este Requerimiento de obediencia se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio, porque los indios dormían, a algunas leguas de distancia, y no tenían la menor idea de lo que se les venía encima.
Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza. Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo? En el año 1942, cuando Estados Unidos entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección. ¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra?
Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro. ¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones? Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile. El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó:
- ¡Nosotros seremos cada vez más!
- ¿Con qué mujeres? Preguntó el jefe indio.
- Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos.
Los invasores llamaron caníbales a los antiguos americanos, pero más caníbal era el Cerro Rico de Potosí, cuyas bocas comían carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa.
Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces.
Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban. que debían exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y los peregrinos del Mayflower.

Memoria del Fuego II, Las caras y las máscaras, Eduardo Galeano



Colombo scoprì l'America nel 1492? O prima di lui la scoprirono i vichinghi? E prima dei vichinghi? Ma quelli che vivevano là forse non esistevano?
Per la storia ufficiale Vasco Núñez de Balboa fu il primo uomo che vide, da una cima di Panama, i due oceani. Ma quelli che vivevano là erano forse ciechi?
Chi mise i primi nomi al mais e alla patata e al pomodoro e al cioccolato e alle montagne e ai fiumi d'America? Hernán Cortés? Francisco Pizarro? Ma quelli che vivevano là erano forse muti? Ci hanno sempre detto, e continuano a dirci, che i pellegrini del Mayflower andarono a popolare l'America. Ma l'America era forse vuota? Siccome Colombo non capiva quello che dicevano, pensò che non sapessero parlare. Siccome andavano in giro nudi, erano mansueti e davano tutto in cambio di nulla, pensò che non fossero individui razionali. E siccome era sicuro di essere entrato in Oriente dalla porta di servizio, pensò che fossero indiani dell'India. Poi, durante il suo secondo viaggio, l'ammiraglio con un proclama stabilì che Cuba faceva parte dell'Asia.
Il documento del 14 giugno 1494 confermò che l'equipaggio delle sue tre navi lo riconobbe per tale, e che a chi avesse detto il contrario sarebbero state inflitte cento frustate, avrebbe pagato una penale di diecimila maravedí e gli sarebbe stata mozzata la lingua. Il notaio, Hernán Pérez de Luna, gli attribuì pubblica fede. E in calce firmarono i marinai che sapevano firmare.
I conquistatori pretendevano che l'America fosse quel che non era. Non vedevano quello che vedevano, bensì quello che volevano vedere: la fonte dell'eterna giovinezza, la città dell'oro, il regno degli smeraldi, il paese della cannella. E ritrassero gli americani così come in passato avevano immaginato i pagani d'Oriente.
Cristoforo Colombo vide lungo le coste di Cuba sirene con volti di uomo e piume di gallo, e venne a sapere che non lontano da lì gli uomini e le donne avevano la coda. Nella Guayana, secondo sir Walter Raleigh, c'era gente con gli occhi sulla schiena e la bocca nel petto. In Venezuela, secondo frate Pedro Simón, c'erano indios con orecchie così grandi che le trascinavano per terra. Nel Río delle Amazzoni, secondo Cristóbal de Acuña, gli indigeni avevano i piedi alla rovescia, coi talloni davanti e le dita dietro, e secondo Pedro Martín de Anglería le donne si mutilavano un seno per tirare meglio le loro frecce. Anche Anglería, il quale scrisse la prima storia d'America senza esserci mai stato, affermò che nel Nuovo Mondo c'erano persone con la coda, come aveva raccontato Colombo, e che la loro coda era così lunga che si potevano sedere solo su sedie con il buco.
Il Codice Nero proibiva la tortura degli schiavi nelle colonie francesi. Ma non era certo per torturare, bensì per educare, che i padroni frustavano i loro negri, e che, quando questi fuggivano, gli recidevano i tendini. Erano commoventi le Leggi delle Indie, che proteggevano gli indigeni nelle colonie spagnole, ma ancora più commoventi erano la gogna e la forca piantate nel centro di ogni Plaza Mayor. Assai convincente era la lettura dell'Ingiunzione che, alla vigilia dell'assalto di ogni villaggio, spiegava agli indigeni che Dio era venuto al mondo e che aveva lasciato al suo posto San Pietro e che San Pietro aveva come successore il Santo Padre e che il Santo Padre aveva fatto mercè alla regina di Castiglia di tutta quella terra e che pertanto dovevano andarsene da lì o pagare il tributo in oro e che in caso di rifiuto o di ritardo gli si sarebbe fatta la guerra e loro sarebbero stati trasformati in schiavi, e così pure le loro mogli e i loro figli. Ma questa Ingiunzione di Obbedienza si leggeva sul monte, in piena notte, in lingua castigliana e senza interprete, in presenza del notaio e di nessun indigeno, perché gli indigeni dormivano ad alcune leghe di distanza, e non avevano la minima idea di quanto gli stava per piombare addosso.
Fino a non molto tempo fa, il 12 ottobre era il Giorno della Razza. Ma esiste davvero una cosa simile? Che cos'è la Razza, oltre ad essere una menzogna utile per spremere e sterminare il prossimo? Nell'anno 1942, quando gli Stati Uniti entrarono nel conflitto mondiale, la Croce Rossa di quel paese decise che il sangue nero non sarebbe stato ammesso nelle sue banche del plasma. Si sarebbe così evitato che la mescolanza di razze, proibita a letto, si facesse per iniezione. Qualcuno ha mai visto sangue nero?
In seguito, il Giorno della Razza è diventato il Giorno dell'Incontro. Sono forse incontri le invasioni coloniali? Quelle di ieri e quelle di oggi: incontri? Non bisognerebbe forse chiamarle stupri? Forse l'episodio più rivelatore della storia d'America accadde nell'anno 1563, in Cile. Il fortino di Arauco era assediato dagli indios, senz'acqua né cibo, ma il capitano Lorenzo Bernal rifiutò di arrendersi. Dallo steccato, gridò:
-Noi saremo sempre di più!
-Con quali donne? domandò il capo indigeno.
-Con le vostre. Noi gli faremo fare figli che saranno i vostri padroni.
Gli invasori chiamarono cannibali gli antichi americani, ma più cannibale era il Cerro Rico di Potosí, le cui bocche mangiavano carne indigena per alimentare lo sviluppo del capitalismo europeo.
E li chiamarono idolatri, perché credevano che la natura è sacra e che siamo fratelli di tutto quel che ha gambe, zampe, ali o radici.
E li chiamarono selvaggi. Almeno in questo non si sbagliarono. Gli indigeni erano così rozzi che ignoravano di dover richiedere il visto, il certificato di buona condotta e il permesso di lavoro a Colombo, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro e ai pellegrini del Mayflower.

Memoria del fuoco II, I volti e le maschere, Eduardo Galeano

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La vida según Galeano:
Mujeres
Niños

Imperdonable

Hizo lo que dijo, y dijo lo que pensó...

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El Che Guevara se equivocó, no se equivocó... no lo sé.
No lo sé y creo que en el fondo no me importa, porque lo que si sé es que no le reprochan que se haya equivocado. En el fondo, el Che cometió un pecado imperdonable, un pecado que no se perdona: hizo lo que dijo, y dijo lo que pensó. Imperdonable.
En América Latina, no se como será en otros lugares del mundo, pero en América Latina la palabra y el acto no se encuentran nunca. A veces se cruzan, por la casualidad, y no se saludan, porque no se reconocen.

Eduardo Galeano


Soy un revolucionario

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Un pueblo puede liberarse a sí mismo
pese a su jaulas de animales electrodomésticos
en la vanguardia de América
debemos hacer sacrificios
por el camino lento de la plena libertad.

Y si el revolucionario
non tiene otro descanso que su muerte
que renuncie al descanso y sobreviva
que nada o nadie lo detenga
siquiera por un istante de beso
o por algún calor de piel o prebenda.

Los hechos de la conciencia interesan tanto
como la perfección de un resultado
luchamos contra la miseria
pero al mismo tiempo contra la enajenación.

Dejenme decirlo
el revolucionario verdadero
está guiado por grandes
sentimientos de amor,
tiene hijos que non aprenden a llamarlo,
mujeres que hacen parte de su sacrificio,
sus amigos son sus compañeros de la revolución.

Adiós viejos ésta es la definitiva
no lo busco pero está dentro del cálculo.
Adiós Fidel, ésta es la definitiva
bajo los cielo de la gran patria del Bolívar
la luna de Higueras es la luna de Playa Girón.
Soy un revolucionario cubano
Soy un revolucionario de América

Señor coronel, soy Ernesto, el Che Guevara
dispare, seré tan útil muerto como vivo.

Manuel Vázquez Montalbán




















Un popolo può liberare se stesso
dalle sue gabbie di animali elettrodomestici
ma all’avanguardia d’America
dobbiamo fare dei sacrifici
verso il cammino lento della piena libertà.

e se il rivoluzionario
non trova altro riposo che la morte,
che rinunci al riposo e sopravviva;
niente o nessuno lo trattenga,
anche per il momento di un bacio
o per qualche calore di pelle o prebenda.

I problemi di coscienza interessano tanto
quanto la piena perfezione di un risultato
lottiamo contro la miseria
ma allo stesso tempo contro la sopraffazione.

Lasciate che lo dica
mai l rivoluzionario quando è vero
è guidato da un grande
sentimento d’amore,
ha dei figli che non riescono a chiamarlo,
mogli che fan parte di quel sacrificio,
suoi amici sono compañeros de la revolucion.

Addio vecchi, oggi è il giorno conclusivo;
non lo cerco, ma è già tutto nel mio calcolo.
Addio Fidel, oggi è l’atto conclusivo;
sotto il mio cielo, nella gran patria di Bolìvar
la luna de Higueras è la luna de Playa Giron.
Sono un rivoluzionario cubano.
Sono un rivoluzionario d’America.

Signor Colonnello, sono Ernesto, il “Che” Guevara.
Mi spari, tanto sarò utile da morto come da vivo.


Il testo della canzone è la traduzione del Poema al "Che" di Manuel Vàzquez Montalbàn, musicato da Juan Carlos "Flaco" Biondini. Il poema di Montalbàn è basato sugli scritti dello stesso Che Guevara.

El humanismo revolucionario

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Vivimos en una época de marcha triunfal de la mundialización neo-liberal, de hegemonía abrumadora del "pensamiento único". Para enfrentar el sistema capitalista, en su globalidad intrínsecamente perversa, necesitamos más que nunca de formas de pensamiento y de acción que sean universales, globales, planetarias. De ideas y de ejemplos que sean antagónicos, de la manera más radical, a la idolatría del mercado y del dinero, que se transformó en la religión dominante. Ernesto Che Guevara, como pocos otros dirigentes de la izquierda en el siglo XX, fue un espíritu universal, un internacionalista y un revolucionario consecuente.
Por estas razones, no es de sorprender el interés que suscita, en los últimos tiempos, la figura del Che Guevara. La cantidad de libros, conferencias, artículos, películas y discusiones sobre él no se explica solamente por el efecto conmemorativo del 30º aniversario. ¿Quién se interesaba, en 1983, por los 30 años de la muerte de Stalin?
Los años pasan, las modas cambian, a los modernismos suceden los post-modernismos, las dictaduras son reemplazadas por las democraduras, el keynesianismo por el neo-liberalismo, el muro de Berlín por el muro del dinero. Pero el mensaje del Che Guevara, treinta años después, es una antorcha que sigue quemando, en este oscuro y frío final de siglo.
En sus "Tesis sobre el concepto de historia", Walter Benjamín - el pensador marxista judío-alemán que se suicidó en 1940 para no caer en las manos de la Gestapo - escribía que la memoria de los antepasados vencidos y asesinados es una de las más profundas fuentes de inspiración de la acción revolucionaria de los oprimidos. Ernesto Guevara -junto con José Martí, Emiliano Zapata, Augusto Sandino, Farabundo Martí y Camilo Torres- es una de estas víctimas que cayeron de pie, peleando con las armas en la mano, y que se han vuelto para siempre semillas del futuro sembradas en la tierra latinoamericana, estrellas en el cielo de la esperanza popular, carbones ardientes bajo las cenizas del desencanto.
En todas las manifestaciones revolucionarias en América Latina de los últimos años, de Nicaragua a El Salvador, de Guatemala a México, se percibe la presencia, a veces invisible, del "guevarismo". Su herencia se manifiesta tanto en la imaginación colectiva de los combatientes, como en sus debates sobre los métodos, la estrategia y la naturaleza de la lucha. Se puede considerar el mensaje del Che como una semilla que germinó, durante estos treinta años, en la cultura política de la izquierda latinoamericana, produciendo ramas, hojas y frutos. O como uno de los hilos rojos con los cuales se tejen, de la Patagonia hasta el Río Grande, los sueños, las utopías y las acciones revolucionarias.
¿Estarían hoy en día superadas las ideas del Che? ¿Sería ahora posible cambiar las sociedades latinoamericanas, en las cuales una oligarquía atrincherada en el poder desde siglos monopoliza los recursos, las riquezas y las armas, explotando y oprimiendo al pueblo, sin revolución? Es la tesis que defienden en los últimos años algunos teóricos de la izquierda realista en América Latina, empezando por el talentoso escritor y periodista mexicano Jorge Castañeda, en su reciente libro La utopía desarmada (1993). Pero, a pocos meses de publicado el libro, se dio el levantamiento insurreccional de los indígenas de Chiapas, bajo el liderazgo de una organización de utopistas armados, el EZLN, cuyos principales dirigentes tienen sus orígenes en el guevarismo. Es verdad que los zapatistas, contrariamente a los grupos de guerrilla tradicionales, no tienen por objetivo "tomar el poder", sino suscitar la auto-organización de la sociedad civil mexicana en vista de una profunda transformación del sistema social y político del país. Pero sin el levantamiento de enero de 1994, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional no se hubiera transformado en una referencia para las víctimas del neo-liberalismo, no sólo en México, sino en toda la América Latina y en el mundo.
Curiosamente, el mismo Jorge Castañeda, en un artículo reciente, publicado en la revista Newsweek, empieza a preguntarse si será realmente posible redistribuir, por métodos democráticos, la riqueza y el poder, concentrados en manos de la élites ricas y poderosas, transformando las estructuras sociales ancestrales de América Latina: si esto se revela, en finales del siglo, demasiado difícil, habrá que reconocer que "después de todo, Guevara no estaba tan equivocado".
El Che no fue solamente un combatiente heroico, sino también un pensador revolucionario, el portador de un proyecto político y moral, de un conjunto de ideas y valores por las cuales luchó y murió. La filosofía que le da a sus opciones políticas e ideológicas su coherencia, su color, su temperatura, es un profundo y auténtico humanismo revolucionario. Para el Che, el verdadero comunista, el verdadero revolucionario es aquel que considera siempre los grandes problemas de la humanidad como sus problemas personales, aquel que es capaz de "sentirse angustiado cuando se asesina a un hombre en cualquier rincón del mundo y sentirse entusiasmado cuando en algún rincón del mundo se alza una nueva bandera de libertad". El internacionalismo del Che - a la vez modo de vida, fe secular, imperativo categórico y patria espiritual - fue la expresión más auténtica, más pura, más combativa y más concreta de este humanismo revolucionario.
Hay una frase de Martí que el Che citaba con frecuencia en sus discursos y en la cual veía "la bandera de la dignidad humana": "Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado a cualquier mejilla de hombre". La lucha por esta dignidad es el principio ético que va a inspirar a Ernesto Guevara en todas sus acciones, desde la batalla de Santa Clara hasta la última tentativa desesperada en las montañas de Bolivia. Tiene tal vez su origen en el Don Quijote, obra que el Che leía en la Sierra Maestra, en los "cursos de literatura" que daba a los reclutas campesinos de la guerrilla, y héroe con el cual se identificaba, irónicamente, en la última carta a sus padres. Pero no por eso es ajena al marxismo. ¿No ha escrito el propio Marx: "El proletariado necesita de su dignidad más todavía que de su pan?" ("El comunismo del Observador Renano", septiembre del 1847).
El humanismo del Che era, sin duda ninguna, marxista -pero se trata de un marxismo "heterodoxo", muy distinto de los dogmas de los manuales soviéticos, o de las interpretaciones "estructuralistas" y "anti-humanistas" que se desarrollaron en Europa y América Latina a partir de mediados de los años ‘60. Si el joven Marx de los Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844 le interesa tanto, es porque plantea "concretamente al hombre como individuo humano y los problemas de su liberación como ser social", y porque insiste en la importancia de la conciencia en la lucha contra la enajenación: "Sin esta conciencia, que engloba la de su ser social, no puede haber comunismo". Pero el Che también descubre, con su profunda sensibilidad, el humanismo de El Capital: "El peso de este monumento de la inteligencia humana es tal que nos ha hecho olvidar frecuentemente el carácter humanista (en el mejor sentido de la palabra) de sus inquietudes. La mecánica de las relaciones de producción y su consecuencia, la lucha de clases, oculta en cierta medida el hecho objetivo de que son hombres los que se mueven en el ambiente histórico".
Enemigo mortal del capitalismo y del imperialismo, Ernesto Guevara soñaba con un mundo de justicia y libertad en el cual el hombre deje de ser un lobo para los otros hombres. El ser humano de esta nueva sociedad, que el Che llamaba "el hombre nuevo" o "el hombre del siglo XXI" sería el individuo que ha roto las cadenas de la enajenación, y que se relaciona con los demás con lazos de solidaridad real, de fraternidad universal concreta. Este mundo nuevo, más allá de la esclavitud capitalista, no podía ser sino el socialismo. Es conocido su planteamiento en la célebre "Carta a la Tricontinental" (1967): "No hay más cambios que hacer: o revolución socialista o caricatura de revolución".
Aunque el Che nunca llegó a elaborar una teoría acabada sobre el papel de la democracia en la transición socialista -tal vez la principal laguna de su obra- rechazaba las concepciones autoritarias y dictatoriales que tanto daño hicieron al socialismo en el siglo XX. A los que pretendieron, desde arriba, "educar al pueblo" - falsa doctrina ya criticada por Marx en las Tesis sobre Feuerbach (¿quién va a educar al educador?) - el Che contestaba, en un discurso del 1960: "La primera receta para educar al pueblo... es hacerlo entrar en revolución. Nunca pretendan educar a un pueblo, para que, por medio de la educación solamente, y con un gobierno despótico encima, aprenda a conquistar sus derechos. Enséñenle, primero que nada, a conquistar sus derechos, y ese pueblo, cuando esté representado en el gobierno, aprenderá todo lo que se le enseñe, y mucho más: será el maestro de todos sin ningún esfuerzo". En otras palabras: la única pedagogía emancipadora es la auto-educación de los pueblos por su propia práctica revolucionaria o, como lo planteaba Marx en la Ideología Alemana, "en la actividad revolucionaria, el cambio de sí mismo coincide con la modificación de las condiciones".
Sus ideas sobre el socialismo y la democracia estaban aún en evolución en el momento de su muerte, pero se observa claramente en sus discursos y escritos un posicionamiento cada vez más crítico hacia el así llamado "socialismo real" de los herederos del stalinismo. En su famoso "Discurso de Argel" (febrero del 1965), él llamaba a los países que se reclamaban del socialismo a "liquidar su complicidad tácita con los países explotadores del Occidente", que se traducía en las relaciones de intercambio desigual que llevaban con los pueblos en lucha contra el imperialismo. Para el Che "no puede existir socialismo si en las conciencias no se opera un cambio que provoque una nueva actitud fraternal frente a la humanidad, tanto de índole individual, en la sociedad que se construye o está construido el socialismo, como de índole mundial en relación a todos los pueblos que sufren la opresión imperialista".
Analizando en su ensayo de marzo de 1965, "El socialismo el hombre en Cuba, los modelos de construcción del socialismo vigentes en Europa oriental", el Che rechazaba, siempre a partir de su perspectiva humanista revolucionaria, la concepción que pretendía "vencer al capitalismo con sus propios fetiches": "Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía tomada como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etc), se puede llegar a un callejón sin salida ... Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer el hombre nuevo".
Uno de los principales peligros del modelo importado de la URSS es el incremento de la desigualdad social y la formación de una capa privilegiada de tecnócratas y burócratas: en este sistema de retribución "son los directores quienes ganan cada vez más. Basta ver en el último proyecto de la RDA, la importancia que adquiere la gestión de director, o mejor, la retribución de la gestión del director".
El socialismo en las Américas, decía José Carlos Mariátegui, no debe ser copia y calco, sino creación heroica. Esto fue precisamente lo que trató de hacer el Che, al rechazar las propuestas de copiar los modelos "realmente existentes", y al buscar una vía nueva, más radical, más igualitaria, más fraterna, más humana, más consecuente con la ética comunista, hacia el socialismo.
Ocho de octubre del 1967: fecha que quedará para siempre en el calendario milenario de la marcha de la humanidad oprimida hacia su auto-emancipación. Las balas pueden asesinar a un combatiente de la libertad pero no sus ideales. Estos sobrevivirán, siempre y cuando germinen en la conciencia de las generaciones que retoman la lucha. Es lo que han descubierto, para su rabia y decepción, los miserables que mataron a Rosa Luxemburg, a León Trotsky, a Emiliano Zapata y al Che Guevara.
El mundo de hoy, después del fin del llamado "socialismo real", el mundo de la idolatría del dinero y de la religión neo-liberal, parece que está a muchos años-luz de la época en la que luchó y soñó Ernesto Guevara. Pero, para los que no creen en el pseudo-hegeliano "fin de la historia", ni en la eterna perennidad de la explotación capitalista, para los que rechazan las monstruosas injusticias sociales generadas por este sistema, y la marginalización de los pueblos del Sur por el "Nuevo Orden Mundial" imperialista, el mensaje humanista y revolucionario del Che es, hoy más que nunca, una ventanilla abierta hacia el futuro.

Michael Löwy




Viviamo in un'epoca di marcia trionfale della globalizzazione neo-liberale, di egemonia opprimente del "pensiero unico". Per affrontare il sistema capitalista, nella sua globalità intrinsecamente perversa, necessitiamo più che mai di forme di pensiero e di azione che siano universali, globali, planetarie. Di idee e di esempi che siano antagonistici, nella maniera più radicale, all'idolatria del mercato e del denaro che si è trasformata nella religione dominante. Ernesto Che Guevara, come pochi altri dirigenti della sinistra nel secolo XX, fu uno spirito universale, un internazionalista ed un rivoluzionario coerente.
Per queste ragioni, non deve sorprendere l'interesse che suscita, negli ultimi tempi, la figura di Che Guevara. La quantità di libri, conferenze, articoli, film e discussioni su di lui non si spiega solamente per l'effetto commemorativo del 30° anniversario. Chi si interessava, nel 1983, dei 30 anni dalla morte di Stalin?
Gli anni passano, le mode cambiano, ai modernismi succedono i post-modernismi, le dittature sono rimpiazzate dalle "democrature", il keynesianismo dal neo-liberalismo, il muro di Berlino dal muro del denaro. Ma il messaggio di Che Guevara, trent'anni dopo, è una fiaccola che continua a bruciare, in questo oscuro e freddo finale di secolo.
Nella sua "Tesi sul concetto di storia", Walter Benjamin - il pensatore marxista ebreo-tedesco che si suicidò nel 1940 per non cadere nelle mani dalla Gestapo - scriveva che la memoria degli antenati vinti ed assassinati è una delle più profonde fonti di ispirazione dell'azione rivoluzionaria degli oppressi. Ernesto Guevara - insieme a José Martí, Emiliano Zapata, Augusto Sandino, Farabundo Martí e Camilo Torres - è una di quelle vittime che caddero in piedi, combattendo con le armi in pugno, e che si sono trasformati per sempre in semi di futuro disseminati nella terra latinoamericana, stelle nel cielo della speranza popolare, carboni ardenti sotto le ceneri del disincanto.
In tutte le manifestazioni rivoluzionarie nell'America Latina degli ultimi anni, dal Nicaragua a El Salvador, dal Guatemala al Messico, si percepisce la presenza, a volte invisibile, del "guevarismo". La sua eredità si manifesta tanto nell'immaginazione collettiva dei combattenti, quanto nei loro dibattiti sui metodi, la strategia e la natura della lotta. Il messaggio del Che può considerarsi come un seme che è germogliato, nel corso di questi trenta anni, nella cultura politica della sinistra latinoamericana, producendo rami, foglie e frutti. O come uno dei fili rossi coi quali si intessono, della Patagonia fino al Rio Grande, i sogni, le utopie e le azioni rivoluzionarie.
Sarebbero oggigiorno superate le idee del Che? Sarebbe oggi possibile cambiare le società latinoamericane, nelle quali un'oligarchia trincerata nel potere da secoli monopolizza le risorse, le ricchezze e le armi, sfruttando ed opprimendo il popolo, senza la rivoluzione? È la tesi che difendono negli ultimi anni alcuni teorici della sinistra realistica in America Latina, a cominciare dal dotato scrittore e giornalista messicano Jorge Castañeda, nel suo recente libro L'utopia disarmata (1993). Ma, a pochi mesi dall'uscita del libro, si verificò il sollevamento insurrezionale degli indigeni del Chiapas, sotto la leadership di un'organizzazione di utopisti armati, l'EZLN, i cui principali dirigenti hanno le loro origini proprio nel guevarismo. È vero che gli zapatisti, contrariamente ai gruppi di guerriglia tradizionali, non hanno per obiettivo quello di "prendere il potere", bensì di suscitare l'auto-organizzazione della società civile messicana in considerazione di una profonda trasformazione del sistema sociale e politico del paese. Ma senza la sollevazione del gennaio 1994, l'Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale non si sarebbe trasformato in un riferimento per le vittime del neo-liberalismo, non solo in Messico, bensì in tutta la l'America Latina e nel mondo.
Curiosamente, lo stesso Jorge Castañeda, in un recente articolo, pubblicato sulla rivista Newsweek, comincia a domandarsi se sia realmente possibile ridistribuire, con metodi democratici, la ricchezza ed il potere, concentrati nelle mani delle élite ricche e poderose, trasformando le strutture sociali ancestrali dell'America Latina: se questo si rivela, al finire del secolo, troppo difficile, bisognerà riconoscere che "dopo tutto, Guevara non si sbagliava".
Il Che non fu solamente un combattente eroico, ma anche un pensatore rivoluzionario, portatore di un progetto politico e morale, di un insieme di idee e valori per i quali lottò e morì. La filosofia che dà alle sue opzioni politiche ed ideologiche la loro coerenza, il loro colore, la loro temperatura, è un profondo ed autentico umanesimo rivoluzionario. Per il Che, il vero comunista, il vero rivoluzionario è quello che considera sempre i grandi problemi dell'umanità come suoi problemi personali, quello che è capace di "sentirsi angosciato quando si assassina un uomo in qualunque angolo del mondo e sentirsi entusiasmato quando in qualche angolo del mondo si solleva una nuova bandiera di libertà". L'internazionalismo del Che - contemporaneamente modo di vita, fede secolare, imperativo categorico e patria spirituale - fu l'espressione più autentica, più pura, più combattiva e più concreta di questo umanesimo rivoluzionario.
C'è una frase di Martí che il Che citava frequentemente nei suoi discorsi e nella quale vedeva "la bandiera della dignità umana": "Ogni vero uomo deve sentire sulla propria guancia lo schiaffo dato sulla guancia di un altro uomo". La lotta per questa dignità è il principio etico che ispira Ernesto Guevara in tutte le sue azioni, dalla battaglia di Santa Clara fino all'ultimo tentativo disperato sulle montagne della Bolivia. Trae forse la origine dal Don Chisciotte, opera che il Che leggeva sulla Sierra Maestra, nei "corsi di letteratura" che dava alle reclute contadine della guerriglia, ed eroe col quale si identificava, ironicamente, nell'ultima lettera ai suoi genitori. Ma non per questo è alieno al marxismo. Non ha scritto proprio Marx: "Il proletariato ha bisogno della sua dignità più ancora che del suo pane?" ("Il comunismo dell'Osservatore Renano", settembre del 1847).
L'umanesimo del Che era, senza dubbio alcuno, marxista, ma si tratta di un marxismo "eterodosso", molto diverso dai dogmi dei manuali sovietici, o dalle interpretazioni "strutturaliste" e "anti-umaniste" che si svilupparono in Europa ed America Latina a partire dalla metà degli anni '60. Se il giovane Marx dei Manoscritti Economico-filosofici del 1844 gli interessa tanto, è perché tratta "concretamente dell'uomo come individuo umano e dei problemi della sua liberazione come essere sociale", e perché insiste sull'importanza della coscienza nella lotta contro l'alienazione: "Senza questa coscienza che ingloba quella del suo essere sociale, non può avervi comunismo". Ma il Che scopre anche, con la sua profonda sensibilità, l'umanesimo del Capitale: "Il peso di questo monumento dell'intelligenza umana è tale che ci ha fatto dimenticare frequentemente il carattere umanista (nel senso migliore della parola) delle sue inquietudini. La meccanica delle relazioni di produzione e le sue conseguenze, la lotta di classe, nascondono in una certa misura il fatto obiettivo che sono uomini quelli che si muovono nell'ambiente storico".
Nemico mortale del capitalismo e dell'imperialismo, Ernesto Guevara sognava un mondo di giustizia e libertà nel quale l'uomo smetta di essere lupo per gli altri uomini. L'essere umano di questa nuova società che il Che chiamava l'uomo nuovo o l'uomo del secolo XXI avrebbe dovuto essere un individuo che, spezzate le catene dell'alienazione, si relaziona con gli altri con legami di solidarietà reale, di fraternità universale e concreta. Questo mondo nuovo, oltre la schiavitù capitalista, non avrebbe potuto essere se non il socialismo. È risaputa la sua dichiarazione nella celebre "Lettera alla Tricontinentale" (1967): "non ci sono più cambiamenti da fare: o rivoluzione socialista o caricatura di rivoluzione".
Benché il Che non arrivasse mai ad elaborare su carta una teoria compiuta della democrazia nella transizione socialista - forse la principale lacuna della sua opera - respingeva tuttavia le concezioni autoritarie e dittatoriali che tanto danno hanno fatto al socialismo nel XX secolo. A quanti pretendevano, dall'alto, di "educare il popolo" - erronea dottrina già criticata da Marx nelle Tesi su Feuerbach ("chi educa l'educatore?") - il Che rispondeva, in un discorso del 1960: "La prima ricetta per educare al popolo... è farlo entrare nella rivoluzione. Non pretendano mai di educare un popolo, affinché, per mezzo della sola educazione, e con un governo dispotico addosso, impari a conquistare i propri diritti. Gli si insegni, piuttosto, a conquistare i propri diritti, e quel popolo, quando sarà rappresentato nel governo, imparerà tutto quello che gli verrà insegnato, e molto di più: sarà il maestro di tutti senza nessuno sforzo". In altre parole: l'unica pedagogia emancipatrice è l'auto-educazione dei popoli attraverso la propria esperienza rivoluzionaria o, come sosteneva Marx nell'Ideologia Tedesca, "nell'attività rivoluzionaria, il cambiamento di sé stessi coincide con la modificazione delle condizioni".
Le sue idee sul socialismo e la democrazia erano ancora in evoluzione al momento della sua morte, ma si osserva chiaramente nei suoi discorsi e scritti una collocazione sempre più critica verso il cosiddetto "socialismo reale" degli eredi dello stalinismo. Nel suo famoso "Discorso di Algeri" (febbraio 1965) invitava i paesi che si riconoscevano nel socialismo a liquidare la loro complicità tacita coi paesi sfruttatori dell'Occidente, che si traduceva nelle relazioni di scambio disuguale che intrattenevano coi paesi in lotta contro l'imperialismo. Per il Che "non può esistere socialismo se nelle coscienze non si opera un cambiamento che provochi un nuovo atteggiamento fraterno di fronte all'umanità, tanto di indole individuale, nella società in cui si costruisce o si è costruito il socialismo, quanto di carattere mondiale in relazione a tutti i paesi che soffrono l'oppressione imperialista".
Analizzando nel suo saggio del marzo 1965, "Il socialismo e l'uomo a Cuba, i modelli di costruzione del socialismo vigenti in Europa orientale", il Che respingeva, sempre a partire dalla sua prospettiva umanista rivoluzionaria, la concezione che pretendeva di "vincere il capitalismo coi suoi propri feticci": "Perseguendo la chimera di realizzare il socialismo con l'aiuto delle armi spuntate che ci fornisce il capitalismo (la merce considerata come cellula economica, il profitto, l'interesse materiale individuale come leva, etc) non si arriva che ad un vicolo cieco... Per costruire il comunismo, contemporaneamente alla base materiale, bisogna fare l'uomo nuovo".
Uno dei principali pericoli del modello importato dall'URSS è l'incremento della disuguaglianza sociale e la formazione di una cappa privilegiata di tecnocrati e burocrati: in questo sistema di retribuzione "sono i dirigenti che ci guadagnano sempre di più. Basta vedere, nell'ultimo progetto della DDR, l'importanza che assume la funzione del dirigente, o meglio, la retribuzione della funzione di dirigente".
Il socialismo nelle Americhe, diceva José Carlos Mariátegui, non deve essere copia e calco, bensì creazione eroica. Questo fu precisamente quello che tentò di fare il Che, respingendo le proposte di copiare i modelli "realmente esistenti", e cercando una via nuova, più radicale, più ugualitaria, più fraterna, più umana, più conseguente con l'etica comunista, verso il socialismo.
Otto ottobre 1967: data che rimarrà per sempre nel calendario millenario della marcia dell'umanità oppressa verso la sua auto-emancipazione. Le pallottole possono assassinare un combattente della libertà ma non i suoi ideali. Questi sopravviveranno, a patto che germoglino nella coscienza delle generazioni che riprendono la lotta. È quello che hanno scoperto, con rabbia e delusione, i miserabili che hanno ammazzato Rosa Luxemburg, León Trotsky, Emiliano Zapata e Che Guevara.
Il mondo di oggi, dopo la fine del cosiddetto "socialismo reale", il mondo dell'idolatria del denaro e della religione neo-liberale, sembra che sia lontano anni-luce dall'epoca in cui lottò e sognò Ernesto Guevara. Ma, per quanti non credono nella pseudo-hegeliana "fine della storia", né nell'eterna perpetuazione dello sfruttamento capitalista, per quanti respingono le mostruose ingiustizie sociali generate da questo sistema, e l'emarginazione dei paesi del Sud a causa del "Nuovo Ordine Mondiale" imperialista, il messaggio umanista e rivoluzionario del Che è, oggi più che mai, uno spiraglio aperto verso il futuro.

Michael Löwy

Truffa grossa e congegnata

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Svegliatevi italiani brava gente,
qua la truffa è grossa e congegnata,
lavoro intermittente,
solo un'emittente,
pure l'aria pura va pagata...

In giro giran tutti allegramente
con la camicia nuova strafirmata,
nessuno che ti sente parli inutilmente,
pensan tutti alla prossima rata...

Soldi pesanti, d'oro colato,
questo paese s'è indebitato,
soldi di piombo, soldi d'argento,
sono rimasti sul pavimento,
...e la poesia, cosa leggera,
persa nel vento s'è fatta preghiera,
si spreca la luce, si passa la cera,
sopra il silenzio di questa galera.

In giro giran tutti a pecorone,
sotto i precetti della madre chiesa,
in fila in processione,
in fila in comunione,
in fila con le buste della spesa...

Giovanni grida solo per la via:
"fermatevi parliamo di poesia",
ma tutti vanno avanti
contano i contanti,
minaccian di chiamar la polizia

Soldi pesanti, d'oro colato,
questo paese s'è indebitato,
soldi di piombo, soldi d'argento,
sono rimasti sul pavimento,
...e la poesia, cosa leggera,
persa nel vento s'è fatta preghiera,
si spreca la luce, si passa la cera,
sopra il silenzio di questa galera.

...e la poesia, cosa leggera,
persa nel vento s'è fatta galera,
si spreca la luce, si passa la cera,
sopra il silenzio di questa preghiera.

Citizen Berlusconi

Silvio Berlusconi, unfit to lead Italy.
Silvio Berlusconi, inadatto per guidare l'Italia.

The Economist, 8 maggio 2003


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Citizen Berlusconi, il premier italiano e la stampa
Diretto da: Andrea Cairola e Susan Gray
Produzione Stefilm
anno 2003

Documentario trasmesso per la prima volta il 21 agosto 2003 nel corso del programma Wide Angle dall'emittente televisiva pubblica statunitense PBS. Successivamente programmato da diverse emittenti americane ed europee, in Italia non è mai stato trasmesso da alcuna emittente televisiva. È invece andato in onda sul canale satellitare Current TV il 22 giugno 2009.