En el agua infinita de tus ojos de hembra

¡Canción del macho y de la hembra!
La fruta de los siglos
exprimiendo su jugo
en nuestras venas.
Mi alma derramándose en tu carne extendida
para salir de ti más buena,
el corazón desparramándose
estirándose como una pantera,
y mi vida, hecha astillas, anudándose
a ti como la luz a las estrellas!
Me recibes
como al viento la vela.
Te recibo
como el surco a la siembra.
Duérmete sobre mis dolores
si mis dolores no te queman,
amárrate a mis alas
acaso mis alas te llevan,
endereza mis deseos
acaso te lastima su pelea.
¡Tú eres lo único que tengo
desde que perdí mi tristeza!
¡Desgárrame como una espada
o táctame como una antena!
Bésame
muérdeme,
incéndiame,
que yo vengo a la tierra
sólo por el naufragio de mis ojos de macho
en el agua infinita de tus ojos de hembra!

Pablo Neruda



















Canzone del maschio e della femmina!
Il frutto dei secoli
che spreme il suo succo
nelle nostre vene.
La mia anima che si diffonde nella tua carne distesa
per uscire migliorata da te,
il cuore che si disperde
stirandosi come una pantera,
e la mia vita, sbriciolata, che si annoda
a te come la luce alle stelle!
Mi ricevi
come il vento la vela.
Ti ricevo
come il solco il seme.
Addormentati sui miei dolori
se i miei dolori non ti bruciano,
legati alle mie ali,
forse le mie ali ti porteranno,
dirigi i miei desideri, forse ti duole la loro lotta.
Tu sei l'unica cosa che possiedo
da quando persi la mia tristezza!
Lacerami come una spada
o senti come un'antenna!
Baciami,
mordimi,
incendiami,
che io vengo alla terra
solo per il naufragio dei miei occhi di maschio
nell'acqua infinita dei tuoi occhi di femmina!

Pablo Neruda

Palabras y Amor

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Quasi tutti hanno un sogno da inseguire
Io invece ho te
Sei il meglio che ho
Così niente mi fa male
Sarà il meglio che avrò
Camminare con te
Lo so, lo so sono parole che si dicono
Come in un soffio
Sono parole che si giurano
Senza vergogna
Un giorno o l'altro
Lo so
Se sei venuta giù dal cielo
O arrivata dalla strada non so
Come un'eco dentro al mondo
Più veloce più lontano
Il primo giorno, la prima notte
Che ti ho sognata coi miei occhi
Mi sei sembrata così bella
Aspettavi alla finestra
Il profumo della pioggia
E me
Sei il meglio che ho
Così niente mi fa male
Sarà il meglio che avrò
Camminare con te
Lo so, lo so, sono parole che si spendono
In un momento
Poi qualche gesto si dimentica
Un giorno o l'altro
Perché l'amore è un soffio
lo so...
________

Casi todos tienen que un sueño seguir
En cambio yo te tengo
Eres lo mejor que tengo
Así nada me hace mal
Será lo mejor que tendré
Caminar contigo
Lo sé, lo sé son palabras que se dicen
Como en un soplo
Son palabras que se juran
Sin vergüenza
Un día o el otro
Lo sé
Si has venido abajo del cielo
O llegada por la calle no sé
Como un eco dentro del mundo
Más veloz más lejano
El primer día, la primera noche
Qué te he soñado con mis ojos
Me has parecido así bonita
Esperaste a la ventana
El perfume de la lluvia
Y yo
Eres lo mejor que tengo
Así nada me hace mal
Será lo mejor que tendré
Caminar contigo
Lo sé, lo sé, son palabras que se gastan
En un momento
Luego algún gesto se olvida
Un día o el otro
Porque el amor es un soplo
Lo sé...

Στο όνομα του Ζαπάτα (1°pt)

Da una parte c'è il neoliberismo con tutto il suo potere repressivo e i suoi strumenti di morte, dall'altra l'essere umano. C'è chi si adatta ad essere un numero in più nella gigantesca Borsa del Potere. Con cinismo percorre la scala orizzontale dello schiavo, che è a sua volta padrone di altri schiavi. In cambio di una vita mortificata e delle briciole che il potere gli concede, c'è chi si vende, si adatta, si arrende. In qualunque parte del mondo ci sono schiavi che si dichiarano felici di esserlo. In qualunque parte del mondo ci sono uomini e donne che rinunciano alla propria Umanità e vanno ad occupare un posto nel gigantesco Mercato della Dignità. Ma c'è anche chi non si adatta, chi sceglie di essere scomodo, c'è chi non si vende, c'è chi non si arrende. C'è in tutto il mondo chi non si piega ad essere annichilito da questa guerra. C'è chi decide di combattere!
In qualunque parte del mondo, in qualsiasi epoca, ci sono stati uomini e donne qualsiasi che si sono ribellati, che hanno finito per strappare la trama che il conformismo aveva intessuto intorno a loro e che il cinismo aveva colorato di grigio. Un uomo e una donna qualsiasi, di un colore qualunque, in una lingua qualsiasi, un giorno decidono di dire e di dirsi: adesso basta!

Subcomandante Insurgente Marcos



Non si tratta di un movimento venuto da fuori o calato dall'alto. E' un movimento autentico e vero, capace di azioni grandiose che nascono dal nulla, come ad esempio questa arena in cui ci troviamo a parlare, sorta grazie all'impegno degli indigeni di qui, senza risorse, senza niente, se non con gli aiuti che vengono dal proprio lavoro o dalla solidarietà internazionale. In un mondo che ha consacrato il mercato inginocchiandosi alla dittatura del denaro, questo tipo di movimento che sviluppa l'energia umana, fa fiorire le energie più belle, questo tipo di movimento è imperdonabile! Imperdonabile!
Commette peccati imperdonabili.
Peccati di Solidarietà in un mondo dominato dall'egoismo.
Peccati di Fede in un mondo disperato.
Peccati di Generosità e di impegno.
Peccati di Allegria in un mondo che sembra condannato senza appello alla tristezza.
Peccati di Ironia in un mondo pieno di solennità, in cui la politica viene fatta da uomini eminenti, statue che formulano discorsi accesi sulle sorti dell'Umanità.
Tutto questo è peccato, peccato, peccato, peccato, peccato...

Eduardo Galeano

El otro jugador

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Buenas mediodías tengan todos y todas:
Queremos agradecer a la comunidad de la Escuela Nacional de Antropología e Historia la oportunidad que nos dan de decir nuestra palabra al lado de estas personas que, a su virtud de dar luz a las palabras, suman su ser humanos que acompañan una lucha que sólo se inscribe dentro de la más grande por la Humanidad.
Comenzar esta plática no es sencillo.
No sólo porque las luces que nos acompañan deslumbran y dejan muy pocos espacios oscuros, lugar predilecto para las sombras que somos.
También porque un escarabajo impertinente me ha impedido preparar algo reposado y certero, interrumpiéndome con toda clase de cosas absurdas e ininteligibles.
Tal vez hayan oído hablar antes de él, se autodenomina "Don Durito de la Lacandona" y se ha auto asignado la misión de, dice, deshacer entuertos y socorrer al menesteroso y desvalido. Por alguna razón que no alcanzo a comprender, Durito ha decidido que yo entro en la categoría de los menesterosos y desvalidos, y que, dice, mi vida entera es un entuerto.
Así que ya saben que lo que me ha desvelado en todos estos días, no ha sido el caudal de declaraciones contradictorias del Fox, ni las amenazas de muerte que generosamente nos ha prodigado el Partido Acción Nacional. No, ha sido Durito que se ha empeñado en que el autobús no es un autobús sino una embarcación, y que la marcha en realidad no marcha, sino que navega, puesto que la mar le da sustento.
Según lo poco que pude entender, Durito asistirá al concierto de rock que se realizará hoy en el Zócalo de la Ciudad de México y en el que participarán, según nos dicen, Joaquín Sabina, Maldita Vecindad, Santa Sabina y Panteón Rococó, además de un buen tanto de jóvenes y jóvenas.
Pero eso es, como todo en esta marcha, historia por venir.
En la cultura, el zapatismo ha podido encontrar oídos generosos y ecos que hablan su propia dignidad. En la música, particularmente en el rock, en las artes visuales y escénicas, en las letras y en los análisis científicos hemos encontrado gente buena, humana pues, que sigue sus propios caminos de la dignidad. Así que queremos aprovechar este acto para saludarlos a todos y a todas quienes en la cultura luchan por la Humanidad.
Para hablar como zapatistas de los caminos de la Dignidad, contaremos un cuento que se llama:

EL OTRO JUGADOR

"En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores
.
(...)
Cuando los jugadores se hayan ido,
Cuando el tiempo los haya consumido,
Ciertamente no habrá cesado el rito
.
(...)
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?
"

Ajedrez, Jorge Luis Borges

Éste es el cuento:
Un grupo de jugadores se encuentra enfrascado en un importante juego de ajedrez de alta escuela. Un indígena se acerca, observa y pregunta que qué es lo que están jugando. Nadie le responde. El indígena se acerca al tablero y contempla la posición de las piezas, el rostro serio y ceñudo de los jugadores, la actitud expectante de quienes los rodean. Repite su pregunta. Alguno de los jugadores se toma la molestia de responder: "Es algo que no podrías entender, es un juego para gente importante y sabia". El indígena guarda silencio y continúa observando el tablero y los movimientos de los contrincantes. Después de un tiempo, aventura otra pregunta "¿Y para qué juegan si ya saben quién va a ganar". El mismo jugador que le respondió antes le dice: "Nunca entenderás, esto es para especialistas, está fuera de tu alcance intelectual". El indígena no dice nada. Sigue mirando y se va. Al poco tiempo regresa trayendo algo consigo. Sin decir más se acerca a la mesa de juego y pone en medio del tablero una bota vieja y llena de lodo. Los jugadores se desconciertan y lo miran con enojo. El indígena sonríe maliciosamente mientras pregunta: "¿Jaque?".
Fin del Cuento.

Samuel Taylor Coleridge, poeta inglés de la bisagra de los siglos XVIII y XIX, escribió: "Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado allí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano... ¿entonces, qué?"
En esta Marcha de la Dignidad Indígena, los zapatistas hemos visto una parte del mapa de la tragedia nacional que no tiene horario triple A en los noticieros radiales y televisados. Cualquiera de los presentes puede argumentar que eso no tiene mérito alguno y que no era necesaria una marcha para darse cuenta que el México de abajo es mayoritario en número y en pobreza.
Pero no vengo a hablarles de índices de pobreza, de constantes represivas o de engaños.
En esta marcha los zapatistas también hemos visto parte de los México rebeldes y de su verse a sí mismo y ver a los otros, que eso, y no otra cosa es la Dignidad. Los México de abajo, particularmente el indígena, nos hablan una historia lucha y resistencia que viene de lejos y que palpita en el hoy de cada lugar. Sí, pero también es una historia que mira hacia delante.
Desde las montañas del Sureste Mexicano hasta el Zócalo de la Ciudad de México, los zapatistas hemos atravesado un territorio de rebeldía que nos ha dado una flor de dignidad morena como prueba de que estuvimos ahí. Hemos llegado al centro del Poder y encontramos que tenemos esa flor en las manos y la pregunta, como en Coleridge, es "¿entonces, qué?".
Contra lo que suponen los columnistas de la clase política, la pregunta no se refiere a qué sigue, sino a qué significa esa flor morena. Y, sobre todo, qué significa para adelante.
Yo sé que en estos tiempos de modernidad, donde los coeficientes intelectuales son sustituidos por las cuentas bancarias, la poesía por los spots publicitarios, y la ciencia por la diarrea verbal, hablar de sueños no deja de sonar anacrónico.
Sin embargo, la lucha de los pueblos indios por su dignidad es fundamentalmente un sueño, eso sí, es un sueño muy otro.
La lucha indígena en México es un sueño que no sólo sueña el mañana que incluya el color de la tierra, también, y sobre todo, es un sueño que lucha para apremiar el despertar de ese mañana.
Los pueblos indios resurgimos precisamente cuando lo que nos niega parece más fuerte y sólido. Y es que precisamente nuestro sueño adivina ya que los monumentos que el neoliberalismo se autoerige, no son sino ruinas futuras.
El poder quiere atrapar la lucha indígena actual en la nostalgia, los golpes de pecho y el "boom" de la artesanía. Se quiere acotar la lucha india al marco del pasado, algo así como "el pasado nos alcanza con las deudas pendientes", para usar el lenguaje mercadológico tan de moda. Como si saldar esas cuentas fuera el disolvente eficaz para borrar ese pasado y pueda así reinar sin problema alguno el "hoy, hoy, hoy" que el Fox usó como plataforma electoral y usa como programa de gobierno. El mismo "hoy" que el neoliberalismo ha convertido en nuevo credo religioso.
Si advertimos que el movimiento indígena quiere ser convertido en moda, no nos referimos sólo a los afanes publicitarios que quieren envolverlo.
Después de todo, la moda no es más que una vuelta al pasado cuyo horizonte final es el presente, el hoy, la actualidad, la fugacidad del instante.
En la lucha por la dignidad, se da una vuelta parecida al pasado, pero, y esto es fundamental, el horizonte final es el futuro.
Para ponerlo en otros términos, el neoliberalismo, que no es otra cosa que una moda, es decir, una vuelta al pasado con el horizonte del presente (por eso el "neo" que le da presente al liberalismo de antaño), concibe el mundo actual como el único posible, como la culminación de los tiempos (por eso el Fox dice y se dice que ya toda lucha progresista terminó con su llegada al Poder) y sus intelectuales y promotores de imagen (si es que hay alguna diferencia) disparan al reloj de la historia para detener la hora, y asegurar así que no hay más mañana que el hoy que ellos presiden.
Los intelectuales neoliberales, a diferencia de sus antecesores, han renunciado a la iniciativa histórica y ya no anuncian el futuro. No porque no alcancen a verlo, sino porque lo temen.
La lucha indígena mexicana no ha venido a retrasar el reloj. No se trata de volver al pasado y declamar, con voz sentida e inspirada que "todo tiempo pasado fue mejor".Creo que eso lo hubieran tolerado y hasta aplaudido.
No, los pueblos indios hemos venido para darle cuerda al reloj y asegurar así que llegue el mañana incluyente, tolerante y plural que, dicho sea de paso, es el único mañana posible.
Para hacerlo, para con nuestra marcha darle marcha al reloj de la humanidad, los pueblos indios hemos recurrido al arte de leer lo que no se ha escrito todavía. Porque eso es el sueño que nos anima como indígenas, como mexicanos y, sobre todo, como seres humanos. Con nuestra lucha leemos el futuro que ya se había sembrado ayer, que se cultiva hoy y que sólo podrá cosecharse si se lucha, es decir, si se sueña.
Al escepticismo hecho doctrina de Estado, a la indiferencia neoliberal, al realismo cínico de la globalización, los pueblos indios hemos contrapuesto la memoria, la palabra y el sueño.
Al lanzarnos con todo lo que tenemos en esta lucha, los indígenas mexicanos, como individuos y como colectivo, hemos obrado con un impulso universalmente humano, el de la rebeldía. Ella nos ha hecho mil veces mejores que antes y nos ha convertido en una fuerza histórica, no por su trascendencia en libros o monumentos, sino por su capacidad de hacer historia, así, con minúsculas,
La clave del cuento "El Otro Jugador" no está en la vieja bota llena de lodo que interrumpe y subvierte el ajedrez mediático de los señores del poder y del dinero, y el juego que hay entre quienes han hecho de la política el arte de la simulación y el engaño. Lo esencial está en la sonrisa que sonríe el indígena, y es que algo sabe. Sabe que falta ahí el otro jugador que es él y el otro que no es él pero que también es otro y falta. Pero sobre todo, sabe que no es cierto que la lucha ha terminado y que hemos perdido. Sabe que apenas ha comenzado. Y lo sabe no porque sabe, sino porque sueña.
En suma, los indígenas no somos parte del ayer, somos parte del mañana.
Y puesto que botas, cultura y mañanas, recordamos lo que escribimos hace tiempo, mirando hacia atrás y soñando hacia delante:
"Una bota es una bota que se equivocó de camino y que busca ser lo que toda bota anhela, es decir, un pie desnudo".
Y viene a cuento porque en el mañana que soñamos no habrá botas, ni vaqueras ni militares, sino pies desnudos, que es como se deben tener los pies cuando la mañana apenas comienza.
Gracias.

Desde la Escuela Nacional de Antropología e Historia

Subcomandante Insurgente Marcos.

P.D.- Yo sé que puede desconcertar a algunos el que, para hablar de la cultura desde los indígenas, recurra yo a otras voces, Borges y Coleridge en este caso, pero es que así me recuerdo y les recuerdo que la cultura es un puente para todos, encima de calendarios y fronteras, y como tal debe ser defendida. Así decimos y nos decimos no a la hegemonía cultural, no a la homogeneidad cultural, y no a cualquier forma de hegemonía y homogeneidad.



Buon pomeriggio a tutti e tutte:
Vogliamo ringraziare la comunità della Scuola Nazionale di Antropologia e Storia per l’opportunità offertaci di dire la nostra accanto a persone che, alla virtù di illuminare le parole, sommano il loro essere umani che accompagnano una lotta che si inserisce tra le più grandi per l’Umanità.
Non è semplice iniziare questa conversazione.
Non solo perché le luci che ci accompagnano abbagliano e lasciano pochissime zone scure, luoghi prediletti per ombre come noi.
Anche perché uno scarabeo impertinente mi ha impedito di preparare qualcosa di rilassante e rassicurante, interrompendomi con un mucchio di cose assurde e indecifrabili.
Forse avrete già sentito parlare di lui, si autodefinisce “Don Durito de la Lacandona” e si è autoassegnato la missione, dice lui, di riparare torti e soccorrere il bisognoso e l’invalido. Per qualche ragione che non riesco a comprendere, Durito ha deciso che io rientro nella categoria dei bisognosi ed invalidi e che, dice lui, la mia vita intera è un’offesa.
Così che quello che mi ha mantenuto insonne tutti questi giorni, non è stata la valanga di dichiarazioni contraddittorie di Fox, né le minacce di morte così generosamente prodigate dal Partito di Azione Nazionale. No, è stato Durito che si è accanito sul fatto che l’autobus non è un autobus ma un’imbarcazione, la marcia in realtà non marcia ma naviga, perché è il mare che la sostiene.
Per il poco che può capirci, Durito assisterà al concerto rock che si terrà oggi nello Zócalo di Città del Messico ed al quale parteciperanno, come ci dicono, Joaquín Sabina, Maldita Vecindad, Santa Sabina e Panteón Rococó, oltre che a moltissimi giovani.
Ma questo, come tutto in questa marcia, è storia da venire.
Nel campo della cultura, lo zapatismo ha potuto incontrare uditi generosi ed echi che parlano della propria dignità. Nel campo della musica, particolarmente nel rock, delle arti visive e teatrali, delle lettere e dell’analisi scientifica, abbiamo incontrato gente buona, umana, che segue i propri percorsi con dignità. Quindi vogliamo approfittare di questa occasione per salutare tutti coloro che nel campo della cultura lottano per l’Umanità.
Per parlare da zapatista dei percorsi della dignità, racconteremo una storia che si intitola:

L’ALTRO GIOCATORE

I giocatori, nel grave cantone,
guidano i lenti pezzi. La scacchiera
fino al mattino li incatena all'arduo
riquadro dove s'odian due colori
.
(...)
I giocatori si separeranno
li ridurrà in polvere il tempo, e il rito
antico troverà nuovi fedeli.
(...)
Ma anche il giocatore (Omar Khayyam lo ricorda)
e' prigioniero di un'altra scacchiera
di notti nere e di accecanti giorni.
Dio muove il giocatore che muove il pezzo.
Ma quale dio, dietro Dio, questa trama ordisce
di polvere e di tempo, di sogno e di agonia?

Scacchi, Jorge Luis Borges

Questo è il racconto:
Un gruppo di giocatori si trova coinvolto in un importante gioco di scacchi di alta scuola. Un indigeno si avvicina, osserva e domanda a che cosa stanno giocando. Nessuno gli risponde. L’indigeno si avvicina alla scacchiera ed osserva la posizione dei pezzi, il viso serio e corrucciato dei giocatori, l’atteggiamo di attesa di quelli che stanno loro intorno. Ripete la sua domanda. Uno dei giocatori si prende il disturbo di rispondere: "E’ qualcosa che non potresti capire, è un gioco per gente importante e saggia". L’indigeno si zittisce e continua ad osservare la scacchiera ed i movimenti dei contendenti. Dopo un po’, azzarda un’altra domanda: “Ma perché giocate se già sapete chi vincerà?”. Lo stesso giocatore che gli aveva risposto prima dice: “Non capirai mai, questo è per specialisti, è al di fuori della tua capacità intellettuale”. L’indigeno non dice nulla. Continua a guardare e se ne va. Poco dopo ritorna e butta sulla scacchiera un vecchio stivale tutto infangato. I giocatori si deconcentrano e lo guardano con rabbia. L’indigeno sorride maliziosamente mentre chiede: “Scacco?
Fine del racconto.

Samuel Taylor Coleridge, poeta inglese del XVIII e XIX secolo, scrisse: “Se un uomo attraversasse il Paradiso in sogno e gli dessero un fiore come prova di essere stato lì, e se al risveglio si trovasse un fiore in mano.. e allora?
Durante questa Marcia della Dignità Indigena, noi zapatisti abbiamo visto una parte della mappa della tragedia nazionale che non ha visibilità in prima serata sui notiziari radiofonici e televisivi. Qualcuno dei presenti potrebbe dire che questo non c’entra e che non era certo necessaria una marcia per rendersi conto che il Messico di sotto è maggioranza per numero e povertà.
Ma non vengo a parlare di indici di povertà, di costanti repressive o di inganni.
Durante questa marcia noi zapatisti abbiamo anche visto parte del Messico ribelle e del suo vedersi e vedere gli altri, che altro non è che la Dignità. Il Messico di sotto, particolarmente quello indigeno, ci parla di una storia di lotta e resistenza che viene da lontano e che palpita oggi in ogni luogo. Ma è anche una storia che guarda avanti.
Dalle montagne del Sudest Messicano fino allo Zócalo di Città del Messico, noi zapatisti abbiamo attraversato un territorio di ribellione che ci ha regalato un fiore scuro di dignità come prova che noi eravamo lì. Siamo arrivati al centro del Potere ed abbiamo scoperto di avere in mano questo fiore e la domanda, come in Coleridge, è: “e allora?”.
Contrariamente a quanto suppongono i giornalisti della classe politica, la domanda non si riferisce a che cosa succede, ma che cosa significa questo fiore scuro. E, soprattutto, che cosa significa in avanti.
Io so che in questi tempi di modernità, in cui i coefficienti intellettivi sono sostituiti dai conti bancari, la poesia dagli spot pubblicitari e la scienza dalla diarrea verbale, parlare di sogni suona anacronistico.
Eppure, la lotta dei popoli indios per la loro dignità e fondamentalmente un sogno, questo sì, molto più di un sogno.
La lotta indigena in Messico è un sogno che non solo sogna il domani che comprenda il colore della terra, ma anche e soprattutto, è un sogno che lotta per sollecitare il risveglio in quel domani. Noi popoli indios siamo risorti quando quelli che ci negano sembrano più forti e solidi. E’ che molto esattamente, il nostro sogno indovina che i monumenti che si autoerige il neoliberismo, non sono altro che future rovine. Il potere vuole relegare la lotta indigena attuale nella nostalgia, nei colpi al cuore e nel “boom” dell’artigianato. Si vuole liquidare la lotta india nel segno del passato, qualcosa come “il passato ci perseguita con i debiti pendenti”, per usare il linguaggio del mercato tanto di moda. Come se saldare questi conti fosse il solvente efficace a cancellare quel passato e possa così regnare senza alcun problema "l’oggi, l’oggi, l’oggi" che Fox ha usato come piattaforma elettorale ed utilizza come programma di governo. Lo stesso “oggi” che il neoliberismo ha trasformato in nuovo credo religioso.
Se abbiamo denunciato che si vuole trasformare in moda il movimento indigeno, non ci siamo riferiti solo agli sforzi pubblicitari a questo scopo.
Dopo tutto, la moda non è altro che un ritorno al passato il cui orizzonte finale è il presente, l’oggi, l’attualità, la fugacità dell’istante.
Nella lotta per la dignità, si fa un ritorno simile al passato, ma, e questa è la cosa fondamentale, l’orizzonte finale è il futuro.
In altri termini, il neoliberismo, che non è altro che moda, cioè, un ritorno al passato con l’orizzonte del presente (per questo il “neo” che conferisce il presente al liberismo d’annata), concepisce il mondo attuale come l’unico possibile, come culmine dei tempi (per questo Fox dice e si dice che tutte le lotte progressiste sono finite con il suo arrivo al Potere) ed i suoi intellettuali e promotori d’immagine (sempre che esista qualche differenza) sparano all’orologio della storia per fermare l’ora, ed assicurare che non c’è altro domani che l’oggi che loro presiedono.
Gli intellettuali neoliberisti, a differenza dei loro predecessori, hanno rinunciato all’iniziativa storica e non annunciano il futuro. Non perché non riescono a vederlo, ma perché lo temono.
La lotta indigena messicana non è venuta per riportare indietro l’orologio. Non si tratta di tornare al passato e declamare, con voce ispirata che “il passato era migliore”. Credo che questo sarebbe tollerato e perfino applaudito.
No, noi popoli indios siamo venuti per caricare l’orologio e garantire che arrivi il domani includente, tollerante e pluralista che, sia detto di passaggio, è l’unico domani possibile.
Per farlo, per dare la carica all’orologio dell’umanità con la nostra marcia, noi popoli indios siamo ricorsi all’arte di leggere quello che non è ancora stato scritto. Perché questo è il sogno che ci anima come indigeni, come messicani e, soprattutto, come esseri umani. Con la nostra lotta leggiamo il futuro che è stato seminato ieri, che si coltiva oggi e che potrà essere raccolto solo se si lotta, cioè, se si sogna.
Allo scetticismo reso dottrina di Stato, all’indifferenza neoliberista, al realismo cinico della globalizzazione, noi popoli indios abbiamo contrapposto la memoria, la parola ed il sogno.
Lanciandoci con tutto quello che abbiamo in questa lotta, noi indigeni messicani, come individui e collettivamente, abbiamo agito con un impulso universalmente umano, quello della ribellione. Essa ci ha reso mille volte migliori di prima e ci ha trasformato in forza storica, non per la sua trascendenza nei libri o monumenti, ma per la sua capacità di fare storia, così, con le minuscole.
La chiave del racconto “L’Altro Giocatore” non è nel vecchio stivale infangato che interrompe e sovverte lo scacco mediatico dei signori del potere e del denaro ed il gioco tra chi ha fatto della politica l’arte della simulazione e dell’inganno. L’essenza sta nel sorriso dell’indigeno che sa qualcosa. Sa che lì manca l’altro giocatore che è lui e l’altro che non è lui ma che è anche altro e manca. Ma soprattutto, sa che non è sicuro che la lotta sia terminata e che abbia perso. Sa che è appena cominciata. Lo sa non perché lo sappia, ma perché sogna.
Insomma, noi indigeni non siamo parte di ieri, siamo parte del domani.
Ed a parte stivali, cultura e domani, ricordiamo quello che abbiamo scritto tempo fa, guardando oltre e sognando il futuro:
Uno stivale è uno stivale che ha sbagliato strada e che cerca di essere quello che desiderano tutti gli stivali, cioè, un piede nudo”.
Ed arriva a proposito perché nel domani che sogniamo, non ci saranno stivali, né ‘vaqueros’ né militari, ma piedi nudi, come si devono avere i piedi quando il domani sta cominciando.
Grazie.

Dalla Scuola Nazionale di Antropologia e Storia

Subcomandante Insurgente Marcos

P.S. – So che posso sconcertare qualcuno per il fatto che per parlare della cultura dal punto di vista degli indigeni, io ricorra ad altre voci, Borges e Coleridge in questo caso, ma così mi ricordo e ricordo a voi che la cultura è un ponte per tutti, oltre calendari e frontiere, e come tale deve essere difeso. Noi diciamo questo e diciamo no all’egemonia culturale, no all’omogeneità culturale e no a qualsiasi forma di egemonia ed omogeneità


Trenes y Peatones

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Durito y una de trenes y patones

Dice Durito (que alguna vez fue ferrocarrilero) que la política del Poder en el neoliberalismo ("escríbelo completo -me dice y ordena- porque no es una verdad para siempre, sino algo para el ahora"), es como un tren.
Dice Durito que en el tren de la política neoliberal, los vagones de adelante son disputados neciamente por quienes suponen que pueden conducir mejor, olvidando que la locomotora es la que lleva a los vagones y no al revés.
Dice Durito que los políticos ignoran también que la locomotora la conduce otro (aquel que habla la lengua del dinero) y que, en el descarrilamiento por venir, los vagones de lujo, los de adelante, son los primeros, sí, pero a la hora de desbarrancarse.
Dice Durito que a pie viaja la gente común y corriente.
Dice Durito que caminar es gratis, es más divertido y ahí uno decide a dónde va y a qué paso.
Dice Durito que la mayoría de la gente de a pie mira con indiferencia el paso de esa máquina que se precia de decidir su rumbo, y que olvida que no puede salirse de los rieles que las reglas de la política le imponen.
Dice Durito que la gente común y corriente no sólo no quiere conducir el tren y que, en algunos casos, se atreve a dudar del destino del viaje (que, además, se hace en su nombre, en su "representación").
Dice Durito que, entre la gente de a pie, hay unos que son rebeldes. Éstos no sólo critican el destino del viaje y el ridículo reparto discrecional de boletos. Incluso cuestionan la existencia misma del tren y se preguntan si realmente son necesarios los trenes. Porque sí, es cierto, se llega más rápido y más cómodo, pero uno llega adonde no quiere llegar.
Dice Durito que los zapatistas somos unos de esos peatones rebeldes (los "za-peatones"), y que somos el objeto de burla de quienes critican que no queramos comprar boleto y que viajan a toda velocidad… a la catástrofe.
Dice Durito que los zapatistas somos unos peatones muy otros. Porque, en lugar de ver con indiferencia el paso soberbio del tren, un zapatista ya se acerca sonriendo a la vía y pone un pie. Seguramente piensa, ingenuo, que así hará tropezar a la poderosa maquina y se descarrilará sin remedio.
Dice Durito que en los vagones, antes lugar de la feroz (y mezquina) lucha por un Poder que no está ahí, se unen ahora para, asomándose por las ventanas, burlarse del zapatista que, con su pie moreno, trata de detener el tren del Poder.
Dice Durito que en la madrugada del primero de enero de 1994 (llovía, hacía frío y una niebla densa cobijaba la ciudad), un indígena zapatista puso su pie para descarrilar el tren todopoderoso del PRI.
Dice Durito que 6 años después, el PRI yace en el fondo de la barranca y los restos son disputados por los que ayer se burlaron de ese indígena que, justo ahora, se venda con cuidado el pie, no porque le duela, sino porque allá se ve venir otro tren y otro y otro…
Dice Durito que si algo le sobra a los zapatistas son pies, porque se les hacen grandes a fuerza de caminar la larga noche del dolor a la esperanza.
Dice Durito que los zapatistas no terminarán de andar la noche hasta que los todos que son de a pie puedan decidir, no sólo sobre la existencia y rumbo del tren, también, y sobre todo, cuando en el andar de los peatones de la historia, haya muchas sillas bajo un manzano cargado de frutos… para todos.
"Porque de eso se trata todo esto, puesto que manzanas, sillas y trenes", dice Durito mientras ve, satisfecho, que la semilla que sembró hace tiempo ya levanta un palmo de la tierra que, cómplice y solidaria, la guardó.

Subcomandante Insurgente Marcos

A pie y ya entrados en el año diez de la guerra contra el olvido.

...nuestra idea es llamar a quienes son como nosotros y unirnos a ellos, en todas partes donde viven y luchan... (Sexta Declaración de la Selva Lacandona)



Durito, qualcosa a proposito di treni e pedoni

Dice Durito (che qualche volta fu ferroviere) che la politica del Potere nel neoliberalismo ("scrivi l'espressione così, per intero, - mi dice ed ordina - perché non è una verità per sempre, bensì qualcosa che vale per ora") è come un treno.
Dice Durito che nel treno della politica neoliberale, i vagoni posti davanti sono molto ambiti perché alcuni pensano stupidamente che si possano condurre meglio, dimenticando che è la locomotiva quella che porta i vagoni e non il contrario.
Dice Durito che i politici ignorano anche che la locomotiva la conduce un altro (quello che parla la lingua del denaro) e che, nel deragliamento a venire, i vagoni di lusso, quelli davanti, sono primi sì, ma nel momento del deragliamento.
Dice Durito che la gente comune e ordinaria viaggia a piedi.
Dice Durito che camminare è gratis, è più divertente e che così uno può liberamente decidere dove andare e a che velocità.
Dice Durito che la maggioranza della gente che va a piedi guarda con indifferenza il procedere di quella macchina che si vanta di decidere la sua rotta, mentre dimentica che non può uscire dalle rotaie che le regole della politica le impongono.
Dice Durito che la gente comune e ordinaria non solo non ambisce a condurre il treno ma che, in alcuni casi, osa dubitare anche della destinazione del viaggio ( che, inoltre, si pretende fatto a suo nome, e per suo conto)
Dice Durito che, tra la gente che va a piedi, ce ne sono alcuni che sono ribelli. Costoro non solo criticano la destinazione del viaggio e la ridicola ripartizione discrezionale dei biglietti, ma mettono perfino in discussione l'esistenza stessa del treno e si domandano se realmente siano necessari i treni. Perché sì, è vero che si arriva più rapidamente e in modo più comodo, ma uno finisce per andare dove non vuole arrivare.
Dice Durito che gli zapatisti sono alcuni di questi pedoni ribelli (gli "za-pedoni") e che per questo sono fatti oggetto di scherno da parte di quanti li criticano per il fatto che non vogliono comprare il biglietto mentre loro viaggiano a tutta la velocità verso... la catastrofe.
Dice Durito che gli zapatisti sono pedoni molti "altri". Particolari e alternativi perché, invece di vedere con indifferenza il passaggio superbo del treno, uno zapatista si avvicina già sorridendo alla via e mette avanti un piede. Sicuramente pensa, ingenuo, che così farà inciampare la poderosa macchina che deraglierà senza speranza.
Dice Durito che nei vagoni,quanti prima erano presi dalla feroce (e meschina) lotta per un Potere che non sta lì, si uniscono ora per prendersi gioco, affacciandosi ai finestrini, dello zapatista che, col suo piede bruno, tenta di fermare il treno del Potere.
Dice Durito che all'alba del primo di gennaio del 1994 (pioveva, faceva freddo ed una nebbia densa riparava la città) un indigeno zapatista mise il suo piede per far deragliare il treno onnipotente del PRI.
Dice Durito che 6 anni dopo, il PRI giace in fondo al burrone ed i suoi resti vengono disputati da quanti ieri si presero gioco di quell'indigeno che, proprio ora, offre con molta cura il piede, non perché gli dolga, bensì perché si vede sopravvenire un altro treno ed un altro ed un altro.
Dice Durito che se c'è qualcosa che non manca agli zapatisti sono i piedi, perché gli si sono fatti grandi a forza di camminare la lunga notte del dolore verso la speranza.
Dice Durito che gli zapatisti non finiranno di camminare la notte fino a quando tutti coloro che sono a piedi non potranno decidere non solo l'esistenza e la rotta del treno, ma anche, e soprattutto, fino a quando nel camminare dei pedoni della storia ci saranno molte sedie sotto un melo carico di frutti... per tutti.
"Perché di questo in fondo si tratta, appunto, di mele, sedie e treni", dice Durito mentre vede, soddisfatto, che la semenza che seminò tempo fa si alza già di un palmo dalla terra che, complice e solidale, la custodì.

Subcomandante Insurgente Marcos

A piedi e già avanzati nell'anno dieci della guerra contro la dimenticanza.

...la nostra idea è chiamare quanti sono come noi ed unirci ad essi, ovunque vivono e lottano... (Sexta Declaración de la Selva Lacandona)


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Cielos y besos

Una casa en el cielo,
un jardin en el mar,
una alondra en tu pecho,
un volver a empezar.

Un deseo de estrellas,
un latir de gorrion,
una isla en tu cama,
una puesta de sol.

Tiempo y silencio,
gritos y cantos,
cielos y besos,
voz y quebranto.

Nacer en tu risa,
crecer en tu llanto,
vivir en tu espalda,
morir en tus brazos.

Tiempo y silencio,
gritos y cantos,
cielos y besos,
voz y quebranto.

Tiempo y silencio, Cesaria Evora




















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Una casa nel cielo,
un giardino nel mare,
un'allodola nel tuo cuore,
un tornare ad incominciare.

Un desiderio di stelle,
un batter d'ali di un passerotto,
un'isola nel tuo letto,
un tramonto.

Tempo e silenzio,
grida e canti,
cieli e baci,
voce e afflizione.

Nascere nel tuo sorriso,
crescere nel tuo pianto,
vivere sulla tua spalla,
morire nelle tue braccia.

Tempo e silenzio,
grida e canti,
cieli e baci,
voce e afflizione.


Tempo e silenzio, Cesaria Evora


Como música

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I tuoi grandissimi sogni, i miei risvegli lontani,
i nostri occhi che diventano mani.
La tua pazienza di perla, le mie teorie sull’amore,
fatte a pezzi da un profumo buono.
Il tuo specchio appannato, la mia brutta giornata,
la mia parte di letto in questa parte di vita.
Il tuo respiro che mi calma, se ci appoggi il cuore,
la nostra storia che non sa finire.
So che è successo già,
che altri già si amarono
non è una novità,
ma questo nostro amore è
come musica,
che non potrà finire mai,
che non potrà finire mai,
Mai mai...
Le nostre false partenze, i miei improvvisi stupori,
il tuo “sex & the city”, i miei film con gli spari.
I nostri segni di aria in questi anni di fuoco,
solo l’amore rimane e tutto il resto è un gioco.
I tuoi silenzi che accarezzano le mie distrazioni,
ritrovarti quando ti abbandoni.
Il nostro amore immenso che non puoi raccontare,
e che da fuori sembrerà normale.
So che è successo già,
che altri già si amarono
non è una novità,
ma questo nostro amore è
come musica,
che non potrà finire mai,
che non potrà finire mai,
che non potrà finire mai...
Siamo stati sulla luna a mezzogiorno,
andata solo andata senza mai un ritorno.
E abbiamo fatto piani per un nuovo mondo,
ci siamo attraversati fino nel profondo,
ma c’è ancora qualcosa che non so di te,
al centro del tuo cuore
che c’è?
So che è successo già,
che altri già si amarono
non è una novità,
ma questo nostro amore è
come musica,
che non potrà finire mai...
__________

Tus grandisimos sueños, mis despertares lejanos,
nuestros ojos que se vuelven manos.
Tu paciencia de perla, mis teorias sobre el amor,
hechas pedazo por un buen olor.
Tu espejo empañado, mi mal día,
mi parte de cama en esta parte de vida.
Tu respiro que me calma, si le apoyo el corazón,
nuestra historia que no sabe terminar.
Sé que ya ha pasado,
que otros ya se amaron
no es una novedad,
pero nuestro amor es
como música,
que no podrá terminar nunca,
que no podrá terminar nunca,
nunca nunca...
Nuestras falsas salidas, mis incertidudes imprevistas,
tu “sex&the city”, mis peliculas con disparos.
Nuestros seños de aire en estos años de fuego,
solo el amore queda y todo el resto es un juego.
Tus silencios que acarician mis distracciones,
reencontrarte cuando te abandonas.
Nuestro inmenso amor que no puedes contar,
y que desde fuera parece normal.
Sé que ya ha pasado,
que otros ya se amaron
no es una novedad,
pero nuestro amor es
como música,
que no podrá terminar nunca,
que no podrá terminar nunca,
nunca, nunca...
Hemos estado en la luna a mediodía,
ida solo ida sin ningún regreso.
Y hemos hecho planes para un nuevo mundo,
nos hemos atraversado hasta lo más profundo,
pero todavia hay algo que no sé de ti,
en el centro de tu corazón
¿qué hay?
Sé que ya ha pasado,
que otros ya se amaron
no es una novedad,
pero nuestro amor es
como música,
que no podrá terminar nunca,
que no podrá terminar nunca,
nunca, nunca...


Muchas gracias, Señor

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Signore delle comete, re delle stelle di giorno,
chi sono questi fantasmi che mi camminano intorno?
Chi sono questi cialtroni, questi topi di fogna e bordello,
questi ignoranti vincenti con l'intelligenza dentro l'uccello?
Chi sono questi buffoni, questa mappata di sole,
questi animali parlanti, questi trappani col rolex?
E questa banda di pazzi che gridano "io compro, io vendo"
che il gioco è "vinco o mi rovino a seconda di chi muore nel mondo"?
Signore tu che ci hai detto: "Quando volete ritorno"
levaci questi fantasmi, questi fantasmi di torno.
Signore, scusa se insisto, non mi mandare all'inferno,
levami questi fantasmi, questi fantasmi di torno.
Mandali a coltivare funghi in Val di Non o a scelta il riso di Canton,
a fare gli orsi per turisti a Yellowstone, comunque fuori dai coglion.
Signore, fulminali subito quelli che non hanno i congiuntivi,
e gli aspiranti cantanti, prima che diventino dei divi:
faremmo volentieri a meno anche di quelle con il solo pensiero
che far vedere il culo lo si possa definire un lavoro.
Signore, tu che ci hai detto "Quando volete ritorno",
toglici questi fantasmi, questi fantasmi di torno.
Signore, scusa se insisto, non mi mandare all'inferno,
toglimi questi fantasmi, questi fantasmi di torno.
Vorrei svegliarmi un giorno senza bip bip, decerebrati sulle jeep,
giovani pirla fancazzisti che hanno un trip,
e fammi santa Meryl Streep.
Signore delle comete, dei pani, dei pesci e del giorno,
levaci questi fantasmi, questi fantasmi di torno:
Signore delle crociate, possa tu regnare in eterno,
levami questi fantasmi, questi fantasmi di torno.
_______

¿Señor de los cometas, rey de las estrellas de día,
quién son estas fantasmas que me caminan alrededor?
¿Quién soy estos payasos, estos ratones de alcantarilla y burdel,
estos ignorantes vencedores con la inteligencia dentro del carajo?
¿Quiénes son estos bufones, esta masa de suelas,
estos animales hablantes, estos burros con el rolex?
¿Y esta banda de locos que me gritan "compro, vendo"
yo que el juego es "mimbrera o me arruino según quién muere en el mundo?"
Señor tú que nos has dicho: "Cuando queréis vuelta"
nos quitas estas fantasmas, estas fantasmas de vuelvo.
Señor, excusa si insisto, no me mandes al infierno,
quítame estas fantasmas, estas fantasmas de vuelvo.
Mándalos a cultivar setas en Val di Non o a elegida el arroz de Canton,
a hacer los osos para turistas a Yellowstone, en todo caso fuera de los cojones.
Señor, fulmínalos enseguida los que no tienen a los subjuntivos
y los aspirante cantantes, primera que se vuelvan estrella:
haríamos de bueno gana a también de aquellos con el solo pensamiento
que hacer ver el culo él se pueda definir un trabajo.
Señor, tú que nos has dicho "Cuando queréis vuelta",
sácanos estas fantasmas, estas fantasmas de vuelvo.
Señor, excusa si insisto, no me mandes al infierno,
sácame estas fantasmas, estas fantasmas de vuelvo.
Querría despertarse un día sin señales acústicas, descerebradas sobre los jeepes,
jóvenes cabron ablandahigos que tienen un trip,
y me haces santa Meryl Streep.
Señor de los cometas, de los panes, de los peces y del día,
quítanos estas fantasmas, estas fantasmas de vuelvo:
Señor de las cruzadas, tú puedas reinar para siempre,
quítame estas fantasmas, estas fantasmas de vuelvo.
__________

Muchas gracias, Señor. (D*)


IV. Todos diferentes, y todos saben a nada

"Io vivo in una tomba,
perché io sono un intellettuale.
Non sono l’unico,
e non sono stato il primo,
a scegliere una tomba come abitazione:
prima di me ci sono andati i depressi.
Mi fanno una rabbia!
Sono stati profetici
."

Ascanio Celestini


Io mangio la zuppa del supermercato A casa nostra mangiamo la zuppa del supermercato perché nella zuppa del supermercato c’è tutto. C’è il peperone, la banana, il formaggio. E tutti gli ingredienti sanno di niente. E quando gli ingredienti sanno di niente possono essere messi tutti nella stessa zuppa e andare d’accordo. Una zuppa che sa di niente mette d’accordo tutti perché non fa schifo a nessuno. Così mentre ci mangiamo la zuppa non pensiamo a niente e ci mettiamo a parlare di niente.
Mia padre dice “Siete andati a votare alle primarie del PD?” E mia madre gli fa: “Ma perché ci dobbiamo andare se tanto lo sapevano già tutti che il candidato del centro-sinistra sarebbe stato quello lì che prima faceva il sindaco a Roma? Queste primarie sono una presa in giro.” Mio padre gli ha risposto che “Le primarie invece sono una cosa seria. Sono come l’esame della patente. Quando fai l’esame della patente ci sta una domanda e tre risposte. Tipo: ti avvicini al semaforo rosso. Cosa fai? A: accelero e passo B: rallento e mentre attraverso l’incrocio guardo a destra e a sinistra C: mi fermo al semaforo rosso. Lo sai che una è sicuramente sbagliata, una è sicuramente giusta e un’altra ti mette il dubbio. Tu pensi che sicuramente non devi attraversare accelerando e scarti la A. Poi vedi la B e pensi che alle 3 di notte al semaforo sotto casa tua... rallenti, guardi... e attraversi. Pensi che forse la risposta giusta è quella. Ti viene il dubbio. Ma poi capisci che è la risposta col trabocchetto perché vedi la terza e dici “se il semaforo è rosso mi devo fermare”. E ci metti la crocetta. E con le primarie è la stessa cosa.
Vedi Mario Adinolfi e pensi... No, questa è sicuramente la risposta sbagliata. È come quello che passa sparato col rosso.
Poi c’è la Bindi e pensi “forse devo votare lei. In fondo la Sinistra dice che devo votare 'na donna'. Pure in Francia hanno candidato ‘na donna'. Però poi ti ricordi che lì, infatti, ha vinto il maschio... E allora capisci che la Bindi è la risposta a trabocchetto, e allora voti a Veltroni!

Mio padre dice che le primarie sono come l’esame della patente. Non è una consultazione elettorale, è un esame. Loro lo sanno già chi diventerà il candidato della Sinistra.. Mo’ fanno l’esame per vedere se abbiamo capito bene pure noi. Infatti il giorno appresso non ci hanno dato i risultati. Ci hanno dato le pagelle.
Chi ha messo la crocetta su Veltroni è stato promosso. Chi s’è sbagliato e l’ha messa su Bindi l’hanno rimandato. Chi ha votato Adinolfi e tutti quell’altri è stato bocciato. L’hanno cacciato dalla scuola come hanno fatto co’ la sinistra radicale.
Mio padre ci ha detto “Pensate che se vinceva la Bindi... poi era la Bindi che diventava il candidato? Il candidato è Veltroni e basta. Se la Bindi prende la maggioranza dei voti l’unica cosa che succede è che noi italiani ci facciamo tutti la figura degli impreparati. Ci bocciano a tutti. È come se all’esame della patente tutti mettono la crocetta su A: accelero e passo col rosso. Mica che gli esaminatori della motorizzazione cambiano il codice della strada e legalizzano il passare col rosso. Dice: la maggioranza ha messo la crocetta e mo’ si passa col rosso! Ci bocciano e basta”.
E in quel momento mio nonno ha fatto un grosso starnuto e gli è cascata la dentiera nel piatto della zuppa. Che non era manco quella del supermercato, ma una zuppetta che si fa lui con le verdure dell’orto.
E tutti ci siamo messi a ridere. E pure mio nonno rideva tutto sdentato. Poi ha ripescato la dentiera con la forchetta e se l’è rimessa in bocca. Ci ha detto “Scusate se vi ho interrotto il discorso”.
E mio padre ha detto “Prego! Ma mica mi ricordo che discorso stavamo facendo”. Mia madre ha detto: “Mi pare che si diceva del referendum dei sindacati”.
E io “Ma che ci sta un referendum per abrogare i sindacati?"
"A me mi pare che parlavamo dei bamboccioni di Padoa Schioppa”.
Mio padre ha detto: “Ma non si parlava di Cogne?
Perché le chiacchiere della sera a cena sono un po’ come gli ingredienti della zuppa del supermercato. Un peperone o una patata, un morto o un referendum c’hanno tutti lo stesso sapore. Sono tutti diversi, ma tutti sanno di niente. Servono solo a riempirti lo stomaco e a farti passare l’appetito. Per fortuna che intanto avevamo finito la zuppa.
Siamo andati in salotto e mio padre ha chiesto “Che fanno stasera in televisione?
Niente” ha detto mia madre.
Così l’abbiamo accesa e ci siamo messi a guardarla.


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Io sono un imprenditore, io compro e vendo parole. E lei magari mi dirà: le parole non sono in vendita, non esiste un padrone delle parole, le parole sono di tutti. Ma se fosse vero, allora gli scrittori che fine farebbero? No, mi dica lei. Un libro come la Divina Commedia, se le parole fossero di tutti varrebbe quanto la carta su cui è scritto. E invece no, la Divina Commedia vale un sacco di soldi. E le canzonette? Quattro parole in croce con quattro note musicali, quelle dovrebbero essere gratis, di libero accesso. Invece con le canzonette si fanno i miliardi. E un pezzo di carta, un pezzo di carta su cui c'è scritto “100 euro” quanto dovrebbe valere? Poco più della carta igienica. Invece se lei è padrone di quella parola, “100 euro”, decide che quel pezzo di carta 100 euro costa.
Insomma, le parole si comprano e si vendono, ci sono i padroni delle parole. Per esempio, io sono un imprenditore, io compro e vendo parole. Io le faccio un esempio, qualche giorno fa sono andato al bar, c'era un amico, mi ha detto ti offro un caffè.. Gli ho detto no, invece del caffè, vendimi la parola gli ho detto. Lui mi ha detto, ma le parole non si comprano e non si vendono, non esiste il padrone delle parole, le parole sono di tutti, mi ha detto 'sta cosa. E io gli ho detto: quanto costa un caffè, 70, 80 centesimi, 90, un euro? Ti do 1000 euro, vendimi la parola. Lui ha preso i soldi, s'è messo a ridere, poi è andato al banco, dal barista e gli ha detto: mi faccia un... E non gli veniva la parola. C'ha riprovato e ha detto: gradirei un... E non riusciva a dire la parola caffè. Non poteva dirla, perché non era più sua, non ce l'aveva più, se l'era venduta, non era più di sua proprietà. Voglio dire: se ti vendi la macchina, poi vai a piedi. Se ti vendi le scarpe, vai pure scalzo.
Le parole si comprano, si vendono. Io ho cominciato a comprare le parole molti anni fa, negli anni '70. Sai, c'avevo le televisioni private, facevo filmetti. Le prime parole che ho acquistato erano parolacce, parole sconce, “culo”, “tette”, oppure rumori corporali, tipo rutti, scoregge. Poi dopo ho comprato la stampa nazionale, i giornali, e ho dovuto comprare altre parole per i miei scribacchini, come si chiamano quelli? I sudditi, i sottoposti, i cosi... I giornalisti, insomma. Per farli scrivere sui miei giornali.
Guardi che non sono l'unico che compra e vende parole, eh... Per esempio, i militari. I militari, come proprietà di parola, hanno la parola “eroe”, “eroismo”. Infatti, dico, c'ha fatto caso che quando uno è un eroe è sempre un soldato? Perché si sono comprati la parola, è loro, di proprietà, ci fanno quello che gli pare. Oppure, la parola “onore” è di proprietà della criminalità organizzata. Sennò come farebbero 'sti signori a chiamarsi fra di loro “uomo d'onore”? Perché si sono comprati la parola, è loro, di loro proprietà, ci fanno quello che vogliono. Oppure la parola “Dio”, per esempio. La parola “Dio” è di proprietà delle Multinazionali della Fede, tant'è vero che ci sta quella antica legge: “non nominare il nome di Dio invano”. Quella è la prima volta che è stato deciso che la parola era di proprietà di qualcuno. Tant'è vero che quando la usano loro, la parola “Dio” è una preghiera, se la usa un altro diventa una bestemmia, diventa... Capisce? Sarebbe assurdo. La stessa parola, la stessa parola. Perché se la sono comprata e ci fanno quello che vogliono.
Un po' di tempo fa c'è stata un'asta. Si vendevano la parola “vita”. Lei mi dirà che è una parola vecchia, logora, però guardi che la “vita” è un business. Io ho fatto un'offerta molto alta per comprarmela, questa parola “vita”, però alla fine se la sono comprata quelli lì, di questa Multinazionale della Fede. Infatti ci ha fatto caso che da un po' di tempo la vita non ci appartiene più? E' loro, perché se la sono comprata, e non si può vivere e morire come ci pare. Per esempio, un suicida non si può ammazzare, perché il suicidio è peggio dell'assassinio. Perché almeno un assassino, quando ammazza qualcuno, è come se implicitamente dicesse la vita è di qualcun altro, io te la rubo, te la porto via. Invece il suicida è come se dicesse: io rinuncio alla mia vita. Ma come puoi rinunciare ad una cosa che non t'appartiene, che non è tua? Tant'è vero che un assassino se lo beccano va in galera, si fa trent'anni, l'ergastolo, invece un suicida rischia la pena di morte. E gli omosessuali? Gli omosessuali pure, sono genocidari, perché è risaputo che gli omosessuali, quando fanno sesso fra di loro, non lo fanno per fare figli. Tant'è vero che per questa Multinazionale della Fede, ci stanno due categorie di persone: quelli che fanno sesso per riprodursi e quelli che lo fanno solo per divertimento. Pensi un po', c'è gente al mondo che fa sesso solo perché gli piace. Roba da matti! Infatti queste due categorie vengono chiamate: i conigli e i pipparoli. I pipparoli sono terribili, gente da galera, proprio...
Questa Multinazionale è padrona della vita e decide lei chi è vivo e chi è morto. Per esempio, i santi. I santi vengono considerati sempre vivi, basta che si trovi, che so, un corpo mummificato, un dito, un pezzo d'orecchio, basta anche un disegno su un muro di una chiesa, una fotografia... E viene considerato tanto vivo che la gente può andare a parlarci, gli chiede pure i favori, le cose... Si figuri un po' lei una donna, in coma da dieci o vent'anni: la donna viene considerata viva al mille percento. E non importa che intellettuali, scienziati, medici, la gente comune, l'ottanta percento dei cittadini dicano: ma lasciatela stare, lasciatela in pace. No, perché se questa multinazionale lo desidera, quella donna, morta, resterà in vita per sempre.

Ascanio Celestini

Parti precedenti:
I. La sopa del supermercado
II. Economía y Potaje
III. Yo como la sopa del supermercado

Tu hermosa lengua sabe decir que ama

Tu lengua, tu sabia lengua que inventa mi piel,
tu lengua de fuego que me incendia,
tu lengua que crea el instante de demencia,
el delirio del cuerpo enamorado,
tu lengua, látigo sagrado, brasa dulce, invocación de los incendios
que me saca de mí, que me transforma,
tu lengua de carne sin pudores,
tu lengua de entrega que me demanda todo, tu muy mía lengua,
tu bella lengua que electriza mis labios,
que vuelve tuyo mi cuerpo por ti purificado,
tu lengua que me explora y me descubre,
tu hermosa lengua que también sabe decir que me ama.


Darìo Jaramillo Agudelo




















La tua lingua, la tua saggia lingua che inventa la mia pelle,
la tua lingua di fuoco che mi incendia,
la tua lingua che crea l’istante di follia,
il delirio del corpo innamorato,
la tua lingua, sacra frusta, dolce brace, invocazione degli incendi
che mi strappa a me stesso, e mi trasforma,
la tua lingua di carne senza pudore,
la tua lingua di resa che mi richiede tutto, la tua molto mia lingua,
la tua bella lingua che elettrizza le mie labbra,
che rende tuo il mio corpo da te purificato,
la tua lingua che mi esplora e che mi scopre,
la tua splendida lingua che sa dire pure che mi ama.

Darìo Jaramillo Agudelo

Mi sitio, mi Amor...

"Il mare più bello è quello che non navigammo...
I nostri giorni più belli non li abbiamo ancora vissuti.
E quello che vorrei dirti di più bello non te l'ho ancora detto."

N.Hikmet


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E si svegliò di un soffio impercettibile,
che appena appena se ne accorse il cuore;
e vide il mondo,fino allora incomprensibile,
avere finalmente un senso nelle tue parole...
E s'inventò la forza di venirti a prendere
e reggerti ubriaco sulle scale:
la tenerezza di vederti piangere,
stringendoti per farti addormentare:
che pensarlo al di fuori di noi
non è possibile:
per come l'hai voluto tu e lo difendo io,
l'amore mio.

Sono stata in ansia per i tuoi ritorni,
viva nell'illuminarsi dei tuoi giorni,
mi ha colpita la felicità come un addio;
amore mio,
io dormivo sotto la tua mano e il tempo
mi ha portato via qualcosa qui da dentro,
come un piccolo ricordo di quand'era mio
l'amore mio...

Sei così sempre tu da togliermi il respiro,
e solo i sogni tuoi son quelli buoni:
gli altri, i piccoli, i miei, quelli che vivo,
sono biglietti persi nei tuoi pantaloni:
chiudo gli occhi al riparo da te,
rincorro il tempo e scrivo;
e nonostante te lo sento vivo,
l'amore mio.

Ma non posso naufragare nelle tue maree,
come una parola dentro le tue idee,
questa notte è lunga, aiutami,
ci sono anch'io...
amore mio,
non so vivere, non voglio, senza ricordare;
non so correre e nemmeno forse camminare,
ma ho bisogno di trovarlo adesso
un posto mio,
il posto mio...

farà male, dovrai scegliere, dovrai sparire,
insultarmi o consolarmi prima di capire
che non sei soltanto tu,
ma sono anch'io
l'amore mio...
Amore mio.
________

Y se se despertó de un soplo imperceptible,
que en cuanto en cuanto acudieron el corazón;
y vio el mundo, hasta entonces incomprensible,
por fin tener un sentido en tus palabras...
y se inventó la fuerza de venirte a tomar
y sujetarte borracho sobre las escaleras:
la ternura de verte llorar,
apretándote para hacer dormirte:
qué pensarlo fuera de nosotros
no es posible:
por como tú lo has querido y yo lo defiendo,
mi amor.

He estado en ansiedad por tus vueltas,
viva en el iluminarse tus días,
me ha golpeado la felicidad como un adiós;
mi amor,
yo dormí bajo tu mano y el tiempo
se ha llevado aquí desde adentro algo,
como un pequeño recuerdo de cuando fue mío
mi amor...

Tan siempre eres tú que sacarme la respiración,
y sólo los sueños tus son aquellos buenos:
los otros, los pequeños, los míos, los que vivo,
son billetes perdidos en tus pantalones:
cierro los ojos al amparo de ti,
persigo el tiempo y escribo;
y a pesar de que te lo siento vivo
mi amor.

Pero no puedo naufragar en tus mareas,
como una palabra dentro de tus ideas,
esta noche es larga, ayúdame,
también hay yo...
mi amor,
no sabe vivir, no quiero, sin recordar;
no sé correr y tampoco quizás caminar,
pero necesito encontrarlo ahora
un mi sitio,
mi sitio...

hará mal, tendrás que elegir, tendrás que desaparecer,
insultarme o consolarme antes de entender
que no eres solamente tú,
pero también soy yo
mi amor...
Mi amor.



III. Yo como la sopa del supermercado

Yo como la sopa del supermercado. Es decir, yo soy Robertino Casoria y soy un niño de 9 años. Pero también yo como la sopa del supermercado. En la sopa del supermercado nos están todos los ingredientes. Nos está la zanahoria, la patata, el huevo duro, callo, paiata, cola “alla vaccinara”, “bucatini all'amatriciana”... Pero son todos ingredientes de supermercado que saben a nada, por cuyo puedes amontonarlos junto que no hacen a puñetazos el uno con el otro. Viene fuera una sopa que no sabe a nada, no da asco a nadie y si la comen todo. En efecto nosotros a casa comemos la sopa del supermercado, y cuando comemos esta sopa que sabe a nada nosotros hablamos de nada...
__________

Io mangio la zuppa del supermercato. Cioè, io mi chiamo Robertino Casoria e sono un bambino di 9 anni. Però anche io mangio la zuppa del supermercato. Una sera mia madre ha servito la zuppa. Io le ho chiesto “ci stanno i peperoni in questa zuppa?” “Certo – ha detto lei - è la zuppa del supermercato e ci sta tutto”. Io ho detto che non mi piacciono i peperoni. Ma lei: “non ti piacciono i peperoni o il sapore dei peperoni?” Io ho pensato che mia madre era filosofica quella sera e mi sono messo a ragionarci sopra intanto che mi mangiavo la zuppa. La mangiavo e sentivo che infatti non ci aveva il sapore dei peperoni.
Io non c’ho niente di personale contro i peperoni è solo che non mi piace il sapore. Per esempio mi piacciono le banane. E ho pensato che se i peperoni sapevano di banane a me piacevano anche i peperoni. Ho pensato che mi potevo mangiare un bel peperone a merenda al posto della banana. A me la banana mi piace per il sapore, non per il fatto estetico. E infatti mi piacerebbe anche una banana a forma di peperone. Certo che se il peperone ci avesse il sapore della banana, a me farebbe schifo la zuppa del supermercato. Mi farebbe schifo una zuppa di banane. Mi farebbe schifo anche se ci avessero la forma vigliaccamente mascherata del peperone.
Così ho detto a mia madre che non me la mangio una zuppa che c'ha il sapore di banane! E lei ha detto che nella zuppa del supermercato ci stanno pure le banane. “Ma a voi fa schifo la banana o il suo sapore dentro alla zuppa?” Io ho pensato che mia madre era davvero filosofica quella sera e ho continuato a ragionarci.
Io non ho niente contro i peperoni e tanto meno contro le banane. Peraltro potrei dire che le banane mi piacciono molto, benché io non le gradisca nella zuppa. Cioè non gradirei il loro sapore, ma se ci fossero banane con un sapore diverso io sarei d’accordo a mangiarle in una zuppa di supermercato. Infatti pure mio padre ha detto: “non mi piacciono le banane, ma se avessero il sapore del formaggio me le mangerei con la zuppa”. Ma non potrebbe mangiarle mia madre perché a lei non piace il formaggio. Dice che puzza di piedi. E infatti si dice che i piedi puzzolenti sono piedi che puzzano di formaggio. Nessuno scienziato scoprirà mai se sono i piedi a puzzare di formaggio o è il formaggio a puzzare di piedi, ma è un’evidenza scientifica che in entrambi i casi si tratta di puzza. Così ho chiesto a mia madre: “ma è il formaggio che non ti piace o la puzza del formaggio?” E anche io sono stato un po' filosofico quella sera. Mia madre ci ha pensato, ha letto gli ingredienti della zuppa e poi ha detto che nella zuppa del supermercato ci sta pure il formaggio, ma è un formaggio che non puzza di piedi e non ha nessun sapore. La zuppa del supermercato sa di niente. E una cosa che sa di niente mette d’accordo tutti perché non dispiace a nessuno.
In quel momento al telegiornale parlavano del governo che votava il rifinanziamento alla missione in Afghanistan. Nel servizio facevano vedere gli americani che avevano sparato due bombe da 900 chili che hanno polverizzato 5 baracche sterminando 9 civili tra cui 5 donne e 2 bambini.
Mio padre ha visto il bambino morto e ha detto “che schifo!
L’ha detto come se avesse mangiato una zuppa di banane coi peperoni e il formaggio che puzza di piedi. “Se mi fanno vedere i bambini morti a quest’ora mi va di traverso tutta la zuppa del supermercato!
Io mi sono immaginato quel bambino che diceva a mio padre “mi scusi se muoio mentre lei si mangia la zuppa, ma in Afghanistan ci abbiamo il fuso orario, da noi è già seconda serata”.
Mi immagino il bambino morto che si alza e se ne va a morire ammazzato in qualche trasmissione notturna fuori dalla fascia protetta dove i bambini morti non fanno schifo a nessuno.
Mio nonno rincoglionito ha detto “non ci sono più i peperoni di una volta!” Ma io ho pensato che i peperoni che sanno di peperoni piacciono solo a quelli che amano il sapore del peperone. Solo loro se li comprano. Mentre i peperoni che non sanno di niente possono piacere a tutti. Tutti se li comprano e possono mescolarsi col formaggio che non ha sapore e con le banane che non sanno di niente.
Una cosa che sa di niente mette d’accordo tutti perché non dispiace a nessuno.
Parlando ci siamo finiti la zuppa e poi siamo andata in salotto che c’è la televisione grande.
Mio padre ha chiesto “che fanno stasera in televisione?
Niente” ha detto mia madre. Abbiamo acceso a siamo rimasti a guardarla.

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Io mangio la zuppa del supermercato. Cioè, io sono Robertino Casoria e sono un bambino di 9 anni. Però anche io mangio la zuppa del supermercato. Nella zuppa del supermercato ci stanno tutti gli ingredienti. Ci sta la carota, la patata, l'uovo sodo, trippa, paiata, coda alla vaccinara, bucatini all'amatriciana... Però sono tutti ingredienti di supermercato che sanno di niente, per cui li puoi ammucchiare insieme che non fanno a cazzotti l'uno con l'altro. Viene fuori una zuppa che non sa di niente, non fa schifo a nessuno e se la mangiano tutti. Infatti noi a casa mangiamo la zuppa del supermercato, e quando mangiamo 'sta zuppa che sa di niente noi parliamo di niente...
Per esempio, qualche sera fa, ad un certo punto mia madre ha detto a mio padre: “Caro – lo chiama caro – ma che è 'sta Commissione di Vigilanza su la Rai e perché a Berlusconi non gli piace per niente?
Mio padre gli ha detto: “Guarda, io adesso sto mangiando la zuppa del supermercato. Metti che a un certo punto pesco dalla zuppa, che ne so, una carota e dico: ma che buona 'sta carota... E' proprio saporita...” Mia madre ha proprio spalancato gli occhi e se l'è guardato. Poi mio padre ha detto: “Ecco, per esempio adesso invece pesco una patata e dico: buona 'sta patata, ma ha un sapore proprio antico. Non me lo ricordavo che la patata c'ha sto bel sapore pieno...” Mia madre è rimasta a bocca aperta, manco respirava. Poi mio padre ha detto: “Toh, c'è pure l'uovo sodo nella zuppa. Se l'è mangiato e ha detto: è proprio buono quest'uovo sodo. Dev'essere stato fatto da una gallina proprio ruspante..”
Mia madre gli ha detto: “Guarda, caro – lo chiama caro – non è possibile, perché nella zuppa del supermercato ci stanno tutti prodotti che sanno di niente, per questo li possiamo ammucchiare insieme, perché non fanno a cazzotti l'uno con l'altro e la zuppa poi se la possono mangiare tutti.”
Appunto – ha detto mio padre – Appunto per questo. Era questo, l'esempio. Berlusconi vuole una Commissione di Vigilanza che è fatta di prodotti che sanno di niente, che li può pure ammucchiare insieme e non gli danno fastidio a lui, hai capito? E la stessa cosa l'ha fatta anche per il governo. Per esempio, che ne so, doveva fa' un ministro dell'istruzione? Per dire, ci poteva mettere, che ne so, un professore, una persona che appresso alla scuola ci sta da tanti anni... E invece no, ci ha messo una carota sciapa, una cosa del genere. Oppure, che ne so, doveva mettere un ministro delle pari opportunità. Per dire, poteva mettere una femminista, una donna che aveva fatto delle lotte per le altre donne da chissà quanti anni. E invece ci ha messo 'na patata, per dire... Una patata insipida, senza sapore. Poi, che ne so, ministro della cultura. Tu mi dirai, in Italia la cultura è importante, no? Questo qui è il Paese che c'ha la metà dei beni culturali del mondo... Ci doveva mettere un intellettuale, che ne so, un architetto, un archeologo. Invece ci ha messo un uovo sodo, per dire... E via discorrendo, così per tutti i ministri. Ha fatto uno zuppone, che lo magna lui e ce lo fa magnà a noi e non dà fastidio a nessuno...
Allora ho parlato io. Ho detto: “Papà, ma lo sai che noi in classe, attaccato sul muro c'abbiamo la fotografia del Presidente della Repubblica e poi la maestra c'ha messo pure il calendario di Frate Indovino, perché ha detto che almeno ci sta qualcosa che serve attaccato a 'sto muro... Però oggi Pancotti Maurizio, che è un mio compagno di classe, Pancotti Maurizio ha staccato il calendario di Frate Indovino e c'ha messo il calendario della ministra col culo di fuori. Quando è arrivata la maestra ha detto: ma che è sta porcata da camionisti che è stata attaccata qua su 'sto muro, eh? Chi l'ha fatto? Pancotti Maurizio ha detto: l'ho fatto io, l'ho fatto. E poi gli ha detto: secondo lei, signora maestra, che è più porcata, essere camionista, fa' duemila chilometri e poi guardarsi il calendario, oppure tirà fuori il culo e diventà ministro? Questo ha detto. Allora la maestra l'ha cacciato subito fuori, e ha fatto bene. E gli ha messo pure una nota sul diario...”
Allora mio padre ha detto: “Certo che 'sti studenti so' diventati proprio zecche comuniste. In particolare 'sto Pancotti Maurizio. Fa bene – ha detto mio padre – fa bene Cossiga quando dice che gli studenti bisogna picchiarli e mandarli tutti all'ospedale.
In quel momento in televisione, al telegiornale della sera hanno fatto un'edizione straordinaria. Hanno detto che ci stava uno studente che manco è arrivato all'ospedale che... anzi, è proprio morto dentro una scuola, che gli è cascato addosso un controsoffitto. Mi' padre ha detto: "Vabbeh, ma Cossiga dice di mandà all'ospedale quelli che stanno in piazza a manifestà, non quelli che vanno a scuola.” E poi mio padre ha detto: “Quella è stata proprio una fatalità" Ha detto così mio padre: fatalità. In quel momento, fatalità, in televisione ci stava Berlusconi, che ha detto la stessa parola: fatalità. Insieme a mio padre, l'ha detto. Che mio nonno dice sempre che quando due persone dicono la stessa parola poi porta sfiga. Dice te devi toccà il naso. Dice così mi' nonno: toccate il naso. E infatti mi' nonno a mi' padre ha detto: toccate il naso. Mio padre s'è messo a ridere e tutti si toccavano il naso e tutti ridevamo molto davanti a sto telegiornale.
E poi così, parlando di niente, abbiamo finito sta zuppa che sapeva di niente. E poi siamo andati nella camera grande, dove sta il televisore grosso. E allora l'abbiamo accesa, 'sta televisione, e mio padre ha detto a mia madre, gli ha detto: “Cara – che la chiama cara – ma che fanno stasera in televisione?” Mia madre ha risposto “Niente”. E così ci siamo seduti e siamo rimasti a guardarla.

Ascanio Celestini

parti precedenti:
I. La sopa del supermercado

III. Tercer Viento: un digno y rabioso color de la tierra y tercer cuento para nadie

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Siete vientos en los Calendarios y Geografìa de abajo

III. Tercer Viento: un digno y rabioso color de la tierra

Buenas noches. Vamos a tratar de ser breves, porque la jornada ya de por sí ha sido larga y porque después la Lupita y la Toñita les van a leer unos cuentos que prepararon especialmente para ustedes.
Va pues:

De especialistas y especialidades

Seguramente algún historiador serio podrá dar cuenta del momento en que en la sociedad humana aparecen los especialistas y las especialidades. Y tal vez podrá explicarnos qué fue primero: la especialidad o el especialista.
Porque, en nuestro asomarnos y asombrarnos al mundo, los zapatistas hemos visto que muchas veces alguien define su ignorancia o cortedad de miras como una especialidad y se autodenomina especialista. Y se le alaba y se le respeta y se le paga bien y se le hacen homenajes.
No lo entendemos, para nosotros alguien con un conocimiento limitado es alguien que debe esforzarse por aprender más. Pero resulta que en la academia, mientras menos se sepa más presupuesto de investigación se recibe.
El Viejo Antonio, en alguna de esas mañanas que nos sorprendían caminando montaña abajo, se reía de esto que le contaba y decía que entonces los primeros dioses, los que nacieron el mundo, eran especialistas en especialidades.
En fin, es sabido que nuestras limitantes frente a lo producción intelectual son enciclopédicas, así que ahora quisiéramos referirnos brevemente a una especie especial de especialistas: los políticos profesionales.
Ya en una próxima ocasión de este festival, mañana creo, tendremos la oportunidad de escuchar, en voz del Teniente Coronel Insurgente Moisés, algunas semblanzas sobre lo que es el quehacer político interno en las comunidades zapatistas.
Uno de estos quehaceres políticos, no el único, es el trabajo de gobierno. Está también, por ejemplo, el trabajo político de las mujeres zapatistas, del que ya nos platicará la Comandanta Hortensia, y muchos otros.
Y resulta que esos trabajos no sólo no reciben paga, tampoco son considerados como una especialidad. Es decir, quien un día es presidente municipal autónomo el día anterior estaba en la milpa o en el cafetal, sembrando o cosechando. Muchos de nuestros gobernantes zapatistas ni siquiera fueron a la escuela o no saben hablar español, o sea que no son especialistas de nada, mucho menos de la política.
Y sin embargo nuestros municipios autónomos tienen más avances en salud, educación, vivienda y alimentación que los municipios oficiales que son gobernados por políticos profesionales, es decir, por especialistas de la política.
En fin, esperemos esas pláticas de mis compañeros para tratar de entendernos. En este momento sólo quiero señalar algunas de nuestras incapacidades para entender el quehacer político de arriba, cuando menos en México.
Por ejemplo, no entendemos cómo se decide, se acepta y se hace ley que un diputado gane más que un albañil. Porque el albañil hace algo, trabaja, levanta casas, muros, edificios. Y sabe cómo hacer la mezcla, como acomodar los ladrillos o los blocks.
Aquí tienen por ejemplo este auditorio en el que estamos. Aquí se puede albergar más personas que en el Teatro de la Ciudad de aquí de San Cristóbal de Las Casas y, según me cuentan, fue construido, desde su concepción hasta su concreción, por manos indígenas. El piso, los niveles, las paredes, puertas y ventanas, techo, herrería e instalación eléctrica fue realizada por no especialistas, indígenas además, y que son compañeros de la Otra Campaña.
Bueno, volviendo al albañil, él sí trabaja. Pero el diputado… el diputado… bueno, no sé si alguien pueda decirnos qué hace un diputado… o un senador… o un secretario de estado.
Hace poco oímos a un secretario de Estado decir que la crisis económica, que ya se venía arrastrando desde hace años, no era más que un resfriado pasajero.
¡Ah!, pensamos nosotros, un secretario de Estado es como un doctor que diagnostica una enfermedad. Pero quedamos pensando, ¿por qué alguien con un poco de pensamiento le pagaría a un doctor que le dice que tiene un resfriado y resulta que uno está con una pulmonía y él le receta un té caliente de hojas de limón y quedará como nuevo. Pero parece que el secretario de Estado en cuestión gana bien y hay una ley que dice que tiene que ganar mucho dinero.
Alguien nos dirá que los diputados y senadores hacen leyes y que los secretarios de Estado hacen planes para que esas leyes se cumplan. Sea. ¿Cuánto le costó a la Nación que se hiciera, por ejemplo, la contrarreforma indígena que incumplió los acuerdos de San Andrés?
Y hace unos meses, un legislador del PRD, cuestionado sobre el por qué votó a favor de una ley absurda e injusta (como la mayoría de las leyes en México), dijo en su defensa… ¡que no la había leído!
Y cuando estuvo el debate sobre el petróleo en el centro neurálgico del país (o sea, en los medios de comunicación). ¿No dijo el gobierno de Calderón que no se debía consultar a la gente porque era algo que sólo entendían los especialistas? ¿Y el llamado movimiento en defensa del petróleo no actuó como si tal cuando encargó a un grupo de especialistas la confección de su propuesta?
La especialización es, según nosotros, una forma de propiedad privada del conocimiento.
El que algo sabe, lo atesora y complicándolo hasta hacerlo parecer algo extraordinario e imposible, algo a lo que se pueden acceder unos pocos, se niega a compartirlo. Y su coartada es la especialización.
Son como los brujos del conocimiento, como los antiguos sacerdotes que se especializaban en hablar con los dioses. Y les creen todo lo que dicen.
Y esto pasa en la sociedad moderna que nos dice a los indígenas que somos nosotros los retrasados, los incultos, los incivilizados.
En nuestro dilatado recorrido por el México de abajo, tuvimos la oportunidad de conocer directamente a otros pueblos originarios de este continente. Desde los Mayas de la península de Yucatán hasta los Kumiai en Baja California, desde los Purépechas, Nahuas y Wixaritari de la costa del Pacífico hasta los Kikapus en Coahuila.
Parte de lo que vimos será mejor explicado por nuestros compañeros del Congreso Nacional Indígena, Carlos González y Juan Chávez, cuando nos acompañen en esta mesa. Yo sólo quiero apuntar algunas reflexiones sobre este asunto del conocimiento y los pueblos indios.
- En las reuniones que precedieron al Encuentro Continental de los Pueblos Indios de América, al encontrarse, las diferentes culturas de los jefes indios no disputaban supremacía o jerarquía. Sin dificultad aparente reconocían la diferencia y se establecía una especie de trato o acuerdo dentro del cual se respetaban entre sí.
En cambio, cuando dos concepciones diferentes de la realidad, dos culturas pues, se confrontan entre sí, en las sociedades modernas, suele plantearse el problema de la supremacía de una sobre la otra, cuestión que no pocas veces se resuelve con violencia.
Pero se dice que los pueblos indios somos los salvajes.
- Al encontrarse el mundo ladino o mestizo con el indígena dentro del territorio de este último, aparece en el primero lo que los zapatistas llamamos “el síndrome del evangelizador”. No sé si es herencia de los primeros conquistadores y misioneros españoles pero, espontáneamente, el mestizo o ladino tiende a tomar la posición del que enseña y ayuda. Por alguna extraña lógica que no entendemos, se asume como evidente que la cultura ladina o mestiza es superior, en extensión y profundidad de saberes y conocimientos, a la indígena. Si, en cambio, este contacto entre culturas se da en territorio urbano, el ladino o mestizo asume una posición o defensiva y desconfiada, o de desprecio y asco frente al indígena. Lo indígena es lo retrasado o lo curiosito.
Por el contrario, cuando el indígena topa o se encuentra con una cultura diferente fuera de su territorio, tiende espontáneamente a tratar de entenderla y no pretende establecer una relación de dominante/dominado. Y cuando es dentro de su territorio el indígena asume una posición de curiosa desconfianza y una celosa defensa de su independencia.
Vengo a ver en qué puedo ayudar”, suele decir el mestizo al llegar a una comunidad indígena. Y puede ser una sorpresa para él que, en lugar de ponerlo a enseñar o a dirigir o a mandar, lo pongan a ir por la leña, o a cargar agua o a limpiar potrero. O no será muy raro que le respondan “¿Y quién te dijo que necesitamos que nos ayudes?
Puede ser que haya casos, pero hasta ahora no sabemos si alguien ha ido a una comunidad indígena y ha dicho “vengo a que me ayuden”.
- No pocas veces hemos encontrado en colectivos que apoyan a las comunidades indígenas una especie de celo por sus conocimientos, una afirmación constante de que la propiedad del saber que detentan es suya, de su propiedad privada.
Es conocido por las autoridades autónomas lo reacios que son los grupos que manejan técnicas y tecnologías, a enseñar, es decir, a compartir lo que saben. Por ejemplo en el internet. Cada vez que se desconfiguran los equipos en los caracoles, hay que esperar a contactar al que sabe, esperar a que llegue y saber que, cuando se le pida que enseñe a alguien para no estar dependiendo de él, alegue que no tiene tiempo o que eso es para “especialistas”. Y ni hablar de los equipos de las radios comunitarias.
Y a veces ocurre otra cosa.
Hay una anécdota que me contaron los compañeros comandantes de la zona tojolabal, o zona “selva fronteriza”:
Resulta que, entre todas las personas que de buena voluntad llegan a las comunidades zapatistas a ayudar, llegó una vez un ingeniero agrónomo a dar curso para mejorar las plantaciones de café. Después de su plática, el ingeniero se trasladó junto con los compas a un cafetal para demostrarles cómo debía hacer un corte en la mata. El ingeniero pidió que le dieran espacio, ahora sí que “atrás de la raya que voy a trabajar”, sacó todo su equipo científico y empezó a sacar medidas para determinar el ángulo exacto de corte de la rama. Después de muchos y complicados cálculos, determinado el ángulo de corte, el ingeniero sacó una sierrita bien bonitilla y empezó a aserrar con mucho cuidado. Tardó, me cuentan, y, contradiciendo la supuestamente ancestral paciencia indígena, los compas lo hicieron a un lado y le preguntaron: “A ver, ¿ónde mero quiere el corte usté?”. “Ahí”, respondió el flamante ingeniero agrónomo, y señaló con su dedo el lugar. El compa desenvainó su machete Acapulco Collins de doble hoja y ¡zas!, le hizo un corte impecable a la rama. “A ver, ahora mídale usté”, pidió casi ordenó el compa. El ingeniero agrónomo, con una especialidad en la universidad, sacó su aparato para medir ángulos. Midió una y otra vez, y en cada vuelta nomás se rascaba la cabeza. “¿Qué pues?”, le preguntaron. “Pues sí”, respondió apenado: “es exactamente el corte que se necesitaba, en el lugar que se necesitaba y en el ángulo que se necesitaba” “Y anda vete, sup, ahí nomás el ingeniero empezó a preguntarnos más y más cosas y nomás apuntaba y apuntaba y llenó no sé cuántas hojas de un su cuaderno que traía”.
Así que una exhortación a quienes detentan saberes y conocimientos y son compañeros y compañeras: digan no a la propiedad privada del conocimiento, digan sí a la piratería entre compañeros que somos.
Otros puntos:
- en ambos, indígenas y urbanos de abajo y a la izquierda, encontramos una civilidad humana que no encontramos en los de arriba. En ambos, si uno llega necesitado le dan lo mejor que tienen. Los de arriba no dan o, si dan, es lo que les sobra.
El sentido de comunidad que es palpable en las comunidades indígenas no es ya exclusivo de ellas. También aparece en sectores de abajo, y está más desarrollado en quienes luchan y resisten.
- El brutal y feroz avance de la guerra neoliberal de reconquista de territorios, está operando algo que no sé si estaba en los planes de los grandes centros financieros internacionales: se están emparejando rabias, en profundidad, en extensión y en historia común.
- Este emparejamiento de sentimientos en lo que el Ruso llamó “la tripa”, no es todavía acompañado por un emparejamiento en los saberes y conocimientos. Puede haber casos pero, créanme, no encontré en los pueblos indios la avaricia del conocimiento que poseen.
Finalmente, no nos idealizamos como pueblos indios, no somos perfectos y, por supuesto, no pretendemos que todos y todas se hagan indígenas. Tenemos conocimientos y tenemos carencias. Creo que podemos compartir los unos para resolver las otras, sin que ninguno de ustedes pierda la oportunidad de hacerse rico porque alguien de nosotros les gane la patente de su saber.
Ahora, como lo prometido es deuda, vamos a escuchar unos cuentos de la Lupita y la Toñita y ya después de ellas yo les cuento otro.

Primero pasa la Lupita (…)
Ahora es su turno la Toñita (…)

Muchas gracias.

P.D.- Siete Cuentos para Nadie:

Cuento 3: LA PEDAGOGÍA DEL MACHETE

El otro día, para variar, la Toñita se metió sin permiso en la comandancia general del ezetaelene, una fortaleza supuestamente inexpugnable (en realidad se trata de una champita).
Me encontraba yo pensando en cuáles serían los temas más adecuados para estas mesas supuestamente redondas del Festival de la Digna Rabia, cuando me di cuenta que la Toñita ya estaba a mi lado y diciéndome:
Oí Sup, no sirve que haces así”, mientras señalaba una foto tamaño natural de Angeline Jolie con pocas ropas.
¿No sirve que haga qué cosa?”, le pregunté mientras revisaba las barreras “anti-toñitas” que había dispuesto para evitar que pasara lo que ya estaba pasando.
Pues así como haces de por sí”, dice la Toña, y agrega “¿por qué tienes a esa señora encuerada contigo?”.
Yo encendí la pipa y le respondí: “En primer lugar: no está encuerada, yo qué más quisiera. Y en segundo lugar: no la tengo conmigo, yo qué más requisiera”.
La Toñita, como es su costumbre, se queda en una parte de la película porque me pregunta “¿Y el tercero?”.
¿Cuál tercero?”, le pregunté.
Pues si hay un primero y un segundo, entonces hay un tercero. Yo me saqué tercero en la escuelita.” La Toñita ha omitido el pequeño detalle de que en esa clase sólo iban 3 alumnos.
Como no quiero entrar en polémica, le propongo que si le cuento un cuento, entonces ella se va a ir para que se lo cuente a los demás.
Sale”, dice la Toñita y se sienta en el suelo.
Yo carraspeo y comienzo con el “Habrá una vez…”
La Toña interrumpe “¿Y va a haber palomitas?
"¿Cómo palomitas?", le pregunto desconcertado.
Pos sí, palomitas, como cuando vemos película”, dice la Toñita.
No”, le digo, “este es un cuento, no una película y aquí no hay palomitas”.
Bueno”, dice la Toñita.
Yo prosigo:
Habrá una vez un subcomandante que era muuuuuuy malo y mucho se encabronaba con las niñas que se metían sin permiso a la comandancia a dar lata”.
La Toñita pone atención. Yo aprovecho para darle un giro pedagógico al relato, con un estilo y un método que olvídense de Paulo Freire y Antón Makarenko:
Entonces, cuando una niña se metía sin permiso en la comandancia, el subcomandante ése sacaba un su machete y ¡zás!, le cortaba la cabeza a la niña”.
La Toñita abre bien los ojos, aterrorizada.
Notando que el concepto esencial educativo se estaba captando, decidí reforzar el relato con esa técnica pedagógica marconiana que tanta fama me ha dado en los coloquios de psicología donde mucho Freud, mucho Fromm, mucho Luria, y mucho toda la cosa:
Y el machete no tenía filo, para que tardara más en cortar. Y estaba bien oxidado de una vez, para que la herida se infectara”.
La Toña, horrorizada, espera un final feliz.
¿Y luego?”.
¿Y luego qué?
Pos y luego qué sigue del cuento”.
Ah bueno, pues resulta que a la niña después le pusieron muchas inyecciones para que no se infectara”.
Y tan-tan.
¿Tan tan? Urrr, Sup, de una vez que no sirven tus cuentos”.
Claro que sirven”, le digo mientras la conmino a que abandone la champa.
De balde tienes a la señora ésa encuerada, si no hay palomitas”, dice la Toñita al retirarse.
El asunto no termina ahí. La reunión que tuve con los compañeros del Comité terminó. De regreso, preparando mi mochila para movernos al cuartel, me doy cuenta de que no está mi machete.
La Toña”, pensé y la mandé llamar.
Oí Toñita, no encuentro mi machete, ¿no lo viste por ahí?
No, pero te voy a contar un cuento”, respondió la Toñita.
Había una vez una niña muy bonita, así como yo, y que se llamaba la Toñita, así como yo. Y entonces había un subcomandante muuuy malo que le quería cortar la cabeza con un su machete
¿Y por qué le quería cortar la cabeza?”, interrumpí yo, tratando inútilmente de recuperar el control de la situación.
Saber”, respondió la Toñita, “creo que así llegó en su pensamiento. Y entonces pues que la niña se metió en su casita de ese subcomandante a escondidas. Y entonces lo agarró su machete del subcomandante ése y fue y lo aventó en la letrina. Y tan-tan
La Toñita dijo el “tan- tan” ya muy lejos de mi alcance.
Así que creo que ya sé dónde está mi machete. Ahora falta recuperarlo, ¿alguien se ofrece de voluntario o voluntaria?
Tan-tan.

Subcomandante Insurgente Marcos.




Sette Venti nei Calendari e Geografie in basso

Terzo Vento: un degno e arrabbiato colore della terra

Buona sera. Cercheremo di essere brevi perché la giornata è stata lunga e perché poi la Lupita e la Toñita vi leggeranno alcuni racconti che hanno scritto proprio per voi.
Andiamo dunque:

Di specialisti e specializzazioni

Sicuramente qualche serio storico potrà dirci del momento in cui sono apparsi gli specialisti e le specializzazioni nella società umana. E forse potrà spiegarci quale fu il primo: la specializzazione o lo specialista.
Perché, nel nostro affacciarci e stupirci del mondo, noi zapatisti abbiamo visto che molte volte qualcuno definisce la sua ignoranza o il suo limitato orizzonte, una specializzazione e si autonomina specialista. E viene lodato e rispettato e pagato bene e omaggiato.
Non lo capiamo, per noi qualcuno con conoscenze limitate è qualcuno che deve sforzarsi di imparare di più. Ma sembra che nel mondo accademico meno si sa e più finanziamenti si ricevono.
Il Vecchio Antonio, in alcune di quelle mattine che ci sorprendevano camminando in montagna, rideva di questo che gli raccontavo e diceva che allora i primi dei, quelli che crearono il mondo, erano specialisti in specializzazioni.
Infine è risaputo che i nostri ostacoli di fronte alla produzione intellettuale sono enciclopedici, cosicché ora vogliamo riferirci brevemente ad una speciale specie di specialisti: i politici professionisti.
In una prossima occasione di questo festival, domani credo, avremo l'opportunità di ascoltare, per voce del Tenente Colonnello Insurgente Moisés, qualche descrizione dell'ambito politico interno nelle comunità zapatiste.
Uno di questi ambiti politici, non l'unico, è il lavoro di governo. C'è anche, per esempio, il lavoro politico delle donne zapatiste, di cui ci parlerà la Comandante Hortensia, e molti altri.
E risulta che questi lavori non solo non ricevono compenso, ma non sono nemmeno considerati una specializzazione. Cioè, chi un giorno è presidente municipale autonomo il giorno prima era nella milpa o nella piantagione di caffè, a seminare o raccogliere. Molti dei nostri governanti zapatisti non sono andanti nemmeno a scuola o non sanno parlare spagnolo, ovvero non sono specialisti di niente, tanto meno di politica.
E tuttavia i nostri municipi autonomi hanno fatto molti più progressi in salute, educazione, abitazione ed alimentazione che i municipi ufficiali che sono governati da politici professionisti, cioè, da specialisti della politica.
Infine, aspettiamo gli interventi dei miei compagni per riuscire a capirci. In questo momento voglio solo segnalare alcune delle nostre incapacità di intendere la politica dell'alto, almeno in Messico.
Per esempio, non capiamo come si decide, si accetta e si legifera che un deputato guadagni più di un muratore. Perché il muratore fa qualcosa, lavora, costruisce case, muri, edifici. E sa come fare la malta, come sistemare i mattoni.
Per esempio, questo auditorium nel quale ci troviamo. Qui ci possono stare più persone che nel Teatro della Città di qui, di San Cristóbal de Las Casas e, come mi dicono, è stato costruito, dalla sua progettazione fino alla sua realizzazione, da mani indigene. Il pavimento, i piani, le pareti, porte e finestre, tetto, impianti idraulici ed elettrici sono stati realizzati da non specialisti, oltretutto indigeni, e che sono compagni dell'Altra Campagna.
Bene, per tornare al muratore, lui sì che lavora. Ma il deputato… il deputato… bene, non so se qualcuno può dirci che cosa fa un deputato… o un senatore… o un sottosegretario.
Poco fa abbiamo sentito un sottosegretario dire che la crisi economica, che già si trascinava da anni, non era altro che un raffreddore passeggero.
Ah! Abbiamo pensato, un sottosegretario è come un dottore che diagnostica una malattia. Ma abbiamo anche pensato, perché qualcuno con un minimo di cervello pagherebbe un dottore che gli dice che ha un raffreddore che poi risulta che è polmonite e lui gli prescrive un tè caldo di foglie di limone e poi tornerà come nuovo. Ma sembra che il sottosegretario in questione guadagni bene e che c'è una legge che dice che deve guadagnare molti soldi.
Qualcuno ci dirà che i deputati e i senatori fanno le leggi e che i sottosegretari di Stato fanno piani affinché queste leggi si applichino. E sia. Quanto è costato alla Nazione, per esempio, che si facesse la controriforma indigena che annullò gli Accordi di San Andrés?
Ed alcuni mesi fa un legislatore del PRD, criticato perché aveva votato per una legge assurda ed ingiusta (come la maggioranza delle leggi in Messico) ha dichiarato in sua difesa… che non l'aveva letta!
E quando c'è stata la discussione sul petrolio nel centro nevralgico del paese (cioè, sui mezzi di comunicazione). Il governo di Calderón non ha detto che non si doveva consultare la gente perché era qualcosa che capivano solo gli specialisti? Ed il cosiddetto movimento in difesa del petrolio non agì in maniera simile quando incaricò un gruppo di specialisti di redigere la sua proposta?
Secondo noi la specializzazione è una forma di proprietà privata della conoscenza.
Quello che sa qualcosa lo valorizza complicandolo fino a farlo sembrare qualcosa di straordinario ed impossibile, qualcosa a cui possono accedere pochi, e si rifiuta di condividerlo. Ed il suo alibi è la specializzazione.
Sono come gli stregoni della conoscenza, come gli antichi sacerdoti che si specializzavano per parlare con gli dei. E si crede a tutto quello che dicono.
E questo succede nella società moderna che dice a noi indigeni che siamo noi gli arretrati, gli ignoranti, i non civilizzati.
In nostro lungo giro per il Messico del basso, abbiamo avuto l'opportunità di conoscere direttamente altri popoli originari di questo continente. Dai Maya della penisola dello Yucatan fino ai Kumiai in Bassa California, dai Purépechas, Nahuas e Wixaritari della costa del Pacifico fino ai Kikapus in Coahuila.
Parte di quello che abbiamo visto sarà spiegato meglio dai nostri compagni del Congresso Nazionale Indigeno, Carlos González e Juan Chávez, quando ci accompagneranno in questo tavolo. Io voglio solo fare alcune riflessioni sul tema della conoscenza e i popoli indio.
- Nelle riunioni che precedettero l'Incontro Continentale dei Popoli Indio d'America, incontrandosi, le diverse culture dei capi indio non si contendevano la supremazia o la gerarchia. Senza apparente difficoltà riconoscevano la differenza e si stabiliva una specie di intesa o accordo all'interno del quale si rispettavano reciprocamente.
Invece, quando due concezioni diverse della realtà, due culture, si confrontano tra loro nelle società moderne, normalmente si pone il problema della supremazia di una sull'altra, questione che non poche volte si risolve con la violenza. Però, si dice che i popoli indio sono i selvaggi.
- Quando il mondo ladino o meticcio si incontra con il mondo indigeno dentro il territorio di quest'ultimo, nel primo si presenta quella che noi zapatisti chiamiamo "la sindrome dell'evangelizzatore". Non so se è retaggio dei primi conquistatori e missionari spagnoli ma, spontaneamente, il meticcio o ladino tende a prendere la posizione di colui che insegna e aiuta. Per qualche strana logica che non capiamo, si assume come evidente che la cultura ladina o meticcia è superiore, in estensione e profondità di saperi e conoscenze, a quella indigena. Se, invece, questo contatto tra culture avviene in territorio urbano, il ladino o meticcio assume una posizione o difensiva e diffidente, o di disprezzo e schifo di fronte all'indigeno. L'indigeno è l'arretrato o il curioso.
Al contrario, quando l'indigeno si imbatte o si trova di fronte ad una cultura diversa fuori del suo territorio, tende spontaneamente a tentare di capirla e di non pretende di stabilire una relazione di dominante/dominato. E quando è dentro il suo territorio l'indigeno assume una posizione di curiosa sfiducia e gelosa difesa della sua indipendenza.
"Vengo a vedere in che cosa posso essere d'aiuto", dice normalmente il meticcio quando arriva in una comunità indigena. E può essere una sorpresa per lui che, invece di metterlo ad insegnare o dirigere o comandare, lo facciano andare per la legna, o a prendere acqua o pulire stalle. O non sarà raro che gli rispondano: "E chi ti ha detto che abbiamo bisogno che ci aiuti?".
Può essere che ci siano casi, ma fino ad ora non sappiamo se qualcuno sia arrivato in una comunità indigena dicendo: "vengo perché mi aiutiate".
- Non poche volte abbiamo trovato in collettivi che appoggiano le comunità indigene una specie di zelo per le loro conoscenze, una costante affermazione che la proprietà del sapere che detengono è loro, di loro proprietà privata.
È noto tra le autorità autonome quanto i gruppi che manipolano tecniche e tecnologie siano restii ad insegnare, cioè, a condividere quello che sanno. Per esempio internet. Ogni volta che nei caracoles si guastano i computer, bisogna aspettare di contattare quello che ne sa, aspettare che arrivi e, quando gli si chiede di insegnare a qualcuno per non dipendere da lui, questi dica che non ha tempo o che questo è roba da "specialisti". E non parliamo delle apparecchiature delle radio comunitarie.
A volte succede un'altra cosa.
C'è un aneddoto che mi hanno raccontato i compagni comandanti della zona tojolabal, o zona "selva di confine":
Sembra che, tra tutte le persone di buona volontà che arrivano nelle comunità zapatiste ad aiutare, una volta arrivò un ingegnere agronomo a dare lezioni per migliorare le piantagioni di caffè. Dopo la sua lezione, l'ingegnere si recò insieme ai compagni in una piantagione di caffè per mostrare loro come si doveva fare un taglio nella pianta. L'ingegnere chiese che gli facessero spazio, "dietro la riga che devo lavorare", tirò fuori tutta la sua attrezzatura scientifica ed incominciò a fare misurazioni per determinare l'angolo esatto di taglio del ramo. Dopo molti e complicati calcoli, determinato l'angolo di taglio, l'ingegnere tirò fuori una bella sega ed incominciò a segare con molto cura. Ci mise molto, mi raccontarono, e, contraddicendo la presunta pazienza indigena ancestrale, i compagni lo presero da parte e gli domandarono: "Fa vedere, dove vuole tagliare esattamente?". "", rispose il brillante ingegnere agronomo, e indicò il posto col dito. Il compagno sguainò il suo machete Acapulco Collins a doppio filo e zac!, fece un taglio impeccabile nel ramo. "Vediamo, adesso misura" chiese, quasi ordinò il compagno. L'ingegnere agronomo, con una specializzazione all'università, tirò fuori il suo strumento per misurare gli angoli. Misurò e rimisurò molte volte, ed ogni volta si grattava la testa. "Che cosa c'è?", gli domandarono. "Ebbene, sì", rispose dispiaciuto: "è esattamente il taglio necessario, nel posto giusto e nell'angolo esatto". "E allora Sub, l'ingegnere cominciò a domandarci un mucchio di cose e continuava a prendere appunti e non so quanti fogli di appunti ha riempito".
Quindi un'esortazione a chi possiede saperi e conoscenze e sono compagni e compagne: dite no alla proprietà privata della conoscenza, dite sì alla pirateria tra compagni quali siamo.
Altri punti:
- In entrambi, indigeni ed urbani in basso e a sinistra, abbiamo trovato una civiltà umana che non abbiamo riscontrato in quelli in alto. In entrambi se uno ha bisognoso gli danno il meglio che hanno. Quelli in alto non danno o, se danno, danno quello che gli avanza.
Il senso di comunità che è palpabile nelle comunità indigene non è loro esclusiva. Appare anche in settori del basso ed è più sviluppato in chi lotta e resiste.
- La brutale e feroce avanzata della guerra neoliberista di riconquista di territori, sta operando qualcosa che non so se era nei piani dei grandi centri finanziari internazionali: si stanno congiungendo rabbie, in profondità, in estensione e in storia comune.
- Questo congiungimento di sentimenti in quello che il Ruso ha chiamato "la pancia", non è ancora accompagnato da un congiungimento nei saperi e conoscenze. Ci possono essere dei casi ma, credetemi, nei popoli indio non ho trovato l'avarizia della conoscenza che possiedono.
Infine, non ci idealizziamo come popoli indio, non siamo perfetti e, ovviamente, non pretendiamo che tutti e tutte diventino indigeni. Abbiamo conoscenze ed abbiamo carenze. Credo che possiamo condividere gli uni per risolvere le altre, senza che nessuno di voi perda l'opportunità di diventare ricco perché qualcuno di noi si appropria del brevetto del suo sapere.
Adesso, ogni promessa è debito, ascoltiamo un racconto della Lupita e della Toñita e po io ne racconterò un altro.

Prima tocca a Lupita (…)
Ora è il turno della Toñita (…)

Molte grazie.

P.D.- Sette Racconti per Nessuno

Racconto 3: LA PEDAGOGIA DEL MACHETE

L'altro giorno, tanto per cambiare, la Toñita si insediò senza permesso nel comando generale dell'ezetaellenne, una fortezza che si suppone inespugnabile (in realtà si tratta di una "champita").
Io mi trovavo in quel momento a riflettere su quali sarebbero stati i temi più adeguati per questi tavoli suppostamente rotondi del Festival della Digna Rabia, allorquando mi resi conto che la Toñita stava già al mio fianco e mi diceva:
"Senti Sup, non serve che fai questa cosa qui", mentre indicava una foto a grandezza naturale di Angeline Jolie con pochi vestiti.
"Non serve che faccia che cosa?", le domandai mentre rivedevo le barriere "anti-toñitas" che avevo disposto per evitare che passasse quella che ormai le stava già superando.
"Così come fai", dice la Toña, ed aggiunge "Perché tieni con te quella signora spogliata?".
Io accesi la pipa e le risposi: "In primo luogo: non è completamente svestita, casomai vorrei lo fosse di più. E in secondo luogo: non la tengo con me, ma solo la desidero."
La Toñita, com'è sua abitudine, rimase come avesse perso parte del film perché poi mi domanda "Ed il terzo?".
"Che terzo?", le chiesi.
"Perché se c'è un primo luogo ed un secondo, c'è allora anche un terzo. Io a scuola sono stata terza."La Toñita ha omesso il piccolo dettaglio che in quella classe andavano solo 3 alunni.
Siccome non voglio entrare in polemica, le propongo allora che, se le narro un racconto, lei poi andrà via per raccontarlo anche agli altri.
"Avanti", dice la Toñita e si siede a terra.
Io tossicchio e comincio con: "C'era una volta"
La Toña interrompe: " Ci sono i popcorn?"
"Come i popcorn?", le domando sconcertato.
"Certo, popcorn, come quando vediamo i film", dice la Toñita.
"No", gli dico, "questo è un racconto, non è un film e qui non ci sono popcorn."
"Evvabene", dice la Toñita.
Io proseguo:
"C'era una volta un Subcomandante che era moooolto brutto e molto si incavolava con le bambine che si insediavano senza permesso al comando a rompere le scatole."
La Toñita pone attenzione. Io ne approfitto per dare un risvolto pedagogico al racconto, con uno stile ed un metodo che faccia dimenticare Paulo Freire e Antón Makarenko:
"Allora, quando una bambina si insediava senza permesso al comando, il Subcomandante estraeva il suo machete e zac!, tagliava la testa alla bambina."
La Toñita apre bene gli occhi, terrorizzata.
Notando che il concetto educativo essenziale veniva recepito, decisi di rinforzare il racconto con quella tecnica pedagogica "marconiana" che tanta fama mi ha dato nei colloqui di psicologia dove uso molto Freud, molto Fromm, molto Luria, e tant'altro ancora:
"Ed il machete non era affilato, affinché tardasse di più a tagliare. Ed inoltre era ben ossidato, affinché la ferita si infettasse."
La Toña, inorridita, aspetta un finale felice.
"E dopo?".
"E dopo cosa?"
"Cioè, e dopo come va a finire il racconto."
"Ah bueno, risulta che poi fecero alla bambina molte iniezioni affinché non le venisse l'infezione. E tan-tan."
"Tan tan? Urrr, Sup, ho capito che non servono i tuoi racconti."
"Certo che servono", gli dico mentre le intimo di abbandonare la baracca.
"Grazie tante, tieniti pure quella signora spogliata, tanto non ci sono popcorn", dice la Toñita ritirandosi.
Ma la cosa non finisce lì. La riunione che ebbi coi compagni del Comitato finì. Di ritorno, preparando il mio zaino per muoverci verso l'accampamento, mi rendo conto che non c'è più il mio machete.
"La Toña", pensai subito e la mandai a chiamare.
"Senti Toñita, non trovo il mio machete, non l'hai mica per caso visto da qualche parte?"
"No, ma ti racconto una storia", rispose la Toñita.
"C'era una volta una bambina molto bella, come me, e che si chiamava la Toñita, come me. E c'era allora un Subcomandante mooolto brutto, che gli voleva tagliare la testa con il suo machete"
"E perché gli voleva tagliare la testa?", la interruppi, tentando inutilmente di recuperare il controllo della situazione.
"Vallo a sapere", rispose la Toñita, "credo che così la pensasse. Ed allora successe che la bambina si mise nascosta nella baracca di quel Subcomandante. E poi afferrò il machete del Subcomandante, cioè quello che fu suo, e lo buttò nella latrina. E tan-tan" La Toñita disse il "tan-tan" che era già molto lontana dalla mia portata.
Cosicché credo che so già dov'è finito il mio machete. Ora manca solo di recuperarlo, qualcuno si offre di volontario o volontaria?
Tan-Tan.

Subcomandante Insurgente Marcos



Parti precedenti:
I. Primer Viento: una digna juventud rabiosa y primier cuento para nadie
II. Segundo Viento: un digno y rabioso empeño y segundo cuento para nadie