Cruce de rutas

La juventud tiene que crear. Una juventud que no crea es una anomalía.

"Qué debe ser joven comunista", Ernesto "Che" Guevara
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Representamos para los amos poderosos todo lo que hay de absurdo, de negativo, de irreverente y de convulso en esta América que ellos deprecian, pero representamos por el otro lado, para la gran masa del pueblo americano, del americano nuestro, del que empieza al sur del Río Bravo, todo lo que hay de noble... ¡todo lo que hay de sincero y de combativo en estos pueblos llamados despectivamente "mestizos"!

Charla en la Universidad de La Habana 2 de marzo de 1960, Ernesto "Che" Guevara
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La curva más peligrosa de mi vida.

Juan Manuel Fangio

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Entrevista en la Habana a Arnold Rodríguez, uno de los hombres que en 1958 secuestraron al máximo campeón de automovilismo del siglo XX.

1° Etapa

"Cuando Faustino Pérez me obligó a acompañarlo, lo primero que pensé, fue que era una broma, pero inmediatamente, al ver la seriedad de lo que acontecía, me percaté que estaba ante una situación muy delicada"...
Transcurre 1981; pasaron más de 23 años del impacto público que estremeció al mundo por 26 horas. El otrora quíntuple campeón del orbe, con su recurrente serenidad, recordaba los acontecimientos iniciales que desataron su secuestro.
Podría ser esta una más de las lacónicas y sentenciosas reflexiones con las cuales Juan Manuel Fangio enfrentaba cotidianamente cámaras y micrófonos, pero, si acotamos que se encuentra en La Habana, luego de finalizar una conferencia de prensa -habiendo declarado a los medios nacionales y extranjeros: "Acabo de cumplir dos de mis más ansiados sueños: Volver a Cuba y conocer personalmente a Fidel Castro" y, además, que el análisis de aquellos sucesos los está realizando, precisamente, con quienes el 23 de Febrero de 1958 fueron sus "secuestadores", el menos curioso de los mortales, se dispondría a ajustarse el casco de la intriga para desandar las pistas de la memoria e internarse en las secuencias de una insólita carrera contra un rival casi invencible: el olvido.

Hoy, deshojadas más de cuatro décadas del 2° Gran Premio de La Habana - que Fangio compulsivamente tuvo que "seguir" por Radio -, estoy sentado frente a Arnold Rodríguez, un ser apacible y extremadamente amable, de quien nadie podría sospechar, inferir, ni mucho menos aún, rotular, de "secuestrador"...
- Aunque esto no tuvo ninguna de las características que a lo largo del tiempo identifica a los secuestros, en realidad ¡fue un Secuestro!, pero nosotros preferimos llamarle "Retención Patriótica".
Arnold, pone la "primera" hacia la retrospección de los hechos...
- Resulta que en ese momento se estaba viviendo una verdadera efervescencia revolucionaria en el país, ya hacía poco más de un año que Fidel y sus compañeros del yate Granma, junto al Che, habían desembarcado en Oriente. Se fortalecía el Ejército Rebelde, ocupando una gran parte del territorio oriental. Se libraba una lucha intensa a lo largo de todas las ciudades de Cuba, para derrocar la tiranía de Batista.
Aquí, en La Habana, donde estaban concentrados los cuerpos represivos, el dictador hacía todos los esfuerzos para dar una imagen de normalidad e hizo preparar una especie de gran fiesta, intentando distorsionar, realmente, lo que estaba sucediendo.
Era el Segundo Gran Premio que se hacía en Cuba; el año anterior, lo había ganado Fangio. Esa popularidad que alcanzó, unida al hecho de ser 5 veces campeón del mundo, lo distinguía como una personalidad mundialmente famosa. Nosotros creímos oportuno que, a la vez que le dábamos al traste con este espectáculo de fiesta que quería aparentar Batista, valernos de esa destacada personalidad, para captar la atención de la opinión pública nacional e internacional, es decir, fue un hecho de cción en sentido propagandístico y, puedo asegurar, que, el cometido, se alcanzó con creces. Yo era Responsable de Propaganda en la Provincia de La Habana del Movimiento 26 de Julio. Sin ser de los más jóvenes; tenía 26 años y meses
.
El Movimiento 26 de Julio, organización política que tomó cuerpo a partir del intento de Asalto al Cuartel Moncada comandado por Castro en 1953, a menos de cuatro años de su conformación, se había expandido por toda la Isla.
Aunque la Revolución triunfaría apenas 311 días más tarde, varios compañeros de Arnold quedaron en el camino.
Es levemente perceptible el cambio de tono...
- Uno de los inspiradores de la Operación y quizás quien más conversó con Fangio, aunque no tuvo participación directa en la captura ni en la devolución, fue el recio combatiente de la insurrección, Marcelo Salado. Él, tenía la responsabilidad de proteger la casa donde retuvimos al campeón... Cuando un mes y medio más tarde, el 9 de abril, se trató de desatar la Huelga General Revolucionaria, fue ametrallado en una esquina y se lo llevaron en el maletero de un carro (auto). También, Oscar Lucero, responsable del Comando de Captura, cuya esposa, al momento de la acción, estaba embarazada de seis meses y no hubo forma de despegarla de él, en mayo del mismo año, fue detenido y nunca más lo vimos; sabemos que sufrió grandes torturas y no pronunció una sola palabra, por eso se lo conoce como "El mártir del silencio". Su cadáver desapareció...
Arnold, que, luego del triunfo de la Revolución, entre otros cargos, fuera Vice Ministro de Relaciones Exteriores y hubiera de acompañar al Che en uno de sus viajes a África, nos deja caer la siguiente reflexión:
- Nosotros tuvimos muchos desaparecidos, pero en honor a la verdad, el terror que soportaron Argentina, Chile y algunos otros países de Latinoamérica resultó mucho mayor. Creo que eso fue una consecuencia del proceso que aquí se vivió, dado el tiempo que duró nuestra lucha prerrevolucionaria, dado el ejemplo que significó su triunfo. Las fuerzas retrógradas de esas naciones, con el apoyo logístico y técnico del imperio norteamericano, desarrollaron con mucha más brutalidad y técnicas salvajes, el atropello a los patriotas del Sur.

Transcurre un día más de febrero de 1958, faltan menos de 24 horas para que comiencen a rugir los motores en el Malecón... El deportista más popular del mundo, está sentado en el lobby del Hotel Lincoln; departe con periodistas, amigos, curiosos. Vive el ritual que la veteranía le permite degustar como un mate servido en su Balcarce natal. No imagina que está saboreando los minutos previos a una "largada" insólita, que decidirá nuevos rumbos en su espíritu.
Muchachos ansiosos, tensos, se aprestan a emprender, por La Habana Vieja, uno de los pasos más dramáticos de la "Operación Fangio"... Ellos tampoco imaginan que darían con un ser casi insondable, intrigante o increíblemente sencillo.
- Al ver la pistola, se dio cuenta que estaba ante una curva muy peligrosa que tenía que tomar con cuidado, y accedió a lo que se le demandó; se encaminó naturalmente hasta donde se le señaló y montó en el automovil que partiría hacia la casa de "las norteñas".
Hemos charlado mucho con los compañeros que participaron directamente de este primer paso - yo estaba cumpliendo otra responsabilidad -, Fangio no cambió en ningún momento su semblante, ni su actitud de hombre apacible, por ende pacífico.


¡Recorrer esos escasos kilómetros, con los "sabuesos" ya informados y uniformados (algunos), "pegarse" con el riesgo, sin "derrapar"!... ¿Recordaría el campeón las sierpes de los Andes en las agotadoras etapas de las competencias de Turismo de Carretera de otros tiempos?. Cualquier encontronazo podría ser fatal. . . ¡siempre el peligro acuciando, tentando!...

-
El objetivo exclusivo nuestro era que no corriera, sustraerlo de la Carrera, echarla a perder, restarle el éxito fabuloso que significaba la presencia de Fangio y, valiéndonos de él, llamar la atención de la Opinión Pública Nacional e Internacional, ese era el único propósito, luego, devolverlo a su vida normal.
Nosotros desconocíamos el pensamiento político-ideológico de Fangio. Sabíamos de él por la información que nos suministraba un compañero periodista que era del "26 de Julio", cronista deportivo, que además, hablaba italiano y era amigo del representante de Fangio. Nos informaba de sus movimientos. Conocíamos los comentarios de la prensa.
Claro que era un propósito nuestro, si no ganarlo para la causa, al menos, neutralizarlo y, pienso que ha quedado evidenciado, en todas sus declaraciones, hasta el momento de su fallecimiento, en 1995, en decenas de entrevistas por todo el mundo, que logramos su comprensión...
Desde ese momento nos llamó: "Mis amigos, los secuestradores"; así nos presentó al Embajador Argentino cuando lo devolvimos - yo participé directamente de su reintegro - luego de 26 horas, dramáticas, pero vividas con gran intensidad humana. Así, también, nos llamaba en su tierra natal, y por eso tuve el honor de ser invitado especial de él, dos veces en Argentina... pueblo al cual amamos profundamente.
¡Sí, llegar hasta la casa de "las norteñas", fue... !

La esposa de Arnold nos sirve café, él enciende su tabaco... "Entramos a boxes".

Mis amigos los secuestradores

Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.

Nuestra América,
José Martí
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Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

Nuestra América, José Martí
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2° Etapa

La Habana, Febrero de 1958. Contrastes de una ciudad señorial y pobre, sitiada por la tiranía, pero salpicada de la comparsa de un jolgorio ficticio donde, prostitución, juego y dinero, danzan al "son" de turistas, patronos importados y lacayos criollos, a quienes, la recidiva de la Segunda Guerra Mundial no inquieta...
La noche de La Habana, hoy, se inaugura conmocionada por una noticia que comienza a expandirse. . . Mientras, dentro de un automóvil, junto al deportista más popular del mundo, jóvenes patriotas, que aspiran cambiar el devenido burdel de su país, se yerguen en autores del asombro general.
A pocas horas del 2° Gran Premio de Cuba ¡Secuestraron a Fangio!.
Arnold Rodríguez, aspira su tabaco y vuelve a activar el encendido del recuerdo...
- Él, entró a la vivienda, serio, callado, parco, así se mantuvo durante todo el tiempo, pero no demostraba sentir temor... Comentó que creía en el destino. Se lo notaba reflexivo... Luego, en muchos reportajes a la prensa, y cuando estábamos en Argentina, expresó que tal vez, nosotros, le habríamos hecho un favor al no permitirle correr esa carrera donde se produciría el accidente que costó casi una decena de víctimas fatales y gran cantidad de heridos. Dijo que pudiera haber muerto en ese trance, pues también se sumó la confirmación posterior de un defecto detectado en su máquina, con la contingencia de aparejar un percance serio.
Todo esto le hizo pensar, que ya él, con 46 años, siendo cinco veces campeón del mundo, no debía seguir tentando la suerte... Se sintió agradecido con nosotros, por propiciarle la toma de esa decisión
.

El borde del éxito, el verdadero rostro del abismo, el instante oportuno; cuando la luz roja del peligro se enciende con toda intensidad para alumbrar el límite de un hombre, que, por muchos años, desafió las leyes naturales dentro de un pequeño hábitat, mínimo, incierto. . . ¡la furia mecánica!, el riesgo.
Mientras despuntaban nuevas tecnologías... ¡ya se desarrollaba una velocidad similar a la actual!... Giros, cambios, vuelcos del devenir. ¡Apenas tres años más tarde irrumpiría en el cosmos el piloto ruso Yuri Gagarin!

- Fangio ha quedado en la Historia por su Carrera Deportiva, mas, en el conocimiento de las personas que tuvimos acceso al trato personal, por ser hombre de una filosofía muy especial, a la vez que un científico del automovilismo. Era sereno, controlado, se sabía administrar. No decía palabras por gusto, tenía sensibilidad y era muy observador, con un gran sentido de la ética deportiva, pues no sólo se destacaba por su extraordinaria habilidad como automovilista, sino también por esa especial filosofía de la vida.
Se mantuvo en su estilo. En ambos viajes que hice a Argentina por sus invitaciones, pude corroborar que el comportamiento, ante nosotros, durante el cautiverio, obedecía a la esencia de su personalidad.
Mientras se le explicaba el motivo de su retención, decía: "Comprendo, comprendo".

(*) Ellos se portaron correctamente, me pidieron disculpas por lo que estaban haciendo. La causa es el... "26... de Julio". Yo simpatizo con todo el pueblo deportivo. Me dieron buena comida, me bañé y dormí tranquilamente. En ningún momento pensé en escaparme. Jamás temí por mi vida. ¡Quien no hace nada malo no tiene por qué temer!

- Por fortuna el lugar que eligió el Movimiento para retenerlo resultó excelente. "¡La casa de las norteñas!". Allí vivía una señora viuda que tenía dos hijas, las cuales eran militantes del "26 de Julio". Ellas, mujeres al fin, sensibles, preocupadas por la lucha social, dispensaron al campeón un trato muy cordial, con gran sentido humano, comprensión y exquisitez. Le procuraron una estancia lo más cómoda posible, teniendo en cuenta que él se encontraba allí contra su voluntad...
Se habló de muchas cosas, también del Che. Aunque de este ser excepcional, charlaríamos bastante con él, en Balcarce. Allí tuve ocasión de intimar con su hermosa familia y, cosa curiosa, hablaban del secuestro con orgullo, no con resentimiento.
Le impactó una anécdota que le conté del Che, en nuestro viaje a África, donde compartí varios días con él. Creo que fue su última representación oficial de Cuba. Iba entregando todo lo que le regalaban, sentía que ningún objeto le pertenecía, ¡nada lo hacía suyo!. Su desprendimiento era extraordinario. Curiosamente, sólo un obsequio que le hicieron en el desierto de Argelia, vi que lo agarró y lo trajo en la mano hasta La Habana. . . Era un gajo inmenso de
planta de higo y, cuando Fidel nos recibió en el aeropuerto, lo primero que le dijo el Che fue: "Aquí te traje un gajo de higo, porque sé que te gustan". Este relato le asombró tanto que me lo hizo repetir varias veces ante su gente.


Arnold frunce el ceño; aprieta el acelerador de las sensaciones...
- Fangio durmió en esas horas mejor que nosotros, se percató enseguida con cuánta responsabilidad asumíamos su cuidado. El momento más tenso lo vivimos luego de terminada la carrera. Pasaba el tiempo y no lográbamos materializar la devolución.
¡Si algo le ocurría al campeón habríamos fracasado! Conociendo la mentalidad bestial, bárbara, del gobierno, sabíamos que si lo localizaban antes de la carrera no le harían nada y, a cualquier precio, lo pondrían a correr, pero luego de la carrera, no vacilarían en matarlo, para desprestigiarnos...
Yo tuve la responsabilidad directa de hacer los contactos y de entregarlo personalmente.
Para que el éxito de la Operación fuera total queríamos devolverlo a la representación oficial Argentina, al Embajador, decisión que Fangio prefería también. Pero la Embajada estaba totalmente rodeada
...

(*) Me dijeron que, terminada la carrera, me iban a largar. Yo pedí que se comunicaran con el Embajador Argentino, para buscar un sitio seguro donde dejarme. Ellos trataron de todas formas de comunicarse con el Embajador y con él combinaron el lugar.

- Habían pasado más de dos horas de finalizada la carrera y no lográbamos materializar su entrega. Además de la Embajada, planificamos otras dos opciones.
Arnold, da un "volantazo" hacia la memoria...
-
La Habana parecía una ciudad muerta, sitiada. Por un lado el fatal accidente de la carrera que costó varias vidas y por el otro los carros de los cuerpos represivos de todo tipo, algunos hasta con chapa de otras ciudades.
Se corrían rumores insólitos. ¡Todo conmocionaba!... "¡Fangio apareció en tal lado!"
Si no lográbamos devolverlo al Estado Argentino, teníamos bajo observación a un sacerdote, asesor de la Unión Obrera Católica, que exteriorizaba rasgos de enfrentamiento a la tiranía. Él no lo sabía, pero se lo entregaríamos poniéndolo bajo el manto protector de la Iglesia. La tercer opción era el Director de la Revista Bohemia, un periodista muy conocido en Cuba y en el exterior.
Quien nos ayudó a localizar al Embajador fue Ada Curié, la esposa del que fuera luego el "Canciller de la Dignidad", Raúl Roa. Se concertó la entrega en el apartamento del Agregado Militar Argentino, que se encontraba de viaje. Posibilitar así su devolución evidenciaba nuestro potencial poder
.

Habría de aparecer una última "mancha de aceite" al dirigirse a "la recta final"...
-
Íbamos hablando en el carro, más para buscar un ruido ambiental que para trasladar una idea. La doble preocupación era que nos interceptara la policía durante el trayecto o que se encontrara en el lugar de destino. . . ¡Jamás pensamos que nos traicionara la Embajada!, pues, junto con nosotros, eran los más interesados en la protección de Fangio.
Repentinamente, sucedió algo que nos paralizó. En el semáforo de la avenida Línea y 12, prácticamente en forma paralela a nosotros, se detuvo un patrullero policial; se produjo un denso silencio, pero, por fortuna, al dar la luz verde continuaron su camino... Fangio, que reflexionaba adecuadamente ante cada acto, se mantuvo inmutable.
Cuando por fin llegamos, él mismo rompió la sepulcral tensión de una manera natural y con gesto muy risueño, se aproximó al Embajador: "¡Le presento a mis amigos, los secuestradores!"... Yo aproveché ese breve instante para reiterarle: "¡Campeón, cuando triunfe la Revolución, usted será nuestro invitado de honor!". Luego hice referencia a un escrito donde pedíamos excusas al Embajador, al pueblo y los familiares de Fangio
...

(*) La opinión que puedo dar es que el trato ha sido bueno. Es difícil que pueda reconocerlos, yo veo tanta gente al cabo del día, que es muy difícil... ¡Claro que volveré a Cuba, por qué no!?... ¿Por esta alternativa?... estas son cosas que pasan en la vida ¿no? ¡Una anécdota más para contar!

- El Embajador lo conduciría personalmente a su residencia.
De manera increíble el 26 de Julio del año siguiente pudimos cursarle la invitación a Juan Manuel ¡Habíamos triunfado diez meses después de su retención, el 1 de Enero de 1959!. Le mandamos una carta a través de la Embajada nuestra en Buenos Aires, pero no se hallaba en Argentina... ¡Cumplió con nosotros y con él, dos décadas más tarde!... y logró materializar su sueño de entrevistarse con Fidel. ¡Otra Habana lo esperaba!

N del A: A escasos instantes de ser liberado, la Televisión acosó a Juan Manuel Fangio con una provocadora entrevista. Logré acceder a los archivos de este material histórico, cuya esencia transcribo en los párrafos destacados (*).


Circuitos y horizontes

¡Exactamente ese mismo día, 24 de Febrero de 1958, en la Sierra Maestra, la voz del Che anunciaba la inauguración de Radio Rebelde, emisora que desde entonces surca los aires de la Isla!.
¿Coincidencia, casualidad, premeditación?, laberínticas curvas que la Revolución hubo de sortear para llegar a la meta del triunfo.
Dos seres, nacidos en el sur de un continente secularmente expoliado, se interrelacionaban a través de jóvenes ansiosos por cambiar la asfixiante realidad que les había tocado en suerte. Sus corazones latían dentro de una isla suspendida de un macabro péndulo que oscilaba desde la sensualidad de la naturaleza hasta la crueldad de la injusticia sufrida por sus habitantes...

Fangio continuó deslizándose por las alisadas pistas de la popularidad, pues, aunque aquel 1958 dejaría de conducir autos de carrera, sus éxitos le depararon un reconocimiento permanente que, en la actualidad, trascendiendo su muerte, se encuentra simbolizado en el Museo Juan Manuel Fangio de Balcarce, su ciudad natal. Públicamente nunca emitió preferencias ideológicas, no arriesgó pensamientos en el plano social como "trompos" y "derrapes" en un deporte que ya, en su apogeo, tenía una alta dosis de intereses comerciales.
Llama la atención la actitud de mantener el compromiso de volver a Cuba, alabar su gobierno y la expuesta simpatía a aquellos revolucionarios que le propiciaron una pérdida fugaz de la libertad en la meta final del extraordinario reinado automovilístico.
Su estilo lacónico y campechano lo distinguió durante toda su vida afianzando la asombrosa impresión que invadió a los patriotas cubanos, quienes se sirvieron de la inmensa popularidad lograda en tantos campeonatos obtenidos, con memorables hazañas por las rutas del peligro, para avanzar en su lucha contra la tiranía.

Ernesto Guevara, ya era el Che y se encontraba próximo a erigirse en EL CHE, admirado "por los pobres de la tierra" (con quienes echó su suerte como José Martí) y respetado hoy por la inmensa mayoría de la población mundial.
Al igual que el gran poeta revolucionario del siglo XIX, la muerte lo sorprendió combatiendo por redimir la vergonzosa marginalidad de los humildes, pero, ambos genios de los auténticos valores humanos, aunque cayeron en la plenitud de sus vidas, lograron dejar una impronta de incalculable riqueza existencial, filosófica, cultural y política.
Admirador de la obra de "El Maestro" Martí, Guevara, con su entrega y talento, ha dejado un especial aporte al movimiento revolucionario mundial, el cual, aún, nos reserva nuevos descubrimientos teóricos y fructíferos hallazgos para dar con el sendero más expedito que conduzca a la eliminación de las abismales desigualdades sociales que hoy se padecen.
Aquel febrero de 1958, dos argentinos, un hombre nacido en Balcarce, de 46 años, que comenzaba a retirarse de la actividad central que contuvo su pasión, y el otro, rosarino, que aun no llegaba a cumplir la tercer década de vida, sin conocerse, coadyuvaban en acelerar los acontecimientos que cambiarían el rumbo de "La Mayor de las Antillas", la parturienta Isla de los nuevos tiempos.

Hector Celano



La gioventù deve creare. Una gioventù che non crea è un’anomalia.

"Che cosa deve essere un giovane comunista",
Ernesto "Che" Guevara
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Rappresentiamo per i padroni possenti tutto quello che c’è di assurdo, di negativo, di irriverente e di convulso in questa America che essi disprezzano, ma rappresentiamo per l'altro lato, per la gran parte del paese americano, il nostro americano, quello che incomincia al sud del Río Bravo, tutto quello che c’è di nobile... tutto quello che c’è di sincero e di combattivo in quei popoli chiamati dispregiativamente "meticci"!.

Chiacchierata nell’Università de L’Avana, 2 marzo 1960,
Ernesto "Che" Guevara
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La curva più pericolosa della mia vita.

Juan Manuel Fangio


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Intervista all’Avana ad Arnold Rodriguez, uno degli uomini che nel 1958 sequestrarono il più grande campione d’automobilismo del XX secolo.

1° Tappa

"Quando Faustino Pérez mi obbligò ad accompagnarlo, la prima cosa che pensai, fu che era un scherzo, ma immediatamente, vedendo la serietà di ciò che accadeva, realizzai di essere di fronte ad una situazione molto delicata"...
Correva l'anno 1981; erano passati più di 23 anni dall’impatto pubblico che scosse il mondo per 26 ore. L’allora quintuplo campione del mondo, con la sua consueta serenità, ricordava gli avvenimenti iniziali che condussero al suo sequestro.
Potrebbe essere questa una in più delle laconiche e sentenziose riflessioni con cui Juan Manuel Fangio affrontava quotidianamente telecamere e microfoni, ma, se notiamo che si trova all’Avana alla fine di una conferenza stampa in cui aveva dichiarato ai media nazionali e stranieri: "Ho appena realizzato due dei miei sogni più grandi: tornare a Cuba e conoscere personalmente Fidel Castro" e, inoltre, che l’analisi di quegli eventi la sta realizzando, precisamente, con coloro che il 23 febbraio del 1958 furono i suoi "sequestratori", il meno curioso dei mortali, si predisporrebbe a stringersi il casco dell’intrigo per ripercorrere le tracce della memoria ed addentrarsi nelle sequenze di un insolita corsa contro un rivale quasi invincibile: la dimenticanza.

Oggi, passati più di quattro decenni dal Secondo Gran Premio dell’Avana - che Fangio dovette "seguire" compulsivamente per Radio - sono seduto di fronte ad Arnold Rodríguez, un essere tranquillo ed estremamente gentile, che nessuno potrebbe sospettare, supporre, né tanto meno etichettare, come "sequestratore"...
- Benché questo non ebbe nessuna delle caratteristiche che identifica con il passare del tempo i sequestri, in realtà fu un sequestro!, tuttavia noi preferiamo chiamarlo "Ritenzione Patriottica."
Arnold, mette la "prima" verso la ricostruzione dei fatti...
-
Accadde che in quel momento si stava vivendo una vera effervescenza rivoluzionaria nel paese, era passato ormai poco più di un anno da quando Fidel ed i suoi compagni dello yacht Granma, insieme al Che, erano sbarcati in Oriente. Si rafforzava l’Esercito Ribelle, occupando gran parte del territorio orientale. Si levava una rivolta attraverso tutte le città cubane, per abbattere la tirannia di Battista.
Qui, all’Avana, dove erano concentrati i reparti repressivi, il dittatore prodigava tutti i suoi sforzi per dare un’immagine di normalità e feceva preparare una sorta di grande festa, cercando di distorcere quello che in realtà stava succedendo.
Era il Secondo Gran Premio che si svolgeva a Cuba; l’anno precedente l’aveva vinto Fangio. La popolarità da lui raggiunta, unita al fatto di essere 5 volte campione del mondo, lo segnalava come una personalità famosa a livello mondiale. Noi credemmo opportuno che, oltre a rovinare quello spettacolo di festa che Battista voleva simulare, ci si dovesse valere di quella distinta personalità, per attirare l’attenzione dell’opinione pubblica nazionale ed internazionale, come dire, fu un fatto di azione in senso propagandistico e posso assicurare che l’intento fu raggiunto ampiamente. Io ero il Responsabile della Propaganda nella provincia dell’Avana del "Movimento 26 Luglio". Senza essere fra i più giovani; avevo 26 anni e qualche mese.

Il Movimento 26 di Luglio, organizzazione politica che prese corpo a partire dal tentativo di assalto alla caserma Moncada comandato da Castro nel 1953, a meno di quattro anni dalla sua istituzione, si era esteso in tutta l’Isola.
Benché la Rivoluzione sarebbe trionfata appena 311 giorni più tardi, vari compagni di Arnold si fermarono durante il tragitto.
E’ lievemente percettibile il cambiamento di tono...
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Uno degli ispiratori dell’Operazione e forse chi più conversò con Fangio, benché non ebbe partecipazione diretta nè nella cattura né nella liberazione, fu il valoroso combattente dell’insurrezione Marcelo Salado. Egli aveva la responsabilità di proteggere la casa nella quale trattenemmo il campione... Quando un mese e mezzo più tardi, il 9 aprile, si tentò di proclamare lo Sciopero Generale Rivoluzionario, fu mitragliato ad un angolo di strada e portato via nel bagagliaio di un'auto. Anche Oscar Lucero, responsabile del Comando di Cattura, la cui moglie al momento dell’azione era incinta di sei mesi e non ci fu modo di staccarla da lui, nel maggio dello stesso anno fu fermato e non lo vedemmo mai più; sappiamo che soffrì grandi torture e non pronunciò una sola parola, per questo motivo è conosciuto come "Il martire del silenzio". Il Suo cadavere fu fatto sparire...
Arnold che dopo il trionfo della Rivoluzione, tra gli altri incarichi, fu Vice Ministro delle Relazioni Estere ed ebbe ad accompagnare il Che in uno dei suoi viaggi in Africa, ci lascia cadere la seguente riflessione:
-
Noi avemmo molti desaparecidos ma, a onor del vero, il terrore che sopportarono l’Argentina, il Cile ed altri paesi dell’America Latina risultò molto maggiore. Credo che questa fu una conseguenza del processo che si visse qui, visto il tempo che durò la nostra lotta pre-rivoluzionaria e l’esempio che significò il suo trionfo. Le forze retrograde di quelle nazioni, con l’appoggio logistico e tecnico dell’impero nordamericano, svilupparono con molta più brutalità e con tecniche selvagge, l’oltraggio ai patrioti del Sud.

Fa notte all’Avana, trascorre un giorno in più del febbraio 1958, mancano meno di 24 ore perché comincino a ruggire i motori nel Malecòn... Lo sportivo più popolare del mondo è seduto nella hall dell’Hotel Lincoln; discorre con giornalisti, amici, curiosi. Vive il rituale che la fama gli permette di degustare come un mate servito nella sua Balcarce natale. Non immagina che sta assaggiando i minuti previ ad una "allungata" insolita che deciderà nuove rotte per il suo spirito.
Ragazzi ansiosi, tesi, si apprestano ad intraprendere, per L’Avana Vecchia, una delle fasi più drammatiche della "Operazione Fangio"... Neanche loro immaginano di essere sul punto di incontrare un essere quasi insondabile, intrigante o incredibilmente semplice.
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Vedendo la pistola, si rese conto di trovarsi di fronte ad una curva molto pericolosa che doveva prendere con attenzione, ed acconsentì a ciò che gli si chiedeva; si incamminò in maniera naturale fino al punto che gli fu indicato e montò sull’automobile che partiva verso la casa de "Le nordiste".
Abbiamo chiacchierato molto con i compagni che parteciparono direttamente a questa prima fase - io stavo assolvendo un’altra responsabilità - Fangio non modificò in nessun momento il suo aspetto, né il suo atteggiamento di uomo tranquillo, persino pacifico
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Percorrere quei pochi chilometri, con i "segugi" già informati e in uniforme (alcuni), "attaccarsi" al rischio, senza "slittare"!... Avrebbe ricordato al campione i sentieri intricati delle Ande nelle spossanti tappe delle endurance del Turismo di Strada d'altri tempi? Qualunque incontro poteva essere fatale... il pericolo sempre pungolando, in agguato!...
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Nostro esclusivo obiettivo era che lui non corresse, sottrarlo alla Corsa, rovinarla, sottrarle il favoloso successo che rappresentava la presenza di Fangio e, servendoci di lui, richiamare l’attenzione dell’opinione pubblica nazionale ed internazionale, questo era l’unico proposito e, dopo, restituirlo alla sua vita normale.
Noi ignoravamo il pensiero politico-ideologico di Fangio. Sapevamo di lui atrtaverso le informazioni che ci forniva un compagno giornalista che era del "26 Luglio", cronista sportivo che, inoltre, parlava italiano ed era amico del rappresentante di Fangio. Ci informava dei suoi movimenti. Conoscevamo i commenti della stampa.
Indubbiamente era nostro obbiettivo, se non guadagnarlo alla causa almeno neutralizzarlo, e penso sia apparso evidente, in tutte le sue dichiarazioni fino al momento della morte nel 1995, in decine d’interviste in tutto il mondo, che ottenemmo la sua comprensione...
Da quel momento ci chiamò: "I miei amici, i sequestratori"; così ci presentò all’Ambasciatore Argentino quando lo liberammo - io partecipai direttamente al suo rilascio – dopo 26 ore, drammatiche ma vissute con grande intensità umana. Così ci chiamava anche nella sua terra natale, e per questo motivo ebbi l’onore di essere suo invitato speciale, due volte in Argentina... popolo che amiamo profondamente.
Sì, arrivare fino alla casa de "Le nordiste", e così...!
La moglie di Arnold ci serve caffè, lui accende il suo tabacco..."Entriamo nel box".

I miei amici sequestratori

I popoli devono avere una gogna per chi li aizza a odi inutili; e un’altra per chi non gli dice per tempo la verità.

La Nostra America,
Josè Martì
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Trincee di idee valgono più di trincee di pietre.

La Nostra America,
Josè Martì
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2° Tappa

L’Avana, Febbraio del 1958. Contrasti di una città signorile e povera, assediata dalla tirannia, ma punteggiata dalla comparsa di una baldoria fittizia dove prostituzione, gioco d'azzardo e denaro, danzano al "suono" dei turisti, padroni importati e servitori creoli, che la recidiva della Seconda Guerra Mondiale non inquieta...
La notte dell’Avana, oggi, si inaugura commossa con una notizia che comincia a diffondersi... Mentre, all’interno di un’automobile, accanto allo sportivo più popolare del mondo, giovani patrioti che aspirano a cambiare il proprio paese divenuto bordello, si ergono autori dello stupore generale.
A poche ore dal 2° Gran Premio di Cuba hanno sequestrato Fangio!

Arnold Rodríguez, aspira il suo tabacco e torna a dar fuoco ai ricordi...
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Lui entrò nell’abitazione, serio, silenzioso, pacato, e così si mantenne per tutto il tempo, però non dimostrava di sentirsi intimorito... Disse di credere nel destino. Appariva riflessivo... In seguito, in molte interviste alla stampa e mentre eravamo in Argentina, comunicò che, forse, noi gli avevamo fatto un favore non permettendogli di correre quella corsa, in cui si vericò l’incidente fatale che costò quasi una decina di vittime e una gran quantità di feriti. Disse che avrebbe potuto morire in quella occasione, perché si aggiunse poi anche la conferma di un difetto scoperto nella sua macchina, con la possibilità di causare un serio contrattempo.
Tutto questo gli fece pensare che lui, ormai a 46 anni e cinque volte campione del mondo, non doveva continuare a tentare la fortuna... si sentì grato con noi per averlo aiutato a prendere quella decisione.

L’orlo del successo, il vero volto dell’abisso, l’istante opportuno; quando la luce rossa del pericolo s’infiamma con tutta l’intensità per illuminare il limite di un uomo che, per molti anni, sfidò le leggi naturali all’interno di un piccolo abitacolo, minimo, incerto... la furia meccanica, il rischio!
Mentre comparivano nuove tecnologie... già si sviluppava una velocità simile all’attuale! Giri, cambiamenti, rovesci del divenire. Appena tre anni più tardi irrompeva nel cosmo il pilota russo Yuri Gagarin!

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Fangio è rimasto nella storia per la sua carriera sportiva, ma soprattutto, grazie alla conoscenza delle persone che poterono avere con lui un rapporto personale, per essere stato un uomo di una filosofia molto speciale, oltre ad uno specialista dell’automobilismo. Era sereno, controllato, si sapeva disciplinare. Non diceva parole per puro gusto, aveva sensibilità ed era un osservatore, con un grande senso dell’etica sportiva, che non solo risaltava per la sua straordinaria abilità come automobilista, ma anche per quella speciale filosofia di vita.
Si mantenne nel suo stile. In entrambi i viaggi che feci in Argentina dietro suo invito, potei corroborare che il comportamento, davanti a noi, durante il sequestro, ubbidiva all’essenza della sua personalità.
Mentre gli si spiegava il motivo della sua detenzione, diceva: "Comprendo, comprendo."

(*) Essi si comportarono correttamente, mi chiesero scusa per quello che stavano facendo. La causa è il... "26... Luglio". Io simpatizzo con tutto il popolo sportivo. Mi diedero del buon cibo, mi lavai e dormii tranquillamente. In nessun momento pensai di fuggire. Non temetti mai per la mia vita. Chi non fa niente di male non ha di che temere!

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Per fortuna il posto che scelse il Movimento per trattenerlo risultò eccellente. "La casa delle nordiste!" . Lì viveva una signora vedova che aveva due figlie, le quali erano militanti del "26 Luglio". Esse, in fondo delle donne, sensibili, preoccupate per la lotta sociale, dispensarono al campione un trattamento molto cordiale, con un grande senso umano, comprensione e delicatezza. Gli procurarono un soggiorno il più comodo possibile, tenendo in considerazione che egli si trovava lì contro la sua volontà...
Si parlò di molte cose, anche del Che. Benché di questo essere eccezionale, avremmo chiacchierato abbastanza con lui, in Balcarce. Lì ebbi occasione di diventare amico della sua bella famiglia e, cosa curiosa, parlavano del sequestro con orgoglio, non con risentimento.
Lo colpì un aneddoto che gli raccontai del Che, durante il nostro viaggio in Africa, dove trascorsi con lui vari giorni. Credo che fosse la sua ultima visita ufficiale in rappresentanza di Cuba. Continuava a consegnare tutto quello che gli regalavano, sentiva che nessun oggetto gli apparteneva, non faceva niente suo! Il suo distacco era straordinario. Curiosamente notai come solo uno dei regali che gli fecero nel deserto dell’Algeria, l’afferrò e lo tenne in mano fino all’Avana... Era un enorme ramo di albero di fico e, quando Fidel ci ricevette all’aeroporto, la prima cosa che il Che gli disse fu: "Qui ti ho portato un ramo di fico, perché so che ti piacciono". Questo racconto lo colpì tanto che me lo fece ripetere varie volte davanti alla sua gente.

Arnold Rodriguez aspira il suo tabacco; stringe l’acceleratore delle sensazioni...
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Fangio dormì in quelle ore meglio di noi, notò subito con quanta responsabilità ci prendevamo cura di lui. Il momento più teso lo vivemmo dopo la fine della Corsa. Passava il tempo e non riuscivamo ad effettuare il rilascio.
Se fosse successo qualcosa al campione avremmo fallito! Conoscendo la mentalità bestiale, barbara, del governo, sapevamo che se lo localizzavano prima della Corsa non gli avrebbero fatto niente e, a qualunque prezzo, lo avrebbero messo a correre, ma dopo la Corsa, non avrebbero esitato ad ammazzarlo, per screditarci...
Io ebbi la responsabilità diretta di creare i contatti e di consegnarlo personalmente.
Affinché il successo dell’Operazione fosse totale volevamo restituirlo alla Rappresentanza Ufficiale Argentina, all’Ambasciatore, decisione che anche Fangio preferiva. Ma l’Ambasciata era completamente circondata...

(*) Mi dissero che, al termine della Corsa, mi avrebbero lasciato andare. Io chiesi che comunicassero con l’Ambasciatore Argentino, per cercare un posto sicuro dove lasciarmi. Essi trattarono in tutti i modi di mettersi in contatto con l’Ambasciatore e con lui concordarono il posto.

- Erano passate più di due ore dal termine della Corsa e non riuscivamo ad effettuare la sua consegna. Oltre all’Ambasciata, pianificammo altre due opzioni.
Arnold, fa una "involata" verso la memoria...
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L’Avana sembrava una città morta, assediata. Da un lato il fatale incidente della Corsa che costò varie vite e dall’altro le camionette dei reparti repressivi di ogni tipo, alcuni anche con lo stemma di altre città.
Correvano dicerie insolite. Tutto emozionava!... "Fangio è apparso nel tal posto!".
Se non fossimo riusciti a restituirlo allo Stato Argentino, avevamo sotto osservazione un sacerdote, affiliato all’Unione Operaia Cattolica che manifestava tratti di resistenza alla tirannia. Lui non lo sapeva, ma glielo avremmo consegnato mettendo il fatto sotto il manto protettivo della Chiesa. La terza opzione era il Direttore della Rivista Boemia, un giornalista molto conosciuto a Cuba e all’estero.
Chi ci aiutò a localizzare l’Ambasciatore fu Ada Curié, moglie del futuro "Cancelliere della Dignità", Raúl Roa. Si concertò la consegna nell’appartamento dell’Addetto Militare Argentino che si trovava in viaggio. Agevolare così la sua restituzione avrebbe evidenziato il nostro potenziale potere
.

Sembra comparire un’ultima "macchia d'olio" nell'imboccare il "rettilineo finale"...
-
In macchina continuavamo a parlare, più per cercare un sottofondo ambientale che per tradurre un’idea. La doppia preoccupazione era che c’intercettasse la polizia durante il tragitto o che si trovasse nel posto convenuto... Non pensammo mai che ci tradisse l’Ambasciata, poiché, con noi, erano quelli più interessati alla sicurezza di Fangio.
Improvvisamente, accadde qualcosa che ci paralizzò. Al semaforo fra Viale Linea e Via 12, praticamente parallelamente a noi, si fermò una macchina della polizia; si produsse un silenzio denso, ma, per fortuna, alla luce verde, continuarono per la loro strada... Fangio che rifletteva opportunamente di fronte ad ogni evento, si mantenne impassibile.
Quando finalmente arrivammo, lui stesso ruppe la sepolcrale tensione in una maniera naturale e con un gesto molto cordiale, si avvicinò all’Ambasciatore: "Le presento i miei amici, i sequestratori!"... Io approfittai di quel breve istante per ribadirgli: "Campione, quando trionferà la Rivoluzione, lei sarà nostro invitato d’onore!". In seguito feci riferimento ad uno scritto in cui porgevamo le nostre scuse all’Ambasciatore, al paese ed ai parenti di Fangio. . .

(*) L'opinione che io posso dare è che il trattamento è stato buono. È difficile che possa riconoscerli, io vedo tanta gente durante il giorno che è molto difficile... Indubbiamente ritornerò a Cuba, perché no!?... Per questo motivo?... Queste sono cose che passano nella vita, no? Un aneddoto in più da raccontare!

-
L’Ambasciatore lo avrebbe condotto personalmente nella sua residenza.
In maniera incredibile il 26 Luglio dell’anno seguente potemmo rivolgere l’invito a Juan Manuel: avevamo trionfato dieci mesi dopo il suo rapimento, il 1° Gennaio del 1959! Gli mandammo una lettera attraverso la nostra Ambasciata a Buenos Aires, ma non si trovava in Argentina... Mantenne l'impegno con noi e con se stesso due decenni più tardi! E riuscì a realizzare il suo sogno di avere un colloquio con Fidel. Un’altra Avana l’aspettava!

Nota dell’autore: pochi istanti dopo il rilascio, la Televisione molestò Juan Manuel Fangio con una provocatoria intervista. Sono riuscito ad accedere agli archivi di questo materiale storico, la cui essenza trascrivo nei paragrafi evidenziati: (*).


Circuiti e Orizzonti

Esattamente quello stesso giorno, il 24 febbraio del 1958, nella Sierra Maestra, la voce del Che annunciava l’inaugurazione di Radio Ribelle, stazione radio che da allora solca l'aria dell’Isola!
Coincidenza, casualità, premeditazione? Labirintiche curve che la Rivoluzione dovette estrarre a sorte per raggiungere la meta del trionfo.

Due esseri, nati nel sud di un continente secolarmente depredato, si relazionavano attraverso giovani ansiosi di cambiare l’asfissiante realtà che era toccata loro in sorte. I loro cuori battevano all’interno di un’isola sospesa ad un macabro pendolo che oscillava dalla sensualità della natura fino alla crudeltà dell’ingiustizia sofferta dai suoi abitanti...
Fangio continuò scivolando per le levigate piste della popolarità, giacché, nonostante quel 1958 smettesse di pilotare macchine da corsa, i suoi successi gli procurarono un riconoscimento permanente che, attualmente, trascendendo la sua morte ed è simbolizzato nel Museo Juan Manuel Fangio di Balcarce, sua città natale. Non pronunciò mai pubblicamente preferenze ideologiche, non arrischiò pensieri sul piano sociale come i "testa-coda" e le "derapate" di uno sport che ormai, nel suo apogeo, aveva un’alta dose di interessi commerciali.
Desta attenzione la decisione di mantenere l’impegno di tornare a Cuba, lodare il suo governo e la manifesta simpatia per quei rivoluzionari che gli propiziarono una perdita fugace della libertà alla meta finale dello straordinario regno automobilistico.
Il suo stile laconico e gioviale lo distinse durante tutta la sua vita, rafforzando la sorprendente impressione che invase i patrioti cubani che si servirono dall’immensa popolarità raggiunta in tanti campionati vinti con memorabili imprese sulle piste del pericolo, per avanzare nella loro lotta contro la tirannia.

Ernesto Guevara, era già il Che e si sentiva prossimo ad ergersi in: IL CHE; ammirato "dai poveri della terra" (con i quali decise giocare la sua fortuna, come José Martí) e rispettato oggi dall’immensa maggioranza della popolazione mondiale.
Come il gran poeta rivoluzionario del XIX secolo, la morte lo sorprese mentre combatteva per redimere la vergognosa marginalità degli umili, ma, entrambi geni degli autentici valori umani, benché cadessero nella pienezza dalle loro vite, riuscirono a lasciare un’impronta di incalcolabile ricchezza esistenziale, filosofica, culturale e politica.
Ammiratore dell’opera del "Maestro" Martí, Guevara, con la sua consegna ed il suo talento, ha lasciato un apporto speciale al movimento rivoluzionario mondiale, il quale, ancora, ci riserva nuove scoperte teoriche e fruttuose soluzioni per trovare il sentiero più rapido che conduca all’eliminazione delle abissali disuguaglianze sociali che oggi si soffrono.

Quel febbraio del 1958, due argentini, un uomo nato in Balcarce, di 46 anni, che cominciava a ritirarsi dall’attività principale che rappresentò la sua passione, e l’altro, di Rosario, che non arrivava ancora a compiere il terzo decennio di vita, senza conoscersi, cooperavano nell’accelerare gli avvenimenti che avrebbero cambiato la rotta de "La Maggiore delle Antille", la partoriente Isola dei nuovi tempi.

Hector Celano

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Feliz Navidad... ¡en Revolución!

Navidad: tiempo de alegría, tiempo de Esperanza. Decía ese gran pensador nuestro llamado Ludovico Silva: "No hay peor infierno que la falta de Esperanza. Perder la Esperanza es no tener futuro; el porvenir se nutre de ella".

Hugo Chavez

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Feliz Navidad desde el corazon en Revolucion por el Amor. (D)

¡Feliz Navidad!

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Ya nadie se acuerda de Dios en Navidad. Hay tantos estruendos de cometas y fuegos de artificio, tantas guirnaldas de focos de colores, tantos pavos inocentes degollados y tantas angustias de dinero para quedar bien por encima de nuestros recursos reales que uno se pregunta si a alguien le queda un instante para darse cuenta de que semejante despelote es para celebrar el cumpleaños de un niño que nació hace 2000 años en una caballeriza de miseria, a poca distancia de donde había nacido, unos mil años antes, el rey David.
954 millones de cristianos creen que ese niño era Dios encarnado, pero muchos lo celebran como si en realidad no lo creyeran.
Lo celebran además muchos millones que no lo han creído nunca, pero les gusta la parranda, y muchos otros que estarían dispuestos a voltear el mundo al revés para que nadie lo siguiera creyendo.
Sería interesante averiguar cuántos de ellos creen también en el fondo de su alma que la Navidad de ahora es una fiesta abominable, y no se atreven a decirlo por un prejuicio que ya no es religioso sino social.
Lo más grave de todo es el desastre cultural que estas Navidades pervertidas están causando en América Latina. Antes, cuando sólo teníamos costumbres heredadas de España, los pesebres domésticos eran prodigios de imaginación familiar. El niño Dios era más grande que el buey, las casitas encaramadas en las colinas eran más grandes que la virgen, y nadie se fijaba en anacronismos: el paisaje de Belén era completado con un tren de cuerda, con un pato de peluche más grande que un león que nadaba en el espejo de la sala, o con un agente de tránsito que dirigía un rebaño de corderos en una esquina de Jerusalén.
Encima de todo se ponía una estrella de papel dorado con una bombilla en el centro, y un rayo de seda amarilla que había de indicar a los Reyes Magos el camino de la salvación. El resultado era más bien feo, pero se parecía a nosotros, y desde luego era mejor que tantos cuadros primitivos mal copiados del aduanero Rousseau.
La mistificación empezó con la costumbre de que losjuguetes no los trajeran los Reyes Magos - como sucede en España con toda razón -, sino el niño Dios.
Los niños nos acostábamos más temprano para que los regalos llegaran pronto, y éramos felices oyendo las mentiras poéticas de los adultos.
Sin embargo, yo no tenía más de cinco años cuando alguien en mi casa decidió que ya era tiempo de revelarme la verdad. Fue una desilusión no sólo porque yo creía de veras que era el niño Dios quien traía los juguetes, sino también porque hubiera querido seguir creyéndolo.
Además, por pura lógica de adulto, pensé entonces que también los otros misterios católicos eran inventados por los padres para entretener a los niños, y me quedé en el limbo. Aquel día como decían los maestros jesuitas en la escuela primaria- perdía la inocencia, pues descubrí que tampoco a los niños los traían las cigüeñas de París, que es algo que todavía me gustaría seguir creyendo para pensar más en el amor y menos en la píldora.
Todo aquello cambió en los últimos treinta años, mediante una operación comercial de proporciones mundiales que es al mismo tiempo una devastadora agresión cultural. El niño Dios fue destronado por el Santa Claus de los gringos y los ingleses, que es el mismo Papa Noél de los franceses, y a quienes todos conocemos demasiado. Nos llegó con todo: el trineo tirado por un alce, y el abeto cargado de juguetes bajo una fantástica tempestad denieve.
En realidad, este usurpador con nariz de cervecero no es otro que el buen san Nicolás, un santo al que yo quiero mucho porque es el de mi abuelo el coronel, pero que no tiene nada que ver con la Navidad, y mucho menos con la Nochebuena tropical de la América Latina.
Según la leyenda nórdica, san Nicolás reconstruyó y revivió a varios escolares que un oso había descuartizado en la nieve, y por eso le proclamaron el patrón de los niños.
Pero su fiesta se celebra el 6 de diciembre y no el 25.
La leyenda se volvió institucional en las provincias germanicas del Norte a fines del siglo XVIII, junto con el árbol de losjuguetes. y hace poco más de cien anos pasó a Gran Bretaña y Francia. Luego pasó a Estados Unidos, y éstos nos lo mandaron para América Latina, con toda una cultura de contrabando: la nieve artificial, las candilejas de colores, el pavo relleno, y estos quince días de consumismo frenético al que muy pocos nos atrevemos a escapar.
Con todo, tal vez lo más siniestro de estas Navidades de consumo sea la estética miserable que trajeron consigo: esas tarjetas postales indigentes, esas ristras de foquitos de colores, esas campanitas de vidrio, esas coronas de muérdago colgadas en el umbral, esas canciones de retrasados mentales que son los villancicos traducídos del inglés; y tantas otras estupideces gloriosas para las cuales ni siquiera valía la pena de haber inventado la electricidad.
Todo eso, en torno a la fiesta más espantosa del año.
Una noche infernal en que los niños no pueden dormir con la casa llena de borrachos que se equivocan de puerta buscando dónde desaguar, o persiguiendo a la esposa de otro que acaso tuvo la buena suerte de quedarse dormido en la sala.
Mentira: no es una noche de paz y de amor, sino todo lo contrario.
Es la ocasión solemne de la gente que no se quiere. La oportunidad providencial de salir por fin de los compromisos aplazados por indeseables: la invitación al pobre ciego que nadie invita, a la prima Isabel que se quedó viuda hace quince años, a la abuela paralítica que nadie se atreve a mostrar. Es la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones.
Es la hora feliz de que los invitados se beban todo lo que sobró de la Navidad anterior: la crema de menta, el licor de chocolate, el vino de plátano. No es raro, como sucede a menudo, que la fiesta termine a tiros.
Ni es raro tampoco que los niños - viendo tantas cosas atroces - terminen por creer de veras que el niño Jesús no nació en Belén, sino en Estados Unidos.


Gabriel García Márquez




Nessuno ormai si ricorda di Dio a Natale. Ci sono tante comete e fuochi artificiali, tante ghirlande colorate, tanti innocenti tacchini sgozzati e tante angustie per il denaro, per far bella figura al di sopra delle nostre reali risorse, che uno si chiede - a pensarci un attimo - se ci si rende conto di che incredibili pazzie si compiono per festeggiare il compleanno di un bambino nato più o meno 2000 anni fa in una misera stalla, a poca distanza da dove era nato mille anni prima il Re David.
Novecentocinquantaquattro milioni di cristiani credono che quel bambino fosse Dio incarnato, ma molti in realtà lo festeggiano senza crederlo.
Molti milioni celebrano quello che non hanno mai creduto, ma le feste piacciono molto e molti altri sarebbero disposti a rovesciare il mondo per far sì che nessuno continuasse a crederlo.
Sarebbe interessante verificare quanti credono nel fondo della loro anima che il Natale di oggi è una festa abominevole e non hanno il coraggio di dirlo per un pregiudizio non religioso, ma sociale.
La cosa più grave è il disastro culturale che questi Natali pervertiti provocano in America Latina: prima, quando avevamo solo costumi ereditati dalla Spagna, i presepi domestici erano prodigi dell’immaginazione familiare. Gesù Bambino era più grande del bue, le casette sulla collina erano più grandi della Vergine e nessuno notava gli anacronismi, il paesaggio di Betlemme era completato con un treno di corda, un’anatra di peluche più grande di un leone che nuotava nello specchio della sala o un vigile urbano che dirigeva un gregge di agnelli verso un angolo di Gerusalemme.
In cima si metteva una stella di carta dorata con una lampadina al centro; un nastro di seta gialla indicava la strada ai Re Magi per il cammino della salvezza. Il risultato era brutto di sicuro, ma ci assomigliava. Era meglio di tanti quadri naif mal copiati del doganiere Rousseau.
La mistificazione è cominciata quando non sono stati più i Re Magi a portare i giocattoli, come accade in Spagna e con ragione, ma ha cominciato a portarli il Bambino Gesú.
Noi bambini andavamo a letto presto, per far sì che i regali giungessero presto ed eravamo felici ascoltando le poetiche bugie degli adulti.
Io non avevo più di cinque anni quando qualcuno a casa mia decise che era tempo di dirmi la verità: fu una grande delusione perchè io credevo davvero che era il Bambino Gesù che mi portava i giocattoli e mi sarebbe piaciuto continuare e crederlo.
Con pura logica d’adulto pensai che allora tutti gli altri misteri cattolici erano invenzioni dei genitori per intrattenere i bambini e rimasi nel limbo.
Quel giorno, come dicono i maestri gesuiti alle elementari, io persi l’innocenza perchè scoprii che non erano le cicogne che portavano i bambini da Parigi. Un’altra cosa che mi piaceva credere per pensare di più all’amore e di meno alla pillola.
Tutto è cambiato negli ultimi trent'anni, con un’operazione commerciale di proporzioni mondiali che ha provocato una devastante aggressione culturale.
Il Bambino Gesù è stato cacciato dal trono dal Santa Claus dei gringos e degli inglesi, lo stesso Papà Natale dei francesi che tutti conosciamo anche troppo. È arrivato con tutto: la slitta tirata da un alce, l’abete carico di giochi, sotto una fantastica tempesta di neve.
In realtà questo usurpatore dal naso di bevitore di birra non è altri che il buon San Nicola, un santo che io amo molto perchè era quello di mio nonno, il colonnello, ma che non aveva niente a che veder con il Natale e tanto meno con la notte della vigilia nel Tropico dell’America Latina.
Secondo la leggenda nordica, San Nicola ha ricomposto e resuscitato un gruppo di scolari che erano stati uccisi da un orso in mezzo alla neve e per questo è il Patrono dei bambini.
Ma la sua festa si celebra il 6 dicembre e non il 25.
La leggenda è divenuta istituzionale nelle province tedesche del nord alla fine del XVIII secolo, assieme all’albero e i giocattoli e poco più di cent’anni dopo passò in Gran Bretagna e Francia poi negli Stati Uniti e questi lo mandarono in America Latina con tutta la loro cultura di contrabbando: la neve artificiale, le candeline colorate, il tacchino ripieno e quei quindici giorni di consumismo frenetico al quale ben pochi riusciamo a sottrarci.
Con tutto questo la cosa più sinistra dei Natali del consumismo è l’estetica miserabile che portano con sè: le cartoline indecenti, le campane di vetro, le corone di vischio sulle porte, le canzoni da ritardati mentali che sono villanelle tradotte dall’inglese e tante altre stupidaggini per le quali non valeva nemmeno la pena d’aver inventato l’elettricità.
Tutto questo per la festa più spaventosa dell’anno.
Una notte infernale nella quale i bambini non possono dormire con la casa piena di ubriaconi che si sbagliano di porta, cercando dove orinare o perseguitando la moglie di un altro, se hanno avuto la ventura di addormentarsi su un divano in una sala.
Menzogna: non è una notte di pace e d’amore!
È tutto il contrario, è l’occasione solenne della gente che non si vuole bene, l’opportunità provvidenziale di compiere quegli impegni rimandati perchè non graditi: invitare il povero cieco che nessuno invita, la cugina Isabella che è rimasta vedova quindici anni fa, la nonna paralitica che nessuno vuole mostrare. È l’allegria per decreto, l’affetto per compassione, il momento di regalare perchè ci regalano e di piangere in pubblico senza dare spiegazioni.
È l’ora felice in cui gli invitati si bevono tutto quello che è avanzato il Natale precedente: la crema di menta, il liquore di cioccolato, il vino di banana. Non è raro, come pure succede, che la festa finisca a spari.
Non è raro che i bambini - vedendo tante cose atroci - finiscano col credere davvero che Gesù Bambino non è nato Betlemme, ma negli Stati Uniti.

Gabriel García Márquez
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25, ya es Navidad. Todos juntos vamos a brindar
por Ruanda, Etiopía. En Venezuela o en la India
hoy mueren niños, ¡Feliz Navidad!
Navidades de hambre y dolor. Ha nacido el hijo de Dios.
El Mesías que nos guía, ofrece su filosofía.
Nadie entiende al hijo de Dios.
Mi familia comienza a cantar. En el ambiente hay felicidad.
En compañía vamos a olvidar la agonía de los pueblos
donde no hay Navidad.
Cantemos, hermanos, todos juntos hacia el Vaticano.
Suelta prenda, ¡Coño!, que mueren niños de inanición.
Un negocio millonario con la fe de los cristianos
que utilizan a Jesús como el perpetuo salvador.
Jesu Cristo era un tío normal, pacifista, intelectual,
siempre al lado de los pobres, defendiendo sus valores,
siempre en contra del capital.
Crucificado como un animal, defendiendo un ideal.
El abuso de riqueza se convierte en la miseria más injusta
de la humanidad.
Mi familia comienza...
Cantemos, hermanos, todos juntos...
Fue la Iglesia la que se lo montó
y de su muerte un negocio creó.
El Vaticano es un imperio que devora con ingenio
predicando por la caridad.
25, ya es navidad. Todos juntos vamos a brindar
por un revolucionario que intentó cambiar el mundo,
el primer hippie de la humanidad.
Mi familia comienza...
Cantemos, hermanos, todos juntos...
La Navidad, la Navidad, es la sociedad de consumo.
Mentira, mentira, la Navidad es mentira, mentira...

Es la Vida...

¡Jay voz secreta del amor oscuro!
¡Jay balido sin lanas! ¡Jay herida!
¡Jay aguja de hiel, camelia hundida!
¡Jay corriente sin mar, ciudad sin muro!

¡Jay noche inmensa de perfil seguro,
montana celestial de angustia erguida!
¡Jay perro en corazon, voz perseguida,
silencio sin confin, lirio maduro!

Federico García Lorca
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Ah voce segreta dell'amore oscuro!
Ah belato senza lana! Ah ferita!
Ah ago di fiele, camelia sfiorita!
Ah corrente senza mare, città senza muro!

Ah notte immensa di profilo sicuro,
montagna celeste d'angoscia inalzata!
Ah cane nel cuore, voce perseguita,
silenzio senza fine, iris maturo!

Federico García Lorca

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Querer
dentro del corazon,
sin pudor sin razon,
con el fuego de la pasion.

Querer
sin mirar hacia atras,
a traves de los ojos,
siempre y todavia mas.

Amar
para poder luchar,
contra el viento y volar,
descubrir la belleza del mar.

Querer
y poder compartir
nuestra sed de vivir,
el regalo que nos da el amor
es la vida.

Querer
entre cielo y mar,
sin fuerza de gravedad,
sentimiento de libertad.

Querer
sin jamas esperar,
dar solo para dar,
siempre y todavia mas.

Amar
para poder luchar,
contra el viento y volar,
descubir la belleza del mar.

Querer
y poder compartir
nuestra sed de vivir,
el regalo que nos da el amor
es la vida.

Querer
dentro del corazon,
sin pudor sin razon,
con el fuego de la pasion,
y volar...

Una vez más...

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Pasan los días y todo el silencio que robe lo dejo enterrado,
de testigo la tinta y el blanco papel.
Suman los días, suman, suman… y vuelven a restar
mientras que lo encuentro me dejo llevar.

Se deja llevar, se deja llevar una vez más...
Se deja llevar, se deja llevar una vez más...

Mi fiel destino no me deja descansar por no conocerme,
me confunde esta mente que suelen dañar.
Me pierde el sexo turbulento, me pierde el son del sol,
son de cuando llegas, son de cuando voy,
son de tu cadencia, son de cómo son.

Se deja llevar, se deja llevar una vez más...
Se deja llevar, se deja llevar una vez más...

Cuando las horas se confunden al compas que marca el dinero
me desprendo del alma y espero sin más.
Cuando espero desespero y viajo en el enredo
que me supone dar que contar.

Se deja llevar, se deja llevar una vez más...
Se deja llevar, se deja llevar una vez más...

La conclusión es que quererte no es lo mismo que tenerte,
que tenerte no es quererte y perderte esta en mi suerte.
Que yo vivo del presente y el presente de repente
lo componen los que saben que en la vida está la muerte.

Que más se vende, si es su cuerpo, se deja llevar.
Que más mentiras que el desprecio, se deja llevar.
Que más regalos que un te quiero más eterno que el silencio,
más sincero que es el hecho de dejarse llevar...

Cerca de mí

Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche,
invisible en tu sueño, seriamente nocturna,
mientras yo desenredo mis preocupaciones
como si fueran redes confundidas.

Ausente, por los sueños tu corazón navega,
pero tu cuerpo así abandonado respira
buscándome sin verme, completando mi sueño
como una planta que se duplica en la sombra.

Erguida, serás otra que vivirá mañana,
pero de las fronteras perdidas en la noche,
de este ser y no ser en que nos encontramos

algo queda acercándonos en la luz de la vida
como si el sello de la sombra señalara
con fuego sus secretas criaturas.

Pablo Neruda




E' bello, amore, sentirti presso di me nella notte,
invisibile nel tuo sogno, seriamente notturna,
mentre io districo le mie preoccupazioni
come fossero reti confuse.

Assente il tuo cuore naviga per i sogni,
ma il tuo corpo così abbandonato respira
cercandomi senza vedermi, completando il mio sonno
come una pianta che si duplica nell'ombra.

Eretta, sarai un'altra che vivrà domani,
ma dei confini perduti nella notte,
di quest'essere e non essere in cui ci troviamo

qualcosa resta che c'approssima alla luce della vita
come se il sigillo dell'ombra indicasse
col fuoco le misteriose sue creature.

Pablo Neruda


Lo que no tengo...

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Quello che non ho è una camicia bianca,
quello che non ho è un segreto in banca,
quello che non ho sono le tue pistole
per conquistarmi il cielo per guadagnarmi il sole.

Quello che non ho è di farla franca,
quello che non ho è quel che non mi manca,
quello che non ho sono le tue parole
per guadagnarmi il cielo per conquistarmi il sole.

Quello che non ho è un orologio avanti
per correre più in fretta e avervi più distanti,
quello che non ho è un treno arrugginito
che mi riporti indietro da dove sono partito.

Quello che non ho sono i tuoi denti d'oro,
quello che non ho è un pranzo di lavoro,
quello che non ho è questa prateria
per correre più forte della malinconia.

Quello che non ho sono le mani in pasta,
quello che non ho è un indirizzo in tasca,
quello che non ho sei tu dalla mia parte
quello che non ho è di fregarti a carte.

Quello che non ho è una camicia bianca,
quello che non ho è di farla franca,
quello che non ho sono le sue pistole
per conquistarmi il cielo per guadagnarmi il sole.

Quello che non ho...
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Lo que no tengo es una camisa blanca,
lo que no tengo es un secreto en el banco,
lo que no tengo son tus pistolas
para conquistarme el cielo, para ganarme el sol.

Lo que no tengo es de no ser castigado,
lo que no tengo es aquellos que no me falta,
lo que no tengo son tus palabras
para ganarme el cielo, para conquistarme el sol.

Lo que no tengo es un reloj adelante
para correr más de prisa y tenervos más lejano,
lo que no tengo es un tren herrumbroso
que me reconduces atrás de adonde he partido.

Lo que no tengo son tus dientes de oro,
lo que no tengo es un almuerzo de trabajo,
lo que no tengo es esta pradera
para correr más fuerte que la melancolía.

Lo que no tengo son las manos en pasta,
lo que no tengo es una dirección en el bolsillo,
lo que no tengo eres tú de mi parte
lo que no tengo es de fregarte a papeles.

Lo que no tengo es una camisa blanca,
lo que no tengo es de no ser castigado,
lo que no tengo son sus pistolas
para conquistarme el cielo, para ganarme el sol.

Lo que no tengo...

Il chiodo fisso

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Io pianto i chiodi nel muro.
Cioè, lei mi dirà, vabbeh tutti piantano i chiodi nel muro, però io li pianto con la testa. Infatti è per questo che lavoravo nel circo, una volta. Io scendevo in pista con il mio chiodo, appoggiavo la punta del chiodo sul muro, davo un un colpo di testa sulla testa del chiodo e... zac!, lo conficcavo nel muro. Ero un divo del circo, ero.
Poi una volta mi sono sbagliato, succede a tutti. Ho appoggiato la testa del chiodo sul muro, ho dato un colpo di testa sulla punta e... zac!, me lo sono conficcato nel cervello. Capita.
Un po' come quelli che s'accendono la sigaretta al contrario e poi sentono la puzza del filtro che brucia... Io mi sono conficcato un chiodo nel cervello, però... però non ho sentito la puzza.
All'inizio i miei parenti, conoscenti, erano molto preoccupati per me. Per esempio, se entravo nel bagno pensavano: mo' questo si fa un bagno, 'na doccia, e gli si arrugginisce il chiodo. E invece no, è un chiodo di qualità, è d'acciaio, non si arrugginisce, tranquilli...
Infatti adesso sono tutti più tranquilli, i miei amici e parenti. Anch'io sono più tranquillo di prima, di prima del chiodo, ante-chiodo diciamo... Perché all'inizio - diciamo – io, soprattutto da giovane, ero sempre molto preoccupato, ansioso, indignato per il comportamento del governo, dell'opposizione. Invece adesso, con il chiodo nel cervello provo dolore 24 ore su 24, giorno-notte-mattina-e-sera, e non penso a nient'altro... Diciamo, per fare una battuta, che c'ho il chiodo fisso. Diciamo che ho scoperto che l'intensità del dolore è inversamente proporzionale all'interesse che hai per le cose e per il mondo. Cioè: più stai male tu, più non te ne frega di niente e di nessuno.
Infatti adesso sono una specie di saggio tra i miei conoscenti, vengono a chiedermi consiglio. Per esempio, è venuto un amico che aveva smarrito il portafogli. E' venuto da me, io gli ho dato un cazzotto in faccia e gli ho spaccato il naso. Oh, ha smesso di pensare al portafogli e ha pensato solamente al dolore che aveva in mezzo alla faccia...
Oppure un altro. Questo qui gli hanno fregato la macchina e doveva ancora pagare le rate allo strozzino. E' venuto da me, l'ho frustrato per mezza giornata. Ha smesso di pensare alla macchina, allo strozzino, alle rate...
Il dolore è una droga. Altro che eroina, cocaina, chetamina, anfetamina: quando c'hai dolore non pensi più a niente.
Per esempio, un mio amico, diciamo un conoscente, insomma un sindacalista... Questo, anche per sua responsabilità – diciamo - per sua colpa, nella fabbrica dove operava – profilati d'alluminio, roba del genere... - hanno licenziato un sacco di operai e hanno delocalizzato in Cina. E lui che è una persona sensibile, ci stava male, si sentiva in colpa, non ci dormiva la notte. E' venuto da me, gli ho spezzato tutte le dita della mano sinistra. Che poi lui è anche mancino eh, quella è la mano che gli serve. Adesso quando deve andare a firmare gli accordi sindacali, all'inizio c'ha qualche tentennamento, poi prende la penna in mano, prova dolore e firma tutto. E degli operai non gliene frega più niente.
Il dolore è una grande droga. Io infatti mi sono attrezzato, vado anche davanti alle scuole, mi metto su una panchina, vicino alla fontanella, aspetto che escano, sa, questi ragazzotti che hanno preso un votaccio in matematica, che sono stati lasciati dalla fidanzata... Vengono da me, mi danno cinque euro, io gli do un bel calcio nelle palle. Smettono di pensare alla fidanzata, agli ormoni, ai voti scolastici... Mi capisce, insomma?
Per questo, ogni tanto la polizia mi arresta. Ma io non mi preoccupo: prendo a calci nelle palle anche la polizia! Perché, sa com'è, anche a loro gli piace, sono tossici, si fanno corrompere...
Io sono tranquillo, però ha visto ultimamente quello ch'è successo lì, in Abruzzo, il terremoto... Ha visto? E' morta un sacco di gente. Allora, diciamolo subito, per chiarezza, il terremoto non si può prevedere, però volendo si può prevenire. Cioè, nel senso che se è zona sismica non è che costruisci una casa con la sabbia del mare come i ragazzini che costruiscono fanno il castello sulla sabbia della spiaggia. Se fai così è perché veramente aspetti che crolli...
Beh, anche in Abruzzo, chissà quanti ce n'erano di clandestini... Sa, gli immigrati clandestini, che poi è il vero problema di questo Paese. Infatti sono contento di questo Pacchetto Sicurezza, che li sbattiamo a calci in Africa coi loro gommoni. Anche in Abruzzo, chissà quanti ce n'erano di immigrati clandestini che lavoravano in nero e che pagavano in nero l'affitto in queste case abruzzesi di sabbia, nei sottoscala, in quaranta dentro una stanza. Insomma, tutta gente che è morta, ma non sta scritta da nessuna parte, su nessuna lista, adesso nessuno li va a cercare e nessuno se li piange. Insomma, tutto dolore sprecato, gratis... Però poi, piano piano, uno dopo l'altro li tireremo fuori. Perché è clandestino ma il corpo c'è, capito? Li dobbiamo sotterrare.
Insomma: cadaveri stranieri che rubano il posto ai morti italiani. Mi capisce? E il mio camposanto io non voglio che diventi multietnico, mi capisce?
No, mi scusi, io non è che sono razzista e neanche cinico. E' che sono fatto così: c'ho un chiodo conficcato nel cervello, e non me ne frega di niente e di nessuno!

Ascanio Celestini

Quanto pesa la parola

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Quanto pesa una parola. Quali calibri usare e su quali bilance misurarla. Domande che come febbri tropicali tormentano ogni particella di chi si avvicina da scrittore o da lettore alla letteratura.
La prima volta che capii il potere della parola ero ragazzino, bande di bambini in bicicletta sulle ormai rottamate BMX scorrazzavano per i paesini dell’entroterra campano, raggiungevano i centri vicini e insultavano chiunque, sputacchiavano su tutti, signore, ragazzini, vecchi. Una volta un gruppetto si ribellò alle vessazioni e iniziò a correre verso i piccoli teppisti in bici, ma bastò solo una sola frase di questi: "Siamo di Casal di Principe" per fermare chiunque, terrorizzato. Come se si stesse giocando a "Un, due, tre, stella!", quando chi è "sotto" si gira e tutti devono fermarsi come pietre, e chi si muove perde. Allo stesso modo bastava pronunciare l’origine, il provenire da una realtà così ferocemente criminale da innescare immaginazioni mitiche così tragiche che faceva d’improvviso temere anche dei gracili ragazzini dalla faccia scura. Da allora la potenza della parola non ha smesso di affascinarmi.
La letteratura è un atleta, scriveva Majakovskij, e l’immagine di parole che scavalcano oltre la coltre d’ogni cosa, che superano ostacoli e combattono mi appassiona abbastanza.
Il peso specifico della parola letteraria è determinato dalla presenza della scrittura nella carne del mondo o dall’assenza di carne, invece, per alcuni. Una volta Thomas Mann e Ignazio Silone si trovarono a discutere in Svizzera sul metro di paragone in base al quale giudicare i diversi sistemi politici. Silone rispose: "Senza dubbio: basta determinare qual è il posto che è stato riservato all’opposizione". Mann invece: "No, la verifica suprema è il posto che è stato riservato all’arte ed agli artisti".
Nelle lunghe discussioni con Vincenzo Consolo, Goffredo Fofi, Corrado Stajano, ho appreso che la necessità prima dell’intellettuale è presenziare al dolore umano, mantenersi sentinella della libertà umana, non delegare mai ad altro il proprio imperativo di difesa della dignità umana. Non all’interno di una sorta di nuova ideologia ma come unica capacità di fare del talento, della scrittura, necessità: "Esiste la bellezza e l’inferno degli oppressi, per quanto possibile vorrei rimanere fedele a entrambi", scrive Albert Camus.
Fedele alla bellezza e all’inferno dei viventi, è il canone estetico che preferisco. La scrittura letteraria è labirintica, multiforme, non credo possano esserci strade univoche, ma quelle su cui credo debbano posare i miei piedi le riconosco.
Primo Levi, in polemica con Giorgio Manganelli che rivendicava la possibilità di scrivere oscuro, affermò che "scrivere oscuro è immorale". Quando Philip Roth dichiara che dopo “Se questo è un uomo” nessuno può più dire di non essere stato ad Auschwitz. Non di non sapere dell’esistenza di Auschwitz. Ma non si può più dire di non essere stati in fila fuori ad una camera a gas.
Questa la potenza di quelle pagine. Libri che non sono testimonianze, reportage, non sono dimostrazioni. Ma portano il lettore nel loro stesso territorio, permettono di essere carne nella carne. In qualche modo questa è la differenza reale tra ciò che è cronaca e ciò che è letteratura. Non l’argomento, neanche lo stile, ma questa possibilità di creare parole che non comunicano ma esprimono, in grado di sussurrare o urlare, di mettere sottopelle al lettore che ciò che si sta leggendo lo riguarda.
Non è la Cecenia, non è Saigon, non è Dachau, ma è il proprio luogo, e quelle storie sono le proprie storie. Ed il rischio per gli scrittori non è mai di aver svelato quel segreto, di aver scoperto chissà quale verità nascosta, ma di averla detta. Di averla detta bene.
Orhan Pamuk, Salman Rushdie, Anna Politkovskaja hanno avuto in modalità fortemente diverse la responsabilità di fare delle storie che raccontavano vicende riguardanti ogni essere umano e non più circoscritte alla geografia di un territorio. Questo rende lo scrittore pericoloso, temuto. Può arrivare ovunque attraverso una parola che non trasporta soltanto l’informazione, che invece può essere nascosta, fermata, diffamata, smentita, ma trasporta qualcosa che solo gli occhi del lettore possono smentire e confermare.
Questa potenza non puoi fermarla se non fermando la mano che la scrive. La forza letteraria continua ad essere questa sua incapacità a ridursi ad una dimensione, ad essere soltanto qualcosa, sia essa notizia, informazione o sensazione, piacere, emozione. Questa sua fruibilità la rende in grado di andare oltre ogni limite, di superare le comunità scientifiche, gli addetti ai lavori, e di andare nel tempo quotidiano di chiunque, divenendo strumento ingovernabile e capace di forzare ogni maglia possibile. La potenza stessa che faceva temere di più ai governi sovietici Boris Pasternak e Il dottor Zivago e I Racconti di Kolyma di Salamov che gli investimenti del controspionaggio della Cia. Mentre i saggisti venivano isolati, relegati in riviste accademiche, lasciati sfogare, gli scrittori dovevano essere eliminati, le pagine nascoste, le parole rese cieche e mute.
Quando mi capita di ascoltare le litanie sulla vacuità della scrittura, o quando io stesso mi lascio convincere dal vizio della letteratura come palestra per onanisti con poco talento per la vita, penso sempre alla figura di Kostylev, personaggio del libro di Gustaw Herling Un mondo a parte, un libro per anni marginalizzato e boicottato. Kostylev era stato un uomo che aveva dedicato la sua vita alla causa bolscevica. Poi iniziò a leggere Balzac, Stendhal, Constant e trovò in quei testi "un’aria diversa, mi sentivo come un uomo che, senza saperlo, era stato soffocato tutta la vita". Kostylev abbandonò il lavoro di partito, concesse tutto il suo tempo alla lettura desideroso di conoscere le verità che gli erano state nascoste. I libri stranieri che si procurava clandestinamente lo fecero arrestare. La polizia segreta lo accusò d’essere una spia e torturandolo fu costretto a confessare la mendace accusa. Kostylev si ustionava di sua volontà il suo braccio esponendolo alle fiamme vive, preferiva avere un braccio piagato e gonfio, piuttosto che lavorare per i suoi carcerieri. Nella baracca dove, esentato dal lavoro, passava le giornate, non c’era attimo in cui non leggesse libri. La lettura che gli aveva cambiato l’esistenza portandolo nei campi di lavoro, continuò ad essere la maggiore espressione della sua umanità in quel girone infernale.
Non mi interessa la letteratura come vizio, non mi interessa la letteratura come debole pensiero, non mi riguardano belle storie incapaci di mettere le mani nel sangue del mio tempo, e di non fissare in volto il marciume della politica e il tanfo degli affari. Esiste una letteratura diversa, può avere grandi qualità e riscuotere numerosi consensi. Ma non mi riguarda. Ho in mente la frase di Graham Green: "Non so cosa andrò a scrivere ma per me vale soltanto scrivere cose che contano". Cercare di capire i meccanismi. I congegni del potere, del nostro tempo, i bulloni della metafisica dei costumi. Tutto diventa materia. Danaro, taglio della coca, transazioni, assessori, documenti, uccisioni, proclami, preti e capizona. Tutto è coro e materia, con registri diversi. Senza il terrore di scrivere al di fuori dei perimetri letterari, prescegliendo dati, indirizzi, percentuali e armamentari, contaminando con ogni cosa.
Se devo scrivere devo farlo in emergenza, dove le bestemmie sono più sincere delle preghiere. E dove la realtà ha slabbrature maggiormente in grado di mostrare verità. Il rap in Europa sembra essere anni luce più avanti della letteratura nella capacità di fare della parola parte della carne del presente, rapper parigini che si trasferiscono a Napoli per raccontare il mediterraneo, filippini e gallaratesi che si lanciano in slang comuni e codificano nuovi sguardi, foggiando nuove grammatiche del racconto. E narrano di un mondo dove tutto è meccanismo di potere, danaro, affermazione, dove la politica è sempre tradimento e dove la parola è il discrimine capace di raccontare tutto questo senza negarlo, senza considerarlo inevitabile ma sentendo necessaria la bellezza di narrarlo e di corroderlo. Con le parole e con i succhi gastrici.
Molta scrittura invece sembra fare tarantelle intorno alle questioni centrali del nostro vivere. Tutto sommato non mi interessa far evadere il lettore. Mi interessa invaderlo. E mi interessa la letteratura più simile al morso di vipera che ad un acquarello di fantasie.
Arrovellarsi sui territori delle definizioni di ciò che è letterario e di ciò che non lo è, tra combattimenti di accademici e filologi, ruzzolando nell’aia degli scrittori, può essere un’attività infinita senza soluzione alcuna. Una risposta credo risolutiva la diede l’autore del Viaggio al termine della notte e di Morte a credito.
Una giovane giornalista andò a trovare un ormai vecchio, isolato e sempre più accidioso Louis Ferdinand Céline. Andò a Meudon, a pochi chilometri da Parigi, dove lo scrittore si era rintanato con sua moglie e i suoi animali. La giornalista dopo le solite domande di circostanza trovò il coraggio e gli chiese, quasi come se stesse pretendendo che lo scrittore gli svelasse il segreto del suo mestiere: "Ma quanti modi ci sono di fare letteratura?". Céline rispose, secco senza titubare: "Ci sono solo due modi di fare letteratura". La giornalista così si aspettava lo scibile umano delle lettere divise in due correnti e Céline diede la sue sintesi insuperabile: "Fare letteratura o costruire spilli per inculare le mosche".

Roberto Saviano


Per le parti precedenti:
Dall'Inferno alla Bellezza
Not the Jail not the Death
Città dell'uomo-Paradiso dei fiori
Neri di morte, neri di rabbia