Me falta un corazón

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Me falta una mujer,
me sobran seis tequilas,
no ver para querer,
malditas sean las pilas
que me hacen trasnochar
echándonos de menos,
echándome de más,
almíbar y centeno.

Me falta un corazón
me sobran cinco estrellas
de hoteles de ocasión
donde dejar mis huellas,
con nada que ocultar,
con todo por delante,
Goliat era un patán,
David era un gigante.

Aunque en parte soy juez
de un nunca, de un tal vez
de un no sé, de un después, de un qué
pronto.

En asuntos de amor
siempre pierde el mejor,
no me tomes tontita por tonto.

Me falta una verdad,
me sobran cien excusas,
qué borde es la ansiedad,
que pérfidas las musas
que nimban a cualquier
pelanas con su foco,
que cobran alquiler,
con tangas y a lo loco.

Aunque en parte soy juez
de un nunca, de un tal vez
de un no sé, de un después, de un qué pronto.

En asuntos de amor
siempre pierde el mejor,
no me tomes tontita por tonto.

Ni zotal ni arrezú,
ni Luzbel ni Mambrú,
ni alfajor, ni duelo, ni quebranto.
Dame un beso de más
novia de Satanás,
jezabal que encanalla mi canto.
Casanova es el rey,
Maquiavelo la ley,
del jersey de la distancia.
Deja, por compasión
que entone la canción
del chaval que espcapa de la infancia
en la estación de Francia.


La realidad es un sueño

No rechaces los sueños por ser sueños

No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba.
La realidad es un sueño. Si soñamos
que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
es un soñar, el agua, cristalino.
La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
"Yo soy el sol, los cielos, el amor."
Pero nunca se va, nunca se pasa,
si fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.
Sólo muere
un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra.


Pedro Salinas
















Non respingere i sogni perché sono sogni

Non respingere i sogni perché sono sogni.
Tutti i sogni possono
essere realtà, se il sogno non finisce.
La realtà è un sogno. Se sogniamo
che la pietra è pietra, questo è la pietra.
Ciò che scorre nei fiumi non è acqua,
è un sognare, l'acqua, cristallina.
La realtà traveste
il sogno, e dice:
"Io sono il sole, i cieli, l'amore".
Ma mai si dilegua, mai passa,
se fingiamo di credere che è più che un sogno.
E viviamo sognandola. Sognare
è il mezzo che l'anima ha
perché non le fugga mai
ciò che fuggirebbe se smettessimo
di sognare che è realtà ciò che non esiste.
Muore solo
un amore che ha smesso di essere sognato
fatto materia e che si cerca sulla terra.

Pedro Salinas

Las historias hermosas

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Desperté y el silencio supo a ti
y al abrir la ventana supe más
supe que la mañana se podía recortar
para enviarla en un sobre a donde sueles despertar
qué maneras extrañas tengo para recordar.

Desperté y respirando comprendí
que detrás de un milagro vienes tú
hace tantos inviernos que no puedo rescatar
al adiós que en el tiempo nos partió por la mitad
tú del brazo el viento y yo mirándote volar.

Qué maravilla es poder sentirte aunque no estás
siempre supe que en el viento te podías quedar.

Las historias hermosas son así
nos prometen de lejos ser verdad
le pedimos al tiempo que les traiga por acá
y al final en un sueño suelen ser casualidad
a la vuelta del corazón volvemos a empezar.

Como nube la dicha nos llovió
sin saber hasta donde caminar
y a tu mundo pequeño le inventaba una canción
delicada y perfecta como alma de caracol
tú dormiste y la luz después del día nos cegó.


No estoy ya aquí

No estás ya aquí

No estás ya aquí. Lo que veo
de ti, cuerpo, es sombra, engaño.
El alma tuya se fue
donde tú te irás mañana.
Aún esta tarde me ofrece
falsos rehenes, sonrisas
vagas, ademanes lentos,
un amor ya distraído.
Pero tu intención de ir
te llevó donde querías
lejos de aquí, donde estás
diciéndome:
«aquí estoy contigo, mira».
Y me señalas la ausencia.

Pedro Salinas
























Non sei più qui

Non sei più qui. Quel che vedo
di te, corpo, è ombra, inganno.
Se n'è andata la tua anima
dove tu sarai domani.
Mi offre ancora il pomeriggio
false garanzie, sorrisi
vaghi, e cenni rallentati,
un amore ormai distratto.
Ma l'intenzione d'andare
ti portò dove volevi,
via da qui, dove ti trovi
e mi dici:
"eccomi qui con te, guarda".
E mi indichi l'assenza.

Pedro Salinas

La Rebelión en puerta

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El Subcomandante Marcos promete que Felipe Calderón no terminará su sexenio, pues antes del 2012 será inevitablemente derrocado. Reconoce que se equivocó al considerar que los capitales mexicanos y estadounidenses serían “más inteligentes” y colocarían a López Obrador en la Presidencia de la República, “pero optaron por la vía más rápida para una revuelta nacional”.
Coah Torreón “Calderón no termina. Lo que falta definir es si a la caída de Calderón sigue otro país o sigue otro remedo de tránsito”, dice el Subcomandante insurgente Marcos, jefe militar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
En entrevista con Contralínea, el jefe guerrillero agrega que el presidente electo, resultado de “un fraude tan evidente”, llegará a la titularidad del Poder Ejecutivo con menos legitimidad que Carlos Salinas de Gortari y sólo tan espurio como Porfirio Díaz, quien intentó mantenerse en el poder mediante el fraude electoral que detonó la Revolución de 1910. Asegura que los únicos asideros en México de Calderón Hinojosa serán “los medios masivos de comunicación y las bayonetas”, pues “ni a su partido controla”.
El encapuchado considera que el sexenio que está por comenzar ni siquiera favorecerá a los empresarios mexicanos, pues los principales beneficiarios de las reformas energética y fiscal y la “mano dura” serán los grandes capitalistas estadounidenses.
A decir de Marcos, los que mandan en este país, o sea “la banda” que encabeza Carlos Slim, “apostaron a que Calderón les iba a dar más garantías de sobrevivencia, pero les va a dar la última paletada de tierra. El gobierno de Calderón va a ser lo que le diga el Departamento de Estado norteamericano” y éste quiere todo, incluyendo las empresas “del ’Maseco’, Salinas Pliego, Azcárraga y Zambrano”, quienes quedarán como administradores de oficinas de empresas que fueron suyas.
Sostiene que el movimiento que encabeza López Obrador no tiene otro destino que “la venta, si no es que ya lo vendieron”, y que una presidencia del tabasqueño hubiera sido de mayor utilidad al capital porque le garantizaba la continuidad de la misma política económica pero con “mayor control social”.
Reitera su respaldo a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en su demanda de la salida del gobernador Ulises Ruiz, y reconoce que la organización oaxaqueña es un modelo que La Otra Campaña aspira a concretar a nivel nacional.
Después de haber recorrido 26 estados de la República como Delegado Zero de la Comisión Sexta del EZLN —en donde promueve las alianzas que terminarán en una “insurrección nacional civil y pacífica”—, dice que la resistencia al neoliberalismo que se está aglutinando alrededor del movimiento convocado por la Sexta Declaración de la Selva Lacandona “es tan grande que ya no tenemos porqué detenernos en la resistencia: en lugar de hacer una cerca para evitar que el lobo nos robe muchas ovejas, mejor vamos por él y liquidémoslo”.
El dulce aroma del maple, que ineludiblemente lo acompaña, se instala en una de las aulas de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro cuando el jefe guerrillero vierte una pizca del rojizo tabaco en su pipa. No la enciende de inmediato. Bajo su infranqueable pasamontañas negro se advierte un cabello largo, un bigote abultado y una barba crecida en el mentón.
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Dabas por hecho que el próximo presidente de la República sería López Obrador porque, decías, garantizaba la continuidad del capitalismo con una supuesta redistribución de la riqueza. Sin embargo, quien está a punto de asumir es Felipe Calderón. ¿Te equivocaste al señalar que ambas opciones representaban lo mismo?
No son iguales. Era mejor para el capitalismo salvaje la opción de López Obrador, porque significaba mantener la política económica, lo que él llamaba “mantener las variables macroeconómicas”, con control social. Nos equivocamos en asegurar que el capital mexicano y el norteamericano eran más inteligentes de lo que son; que iban a entender lo que López Obrador les estuvo diciendo una y otra vez: que no iba a haber ningún daño para ellos; que se iban a respetar sus ganancias; simplemente se iba a redistribuir la riqueza que se estaba atorando en el sistema político. Él nunca ofreció reducir ni la tasa de ganancia ni las políticas de despojo que hay actualmente.

¿Por qué entonces finalmente los grandes empresarios y las instituciones del sistema político mexicano se decidieron por Felipe Calderón?
Lo que ocurrió fue que tenían miedo de que López Obrador fuera a despertar algo que no pudiera controlar y que fuera rebasado. Cuando ellos hacían la semejanza entre López Obrador y Chávez no se estaban refiriendo a que hubiera alguien con las poses de Chávez sino a que se generara un movimiento y una confrontación social que no la iba a poder controlar López Obrador ni nadie. Y ellos optaron por la línea más rápida o expedita, a la destrucción de las bases materiales de la nación. O sea: las grandes reformas que están pendientes, dicen ellos, y que son la de los energéticos, la fiscal y la de la tierra, que me refiero no sólo a la tierra sino al agua, aire y recursos naturales. Eso es lo que se necesita para acabar de destruir al país y convertirlo en un páramo sin gente y sin ninguna capacidad productiva. Lo que ellos hicieron a la hora de elegir a Calderón es elegir la forma más rápida de llevar a este país a la destrucción, suponiendo que basta con la acción represiva para controlar las cosas. A grandes rasgos, el gran capital mexicano y norteamericano optó por la vía más rápida para una revuelta nacional.

Pero qué intereses está representando Calderón. ¿Será un gobierno más represor del que sería uno encabezado por López Obrador?
Calderón tiene una dificultad que López Obrador no hubiera tenido: la ilegitimidad. Desde la reelección de Porfirio Díaz en 1910 ningún otro presidente, ni siquiera Carlos Salinas de Gortari, había llegado tan ilegítimo, con un fraude tan evidente. Prácticamente lo único que le queda a Calderón para empezar apenas a gobernar es, por un lado, el pie de los medios masivos de comunicación y, por otro, el de las bayonetas. Pero los propietarios de los medios masivos de comunicación tienen un problema que no alcanzan a ver, que es el de la credibilidad. A la hora de que los grandes medios como la televisión, la radio y las grandes empresas editoriales abrazan a la clase política, abrazan también su descrédito. El repudio cada vez más grande que hay para los trabajadores de las dos más grandes televisoras, lo hace cada vez más patente. Y el hecho de que tengan que recurrir en forma lastimera a programas que son cada vez más ridículos para llamar la atención, es otro síntoma. Los ratings de los noticiarios van para abajo. Y en la mayoría de la gente está el descrédito de que lo poco que se ve, no se cree. Y todo esto ha sido compartido por los grandes periódicos y también por las revistas.

El pasado proceso electoral, que has calificado como fraudulento, ha generado un movimiento social de apoyo a López Obrador. Sus simpatizantes lo han nombrado presidente legítimo y él ha convocado a una Convención Nacional Democrática (CND). El 20 de noviembre iniciará su gobierno en resistencia. ¿Qué podemos esperar de este movimiento que ha tenido la capacidad de convocar a millones de personas?
Que va a ser vendido. El problema del movimiento que respalda a López Obrador en contra del fraude electoral es la dirección. Y es un ejemplo de lo que López Obrador iba a ofrecer en caso de llegar a la presidencia. Esta mentira de una nueva forma de hacer política con los viejos políticos de siempre, los que estuvieron brincando de un lado para otro. El símbolo de ese supuesto cambio que ofrecía López Obrador es Muñoz Ledo, que ya no le falta ningún partido al cual brincar, tal vez el Panal con Elba Esther Gordillo. Y la dirección y la elite política del PRD, los dirigentes y los que tienen cargos populares, lo van a vender a la primera, si no es que ya lo vendieron. Y buena parte de la movilización social que se despertó después del fraude del 2 de julio estuvo manejada por estas personas, dejando de lado que había gente honesta y creía en lo que creía y que estaba dispuesta a todo. Y esa presión social está siendo usada por esa dirección del PRD y esos viejos políticos para negociar con el gobierno. Y ahora también está la cabeza de López Obrador sobre la mesa de negociación, así como todo el movimiento social que estaba respaldándolo. Conforme ha avanzado el tiempo, ellos han visto con beneplácito el desgaste de la parte mediática de la figura de López Obrador. El hecho de que cada vez que se presenta haya menos gente y sea menos beligerante y combativa es para ellos una ventaja, porque López Obrador se estaba convirtiendo como en Cárdenas en su tiempo, en una sombra para sus intereses. El destino del movimiento opositor que encabeza López Obrador es la venta. Van a ser vendidos. El cálculo que hacen allá arriba los del PRD, los diputados y senadores, es que pase de moda. Le van a dar la salida que le dieron a Cárdenas en su tiempo, un instituto o algo o que se pasee por el país como presidente legítimo pero que no produzca ningún efecto.

¿Y la opción del gobierno en resistencia?
El problema de un gobierno alternativo es que tiene que gobernar; sino, es una declaración. Y un gobierno que realmente gobierne tiene que dictar leyes y contar con la capacidad de hacerlas cumplir. Tiene que hacer un nuevo pacto social, una nueva forma de convivir. Y en el caso de López Obrador, hasta a hora, no existe eso, incluso ha dicho que no se trata de dejar de pagar impuestos o de establecer otra justicia. Ahorita el problema de la tierra es el artículo 27. Un gobierno que se plantee como opositor al gobierno de arriba tiene que definirse respecto al artículo 27, o sea tiene que darle marcha atrás [a la reforma salinista]. Si el gobierno de López Obrador planteara eso, su movimiento, que ahora fundamentalmente es urbano y de clase media, se convertiría en un movimiento campesino; y, como ya hemos visto, el campesino ya no tiene más que irse al otro lado o luchar por la tierra. No hay una definición sobre ese punto. En el caso de la pequeña y mediana industrias tanto agrícola como urbana, el Tratado de Libre Comercio la ha liquidado. Y no se plantea nada radical frente al TLC, que lo fundamental sería desconocerlo, que no valga unilateralmente. Eso significaría volver a proteger el mercado interno, que está completamente minado. Su única definición más o menos de izquierda era la del cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, que era algo que no le tocaba, que necesitaba enarbolar el partido, los diputados y senadores porque corresponde a ellos esa modificación constitucional. Y a nuestra manera de ver, tenía que ver nada más con que de los movimientos que hay en México el que tiene impacto mediático es el zapatista y era la forma de montarse en eso.
Un gobierno alternativo debía de tomar la tierra, repartirla, dictar leyes de comercio, como hacen las juntas de buen gobierno en Chiapas o como hacen los municipios autónomos indígenas en otras partes del país. Esos sí son gobiernos alternos. En algunas partes entra en tratos mutuos de gobierno a gobierno con los gobiernos estatales o municipales, pero en su estructura interna no se modifica. El cambio fundamental que habría en estas declaraciones de López Obrador es que se planteara la tarea de gobernar en resistencia como lo hizo Juárez. Ahí sí. Porque usa mucho la imagen de Juárez, pero Juárez sí se enfrentó al imperio de Maximiliano —y de Carlota, porque sabemos que desde entonces está la moda ésta de las parejas presidenciales—; gobernó, dictaba leyes, y sí era un gobierno itinerante que iba de un lado para otro pero estaba gobernando en resistencia y sin recursos, pero estaba dictando leyes, llamando a la gente que las hiciera cumplir, completamente en contraposición al otro. El problema que vemos es que vaya a pasar lo mismo que pasó con la movilización postelectoral en el plantón de Reforma y el Zócalo, y es que no se genere organización, que es la diferencia con Oaxaca, que es un movimiento que sí está generando autoorganización en la gente. Y que dependa tanto del líder, de lo que él diga o deje de decir.
En el caso de nosotros como indígenas, los que asisten como representantes del movimiento indígena en la CND son los empleados de Fox. Es Marcos Matías, ahora diputado por el PRD, pero estuvo de empleado de Xóchitl Gálvez en el INI y luego desapareció y durante mucho tiempo estuvo como funcionario. Ése es el movimiento que simplemente les está dando una apariencia de imagen, de legitimidad; pero que no representan absolutamente nada. Y la parte fuerte del movimiento indígena en México ni siquiera es el EZLN. Es el Congreso Nacional Indígena. Y juegan con esto de las siglas y le ponen Convención Nacional Indígena y llama CNI, sin aclarar que es la Convención y no el Congreso para empezar a jalar esto.
El tabaco comienza a arder en la pipa y el humo constantemente envuelve la cabeza del guerrillero. Con excepción del pasamontañas, el resto de su uniforme tiene remedos sobre remedos. La gorra beige conserva, al frente, las tres estrellas que alguna vez fueron rojas; el paliacate no es más que jirones de tela anudada que casi se deshace al tacto, y las botas, cosidas hasta lo imposible, parecen agrietarse y abrirse más con cada movimiento del guerrillero.

Hemos estado observando la lucha de la Asamblea de Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en demanda de la salida del gobernador Ulises Ruiz. Y también hemos visto la respuesta de los gobiernos federal y estatal que tratan de mantener al mandatario a toda costa. ¿Qué lecciones puede obtener el EZLN y La Otra Campaña de estos hechos, tanto desde el punto de vista de la organización de la APPO como de la respuesta de los gobiernos?
La primera gran lección: es un movimiento donde no hay un líder identificado, que sea salvable, porque hay unos que se identifican y dan pena ajena. El caso del movimiento de la APPO se trata de un movimiento donde sí manda la gente, por decirlo de alguna forma, y empieza a suplir con éxito las labores del gobierno. En el caso de la respuesta del gobierno federal, como siempre, es que calcula mal la respuesta de la gente.
Nos están platicando que cuando la Policía Federal Preventiva [PFP] tira gases, son de color amarillo. Es un químico que se supone se pega a la piel y te da pa’ bajo, o sea que te pone como si estuvieras tomando Diazepan. Y se supone que todos se deberían de ponerse tranquilos y dóciles. Por supuesto, no está funcionando. Los gringos ya lo habían probado en Irak y no funcionó. Y lo probaron en Afganistán y no funcionó. Nunca les ha funcionado. Se lo pasan a los del gobierno mexicano, que compran cualquier pendejada. Y calculan que una acción represiva va a provocar inhibición del movimiento y va implicar retroceso. Y lo que ha demostrado el movimiento de la APPO es que ocurre lo contrario.
El movimiento se empieza a desgastar y se empieza a reducir y viene un hecho represivo y la gente los apoya. Oaxaca es un punto tan sensible casi como Chiapas. Y la lección que está dando el gobierno es que en lugar de optar por el diálogo está optando por la represión. Qué mensaje le estás dando a la gente en un lugar en donde hay movimientos armados. Así los movimientos armados no necesitan reclutar a nadie. El gobierno les está haciendo el trabajo de reclutamiento: a toda esa gente golpeada y gaseada le está diciendo: "no te queda otra opción más que alzarte".
Nos parece absurdo, pero todo el sexenio de Fox ha sido absurdo, que el Estado mexicano apueste tanto por un criminal, que no lo quiere nadie, que es Ulises Ruiz. Ya hasta el sector empresarial dijo que se vaya; el Senado dijo que se vaya; los diputados… Entonces nada más está sostenido por la Policía Federal Preventiva y, según nos dicen, está entrando la Policía Militar y la Armada de México. Y no tiene ningún sentido a no ser que empiece a cundir el ejemplo de la APPO en el resto de los estados. Y sí. Porque ese problema se pudo haber resuelto desde meses antes con la salida de Ulises Ruiz y un gobierno de mediación. Y ahora Fox va a terminar su sexenio con ese problema y Calderón va a comenzar el suyo con ese problema, además de la falta de legitimidad, además de La Otra Campaña.
La gran lección de la APPO y del pueblo de Oaxaca es que es posible hacer esto y que es necesario que La Otra Campaña acabe ya de tejer la red porque estamos reaccionando a lo de Oaxaca, ahora sí que sobre las rodillas, ya cuando nos están golpeando.
Debíamos ya de tener la capacidad en todo el país para acompañar todas sus demandas. Lo que sigue es que caiga Ulises Ruiz y que la APPO y el pueblo de Oaxaca empiecen a plantear otras cosas. Pueden reprimir, pero la organización ahí va a quedar. Aun así, aunque salga en la televisión que los están golpeando y que tomen muchos presos, el proceso de autoorganización que generó en grupos y colectivos es invaluable, y eso no va a tener vuelta de hoja.

Flavio Sosa, uno de los líderes de la APPO, ha comentado que están en contacto con Andrés Manuel López Obrador y contigo. Que hay negociaciones para que La Otra Campaña y el movimiento de López Obrador se unieran con la APPO para derrocar al gobierno de Felipe Calderón. Cuál es tu opinión al respecto.
No, no hay nada de eso. Lo único que sabemos que hay en La Otra Campaña es el apoyo a la APPO, incondicional, para la caída de Ulises Ruiz. Hasta ahí. En el caso del EZLN, también. Y lo que podamos hacer para frenar la represión. Pero para nosotros y el EZLN no valen ni el presidente oficial ni el legítimo. Nosotros no pensamos que arriba se vayan a resolver las cosas. Y estamos dispuestos a derrocar al oficial y al legítimo.

Está el asunto de la APPO, de La Otra Campaña, la gente está descontenta, el narcotráfico ha sobrepasado la capacidad de las autoridades. ¿Consideras que hay gobernabilidad en México?
No hay. Pero lo del narcotráfico es en realidad una escenografía. Es para vender que el principal problema de México es el de la seguridad. Entonces se hace mucho hincapié en el narcotráfico, los índices de criminalidad, los asaltos y la inseguridad; cuando, como hemos visto, los principales problemas son el despojo, la precariedad en el trabajo, los bajos salarios, la privatización de la educación, la destrucción del sistema de seguridad social, incluyendo todo el sistema de salud, y que se mantengan políticas de desprecio respecto a los pueblos indios.
Entonces lo que se hace es magnificar un problema que sí existe, pero no es tan grande como se está presentando si se compara con los otros, de tal forma que la opción sea para resolver el problema del país, es un aparato represivo más ostentoso, o más modernizado, dicen ellos. Quieren justificar que se arme mejor a la policía, al Ejército Federal Mexicano y que empiece a asumir labores de policía interna. Entonces mientras se planteen en ese terreno las cuestiones, la oferta que gana es la que ofrezca más mano dura. En ese sentido, Calderón es lo que está ofreciendo.
Dicen: si se desestabiliza el país, que haya mucha inseguridad, le cargamos la mano por el lado del narcotráfico y los criminales, y en esa criminalización de la sociedad metemos al movimiento social. Y entonces así ofreciendo mano dura voy a tener el respaldo de la gente. En donde se está equivocando Calderón es: primero, que no entra con el respaldo que entró Fox y ni quiera con el que tuvo Zedillo o Salinas de Gortari. Ni siquiera tiene el control del Partido Acción Nacional, porque hay ahí una fricción muy dura respecto a la cuota de poder que le reclama el yunque y la que le reclama el panismo tradicional, que es la que está representada por Calderón.
El yunque está representado por Espino. En esa disputa ni siquiera puede controlar a su partido. Es de esperar que ni siquiera pueda controlar a Congreso; ya no se diga a resto de los gobernadores y todo eso. Hay un clima de desestabilidad y desgobernabilidad —no sólo ingobernabilidad, pues ya no sólo es la incapacidad para gobernar sino la capacidad para provocar crisis de gobierno, que ése es el ejemplo de Oaxaca—. Y muchos piensan que la gente de abajo no se da cuenta. No. Lo que la gente de abajo piensa es que está sola. O que eso que le está pasando sólo le está pasando a ella. Lo que está haciendo La Otra Campaña es demostrando que está pasando en todo el país. En esta segunda parte, que estamos recorriendo, en el norte, La Otra Campaña acabó con el mito entre el norte y sur de México.
Se derrumbó completamente. Si agarras un campesino de norte, de Sonora, de Baja California, de Chihuahua o de la región lagunera, lo puedes ubicar en cualquier parte del centro o del sur de México y son los mismos problemas, la misma rabia y la misma indignación. Ese mito creado por los medios de comunicación que están clavados en la cuestión electoral y sólo ven arriba y al ver los índices de votación dicen que el norte es azul y el sur es amarillo, se derrumbó ahorita. Las bases fundamentales están tan destruidas que se necesita hacer una cosa más radical, que es la que estamos proponiendo en La Otra Campaña.
Acostumbrado a expresar alegría o enojo sólo con la mirada, deja de lado el talante jocoso y habla más pausadamente para referirse a los objetivos de La Otra Campaña.

Has mencionado que el objetivo de La Otra Campaña es derrocar al gobierno. Constantemente has dicho que sólo traes una única promesa y es para los de arriba: que los van a tirar. Pero también has dicho que se trata de un movimiento pacífico. Cómo se logrará esto. ¿Acaso los de arriba se van a quedar con los brazos cruzados y no van a defender sus latifundios, sus fábricas?
Lo que hemos visto en nuestra experiencia en América Latina y aquí, con la excepción de Cuba, es que los movimientos armados que llegan al poder y que desde arriba empiezan a tratar de solucionara la cosas fracasan. Dejan muchos pendientes y se crea como una elite, nada más que con bandera de izquierda, que empieza a decidir y a suplantar decisiones. En lugar de la masa, el partido; en lugar del partido, el Comité Central; en lugar del Comité Central, el secretario general y así, para usar una figura de izquierda.
Nosotros decimos que si se construye desde abajo, no importa qué pase arriba [la dirección] queda sujetada, controlada. Y las lecciones de los movimientos indígenas en Ecuador, en Bolivia y en otras partes y no sólo de indígenas es que sí es posible poner en crisis con una movilización pacífica, civil, masiva y que da buenos resultados porque genera organización abajo y el gobierno entra en otro tipo de relación con la gente que se insubordinó o que se hizo insumisa o que se rebeló. Lo que pasa es que lo que todavía está pendiente en La Otra Campaña es qué sigue. Eso que sigue debe ser el producto de una discusión muy amplia en donde estamos incorporados nosotros.
Hay una consigna que se repite mucho: “por un gobierno obrero, campesino y popular”; pero no dicen indígena. Incluso en esa propuesta de la izquierda ortodoxa, que nosotros respetamos porque tiene tiempo que está ahí y no se ha rendido, a pesar de que ha pasado lo que ha pasado sigue sin ver a los pueblos indios como pueblos indios: o somos campesinos o somos obreros, pero no somos indígenas.

En la UNAM dijiste que ya no iba a haber sistema político mexicano para 2012. Qué es lo que va a haber entonces.
Mira, Calderón no termina. Eso sí. No termina por los de abajo, por el descontento social que se provoque y que esté organizado. O no termina por los de arriba, porque el afán de conquista que tienen las grandes trasnacionales no se va detener ni siquiera con esta especie de cortina muy tenue que son aún las leyes mexicanas de protección. O sea, van por todo. Y lo que eso va a provocar son rebeliones espontáneas, aisladas, que van a terminar en derrotas si no nos organizamos.
Pero la derrota no es sólo que el movimiento fracase. La derrota es que esto se convierta en una guerra civil, de sálvese quien pueda. Cerrada la frontera como la están cerrando, a dónde van a ir los campesinos despojados, los estudiantes egresados de las universidades sin trabajo, la gente que se desplazada de las fábricas, todos los cinturones de miseria, que ya están tratando de disputarles a las urbes el espacio urbano, el que esté creciendo cada vez más el ambulantaje y por otro lado esté creciendo al represión para darles más espacio a los centros comerciales. Calderón no termina.
Lo que falta por definir es si a la caída de Calderón sigue otro país o sigue otro remedo de tránsito. Nosotros decimos: las crisis fundamentales no se resuelven necesariamente con un cambio, porque el de arriba tiene la capacidad de regeneración. Entonces si no hay una alternativa sí es posible que en lugar de Calderón entre otro y que haga lo mismo y trate de administrar a mediano plazo lo que es inevitable, que es la destrucción de las bases fundamentales de la nación. Lo que nosotros decimos es que cuando ese momento llegue tiene que haber una alternativa de izquierda que ponga el dedo en el punto central: lo que está aquí mal es el sistema económico y sobre él el sistema político, jurídico, ideológico, cultural que se mantiene con base en eso.
Nosotros decimos, destruyendo uno, para qué nos vamos a detener: destruyamos todo. Nosotros empezamos a plantear esto cuando se gesta la Sexta Declaración como un mecanismo de resistencia, que es nuestra especialidad. Nosotros decimos: lo que necesitamos es organizarnos para resistir el embate neoliberal. Pero para resistir el embate neoliberal necesitamos una fuerza muy grande. Si la organizamos, por qué detenernos en la resistencia. En lugar de hacer una cerca para que el lobo no robe muchas ovejas, mejor vamos por él y liquidémoslo.

Cal. 7,62

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La noche y la Luna

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Por esa selva ronda un fantasma
Con su delirio, con su esperanza
Camino arriba ganando montaña
Pasión al hombro, muerte a la espalda.

Dicen los hombres que nada se gana
Pero lo cierto es que me habla
Cuando la noche y la luna se abrazan
Cuando sabemos de nada.

Oh, quién lo puede callar.
Oh, si nació en la verdad.

De su estatura se sabe un caudillo
De su figura tanto han mentido
Para la máscara solo un harapo
Para la gloria mil desencantos.

Cuánto fantasma siguiendo su huella
Y cuántas balas espera
Fuma tabaco y escupe otro sueño
De los que espera mi pueblo

La dictadura perfecta es un muerto
Otro cadáver lo que tenemos
Para pagarle a la historia no hay precio
Ni la deshora, ni el buen comercio.

Que baile el pueblo y escriba en el aire
Su vocación de ser nadie
Miro al futuro y descubro en las calles
Tanto fantasma del hambre.

Yo antes era caballo de ojos tristes

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Yo, antes de ser Sup, era caballo. Sí, era un caballo de ojos tristes, ya luego me hice Sup, pero me quedó la nariz, y entonces por eso tengo la nariz grande, porque antes era un caballo de ojos tristes.
Bueno, pues cuando era un caballo conocí a una niña pequeñita, pero de a tiro pequeñita, como de este tanto. Esta niña se llamaba Diciembre, porque nació en el mes de noviembre —sí, ya sé que no se entiende, pero eso ya lo expliqué en otro cuento o historia que se llama: La flauta chueca—. Bueno, pues esta niña que era muy pequeñita estaba muy triste, o sea que como dicen los ciudadanos: estaba chipil. O sea que como que no le pasaba el día y le salían unos suspiros que parecía que tenía hipo, porque tenía mucho sentimiento —así le hacía (el sub suspira)—. No sé porqué tenía mucho sentimiento, yo de por sí —aunque antes era caballo— no entiendo a las mujeres, no importa si son pequeñitas como Diciembre, o ya de edad mayor como la doña Juanita.
La doña Juanita era su compañera de un señor muy sabedor que se llamó Antonio y que nosotros le decíamos: el viejo Antonio. El viejo Antonio se sabía muchos cuentos e historias de las montañas y de nuestros antepasados, y él me enseñó la lengua indígena y me enseñó a vivir en la montaña, y me enseñó a leer el cielo y a oler el viento, y a mirar dentro del corazón de las personas.
Muchas cosas me enseñó el viejo Antonio, algunas las aprendí y otras no muy me quedaron pegadas en el cerebro, o sea que más que caballo parecía yo burro, porque no aprendía. Pero el viejo Antonio era muy paciente y me explicaba la vuelta y vuelta hasta que llegaba bien en mi cabeza lo que me estaba enseñando.
Bueno, pues les contaba yo que me encontré con esta niña muy pequeñita que se llamaba Diciembre, porque había nacido en noviembre. Y la encontré cuando fui a tomar agua de un arroyo que está cerca de un pueblo. Ella estaba sentada en una piedra, suspirando muy triste con los pies metidos en el agua. Yo me acerqué poco a poco para hablarle, porque estaba mero donde yo tomaba agua, pero ella ni cuenta se dio. Yo tosí un poco (el Sub carraspea) para que volteara, pero ella nomás suspire y suspire (el Sub suspira). ¿Y ahora?, pensé.
Entonces me animé y le dije: "buenas tardes", porque ya era tarde. Y como era el mes de abril, pues hacía mucho calor y yo tenía mucha sed, y quería beber agua. Y la niña —que sea Diciembre— estaba mero donde yo tomaba agua. La niña no respondió, así que volví a repetir: "buenas tardes". Entonces, Diciembre, o sea la niña, volteó a verme y me dijo: “hola caballo”.
Yo me puse contento de que no le diera miedo que un caballo le dijera buenas tardes. Pero ya sé que de por sí los niños y niñas saben bien que los caballos hablamos y escribimos, y sabemos geografía, y matemáticas. Y otras cosas que enseñan en las escuelas, y que los caballos aprenden leyendo en la tierra. Porque eso casi siempre… por eso es que casi siempre los caballo andan con la cabeza hacia abajo, porque están aprendiendo la lección que está escrita en la tierra.
Bueno, pues ahí tienen que le dije a la niña —que sea Diciembre— que quería beber agua y ella estaba mero donde yo tomaba. Ella se hizo a un lado, no sin antes suspirar (nuevamente el Sub suspira). Después de que llene el tanque, le pregunté cómo se llamaba y ella me dijo que Diciembre, que es que porque había nacido en noviembre. Yo de por sí no muy entendía a los humanos porque hacen cosas muy raras, así que no trate de averiguar más de por qué si había nacido en noviembre, le habían puesto de nombre Diciembre.
Le pregunté a la niña que porqué suspiraba tanto, que si estaba triste o que si le dolía la panza o qué, porque luego no fuera a ser que estuviera enferma. Ella quiso decir algo pero sólo suspiró y empezó con un hipo, como de esos de que les da a los niños y niñas cuando tienen mucho sentimiento.
Mm…tá y ¿ahora qué hago? —pensé— y entonces me acordé de un cuento o historia que me contó el viejo Antonio cuando yo no era caballo, sino que era apenas un vientecito. Y entonces, me puse una nube en los labios, y entonces le conté a la niña —como al viento le contó el viejo Antonio— la historia de las piedras y los sueños.
Cuentan los más mayores de nuestros abuelos, que los dioses primeros, los que nacieron el mundo con su palabra, eran muy descuidados y donde quiera dejaban tiradas sus cosas. Cuentan que en los primeros días y noches del mundo, los hombres y mujeres de maíz, los originarios de estas tierras, los hechos de maíz y palabra, donde quiera se tropezaban con las cosas que los dioses dejaban en su tiradero.
Cuentan que en veces se topaban con una chancla, o con un azadón, o con una coa, que es una vara o un palo que usamos para sembrar —con ella hacemos un hoyo en el suelo y ahí ponemos la semilla del maíz—. Y entonces, preguntaban que de quién es esta chancla que está tirada en medio del camino —de por sí así hacen las mamás ¿no? que dicen: ¿de quién es está chancla? ¿no? ¿Quién dejó tirado el calzón?, eso—. Y entonces preguntaban que de quién es esta chancla que está tirada en medio del camino, y se ponían así ¿no? —así se ponen cuando se enojan, ¿no? ¿de quién es esta chancla?, verdad, utá lo conocemos bien—.
¿De quién es esta chancla?… ummh… ya lo perdí…mmh… Y rápido se veía que no era de nadie, de nadie de los hombres y mujeres de maíz porque apenas eran unos cuantos. O sea que no había mucha gente en el mundo, porque ya habría después muchas madrugadas para que los hombres y mujeres se sembraran una en el otro, para cansarse con contento y se mojaran los vientres con la vida por venir.
Entonces, como no era de nadie la chancla perdida, pues rápido sabían que seguro algún dios andaba como cojo, porque le faltaba una chancla. Y sabían quién la perdió porque el dios, en lugar de buscarla su chancla se ponía a cantar esa que dice: “y la chancla que yo tiro no la guelvo a levantar”. Y entonces ahí se quedaba botada la chancla. Pero no sólo se les caían las chanclas a los dioses, también se les caían los sueños.
Y es que los dioses primeros, los que nacieron el mundo, dormían en hamaca. Porque resulta que eran muy caminadores estos primeros dioses hacedores del mundo, y siempre llevaban una su morraleta —o sea que es como una bolsa para el mandado, pero más pequeña—, y ahí llevaban su pozol, su tortilla y su hamaca. Y ahí nomás donde les daba hambre, se paraban y se sentaban a orillas de un arroyo y lo batían su pozol con agua y lo tomaban junto con sus tortillas.
Y también, cuando les entraban las ganas de dormir, nomás buscaban dos árboles y con bejucos tendían su hamaca, y se echaban a dormir sin pena y se ponían a soñar cosas buenas. Pero luego no se acomodaban bien, y estaban a la vuelta y vuelta, como si no se hallaran de qué lado dormir. Y entonces se les caían los sueños. Y como la hamaca era tejida, pues el sueño se iba hasta el suelo. Y cuando el dios se despertaba —que no era rápido, porque mucho dormían estos dioses primeros—, nomás recogía su hamaca, la metía en su morraleta y anda vete, a seguir caminando.
Bueno, pues esos sueños no eran todos iguales, sino que unos eran sueños de colores diferentes, y otros eran de distintas formas. Y otros se rompían al caer y quedaban partidos en muchas partes. Y entonces la tierra —que sea el mundo— se llenaba de colores y formas diferentes. Y los primeros hombres y mujeres llamaron piedras a esos sueños de formas y colores distintos. Y con piedras —o sea con sueños— adornaban sus champitas —o sea sus casitas— y era bien alegre, porque en la noche parecían como lucecitas esos sueños de los dioses que se llamaban piedras.
Y había piedrotas, piedras y piedrecitas. Y los niños agarraban las piedrecitas y jugaban con ellas a la matatena, y al avión, y al bebeleche. Y hacían caminitos que brillaban en la noche. Y esos sueños que eran piedras también cantaban, y sus canciones cantaban cosas buenas y decían vida, alegría, paz. Y había unas piedrecitas, las más pequeñitas que amor no decían, sino que lo murmuraban, como si una canción cantaran al oído moreno de la tierra.
Y entonces, llegaron los poderosos —que sea los ricos y sus malos gobiernos— a hacerle mucho mal a los hombres y mujeres de maíz, a los originarios de estas tierras. Y entonces, esta gente buena, para que los ricos no se robaran los sueños hechos piedras de los dioses, los agarraron y los aventaron para arriba con mucha fuerza para que llegaran bien lejos. Y las piedras pegaban en el techo del mundo —que sea, en el cielo— y lo dejaban hoyeado —que sea con agujeros—.
Por eso es que en la noche, cuando el sol se va a dormir y se tapa con la cobija de la noche, en nuestras montañas se ven las estrellas, porque bien llena de agujeros quedó la noche —que sea, la cobija con la que se tapa el sol para dormirse—.
Pero no todos los sueños caídos de los dioses primeros, los sueños hechos piedra, se aventaron para arriba para esconderlos en el cielo, muchos quedaron en el suelo, tirados por donde quiera. Y pasó mucho tiempo y el polvo los fue cubriendo y quedaron como grises, como negros, como amarillos, como rojos, como azules, pero sin brillo por el polvo.
Y los hombres y mujeres de maíz, los originarios de estos suelos, les contaron esta historia a sus hijos e hijas. Y éstos y éstas a sus hijos e hijas, y así por muchos calendarios. Por eso es que nuestra gente, los pueblos indios, caminan mirando al suelo. Es que van buscando esos sueños hechos piedras. Y adivinan si tienen el brillo escondido. Y reconocen si es un sueño roto. Y entonces recogen la piedrecita y siguen buscando más pedacitos de ese sueño incompleto, como si fueran armando un rompecabezas con pedacitos regados por los caminos del mundo.
Y ya que lo completan el sueño que estaba roto e incompleto, escuchan su palabra hecha canto y se alegra su corazón. Por eso es también que nuestra gente no batalla para saber escuchar a otros y a otras. Como saben escuchar a las piedras, entonces bien que saben escuchar los silencios, que no son sino palabras que se rompen antes de salir, y hay que saberlos armar en el corazón colectivo que somos los pueblos indios.
Y ahí acabé de contar el cuento y vi que Diciembre, o sea la niña pequeñita, se había quedado dormida. Yo la acomode bien para que no se le cayeran los sueños y me fui. Cuando escuché que su mamá la llamaba como llaman las mamás cuando se enojan —que sea que no se acuerdan del nombre— y su mamá de Diciembre empezaba a decir los meses del año, empezando por enero. Yo me fui cuando iba por abril, que es el mes donde está el día de los niños y niñas, porque todavía le faltaban varios meses hasta llegar a diciembre.
Despacio me fui para la montaña, buscando en el suelo los pedacitos de un sueño colectivo de los pueblos indios, que cuando se arma completo dice y canta: Dignidad.
Y así pasó este cuento o historia que les conté, y que pasó cuando yo no era el Sup, sino que era un caballo y todo era más fácil. No que ahora, cuando soy el Sup, es un relajo. Porque a los compas zapatistas se les ocurrió que hay que caminar por todo el país para escuchar su corazón de toda la gente humilde y sencilla. Y no importa si son personas mayores o adultos, o jóvenes, o niños o niñas. Y aquí ando con mi mochila, y me traen de un lado a otro. Y los ciudadanos me dicen que tal parte queda aquí nomás, y no se dan cuenta que ni siquiera sé por cuál puerta entre, mucho menos dónde queda tal calle o tal colonia.
Pero en mi tierra, de donde yo vengo, sí sabemos dónde estamos. Porque sabemos dónde queda tal o cual árbol y porque leemos en el cielo y en la tierra el rumbo de nuestra gente. Y porque a veces encontramos una piedrecita y ella nos cuenta algún sueño que nos da fuerza para seguir caminando. Aunque lo tengamos que hacer otro camino, otra Campaña, otro mundo: uno mejor, más justo y más libre. Tan tan.

Subcomandante Insurgente Marcos

Tu, quanto amore hai?

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Ci sono foglie che si aggrappano ai rami, perché non vogliono cadere mai,
ci sono stelle che si aggrappano al cielo, perché si accorgono di finire, sai,
ci sono ubriachi che stringono il bicchiere, perché è sempre l'ultimo che fa paura,
ci sono uccelli che sentono lo sparo e contano quanto gli resta ancora.
Ed è soltanto questione di tempo: quello che serve a salvare un uomo,
il cielo quando è in attesa di un lampo,
una chitarra che aspetta un suono,
una ragazza col cuore in gola, perché il suo amore non può finire,
o il tempo prima della parola che non avresti mai voluto dire...
E tu, quanto tempo hai?
Tu, quanto amore hai?
Io non ti perdo mai, ti aspetto al fondo di questa strada, sai;
tu, quanto tempo hai, quanto amore hai?
Ci sono ragazzi che chiudono gli occhi e si distruggono in un altro tempo,
ma d'altra parte ci sono vecchi che darebbero tutto per un momento,
ci sono lettere che non arrivano, baci che restano immaginari,
ci sono treni che si stanno chiedendo quando finiscono i binari.
E ci sono poeti che chiedono a Dio un altro giorno per dire qualcosa
e i giardinieri sdraiati di notte col naso sul gambo di una rosa,
ci sono bambini che aspettano quando verranno per spegnere la luce,
e un uomo che hanno sfidato il tempo perché qualcuno sia felice.
E tu, quanto tempo hai?
tu, quanto amore hai?
basta solo sapere questo, sai, conta solo questo, sai.
Tu, quanto tempo hai?
Tu quanto amore hai?
Non è niente, non è successo niente, sai,
dimmi solo se ti ho perso o non ti ho perso mai;
tu quanto tempo hai? Quanto amore sei?

La voz a ti debida

La voz a ti debida

Qué alegría, vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad trasvisible es que camino
sin mis pasos, con otros,
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, hablo.
Que hay otro ser por el que miro el mundo
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y es que también me quiere con su voz.
La vida —¡qué transporte ya!—, ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.
Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era sólo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser por detrás de la no muerte.


Pedro Salinas




















La voce a te dovuta

Che allegria, vivere
e sentirsi vissuto.
Arrendersi
alla grande certezza, oscuramente,
che un altro essere, fuori di me, molto lontano
mi sta vivendo.
Che quando gli specchi, le spie,
mercurio, anime brevi, confermano
che sono qui, io, immobile,
serrati gli occhi e le labbra,
chiuso all'amore
della luce, del fiore e dei nomi,
la verità transvisibile è che cammino
senza i miei passi, con altri,
là lontano, e lì
sto baciando fiori, luci, parlo.
Che esiste un altro essere con cui io guardo il mondo
perché sta amandomi con i suoi occhi.
Che esiste un'altra voce con cui io dico cose
non sospettate dal mio gran silenzio;
ed è che anche mi ama con la sua voce.
La vita - che slancio ora! -, ignoranza
degli atti miei, che lei compie,
in cui lei vive, duplice, sua e mia.
E quando lei mi parlerà
di un cielo scuro, di un paesaggio bianco,
ricorderò
stelle che non ho visto, che lei guardava,
e neve che nevicava nel suo cielo.
Con la strana delizia di ricordare
di aver toccato ciò che non toccai
se non con quelle mani
che non raggiungo con le mie, tanto distanti.
E spogliato di sé potrà il mio corpo
riposare, tranquillo, morto ormai. Morire
nell'alta certezza
che questo viver mio non era solo
il mio vivere: era il nostro. E che mi vive
un altro essere di là della non morte.

Pedro Salinas

La Verdad

La verdad, mi verdad, tu verdad. Qué es la verdad? Quien tiene la verdad? La verdad es que nadie sabe decir. Tener la verdad es come decir que tenemos la verdadera forma del agua i mostrarla cada quien en diferentes botellas.

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Nostradamus nunca tuvo la verdad
ni los Beatles, ni Galileo
Hare Krishna nunca dijo la verdad
ni Jesús, ni Julieta, ni Romeo.

Los poetas nunca escriben la verdad
ni la Biblia, ni los diarios,
los profetas no adivinan la verdad,
ni los pobres, ni los millonarios.

La verdad de la verdad
es que nunca es una
ni la mía, ni la de él, ni la tuya.
La verdad de la verdad
es que no es lo mismo
parecer
que caer en el abismo
de la verdad.

Los maestros nunca enseñan la verdad
ni los reyes ni los Mesías,
los ejércitos no tienen la verdad
ni las leyes ni la astrología.

La verdad de la verdad
es que nunca es una
ni la mía, ni la de él, ni la tuya.
La verdad de la verdad
es que no es lo mismo
parecer
que caer en el abismo
de la verdad,
de la verdad.

Disfruta

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Enjoy the power and beauty of your youth. Oh, never mind. You will not understand the power and beauty of your youth until they've faded. But trust me, in 20 years, you'll look back at photos of yourself and recall in a way you can't grasp now how much possibility lay before you and how fabulous you really looked. You are not as fat as you imagine. Don't worry about the future. Or worry, but know that worrying is as effective as trying to solve an algebra equation by chewing bubble gum. The real troubles in your life are apt to be things that never crossed your worried mind, The kind that blindside you at 4 pm on some idle Tuesday.
Do one thing every day that scares you. Sing
Don't be reckless with other people's hearts. Don't put up with people who are reckless with yours.
Floss Don't waste your time on jealousy. Sometimes you're ahead, sometimes you're behind. The race is long and, in the end, it's only with yourself. Remember compliments you receive. Forget the insults. If you succeed in doing this, tell me how.
Keep your old love letters. Throw away your old bank statements. Stretch.
Don't feel guilty if you don't know what you want to do with your life. The most interesting people I know didn't know at 22 what they wanted to do with their lives. Some of the most interesting 40-year-olds I know still don't.
Get plenty of calcium. Be kind to your knees.You'll miss them when they're gone.
Maybe you'll marry, maybe you won't. Maybe you'll have children, maybe you won't. Maybe you'll divorce at 40. Maybe you'll dance the funky chicken on your 75th wedding anniversary. Whatever you do, don't congratulate yourself too much, or berate yourself either. Your choices are half chance. So are everybody else's.
Enjoy your body. Use it every way you can. Don't be afraid of it or of what other people think of it. It's the greatest instrument you'll ever own. Dance. Even if you have nowhere to do it but your living room.
Read the directions, even if you don't follow them. Do not read beauty magazines. They will only make you feel ugly.
"Brother and sister together we'll make it through, Someday a spirit will take you and guide you there I know that you're hurting but I've been waiting there for you and I'll be there just helping you out whenever I can..."
Get to know your parents. You never know when they'll be gone for good. Be nice to your siblings. They're your best link to your past and the people most likely to stick with you in the future. Understand that friends come and go, but with a precious few you should hold on. Work hard to bridge the gaps in geography and lifestyle, because the older you get, the more you need the people who knew you when you were young.
Live in "New York City" once, but leave before it makes you hard.
Live in "Northern California" once, but leave before it makes you soft. Travel
Accept certain inalienable truths: Prices will rise. Politicians will philander. You, too, will get old.
And when you do, you'll fantasize that when you were young, prices were reasonable, politicians were noble, and children respected their elders. Respect your elders. Don't expect anyone else to support you. Maybe you have a trust fund. Maybe you'll have a wealthy spouse. But you never know when either one might run out.
Don't mess too much with your hair or by the time you're 40 it will look 85. Be careful whose advice you buy, but be patient with those who supply it. Advice is a form of nostalgia.
Dispensing it is a way of fishing the past from the disposal, wiping it off, painting over the ugly parts and recycling it for more than it's worth. But trust me on the sunscreen.
"Brother and sister together we'll make it through, Someday a spirit will take you and guide you there I know that you're hurting but I've been waiting there for you and I'll be there just helping you out whenever I can..." Everybody's Free, Everybody's Free.

Mary Theresa Schmich
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Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud. No me hagas caso. Nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud...hasta que se te halla marchitado. Pero, créeme, dentro de 20 años, cuando en fotos te veas a tí mismo comprenderás, de una forma que no puedes comprender ahora, cuántas posibilidades tenías ante tí y lo guapo/a que eras en realidad. No estás tan gordo como te imaginas. No te preocupes por el futuro. O preocúpate, sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de álgebra masticando chicle. Lo que sí es cierto es que los problemas que realmente tienen importancia en la vida, son aquéllos que nunca pasaron por su mente, de esos que te sorprenden a las cuatro de la tarde de un martes cualquiera.
Todos los días haz algo a lo que le temas. Canta.
No juegues con los sentimientos de los demás. No toleres que la gente juegues con los tuyos. Relàjate.
No pierdas el tiempo sintiendo celos. A veces se gana y a veces se pierde. La competencia es larga y al final sólo compites contra tí mismo. Recuerda los elogios que recibas. Olvida los insultos (pero si consigues hacerlo, dime cómo.
Guarda tus cartas de amor. Tira los viejos extractos bancarios. Estírate.
No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida. Las personas más interesantes que he conocido no sabían qué hacer con su vida cuando tenían 22 años. Es más, algunas de las personas más interesantes que conozco tampoco lo sabían a los 40.
Toma mucho calcio. Cuida tus rodillas, sentirás la falta que te hacen cuando te fallen.
Quizás te cases, quizás no. Quizás tengas hijos, quizás no. Quizás te divorcias a los 40. Quizás bailes el vals en tu 75º aniversario de bodas. Hagas lo que hagas, no te enorgullezcas ni te critiques demasiado. Siempre optarás por una cosa u otra como todos los demás.
Disfruta de tu cuerpo. Aprovéchalo de todas las formas que puedas. No le tengas miedo ni te preocupes de lo que piensen los demás, porque es el mejor instrumento que tendrás jamás. Baila. Aunque tengas que hacerlo en la sala de tu casa.
Lee las instrucciones aunque no las sigas. No leas revistas de belleza, para lo único que sirven es para hacerte sentir feo.
Hermano y hermana, juntos lo lograremos. Algún día un espíritu vendrá y te llevará hasta el final. Yo sé que te han hecho daño pero yo estaré ahí esperándote, y estaré ahí sólo para ayudarte cada vez que pueda hacerlo.
Aprende a entender a tus padres. Será tarde cuando ellos ya no estén. Llévate bien con tus hermanos. Son el mejor vínculos con tu pasado, y probablemente serán ellos los que te acompañarán en el futuro. Entiende que los amigos vienen y se van, pero hay un puñado de ellos que debes conservar con mucho cariño. Esfuérzate en no desvincularte de algunos lugares y costumbres, porque cuanto más pase el tiempo más necesitarás a las personas que conociste cuando eras joven.
Vive en una ciudad alguna vez, pero múdate antes de que te endurezcas. Vive en el campo alguna vez, pero múdate antes de que te ablandes. Viaja.
Acepta algunas verdades ineludibles: los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán, y tú también envejecerás, y cuando seas viejo añorarás los tiempos de tu juventud, los precios eran razonables, los políticos eran honestos y los niños respetaban a los mayores.
Respeta a los mayores. No esperes que nadie te mantenga, pues tal vez recibas una herencia, tal vez te cases con algún rico, pero nunca sabrás cuánto durará. No te hagas demasiadas cosas en el pelo, pues cuando tengas 40 años parecerá el de alguien de 85.
Sé cauto con los consejos que recibes y ten paciencia con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia. Dar consejos es una forma de sacar el pasado de la caneca de la basura, limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo, dándole más valor del que tiene. Pero hazme caso y nunca olvides que todos somos libres. Todos somos libres.

Mary Theresa Schmich
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Goditi potere e bellezza della tua gioventù. Non ci pensare. Il potere di bellezza e gioventù lo capirai solo una volta appassite. Ma credimi tra vent'anni guarderai quelle tue vecchie foto. E in un modo che non puoi immaginare adesso. Quante possibilità avevi di fronte e che aspetto magnifico avevi! Non eri per niente grasso come ti sembrava. Non preoccuparti del futuro. Oppure preoccupati, ma sapendo che questo ti aiuta quanto masticare un chewing-gum per risolvere un'equazione algebrica. I veri problemi della vita saranno sicuramente cose che non t'erano mai passate per la mente. Di quelle che ti pigliano di sorpresa alle quattro di un pigro martedì pomeriggio.
Fa' una cosa, ogni giorno che sei spaventato. Canta.
Non esser crudele col cuore degli altri. Non tollerare la gente che è crudele col tuo.
Lavati i denti. Non perder tempo con l'invidia. A volte sei in testa. A volte resti indietro. La corsa è lunga e alla fine è solo con te stesso. Ricorda i complimenti che ricevi, scordati gli insulti. Se ci riesci veramente dimmi come si fa.
Conserva tutte le vecchie lettere d'amore, butta i vecchi estratti conto. Rilassati.
Non sentirti in colpa se non sai cosa vuoi fare della tua vita. Le persone più interessanti che conosco, a ventidue anni non sapevano che fare della loro vita. I quarantenni più interessanti che conosco ancora non lo sanno.
Prendi molto calcio. Sii gentile con le tue ginocchia, quando saranno partite ti mancheranno.
Forse ti sposerai o forse no. Forse avrai figli o forse no. Forse divorzierai a quarant'anni.
Forse ballerai con lei al settantacinquesimo anniversario di matrimonio. Comunque vada, non congratularti troppo con te stesso, ma non rimproverarti neanche. Le tue scelte sono scommesse. Come quelle di chiunque altro.
Goditi il tuo corpo. Usalo in tutti i modi che puoi. Senza paura e senza temere quel che pensa la gente. È il più grande strumento che potrai mai avere. Balla. Anche se il solo posto che hai per farlo è il tuo soggiorno.
Leggi le istruzioni, anche se poi non le seguirai. Non leggere le riviste di bellezza. Ti faranno solo sentire orrendo.
“Fratello sorella, insieme ce la faremo. Qualche giorno un spirito verrà e ti porterà fino al fine. Io so che ti hanno fatto del male, ma io starò lì ad aspettarti, e starò lì solo per aiutarti ogni volta che potrò farlo...”
Cerca di conoscere i tuoi genitori. Non puoi sapere quando se ne andranno per sempre.
Tratta bene i tuoi fratelli. Sono il migliore legame con il passato e quelli che più probabilmente avranno cura di te in futuro. Renditi conto che gli amici vanno e vengono. Ma alcuni, i più preziosi, rimarranno. Datti da fare per colmare le distanze geografiche e di stili di vita, perché più diventi vecchio, più hai bisogno delle persone che conoscevi da giovane.
Vivi a New York per un po', ma lasciala prima che ti indurisca.
Vivi anche in California per un po', ma lasciala prima che ti rammollisca. Viaggia.
Accetta alcuni verità inevitabili: i prezzi saliranno sempre, i politici mentiranno sempre, ed anche tu invecchierai, e quando sarai vecchio sentirai la mancanza dei tempi della tua gioventù, quando i prezzi erano ragionevoli, i politici erano onesti ed i bambini avevano rispetto per gli anziani. Rispetta gli anziani. Non sperare che nessuno ti mantenga, perché forse riceverai un'eredità, forse ti sposerai con uno ricco, ma non saprai mai quanto durerà.
Non fare pasticci coi capelli, se no quando avrai quarant'anni sembreranno di un ottantacinquenne. Sii cauto nell'accettare consigli, ma sii paziente con chi li dispensa.
I consigli sono una forma di nostalgia. Dispensarli è un modo di ripescare il passato dal dimenticatoio, ripulirlo, passare la vernice sulle parti più brutte e riciclarlo per più di quel che valga. Ma accetta il consiglio... per questa volta. E non dimenticare mai che tutti siamo liberi. Tutti siamo liberi.

Mary Theresa Schmich


La Libertà

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Oggi nelle società progredite c'è apparentemente maggiore libertà. Sembra la libertà addirittura regni ovunque sovrana. Il neoliberismo ha fatto della “deregulation”, che poi viene intesa come la massima espressione della cosiddetta libertà di Mercato, non solo il principio cardine della produzione, degli scambi commerciali e dell'organizzazione economico-finanziaria, ma anche il principio base su cui modellare, in ambito sociale, i comportamenti individuali e collettivi.
Si pretende, in questo senso, che non ci sia norma, precetto, regola o decisione etico-sociale che possa affermarsi senza per questo doversi confrontare con una pretesa, asserita libertà individuale, la stessa che un tempo veniva guardata con sospetto perché ritenuta pericolosa per l'ordine sociale.
Eppure, a dispetto di tutto, questa stessa libertà tanto sbandierata non ha portato felicità. In verità l'aspetto da non trascurare è che nella società del consumo di massa l'offerta di libertà è accompagnata da una trasformazione profonda di quelli che sono i valori e i principi essenziali di Umanità.
Alle leggi di Umanità (che poi, non dimentichiamo, sono leggi di Natura) si sono sostituite, in nome del progresso, le leggi di Mercato, che hanno spodestato anche le leggi della politica, sostituendole con quelle della tecnica.
Il problema fondamentale, tuttavia, è che laddove i principi di Umanità hanno limiti certi ed uno scopo ben preciso, quelli del cosiddetto progresso non hanno in vista alcuno scopo che non sia quello dello sfruttamento illimitato, grazie alla tecnica, dell'universalità dei mezzi, delle risorse e persino delle persone.
C'è inoltre un secondo aspetto che non va trascurato: la Coscienza.
La Coscienza, per esser tale, deve tener conto anche dei suoni dissonanti, ma il consumismo e la società di massa postulano invece il consenso unanime, l'appartenenza assoluta, l'inclusione secondo un modello di conformità prestabilito ed unico.
Lo stesso mondo globale, fatto della sola realtà voluta e diffusa dai mezzi di comunicazione di massa, non è, in fondo che un aspetto di questo più generale processo di “massificazione”, in particolare quello che trova espressione nel mito della “comunicazione perfetta”.
Ovviamente il consenso, l'omogeneità, l'unanimità, la conformità non sono Libertà, sono il cimitero della Libertà.
Non dimentichiamo che l'esercizio della Libertà presuppone la Responsabilità. Ma una libertà siffatta, una Libertà responsabile, nella società dei consumi non può essere accettata e neppure voluta.
Non può essere accettata, perché la responsabilità presuppone una scelta, e ogni scelta implica una perdita. La scelta, infatti, non è mai un guadagno assoluto, secondo la falsa logica spacciata dal progresso consumistico, perché scegliendo, e facendolo secondo valori etico-morali di Umanità, avremo comunque un vulnus, una perdita, un sacrificio, una rinuncia. E il consumismo tende invece ad imporre la falsa ed illusoria convinzione che tutto in fondo possa essere ottenuto, comprato, venduto, scambiato e usato, comprese le persone, con implicazioni (etico-morali) zero e un saldo (in termini di godimento e felicità) sempre positivo.
Ma una Libertà vera, dicevamo, neppure è voluta, perché siffatta libertà importerebbe il tormento della scelta, l'incertezza della decisione, l'insicurezza dell'agire, la preoccupazione di aver compiuto la scelta giusta, l'angoscia di essere in procinto di commettere un errore, la pena di nuocere, di far del male. Tutte cose a cui oggi nessuno pensa più, né si preoccupa.
Questo spiega, allora, perché la società dei consumi si serva di un falso modello di libertà proprio per sfuggire la Libertà vera, inevitabilmente segnata dalla fatica di dover sostenere la propria posizione in termini di scelta. E riesce a farlo semplicemente bypassando la scelta, vendendoci cioè già bell'e pronta la scelta giusta per ogni occasione, la decisione da prendere in ogni situazione, cosa pensare e cosa dire di qualunque cosa.
In questo modo la società dei consumi sostiene la libertà individuale allo stesso modo in cui un cappio sostiene l'impiccato: si serve proprio della libertà per “strozzare” l'individuo con la forza del suo stesso peso (del suo stesso pensiero, della sua stessa decisione e/o azione), continuando ad alimentarne un sogno deviato (e deviante) di libertà.
La nostra è una società che dona l'illusione di vivere nella libertà sottraendosi all'etica della responsabilità che la libertà necessariamente comporta, diffondendo un concetto rozzo di libertà, quello che spesso ci capita di sentire da chi ne fa uso e abuso per la sua propaganda politica, ideologica, mercantile, di vita, ecc...
Per parlare di cose concrete, questa è la libertà rivendicata da Berlusconi per il suo modo disinvolto di fare l'imprenditore, il capo di governo o il padre di famiglia. Ma è anche la miserabile libertà che si vuole spacciare nello spot pubblicitario di un'automobile, dove c'è un uomo tutto felice della sua scatoletta di latta nonostante il puttanaio che gli ruota attorno. Tre matrimoni falliti alle spalle, figli piccoli sparsi a destra e manca, un quinto più grande avuto da una sveltina occasionale e un altro forse avuto da una scopata con la vicina di casa. Lui si fa forse problemi? Macché... Questa sì che è libertà, sembra volerci dire con la sua faccia da stronzo tutto sorridente.
Perché questi, come diceva George Carlin, “sono i tempi del fast-food e della digestione lenta, dei grandi uomini e dei piccoli caratteri, dei ricchi profitti e delle povere relazioni. Questi sono i tempi di due redditi e più divorzi, case più belle ma famiglie distrutte. Questi sono i tempi dei viaggi veloci, dei pannolini usa e getta, della moralità a perdere, delle relazioni di una notte, dei corpi sovrappeso e delle pillole che possono farti fare di tutto, dal rallegrarti al calmarti, all'ucciderti.” Questa è la libertà che ci spacciano!
E qui il discorso si fa, se possibile, ancora più concreto, perché una conseguenza universalmente riconosciuta di questa forma di libertà individuale è che siano sufficienti i soldi per comprarla, e con essa ovviamente ottenere la felicità. Se si è ricchi non solo si può cambiare macchina, ci dice lo spot, ma si possono anche mantenere tre o quattro donne (o cosiddette compagne) come uno sceicco, e queste, alla faccia dell'emancipazione e della dignità (sich... anche le donne fanno mercato quotidiano della loro libertà e dignità), saranno tutte lì felici e sorridenti ad accoglierci al nostro arrivo. Si potranno anche seminare figli dove e con chi capita (magari poi ci chiamano anche “papi”). Insomma, si può godere della stessa libertà dei cani. Ma la Libertà, come canta Gaber, non è mica questa...
La conseguenza logica inevitabile è che in questa illusoria rincorsa alla Felicità, ottenuta “comprando” la finta libertà, si fa sempre più profonda la divisione “umana” tra i ricchi e i poveri, individuati senza incertezza negli “sfigati”, gli esclusi dal banchetto del consumismo.
Ciò comporta, come linea di tendenza, la "degradazione umana" del povero. Il povero nella società dei consumi non è solo chi manca del necessario per vivere, ma anche chi manca del superfluo! Chi è escluso dal mondo dei consumi viene sospinto a forza e saldamente rinchiuso all'interno di mura invisibili, ma del tutto tangibili, che dominano i territori dell'emarginazione. Si tende a considerarlo umanamente inferiore solo perché non può essere uniforme, così denunciando, in modo a tutti evidente, la sua carenza economica. Se non ha il BlackBarry, se non porta il Rolex, se non guida una BMV è una nullità, questa è l'equazione.
Proiettando questo meccanismo con strumenti di scala (marketing, comunicazione di massa, pubblicità) è del tutto evidente come la società dei consumi aumenti considerevolmente la sensazione dell'insicurezza e dell'incertezza individuale, convincendo le persone che l'immagine possa condizionare il loro modo di essere, che il possesso di certe “cose” sia essenziale, indispensabile, per essere, anche solo sentirsi o essere percepiti, persone umane.
Questo meccanismo è così pervasivo e condizionante da impedire alla gran parte delle persone, alla massa, di rendersi conto che tutte questi oggetti di consumo non aggiungono in realtà nulla alla libertà di chi è libero, ma solo paura ed angoscia legate al fatto di averne bisogno, al doverli rincorrere ossessivamente, al doverli pagare al prezzo della vita e della Libertà vera.
Una conferma tangibile, casomai ce ne fosse bisogno, del fatto che la Libertà di chi è libero richiede, per il suo esercizio, la libertà di tutti. Se appena ci emancipiamo dalla concezione rozza della libertà che ci viene propagandata dai modelli di consumo, non possiamo non renderci conto, infatti, che la Libertà è da subito una relazione sociale.
Se si dà un prezzo alla libertà individuale, la mia e quella degli altri, saremo infatti tutti infelici.
Se la Libertà non è più valore supremo di Umanità ma metro (costoso) in base al quale ogni virtù o vizio viene valutato dalla società, si reifica inevitabilmente la felicità, quindi la si smarrisce.
Se dominano la volubilità dei gusti, delle sensazioni, delle relazioni e dei costumi, così come vuole la società dei consumi, che può progredire solo quando la gente non si attacca più a nulla, ogni atteggiamento si fonderà sul breve periodo, la durevolezza verrà svalutata... e con essa ovviamente la Felicità, che non potrà mai essere durevole.
Alla fine, insomma, la società dei consumi di massa, per il nesso strutturale che lega la fruizione dei valori da essa promossi, non è in grado neppure di difendere quella stessa Felicità che vorrebbe garantire. (D*)

Hagamos un trato

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Hagamos un trato

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo.
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo.
Pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted.
Es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo.
Y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Mario Benedetti
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Facciamo un patto

Compagna
tu
sai
che puoi contare su di me
non fino a due né fino a dieci
ma contare su di me.
Se a volte
sentirai
che ti guardo negli occhi,
e una vena d’amore
riconosci nei miei,
non impugnare fucili
non pensar che
deliro.
Malgrado la vena
o magari perché esiste,
puoi contare
su di me.
Se altre volte
mi trovi
oscuro senza motivo,
non pensare che sono giù
puoi contare lo stesso su di me.
Ma facciamo un patto:
Io vorrei contare su di te.
E’ così bello
sapere che tu esisti,
uno si sente vivo.
E quando dico questo
voglio dire contare
anche fino a due
anche sino a cinque.
Non perché tu corra
premurosa in mio aiuto,
ma per sapere
con certezza
che sai che puoi
contare su di me.

Mario Benedetti

VI. Mirar el Azul

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Ni el Centro ni la Periferia

VI. Mirar el Azul

El Calendario y la Geografìa de Memoria

Si para los de arriba, los de abajo somos sólo insectos...¡Piquémosles!”. Don Durito de La Lacandona.

No pocas veces hemos dicho que nuestro alzamiento zapatista es contra el olvido. Permítanme entonces hacer un poco de memoria. Hace unas lunas, de paso por una de las zonas del irregular territorio zapatista, nos reunimos un grupo de oficiales insurgentes y Comandantes y Comandantas para ver algunos problemas.
Uno de estos asuntos era que hace muchos años, a petición de uno de los mandos de zona, algunos pueblos habían aportado algo para levantar una cooperativa que, se les dijo, tiempo después les repondría lo que habían dado.
Por supuesto, como siempre pasa cuando hay un error, nadie se acordaba quién había hecho la solicitud, cuánto había sido lo aportado, de quien, qué había pasado con la cooperativa, etcétera. A la hora de determinar las responsabilidades llegábamos a un hoyo negro.“La problema”, dijo uno de los oficiales insurgentes, “es que nosotros no muy nos acordamos cómo mero fue. Pero los pueblos sí lo acuerdan todo y están encabronados porque no se les dan cuentas
Esa es la problema. Los pueblos no olvidan nada”.
Lo que iba a decir yo, lo dijo otro oficial: “¿Cómo que eso es la problema? Al revés, eso es nuestra fuerza. Si los pueblos olvidaran, acaso estarían en la lucha.”
Eso”, respondió el primer oficial.
Miré a los Comandantes y Comandantas. No fue necesario preguntar nada, ahí mismo me dijeron: “Queremos que la Comandancia General investiga para que se soluciona la problema”. “Ta bueno”, les dije. Di las indicaciones para que se buscara a Elías Contreras y se le pasaran todos los datos que había.
No pasaron muchos días cuando llegó el informe de Elías. En efecto, en una de esas raras temporadas de baja presión militar, el mando de zona, previendo que eso no duraría mucho, propuso que se hiciera una cooperativa para tener algo cuando volviera a apretar el cerco. El CCRI de esa zona estuvo de acuerdo y se le propuso a algunos pueblos, mismos que aceptaron. Llegó, en efecto, el tiempo de la presión militar y todo lo que había acumulado la cooperativa se envió a los pueblos que estaban recibiendo desplazados. Hasta ahí todo limpio y sin problemas. Pero… Cito parte del informa de Elías Contreras:
La problema Sup es que ni el mando ni los comités les informaron a los pueblos. Entonces ya pasaron ya unos años, no muchos pero no pocos, y los pueblos lo acordaron de eso y están pidiendo que la Comandancia General vea qué pasó para que no pasa como con los priyistas que hacen sus tarugadas y nomás no informan. Aparte te pongo mi pensamiento. Bueno Sup, pues claro te digo que como quien dice que la cagaron, porque puede que en veces no hay buena comida, o no hay ropas, o no hay medicinas, o de plano parece que no pasa el día con todas las problemas que hay, pero nunca falta la memoria.”
Se repartieron las sanciones que a cada quien tocaban, se hizo el informe a los pueblos y se dieron indicaciones para que se hiciera un censo de quienes y cuánto habían aportado y se dispuso que, del fondo de guerra, se les reintegrara lo que habían dado.
Se fueron las comisiones a los pueblos en cuestión. Al poco regresaron e informaron. Todo quedó cabal, menos en el pueblo de San Tito. Y es que un compañero, que ya es de edad, se negó a recibir la reposición de lo que había aportado. Le explicaron una y otra vez y el compa se trincó en que no recibía y no. Las comisiones pasaron tres días con sus noches y nada que lo convencían. Como ya se tenían que regresar para los otros trabajos, le dejaron al responsable del pueblo lo que le correspondía al compa, con la recomendación de que más luego lo convenciera.
Le pregunté al oficial que acompañó a la Comisión lo que había pasado. Esto fue lo que me dijo: “Es el Chompiras. No sé si te acuerda de él, Sup. Es el que ayudó a sacar a los heridos del mercado de Ocosingo, cuando aquella vez en el 94. Y luego le mataron dos hijos cuando la traición de 95. Es de los primeros que se entró en la lucha de este lado. Lo acuerda mucho al Señor Ik. Acaso dice nada. Siempre está callado. Pero, urrr, Sup, cuando le dijimos, acaso para. Hasta nos regañó. Bien que nos dijo que él tiene la memoria más grande que cualquiera de nosotros. Que pinches chamacos, nos dijo (el oficial tiene casi 30 años). Que si acaso no sabemos que el Señor Ik explicó que la lucha no acaba hasta que se acaba y entonces ya queda todo cabal. Que él no va a recibir nada porque lo dio para la lucha y la lucha no se ha terminado.”
“¿Y qué hicieron ustedes?”, le pregunté mientras encendía la pipa. “Nada, qué vamos a hacer. Salimos corriendo porque nos corretió con el machete. Y dijo que nos va a acusar contigo que no tenemos memoria. Así dijo.
_________

En una de las intervenciones en este coloquio, en la de Don Jorge Alonso, se nos dijo que no hay un solo enfoque para analizar la realidad, sino que hay distintas formas de aproximarse a ella. Nosotros queremos aprovechar la doble cercanía de Jean Robert y de John Berger, que algo saben de eso, para tomar esa acertada aseveración y hablar de la mirada. Más bien de dos grandes miradas y de los privilegios de la una sobre la otra. Me refiero a la mirada a los zapatistas y a la mirada de los zapatistas. Se puede achacar a su formación, a su historia, a su lucidez o a esa extraña sensibilidad que luego aparece de tanto en tanto en algunas personas, pero hay una enorme diferencia en la manera en que nos ven a nosotros, a nosotras las zapatistas, aquellas personas que trabajan directamente con comunidades indígenas y aquellas otras que nos ven desde lejos, es decir, desde otra realidad.
No me refiero a su forma indulgente o no, cuestionadora o no, definidora o no, de mirarnos. Sino a la parte nuestra que eligen para hacerlo y a la actitud con la que lo hacen. Andrés Aubry, cuya historia acá nos convoca, tenía su forma de mirarnos, es decir, elegía una parte de lo que somos para vernos. Las dos últimas veces que lo vi lo describen: En la una, en una reunión privada junto con Jérome Baschet, hablamos de libros y otros absurdos. Aubry estaba desenvuelto, elocuente, como con amigos.
En la otra, en aquella mesa redonda donde lanzó una de las críticas más severas y certeras que yo haya escuchado en contra de la academia, André volteaba una y otra vez hacia atrás, hacia sus espaldas, donde varios cientos de compañeras y compañeros, autoridades autónomas, responsables de comisiones y mandos organizativos de los 5 caracoles, escuchaban en silencio. Andrés estaba nervioso, inquieto, como ante severos jueces o sinodales. Desde el otro extremo de la mesa, lo miré y lo entendí.
Hay quien se preocupa por la valoración que en la academia se haga de sus planteamientos. A Aubry eso le tenía sin cuidado. Era la valoración de las zapatistas, de los zapatistas, lo que le preocupaba.
Era el mismo Andrés Aubry que, en aquella Marcha del Color de la Tierra del calendario de 2001, no miraba hacia los templetes que se fueron sucediendo en la geografía que recorrimos. Tampoco a las multitudes que acudían a los actos. Miraba, en cambio, a los pequeños grupos que, dispersos a lo largo de caminos y carreteras, se asomaban nomás a vernos pasar o a mandar un saludo.
Todavía cuando se estaba en el estira y afloja de concederle o no la palabra en el Congreso de la Unión a una mujer indígena sin rostro, Aubry dio con la clave de un calendario posterior cuando dijo, palabras más, palabras menos, “la marcha, no esto, la marcha allá, en las serranías, en los pequeños poblados, en quienes no hablan, van a pasar cosas”.
Andrés Aubry no nos miraba como sí lo hacen otras personas que trabajan en comunidades o con indígenas, es decir, como los perpetuos evangelizados, los eternos niños y niñas sin importar los calendarios que pasen, las hijas e hijos que avergüenzan o enorgullecen a los padres, o los espejos que de una misma, uno mismo, se cuelgan para tapar la vida propia de los otros, las otras, con quienes nos contactamos, espejos que se muestran o no dependiendo del auditorio o la coyuntura, con una especie de oportunismo de nuevo tipo. Aquellos, aquellas que escuchan alguna intervención certera o un análisis lúcido de una compañera y compañero, y, con codazos cómplices al vecino o abiertamente, dicen: “A ésa, a ése, lo formamos nosotros (así, en masculino), no los zapatistas”.
No, Aubry nos miraba como si los pueblos indios fueran un severo maestro o tutor. Como si fuera consciente de que la historia pudiera voltearse de cabeza en cualquier momento, o como si en las comunidades zapatistas ya hubiera ocurrido esto, y fueran los indígenas los evangelizadores, los maestros, y frente a ellos no valieran los doctorados en el extranjero, el alto de la pila de libros escritos, el aire descuidadamente europeo o propositivamente misionero de la vestimenta y la actitud.
Ayer aquí se dijo algo que debe haber provocado que Andrés Aubry se revolviera en la tierra que lo alberga. Se dijo que nuestros pueblos son ignorantes. No sé cómo quedamos quienes nos reconocemos como alumnos de estos pueblos “ignorantes”. Ya volveré después sobre esto. Creo, cuando lo vea se lo preguntaré, que Andrés Aubry veía la parte de los pueblos zapatistas que está vuelta hacia adentro. Como si este pueblo hubiera decidido no sólo voltear el mundo sino también su percepción, y hubiera hecho que su esencia, lo que lo define, mirara hacia dentro, no hacia afuera. Como si el pasamontañas fuera una armadura de múltiple uso: fortaleza, trinchera, espejo externo y, al mismo tiempo, cubierta de algo en gestación. En otros, otras, he reconocido esta forma de mirarnos: Ronco, Don Pablo, Jorge, Estela, Felipe, Raymundo, Carlos, Eduardo, otro, otra, nadie, por mencionar sólo a algunos. Discúlpenme si sólo aparece un nombre femenino, pero parece que en este tipo de mirada no hay cuota de género.
No todas las miradas que nos miran son tan de reconocer y agradecer como la de Aubry. También están las miradas para las que somos, ¡quién lo dijera en pleno noliberalismo!, una posibilidad de ganancia a corto, mediado o largo plazo. Las miradas del usurero político, ideológico, científico, moral, periodístico. De ellas ya hablaré después. Todos estos tipos de mirada, tan distintas unas de otras, tan diferentes a la hora de elegir la parte nuestra que miran, tienen, sin embargo, algo en común: son miradas desde fuera. Además, hay que decirlo, tienen el privilegio de ser las miradas que se difunden y se conocen en otras geografías y calendarios. Nuestra mirada, nuestro mirarlos y mirarlas, tienen en cambio el inconveniente (y al mismo tiempo la ventaja, pero de eso hablaré después) de sólo ser conocida por lo otro de afuera si ustedes lo deciden o permiten. Si nuestra mirada es de agradecimiento, de reconocimiento, de admiración, de respeto, o coincide con lo que miran, entonces sí, que se difunda, se conozca, se remarquen la sabiduría, lucidez, pertinencia.
Si en cambio es de crítica y cuestionamiento, no importan las argumentaciones y razones que se den, hay que callar esa mirada, taparla, ocultarla. Entonces se señala nuestra desubicación, nuestra intolerancia, nuestro radicalismo, nuestros errores. Bueno, no “nuestros”, sino “los errores de Marcos”, “el mal de montaña de Marcos”, “la intolerancia de Marcos”, “el radicalismo de Marcos”.
En una de las presentaciones del libro “Noches de Fuego y Desvelo” una periodista me explicaba la feroz cerrazón y la reiterada calumnia contra nuestra palabra en lugares antes abiertos y tolerantes, diciendo “es que no entienden eso de ser consecuentes”. En fin, lo que quiero señalar es que en los últimos 3 años, es la mirada de ustedes hacia nosotros la que más se ha conocido. Se han hecho fotos, películas, grabaciones, reportajes, entrevistas, crónicas, artículos, ensayos, tesis, libros, conferencias, mesas redondas con su mirada mirándonos.
No me voy a detener en señalar detalles como que algunas personas han escrito libros enteros sobre el zapatismo sin haber ido más allá de San Cristóbal de Las Casas, que algunas se presentan como que estuvieron viviendo en comunidades cuando en realidad vivían en esta fría y soberbia Jovel, o el caso extremo de Carlos Tello Díaz, que escribió una supuesta historia del EZLN con material proporcionado por los servicios de inteligencia del gobierno que, permítanme decirlo, no son nada inteligentes.
Quiero, en cambio, señalar que su mirada no sólo es desde afuera, y no sólo elige una forma de mirarnos (un enfoque, dijo Don Jorge), también elige mirar sólo una parte de lo que somos. Ayer señalé que nosotros reconocemos que no somos capaces (ni lo queremos) de abarcar todo el espectro del movimiento antisistémico en México. Me parece que su mirada mirándonos debiera reconocer que no es capaz de abarcar todo lo que fue, es, significa y representa nuestro movimiento.
No les pedimos humildad (aunque creo que a más de uno no le vendría mal recibir un taller sobre el tema), sino honestidad. La mirada de ustedes, científicos sociales, intelectuales, teóricos, analistas, artistas, es una ventana para que otras, otros, nos miren. Por lo regular no se es consciente de que esa ventana está mostrando sólo una pequeña parte de la gran casa del zapatismo, así que no vendería mal advertírselos a quienes nos miran a través suyo.
Hace unos años, una compañera ciudadana se hacía su propio recuento de la historia del zapatismo desde el 1 de enero de 1994 y decía “¡He estado en todo!”. No era cierto. En su cuenta olvidó precisar que sólo aparecían los hechos y actividades externas públicas del zapatismo.
No estaban cosas y hechos que no tienen palabras para ser descritos: la resistencia cotidiana y heroica en las comunidades, la terca paciencia de las tropas insurgentes, el callado ir y venir por nuestros territorios de los mandos organizativos. El zapatismo pues, el que sostiene y da sentido a lo que se mira, escucha, toca, gusta, habla, piensa y siente.
Sé que mi posición como Sup me da un sitio privilegiado para mirar mirándonos. Pero les soy sincero: no alcanzo a abarcar todos los detalles y, como nos confiesa el Ronco esta mañana, no dejo de asombrarme y maravillarme una y otra vez con lo poco que alcanza abarcar un corazón maltrecho, lleno remiendos y de cicatrices que, afortunadamente, no cierran.
Se los digo con ese corazón en la mano: en el zapatismo, el de la mirada no es un privilegio individual sino colectivo. Y les agrego que en nuestra mirada mirándolos a ustedes, ha habido siempre el esfuerzo por tratar de entenderlos, no de juzgarlos.
“¿Por qué?” es la pregunta que anda en nuestra mirada cuando a ustedes mira. “¿Por qué dicen eso, por qué piensan así, por qué hacen así?” La verdad es que casi siempre nuestras preguntas quedan sin respuesta, pero vaya y pase, una de cal por las que van de arena. Después de todo hay la seguridad de que con nosotras, con nosotros, siempre quedan más preguntas y dudas que certezas y respuestas.
Se los digo, pero no para pedir reciprocidad. Créanme que, en la mayoría, de sus casos, además de respeto, les guardamos gratitud. Es sólo para que miren todo lo que luego incluye, y excluye, una mirada.
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Si estoy en un error ahí lo corrigen, pero creo que fue Paul Eluard quien dijo que “Le monde est blue commme une orange”, que mi francés de sans papier traduce como “el mundo es azul como una naranja”. He visto también algunas de esas fotos que del mundo se toman desde el espacio. La tierra se mira, en efecto, azul y sí, bien podría ser una naranja. A veces, en las madrugadas que me encuentran deambulando sin reposo posible, alcanzo a treparme en una voluta de humo y, desde muy arriba, nos miro.
Créanme que lo que se alcanza ver es tan hermoso, que duele mirarlo. No digo que sea perfecto, ni acabado, ni que carezca de huecos, irregularidades, heridas por cerrar, injusticias por remediar, espacios por liberar. Pero sin embargo se mueve. Como si todo lo malo que somos y cargamos, se mezclara con lo bueno que podemos ser y el mundo entero redibujara su geografía y su tiempo se rehiciera con otro calendario. Vaya, como si otro mundo fuera posible. Vengo después acá y escucho entonces que alguien dice que nuestros pueblos son ignorantes.
Yo relleno de tabaco la pipa, la enciendo y entonces digo: ¡Carajo! ¡Qué honor el poder ser alumno de tanta y tan rica ignorancia!
Gracias de nuez.

Subcomandante Insurgente Marcos



Nè il Centro nè la Periferia

VI. Guardare l'Azzurro

Il Calendario e la Geografia della Memoria

Se per quelli in alto, noi in basso siamo solo insetti... Pungiamoli!” Don Durito della Lacandona.

Molte volte abbiamo detto che la nostra sollevazione zapatista è contro l’oblio. Permettetemi allora di andare un po’ indietro con la memoria. Alcune lune fa, percorrendo una delle zone dell’irregolare territorio zapatista, ci siamo riuniti con un gruppo di ufficiali combattenti, Comandanti e Comandante, per esaminare alcuni problemi.
Uno di questi era che molti anni fa, su richiesta di un governo di zona, alcuni villaggi avevano dato dei contributi per mettere in piedi una cooperativa che dopo un po’ di tempo, era stato detto, avrebbe loro corrisposto ciò che avevano dato.
Ovviamente, come succede ogni volta che c’è un errore, nessuno si ricordava chi aveva sollecitato la cosa, a quanto ammontavano i contributi, da parte di chi erano arrivati, come era finita con la cooperativa, eccetera. Al momento di determinare le responsabilità, siamo arrivati ad un buco nero.
Il problema” disse uno degli ufficiali combattenti, “è che noi non ci ricordiamo molto bene di come sono andate le cose. Però la gente si ricorda di tutto ed è arrabbiata perché non le diamo spiegazioni.”
Questo è il problema. Il popolo non dimentica nulla”.
Un altro ufficiale disse quello che stavo per dire io: “Come, questo è il problema? Semmai, questa è la nostra forza. Se il popolo dimenticasse, non starebbe nella lotta”.
Esatto”, rispose il primo ufficiale.
Guardai i Comandanti e le Comandante. Non fu necessario domandare niente, nello stesso momento mi dissero: “Vogliamo che il Comando Generale indaghi per risolvere il problema”. “Va bene”, dissi io. Detti indicazione di cercare Elias Contreras e di passargli tutti i dati che avevamo.
Non passarono molti giorni, quando arrivò il rapporto di Elias. In effetti, in uno di quei rari periodi di bassa pressione militare, il governo di zona, prevedendo che non sarebbe durata a lungo, propose di fare una cooperativa, per avere in mano qualcosa quando si sarebbe stretta la morsa un’altra volta. Il CCRI di quella zona era d’accordo e propose la cosa ad alcuni villaggi, ed anch’essi accettarono. Arrivò, effettivamente, il momento della pressione militare e tutto quello che aveva accumulato la cooperativa fu inviato ai villaggi che stavano accogliendo gli sfollati. Fin lì, tutto pulito e senza problemi. Però...cito parte del rapporto di Elias Contreras:
Il problema, Sub, è che né il governo né i comitati hanno informato i villaggi. Da allora sono passati alcuni anni, non molti ma neanche pochi, e i villaggi si ricordano di questa cosa e stanno chiedendo al Comando Generale di vedere cosa è successo, perché non accada come con i priisti che fanno le cose in modo rozzo e non informano. Qui, a parte, ti rimetto quello che penso io. Sub, te lo dico chiaro, hanno fatto una “cazzata”, perché può essere che a volte non ci siano cose buone da mangiare, o non ci siano vestiti, o medicine, o sembra che non passi la giornata con tutti i problemi che ci sono, però la memoria non manca mai”.
Si fece una ripartizione delle sanzioni che toccavano a ciascuno, si fece un resoconto ai villaggi e si diedero indicazioni per fare un censimento di chi aveva dato un contributo e di quanto, e si dispose che gli fosse ridato quello che aveva versato, attingendo dal fondo di guerra.
Le commissioni si recarono ai villaggi in questione. Dopo poco ritornarono e fecero il loro resoconto. Tutto era andato bene, meno che nel villaggio di San Tito. Il fatto è che un compagno, che già era in età avanzata, si era rifiutato di ricevere quello che aveva versato. Gli avevano spiegato tutta la storia più e più volte, ma il compagno si era impuntato, non avrebbe accettato e basta. Le commissioni passarono tre giorni e tre notti a cercare di convincerlo, e niente. E siccome già dovevano ritornare agli altri lavori, lasciarono la somma al responsabile del villaggio, con la raccomandazione di convincerlo.
Domandai all’ufficiale che accompagnava la Commissione cosa era successo. Questo è quello che mi disse: “Si tratta del Chompiras. Non so se ti ricordi di lui, Sub. E’ quello che aiutò a tirar fuori i feriti dal mercato di Ocosingo, quella volta nel ’94. E poi gli hanno ammazzato due figli, quando ci fu il tradimento del ’95. E’ uno dei primi che entrarono nella lotta da queste parti. Si ricorda sempre del Signor Ik. Non parla quasi mai. Sta sempre zitto. Però Sub, beh, quando gli abbiamo parlato, di colpo si è alzato in piedi. Ci ha perfino sgridato. Ci ha detto chiaro e tondo che lui ha una memoria più buona di ciascuno di noi. Maledetti ragazzini, ci ha detto (l’ufficiale ha quasi 30 anni). Che forse non sappiamo che il Signor Ik ha spiegato che la lotta non finisce, fino a quando non è finita, cioè quando già tutto va bene. Che lui non avrebbe ripreso neanche un soldo, perché lo ha dato per la lotta e la lotta non è finita”.
E voi cosa avete fatto?”, gli chiesi accendendomi la pipa. “Niente, cosa dovevamo fare. Siamo scappati via perché ci ha rincorso con il machete. E ci ha detto che si lamenterà con te perché non abbiamo memoria. Così ha detto.”
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In uno degli interventi di questa conferenza, quello di Don Jorge Alonso, ci è stato detto che non c’è solo un punto di vista per analizzare la realtà, ma che ci sono modi diversi di avvicinarsi ad essa. Noi vogliamo approfittare del fatto di avere qui, vicini, Jean Robert e John Berger, che di questo ne sanno qualcosa, per prendere in esame questa fondata affermazione e parlare dello sguardo.
O meglio di due grandi sguardi e dei privilegi di uno rispetto all’altro. Mi riferisco allo sguardo verso gli zapatisti e allo sguardo degli zapatisti. Si può attribuire alla loro formazione, alla loro storia, alla loro lucidità o a quella strana sensibilità che si rivela di tanto in tanto in alcune persone, però c’è una enorme differenza nel modo in cui ci guardano, a noi uomini e donne zapatisti, tra quelle persone che lavorano direttamente con le comunità indigene e quelle altre che ci guardano da lontano, cioè da un’altra realtà.
Non mi riferisco al fatto di guardarci in modo indulgente, critico, definitorio oppure no. Ma alla parte della nostra realtà che scelgono di vedere e all’attitudine con cui lo fanno.
Andres Aubry, la cui storia ci riunisce qui, aveva il suo modo di guardarci, cioè sceglieva una parte di quello che siamo per vederci. Le ultime due volte che lo vidi, descrivono bene il suo sguardo:
La prima, in una riunione privata insieme a Jérome Baschet, parlammo di libri e altre assurdità. Aubry era disinvolto, eloquente, come tra amici.
La seconda, in quella tavola rotonda in cui lanciò una delle critiche più severe e fondate che io abbia mai sentito contro l’accademia, Andrés si voltava ripetutamente a guardare dietro di sé, alle sue spalle, dove alcune centinaia di compagne e compagni, autorità autonome, responsabili di commissioni e governi organizzativi dei 5 Caracoles ascoltavano in silenzio. Andrés era nervoso, inquieto, come di fronte a giudici severi o al consiglio dei vescovi. Dall’altro estremo del tavolo, lo guardai e lo capii.
C’è chi si preoccupa che la propria esposizione sia apprezzata dall’accademia. Andrés Aubry non dava molta importanza a queste cose. Era l’apprezzamento delle zapatiste, degli zapatisti, quello che lo preoccupava.
Era lo stesso Andrés Aubry che, in quella Marcia del Colore della Terra nel calendario del 2001, non guardava i padiglioni che erano stati eretti, uno di seguito all’altro, nella geografia che stavamo percorrendo. E neanche tutta quella gente che assisteva alle cerimonie. Al contrario, guardava i piccoli gruppi che, dispersi lungo tutto il cammino e lungo le strade, si univano alla marcia anche solo per vederci passare o per mandare un saluto.
E quando stavamo aspettando che finisse il tira e molla, che ci facessero sapere se nel Congresso dell’Unione avrebbero concesso la parola a una donna indigena senza volto, Aubry ci diede una chiave di lettura che anticipava i calendari che sarebbero venuti in seguito, quando disse più o meno: “La marcia non è questo, la marcia è là, nelle sierras, nei piccoli villaggi, in chi non parla, lì succederanno delle cose”.
Andrés Aubry non ci guardava come fanno altre persone che lavorano nelle comunità o con gli indigeni. Non ci guardava come eterni evangelizzati, come eterni bambini e bambine (non importa che gli anni passino), come figli e figlie che fanno vergognare o inorgoglire i genitori. E neanche come specchi di sé stesso, appesi per nascondere la vita degli altri, delle altre, con cui entriamo in contatto, specchi che vengono mostrati oppure no, a seconda del pubblico o della congiuntura, con una specie di nuovo opportunismo. Come quelli, o quelle, che ascoltano l’intervento ben formulato o l’analisi lucida di un compagno o di una compagna, e danno un colpetto di gomito al vicino, o dicono apertamente: “Quella, o quello, l’abbiamo formato noi” (così, con maschilismo, con paternalismo), “non gli zapatisti”.
No, Aubry ci guardava come se i popoli indigeni fossero un maestro o un tutore severo. Come se fosse cosciente che la storia si può capovolgere in qualunque momento, o come se nelle comunità zapatiste questo fosse già successo, e fossero gli indigeni gli evangelizzatori, i maestri, e davanti a loro non valessero i dottorati all’estero, l’altezza della pila dei libri scritti, l’aria distrattamente europea o volutamente missionaria, nei vestiti e nell’attitudine.
Ieri è stato detto qui qualcosa che deve aver fatto rivoltare Andrés Aubry, nella terra che l’ha ricevuto. E’ stato detto che i nostri popoli sono ignoranti. Non so come ci sono rimasti, quelli che si considerano alunni di questi popoli “ignoranti”. Ma tornerò dopo su questo argomento. Credo, quando lo vedo glielo chiederò, che Andrés Aubry vedeva quella parte dei popoli zapatisti che è rivolta verso l’interno. Come se questo popolo avesse deciso non solo di capovolgere il mondo ma anche la propria percezione, e avesse fatto sì che la propria essenza, ciò che lo definisce, guardasse verso l’interno, non verso l’esterno. Come se il passamontagna fosse un’armatura dai molteplici usi: forza, scudo, specchio esterno e, allo stesso tempo, coperta che protegge qualcosa in gestazione.
In altri, altre, ho riconosciuto questo modo di guardarci: Ronco, Don Pablo, Jorge, Estela, Felipe, Raymundo, Carlos, Eduardo, un altro, un’altra, nessuno, per citare solo alcuni di loro. Scusatemi se compare solo un nome femminile, però sembra che in questo tipo di sguardo non ci siano quote rosa.
Non tutti gli sguardi che ci guardano ci riconoscono e ci mostrano gratitudine come quello di Aubry. Ci sono anche gli sguardi di quelli per cui siamo, chi l’avrebbe detto in pieno liberalismo!, una possibilità di guadagno a breve, medio e lungo termine. Gli sguardi degli usurai politici, ideologici, scientifici, morali, giornalistici. Di questi sguardi parlerò in seguito. Tutti questi tipi di sguardi, tanto diversi gli uni dagli altri, tanto differenti al momento di scegliere la parte di noi che stanno guardando, hanno senza dubbio qualcosa in comune: sono sguardi da fuori.
Inoltre, bisogna dirlo, hanno il privilegio di essere gli sguardi che arrivano a diffondersi e ad esser conosciuti in altre geografie e altri calendari. In cambio il nostro sguardo, il nostro guardarvi, ha l’inconveniente (e allo stesso tempo il vantaggio, di questo parlerò poi) di poter essere conosciuto dall’altro, fuori, solo se voi lo decidete e lo permettete. Se il nostro sguardo è di gratitudine, riconoscimento, ammirazione, rispetto, o coincide con quello che guardate voi, allora sì, va diffuso e conosciuto, va sottolineata la sua saggezza, lucidità, pertinenza.
Al contrario, se è uno sguardo di critica, che mette in questione, non importano le argomentazioni o le ragioni che si danno, bisogna farlo star zitto, tappargli la bocca, nasconderlo. In questo caso si mette in evidenza che siamo inopportuni, intolleranti, radicali, si mostrano i nostri errori.
Anzi, non “i nostri”, ma “gli errori di Marcos”, “la fissa per la montagna di Marcos”, “l’intolleranza di Marcos”, “il radicalismo di Marcos”.
Ad una presentazione del libro “Notti di Fuoco e Risveglio”, una giornalista mi spiegava la feroce cecità e la continua calunnia contro la nostra parola, in ambienti che prima erano aperti e tolleranti. Mi ha detto “è che non capiscono questa cosa, di far corrispondere le parole ai fatti”. Alla fine, quello che voglio evidenziare è che negli ultimi 3 anni, è il vostro sguardo nei nostri confronti quello che più si è conosciuto. Sono state fatte foto, film, registrazioni, reportage, interviste, cronache, articoli, saggi, tesi, libri, conferenze, tavole rotonde con il vostro sguardo che ci guarda.
Non mi dilungherò molto nel mettere in luce dei dettagli, come il fatto che alcune persone hanno scritto interi libri sullo zapatismo senza essersi mossi da San Cristòbal de Las Casas, e si presentano dicendo di aver vissuto nelle comunità quando in realtà vivevano in questa fredda e superba città, o come il caso estremo di Carlos Tello Dìaz, che scrisse una supposta storia dell’EZLN con il materiale fornito dai servizi di intelligence del governo che, permettetemi di dirlo, non sono per niente intelligenti.
In cambio, voglio segnalare che il loro sguardo non solo è da fuori, e non solo sceglie un modo di guardarci (un punto di vista, ha detto Don Jorge), ma sceglie anche di guardare solo una parte di ciò che siamo. Ieri ho detto che noi riconosciamo di non essere capaci (né vogliamo esserlo) di comprendere tutto lo spettro del movimento antisistemico in Messico. Mi sembra che il vostro sguardo, quando ci guarda, dovrebbe riconoscere di non essere capace di comprendere tutto ciò che è stato, è, significa e rappresenta il nostro movimento. Non vi chiediamo umiltà (anche se credo che a più d’uno non farebbe male frequentare un corso su questo tema), ma onestà. Il vostro sguardo, scienziati sociali, intellettuali, teorici, analisti, artisti, è una finestra affinché altre, altri, ci guardino.
In generale non so se è un fatto cosciente, che questa finestra sta mostrando solo una piccola parte della grande casa dello zapatismo, per questo non sarebbe male avvertire quelli che ci guardano attraverso di voi.
Alcuni anni fa, una compagna di città faceva il suo proprio racconto della storia dello zapatismo dal 1 gennaio del 1994 e diceva “Ci ho messo tutto!”. Non era vero. Nel suo racconto dimenticò di precisare che comparivano solo i fatti e le attività pubbliche dello zapatismo, quelle rivolte all’esterno.
Non c’erano quelle cose, quei fatti, che non hanno parole per essere descritti: la resistenza quotidiana ed eroica nelle comunità, l’ostinata pazienza delle truppe combattenti, il silenzioso andirivieni dei governi organizzativi nei nostri territori. In fondo, non c’era lo zapatismo, quello che sostiene e dà senso a quello che si vede, ascolta, tocca, gusta, dice, pensa e sente. So che la mia posizione come Sub mi dà un punto di vista privilegiato per guardarci. Però sono sincero di fronte a voi: non ce la faccio a comprendere tutti i dettagli e, come ci ha confessato il Ronco stamattina, non smetto di stupirmi e di meravigliarmi ogni volta, per quel poco che riesce a comprendere un cuore maltrattato, pieno di rattoppi e cicatrici che, per fortuna, non si chiudono. Ve lo dico col cuore in mano: nello zapatismo, quello dello sguardo non è un privilegio individuale, ma collettivo. E aggiungo anche che nel nostro sguardo verso di voi, c’è sempre stato lo sforzo di cercare di comprendervi, non di giudicarvi.
Perché?” è la domanda che cammina nel nostro sguardo quando guarda verso di voi.
Perché dite questo, perché pensate così, perché fate queste cose?” La verità è che quasi sempre le nostre domande rimangono senza risposta, ma va bene lo stesso, basta anche solo una risposta bianca come la calce, per tutte le altre opache come la sabbia. Dopotutto, sono sicuro che a noi rimarranno sempre più domande e dubbi, che certezze e risposte.
Ve lo dico, ma non con la pretesa di avere qualcosa in cambio. Credetemi, nella maggior parte dei casi, oltre che con rispetto, vi guardiamo con gratitudine. E’ solo perché guardiate tutto quello che include, ed esclude, uno sguardo.
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Se mi sto sbagliando, poi lo correggete, però credo che fu Paul Eluard a dire che “Le monde est blue comme une orange”, che il mio francese di sans papier traduce come “il mondo è azzurro come un arancio”. Ho visto anche alcune foto del mondo, di quelle che vengono fatte dallo spazio. In effetti, la terra si vede azzurra e, sì, potrebbe proprio sembrare un arancio. A volte, in una di quelle albe che mi vedono vagare senza riposo possibile, riesco ad arrampicarmi lungo una spirale di fumo e, da molto in alto, ci guardo.
Credetemi, quello che si riesce a vedere è così bello, che fa male a guardarlo. Non dico che sia perfetto, né finito, né che manchi di buchi, irregolarità, ferite da rimarginare, ingiustizie a cui rimediare, spazi da liberare. Però senza dubbio si muove. Come se tutto il male che siamo e sopportiamo si mescolasse con il bene che possiamo essere, e il mondo intero ridisegnasse la sua geografia, e il suo tempo rinascesse in un nuovo calendario. Come se un altro mondo fosse possibile. Poi vengo qui e sento che qualcuno dice che i nostri popoli sono ignoranti.
Io riempio di tabacco la pipa, la accendo e allora dico: Imbecille! Che onore poter essere alunno di tanta nobile ignoranza!
Grazie di cuore.

Subcomandante Insurgente Marcos


Parti precedenti:
I. Pensar el Blanco
II. Escuchar el Amarillo
III. Tocar el Verde
IV. Gustar el Café

V. Sentir el olor del Negro