Cambiar el Mundo

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Después de una jornada en las reuniones preparatorias de la otra campaña (era septiembre, era madrugada, era la lluvia de una nube lejana) nos dirigíamos a la champa donde estaban nuestras cosas cuando nos topamos a un ciudadano que, de buenas a primeras, me soltó: "Oiga Sup, ¿y qué se proponen los zapatistas?" Sin detenerme siquiera le respondí: "Cambiar el mundo". Llegamos a la champa y empezamos a preparar las cosas para irnos, la insurgente Erika esperó a que me quedara solo, se acercó y me dijo "Oí Sup, pero el mundo es muy grande", como si tratara de que me diera cuenta del despropósito que proponía y que, en realidad, no sabía lo que estaba diciendo cuando dije lo que dije. Siguiendo la costumbre de responder a una pregunta con otra pregunta, le solté:
"¿Qué tan grande?"
Ella se me quedó viendo y casi con ternura me respondió: "Muy grande".
Yo insistí: "Sí, pero ¿qué tanto?"
Ella lo pensó un momento y dijo: "Mucho más grande que Chiapas".
En eso nos avisaron que debíamos irnos ya. De regreso, ya en el cuartel, después de acomodar al Pingüino, la Erika llegó hasta donde yo estaba, cargando un globo terráqueo, de ésos que usan en las escuelas primarias. Lo puso en el suelo y me dijo: "Mira Sup, aquí en este pedacito está Chiapas y tooooooodo esto es el mundo", y al decirlo casi acarició con sus morenas manos el globo.
"Mmh", expresé encendiendo la pipa para darme tiempo.
La Erika insistió: "¿Ya lo miraste que es muy grande?"
"Sí, pero no solitos lo vamos a cambiar, sino que vamos a cambiarlo con muchos compañeros y compañeras de todas partes". En eso la llamaron a la guardia. Ella, demostrando que ya había aprendido, antes de irse me lanzó: "¿Y qué tantos compañeros y compañeras?"


¿Qué tan grande es el mundo?

En el valle de Tehuacán, en la Sierra Negra, en la Sierra Norte, en la zona conurbada de Puebla, desde los rincones más olvidados de la otra Puebla se aventuran respuestas:

En Altepexi responde una mujer joven: más de 12 horas diarias de labor en la maquiladora, trabajar los días de descanso, nada de prestaciones, ni seguro, ni aguinaldo, ni reparto de utilidades; el autoritarismo y mal trato del gerente o el jefe de línea, ser castigada sin goce de sueldo cuando me enfermo, ver mi nombre en una lista negra para que no me den trabajo en ninguna maquiladora; si hacemos un movimiento el patrón cierra y se va para otro lado, el transporte es malo y llego ya muy tarde a la casa donde vivo y ver la cuenta de la luz, el agua, el predial, hacer la cuenta y ver que no alcanza; darse cuenta de que no hay agua ni para tomar, que el drenaje no sirve y en la calle apesta. Y al otro día mal dormida y malcomida, de vuelta a la chamba. El mundo es tan grande como la rabia que siento contra todo esto.

Una joven indígena mixteca: mi papá se fue hace más de 12 años a Estados Unidos, mi mamá trabaja cosiendo balones, le pagan 10 pesos por cada balón, y si no queda bien uno, le cobran 40 pesos. No pagan luego, sino hasta que vuelve a regresar al pueblo el que contrata. Mi hermano está empacando para irse también. Las mujeres estamos solas en esto de sacar adelante la familia, la tierra, el trabajo. Así que nos toca también a nosotras sacar adelante la lucha. El mundo es tan grande como el coraje que me hace sentir esta injusticia, tan grande que me hace hervir la sangre.

En San Miguel Tzinacapan una pareja de edad se mira entre sí y responde casi al unísono: el mundo es del tamaño de nuestro empeño en cambiarlo.

Un campesino indígena de la Sierra Negra, veterano de todos los desalojos, menos del de la historia: pues ha de ser muy grande, por eso necesitamos hacer crecer nuestra organización.

En Ixtepec, Sierra Norte: el mundo es del tamaño de la sinvergüenza de los malos gobiernos y de Antorcha Campesina que puros prejuicios le hacen al campesino y todavía la envenenan a la tierra.

En Huitziltepec, desde una escuelita autónoma, una televisión rebelde transmite una verdad: el mundo es tan grande que cabe la historia de la comunidad y de su afán y lucha por permanecer asomándose al universo con dignidad. Una señora, artesana indígena, de la misma rodada que la finada comandanta Ramona, agrega en voz en off: "El mundo es tan grande como la injusticia que sentimos porque nos pagan una miseria por lo que hacemos, y las cosas que necesitamos pues nomás las vemos pasar de largo, porque nomás no alcanza".

En la vecindad de la Granja: no ha de ser muy grande, porque parece que los niños pobres no cabemos, nomás nos regañan, persiguen y golpean, y eso que sólo estamos viendo cómo sacar el varo para la papa.

En Coronango: por grande que el mundo sea, se está muriendo por la contaminación neoliberal de la tierra, el agua, el aire. Se está rompiendo, porque así decían nuestros abuelos, que cuando se rompe la comunidad, se rompe el mundo.

En San Matías Cocoyotla: es tan grande como la falta de madre del gobierno, que sólo está destruyendo lo que hacemos como trabajadores. Ora nos tenemos que organizar para defendernos del gobierno, y se supone que está para servirnos. Ya ven cómo no tiene madre.

En Puebla, pero en la otra Puebla: el mundo no es tan grande porque a los ricos no les basta lo que ya tienen y ahora quieren quitarnos lo poco que tenemos los pobres.
Otra vez, otra Puebla, una mujer joven: es muy grande, así que no podemos cambiarlo unos poquitos, tenemos que unirnos todos para poder, porque si no, pues no se puede, se cansa una.

Una joven artista: es grande, pero está podrido, a nosotros nos extorsionan por ser jóvenes. En este mundo ser joven es un delito.

Un colono: por grande que sea, como que les queda chico a los ricos, porque están invadiendo tierras comunales, ejidales, colonias populares. Como que ya no caben sus centros comerciales y sus lujos y se meten en nuestros terrenos. Yo creo que como que los que no caben somos nosotros, los de abajo.

Un obrero: el mundo es tan grande como el cinismo de los líderes charros. Y todavía dicen que están para defendernos a los trabajadores. Y allá arriba se junta la mierda: o sea el patrón, la autoridad y el charro, por muy nuevo que se diga. Deberían hacer uno de esos proyectos de relleno sanitario, o sea un basurero para meterlos a todos juntos. O no, mejor no, porque seguro contaminan todo. Y luego si los metemos a la cárcel, los criminales se van a amotinar porque ni ellos van a querer vivir junto a esos cabrones.
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Ya es madrugada en esta otra Puebla que no ha dejado de asombrarnos a cada paso que damos en sus suelos. Apenas hemos terminado de comer y estoy pensando qué voy a decir en esta ocasión. De pronto, por debajo de la puerta, se asoma una maletita, que casi inmediatamente se atora en la rendija. Apenas como un murmullo se alcanzan a oír los resuellos de alguien que empuja desde el otro lado. Por fin pasa la maletita y, detrás de ella, tropezándose, aparece algo que se parece extraordinariamente a un escarabajo. Si no fuera porque sé que estoy en Puebla, así sea la otra Puebla, y no en las montañas del sureste mexicano, casi podría jurar que se trata de Durito. Como apartando un mal pensamiento, regreso al cuaderno donde ya está escrita la pregunta que encabeza este examen sorpresa. Sigo tratando de escribir, pero no se me ocurre nada que valga la pena. En eso estoy, o sea que haciéndome tarugo, cuando siento que tengo algo sobre el hombro, estoy a punto de hacer un ademán para quitármelo cuando escucho:
- ¿Tienes tabaco? -
“Esa vocecita, esa vocecita”, pienso.
- ¿Cuál vocecita? Se ve que tienes envidia de mi voz varonil y seductora - protesta Durito.
Ya no me cupo duda, así que, con más resignación que entusiasmo, dije:
- ¡Durito…!
- ¡Ningún “Durito”! Yo soy el más grande desfacedor de entuertos, el socorro del desvalido, el consuelo del desamparado, la esperanza del débil, el sueño inalcanzable de las féminas, el póster favorito de los niños, la inconfesable envidia de los varones, el…
- ¡Párale, párale! Pareces candidato en campaña electoral.- le digo a Durito, tratando de interrumpirlo. Inútilmente, según se ve, porque él sigue:
- … el más gallardo de la raza que ha abrazado la andante caballería: Don Durito de La Lacandona S.A. de C.V. de R.L. Y permisado por las Juntas de Buen Gobierno -.
Al decir esto, Durito muestra, sobre su caparazón, una calcomanía en la que se lee: “Permisado por la Junta de Buen Gobierno. Municipio Autónomo Rebelde Zapatista “Charlie Parker”.
- ¿“Charlie Parker”? No sabía que teníamos un MAREZ con ese nombre, cuando menos no cuando salí -, digo desconcertado.
- Claro, como que lo fundé apenas antes de salir de allá y venir en tu auxilio – dice Durito.
- Qué raro, yo pedí que me mandaran tabaco, no un escarabajo -, respondo/protesto.
- No soy un escarabajo, soy un caballero andante que he venido a sacarte del apuro en que te has metido -.
- ¿Yo? ¿Apuro? -
- Sí, no le hagas al “héroe precioso” de Mario Marin frente a las grabaciones que dan cuenta de su verdadera calidad moral. ¿Estás o no en un apuro?
- Bueno, apuro, lo que se dice apuro, pues… sí, estoy en un apuro -.
- ¿Lo ves? ¿Acaso no deseabas que yo, el más mejor de los caballeros andantes, viniera a socorrerte? -
Lo pienso apenas un instante y respondo:
- Bueno, pues la verdad es que no -.
- Vamos, no escondas el mucho gusto, la gran alegría y el desbordado entusiasmo que hay en tu corazón al verme de nuevo -.
- Prefiero esconderlo -, digo resignado.
- Bueno, bueno, basta de fiestas y fuegos pirotécnicos de bienvenida. ¿Cuál es el malandrín al que debo derrotar con el brazo que tengo abajo y a la izquierda? ¿Dónde están los tales por cuales de Kamel Nacif, Surcar Kuri, y demás gente de tan baja calaña? -
- Ningún malandrín ni nada qué ver con la ralea de sinvergüenzas. Hay que responder una pregunta -.
- Venga de ahí -, apura Durito.
- ¿Qué tan grande es el mundo? – le digo.
- Bueno, la respuesta tiene la versión corta y la versión larga. ¿Cuál quieres? -.
Yo miró el reloj. Son las 3 am y a mí se me caen los párpados y la gorra sobre los ojos, así que digo sin titubear:
- La versión corta -.
- ¡Cómo que la versión corta! ¡Acaso he venido siguiendo tus huellas por 8 estados de la República Mexicana para exponer la versión corta! Naranjas podridas, ni mais palomas, nel pastel, niguas, nones, negativo, rechazado, no -.
- Bueno -, digo resignado, -entonces la versión larga -.
- ¡Eso es, mi narigón trashumante! Apunta ahí… -
Tomo el lapicero y el cuaderno. Durito dicta:
Si lo miras desde arriba, el mundo es pequeño y de color verde dólar. Cabe perfectamente en el índice de precios y cotizaciones de una Bolsa de Valores, en la tasa de ganancia de una trasnacional, en la encuesta electoral de un país que ha sufrido el secuestro de su dignidad, en la calculadora cosmopolita que suma capitales y resta vidas, montes, ríos, mares, manantiales, historias, civilizaciones enteras, en el pequeñísimo cerebro de George W. Bush, en el corto alcance de miras de capitalismo salvaje mal vestido con el ropaje neoliberal. Mirado desde arriba, el mundo es muy pequeño porque prescinde de las personas y, en su lugar, hay un número de una cuenta bancaria, sin más movimiento que el de los ingresos.
Pero si lo miras desde abajo, el mundo se ensancha tanto que no basta una mirada para envolverlo, sino que son necesarias muchas miradas para completarlo. Mirado desde abajo, el mundo abunda en mundos, casi todos pintados con el dolor del despojo, la miseria, la desesperanza, la muerte. El mundo abajo se crece hacia los lados, sobre todo hacia el lado izquierdo, y tiene muchos colores, casi tantos como personas e historias. Y se crece hacia atrás, hacia la historia que lo hizo mundo abajo; y crece hacia sí con las luchas que lo iluminan aunque la luz de arriba se apague, y suena aunque el silencio de arriba lo aplaste; y crece hacia delante adivinando en cada corazón que lo anda el mañana que parirán los que abajo son los que son. Mirado desde abajo, el mundo es tan grande que caben muchos mundos y aún así sobra espacio para, por ejemplo, una cárcel.
O sea que, resumiendo, visto desde arriba, el mundo se encoge y no cabe en él más que la sinrazón. Y, visto desde abajo, el mundo es tan espacioso que hay lugar para la alegría, la música, el canto, el baile, el trabajo digno, la justicia, la opinión y el pensar de todos, no importa que tan diferentes sean si abajo son lo que son.
Apenas alcancé a apuntar. Releo la respuesta de Durito y le pregunto:
- ¿Y cuál es la versión corta? -.
- La versión corta es la siguiente: El mundo es tan grande como el corazón que primero lo duele y luego lo lucha, junto con todos los de abajo y a la izquierda -.
Se va Durito. Yo sigo escribiendo mientras en el cielo la luna se desgasta con la lúbrica caricia de la noche…


Yo quisiera aventurar una respuesta. Imaginar que a ella, con las manos, le suelto el pelo y el deseo, que le cuelgo un suspiro al oído, y, mientras mis labios suben y bajan por sus colinas, entender que el mundo es tan grande como la sed que tengo de su vientre.
O, poniéndome más decente, intentar decir que el mundo es tan grande como el desvarío de hacerlo "otro", como el oído que se necesita para abarcar todas las voces de abajo, como este otro afán colectivo de ir a contracorriente uniendo rebeldías abajo, donde allá arriba separan soledades.
El mundo es tan grande como la espinada planta de la indignación que levantamos, sabiendo que de ella nacerá la flor del mañana. Y en ese mañana, la Universidad Iberoamericana será una universidad pública, gratuita y laica, y en sus pasillos y salones habrá obreros, campesinos, indígenas, y los otros que hoy están fuera.
Es todo. Sus respuestas deben presentarlas el 30 de febrero y por triplicado: una para su conciencia, otra para la otra campaña y otra con el encabezado que diga claramente: Warning, para los que allá arriba piensan, ingenuos, que son eternos.

Desde las montañas del Sureste Mexicano
Subcomandante Insurgente Marcos


Dopo una giornata trascorsa nelle riunioni preparatorie dell'altra campagna (era settembre, era l'alba, era la pioggia di una nuvola lontana), ci dirigevamo verso la capanna dove stavano le nostre cose quando c'imbattemmo in un cittadino che, alle buone, mi disse: "Senta Sup, che cosa si propongono gli zapatisti?". Senza neanche fermarmi gli ho risposto: "Di cambiare il mondo". Arrivati alla capanna incominciamo a preparare le cose per andarcene e l'insurgente Erika dopo aver atteso che rimanessimo soli, si è avvicinata e mi ha detto: "Senti Sup, ma il mondo è molto grande", come se cercasse di far in modo che mi rendessi conto dello sproposito che stavo proponendo e che, in realtà, non sapevo quello che stavo dicendo quando avevo detto quello che avevo detto.
Seguendo l'abitudine di replicare ad una domanda con un'altra domanda, le risposi:
"Quanto grande?".
Lei si è fermata a guardarmi e quasi con tenerezza mi ha risposto: "Molto grande".
Io ho insistito: "Sì, ma quanto?".
Lei ci ha pensato un momento ed ha detto: "Molto più grande del Chiapas".
In quel momento ci avvisano che dobbiamo andarcene. All'arrivo all'accampamento, dopo aver messo a posto il Pinguino, l'Erika è arrivata da me, con un mappamondo a globo, di quelli che si usano nella scuola elementare. L'ha messo per terra e mi ha detto: "Guarda Sup, qui in questo pezzetto c'è il Chiapas e tuuuuuuuutto questo è il mondo", e dicendolo ha quasi accarezzato con le sue brune mani il globo.
"Mmh", ho mormorato accendendo la pipa per prender tempo.
L'Erika ha insistito: "Hai visto che è molto grande?".
"Sì, però non lo cambieremo da soli, lo cambieremo con molti compagni e compagne di tutte parti".
In quel momento la chiamano per il suo turno di guardia. E lei, dimostrando di aver già imparato, prima di andarsene via mi lancia: "E ci sono così tanti compagni e compagne?".


Quanto è grande il mondo?

Nella valle di Tehuacán, nel Sierra Nera, nel Sierra Nord, nella zona periferica di Puebla, dagli angoli più dimenticati dell'altra Puebla cominciano ad arrivare delle risposte:

In Altepexi risponde una giovane donna: più di 12 ore giornaliere di lavoro nella maquiladora [manifattura ndr], lavorando anche i giorni di riposo, nessuna facilitazione, né mutua, né tredicesima a Natale, né premi di produzione; l'autoritarismo ed i maltrattamenti del gerente o del caposquadra, venir punita senza stipendio quando mi ammalo, vedere il mio nome in una lista nera affinché non mi dìano lavoro in nessun'altra maquiladora; se cerchiamo di protestare il padrone chiude e se ne va da un'altra parte, il trasporto è pessimo ed arrivo molto tardi a casa e vedere le bollette della luce, dell'acqua, le imposte errariali, fare i conti e vedere che non ci arrivo; darsi conto che non c'è neanche acqua da bere, che la fogna non scarica e la strada si appesta. E il giorno seguente, dopo aver dormito male e mangiato poco, di nuovo a lavorare. Il mondo è così grande come la rabbia che sento per tutto questo.

Una giovane indigena mixteca: mio papà se n'è andato più di 12 anni fa negli Stati Uniti, mia mamma lavora cucendo palloni, la pagano 10 pesos per ogni pallone e se non le viene bene uno le fanno pagare 40 pesos di multa. Non pagano subito, ma la volta seguente che torna il contrattista. Mio fratello sta preparandosi per partire. Noi donne siamo sole in tutto questo, a tirare avanti con la famiglia, la terra, il lavoro. Cosicché ci tocca anche tirare avanti la lotta. Il mondo è così grande come la rabbia che mi viene per tutta questa ingiustizia, una rabbia così grande che mi fa ribollire il sangue.

A San Miguel Tzinacapan una coppia matura si guarda e risponde quasi all'unisono: il mondo è a misura del nostro impegno a cambiarlo.

Un contadino indigeno del Sierra Nera, veterano di tutti gli sgomberi di terre, meno di quello della storia, risponde: siccome dev'essere molto grande, per questo dobbiamo fare crescere la nostra organizzazione.

In Ixtepec, Sierra Nord: il mondo è a misura dell'insolenza dei malgoverni e di Antorcha Campesina che imbevono il contadino di puri e semplici pregiudizi e gli avvelenano ancora la terra.

In Huitziltepec, da una scuoletta autonoma, una televisione ribelle trasmette una verità: il mondo è così tanto grande che ci sta la storia della comunità e del suo affanno e della sua lotta per voler continuare ad affacciarsi all'universo con dignità. Una signora, artigiana indigena, della stessa altezza della defunta comandante Ramona, aggiunge in un soffio di voce: "Il mondo è così grande quanto l'ingiustizia che sentiamo perché ci pagano una miseria per quello che facciamo e le cose di cui abbiamo bisogno le vediamo da lontano, perché non le avremo mai".

Vicino a la Granja: non deve essere molto grande, perché sembra che noi bambini poveri non ci stiano, solo ci rimproverano, perseguitano e picchiano e questo mentre stiamo solo cercando di vedere come portare dei soldi a papà.

In Coronango: il mondo per quanto sia grande, sta morendo per l'inquinamento neoliberale della terra, dell'acqua, dell'aria. Si sta rompendo, perché così dicevano i nostri nonni: quando si rompe la comunità, si rompe il mondo.

A San Matías Cocoyotla: è così grande come l'irresponsabilità del governo che sta solo distruggendo quello che noi facciamo come lavoratori. Ora dobbiamo organizzarci per difenderci dal governo e si suppone che invece dovrebbero star lì per servirci. Vedete anche voi che è uno sfacciato.

A Puebla, ma nell'altra Puebla: il mondo non è tanto grande, perché ai ricchi non basta quello che hanno ed ora vogliono toglierci quel poco che abbiamo noi poveri.
Un'altra volta, in un'altra Puebla, una donna giovane: è molto grande, così grande che non possiamo farcela in pochi, dobbiamo unirci tutti per poterlo cambiare, perché altrimenti non si può, uno si stanca.

Una giovane artista: è grande, ma è marcio e ci distorcono e sviano perché siamo giovani. In questo mondo essere giovani è un crimine.

Un cittadino: per quanto grande sia, sempre resta piccolo per i ricchi, perché stanno invadendo terre comunali, ejidali, quartieri popolari. Come se non gli bastassero più i loro centri commerciali ed i loro lussi entrano nelle nostre terre. Io credo che quelli che non ci stanno siamo noi, quelli in basso.

Un operaio: il mondo è così grande come il cinismo dei leader sindacali charristi. E poi dicono che sono lì per difendere noi lavoratori. È lassù in alto che si unisce la merda: cioè il padrone, l'autorità ed il sindacalista charrista... Dovrebbero fare uno di quei progetti di pulizia sanitaria totale, cioè un immondezzaio per metterli insieme tutti quanti. O no, sarebbe meglio di no, perché senz'altro inquinerebbero tutto. E poi se li mettiamo in prigione, i criminali si ammutinerebbero perché neanche loro vogliono vivere vicino a quegli stronzi.
__________

È già l'alba in quest'altra Puebla che non ha smesso di stupirci ad ogni passo che facciamo sulle sue terre. Abbiamo appena finito di mangiare e sto pensando a che cosa dirò in quest'occasione. All'improvviso, da sotto la porta, si affaccia una piccola valigetta, che non riesce a passar bene dalla fenditura. Si ascolta un lievissimo mormorio e si capisce che è il respiro affannoso di qualcuno che spinge dall'altro lato. Finalmente passa la valigetta e dietro lei, inciampando, appare qualcosa che somiglia straordinariamente ad uno scarabeo. Se non fosse perché so che sto a Puebla, cioè nell'altra Puebla, e non nelle montagne del sudest messicano, potrei quasi giurare che si tratta di Durito. Per togliermi il pensiero dalla testa, ritorno al quaderno dove è già scritta la domanda che dà il titolo a questa disamina a sorpresa. Continuo a tentare di scrivere, ma non mi viene in mente niente che valga la pena. Ci sto pensando, ma è sparita la vena, quando sento che ho qualcosa sulla spalla, sto per fare un gesto per togliermi il fastidio quando sento:
- Hai tabacco?
"Quella vocina, quella vocina", penso.
- Quale vocina? Si vede che sei invidioso della mia voce virile e seduttrice - protesta Durito.
Non mi è rimasto il minimo dubbio e così, più con rassegnazione che entusiasmo, ho esclamato:
- Durito...!
- Nessun "Durito"! Io sono il più grande riparatore di torti, il soccorso dell'indifeso, la consolazione dell'abbandonato, il conforto del debole, il sogno irraggiungibile delle femmine, il poster favorito dei bambini, l'inconfessabile invidia degli uomini, il...
- Ferma, fermati! Sembri candidato nella campagna elettorale - dico a Durito, tentando di interromperlo. Inutilmente, come si può vedere, perché prosegue:
- ... il più gagliardo della razza che ha abbracciato la cavalleria errante: Don Durito della Lacandona S.A. di C.V. di R.L. e col permesso delle giunte di buon governo.
Dicendo questo, Durito mostra, sul suo guscio, una decalcomania su cui sta scritto:"Permesso della giunta di buon governo. Municipio Autonomo Ribelle Zapatista (Marez) Charlie Parker".
- "Charlie Parker"?. Non sapevo che avessimo un Marez con quel nome, almeno non c'era ancora quando sono partito - ho detto sconcertato.
- Chiaro! Visto che l'ho fondato appena prima di andarmene da là per venire in tuo soccorso - dice Durito.
- Che strano, io ho chiesto mi mandassero tabacco, non uno scarabeo - rispondo/protesto.
- Non sono uno scarabeo, sono un cavaliere errante che è venuto a tirarti fuori dalle difficoltà in cui ti sei cacciato.
- Io? In difficoltà?
- Sì, non fare "l'eroe prezioso" alla Mario Marín di fronte alle registrazioni che danno l'idea delle sue vere qualità morali. Sei o non sei in difficoltà?
- Beh, difficoltà, che significa difficoltà, però... sì, sono in difficoltà.
- Lo vedi? Per caso non desideravi che io, il migliore dei cavalieri erranti, venissi a soccorrerti?
Ci penso appena un istante e rispondo:
- Bene, a onor del vero no.
- Andiamo, non nascondere la tua felicità, la grande allegria e quell'incredibile entusiasmo che c'è nel tuo cuore al vedermi di nuovo.
- Preferisco nasconderlo
- dico rassegnato.
- Bene, bene, basta con le feste ed i fuochi artificiali di benvenuto. Qual è il malandrino che devo sconfiggere col braccio che ho in basso ed a sinistra? Dove sono i tal dei tali Kamel Nacif, Succar Kuri, ed altra gente di così bassa levatura?
- Nessun malandrino né niente a che vedere con la banda degli svergognati. È che bisogna rispondere ad una domanda.
- Allora? - mi fa fretta Durito.
- Quanto è grande il mondo? - gli domando.
- Bene, la risposta ha una versione corta ed una lunga. Quale preferisci?
Guardo l'orologio. Sono le 3 di notte e mi si stanno chiudendo le palpebre e mi sta scendendo il berretto sugli occhi, cosicché dico senza dubbi:
- La versione corta.
- Come la versione corta! Sono forse venuto seguendo le tue orme per otto stati della Repubblica Messicana per esporre la versione corta! Arance marce, niente mais per colombi, niente torta, pulci, sciò, negativo, no.
- Bene - dico rassegnato -, allora la versione lunga.
- Bravo, mio nasone transumante! Prendi appunti...
Prendo penna e quaderno. Durito detta:
Se lo guardi dall'alto, il mondo è piccolo e di color verde dollaro. Sta perfettamente nell'indice dei prezzi e nelle quotazioni della borsa valori, nel tasso degli utili di una multinazionale, nel sondaggio elettorale di un paese che ha subito il sequestro della sua dignità, nella calcolatrice cosmopolita che somma capitali e sottrae vite, monti, fiumi, mari, sorgenti, storie, civiltà intere, nel piccolissimo cervello di George W. Bush, nella breve portata delle mire del capitalismo selvaggio malvestito da neoliberalista. Guardato dall'alto il mondo è molto piccolo, perché prescinde dalle persone, e al loro posto c'è un numero di un conto bancario, senza altri movimenti che quello delle entrate.
Ma se lo guardi dal basso, il mondo si amplia tanto che non basta uno sguardo per avvolgerlo, ma sono necessari molti sguardi per completarlo. Guardato dal basso, il mondo abbonda di mondi, quasi tutti dipinti col dolore della spoliazione, della miseria, della disperazione, della morte. Il mondo in basso cresce verso i lati, soprattutto verso il lato sinistro ed ha molti colori, quasi quanti le persone e le storie. E cresce pure all'indietro, verso la storia che lo ha reso mondo in basso, e cresce verso se stesso con le lotte che lo illuminano, anche se la luce dall'alto viene spenta, e suona anche se il silenzio di sopra lo schiaccia. E cresce anche in avanti indovinando in ogni cuore il domani che partoriranno quelli che in basso sono quelli che sono. Guardato dal basso, il mondo è così grande che ci stanno molti mondi ed ancora c'è così eccesso di spazio che ci può stare, per esempio, una prigione.
Cioè, riassumendo, visto dall'alto, il mondo si rimpicciolisce e non c'è altro che l'ingiustizia. Visto dal basso, il mondo è così spazioso che c'è posto per l'allegria, la musica, il canto, il ballo, il lavoro degno, la giustizia, l'opinione ed il pensiero di tutti, non importa quanto diversi siano quelli in basso che sono quello che sono.
Ho fatto appena in tempo a scrivere. Rileggo la risposta di Durito e gli domando:
- E qual è la versione corta?
- La versione corta è la seguente: il mondo è tanto grande come il cuore che prima gli fa male e dopo lotta, insieme a tutti quelli in basso e a sinistra.
Se ne va Durito. Io continuo a scrivere mentre nel cielo la luna si consuma sotto la sensuale carezza della notte...


Vorrei azzardare una risposta. Immaginare che a lei, con le mani, sciolgo i capelli ed il desiderio, che le appendo un sospiro alle orecchie e, mentre le mie labbra salgono e scendono per le sue colline, capire che il mondo è tanto grande come la sete che ho del suo ventre.
O, per essere un po' più decente, cercare di dire che il mondo è tanto grande come il delirio di volerlo "altro", come l'ascolto che è necessario per abbracciare tutte le voci in basso, come questo altro affanno collettivo di camminare controcorrente unendo in basso ribellioni, mentre in alto separano solitudini.
Il mondo è così grande come la punta spinosa della pianta dell'indignazione che innalziamo, sapendo che da lei nascerà il fiore del domani. Ed in quel domani, l'Università Ibero-americana sarà un'università pubblica, gratuita e laica e nei suoi corridoi e nelle sue aule ci saranno operai, contadini, indigeni e gli altri che oggi ne stanno fuori.
È tutto. Le vostre risposte devono essere presentate entro il 30 febbraio ed in triplice copia: una per la vostra coscienza, un'altra per l'altra campagna ed un'altra con l'intestazione che dica chiaramente: Warning, per quelli che pensano in alto, ingenuamente, di essere eterni.

Dalle montagne del Sudest Messicano
Subcomandante Insurgente Marcos


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