Camilo

El Gobierno dice que los campesinos iniciaron la violencia. Los campesinos dicen que fue el gobierno. En Francia intelectuales de todas las corrientes, después de haber investigado, dicen que los campesinos tienen la razón.
Yo quiero retar al gobierno, para que pida, si se atreve, una comisión investigadora a las Naciones Unidas, constituida por países neutrales para que juzguen los casos de Marquetalia, Pato, Guayabero y Río Chiquito.
Sabemos que la similitud del desembarco de los marines en Santo Domingo son los desembarcos del ejército colombiano, dirigidos por la misión militar norteamericana en las repúblicas independientes.
p. Camilo Torres

Il Governo dice che i contadini dettero inizio alle violenze. I contadini dicono che fu il governo. In Francia intellettuali di tutte le correnti, dopo avere investigato, dicono che i contadini hanno ragione.
Io voglio sfidare il governo, affinché chieda, se osa, una commissione investigatrice alle Nazioni Unite, costituita da paesi neutrali che giudichino i casi di Marquetalia, Pato, Guayabero e Río Chiquito.
Sappiamo che la similitudine con lo sbarco di marines a Santo Domingo sono gli sbarchi dell'esercito colombiano, sotto la direzione di un contingente militare nordamericano nelle repubbliche indipendenti.



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Mensaje a los Cristianos

Las convulsiones producidas por los acontecimientos políticos, religiosos y sociales de los últimos tiempos, posiblemente han llevado a los cristianos de Colombia a mucha confusión. Es necesario que en este momento decisivo para nuestra historia, los cristianos estemos firmes alrededor de las bases esenciales de nuestra religión.
Lo principal en el Catolicismo es el amor al prójimo. "El que ama a su prójimo cumple con su ley." (San Pablo, Romanos XIII, 8). Este amor, para que sea verdadero, tiene que buscar eficacia. Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado «la caridad», no alcanza a dar de comer a la mayoría de los hambrientos, ni a vestir a la mayoría de los desnudos, ni a enseñar a la mayoría de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayorías.
Esos medios no los van a buscar las minorías privilegiadas que tienen el poder, porque generalmente esos medios eficaces obligan a las minorías a sacrificar sus privilegios. Por ejemplo, para lograr que haya más trabajo en Colombia, sería mejor que no se sacaran los capitales en forma de dólares y que más bien se invirtieran en el país en fuentes de trabajo. Pero como el peso colombiano se desvaloriza todos los días, los que tienen el dinero y tienen el poder nunca van a prohibir la exportación del dinero, porque exportándolo se libran de la devaluación.
Es necesario entonces quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente, es lo esencial de una revolución. La Revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta. La Revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo, no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos, sino para la mayoría de nuestros prójimos. Por eso la Revolución no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos. Es cierto que "no haya autoridad sino de parte de Dios" (San Pablo, Romanos XXI, 1). Pero Santo Tomás dice que la atribución concreta de la autoridad la hace el pueblo.
Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. Los cristianos podemos y debemos luchar contra la tiranía. El gobierno actual es tiránico porque no lo respalda sino el 20% de los electores y porque sus decisiones salen de las minorías privilegiadas.
Los defectos temporales de la Iglesia no nos deben escandalizar. La Iglesia es humana. Lo importante es creer también que es divina y que si nosotros los cristianos cumplimos con nuestra obligación de amar al prójimo, estamos fortaleciendo a la Iglesia.
Yo he dejado los privilegios y deberes del clero, pero no he dejado de ser sacerdote. Creo que me he entregado a la Revolución por amor al prójimo. He dejado de decir misa para realizar ese amor al prójimo, en el terreno temporal, económico y social. Cuando mi prójimo no tenga nada contra mí, cuando haya realizado la Revolución, volveré a ofrecer misa si Dios me lo permite. Creo que así sigo el mandato de Cristo: "Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconciliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda" (San Mateo V, 23-24).
Después de la Revolución los cristianos tendremos la conciencia de que establecimos un sistema que está orientado por el amor al prójimo.
La lucha es larga, comencemos ya...


Camilo Torres
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Messaggio per i Cristiani

Le convulsioni causate dagli eventi politici, religiosi e sociali negli ultimi tempi, forse hanno provocato nei cristiani della Colombia molta confusione. È necessario che in questo momento cruciale della nostra storia, i cristiani restino fermi ai principi essenziali della nostra religione.
La cosa principale nel cattolicesimo è l'amore del prossimo. "Chi ama il suo prossimo compie la sua legge." (San Paolo, Romani XIII, 8). Questo amore, affinchè sia vero, deve cercare efficacia. Se la beneficenza, l'elemosina, le poche scuole gratuite, i pochi piani abitativi, quello che si è chiamata "la carità", non riesce a dar da mangiare alla maggioranza degli affamati, nè a vestire la maggioranza degli ignudi, nè ad insegnare alla maggioranza di quelli che non sanno, dobbiamo trovare strumenti efficaci per il benessere delle maggioranze.
Questi mezzi non li cercano le minoranze privilegiate che hanno il potere, perché generalmente quei mezzi efficaci obbligano le minoranze a sacrificare i loro privilegi. Per esempio, per riuscire ad ottenere che ci sia più lavoro in Colombia, sarebbe meglio non si esportassero all'estero i capitali sotto forma di dollari ma che piuttosto si investissero nel paese in fonti di lavoro. Ma siccome il peso colombiano si svaluta tutti i giorni, quelli che hanno il denaro e hanno il potere non proibiranno mai l'esportazione del denaro, perché esportandolo lo sottraggono alla svalutazione.
È necessario allora togliere il potere alle minoranze privilegiate per darlo alle maggioranze povere. Questo, se si fa rapidamente, è la cosa essenziale di una Rivoluzione. La Rivoluzione può essere pacifica, se le minoranze non fanno resistenza violenta. La Rivoluzione, pertanto, è il modo per realizzare un governo che dia da mangiare all'affamato, che vesta il nudo, che insegni a quello che non sa, che compia le opere di carità, di amore verso il prossimo, non solamente in forma occasionale e transitoria, non solamente per pochi, bensì per la maggioranza dei nostri prossimi. Così la Rivoluzione è non solo lecita, ma obbligatoria per i cristiani che vedono in essa l'unico modo efficace e completo per realizzare l'amore per tutti. È vero che "non c'è autorità se non da Dio" (San Paolo, Romani XXI, 1). Ma Tommaso dice che l'attribuzione specifica dell'autorità è fatta dalla gente.
Quando c'è un'autorità contro il popolo, quell'autorità non è legittima e si chiama tirannia. Noi cristiani possiamo e dobbiamo lottare contro la tirannia. Il governo attuale è tirannico perché non trova altro sostegno che il 20 percento degli elettori e perché le sue decisioni sono adottate dalle minoranze privilegiate.
I difetti temporali della Chiesa non devono scandalizzarci. La Chiesa è umana. La cosa importante è credere che è anche divina e che se noi i cristiani compiamo il nostro dovere di amare il prossimo, stiamo rafforzando la Chiesa.
Io ho lasciato i privilegi e doveri del clero, ma non ho smesso di essere sacerdote. Credo di essermi dato alla Rivoluzione per amore del prossimo. Ho smesso di dire messa per realizzare quell'amore al prossimo, nel terreno temporale, economico e sociale. Quando il mio prossimo non avrà nulla contro di me, quando sarà realizzata la Rivoluzione, tornerò ad offrire messa se Dio me lo permetterà. Credo che così si segua il mandato di Cristo: "Se dunque presenti la tua offerta sull'altare e lì ti ricordi che tuo fratello ha qualche cosa contro di te, lascia lì il tuo dono davanti all'altare e va' prima a riconciliarti con il tuo fratello e poi torna ad offrire il tuo dono." (Matteo V, 23-24).
Dopo la Rivoluzione noi cristiani avremo la coscienza di aver instaurato un sistema che è orientato per l'amore verso il prossimo.
La lotta è lunga, cominciamo adesso...

Camilo Torres.



Mensaje a los Comunistas

Las relaciones tradicionales entre los cristianos y los marxistas, entre la Iglesia y el Partido Comunista pueden hacer surgir sospechas y suposiciones a las relaciones que en el Frente Unido se establezcan entre cristianos y marxistas y entre un sacerdote y el Partido Comunista.
Por eso creo necesario que mis relaciones con el Partido Comunista y su posición dentro del Frente Unido queden muy claras ante el pueblo colombiano.
Yo he dicho que soy revolucionario como colombiano, como sociólogo, como cristiano, como sacerdote. Considero que el Partido Comunista tiene elementos auténticamente revolucionarios y, por lo tanto, no puedo ser anticomunista ni como colombiano, ni como sociólogo, ni como cristiano, ni como sacerdote.
No soy anticomunista como colombiano, porque el anticomunismo se orienta para perseguir a compatriotas inconformes, comunistas o no, de los cuales la mayoría es gente pobre.
No soy anticomunista como sociólogo, porque en los planteamientos comunistas para combatir la pobreza, el hambre, el analfabetismo, la falta de vivienda, la falta de servicios para el pueblo, se encuentran soluciones eficaces y científicas.
No soy anticomunista como cristiano, porque creo que el anticomunismo acarrea una condenación en bloque de todo lo que defienden los comunistas y, entre lo que ellos defienden, hay cosas justas e injustas. Al condenarlos en conjunto, nos exponen a condenar igualmente lo justo y lo injusto, y eso es anticristiano.
No soy anticomunista como sacerdote, porque aunque los mismos comunistas no lo sepan, entre ellos pueden haber muchos que son auténticos cristianos. Si están de buena fe, pueden tener la gracia santificante y si tienen la gracia santificante y aman al prójimo se salvarán. Mi papel como sacerdote, aunque no esté en el ejercicio del culto externo, es lograr que los hombres se encuentren con Dios, y, para eso, el medio más eficaz es hacer que los hombres sirvan al prójimo de acuerdo a su conciencia.
Yo no pienso hacer proselitismo respecto de mis hermanos los comunistas, tratando de llevarlos a que acepten el dogma y a que practiquen el culto de la Iglesia. Pretendo, eso sí, que todos los hombres obren de acuerdo con su conciencia, busquen sinceramente la verdad y amen a su prójimo de forma eficaz.
Los comunistas deben saber muy bien que yo tampoco ingresaré a sus filas, que no soy ni seré comunista, ni como colombiano, ni como sociólogo, ni como cristiano, ni como sacerdote.
Sin embargo, estoy dispuesto a luchar con ellos por objetivos comunes: contra la oligarquía y el dominio de los Estados Unidos, para la toma del poder por parte de la clase popular.
No quiero que la opinión pública me identifique con los comunistas y por eso siempre he querido aparecer ante ella en compañía no solamente de estos, sino de todos los revolucionarios independientes y de otras corrientes.
No importa que la gran prensa se obstine en presentarme como comunista. Prefiero seguir mi conciencia a plegarme a la presión de la oligarquía. Prefiero seguir las normas de los Pontífices de la Iglesia antes que las de los pontífices de nuestras clases dirigentes. Juan XXIII me autoriza para marchar en unidad de acción con los comunistas, cuando dice en su encíclica Pacem in terris: “Se ha de distinguir también cuidadosamente entre las teorías filosóficas sobre la naturaleza, el origen, el fin del mundo y del hombre, y las iniciativas de orden económico, social, cultural o político, por más que tales iniciativas hayan sido originadas e inspiradas en tales teorías filosóficas; porque las doctrinas, una vez elaboradas y definidas, ya no cambian, mientras que tales iniciativas encontrándose en situaciones históricas continuamente variables, están forzosamente sujetas a los mismos cambios. Además, ¿quién puede negar que, en dictados de la recta razón e intérpretes de las justas aspiraciones del hombre, puedan tener elementos buenos y merecedores de aprobación?”
“Teniendo presente esto, puede a veces suceder que ciertos contactos de orden práctico, que hasta aquí se consideraban como inútiles en absoluto, hoy por el contrario sean provechosos, o puedan llegar a serlo. Determinar si tal momento ha llegado o no, como también establecer las formas y el grado en que hayan de realizarse contactos en orden a conseguir metas positivas, ya sea en el campo económico o social, ya también en el campo cultural o político, son puntos que sólo puede enseñar la virtud de la prudencia, como reguladora que es de todas las virtudes que rigen la vida moral tanto individual como social.”
Cuando la clase popular se tome el poder, gracias a la colaboración de todos los revolucionarios, nuestro pueblo discutirá sobre su orientación religiosa.
El ejemplo de Polonia nos muestra que se puede construir el socialismo sin destruir lo esencial que hay en el cristianismo. Como decía un sacerdote polaco: “Los cristianos tenemos la obligación de contribuir a la construcción del estado socialista siempre y cuando se nos permita adorar a Dios como queremos.”

Camilo Torres
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Messaggio ai Comunisti

Le relazioni tradizionali tra cristiani ed marxisti, tra la Chiesa ed il Partito Comunista possono far sorgere sospetti e supposizioni sulle relazioni che si stabiliscano tra cristiani e marxisti nel Fronte Unito e tra un sacerdote ed il Partito Comunista.
Per questo motivo credo necessario che le mie relazioni col Partito Comunista e la sua posizione dentro il Fronte Unito rimangano molto chiare davanti al popolo colombiano.
Io ho detto che sono rivoluzionario come colombiano, come sociologo, come cristiano, come sacerdote. Ritengo che il Partito Comunista abbia elementi autenticamente rivoluzionari e, pertanto, non posso essere anticomunista né come colombiano, né come sociologo, né come cristiano, né come sacerdote.
Non sono anticomunista come colombiano, perché l'anticomunismo mira a perseguire i compatrioti discordi, comunisti o no, la maggioranza dei quali è gente povera.
Non sono anticomunista come sociologo, perché nei progetti comunisti per combattere la povertà, la fame, l'analfabetismo, la mancanza di abitazione, la mancanza di servizi per il popolo, si trovano soluzioni efficaci e scientifiche.
Non sono anticomunista come cristiano, perché credo che l'anticomunismo implica una condanna in blocco di tutto quello che difendono i comunisti e, tra quello che essi difendono, ci sono cose giuste ed ingiuste. Condannandoli nel complesso, siamo portati a condannare ugualmente la cosa giusta e quella ingiusta, e ciò è anticristiano.
Non sono anticomunista come sacerdote, perché benché gli stessi comunisti non lo sappiano, tra essi possono essercene molti che sono autentici cristiani. Se sono in buona fede, possono avere la grazia santificante e se hanno la la grazia santificante ed amano il prossimo si salveranno. La mia funzione come sacerdote, benché non sia nell'esercizio del culto esterno, è ottenere che gli uomini incontrino Dio, e, per questo, il mezzo più efficace è far sì che gli uomini servano il prossimo secondo la propria coscienza.
Non ho intenzione di fare proselitismo nei confronti dei miei fratelli, i comunisti, tentando di portarli ad accettare il dogma e praticare il culto della Chiesa. Pretendo, questo sì, che tutti gli uomini operino secondo la propria coscienza, cerchino sinceramente la verità ed amino il loro prossimo in modo efficace.
I comunisti devono sapere molto bene che sebbene mi unirò alle loro fila, non sono né sarò comunista, né come colombiano, né come sociologo, né come cristiano, né come sacerdote.
Tuttavia, sono disposto a lottare con essi per obiettivi comuni: contro l'oligarchia ed il dominio degli Stati Uniti, per la presa del potere da parte della classe popolare.
Non voglio che l'opinione pubblica mi identifichi coi comunisti e per questo motivo ho voluto sempre apparire davanti ad essa non solamente in compagnia di questi, bensì di tutti i rivoluzionari indipendenti e di altre correnti.
Non ha importanza che la grande stampa si ostini a presentarmi come comunista. Preferisco seguire la mia coscienza piuttosto che piegarmi alla pressione dell'oligarchia. Preferisco seguire prima i dettami dei Pontefici della Chiesa che quelli dei pontefici delle nostre classi dirigenti. Giovanni XXIII mi autorizza ad andare in unità di azione coi comunisti, quando dice nella sua enciclica Pacem in terris: “Occorre distinguere tuttavia accuratamente tra le teorie filosofiche sulla natura, l'origine, la fine del mondo e dell'uomo, e le iniziative di ordine economico, sociale, culturale o politico, per quanto tali iniziative siano state originate ed ispirate in tali teorie filosofiche; perché le dottrine, una volta elaborate e definite, non cambiano oramai, mentre tali iniziative trovandosi in situazioni storiche continuamente variabili, sono forzosamente soggette agli stessi cambiamenti. Inoltre, chi può negare che, nei dettami della retta ragione e negli interpreti delle giuste aspirazioni dell'uomo, possano aversi elementi buoni e meritevoli di approvazione?"
"Avendo presente questo, può succedere a volte che certi contatti di ordine pratico che fino a qui si consideravano come inutili in assoluto, oggi al contrario siano vantaggiosi, o possano arrivare ad esserlo. Determinare se tale momento è arrivato o no, così come stabilire adesso le forme ed il grado in cui debbano realizzarsi contatti diretti ad ottenere mete positive, sia nel campo economico o sociale, come anche nel campo culturale o politico, sono punti che può insegnare solo la virtù della prudenza, come regolatrice di tutte le virtù che dirigono la vita morale tanto individuale come sociale."
Quando la classe popolare prendarà il potere, grazie alla collaborazione di tutti i rivoluzionari, il nostro popolo discuterà sul suo orientamento religioso.
L'esempio della Polonia ci mostra che può costruirsi il socialismo senza distruggere la cosa essenziale che c'è nel cristianesimo. Come diceva un sacerdote polacco: "I cristiani abbiamo l'obbligo di contribuire alla costruzione dello stato socialista a patto che ci sia permesso di adorare Dio come vogliamo."

Camilo Torres



Proclama al Pueblo colombiano

Colombianos:
Durante muchos años los pobres de nuestra patria han esperado la voz de combate para lanzarse a la lucha final contra la oligarquía.
En aquellos momentos en los que la desesperación del pueblo ha llegado al extremo, la clase dirigente siempre ha encontrado una forma de engañar al pueblo, distraerlo, apaciguarlo con nuevas fórmulas que siempre paran en lo mismo: el sufrimiento para el pueblo y el bienestar para la casta privilegiada.
Cuando el pueblo pedía un jefe y lo encontró en Jorge Eliécer Gaitán, la oligarquía lo mató. Cuando el pueblo pedía paz, la oligarquía sembró el país de violencia. Cuando el pueblo ya no resistía más violencia y organizó las guerrillas para tomarse el poder, la oligarquía intentó el golpe militar para que las guerrillas, engañadas, se entregaran. Cuando el pueblo pedía democracia se le volvió a engañar con un plebiscito y un Frente Nacional que le imponían la dictadura de la oligarquía.
Ahora el pueblo ya no creerá nunca más. El pueblo no cree en las elecciones. El pueblo sabe que las vías legales están agotadas. El pueblo sabe que no queda sino la vía armada. El pueblo está desesperado y resuelto a jugarse la vida para que la próxima generación de colombianos no sea de esclavos. Para que los hijos de los que ahora quieren dar su vida tengan educación, techo, comida, vestido y, sobre todo dignidad. Para que los futuros colombianos puedan tener una patria propia, independiente del poderío norteamericano.
Todo revolucionario sincero tiene que reconocer la vía armada como la única que queda. Sin embargo, el pueblo espera que los jefes, con su ejemplo y con su presencia, den la voz de combate.
Yo quiero decirle al pueblo colombiano que este es el momento. Que no le he traicionado. Que he recorrido las plazas de los pueblos y ciudades caminando por la unidad y la organización de la clase popular para la toma del poder. Que he pedido que nos entreguemos por estos objetivos hasta la muerte.
Ya todo está preparado. La oligarquía quiere organizar otra Comedia de elecciones, con candidatos que renuncian y vuelven a aceptar, con comités bipartidistas, con movimientos de renovación a base de ideas y de personas que no sólo son viejas sino que han traicionado al pueblo. ¿Qué más esperamos, colombianos? Yo me he incorporado a la lucha armada. Desde las montañas colombianas pienso seguir la lucha con las armas en la mano, hasta conquistar el poder para el pueblo. Me he incorporado al Ejército de Liberación Nacional porque en él encontré los mismos ideales del Frente Unido. Encontré el deseo y la realización de una unidad por la base, la base campesina, sin diferencias religiosas ni de partidos tradicionalistas. Sin ningún ánimo da combatir a los elementos revolucionarios de cualquier sector, movimiento o partido. Sin caudillismos. Que buscan liberar al pueblo de la explotación, de las oligarquías y del imperialismo. Que no depondrá las armas mientras el poder no esté totalmente en manos del pueblo. Que en sus objetivos acepta la plataforma del Frente Unido.
Todos los colombianos patriotas debemos ponernos en pie de guerra. Poco a poco irán surgiendo jefes guerrilleros experimentados en todos los rincones del país. Mientras tanto debemos estar alerta. Debemos recoger armas y municiones. Buscar entrenamiento guerrillero. Conversar con los más íntimos. Reunir ropas, drogas y provisiones para prepararnos a una lucha prolongada.
Hagamos pequeños trabajos contra el enemigo, en los que la Victoria sea segura. Probemos a los que se dicen revolucionarios. Descartemos a los traidores. No dejemos de actuar, pero no nos impacientemos. En una guerra prolongada todos deberán actuar en algún momento. Lo que importa es que en ese preciso momento la revolución nos encuentre listos y prevenidos. No se necesita que todos hagamos todo. Debemos repartir el trabajo. Los militantes del Frente Unido deben estar a la vanguardia de la iniciativa y de la acción. Tengamos paciencia en la espera y confianza en la victoria final.
La lucha del pueblo se debe volver una lucha nacional. Ya hemos comenzado, porque la jornada es larga.

Colombianos: No dejemos de responder al llamado del pueblo y de la revolución.
Militantes del Frente Unido, hagamos una realidad nuestras consignas:
¡Por la unidad de la clase popular, hasta la muerte!
¡Por la organización de la clase popular, hasta la muerte!
¡Por la toma del poder para la clase popular, hasta la muerte!
Hasta la muerte, porque estamos decididos a ir hasta el final. Hasta la victoria, porque un pueblo desde que se entrega hasta la muerte siempre logra la victoria.
Hasta la victoria final, con las consignas del Ejército de Liberación Nacional.
Ni un paso atrás... ¡Liberación o muerte!

Por el Ejército de Liberación Nacional, Fabio Vázquez Castaño, Víctor Medina Morón.
Desde las montañas, enero de 1966.


Camilo Torres Restrepo
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Proclama al Popolo colombiano

Colombiani:
Da molti anni i poveri della nostra patria attendono il grido di battaglia per lanciarsi nella lotta finale contro l'oligarchia.
In quei momenti nei quali la disperazione del popolo è arrivata all'estremo, la classe dirigente ha trovato sempre una forma per ingannare il popolo, distrarrlo, riappacificarlo con nuove formule che riaffermano sempre la stessa cosa: la sofferenza per il popolo ed il benessere per la casta privilegiata.
Quando il popolo chiedeva un capo e lo trovò in Jorge Eliécer Gaitán, l'oligarchia l'ammazzò. Quando il popolo chiedeva pace, l'oligarchia seminò il paese di violenza. Quando il popolo ormai non si oppose più all'uso della violenza ed organizzò le guerriglie per prendersi il potere, l'oligarchia tentò il golpe militare affinché le guerriglie, ingannate, si arrendessero. Quando il popolo chiedeva democrazia s'è tornato ad ingannarlo di nuovo con un plebiscito ed un Fronte Nazionale imposti dalla dittatura dell'oligarchia.
A questo punto il popolo non crede più a chi ha il potere. A questo punto il popolo non crede più alle elezioni. Il popolo sa che non c’è più via legale che possa esser tentata. Il popolo sa che non gli resta altro che la lotta armata. Il popolo è disperato e risoluto a giocarsi la vita affinché la prossima generazione di colombiani non sia di schiavi. Affinché i figli di quanti ora vogliono dare la propria vita abbiano educazione, tetto, cibo, vestiti e, soprattutto, dignità. Affinché i futuri colombiani possano avere una patria propria, indipendente dal potere nordamericano.
Ogni rivoluzionario sincero deve riconoscere la via armata come l'unica che rimane. Senza indugi, il popolo attende che i capi, col loro esempio e con la loro presenza, lancino il grido di battaglia.
Io voglio dire al popolo colombiano che questo è il momento. Che io non l'ho tradito. Che ho percorso le piazze d'ogni città e villaggio camminando per l'unità e l'organizzazione della classe popolare per la presa del potere. Che ho chiesto di impegnarci per questi obiettivi fino alla morte.
Già tutto è pronto. L'oligarchia vuole organizzare un'altra Commedia di elezioni, con candidati che rinunciano e poi tornano ad accettare, con comitati bipartitici, con movimenti di rinnovamento a base di idee e persone che non sono solo vecchie ma hanno tradito il popolo. Che più speriamo, colombiani? Io mi sono unito alla lotta armata. Dalle montagne colombiane penso di continuare la lotta con le armi in pugno, fino a conquistare il potere per il popolo. Mi sono arruolato nell'Esercito di Liberazione Nazionale perché in esso ho trovati gli stessi ideali del Fronte Unito. Trovai il desiderio e la realizzazione di un'unità per la base, la base campesina, senza differenze religiose né di partiti tradizionalisti. Senza nessuna intenzione di combattere gli elementi rivoluzionari di qualunque settore, movimento o partito. Senza caudillismos. Perchè cerca di liberare il paese dallo sfruttamento, delle oligarchie e dell'imperialismo. Perchè non deporrà le armi finché il potere non sarà totalmente nelle mani del popolo. Perchè nei suoi obiettivi accetta la piattaforma del Fronte Unito.
Tutti i colombiani patrioti dobbono mettersi sul piede di guerra. A poco a poco cominceranno a sorgere capi guerriglieri valenti in tutti gli angoli dal paese. Nel frattempo dobbiamo stare all'erta. Dobbiamo raccogliere armi ed approvvigionamenti. Curare la preparazione guerrigliera. Conversare e scambiare opinioni coi più intimi. Raccogliere indumenti, medicine e provviste per prepararci ad una lotta prolungata.
I colpi all'oppressore siano piccoli, purché la Victoria sia sicura. Mettiamo alla prova di fronte agli avversari coloro che si dicono dei rivoluzionari. Scartiamo i traditori. Non smettiamo di agire, ma non perdiamo la pazienza. In una guerra prolungata arriva per tutti il momento di agire. Quello che importa è che in quel preciso momento la rivoluzione ci trovi capaci e prevenuti. Non si richiede che tutti facciano tutto. Dobbiamo ripartire il lavoro. I militanti del Fronte Unito devono stare all'avanguardia dell'iniziativa e dell'azione. Abbiamo pazienza nell'attesa e fiducia nella vittoria finale.
La lotta del popolo deve diventare una lotta nazionale. Abbiamo già cominciato, perché la giornata è lunga.

Colombiani: Non smettiamo di rispondere alla chiamata del popolo e della rivoluzione.
Militanti del Fronte Unito, facciamo che diventino realtà le nostre consegne:
Per l'unità della classe popolare, fino alla morte!
Per l'organizzazione della classe popolare, fino alla morte!
Per la presa del potere per la classe popolare, fino alla morte!
Fino alla morte, perché siamo decisi ad andare fino al fine. Fino alla vittoria, perché un popolo quando non si arrende fino alla morte raggiunge sempre la vittoria. Fino alla vittoria finale, con le insegne dell'Esercito di Liberazione Nazionale.
Neppure un passo dietro... Liberazione o morte!

Per l'Esercito di Liberazione Nazionale, Fabio Vázquez Castano, Victor Medina Morón.
Dalle montagne, gennaio del 1966.

Camilo Torres Restrepo




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