Los Caminos a la Sexta



Introducción.

Este escrito está pensado para y dirigido especialmente a l@s adherentes a la Sexta y a la Otra Campaña. Y, claro, a quien pudiera simpatizar con nuestro movimiento.
Las que aquí presentamos son parte de reflexiones y conclusiones que se les han compartido a algun@s personas, grupos, colectivos y organizaciones adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Siguiendo nuestro “modo” en la Otra Campaña, primero escuchamos la palabra de est@s compañer@s y ya luego expusimos nuestro análisis y conclusión.
La Comisión Sexta del EZLN ha estado atenta a las opiniones y propuestas de una parte de compañer@s de la Otra campaña, en lo que se refiere a la llamada “crisis postelectoral”, a las movilizaciones en diversos puntos del país (particularmente en Oaxaca con la APPO, y en el DF con AMLO), y a la Otra Campaña. En cartas, en relatorías de reuniones y asambleas, en la página electrónica, en algunos casos en sus posiciones públicas, y en encuentros personales y de grupo, algun@s adherentes se han manifestado sobre estos puntos.
Durante parte del mes de julio y todo el mes de agosto, la Comisión Sexta del EZLN sostuvo reuniones multilaterales con algun@s compas adherentes de 19 estados de la república: D.F., Estado de México, Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Jalisco, Hidalgo, Zacatecas, Nuevo León, San Luis Potosí, Colima, Nayarit, Guanajuato y Aguascalientes.
Además, con organizaciones políticas y sociales con presencia en varias partes del país, y con nuestr@s compañer@s del Congreso Nacional Indígena.
Según nuestras limitadas posibilidades, sostuvimos estas reuniones en locales de l@s compas de la Otra en la Ciudad de México y en los estados de Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala y Puebla.
No fue posible ni deseable para nosotros hablar directamente con tod@s l@s adherentes. Esto dio lugar a que, en algunas partes, se nos acusara de “excluir” a algun@s. Sobre esto decimos que, en La Otra Campaña, corresponde a cada grupo, colectivo, organización o persona decidir con quién se reúne de la Otra, cuándo, cómo y con qué agenda. Haciendo uso de este derecho la Comisión Sexta del EZLN escuchó y habló con quien aceptó nuestra invitación.
Sin embargo, aunque se trataron de reuniones privadas, nuestros planteamientos no fueron ni son secretos. A quienes, amables, nos escucharon, les pedimos entonces que transmitieran a otr@s compañer@s de sus estados y unidades organizativas de trabajo, lo que pensábamos como Comisión Sexta del EZLN. Algun@s de ell@s, con nobleza, accedieron y lo han hecho a cabalidad. Otr@s han aprovechado para agregar valoraciones de ell@s como si fueran del EZLN o han editado propositivamente su “relatoría” para dar una versión tendenciosa de lo que planteamos en esas reuniones.

Los temas de estas reuniones fueron:

La situación nacional arriba, particularmente lo electoral.
La situación nacional abajo, en la gente que no es de la Otra.
La situación de la Otra Campaña.
La propuesta del EZLN para el “¿qué sigue?” de la Otra Campaña.

Algunas de las reflexiones de l@s compas con los que nos reunimos las incorporamos ahora a nuestro pensamiento, reflexión y conclusión. Sin embargo, es preciso dejar claro que lo que ahora comunicamos, y proponemos, a tod@s nuestr@s compas de la Sexta y de La Otra es responsabilidad única de la Comisión Sexta del EZLN, y es como organización adherente a La Otra que lo hacemos.
A quienes se sintieron excluidos o marginados, nuestras disculpas sinceras y nuestra solicitud de comprensión.
Sólo de manera tendencial, presentamos una breve reseña de lo que ocurrió al interior del EZLN y desembocó en la Sexta Declaración, nuestro balance (que no pretende ser EL balance) a un año de la Sexta y la Otra, nuestro análisis y posición sobre lo que arriba ocurre, y nuestra propuesta para los siguientes pasos de La Otra.
Lo que aquí presentaremos fue ya consultado, en sus líneas generales, con l@s comandant@s del Comité Clandestino Revolucionario Indígena del EZLN, así que representa no sólo la posición de la Comisión Sexta sino la de la dirección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Sale y vale.

Primera Parte: Los Caminos a la Sexta.

De manera sintética, puesto que ya hemos abundado en este tema, expondremos el proceso previo, interno al EZLN, a la Sexta Declaración:

1.- La traición de la clase política mexicana y su descomposición.- A finales de abril del 2001, luego de la Marcha del Color de la Tierra y del apoyo de millones de personas, de México y del mundo, a la causa del reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura indígenas, la clase política en su conjunto aprobó una contrarreforma. De esto ya hemos platicado más extensamente, ahora sólo señalamos lo fundamental: los tres principales partidos políticos nacionales, PRI, PAN y PRD, dieron la espalda a la justa demanda de los indígenas y nos traicionaron.
Entonces algo se rompió definitivamente.
Este hecho (que cuidadosamente “olvidan” quienes nos reclaman nuestras críticas a la clase política en su conjunto), fue fundamental para los pasos posteriores del EZLN, tanto en lo interno como en lo externo. A partir de ahí, el EZLN realiza una valoración de lo que fue su propuesta, el camino que siguió y las posibles causas de esa traición.
Por medio de análisis públicos y privados, el EZLN caracterizó al modelo socioeconómico dominante en México como NEOLIBERAL. Señaló que una de sus características es la destrucción del Estado-Nación, la que incluye, entre otras cosas, la descomposición de los actores políticos, de sus relaciones de dominio y de sus “modos”.
El EZLN había creído, hasta entonces, que existía cierta sensibilidad en algunos sectores de la clase política, particularmente los que se agrupaban en torno a la figura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (dentro y fuera del PRD); y que era posible, con movilizaciones y en alianza con este sector, arrancar a los gobernantes el reconocimiento de nuestros derechos como pueblos indios. Por ello, buena parte de las acciones públicas externas de EZLN estuvieron destinadas a la interlocución con esa clase política, y al diálogo y la negociación con el gobierno federal.
Pensábamos que los políticos de arriba iban a entender y a cumplir una demanda que había costado un alzamiento armado y sangre de mexicanos; que eso encaminaría el proceso de diálogo y negociación con el gobierno federal a un final satisfactorio; que así podríamos “salir” a hacer política civil y pacífica; que con el reconocimiento constitucional se tendría un “techo jurídico” para los procesos de autonomía que se vienen dando en varias partes del México indio; y que se fortalecería la vía del diálogo y la negociación como alternativa para la solución de conflictos.
Nos equivocamos.
La clase política en su conjunto fue avara, vil, ruin… y estúpida. La decisión que tomaron entonces los tres principales partidos políticos (PRI, PAN y PRD) demostró que las supuestas diferencias entre ellos no son más que simulaciones. La “geometría” de la política de arriba se había trastocado. No había ni izquierda, ni centro, ni derecha. Tan sólo una banda de ladrones con fuero… y con cinismo en horario mediático estelar.
No sabemos si nos equivocamos desde el inicio, si ya para 1994 (cuando el EZLN opta por las iniciativas civiles y pacíficas) la descomposición de la clase política ya era un hecho (y el llamado “neocardenismo” era sólo una nostalgia del 88); o si en esos 7 años el Poder había acelerado el proceso de putrefacción de los políticos profesionales.
Desde 1994, personas y grupos de la entonces llamada “sociedad civil”, se habían acercado a nosotros para decirnos que el neocardenismo era honesto, consecuente y un aliado natural de todas las luchas populares, no sólo la neozapatista. Creemos que, en la mayoría de los casos, esa gente lo hizo con buena intención.
La posición del hoy empleado de Vicente Fox, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y de su hijo, el patético Lázaro Cárdenas Batel (hoy gobernador de un Michoacán controlado por el narcotráfico), en la contrarreforma indígena es ya conocida. De la mano del después flamante coordinador de la campaña de AMLO, Jesús Ortega, los senadores perredistas votaron una ley que fue denunciada como una farsa incluso por organizaciones indígenas anti-zapatistas. Se confirmaron así las palabras de un antiguo militante de izquierda: “el general Cárdenas murió en 1988”. Los diputados del PRD, por su parte, en la cámara baja aprobaron una serie de leyes secundarias y reglamentos que consolidaron la traición.
Sólo recordamos que, cuando denunciamos públicamente esta actuación del neocardenismo, fuimos atacados (caricaturas incluidas) por los mismos que ahora dicen que, en efecto, Cárdenas es un traidor (sólo que ahora por no haber apoyado a López Obrador). Claro, una cosa es traicionar a unos indios, y otra muy diferente traicionar al LÍDER. Se nos dijo entonces “sectarios”, “marginales”, y que, al “atacar” a Cárdenas “los zapatistas le hacían el juego a la derecha”. ¿Les suena? Y ahora el ingeniero se quiere hacer el “izquierdista” y crítico de AMLO… mientras trabaja para el inquilino de Los Pinos en la comisión de festejos del bicentenario de la independencia.
Después de esa traición, nosotros no podíamos hacer como si no hubiera pasado nada (no somos perredistas). Con el objetivo de la ley indígena habíamos entablado el proceso de diálogo y negociación con el gobierno federal y llegado a acuerdos, habíamos construido una interlocución con la clase política, y habíamos llamado a la gente (en México y en el mundo) a que se movilizara con nosotros con esa demanda.
En nuestro error habíamos arrastrado a mucha gente.
No más. El siguiente paso del EZLN no sólo no iría encaminado a hablar y escuchar a los de arriba, sino que los confrontaría… radicalmente. Es decir, el siguiente paso del EZLN iría contra todos los políticos.

2.- ¿Lucha armada o iniciativa civil y pacífica?.- Después del rechazo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a las protestas e inconformidades de diversas comunidades indígenas por la contrarreforma, algunos intelectuales (varios de los cuales nos reprocharían después el no apoyar a AMLO y al PRD en la lucha por la silla presidencial) llamaron implícitamente a la violencia. Palabras más, palabras menos, dijeron que a los indígenas ya no les quedaba otro camino (véanse las declaraciones y editoriales de esos días –septiembre y octubre del 2002-). Alguno de ellos, hoy flamante “intelectual orgánico” del movimiento postelectoral de López Obrador, festinó la decisión de la SCJN y escribió que, entonces, al EZLN sólo le quedaban dos caminos: o renegociar con el gobierno o alzarse de nuevo en armas.
Las disyuntivas que allá arriba se plantean (y que hacen suyas algunos intelectuales “de izquierda”), son falsas. Fue viendo hacia dentro nuestro, que decidimos no hacer ni una cosa ni otra.
Teníamos entonces la opción de la reanudación de los combates. No sólo teníamos la capacidad militar para hacerlo, también contábamos con la legitimidad para ello. Pero la acción militar es una típica acción excluyente, el mejor ejemplo de sectarismo. En ella están los que tienen los pertrechos, el conocimiento, las condiciones físicas y mentales, y la disposición no sólo a morir, sino a matar. Nosotros recurrimos a ella porque, como lo dijimos entonces, no nos habían dejado otro camino.
Además, habíamos hecho, en 1994, un compromiso de insistir en el camino civil. No con el gobierno, sino con “la gente”, con la “sociedad civil” que no sólo apoyó nuestra demanda, también participó directamente en nuestras iniciativas a lo largo de 7 años. Estas iniciativas fueron espacios para la participación de tod@s, sin más exclusión que la deshonestidad y el crimen.
Según nuestra valoración, teníamos un compromiso con esa gente. Así que nuestro siguiente paso, pensamos, debería ser también una iniciativa civil y pacífica.

3.- La lección de las iniciativas anteriores: mirar abajo.- Mientras la clase política, en 2001, convertía en ley su traición, en las comunidades zapatistas informaba la delegación que participó en la llamada “Marcha del Color de la Tierra”. Contra lo que se pueda pensar, el informe no se refería primordialmente a lo que se había hablado y escuchado con y de políticos, dirigentes, artistas, científicos e intelectuales; sino a lo que habíamos visto y escuchado del México de abajo.
Y la valoración que presentábamos coincidía con la que habían hecho los 5,000 delegados de la consulta de 1999 y los de la Marcha de los 1,111 en 1997. A saber, había un sector de la población que nos interpelaba, que nos decía “los estamos apoyando en esto de las demandas indígenas, pero ¿y nosotros qué?” Y este sector estaba, y está, formado por campesinos, obreros, empleados, mujeres, jóvenes. Sobre todo mujeres y jóvenes, con todos los colores pero la misma historia de humillación, despojo, explotación y represión.
No, no leímos que pidieran alzarse en armas. Tampoco que esperaran un líder, un guía, un caudillo, un “rayo de esperanza”. No, leímos y entendimos que esperaban que lucháramos junto con ell@s por sus demandas específicas, así como ell@s luchaban junto con nosotros por las nuestras. Leímos y entendimos que esa gente quería otra forma de organizarse, de hacer política, de luchar.
La “salida” de los 1,111 y de los 5,000 había significado “abrir” todavía más nuestros oídos y mirada, porque est@s compas habían visto y escuchado, DIRECTAMENTE Y SIN INTERMEDIARIOS, a l@s de abajo. No sólo la situación de vida de personas, familias, grupos, colectivos y organizaciones, también su convicción de lucha, su historia, su “esto soy”, su “aquí estoy”. Y era gente que no había podido visitar nunca nuestras comunidades, que no conocía directamente nuestro proceso, que sólo sabía de nosotros lo que nuestra palabra le había narrado. Y no era gente que hubiera estado en el templete de las distintas iniciativas en las que l@s neozapatistas hacíamos contacto directo con l@s ciudadan@s.
Era gente humilde y sencilla a la que nadie escuchaba, y que necesitábamos escuchar… para aprender, para hacernos compañer@s. Nuestro siguiente paso debería ser para hacer contacto directo con esa gente. Y si antes había sido para hablar y que nos escucharan, ahora debía ser para escucharl@s. Y no para relacionarnos con ell@s en una coyuntura, sino a largo plazo, como compañer@s.
También analizamos que la delegación zapatista, cuando “salía” a alguna iniciativa, era “aislada” por un grupo de personas: las que organizaban, las que decidían cuándo, dónde y con quién. No juzgamos si eran buenas o malas, sólo lo señalamos. Por lo tanto, la siguiente iniciativa debía poder “detectar” esos “aislamientos” en un inicio, para evitarlos más adelante.
Además, queriéndolo o no, las “salidas” del EZLN habían privilegiado la interlocución con un sector de la población: la clase media ilustrada, intelectuales, artistas, científicos, líderes sociales y políticos. Puestos a escoger, en la nueva iniciativa tendríamos que elegir entre ese sector o el de los más desposeídos. Y, si teníamos que elegir, lo haríamos por es@s, l@s de abajo, y construir un espacio para encontrarnos con ell@s.

4.- El “costo” de ser consecuente.- Cada conclusión que hacíamos en el análisis interno nos llevaba a una definición, y ésta a una nueva conclusión. Según nuestro modo, no podíamos llamar a la gente a una iniciativa sin decirle claramente lo que pensábamos y a dónde queríamos ir. Si valorábamos que con la clase política nada, que nada arriba, debíamos decirlo. Debíamos hacer una crítica frontal y radical de TODA la clase política, ya sin diferenciar (como diferenciábamos antes a Cárdenas del PRD), dando nuestros argumentos y razones. Es decir, avisarle a la gente lo que se había roto.
Pensamos entonces (y, como se vería después, no nos equivocamos) que el sector que antes siguió a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, “olvidaría” después las acciones legislativas y de gobierno del PRD, las incorporaciones de expriístas, los coqueteos con el gran dinero, las represiones y agresiones de gobiernos perredistas a movimientos populares fuera de su órbita, el silencio cómplice de López Obrador frente al voto perredista en el Senado contra los Acuerdos de San Andrés, y proclamaría a AMLO nuevo líder. De López Obrador hablaremos más adelante, por ahora sólo diremos que la crítica lo incluiría y, era de esperar, eso molestaría y alejaría a ese sector que había estado cerca del neozapatismo.
Este sector, formado principalmente, pero no sólo, por intelectuales, artistas, científicos y líderes sociales, incluía también a lo que llaman “la base social perredista” y a mucha gente que, sin ser afín o simpatizante del PRD, piensa que hubo o hay algo rescatable en la clase política mexicana. Y toda esta gente, junto a mucha más que no suscribía ni suscribe los análisis y posiciones del PRD, había formado una especie de “escudo” en torno a las comunidades indígenas zapatistas. Se había movilizado cada vez que sufríamos una agresión… menos cuando la agresión provino del PRD.
La crítica y la distancia frente a AMLO, a quien consideraban y consideran su alternativa para arriba, sería considerada una crítica a ell@s. Ergo, no sólo dejarían de apoyarnos, también pasarían a atacarnos. Así ocurrió.
Entre los “triunfos” de quienes, desde la academia, las ciencias, las artes, la cultura y la información, apoyan incondicional y acríticamente a López Obrador (y hacen ostentación de intolerancia y despotismo… aún sin tener el gobierno) está uno que ha pasado desapercibido: lograron lo que no pudo el dinero, las presiones y las amenazas, es decir, cerrar los pocos espacios públicos que daban lugar a la palabra del EZLN. Primero mintieron, luego tergiversaron y calumniaron, después arrinconaron y, por último, eliminaron nuestra palabra. Ahora tienen el campo libre para hacerse eco estridente (previa edición) de lo que dice y contradice AMLO, sin que nada ni nadie les haga sombra.
Pero el costo no sólo sería político… también militar. Es decir, el “escudo” dejaría de serlo y la posibilidad de un ataque militar contra el EZLN sería cada vez más atractiva para los poderosos. La agresión vendría entonces con ropas verde olivo, azules, tricolores… o, como ocurrió, amarillas (el gobierno perredista de Zinacantán, Chiapas, atacó con armas de fuego una movilización pacífica de bases de apoyo zapatistas el 10 de abril del 2004, los paramilitares amarillos formaron después, patrocinados por el PRD, las primeras “redes ciudadanas de apoyo a AMLO” - otro “olvido” de quienes reclamaron y reclaman que el EZLN no apoyara ni apoye al perredista -).
Entonces decidimos separar la organización político-militar de la estructura civil de las comunidades. Esto era una necesidad apremiante. La injerencia de la estructura político-militar en las comunidades había pasado, de ser un impulso, a convertirse en un obstáculo. Era el momento de hacerse a un lado y no estorbar. Pero no sólo se trataba de evitar que el proceso que habían construido (con aporte, ingenio y creatividad propios) las comunidades zapatistas, fuera destruido al mismo tiempo que el EZLN o estorbado por él. Se buscaría también que el costo de la crítica a la clase política fuera “pagado” sólo por el EZLN y, preferentemente, por su jefe militar y vocero.
Pero no sólo. En el caso de que las comunidades zapatistas decidieran dar el paso que el EZLN veía como necesario, urgente y consecuente, debíamos estar listos para sobrevivir a un ataque. Por eso, tiempo después, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona arrancaría con una alerta roja, y había que prepararse, por años, para ella.

5.- Anticapitalista y de izquierda.- Pero la conclusión principal a la que llegamos en nuestra valoración no tenía qué ver con estos aspectos, digamos, tácticos, sino con algo fundamental: el responsable de nuestro dolor, de las injusticias, desprecios, despojos y golpes con los que vivimos, es un sistema económico, político, social e ideológico, el sistema capitalista. El siguiente paso del neozapatismo tenía que señalar claramente al responsable, no sólo de la conculcación de los derechos y de la cultura indígena, sino de la conculcación de derechos y de la explotación de la gran mayoría de la población en México. Es decir, debería ser una iniciativa anti-sistémica. Antes de eso, aunque tendencialmente todas las iniciativas del EZLN eran anti-sistémicas, no eran señaladas claramente. Toda la movilización en torno a los derechos y cultura indígena había sido dentro del sistema, incluso con la intención de construir interlocución y un espacio jurídico dentro de la legalidad.
Y definir al capitalismo como el responsable y el enemigo traía consigo otra conclusión: necesitábamos ir más allá de la lucha indígena. No sólo en declaraciones y propósitos, también en organización.
Se necesitaba, se necesita, pensábamos, pensamos, un movimiento que una las luchas
en contra del sistema que nos despoja, nos explota, nos reprime y nos desprecia como indígenas. Y no sólo a nosotr@s como indígenas, sino a millones que no son indígenas: obreros, campesinos, empleados, pequeños comerciantes, ambulantes, trabajador@s sexuales, desempleados, migrantes, subempleados, trabajador@s de la calle, homosexuales, lesbianas, transgénero, mujeres, jóvenes, niñ@s y ancian@s.
En la historia de la vida pública del EZLN habíamos conocido a otras organizaciones y pueblos indios y nos habíamos relacionado con ell@s con fortuna. El Congreso Nacional Indígena nos había permitido no sólo conocer y aprender de las luchas y procesos de autonomía que pueblos indios estaban llevando adelante, también habíamos aprendido a relacionarnos con ell@s con respeto.
Pero también habíamos conocido a organizaciones, colectivos y grupos políticos y culturales con una definición claramente anticapitalista y de izquierda. Frente a ell@s habíamos mantenido desconfianza, distancia y escepticismo. La relación había sido, sobre todo, un continuo desencuentro… de ambos lados.
Al reconocer al sistema capitalista como responsable del dolor indígena, el EZLN tenía que reconocer que no sólo a nosotros nos producía ese dolor. Estaban, están, es@s otr@s que hemos ido encontrando a lo largo de estos 12 años. Reconocer su existencia era reconocer su historia. Es decir, ninguna de esas organizaciones, grupos y colectivos había “nacido” con el EZLN, ni a su ejemplo, ni a su sombra, ni bajo su techo. Eran, son, agrupamientos con una historia propia de lucha y dignidad. Una iniciativa antisistema capitalista debía no sólo tomarlos en cuenta, sino plantear una relación honesta con ell@s, es decir, una relación respetuosa.
L@s compas del Congreso Nacional Indígena nos habían enseñado que reconocer historias, modos y ámbitos es la base para el respeto. Así que pensábamos que era posible plantear esto a otras organizaciones, grupos y colectivos anticapitalistas. La nueva iniciativa debía plantearse la construcción de coincidencias y alianzas con es@s otr@s, sin que ello significara unidad orgánica o hegemonía de ell@s o del EZLN.

6.- Mirar arriba… lo que no se dice.- Conforme iba avanzando allá arriba la lucha por la silla presidencial, iba quedando claro para nosotros que lo fundamental no se tocaba: el modelo económico. Es decir, el sistema que padecemos como pueblos indios y como mexican@s, no era abordado por ninguna propuesta de quienes se disputaban el arriba, ni por el PRI, ni por el PAN, ni por el PRD.
Como ha sido señalado, no sólo por nosotros, la propuesta supuestamente de “izquierda” (la del PRD en general y la de AMLO en particular), no era ni es tal. Era y es un proyecto de administración de la crisis, asegurando ganancias para los grandes propietarios y controlando el descontento social con apoyos económicos, cooptación de dirigentes y de movimientos, amenazas y represión. Desde la llegada de Cárdenas Solórzano al gobierno de la capital, luego con Rosario Robles y después con López Obrador y Alejandro Encinas, la ciudad de México era y es gobernada como con el PRI, pero ahora bajo la bandera del PRD. Cambió el partido pero no la política.
Pero AMLO tenía, y tiene, lo que ninguno de sus antecesores: carisma y habilidad. Si antes Cárdenas usó el gobierno de la ciudad como trampolín para la presidencia; López Obrador también, pero con mayor pericia y fortuna que el ingeniero. El gobierno de Vicente Fox, con sus torpezas, se convirtió en el principal promotor y publicista de la candidatura del perredista. Según nuestras valoraciones, AMLO ganaría la elección para presidente de la República.
Y no nos equivocamos. López Obrador obtuvo el mayor número de votos entre quienes se disputaban la presidencia. Aunque no con la holgura que vaticinó, su ventaja fue clara y contundente.
En donde sí nos equivocamos es en pensar que el recurso del fraude electoral era ya cosa del pasado. De esto hablaremos más adelante.
Siguiendo con nuestro análisis, la llegada de AMLO y su equipo (formado por puros salinistas descarados o vergonzantes, además de una runfla de personas viles y ruines) a la presidencia de la República significaba la llegada de un gobierno que, aparentando ser de izquierda, operaría como de derecha (tal y como hizo, y hace, en el gobierno del DF). Y, además, llegaría con legitimidad, simpatía y popularidad. Pero nada de lo esencial del modelo económico sería tocado. En palabras de AMLO y su equipo: “se mantendrían las políticas macroeconómicas”.
Como casi nadie dice, las “políticas macroeconómicas” significan aumento de explotación, destrucción de la seguridad social, precarización del trabajo, despojo de tierras ejidales y comunales, aumento de la migración a los Estados Unidos, destrucción de la historia y la cultura, represión frente al descontento popular… y privatización del petróleo, la industria eléctrica y la totalidad de los recursos naturales (que, en el discurso lopezobradorista, se disfrazaban como “coinversión”).
La política “social” (los “analistas” afines a AMLO “olvidan”, otra vez, las grandes semejanzas con aquel “solidaridad” de Carlos Salinas de Gortari – el “innombrable” renombrado en el equipo de López Obrador) de la propuesta perredista, se nos decía, sería posible reduciendo el gasto del aparato gubernamental y eliminando (¡ja!) la corrupción. El ahorro obtenido serviría para la ayuda a los sectores “más vulnerables” (ancianos y madres solteras) y para apoyar las ciencias, la cultura y el arte.
Entonces pensamos: gana AMLO la presidencia con legitimidad y el apoyo de los grandes empresarios, además del respaldo incondicional de la intelectualidad progresista; sigue el proceso de destrucción de nuestra Patria (pero con la coartada de ser una destrucción “de izquierda”); y cualquier tipo de oposición o resistencia sería catalogada como “patrocinada por la derecha, al servicio de la derecha, sectaria, ultra, infantil, aliada de Martha Sahagún (entonces era Martita la que “sonaba” como precandidata del PAN – después la etiqueta diría “aliado de Calderón”) y bla, bla, bla”, reprimida (como el movimiento estudiantil de 1999-2000; el pueblo de San Salvador Atenco –
recordemos que todo inicia con el perredista presidente municipal de Texcoco, - los diputados del PRD en el Estado de México, hoy demandantes de la libertad de l@s pres@s, saludaron y apoyaron en su momento la represión policíaca -; y l@s jóvenes que fueron reprimid@s por el gobierno perredista de ese “defensor del derecho a la libre expresión”, Alejandro Encinas, paradójicamente, por bloquear una calle en demanda de libertad y justicia para Atenco); agredida (como las bases de apoyo zapatistas en Zinacantán); o calumniada, perseguida y satanizada (como la Otra Campaña y el EZLN).
Pero la ilusión se acabaría a la hora en que se fuera viendo que nada había cambiado para l@s de abajo. Y entonces vendría una etapa de desánimo, desesperación y desilusión, es decir, el caldo de cultivo para el fascismo.
Para ese momento sería necesaria una alternativa organizativa de izquierda. Según nuestro cálculo, en los primeros 3 años de gobierno se definiría la verdadera naturaleza del llamado “Proyecto Alternativo de Nación”.
Nuestra iniciativa debía tomar en cuenta esto y prepararse para ir con todo en contra (caricaturas incluidas) por varios años, antes de convertirse en una opción real, de izquierda y anticapitalista.

7.- ¿Qué seguía? La Sexta.- Para finales del 2002, el proyecto que después sería conocido como la Sexta Declaración de la Selva Lacandona estaba esbozado a grandes rasgos: una nueva iniciativa política, civil y pacífica; anticapitalista, que no sólo no buscara la interlocución con los políticos, sino que los criticara abiertamente y sin consideraciones; que permitiera el contacto directo entre el EZLN y l@s otr@s de abajo; que l@s escuchara; que privilegiara la relación con la gente humilde y sencilla, que permitiera la alianza con organizaciones, grupos y colectivos con el mismo pensamiento; que fuera de largo aliento; que se preparara para caminar con todo en contra (incluido el sector progresista de artistas, científicos e intelectuales) y dispuesta a enfrentarse a un gobierno con legitimidad. En suma: mirar, escuchar, hablar, caminar, luchar, abajo… y a la izquierda.
En enero del 2003, decenas de miles de zapatistas “tomaron” la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Machetes (en honor a l@s rebeldes de Atenco) y varas de ocote ardiendo brillaron e iluminaron la plaza central de la antigua Jovel. Habló la dirección zapatista. De entre ell@s, el Comandante Tacho advirtió a quienes apostaban a la desmemoria, el cinismo y la conveniencia: “Se equivocan, sí hay otra cosa”.
En ese momento, aún entre la sombra de la madrugada, la Sexta Declaración empezó a andar…
(Continuará…)

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN y Comisión Sexta.

Subcomandante Insurgente Marcos.




Introduzione

Questo scritto è pensato e rivolto in particolare alle/agli aderenti alla Sesta e all’Altra Campagna. E, ovviamente, a chi simpatizza con il nostro movimento.
Quelle che qui presentiamo sono parte delle riflessioni e conclusioni condivise tra alcune persone, gruppi, collettivi ed organizzazioni aderenti alla Sesta Dichiarazione della Selva Lacandona. Seguendo il nostro "modo" nell'Altra Campagna, per prima cosa abbiamo ascoltato la parola di quest@ compagn@ e poi abbiamo presentato la nostra analisi e conclusione.
La Commissione Sesta dell'EZLN è stata attenta alle opinioni e proposte di una parte de@ compagn@ dell'Altra Campagna, con riferimento alla cosiddetta "crisi post-elettorale", alle mobilitazioni in diversi punti del paese (in particolare a Oaxaca con la APPO, e nel DF con AMLO) e all'Altra Campagna. In lettere, verbali riunioni ed assemblee, nella pagina elettronica, in alcuni casi nelle loro posizioni pubbliche, ed in incontri personali e di gruppo, alcun@ aderenti si sono espressi su questi punti.
Per parte del mese di luglio e per tutto il mese di agosto la Commissione Sesta dell’EZLN ha sostenuto riunioni multilaterali con alcun@ compagn@ aderenti di 19 stati della repubblica: D.F., Stato di México, Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Jalisco, Hidalgo, Zacatecas, Nuevo León, San Luis Potosí, Colima, Nayarit, Guanajuato e Aguascalientes.
Oltre che con organizzazioni politiche e sociali presenti in diverse parti del paese, e con le/i nostr@ compagn@ del Congresso Nazionale Indigeno.
Sulla base delle nostre limitate possibilità abbiamo tenuto queste riunioni in locali de@ compagn@ dell’Altra a Città del Messico e negli stati di Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala e Puebla.
Non è stato possibile né auspicabile per noi parlare direttamente con tutt@ le/gli aderenti. Questo ha dato luogo, in alcune parti, al fatto che ci accusassero di "escludere" alcun@. A questo proposito diciamo che nell'Altra Campagna è a cura di ogni gruppo, collettivo, organizzazione o persona, decidere con chi si riunisce dell'Altra, quando, come e con quale agenda. Facendo uso di questo diritto la Commissione Sesta dell'EZLN ha ascoltato e parlato con chi ha accettato il nostro invito.
Tuttavia, anche se si è trattato di riunioni private, i nostri progetti non sono stati né sono segreti. A chi gentilmente ci ha ascoltato, abbiamo chiesto quindi di trasmettere il nostro pensiero come Commissione Sesta dell'EZLN alle/agli altr@ compagn@ dei loro stati ed unità organizzative di lavoro. Alcun@ di loro, con nobiltà, hanno acconsentito e l'hanno fatto compiutamente. Altr@ ne hanno approfittato per aggiungere le loro valutazioni come se fossero dell'EZLN o hanno corretto di proposito la loro "relazione" per fornire una versione tendenziosa di quanto proposto in quelle riunioni.

Gli argomenti di quelle riunioni sono stati:

La situazione nazionale in alto, in particolare la questione elettorale.
La situazione nazionale in basso, tra la gente che non è dell’Altra.
La situazione dell’Altra Campagna.
La proposta dell’EZLN per il “che succede?” con L’Altra Campagna.

Alcune delle riflessioni de@ compagn@ con i quali ci siamo riuniti le incorporiamo ora nel nostro pensiero, riflessione e conclusione. Tuttavia, è necessario chiarire che quanto comunichiamo ora, e proponiamo, a tutt@ le/i nostr@ compagn@ della Sesta e dell'Altra è responsabilità unica della Commissione Sesta dell'EZLN, ed è come organizzazione aderente all'Altra che lo facciamo.
A chi si è sentito escluso o emarginato vanno le nostre scuse sincere e la nostra preghiera di comprensione.
Per informazione, presentiamo un breve riassunto di quanto accaduto all'interno dell'EZLN e sfociato nella Sesta Dichiarazione, il nostro bilancio (che non vuole essere Il Bilancio) ad un anno dalla Sesta e dall'Altra, la nostra analisi e posizione su quello che succede in alto e la nostra proposta per i successivi passi dell'Altra.
Quello che qui presentiamo è già stato discusso, nelle sue linee generali, con le/i comandant@ del Comitato Clandestino Rivoluzionario Indigeno dell'EZLN, quindi rappresenta non solo la posizione della Commissione Sesta ma quella della direzione dell'Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale.
Saluti.


Prima Parte: Le Strade verso la Sesta

In maniera sintetica, visto che abbiamo già abbondato su questo argomento, esponiamo il processo, interno all'EZLN, che precede la Sesta Dichiarazione:

1.- Il tradimento della classe politica messicana e la sua decomposizione. - Alla fine di aprile del 2001, dopo la Marcia del Colore della Terra e l'appoggio di milioni di persone, del Messico e del mondo, alla causa del riconoscimento costituzionale dei diritti e della cultura indigeni, la classe politica nel suo insieme approvò una controriforma. Di questo abbiamo già diffusamente parlato, ora segnaliamo solo la cosa fondamentale: i tre principali partiti politici nazionali, PRI, PAN e PRD, voltarono le spalle alla giusta domanda degli indigeni e ci hanno tradito.
Qualcosa, allora, si ruppe definitivamente.
Questo fatto (che accuratamente "dimentica" chi rimprovera le nostre critiche alla classe politica nel suo insieme) è stato fondamentale per i passi successivi dell'EZLN, tanto nell'ambito interno che esterno. A partire da lì, l'EZLN esegue una valutazione di quello che è stata la sua proposta, la strada che ha seguito e le possibili cause di quel tradimento.
Per mezzo di analisi pubbliche e private, l'EZLN ha definito il modello socioeconomico dominante in Messico come NEOLIBERALE. Ha dichiarato che una delle sue caratteristiche è la distruzione dello Stato-Nazione, che comprende, tra altre cose, la decomposizione degli attori politici, dei loro rapporti di dominio e dei loro "modi".
L'EZLN aveva creduto, fino ad allora, che esistesse una certa sensibilità in alcuni settori della classe politica, in particolare in quelli che si raggruppavano intorno alla figura di Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (dentro e fuori del PRD); e che fosse possibile, con mobilitazioni ed in alleanza con questo settore, strappare ai governanti il riconoscimento dei nostri diritti come popoli indios. Per questo, buona parte delle azioni pubbliche esterne dell'EZLN erano state destinate all'interlocuzione con quella classe politica, ed al dialogo e la negoziazione col governo federale.
Pensavamo che i politici in alto avrebbero capito e soddisfatto un'istanza che era costata un'insurrezione armata e sangue di messicani; che questo avrebbe avviato il processo di dialogo e negoziazione col governo federale verso una conclusione soddisfacente; che così avremmo potuto "uscire" a fare politica civile e pacifica; che con il riconoscimento costituzionale si sarebbe tesa una "copertura giuridica" per i processi di autonomia che stanno avvenendo in varie parti del Messico indio; e che si sarebbe rafforzata la via del dialogo e della negoziazione come alternativa per la soluzione dei conflitti.
Ci siamo sbagliati.
La classe politica nel suo insieme è stata avara, vile, spregevole… e stupida. La decisione che presero allora i tre principali partiti politici, PRI, PAN e PRD, dimostrò che le presunte differenze tra loro non sono altro che simulazioni. La "geometria" della politica dell'alto era impazzita. Non c'era né sinistra, né centro, né destra. Solamente una banda di ladri legalizzati… e pieni di cinismo sui media in prima serata.
Non sappiamo se ci eravamo sbagliati fin dall'inizio, se già nel 1994 (quando l'EZLN opta per le iniziative civili e pacifiche) la decomposizione della classe politica era già in atto (ed il cosiddetto "neocardenismo" era solo una nostalgia dell'88); o se in quei 7 anni il Potere aveva accelerato il processo di putrefazione dei politici professionisti.
Dal 1994 persone e gruppi dell'allora chiamata "società civile", si erano avvicinati a noi per dirci che il neocardenismo era onesto, coerente ed un alleato naturale di tutte le lotte popolari, non solo la neozapatista. Crediamo che nella maggioranza dei casi quella gente lo fece con buone intenzioni.
La posizione dell'attuale impiegato di Vicente Fox, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, e di suo figlio, il patetico Lázaro Cárdenas Batel (oggi governatore di un Michoacán controllato dal narcotraffico) rispetto alla controriforma indigena è già nota. Per mano del poi brillante coordinatore della campagna di AMLO, Jesús Ortega, i senatori perredisti votarono una legge che fu poi denunciata essere una farsa perfino da organizzazioni indigene anti-zapatiste. Si confermarono così le parole di un vecchio militante di sinistra: "Il generale Cárdenas è morto nel 1988". I deputati del PRD, da parte loro, nella camera bassa approvarono una serie di leggi secondarie e regolamenti che hanno consolidato il tradimento.
Ricordiamo solo che quando abbiamo denunciato pubblicamente questo comportamento del neocardenismo, siamo stati attaccati (caricature comprese) dagli stessi che ora dicono che, in effetti, Cárdenas è un traditore (ma adesso per non aver appoggiato López Obrador). Chiaro, una cosa è tradire qualche indios, ed un'altra molto diversa è tradire il LEADER. Allora ci dissero "settari", "emarginati", e che "attaccando" Cárdenas "gli zapatisti facevano il gioco della destra". Ricordate? Ed ora l'ingegnere vuole fare il "sinistrorso" e critica AMLO… mentre lavora per l'inquilino di Los Pinos nella commissione per i festeggiamenti del bicentenario dell'indipendenza.
Dopo questo tradimento, non potevamo fare come se non fosse successo niente (non siamo perredisti). Con l'obiettivo della legge indigena avevamo intavolato il processo di dialogo e negoziazione col governo federale e raggiunto accordi, avevamo costruito un'interlocuzione con la classe politica ed avevamo chiamato la gente (in Messico e nel mondo) a mobilitarsi con noi per questa istanza.
Nel nostro errore abbiamo trascinato molta gente.
Non più. Il passo seguente dell'EZLN non solo non sarebbe stato fatto per parlare ed ascoltare quelli in alto, ma per affrontarli… radicalmente. Cioè, il passo seguente dell'EZLN sarebbe andato contro tutti i politici.

2.- Lotta armata o iniziativa civile e pacifica? - Dopo il rifiuto della Corte Suprema di Giustizia della Nazione delle proteste e dissensi di molte comunità indigene per la controriforma, alcuni intellettuali (vari dei quali ci avrebbero rimproverato poi il mancato appoggio ad AMLO ed al PRD nella lotta per la poltrona presidenziale) invitarono implicitamente alla violenza. Parola più, parola meno, dissero che agli indigeni non restava oramai altra strada (si vedano le dichiarazioni e gli editoriali di quei giorni - settembre e ottobre del 2002 -). Qualcuno di loro, oggi brillante "intellettuale organico" del movimento post-elettorale di López Obrador, accelerò la decisione della Corte Suprema di Giustiza e scrisse che all'EZLN rimanevano solo due strade: o rinegoziare col governo o sollevarsi di nuovo in armi.
Le soluzioni che si prospettano in alto (e che fanno proprie alcuni intellettuali "di sinistra") sono false. È stato guardando dentro di noi che abbiamo deciso di non fare né una cosa né l'altra.
Allora, potevamo scegliere per la ripresa dei combattimenti. Non solo avevamo la capacità militare per farlo, ma contavamo anche sulla legittimità per farlo. Ma l'azione militare è una tipica azione escludente, il migliore esempio di settarismo. A favore di questa sono coloro che possiedono gli strumenti, la conoscenza, le condizioni fisiche e mentali, e la disposizione non solo a morire, ma ad uccidere. Noi siamo ricorsi a questa perché, come avevamo detto allora, non ci avevano lasciato altra strada.
Inoltre, nel 1994 avevamo preso l'impegno di insistere per la strada civile. Non col governo, ma con "la gente", con la "società civile" che non solo appoggiava la nostra causa, ma che per 7 anni aveva partecipato anche direttamente alle nostre iniziative. Queste iniziative sono stati spazi di partecipazione di tutt@, senza altra esclusione che la disonestà ed il crimine.
Secondo la nostra valutazione, avevamo un impegno con questa gente. Cosicché il nostro passo seguente, abbiamo pensato, doveva essere anche un'iniziativa civile e pacifica.

3.- La lezione delle iniziative precedenti: guardare in basso. - Mentre la classe politica, nel 2001, convertiva in legge il suo tradimento, nelle comunità zapatiste la delegazione che aveva partecipato alla cosiddetta "Marcia del Colore della Terra" informava. Contrariamente a quanto si possa pensare, la relazione non si riferiva in primo luogo a quello di cui si era parlato ed ascoltato con e da politici, dirigenti, artisti, scienziati ed intellettuali; ma a quello che avevamo visto ed ascoltato dal Messico del basso.
E la valutazione che avevamo presentato concordava con quella che avevano fatto i 5.000 delegati della consultazione del 1999 e quelli della Marcia dei 1.111 nel 1997. C'era un settore della popolazione che ci interpellava che ci diceva "vi stiamo appoggiando sulla questione delle richieste indigene, ma, e per noi?" E questo settore era, ed è formato da contadini, operai, impiegati, donne, giovani. Soprattutto donne e giovani, di tutti i colori ma con la stessa storia di umiliazione, abuso, sfruttamento e repressione.
No, non abbiamo letto che chiedessero di sollevarsi in armi. Neppure che aspettassero un leader, una guida, un capo, un "raggio di speranza". No, abbiamo letto e compreso che aspettavano che lottassimo insieme a loro per le loro specifiche richieste, così come loro lottavano insieme a noi per le nostre. Abbiamo letto e capito che quella gente voleva un altro modo di organizzarsi, di fare politica, di lottare.
La "partenza" dei 1.111 e dei 5.000 aveva significato "aprire" ancora di più il nostro ascolto ed il nostro sguardo, perché quest@ compagn@ avevano visto ed ascoltato, DIRETTAMENTE E SENZA INTERMEDIARI chi sta in basso. Non solo la condizione di vita di persone, famiglie, gruppi, collettivi ed organizzazioni, anche la loro decisione di lotta, la loro storia, il loro "sono questo", "sono qua". Ed era gente che non aveva mai potuto visitare le nostre comunità, che non conosceva direttamente il nostro processo, che sapeva di noi solo quello che la nostra parola gli aveva narrato. E non era gente che era stata sul palco delle diverse iniziative nelle quali le/i neozapatist@ facevano contatto diretto con le/i cittadin@.
Era gente umile e semplice che nessuno ascoltava, e che dovevamo ascoltare… per imparare, per farci compagn@. Il nostro passo seguente doveva essere per avere un contatto diretto con quella gente. E se prima era stato per parlare e farci ascoltare, ora doveva essere per ascoltarli/e. E non per rapportarci con loro in una congiuntura, ma a lungo termine, come compagn@.
Ci siamo accorti anche che la delegazione zapatista, quando "usciva" per qualche iniziativa, veniva "isolata" da un gruppo di persone: quelli che organizzavano, quelli che decidevano quando, dove e con chi. Non giudichiamo se erano buone o cattive persone, lo stiamo solo segnalando. Pertanto, nell'iniziativa successiva si doveva riuscire a "scoprire" quegli "isolamenti" fin dall'inizio, per evitarli più avanti.
Inoltre, volenti o no, le "uscite" dell'EZLN avevano privilegiato l'interlocuzione
con un settore della popolazione: la classe media istruita, intellettuali, artisti, scienziati, leader sociali e politici. Dovendo scegliere, nella nuova iniziativa dovevamo scegliere tra quel settore o quello dei più diseredati. E, se dovevamo scegliere, lo avremmo fatto per quest@, quell@ in basso, e per costruire uno spazio per incontrarci con loro.

4.- Il “prezzo” di essere coerente. - Ogni conclusione che facevamo nell'analisi interna ci portava ad una definizione, e questa ad una nuova conclusione. Secondo il nostro modo, non potevamo invitare la gente ad un'iniziativa senza dire chiaramente quello che pensavamo e dove volevamo andare. Se pensavamo che con la classe politica non c'era niente da fare, niente con quelli in alto, dovevamo dirlo. Dovevamo fare una critica frontale e radicale di TUTTA la classe politica, senza distinzione (come avevamo distinto prima Cárdenas del PRD), fornendo i nostri argomenti e ragioni. Cioè, raccontare alla gente quello che si era rotto.
Abbiamo allora pensato (e, come si sarebbe visto dopo, non ci siamo sbagliati) che il settore che prima aveva seguito Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, avrebbe poi "dimenticato" le azioni legislative e di governo del PRD, le incorporazioni di ex priisti, i flirt col potere dei soldi, le repressioni e le aggressioni di governi perredisti ai movimenti popolari fuori della sua orbita, il silenzio complice di López Obrador di fronte al voto perredista al Senato contro gli Accordi di San Andrés, ed avrebbe proclamato AMLO nuovo leader. Di López Obrador parleremo più avanti, per adesso diremo solo che sarebbe stato incluso nella critica e, c'era d'aspettarselo, questo avrebbe molestato ed allontanato quel settore che era stato vicino al neozapatismo.
Questo settore, formato principalmente, ma non solo, da intellettuali, artisti, scienziati e leader sociali, comprendeva anche quello che chiamano "la base sociale perredista" e molta gente che, senza essere iscritta o simpatizzante del PRD, pensa che c'era o c'è qualcosa di riscattabile nella classe politica messicana. E tutta questa gente, insieme a molta altra che non sottoscriveva né sottoscrive le analisi e posizioni del PRD, aveva formato una specie di "scudo" intorno alle comunità indigene zapatiste. Si era mobilitata ogni volta che avevamo subito un'aggressione… meno quando l'aggressione proveniva dal PRD.
La critica e la distanza rispetto ad AMLO ed a chi riteneva e ritiene valida la sua alternativa dall'alto, sarebbe stata considerata una critica a loro. Ergo, non solo avrebbero smesso di appoggiarci, ma ci avrebbero anche attaccato. Così è successo.
Tra le "vittorie" di chi, dall'accademia, le scienze, le arti, la cultura e l'informazione, appoggia incondizionato ed acriticamente López Obrador (ed ostenta intolleranza e dispotismo… anche senza essere al governo) ce n'è una che è passata inosservata: sono riusciti dove non sono riusciti il denaro, le pressioni e le minacce, cioè, sono riusciti a chiudere i pochi spazi pubblici che davano un posto alla parola dell'EZLN. Per prima cosa hanno mentito, poi tergiversato e calunniato, poi messo in un angolo ed infine, eliminato la nostra parola. Ora hanno campo libero per fare eco stridente (previa pubblicazione) di quello che dice e contraddice AMLO, senza che niente e nessuno faccia loro ombra.
Ma il prezzo non sarebbe stato solo politico… anche militare. Cioè, lo "scudo" avrebbe smesso di essere tale e la possibilità di un attacco militare contro l'EZLN sarebbe stato sempre più attraente per i potenti. L'aggressione sarebbe arrivata vestita di verde oliva, blu, tricolore… o, com’è successo, giallo (il governo perredista di Zinacantán, Chiapas, attaccò con le armi una mobilitazione pacifica di basi di appoggio zapatiste il 10 aprile 2004, i paramilitari gialli formarono dopo, patrocinati dal PRD, le prime "reti cittadine di appoggio ad AMLO" - un'altra "dimenticanza" di chi rimproverava e rimprovera all'EZLN di non aver appoggiato il perredista).
Allora decidiamo di separare l'organizzazione politico-militare dalla struttura civile delle comunità. Questa era una necessità urgente. L'ingerenza della struttura politico-militare nelle comunità si era trasformata da impulso in un ostacolo. Era il momento di farsi da parte e non disturbare. Ma non si trattava solo di evitare che il processo che avevano costruito (con contributo, ingegno e creatività propri) le comunità zapatiste venisse distrutto contemporaneamente all'EZLN o intralciato da questo. Inoltre, si sarebbe cercato di fare in modo che il prezzo della critica alla classe politica fosse "pagato" solo dall'EZLN e, preferibilmente, dal suo capo militare e portavoce.
Ma non solo. Nel caso in cui le comunità zapatiste avessero deciso di compiere il passo che l'EZLN riteneva necessario, urgente e conseguente, dovevamo essere pronti a sopravvivere ad un attacco. Per questo, tempo dopo, la Sesta Dichiarazione della Selva Lacandona sarebbe stata lanciata con un'allerta rossa, e bisognava prepararsi, per anni, per questa.

5.- Anticapitalista e di sinistra. - Ma la conclusione principale alla quale siamo arrivati nella nostra valutazione non aveva a che vedere con questi aspetti, diciamo, tattici, ma con qualcosa di fondamentale: il responsabile del nostro dolore, delle ingiustizie, disprezzo, soprusi e colpi con i quali viviamo, è un sistema economico, politico, sociale ed ideologico, il sistema capitalista. Il passo successivo del neozapatismo doveva segnalare chiaramente il responsabile, non solo del vilipendio dei diritti e della cultura indigena, ma del vilipendio dei diritti e dello sfruttamento della grande maggioranza della popolazione in Messico. Cioè, avrebbe dovuto essere un'iniziativa anti-sistemica. Prima di questo, benché tendenzialmente tutte le iniziative dell'EZLN fossero anti-sistemiche, non era segnalato chiaramente. La mobilitazione intorno ai diritti e cultura indigena era avvenuta dentro il sistema, perfino con l'intenzione di costruire interlocuzione ed uno spazio giuridico dentro la legalità.
Definire il capitalismo come il responsabile ed il nemico portava con sé un'altra conclusione: dovevamo andare oltre la lotta indigena. Non solo nelle dichiarazioni e nei propositi, anche nell'organizzazione.
C'era bisogno, c'è bisogno, abbiamo pensato, pensiamo, di un movimento che unisca le lotte contro il sistema che ci deruba, ci sfrutta, ci reprime e ci disprezza in quanto indigeni. E non solo noi come indigeni, ma milioni che non sono indigeni: operai, contadini, impiegati, piccoli commercianti, ambulanti, lavoratrici e lavoratori del sesso, disoccupati, emigranti, sottoccupati, lavoratrici e lavoratori della strada, omosessuali, lesbiche, trans, donne, giovani, bambin@ ed anzian@.
Nella storia della vita pubblica dell'EZLN avevamo conosciuto altre organizzazioni e popoli indios e ci eravamo rapportati con loro con fortuna. Il Congresso Nazionale Indigeno ci aveva permesso non solo di conoscere ed imparare dalle lotte e processi di autonomia che i popoli indios stavano portando avanti, avevamo anche imparato a rapportarci a loro con rispetto.
Ma avevamo conosciuto anche organizzazioni, collettivi e gruppi politici e culturali con una caratteristica chiaramente anticapitalista e di sinistra. Nei loro riguardi avevamo mantenuto un atteggiamento di sfiducia, distanza e scetticismo. Il rapporto era stato, soprattutto, un continuo non incontrarsi… da entrambe le parti.
Riconoscendo il sistema capitalista come responsabile del dolore indigeno, l'EZLN doveva ammettere che non solo a noi procurava quel dolore. C'erano, ci sono, quest@ altr@ che abbiamo incontrato durante tutti questi 12 anni. Riconoscere la loro esistenza era riconoscere la loro storia. Ovvero, nessuna di quelle organizzazioni, gruppi e collettivi era "nato" con l'EZLN, né su suo esempio, né alla sua ombra, né sotto la sua copertura. Erano, sono, raggruppamenti con una storia propria di lotta e dignità. Un'iniziativa antisistema capitalista doveva non solo prenderli in considerazione, ma prevedere un rapporto onesto con loro, cioè, un rapporto rispettoso.
Le/i compagne/i del Congresso Nazionale Indigeno ci avevano insegnato che riconoscere storie, modi ed ambiti è la base per il rispetto. Cosicché abbiamo pensato che fosse possibile proporre questo ad altre organizzazioni, gruppi e collettivi anticapitalisti. La nuova iniziativa doveva proporsi la costruzione di coincidenze ed alleanze con quest@ altr@, senza che ciò significasse unità organica o egemonia da parte loro o dell'EZLN.

6.- Guardare in alto… quello che non si dice. - Come avanzava là in alto la lotta per la poltrona presidenziale, era sempre più chiaro per noi che non si toccava la cosa fondamentale: il modello economico. Ovvero, il sistema che subiamo in quanto popoli indios e come messicane/i, non veniva affrontato da nessuna proposta di chi si stava disputando l'alto, né dal PRI, né dal PAN, né dal PRD.
Come è stato segnalato, non solo da noi, la proposta presuntamente di "sinistra" (quella del PRD in generale e quella di AMLO in particolare) non era né è tale. Era ed è un progetto di amministrazione della crisi, che assicura profitti ai grandi proprietari e controlla lo scontento sociale con aiuti economici, cooptazione di dirigenti e di movimenti, minacce e repressione. Dall'arrivo di Cárdenas Solórzano al governo della capitale, poi con Rosario Robles e dopo con López Obrador ed Alejandro Encinas, Città del Messico era ed è governata come lo era con il PRI, ma ora sotto la bandiera del PRD. È cambiato il partito ma non la politica.
Ma AMLO aveva, ed ha, quello che nessuno dei suoi predecessori aveva: carisma e capacità. Se prima Cárdenas aveva usato il governo della città come trampolino di lancio per la presidenza, così anche López Obrador, ma con maggiore perizia e fortuna dell'ingegnere. Il governo di Vicente Fox, con le sue scempiaggini, è diventato il principale promotore e pubblicista della candidatura del perredista. Secondo le nostre valutazioni, AMLO avrebbe vinto le elezioni a presidente della Repubblica.
E non ci siamo sbagliati. López Obrador ha ottenuto il maggior numero di voti tra coloro che si sono disputati la presidenza. Anche se non con l'ampiezza prevista, il suo vantaggio era chiaro e decisivo.
Dove ci siamo sbagliati è stato nel pensare che il ricorso alla frode elettorale fosse ormai cosa del passato. Di questo parleremo più avanti.
Proseguendo con la nostra analisi, l'arrivo di AMLO e della sua squadra (formata da veri salinisti sfacciati o svergognati, oltre ad una turba di persone vili e subdole) alla presidenza della Repubblica avrebbe significato l'arrivo di un governo che, apparentato alla sinistra, avrebbe agito come un governo di destra (tale e quale come fece, e fa, nel governo del DF). Inoltre, sarebbe arrivato con legittimità, simpatia e popolarità. Ma niente di essenziale del modello economico sarebbe stato toccato. Nelle parole di AMLO e della sua squadra: "le politiche macroeconomiche si manterranno".
Come quasi nessuno dice, le "politiche macroeconomiche" significano aumento di sfruttamento, distruzione della previdenza sociale, precarizzazione del lavoro, esproprio di terre ejidali e comunali, aumento dell'emigrazione negli Stati Uniti, distruzione della storia e della cultura, repressione dello scontento popolare… e privatizzazione del petrolio, dell'industria elettrica e della totalità delle risorse naturali (che, nel discorso lopezobradorista, si mascherano di "coinversione").
La politica “sociale” (gli “analisti” sostenitori di AMLO “dimenticano”, un’altra volta, le grandi similitudini con quella “solidarietà” di Carlos Salinas de Gortari – "l'innominabile" rinomato nella squadra di López Obrador) della proposta perredista, ci dicevano, sarebbe stata possibile riducendo la spesa dell'apparato governativo ed eliminando, (già!) la corruzione. Il risparmio ottenuto sarebbe servito per l'aiuto ai settori "più vulnerabili" (anziani e madri nubili) e per appoggiare le scienze, la cultura e l'arte.
Abbiamo quindi pensato: vince AMLO la presidenza con legittimità e l'appoggio dei grandi imprenditori, oltre al sostegno incondizionato dell'intellighenzia progressista; prosegue il processo di distruzione della nostra Patria (ma con l'alibi di essere una distruzione "di sinistra"); e qualsiasi opposizione o resistenza sarà classificata come "promossa dalla destra, al servizio della destra, settaria, ultra, infantile, alleata di Martha Sahagún (allora era Martita che "suonava" come precandidata del PAN - l'etichetta direbbe "alleato di Calderón") e bla, bla, bla", repressa (come il movimento studentesco del 1999-2000; il popolo di San Salvador Atenco - ricordiamo che tutto inizia col perredista presidente municipale di Texcoco - i deputati del PRD nello Stato del Messico, che oggi chiedono la libertà de@ prigionier@, in quel momento hanno salutato ed appoggiato la repressione poliziesca -; e i/le giovani repress@ dal governo perredista di quel "difensore del diritto della libertà di espressione", Alejandro Encinas, paradossalmente, per aver bloccato una strada mentre chiedevano libertà e giustizia per Atenco); aggredita (come le basi di appoggio zapatiste a Zinacantán); o calunniata, perseguita e demonizzata (come l'Altra Campagna e l'EZLN).
Ma l'illusione sarebbe finita nel momento in cui si sarebbe visto che niente era cambiato per quell@ in basso. Allora sarebbe giunta una tappa di scoraggiamento, disperazione e delusione, cioè, il brodo di coltura del fascismo.
Per quel momento sarebbe stata necessaria un'alternativa organizzativa di sinistra. Secondo il nostro calcolo, nei primi 3 anni di governo si sarebbe definita la vera natura del cosiddetto "Progetto Alternativo di Nazione".
La nostra iniziativa doveva prendere in considerazione tutto questo e prepararsi per andare avanti avendo tutto contro (caricature comprese) per vari anni, prima di diventare un'opzione reale, di sinistra ed anticapitalista.

7. - Che cosa seguiva? La Sesta. - Per la fine del 2002, il progetto che poi sarebbe stato noto come la Sesta Dichiarazione della Selva Lacandona era abbozzato a grandi tratti: una nuova iniziativa politica, civile e pacifica; anticapitalista, che non solo non cercasse l'interlocuzione con i politici, ma li criticasse apertamente e senza considerazione; che permettesse il contatto diretto tra l'EZLN e le/gli altr@ del basso; che li ascoltasse; che privilegiasse il rapporto con la gente umile e semplice, che permettesse l'alleanza con organizzazioni, gruppi e collettivi con lo stesso pensiero; che fosse di ampio respiro; che si preparasse per andare avanti avendo tutto contro (compreso il settore progressista di artisti, scienziati ed intellettuali) e disposta ad affrontare un governo che godesse di legittimità. Insomma: guardare, ascoltare, parlare, camminare, lottare, in basso… e a sinistra.
Nel gennaio del 2003, decine di migliaia di zapatisti "presero" la città di San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Machete (in onore alle/ai ribelli di Atenco) e bastoni di ocote che ardevano brillarono ed illuminarono la piazza centrale dell'antica Jovel. Parlò la direzione zapatista. Tra loro, il Comandante Tacho avvertì chi puntava sulla smemoratezza, il cinismo e la convenienza: “Si sbaglia, sí c’è un’altra cosa”.
In quel momento, ancora nella penombra dell’alba, la Sesta Dichiarazione cominciava a camminare…
(Continua…)

Per il Comitato Clandestino Rivoluzionario Indigeno - Comando Generale dell’EZLN e Commissione Sesta

Subcomandante Insurgente Marcos


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