Sombra y Luz

Discurso de agradecimiento por el territorio y el cosmos.

Levanta el vuelo y leva mi viento paloma.
Descuida que tu gavilán se encargara de tus huevos para empollar
Por que largo será nuestro volar
Por el bien de nuestros hijos e hijas un mundo mejor heredaran


En nombre de los 5 caracoles y de las JBG de los pueblos en resistencia y rebeldía, bases de apoyo del EZLN, decimos nuestra palabra en este encuentro de “Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo”, que ya hemos realizado.
Nosotros y nosotros los zapatistas nos quedamos con tantas preguntas por decirles por preguntar para escuchar de ustedes la palabra. Pero pensamos entonces que a estas preguntas, las respuestas se caminan en el campo de la acción. Ahí donde nuestras trincheras, donde esta la razón, convirtamos la apatía en la otra educación. Rompamos ya ese modelo neoliberal educativo en México y en el mundo.
Vayamos hasta la raíz, para borrar la idea de la excelencia y en esta escala de 9 o 10 como la calificación innovadora, que nonos preocupe y ocupe el titulo o la academia.
Construyamos con la otra educación, la universidad publica, gratuita y autónoma.
La excelencia no existe !como ya levantamos la mirada vemos que de aquí y allá tenemos grandes artistas, médicos y medicas, grandes maestros y maestras!
¡Si existe entonces la Sabiduría y el Conocimiento!
Y estos, están en el caminar de todos y todas en el pueblo, en el corazón.
A todos nuestros artistas pensamos que nos son de excelencia no tienen titulo no calificación y eso si y como ustedes estudiamos practicando.
Cuando llegamos a un fin (que no es el del encuentro por que ya vamos a clausurar) es por que entonces hubo, hay y ahí es cuando llegamos y alcanzamos un fin, o sea no la culminación de algo; hemos llegado en este mar se sueños de esperanzas y de realidades.
Ya inicia desde abajo con los pueblos indignas de todos los mundos. Del campo y de la ciudad la construcción de una globalización de una globalización de Rebeldía y por la humanidad.
Es la unión de gritar todos juntos “La indignación y la rebeldía se globaliza cada día
Hermanos y hermanas presentes: ¡Por nuestros presos y presas políticas LIBERTAD!... ¡LIBERTAD!
Ya ves compañero Ignacio del Valle, de los presos en San Salvador Atenco de el asamblea Popular de Oaxaca (APPO) , de la voz del Amate , de Mariana Selvas y de Magdalena García
¡No están solos, no están solos!
¡No están solos, no están solas!
Ustedes son dinos y rebeldes, no se rinden ni se venden.
Hoy mas que agradecer es digno es rebelde y e justo decir: Gracias primero por señalar de manera constructiva algunos de nuestros errores, gracias a ellos nos enseñan a ser mejores somos espejo para mirar y mirarse. Gracias hermanos gracias hermanas gracias pueblo colectivo y organización.
Gracias hermanos y hermanas de los países de : Asia , Europa, Oceanía, América y los 47 países, gracias y mas a nuestros hermanos y compañeros del Congreso Nacional Indígena , por ser lo que hacen....nos enseñan ¡!! Gracias Oventic caracol Resistencia y rebeldía por la humanidad, por el techo, cobijo y alimento.
De manera especial gracias hermanos compañeros y compañeras en la Otra y desde sus lugares y en pie de lucha, caminaron, cobijaron y cuidaron a nuestro Sup. Comandante Insurgente Marcos, en el primero recorrido por toda nuestra patria mexicana siendo la Comisión Sexta.
Gracias medios de comunicación alternativos, por otra comunicación y por otra arte.
Gracias compañeros y compañeras dela radio y de la relatoría, gracias MAREZ, gracias JBG, gracias comandantes y comandantas por su ejemplo de mandar obedeciendo.
Gracias insurgentas e insurgentes guerreros combatientes de nuestro Ejercito Zapatista de Liberación Nacional.
Gracias a nuestras compañeras y compañeros caídos, que gracias a ustedes estamos escribiendo con sudor, dolor y sangre, esta digna historia, pero es y será para el bien de nuestro hijos y de las generaciones.
Caminamos y caminemos en espiral marcando el camino, para que otros los sigan. Nos escuchemos todas y todos desde la cocha del corazón; en ese espacio sagrado, con esa mirada y esa voz, nos hablamos en julio en México en Chiapas en los 5 caracoles oen cualquier parte de nuestro planeta tierra.
“!por nuestro presos!
¡Por nuestros caídos¡
¡por la Paz y por la Humanidad!
¡Por ser siempre jóvenes y jóvenes de nuestro corazón y en la lucha por ser rebeldes con causa!
¡No morirá la flor de la palabra¡
¡muchas gracias!
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Discorso di ringraziamento per il territorio ed il cosmo.

Alzati in volo e salpa
al mio vento colomba.
Dimentica che il tuo sparviero si occuperà di
covare le tue uova
Perchè lungo sarà il nostro volo
Per il loro bene, i nostri figli e le nostre figlie erediteranno un mondo migliore.

A nome dei 5 caracoles e delle JBG dei popoli in resistenza e ribellione, basi d'appoggio zapatiste dell'EZLN, diciamo la nostra parola in questo incontro dei "Popoli Zapatisti con i Popoli del Mondo", che già va a concludersi.
Noi donne e uomini zapatisti abbiamo ancora molte domande da farvi per chiedere e per ascoltare la vostra parola. Pensiamo però che le risposte a queste domande camminano nel campo dell'azione. Là dove sono le nostre trincee, dove si trova la ragione, dobbiamo convertire l'apatia in un'educazione altra. Dobbiamo rompere da subito questo modello di educazione neoliberista in Messico e nel mondo.
Dobbiamo andare fino alla radice, per cancellare l'idea dell'eccellenza e di questi voti, i nove ed i dieci, come fossero nuove qualifiche; non deve impegnarci né preoccuparci il titolo o l’università.
Con una educazione altra dobbiamo costruire un'università pubblica, gratuita e autonoma.
L'eccellenza non esiste. basta alzare lo sguardo e vediamo subito che qui e là ci sono uomini e donne che sono grandi artisti, medici e insegnanti!
Quindi esistono la Saggezza e la Conoscenza!
E queste si trovano nel cammino di tutti e tutte le genti del popolo, nel cuore.
Quando arriviamo ad una conclusione (che non è quella dell'incontro, perché già lo stiamo concludendo) è perché allora c'è già stata, c'è già, ed è lì che appunto raggiungiamo ed otteniamo il nostro scopo: non al culmine di qualcosa, ma quando siamo approdati in questo mare di sogni, di speranze e di realtà.
Sta già cominciando, in basso, con i popoli di tutti i mondi, dalla campagna alla città, la costruzione di una globalizzazione di Ribellione e per l'umanità.
È l'unità del gridare tutti insieme:
"L'indignazione e la ribellione si globalizzano ogni giorno di più".
Fratelli e sorelle qui presenti:
Per i nostri detenuti politici, uomini e donne... LIBERTÀ...LIBERTÀ!
Ascolta compagno Ignacio del Valle, ascoltate arrestati a San Salvador Atenco e dell'Assemblea Popolare di Oaxaca (APPO), della voce del Amate, Mariana Selvas e Magdalena García.
Non siete soli, non siete sole!
Non siete soli, non siete sole!
Voi siete degni e ribelli, non vi arrendete e non vi vendete.
Oggi è più che giusto, degno e ribelle ringraziare. Dire grazie, prima di tutto per averci indicato in modo costruttivo alcuni dei nostri errori. Grazie a queste correzioni ci insegnate come essere migliori: siamo lo specchio per guardare e guardarci. Grazie fratelli, grazie sorelle, grazie popolo, collettivo, organizzazione.
Grazie ai fratelli e sorelle dei 47 paesi di Asia, Europa, Oceania, America. Grazie ancora ai nostri fratelli e compagni del Congresso Nazionale Indigeno per essere quello che fanno... ci insegnate!! Grazie ad Oventic, caracol di Resistenza e Ribellione per l'umanità, per il tetto, il riparo e il nutrimento.
In modo speciale grazie ai fratelli, compagni e compagne, de la Otra che dai loro posti di lotta ci avete accompagnato, ci avete riparato e vi siete presi cura del nostro Sub Comandante Insurgente Marcos, durante il primo giro attraverso tutta la nostra patria messicana della Sesta Commissione.
Grazie ai mezzi di comunicazione alternativi, per la comunicazione e l'arte altre.
Grazie ai compagni e alle compagne della radio e delle commissioni, grazie ai MAREZ, grazie alle JBG, grazie ai comandantes ed alle comandantas, per essere l’esempio del comandare obbedendo.
Grazie agli insurgentes e alle insurgentas, guerrieri combattenti del nostro Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale.
Grazie alle nostre compagne e ai nostri compagni morti, perché grazie a voi stiamo scrivendo questa degna storia con sudore, dolore e sangue, che è e sarà per il bene dei nostri figli e delle future generazioni.
Camminiamo e cammineremo a forma di spirale, segnando il percorso perché altri lo seguano. Dobbiamo ascoltarci fra tutte e tutti dalla conchiglia del cuore; in questo spazio sacro, con questo sguardo e con questa voce, ci parleremo a luglio in Chiapas, Messico, nei 5 caracoles o in qualsiasi parte del nostro pianeta terra.
Per i nostri detenuti!
Per i nostri morti!
Per la Pace e l'Umanità!
Per essere sempre giovani e giovani nel nostro cuore e per essere ribelli a ragione nella lotta!
Non morirà il fiore della parola!
Molte grazie!

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DE LA SOMBRA A LA LUZ…

Hermosillo, Sonora, México.
Queremos agradecer a quienes organizan estas “Horas de Junio” la oportunidad de encontrarlos y encontrarnos con este hombre que ha sabido resolver el dilema entre las letras y la lucha de la mejor forma, es decir, enarbolando ambas: Ernesto Cardenal.
Valgan estas palabras como homenaje a su vida y compromiso y, sobre todo, a la generosa mirada que este hombre ha dado a los pueblos indios de Nicaragua y de esa gran herida que nos duele y que se llama América Latina.
Y traigo también a este saludo a quien, como Ernesto Cardenal, puso la palabra en medio de la batalla por la libertad de nuestros pueblos latinoamericanos, José Martí. Y parafraseándolo, traigo y cultivo una rosa blanca, en junio como enero, para el amigo sincero a quien doy mi mano franca. De los zapatistas para usted, don Ernesto.
Y traigo también, de la otra esquina de nuestro México, del sureste, la otra flor que cultivamos: la flor de la palabra…
Alguna vez me contaron Los Vigilantes, nuestros guardianes, que cada tanto la madrugada se convierte en árbol. Y me contaron que en sus nocturnas ramas cuelgan, como estrellas a punto de desprenderse, historias y leyendas terribles y maravillosas.
Y me contaron que, cuando la madrugada es árbol, el cielo se acerca tanto al suelo que es posible, con sólo alargar el brazo, tocar sus secretos más escondidos y asomarse a otros mundos que ni siquiera han sido soñados o nombrados.
Y me dijeron que, en esa madrugada, la luz no tiene entrada, que sólo la sombra puede adentrarse en ese territorio y tomar, como si de frutos se tratara, las narraciones que memoria serán para quienes somos el color que somos de la tierra.
Y hay ahí historias llenas de luz, tesoros hechos palabras, alegrías que revientan y todo lo manchan con sus colores. Pero hay también dolores, heridas que no cierran, tristezas que sólo se alivian, y que nunca se curan, en palabras.
De la afiebrada cosecha de esa madrugada, traigo nuestra historia de siempre, una historia de dolor y de esperanza…
Y ahí nomás, sobresaliendo de la alforja de Sombra, se asoma la punta de una flecha. Con cuidado la tomo y el afilado vértice, palabra se hace en el “Vícam” de la lengua del Yaqui…
Hace apenas unas horas, saliendo de Vícam, cruzamos a un lado del cerro de “Boca Abierta”, una de las puertas del asediado territorio de la tribu Yaqui en Sonora.
Tal vez la luna había empezado temprano su caminar, porque cuando su luz me flanqueó, ya llevaba levantadas varias cuartas desde el horizonte. Su luz llena dibujaba perfectamente la silueta del cerro que, desde hace unas semanas, grita un llamado para todos los pueblos indios del continente americano: el Encuentro Continental de los Pueblos Indios, en octubre próximo.
Una herida de luz”, pensé cuando miraba a quien una leyenda indígena del noroeste de México definió como el amor imposible de Coyote, el creador primero. Recordé entonces una anécdota que me fue referida por Elías Contreras, luego de uno de sus viajes por los rincones del México de abajo.
Ustedes no están para saberlo pero para eso estoy acá, para decirles que Elías Contreras es, o era, según el caso o cosa, Comisión de Investigación del EZLN. Es decir, era, o es, algo así como lo que ustedes llaman “detective”.
Tiempo atrás, en otra luna como la que se abre en estas Horas de Junio, Elías Contreras le contó a su amor imposible, la Magdalena, su personal versión de la historia de la luna…
Cuentan, dijo Elías Contreras, que muchos calendarios atrás, cuando ni los días, ni las horas tenían nombre y número, el cielo vivía muy cerca, al mismo nivel y enfrente del suelo. Que los hombres y mujeres caminaban por un largo sendero flanqueado por astros y plantas; que en veces, por entre las mazorcas de maíz de la cosecha, se podía encontrar alguna estrella errante, o alguno que otro planeta extraviado fuera de su órbita.
Aquellos hombres y mujeres no hacían mucha bulla cuando encontraban esos pedazos de cielo, y eran los niños quienes, después de jugar un rato, devolvían a su lugar las luces caídas.
Llegó entonces otro tiempo, el de arriba, el del mandón, el del dinero. Y el miedo repartió, y el terror sembró y muerte cosechó. Temeroso, pensó el cielo que arriba debía de estar y apartarse de la tierra, donde el mandón mandaba y destruía. Subió más y más y techo se hizo, lejano, inalcanzable. Pero, para no olvidar y tener siempre presente cómo debía ser el mundo, el cielo pidió al Yaqui que le llevara el apunte de la historia y que en la piel le prendiera una señal, una promesa, un compromiso.
Pero el cielo más y más se alejaba, y ya no estaban a la mano ni su piel ni sus luces. Tendió entonces el Yaqui su arco mayor y con una flecha trató de lazar al cielo y que más alto no subiera. Pero el cielo ya llevaba camino y más lejos se iba. Pero el Yaqui era fuerte, y fuertes su arco y su flecha. Y alcanzó la punta de la flecha a herir la piel aún nueva del cielo. No pudo detenerlo, no. Pero el cielo le dijo al Yaqui que no dejaría que esa herida cerrara por completo, que abierta y viva la tendría para recordar así el tiempo en que el mundo estaba cabal y los niños jugaban con granos de maíz y con estrellas.
Por eso nuestros más sabedores también llaman al Yaqui “El Recordador”, y es la luna obra de su flecha, lanzada entonces para ser memoria.
Por eso, dijo Elías Contreras, la luna es una herida de luz en el cielo, una lastimadura que cicatriza un tanto y de nuevo se vuelve a abrir. Y entonces cuentan que, cuando la luna está plena, la herida sangra de tal forma, que su luz alcanza a diluir la sombra que en el recuerdo vive.
Según esta versión de Elías Contreras, pensé, la herida fue hecha al cielo por alguno de los primeros Vigilantes, los guardianes de la tierra. Y pienso que Vícam, cuyo significado en lengua Yaqui es “punta de flecha”, nos recuerda la tenaz dignidad de este pueblo, no sólo para resistir las agresiones que ha sufrido desde que el dinero mandón se hizo en estas tierras, también para desafiar al cielo para que no olvide, para que tenga memoria.
Y traigo a estas Horas de Junio, a Vícam, a esta punta de flecha en la que se concentrará la resistencia y rebeldía de cientos de pueblos, tribus y naciones indias, desde Alaska hasta Tierra de Fuego, desde el Esquimal hasta el Mapuche. Y pienso que qué bueno que es este cielo del noroeste, esta luna y esta hora de junio quienes abren el oído y la mirada para de otra forma ver y oír al Yaqui. Para que Coyote vuelva a alimentar la esperanza de encontrar y ser encontrado por la herida que el amor y la distancia abrieron en la larga noche de los 500 años. Para hacernos eco del clamor del Yaqui, del Seri, del Mayo, del Pima, del Od´ham, y se escuche el canto que anuncia que el mundo deberá ser puesto de cabeza, “vuelteado” decimos los zapatistas, para que quede cabal y deje ya de ser una vergüenza o un oprobio el ser indígena o mujer o anciano o niño o diferente, en fin, para que el mundo sea un lugar de encuentro y no más un infierno con muchas traducciones.
Más allá, otra leyenda encontrada en estas horas de Junio, algo de magia asoma. Una carta parece, para una luz, de una sombra…

Señora tan no mía,
lea con mucha atención y cuide que nadie, absolutamente nadie, descubra el secreto que ahora le revelo…
Había una vez, en tierras entonces lejanas y sin embargo hoy cercanas, una ignorada raza de magos. En el exterior eran como cualquier otra raza: había hombres, mujeres, niños y ancianos; habían amores y desamores, odios y rencores, noblezas y bajezas, en fin, lo que puede haber y hay en cualquier raza. Tal vez así entienda porque digo que era “ignorada”, es decir, “desapercibida”, pero no por qué digo “de magos”. Ahora lo sabrá.
Resulta que las personas de esta raza tenían extrañas habilidades. Podían hacer, por ejemplo, que una sombra se olvidara de quien la proyectaba y anduviera por sí sola. Claro que esto sólo podía causar problemas. Imagine, por ejemplo, la desesperación de alguna señora que está horas y horas tallando el piso para eliminar una gran mancha y resulta que no, que no era una mancha sino una sombra dormida que ahora, es cierto, está más que despierta, cosa que se puede apreciar por la velocidad con la que se escapa por la ventana mientras la señora la persigue blandiendo, furibunda, escoba, cubeta, trapeador y un número indefinido de botellas de limpiadores de todas las marcas que garantizan remover las manchas más difíciles, pero de sombras pues ni hablar.
No sólo ese tipo de problemas causaban las sombras. En veces les daba por recostarse a descansar, apoyadas en las ventanas de la casa de una persona muuuy ocupada y muuuy importante. Si lo hacían cuando el sol de mediodía golpeaba como tambor enloquecido las paredes de la casa, era algo que se agradecía, y la persona muy importante y muy ocupada dedicaba unos segundos a sonreír, e inmediatamente continuaba con sus labores que, sobra decirlo, eran muuuy importantes. Pero si las sombras se recostaban sobre las ventanas antes de que amaneciera y se quedaban dormidas hasta bien entrada la mañana… ¡el acabose! Porque resulta que la persona muy importante y muy ocupada se despertaba, eso sí, temprano, como corresponde a toda persona importante y ocupada, pero veía que todo seguía oscuro, así que pensaba que aún era de noche y se volvía dormir. Esto se repetía una y otra vez, hasta que las sombras se iban y resulta que ¿ya viste la hora que es? y las carreras y las maldiciones, y ya se imaginará…
Por si fuera poco, las sombras también le traían problemas a las parejas.
Ahí tiene, por ejemplo, que una pareja siente que ya estuvo bueno de miradas lánguidas y tiernas, que a ella él le gusta, que a él ella le gusta, y que deciden que, bueno, por qué no degustarse mutuamente (qué, dicho sea de paso, es mucho mejor que “disgustarse mutuamente”), y ahí van buscando un rincón oscuro y discreto, y lo encuentran, y entonces las manos ya no tocan sólo las manos, y los labios siguen rumbos extraviados, y los suspiros ya parecen huracanes, y las humedades desatadas presagian tormenta y, justo cuando los relámpagos se inician en los vientres de ambos, se escucha… ¡un aplauso!
Sí, un aplauso, tímido, es cierto, pero un aplauso. Los amantes se detienen y buscan a los lados y nada. Entonces una vocecilla dice: “¡arrrroz con leche!, continúen por favor, realmente estoy aprendiendo cosas nuevas”
Sí, acertó, la voz era de una sombra, una sombra a la que los amantes habían confundido con un rincón oscuro y discreto.
Por supuesto que los amantes se vistieron como pudieron y salieron rápidamente, buscando lugares más solitarios para lloverse.
¿Cómo ve?
Y no crea que la cosa se solucionaba dando algunos zapatazos y patadas, buscando que algún movimiento nos dijera si era un rincón oscuro y discreto o una sombra libidinosa emboscada. No, había sombras con la piel muy dura…
En fin, éstos son sólo algunos de los problemas que causaban las sombras sueltas. Estoy seguro que ya se imaginará los otros.
Pero bueno, esta raza de magos también tenía muchas otras habilidades, las cuales le iré contando más adelante. Ahora quiero detenerme en una en especial, una que, se rumora, fue la causa de que está raza de magos desapareciera.
Se trata de la habilidad de ver al través de los ojos. Quiero decir, las personas de esta raza, cuando miraban a alguien la miraban adentro. Sí, si ellos miraban a alguien a los ojos, podían ver lo que tenía dentro, tocarlo. Y no me refiero a ver ese desorden de tripas y flujos que es el cuerpo, me refiero a ver lo que la gente era realmente.
No se necesita mucha imaginación para suponer que esa habilidad bien podría convertirse en una maldición.
Y hablo de que esta habilidad hacía inútiles todos los cosméticos (con la consiguiente quiebra de una importante área de la industria químico-farmacéutica, editorial, radiotelecomunicaciones, y anexas), las modas en el vestir (con la consiguiente quiebra de la industria textil, editorial, radiotelecomunicaciones y anexas), las joyas (con la consiguiente quiebra de la industria minero metalúrgica, editorial, radiotelecomunicaciones y anexas), los diferentes modelos de zapatos (con la consiguiente quiebra de etcétera). Es decir, esta raza podía ver y tocar a las personas como eran realmente, y no hay cosmético, ni moda, ni joya que pueda cambiar eso.
En fin, algunos dicen que fue por razones económicas, que los grandes capos de la industria presionaron muy fuerte; otros dicen que fue por razones prácticas, que a la gente no le gustaba ver las cosas como eran realmente; otros dicen que fueron los abogados los que promovieron un amparo primero, luego un recurso de interposición, luego una controversia constitucional y luego se mocharon con el agente, con el ministerio público, con la suprema corte y con dios (para que no hubiera posibilidad alguna de recurrir “a instancias superiores”), bueno, el caso es que esta raza de magos renunció propositivamente a su habilidad (o maldición, según se le vea) de ver y mirar tocando.
Pasó el tiempo y, sin esa habilidad, los magos fueron perdiendo sus otras habilidades. La industria de cosméticos, del vestido, del calzado, de joyería, y anexas se fueron a las nubes y alcanzaron altos niveles de prosperidad (lo que quiere decir que pocos se enriquecieron mucho, y muchos se empobrecieron mucho).
Todo hubiera quedado ahí, en una anécdota que terminaría por perderse en alguna hoja de algún libro que no tardaría en ser quemado. Pero no.
Resulta que una sombra, de ésas que molestaban a las señoras que hacían la limpieza, de ésas que aprendían de los amantes, de ésas que exasperaban a las personas muy importantes y muy ocupadas, una sombra aprendió ésa y otras habilidades de la raza de magos.
Así que me presento formalmente: soy Sombra, el último mago, y estoy aquí porque necesito verla y mirarla tocándola, porque necesito cobijar sus suspiros, porque quiero alargar la noche donde aún es de día; porque tengo que aprender de usted la magia mejor, la que en su mirada brilla, la que esconde en algún lugar de su cuerpo. Soy el último mago, y he de recorrer todo su cuerpo, todo, todo hasta encontrarla, hasta encontrarme.
Déme pues su venia, señora mía, que yo sabré ser sombra de su luz.
Vale. Sombra, el guerrero
."

Dejo la carta, y aún en la Sombra de la madrugada, una llave encuentro en el morral de la memoria.
Dije llave pero digo también puente. Porque el Viejo Antonio, aquel guerrero maya que conocí en las montañas del sureste mexicano, fue también un puente al pensamiento y modo de los indígenas que después pondrían, en su piel y en sus sueños, el nombre de “zapatistas”.
Como seguramente no sabrán, el español que se habla en nuestras comunidades tiene muchos giros, variantes y mezclas que, más que con las lenguas de raíz maya que se hablan en las montañas del sureste mexicano, tienen qué ver con una concepción del mundo “muy otra”, es decir, muy zapatista.
Así que si el nombre de la historia que les voy a contar suena muy otro, aún en su obviedad, les ruego ser generosos y tolerantes, pues las palabras zapatistas suelen abrir, con su paso propio, el camino que habrán de andar. Porque, para decir “subversión”, nosotros decimos “vueltación”.
Así que ésta es, como recuerdo que me fue narrada por el Viejo Antonio,…

LA HISTORIA DE LA VUELTACIÓN.

Contaba el Viejo Antonio que, en algún momento de la historia de la humanidad, el rico engañó a todos y, con oro, construyó un gran espejo y lo puso frente al mundo.
No recuerdo ahora si la instalación del espejo fue anterior, posterior o simultánea a la instalación del robo, la explotación, la represión y el desprecio como sinónimos de una “civilización” que se impuso a sangre, fuego y lodo sobre los pueblos indios del Continente Americano. En todo caso, no importa para esta historia que ahora les cuento.
Así que el gran espejo de oro, puesto que espejo era, presentaba todo invertido: lo que estaba arriba, aparecía abajo; la mentira semejaba verdad, el malo simulaba bondad, y la injusticia aparecía vestida con el ropaje de la perpetuidad y lo irremediable.
Tal vez por el poderoso brillo, tal vez por la novedad, tal vez por la pereza en el pensamiento, tal vez por todo eso, los hombres y mujeres dejaron de mirar bajo y levantaron la mirada mientras bajaban la sabiduría.
Obligados de cualquier forma a mirar hacia arriba, contaba el Viejo Antonio, los hombres y mujeres pensaron que el reflejo que veían era la realidad, y creyeron que nada podría cambiar eso. Porque en el mundo de arriba, el del espejo de oro, no sólo se ponía de revés todo lo que había estado cabal, también se presentaba como si siempre hubiera sido así y nunca fuera a cambiar.
Fue así que, por obra del espejo impuesto, vinieron sobre nuestras tierras dioses y gobiernos, todos falsos, todos ilegítimos, todos mandones, todos injustos, todos de arriba.
Los dioses primeros, los que crearon el mundo, en otro lado andaban. Tal vez fue por eso que no muy se dieron cuenta de lo que había pasado. Y cuando regresaron, ellos y ellas mismos empezaron a creer que no ellas y ellos eran los primeros y los creadores, sino que el mundo se había echado a andar por el soplo mágico del dios del dinero.
Cambiado el rumbo del inicio de los tiempos, el cambio de todo lo demás se dio casi como algo irremediable y fatal. La libertad que hizo al mundo andar sus primeros pasos, esclavitud se hizo y el de arriba se dijo salvador cuando mataba. La tierra, antes la madre y guardiana, fue tratada como enemigo y fue perseguida, torturada, sometida a leyes que no eran las suyas, asesinada al morir el respeto a ella.
Pero los dioses, ellos y ellas, los más primeros, las creadoras, habían sabido desde antes que el tiempo de la desmemoria iba a llegar, y que en ese tiempo, todo sería visto y valorado de revés.
Entonces, en tiempos más anteriores al de la desmemoria, habían encargado a unas mujeres y hombres el trabajo de recordar, de no olvidar, de tener memoria.
Dijo el Viejo Antonio, una madrugada como la que parió este caluroso día, pero hace 20 años y en un mayo gobernado por el sol de medianoche, que estos recordadores, Los Vigilantes, habían aprendido a vueltear las cosas, es decir, a subvertirlas.
Porque la memoria de Los Vigilantes estaba llena de las imágenes primeras y, con ellas como realidad, todo veían y miraban todo. Como si estuvieran soñando, miraban y nombraban las cosas. Y por eso nombraban las cosas como las veían, no como eran. Y, por ejemplo, cuando nombraban la palabra “libertad”, no se referían al frenético engaño de una esclavitud opcional en la forma y la misma en el fondo, sino al hacer digno, al respeto propio, al respeto al otro y al respeto a la tierra, la madre.
Por eso, dijo el Viejo Antonio, cuando Los Vigilantes decían algo, lo nombraban, y entonces empezaban a hacer como si ya fuera realidad lo apenas hecho palabra. Y dijo el Viejo Antonio que no era que las cosas aparecieran así como así, sino que ya estaban y se habían olvidado. Los Vigilantes no crean o inventan, sino que recuerdan y dan voz a la memoria, dijo el Viejo Antonio.
Por eso, cuentan, pudiera pensarse que cuando los zapatistas rompen el reloj de arriba el primero de enero de 1994, no hacen sino comenzar a romper muchas otras cosas, entre ellas la imagen de un país resignado y sumiso frente al tirano. Pero no. No son las cosas lo que rompen, sino el reflejo de las cosas en el espejo de arriba.
Por eso, y esto no lo dijo el Viejo Antonio, sino que lo digo yo con la venia de él y, espero, la de ustedes, la subversión no es mas que un acto de elemental justicia; al “vueltear” las cosas, al voltearlas, al trastornar el orden establecido, al subvertir los calendarios y las geografías, los indígenas zapatistas no hacen sino avisarnos que es abajo donde hay que mirar, que es abajo donde la memoria guarda sus brillos más luminosos, que es abajo donde la eternidad del poderoso apenas es un mal aliento en la larga respiración de la madre tierra.
La “Vueltación” es pues, según el Viejo Antonio, un afán y un deber zapatista y consiste, grosso modo, en voltear lo que está de un modo y ponerlo de otro modo, es decir, en subvertirlo.
En alguna parte de nuestro recorrido por la Otra Geografía de nuestro país, por el México de Abajo, dije que la libertad, al igual que el sexo, era adictiva. Que alguien la probaba y quería más… y más… y ya, porque ya de por sí hace bastante calor como para estarle soplando más al… arrrrroz con leche.
Tal vez. Pero tal vez también habría que agregar que la libertad es contagiosa. Porque en nuestro hacernos compañeras y compañeros con las otras y otros rebeldes, acá abajo, hemos sentido y conocido que cada vez son más quienes levantan como bandera lo que después será viento: la “vueltación” del sistema, es decir, su subversión.
El regreso del mundo a su posición original, plano, sin arriba ni abajo, sin explotadores ni explotados, sin robadores ni robados, sin represores ni reprimidos, sin despreciadores ni despreciados. Un mundo sin capitalistas. Es decir, un mundo sin amos ni patrones.
Cuando los zapatistas terminemos de hacer lo que tenemos que hacer, cuando terminemos con la “vueltación”, el mundo será tan distinto que un día el sol se despertará por la mañana, sorprendido, levantándose desde las tierras del Yaqui, del Seri, del Mayo, del Pima, del Od´ham, y se elevará caminando entonces hacia el oriente, para ir a reposar, con su mejor vestido rojo, en los brazos de la sombra de las montañas del sureste mexicano, donde los muertos que somos esperaremos de nuevo el tiempo de morir de nuevo, para de nuevo vivir…
Vale. Salud y que la “vueltación” se contagie como se me contagia la luz que a mi sombra hiere.

Desde el Noroeste de México.
Subcomandante Insurgente Marcos.

P.D.- Es ya de madrugada, cuando Sombra, el guerrero, con cuidado, como si de tesoros se tratara, va recogiendo de su cuerpo roto los restos de la memoria de una luz. Con cada uno va repitiendo sus conjuros:
Que no me olvide
que a sus ojos les haga falta mi mirada
que su cuerpo incompleto quede sin el mío
que a su corazón le falte mi latido
que ella, cuya grandeza admiro, me admita en el alto vuelo de su sueño


En el cielo de las horas de Junio, la luna es una herida que no duele…
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DALL’OMBRA ALLA LUCE…

Hermosillo, Sonora, Messico
Vogliamo ringraziare chi ha organizzato queste “Horas de Junio”, per averci dato l’opportunità di incontrarvi e incontrare quest'uomo che ha saputo risolvere nel migliore dei modi il dilemma tra le lettere e la lotta, cioè portandole avanti entrambe: Ernesto Cardenal.
Siano queste parole l’omaggio alla sua vita e impegno e, soprattutto, alla generosa attenzione che quest'uomo ha rivolto ai popoli indios del Nicaragua e di questa grande ferita che ci fa male e che si chiama America Latina.
Rivolgo inoltre questo saluto a chi, come Ernesto Cardenal, ha messo la parola in mezzo alla battaglia per la libertà dei nostri popoli latinoamericani, José Martí. E parafrasandolo, porto e coltivo una rosa bianca, a giugno come gennaio, per l’amico sincero al quale do la mia mano franca. Dagli zapatisti per lei, don Ernesto.
E porto anche, dall’altro angolo del nostro Messico, dal sudest, l’altro fiore che coltiviamo: il fiore della parola…
Una volta, I Guardiani, i nostri custodi, mi raccontarono che di tanto in tanto l’alba si trasforma in albero. E mi raccontarono che tra i suoi rami notturni pendono, come stelle sul punto di staccarsi, storie e leggende terribili e meravigliose.
E mi raccontarono che, quando l’alba è albero, il cielo si avvicina talmente al suolo che è possibile, solo allungando il braccio, toccare i suoi segreti più nascosti ed affacciarsi ad altri mondi mai neppure sognati o nominati.
E mi dissero che, in quell’alba, la luce non entra, solo l’ombra può addentrarsi in questo territorio e cogliere, come se si trattasse di frutti, le narrazioni che saranno memoria per noi che siamo del colore della terra.
E lì ci sono storie piene di luce, tesori fatte parole, allegrie che scoppiano e macchiano tutto dei loro colori. Ma ci sono anche dolori, ferite che non si chiudono, tristezze che solo si alleviano, e che mai guariscono, in parole.
Dal raccolto di quest’aurora, porto la nostra storia di sempre, una storia di dolore e di speranza…
Emergendo dalla bisaccia di Ombra, spunta la punta di una freccia. Con attenzione la prendo e la punta affilata si fa parola nel “Vícam” della lingua dello Yaqui…
Solo poche ore fa, uscendo da Vícam, abbiamo incrociato ad un lato del monte di “Boca Abierta”, una delle porte dell’assediato territorio della tribù Yaqui in Sonora.
Forse la luna aveva iniziato presto il suo percorso, perché quando la sua luce mi ha raggiunto, era quasi piena all’orizzonte. La sua luce intensa disegnava perfettamente la sagoma del monte che, da alcune settimane, lancia un grido d’appello a tutti i popoli indios del continente americano: l’Incontro Continentale dei Popoli Indios, ad ottobre prossimo.
Una ferita di luce”, ho pensato mentre guardavo chi una leggenda indigena del nordovest del Messico ha definito l’amore impossibile di Coyote, il primo creatore. Ho ricordato allora un aneddoto che mi ha riferito Elías Contreras, dopo uno dei suoi viaggi per gli angoli del Messico del basso.
Voi non lo sapete, ma per questo sono qui, per dirvi che Elías Contreras è, o era, secondo il caso o cosa, Commissione di Investigazione dell’EZLN. Cioè, era, o è, qualcosa come quello che voi chiamate “detective”.
Tempo addietro, in un’altra luna come quella che si apre in queste Horas de Junio, Elías Contreras raccontò al suo amore impossibile, la Magdalena, la sua personale versione della storia della luna…
Raccontano, disse Elías Contreras, che molti calendari addietro, quando né i giorni, né le ore avevano nome e numero, il cielo era molto vicino, allo stesso livello e davanti al suolo; che gli uomini e le donne camminavano per un lungo sentiero fiancheggiato da astri e piante; che a volte, tra le pannocchie di mais, si poteva trovare qualche stella cadente, o qualche pianeta deviato dalla sua orbita.
Quegli uomini e quelle donne non la facevano tanto lunga quando trovavano questi pezzi di cielo, ed erano i bambini che, dopo averci giocato un momento, rimettevano al loro posto le luci cadute.
Venne poi un altro tempo, quello dell’alto, quello del prepotente, quello del denaro. E la paura si diffuse, seminò il terrore e raccolse morte. Timoroso, il cielo pensò che dovesse stare in alto ed allontanarsi dalla terra, dove il prepotente comandava e distruggeva. Salì sempre più lontano e divenne irraggiungibile. Ma, per non dimenticare ed avere sempre presente come doveva essere il mondo, il cielo chiese allo Yaqui che gli portasse la trascrizione della storia e che gli facesse un segno nella pelle, una promessa, un impegno.
Ma il cielo si allontanava sempre più ed ormai non erano più a portata di mano né la sua pelle né le sue luci. Allora lo Yaqui tese il suo arco più grande e con una freccia tentò di catturare il cielo per non lasciarlo salire più in alto. Il cielo era sempre più lontano, ma lo Yaqui era forte, e forti il suo arco e la sua freccia. E la punta della freccia riuscì a ferire la pelle ancora nuova del cielo, ma non riuscì a fermarlo, no. Il cielo disse allo Yaqui che non avrebbe lasciato che quella ferita si chiudesse completamente, che l’avrebbe tenuta aperta e viva per ricordare così il tempo in cui il mondo era giusto ed i bambini giocavano con i chicchi di mais e con le stelle.
Per questo i nostri saggi chiamano lo Yaqui anche “El Recordador” [colui che ricorda – n.d.t.] e la luna è opera della sua freccia, lanciata allora per essere memoria.
Per questo, disse Elías Contreras, la luna è una ferita di luce nel cielo, una ferita che cicatrizza un po’ e poi torna ad aprirsi. E raccontano che, quando la luna è piena, la ferita sanguina talmente che la sua luce riesce a diluire l’ombra che vive nel ricordo.
Secondo questa versione di Elías Contreras, pensai, la ferita fu fatta al cielo da qualcuno dei primi Guardiani, i custodi della terra. E penso che Vícam, il cui significato in lingua Yaqui è “punta di freccia”, ci ricorda la tenace dignità di questo popolo, non solo nel resistere alle aggressioni che ha subito da quando il denaro è diventato autorità in queste terre, ma anche nello sfidare il cielo affinché non dimentichi, affinché abbia memoria.
E porto in queste Horas de Junio, a Vícam, questa punta di freccia nella quale si concentrerà la resistenza e la ribellione di centinaia di popoli, tribù e nazioni indie, dall’Alaska fino alla Terra del Fuoco, dall’Eschimese fino al Mapuche. E penso che è bello che siano questo cielo del nordovest, questa luna e questa ora di giugno ad aprire l’ascolto e lo sguardo per vedere ed ascoltare lo Yaqui in un altro modo. Affinché Coyote torni ad alimentare la speranza di incontrare ed essere trovato dalla ferita che l’amore e la distanza aprirono nella lunga notte dei 500 anni. Per farci eco del clamore dello Yaqui, del Seri, del Mayo, del Pima, dell’Od´ham, e si ascolti il canto che annuncia che il mondo dovrà essere messo sottosopra, “rivoltato” diciamo noi zapatisti, affinché sia giusto e non sia più una vergogna o un obbrobrio essere indigeno o donna o anziano o bambino o diverso, infine affinché il mondo sia un luogo d’incontro e non più un inferno con molte versioni.
Più in là, un’altra leggenda incontrata in queste Horas de Junio, sembra qualcosa di magico. Sembra una lettera, per una luce, di un’ombra…

Signora non proprio mia,
legga con molta attenzione e si accerti che nessuno, assolutamente nessuno, scopra il segreto che ora le rivelo…
C’era una volta, in terre allora lontane e tuttavia oggi vicine, un’ignota razza di maghi. All’esterno erano come qualsiasi altra razza: c’erano uomini, donne, bambini ed anziani; c’erano amori e disamori, odi e rancori, nobiltà e bassezze, insomma, quello che ci può stare e c’è in qualsiasi razza. Forse così capisce perché dico che era “ignota”, cioè, “inosservata”, ma non perché dico “di maghi”. Ora lo saprà.
Le persone di questa razza avevano strani poteri. Potevano far sì che, per esempio, un’ombra si dimenticasse di chi la proiettava e proseguisse da sola. Chiaramente questo poteva causare solo problemi. Immagini, per esempio, la disperazione di qualche signora che sta ore ed ore a pulire il pavimento per eliminare una grande macchia e risulta poi che non era una macchia, ma un’ombra addormentata che ora, sicuramente, è più che sveglia, cosa che si può vedere dalla velocità con la quale fugge dalla finestra mentre la signora la insegue brandendo, furibonda, scopa, secchio, straccio ed un numero indefinito di bottiglie di detersivi di tutte le marche che garantiscono di rimuovere le macchie più difficili, ma di ombre non se ne parla.
Le ombre provocano non solo questo genere di problemi. A volte si appoggiavano a riposare, appoggiate alle finestre della casa di una persona mooooolto occupata e mooolto importante. Se lo facevano quando il sole di mezzogiorno batteva come tamburo impazzito sulle pareti della casa, era qualcosa di gradito e la persona molto importante e molto occupata sorrideva per qualche secondo ed immediatamente proseguiva con le sue faccende che, è superfluo dirlo, erano moooolto importanti. Ma se le ombre si appoggiavano alle finestre prima che albeggiasse e restavano lì addormentate fino a mattina inoltrata… era la fine! Perché la persona molto importante e molto occupata si svegliava, questo sì, presto, come succede ad ogni persona importante ed occupata, ma vedeva che tutto era ancora buio, cosicché pensava che era ancora notte e tornava a dormire. Questo si ripeteva diverse volte fino a che le ombre se ne andavano via e, hai visto che ora è? E le corse e le maledizioni, ve lo immaginate di sicuro…
E come se non bastasse, le ombre causavano problemi anche alle coppie.
Per esempio, una coppia sente che ormai ne ha abbastanza di sguardi languidi e teneri, che a lei piace lui e che a lui piace lei, e decidono che, bene, perché non piacersi reciprocamente (che, detto per inciso, è molto meglio che “dispiacersi reciprocamente”), e cercano un angolo buio e discreto, e lo trovano, e le mani non toccano più solo le mani, e le labbra seguono rotte strane, ed i sospiri sembrano uragani, e le umidità scatenate presagiscono tormente e, proprio quando si avvertono i lampi nei ventri di entrambi, si sente… un applauso!
Sì, un applauso, timido, vero, ma un applauso. Gli amanti si interrompono e si guardano intorno, ma niente. Allora una vocina dice: “Dai! Continuate per favore, sto imparando cose nuove”.
Sì, indovinato, la voce era di un’ombra, un’ombra che gli amanti avevano confuso con un angolo buio e discreto.
Ovviamente gli amanti si sono rivestiti di corsa, scappando alla ricerca di luoghi più solitari per nascondersi.
Che vi pare?
E non creda che la cosa si potesse risolvere dando qualche calcio, cercando che un qualche movimento ci rivelasse se era un angolo buio e discreto o un’ombra libidinosa imboscata. No, c’erano ombre dalla pelle molto dura…
Infine, questi sono solo alcuni dei problemi causate dalle ombre sciolte. Sono sicuro che potrà immaginarsi gli altri.
Ma bene, questa razza di maghi aveva molti altri poteri di cui le dirò più avanti. Ora voglio soffermarmi in particolare su uno che, si dice, fu la causa della scomparsa di questa razza di maghi.
Si tratta del potere di vedere attraverso gli occhi. Voglio dire, le persone di questa razza, quando guardavano qualcuno lo guardavano dentro. Sì, se loro guardavano qualcuno negli occhi, potevano vedere quello che aveva dentro, toccarlo. E non mi riferisco a quel disordine di budella e flussi corporei, ma potevano vedere quello che la gente era realmente.
Non c’è bisogno di molta immaginazione per supporre che quel potere avrebbe potuto trasformarsi in una maledizione.
Questo potere rendeva inutili tutti i cosmetici (col conseguente fallimento di un importante settore dell’industria chimico-farmaceutica, editoriale, delle radiotelecomunicazioni ed annessi), le mode nel vestire (col conseguente fallimento dell’industria tessile, editoriale, delle radiotelecomunicazioni ed annessi), i gioielli (col conseguente fallimento dell’industria mineraria metallurgica, editoriale, delle radiotelecomunicazioni ed annessi), i differenti modelli di scarpe (col conseguente fallimento di eccetera). Cioè, questa razza poteva vedere e toccare le persone come erano realmente, e non c’era cosmetico, né moda, né gioiello che poteva cambiare questo.
Insomma, alcuni dicono che fu per ragioni economiche che i grandi capi dell’industria fecero molte pressioni; altri dicono che fu per ragioni pratiche, che alla gente non piaceva vedere le cose come erano realmente; altri dicono che furono gli avvocati
(ahimè... Ndr,D.) che prima promossero una causa, poi un ricorso e quindi una controversia costituzionale e poi si sono messi con l’agente, col pubblico ministero, con la suprema corte e con dio (perché non ci fosse possibilità alcuna di ricorrere “ad istanze superiori”), bene, il fatto è che questa razza di maghi rinunciò di proposito al suo potere (o maledizione, secondo come la si veda) di vedere e guardare toccando.
Passò il tempo e, senza questo potere i maghi persero i loro altri poteri. L’industria di cosmetici, dell’abbigliamento, delle calzature, dei gioielli ed annessi andarono alle stelle e raggiunsero alti livelli di prosperità (che significa che pochi si arricchirono molto, e molti si impoverirono molto).
Tutto sarebbe rimasto lì, in un aneddoto che avrebbe finito per perdersi nelle pagine di qualche libro che sarebbe presto andato bruciato. Invece no.
Sembra che un’ombra, di quelle che molestavano le signore che facevano le pulizie, di quelle che imparavano dagli amanti, di quelle che esasperavano le persone molto importanti e molto occupate, un’ombra imparò questo ed altri poteri della razza di maghi.
Dunque mi presento formalmente: sono Ombra, l’ultimo mago, e sono qui perché devo vederla e guardarla toccandola, perché devo riparare i suoi sospiri, perché voglio prolungare la notte là dove è ancora giorno; perché devo imparare da lei la migliore magia, quella che brilla nel suo sguardo, quella che nasconde in qualche posto del suo corpo. Sono l’ultimo mago, e devo percorrere tutto il suo corpo, tutto, tutto fino a trovarla, fino a trovarmi.
Mi dia quindi il suo permesso, mia signora, ed io saprò essere ombra della sua luce.
Stia bene. Ombra, il guerriero."

Lascio la lettera, ed ancora nell’Ombra dell’alba, trovo una chiave nel carniere della memoria.
Ho detto chiave, ma dico anche ponte. Perché il Vecchio Antonio, quel guerriero maya che ho conosciuto nelle montagne del sudest messicano, fu anche un ponte verso il pensiero e modo degli indigeni che poi misero, nella loro pelle e nei loro sogni, il nome di “zapatisti”.
Come sicuramente non saprete, lo spagnolo che si parla nelle nostre comunità ha molti giri, varianti e miscugli che, più che con le lingue di radice maya che si parlano nelle montagne del sudest messicano, hanno a che vedere con una concezione del mondo “molto altra”, cioè, molto zapatista.
Quindi se il nome della storia che vi racconterò suonerà molto altro, anche nella sua ovvietà, vi prego di essere generosi e tolleranti, perché le parole zapatiste normalmente aprono, al proprio passaggio, la strada che percorrerete. Perché, per dire “sovversione”, noi diciamo “ribaltamento”.
E questa è, come ricordo mi fu narrata dal Vecchio Antonio…

LA STORIA DEL RIBALTAMENTO

Raccontava il Vecchio Antonio che, in qualche momento della storia dell’umanità, il ricco ingannò tutti e, con l’oro, costruì un grande specchio e lo mise di fronte al mondo.
Non ricordo ora se l’installazione dello specchio fu precedente, posteriore o contemporanea all’installazione del furto, lo sfruttamento, la repressione ed il disprezzo come sinonimi di una “civiltà” che si impose col sangue, fuoco e fango sui popoli indios del Continente Americano. In ogni caso, non importa per questa storia che ora vi racconto.
Il grande specchio d’oro, visto che era uno specchio, mostrava tutto invertito: quello che stava sopra, appariva sotto, la bugia somigliava alla verità, il cattivo simulava bontà e l’ingiustizia appariva vestita con la veste della perpetuità e dell’irrimediabile.
Forse per la potente lucentezza, forse per la novità, forse per la pigrizia nel pensiero, forse per tutto questo, gli uomini e le donne smisero di guardare in basso ed alzarono lo sguardo mentre abbassavano la saggezza.
Obbligati in ogni modo a guardare verso l’alto – raccontava il Vecchio Antonio – gli uomini e le donne pensarono che il riflesso che vedevano fosse la realtà, e credettero che niente avrebbe potuto cambiare questo. Perché nel mondo di sopra, quello dello specchio d’oro, non solo si vedeva alla rovescia tutto quello che era stato dritto, ma si vedeva anche come se fosse sempre stato così e non sarebbe mai cambiato.
Fu così che, per opera dello specchio imposto, vennero sulle nostre terre dei e governi, tutti falsi, tutti illegittimi, tutti prepotenti, tutti ingiusti, tutti dall’alto.
I primi dei, quelli che crearono il mondo, si trovavano da un’altra parte. Forse fu per questo che non si resero ben conto di quello che era successo. E quando ritornarono, loro stessi cominciarono a credere di non essere i primi ed i creatori, ma che il mondo si era messo a girare per il soffio magico del dio del denaro.
Invertita la rotta dell’inizio dei tempi, il cambiamento di tutto il resto avvenne quasi come qualcosa di irrimediabile e fatale. La libertà che fece fare al mondo i suoi primi passi, divenne schiavitú e quello in alto fu chiamato salvatore mentre ammazzava. La terra, prima la madre e guardiana, fu trattata come nemico e fu perseguitata, torturata, sottomessa a leggi che non erano le sue, assassinata dalla morte del rispetto per lei.
Ma gli dei, i primi, le creatrici, sapevano già da prima che il tempo della smemoratezza sarebbe arrivato, e che in quel tempo, tutto sarebbe stato visto e valutato alla rovescia.
Quindi, in tempi molto precedenti a quello della smemoratezza, avevano dato ad alcune donne ed uomini il compito di ricordare, di non dimenticare, di avere memoria.
Disse il Vecchio Antonio, un’alba come quella che partorì questo caldo giorno, ma 20 anni fa ed in un maggio governato dal sole di mezzanotte, che questi recordadores, I Guardiani , avevano imparato a ribaltare le cose, cioè, a sovvertirle.
Perché la memoria de I Guardiani era piena delle immagini primordiali e, con loro come realtà, tutto vedevano e tutto guardavano. Come se stessero sognando, guardavano e nominavano le cose. Per questo nominavano le cose come le vedevano, non com’erano. Per esempio, quando nominavano la parola “libertà”, non si riferivano al frenetico inganno di una schiavitú opzionale nella forma e la stessa nel fondo, ma a rendere degno, il rispetto proprio, il rispetto dell’altro ed il rispetto per la terra, la madre.
Per questo, disse il Vecchio Antonio, quando I Guardiani dicevano qualcosa, la nominavano, e cominciavano a fare come se fosse realtà quanto appena fatta parola. Ed il Vecchio Antonio disse che non era che le cose apparissero comunque, ma già erano state dimenticate. I Guardiani non creano o inventano, ma ricordano e danno voce alla memoria, disse il Vecchio Antonio.
Per questo, raccontano, si potrebbe pensare che quando gli zapatisti rompono l’orologio dell’alto il primo gennaio 1994, non fanno altro che cominciare a rompere molte altre cose, tra cui l’immagine di un paese rassegnato e sottomesso al tiranno. Invece no. Non sono le cose ciò che rompono, ma il riflesso delle cose nello specchio dell’alto.
Per questo – e questo non lo disse il Vecchio Antonio, ma lo dico io col suo consenso e, spero, col vostro – la sovversione non è che un atto di elementare giustizia; “ribaltando” le cose, rovesciandole, turbando l’ordine stabilito, sovvertendo i calendari e le geografie, gli indigeni zapatisti non fanno altro che avvisarci che è in basso che bisogna guardare, che è in basso dove la memoria conserva le sue luci più luminose, che è in basso dove l’eternità del potente è solo un cattivo alito nella lunga respirazione della madre terra.
Il “Ribaltamento” è dunque, secondo il Vecchio Antonio, uno sforzo ed un dovere zapatista e consiste, grosso modo, nel ribaltare quello che sta un modo e metterlo in un altro modo, cioè, sovvertirlo.
Da qualche parte del nostro viaggio attraverso l’Altra Geografia del nostro paese, per il Messico del Basso, dissi che la libertà, come il sesso, è una droga. Che qualcuno la prova e ne voleva di più… e di più…e ancora…
Forse. Ma forse bisognerebbe anche aggiungere che la libertà è contagiosa. Perché nel nostro farci compagne e compagni con le altre e gli altri ribelli, qua in basso, abbiamo sentito e visto che ogni volta sono sempre di più quelli che alzano come bandiera quello che poi sarà vento: il “ribaltamento” del sistema, cioè, il suo sovvertimento.
Il ritorno del mondo nella sua posizione originale, in piano, senza sopra né sotto, senza sfruttatori né sfruttati, senza ladri né derubati, senza repressori né repressi, senza umiliatori né umiliati. Un mondo senza capitalisti. Cioè, un mondo senza padroni.
Quando noi zapatisti finiremo di fare quello che dobbiamo fare, quando termineremo con il “ribaltamento”, il mondo sarà tanto diverso che un giorno il sole si sveglierà al mattino, sorpreso, levandosi dalle terre dello Yaqui, del Seri, del Mayo, del Pima, dell’Od´ham, e si leverà camminando allora verso oriente, per andare a riposare, col suo miglior abito rosso, tra le braccia dell’ombra delle montagne del sudest messicano, dove i morti che siamo aspetteremo di nuovo il tempo di morire di nuovo, per vivere di nuovo…
Bene. Salute e che il “ribaltamento” contagi come mi contagia la luce che ferisce la mia ombra.

Dal Nordovest del Messico
Subcomandante Insurgente Marcos

P.S. – È già mattina quando Ombra il guerriero, con cura, come se si trattasse di tesori, raccoglie dal suo corpo rotto i resti della memoria di una luce. Con ognuno ripete i suoi scongiuri:
Che non mi dimentichi
che ai suoi occhi manchi il mio sguardo
che il suo corpo si senta incompleto senza il mio
che al suo cuore manchi il mio battito
che lei, la cui grandezza ammiro, mi ammetta nell’alto volo del suo sogno


Nel cielo delle Ore di Giugno, la luna è una ferita che non duole…




3 commenti:

  1. la storia dell'ombra ...e la storia della luna... incantano... soprattutto il ps finale....
    P.S. – È già mattina quando Ombra il guerriero, con cura, come se si trattasse di tesori, raccoglie dal suo corpo rotto i resti della memoria di una luce. Con ognuno ripete i suoi scongiuri:
    ”Che non mi dimentichi
    che ai suoi occhi manchi il mio sguardo
    che il suo corpo si senta incompleto senza il mio
    che al suo cuore manchi il mio battito
    che lei, la cui grandezza ammiro, mi ammetta nell’alto volo del suo sogno”

    Nel cielo delle Ore di Giugno, la luna è una ferita che non duole…
    non ho altro da dire

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  2. Marcos con i suoi racconti impreziosisce le nostre vite. Ho seguito tutta la otra campagna sul sito dell'EZLN. Ho scoperto un mondo, di piccoli uomini e donne, pieno di dignità, di coerenza, di lotta per una vita degna. Un esempio che anche noi italiani dovremmo seguire.
    "Ci sono ferite che non si rimarginano se ne parli, anzi sanguinano di più quando le vesti di parole". Subcomandante Marcos "Morti scomodi". Parole che fanno battere il cuore. Ciao.

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  3. @Toctoc,
    "Parevami di muovere in un mondo di fantasmi, e di sentir me stesso l'ombra di un sogno." (Alfred Tennyson)
    Io sono Ombra. Ciao, D.

    @Mary,
    "Nella cassetta delle lettere del tempo ci sono allegrie che nessuno vuole esigere / che nessuno mai reclamerà (...) dalla cassetta delle lettere del tempo partiranno presto le lettere effimere"... (Mario Benedetti)
    Arriverà l'ora dei piccoli. Siamo armati di questo. Ciao, D.

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