Un pingüino en la Selva Lacandona (1 pt.)

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La zapatista es apenas una casita, acaso la más pequeña, en una calle llamada “México”, en un barrio llamado “Latinoamérica”, en una ciudad llamada “Mundo”.

No me lo van a creer, pero en el Cuartel General del ezetaelene hay un pingüino. Ustedes dirán “¡Ah qué el Sup!, ya se le fundieron los fusibles por la Alerta Roja”, pero es la verdad. Es más, mientras les escribo esto, él (o sea el pingüino) está aquí a mi lado, comiendo del mismo pan duro y rancio (tiene tanto moho que le falta un grado para ser penicilina) que, con el café, me tocó como ración de hoy. Sí, un pingüino. Pero de esto les cuento más luego, porque primero hay que platicar un poco de la Sexta Declaración.
Hemos leído con atención parte de las dudas, críticas, consejos y debates sobre lo que planteamos en la Sexta. No todas, es cierto, pero adjudíquenlo no a la desidia, sino a la lluvia y el lodo que alargan todavía más los caminos en las montañas del Sureste Mexicano. Aunque son muchos los puntos, en este texto sólo me referiré a algunos de ellos.
Algunos de los ejes de crítica se refieren al llamado a un nuevo intercontinental, al carácter nacional mexicano de la Sexta Declaración y, de la mano de éste, a la propuesta (todavía es sólo eso, una propuesta) de unir la lucha indígena a las de otros sectores sociales, marcadamente a las de los trabajadores del campo y la ciudad. Otros se refieren a la definición de izquierda anticapitalista, y a que la Sexta toca “temas viejos” o utiliza conceptos “desgastados”. Algunos más advierten peligros: el desplazamiento del tema indígena por otros y, por consiguiente, el arrinconamiento de los pueblos indios como sujetos de transformación; el vanguardismo y centralismo que pudiera surgir en la política de alianzas con organizaciones de izquierda; la sustitución del liderazgo social por el político; el que la derecha use al zapatismo para golpear a López Obrador, o sea al centro político (yo sé que esos señalamientos dicen que AMLO es de izquierda, pero él dice que es de centro, así que aquí tomamos lo que él dice, no lo que dicen por él). La mayoría de estos señalamientos son bien intencionados y buscan ayudar, bien advirtiendo obstáculos en el camino, o bien aportando opiniones de cómo podría crecer el movimiento que pretende despertar la Sexta. Todo esto lo agradecemos, lo valoramos y lo tomamos en cuenta.

De la tijera y el engrudo

Dejaré de lado a quienes lamentan que la alerta roja no haya culminado en la reanudación los combates ofensivos por parte del EZLN. Sentimos no haber cumplido con sus expectativas de sangre, muerte y destrucción. Ni modos, discúlpenos. Tal vez en otra ocasión… También quedan a un lado las críticas deshonestas. Como las de quienes editan el texto de la Sexta Declaración para que diga lo que quieren que diga. Esto es lo que hace el señor Víctor M. Toledo en su artículo “El zapatismo rebasado. Sustentabilidad, resistencias indígenas y neoliberalismo”, publicado en el periódico mexicano La Jornada (18 julio 05). Creo que se pueden debatir los propósitos y métodos que plantea la Sexta Declaración sin necesidad de ser deshonestos. Porque, aplicando el método de “la tijera y el engrudo”, el señor Toledo edita la Sexta para señalar que le falta… lo que le cortó. Dice Toledo: ”Sorprende que (el EZLN en la Sexta Declaración) decida unir sus esfuerzos a campesinos, trabajadores, obreros, estudiantes, mujeres, jóvenes, homosexuales, lesbianas, transexuales, sacerdotes, monjas y luchadores sociales, y que no haga una sola referencia a las miles de comunidades indígenas volcadas a la búsqueda de la sustentabilidad”.
Bueno, las partes que el señor Toledo editó de la Sexta dicen lo contrario. Por ejemplo, en el segmento donde se reconoce la existencia de resistencias y alternativas al neoliberalismo en México, y como primer lugar en la enumeración de ellas, se señala: “Y así nos enteramos que hay indígenas, que sus tierras están retiradas de aquí de Chiapas, y que hacen su autonomía y defienden su cultura y cuidan la tierra, los bosques, el agua”. Tal vez el señor Toledo esperaba un recuento detallado de esas luchas indígenas, pero eso es una cosa, y otra muy diferente, y deshonesta, es decir que no se hace ni una sola referencia. En el recuento que hace el señor Toledo de los esfuerzos a los que el EZLN decidió unirse, ha cortado al primer grupo social al que se refiere la Sexta, que dice, textual: “Y entonces, según el acuerdo de la mayoría de esa gente que vamos a escuchar, pues hacemos una lucha con todos, con indígenas, obreros, campesinos, etcétera”. Y no sólo, el primer punto de la Sexta propiamente dicha señala: “1. Vamos a seguir luchando por los pueblos indios de México, pero ya no sólo por ellos ni sólo con ellos, sino que por todos los explotados y desposeídos de México, con todos ellos y en todo el país“. Y en el colofón de la Sexta se dice “Invitamos a los indígenas, obreros, campesinos,… etcétera”. En fin, imagino que habrá, entre los irritados por nuestras críticas a López Obrador y al PRD, argumentos más serios, y honestos, para el debate. Tal vez algún día los presenten. Esperaremos, es nuestra especialidad.

De en este barrio no te queremos

Están también las críticas, aunque más soterradas, a que la Sexta Declaración se refiera a algunos temas internacionales y al modo en que son tocados. Así, algunos critican que nos refiramos al bloqueo que el gobierno norteamericano mantiene contra el pueblo de Cuba. “Es un tema muy viejo”, dicen. ¿Qué tan viejo? ¿Tanto como el bloqueo? ¿O tan viejo como la resistencia de los pueblos indios en México? ¿Cuáles son los temas “modernos”? ¿Quién, con honestidad, puede ver el mundo y dejar pasar, “por ser un tema viejo”, una agresión a un pueblo que hace lo que deben hacer todos los pueblos, es decir, decidir su rumbo, paso y destino como Nación (”defender la soberanía nacional” le dicen)? ¿Quién puede ignorar las décadas de resistencia de todo un pueblo ante la prepotencia Norteamericana? ¿Quién, sabiendo que puede hacer algo, aunque sea muy poco, por reconocer ese esfuerzo, no lo hace? ¿Quién puede ignorar que ese pueblo cada vez tiene que levantarse, después de una catástrofe natural, no sólo sin los apoyos y créditos de los que gozan otros países, también en medio de un cerco brutal e inhumano? ¿Quién puede hacer caso omiso de la base norteamericana de Guantánamo en territorio cubano, del laboratorio de torturas en que se convirtió, de la herida que representa en la soberanía de una Nación y decir: “vamos, ése es un tema viejo”?
Por otra parte, ¿no les parece natural que, en un movimiento mayoritariamente indígena como el zapatista, despierte simpatías y admiración lo que hacen los indígenas en Ecuador y Bolivia? Que sienta hermandad con los que no tienen tierra y luchan en Brasil. Que se sienta identificado con los “piqueteros” de Argentina, y que salude a las Madres de Plaza de Mayo. Que perciba similitudes en experiencias y organización con los Mapuche de Chile y con los indígenas de Colombia. Que advierta en Venezuela lo evidente, a saber: que el gobierno norteamericano está haciendo todo lo posible por vulnerar la soberanía de ese país. Que aplauda con entusiasmo las grandes movilizaciones en Uruguay para oponerse a la imposición de la “estabilidad macroeconómica”.
La Sexta Declaración no se refiere a instituciones de arriba, buenas o malas. La Sexta está mirando abajo. Y está mirando una realidad que es compartida, cuando menos desde las conquistas que España y Portugal hicieron en las tierras que hoy comparten el nombre de “Latinoamérica”. Tal vez este sentimiento de pertenencia a “la patria grande” que es América Latina, es “viejo”, y lo “moderno” es voltear la mirada y las aspiraciones al “norte revuelto y brutal”. Tal vez, pero si algo es “viejo” en este rincón de México, de América y del Mundo, es la resistencia de los pueblos indios.

De no te queremos en esta calle

Hay también (resalto y resumo algunas de ellas), las críticas por pretender “nacionalizar y aún universalizar” nuestro discurso y nuestra lucha. La Sexta, nos dicen, recae en estos despropósitos. Recomiendan entonces que el EZLN se quede en Chiapas, que fortalezca las Juntas de Buen Gobierno, y que se circunscriba al compartimento estanco que le ha tocado. Que ya consolidado ese proyecto y ya que hayamos demostrado que podemos “poner en práctica una modernidad alternativa al neoliberalismo en los propios territorios”, entonces podríamos lanzamos a lo nacional, a lo internacional y a lo íntergaláctico. Frente a esos argumentos, nosotros presentamos nuestra realidad. No pretendemos competir con nadie a ver quién es más antíneoliberal o quién tiene más avances en la resistencia, pero, con modestia, nuestro nivel y aporte están en las Juntas de Buen Gobierno. Se puede venir, hablar con las autoridades o con los pueblos, hacer caso omiso de las cartas y comunicados donde hemos dado cuenta de este proceso e investigar, de primera mano, lo que aquí pasa, de los problemas que enfrenta, de cómo se resuelven. No sé ante quienes tenemos qué demostrar que todo esto es “poner en práctica una modernidad alternativa al neoliberalismo en los propios territorios” y quién nos va a calificar con palomita o tache, y, entonces sí, permitirnos salir e intentar unir nuestra lucha a otros sectores.
Además, tenemos el presentimiento de que esas críticas serían alabanzas… si la Sexta declarara el apoyo incondicional al centro político representado por López Obrador. Y, si dijéramos “vamos a salir para sumamos a las redes ciudadanas en apoyo a AMLO”, vendrían el entusiasmo, los “”, los “claro, hay que salir, no hay que quedarse encerrado, es hora de que el zapatismo abandone su guarida y una sus experiencias a las masas volcadas a favor del esperado”. Mmh… López Obrador. Acaba de presentar su “Proyecto Alternativo de Nación” ante las redes ciudadanas. Nosotros desconfiamos y no vemos mas que un maquillaje plástico (y que cambia según el respetable) y una lista de promesas olvidables. Como quiera, tal vez alguien pueda decirle a AMLO que no puede prometer “el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés”, porque eso significa, entre otras cosas, reformar la Constitución y, si mal no recuerdo, ése es trabajo del Congreso. En todo caso, la promesa la debería hacer un partido político, señalando que sus candidatos cumplirán si son elegidos. De otra forma, tendría que proponerse que el ejecutivo federal mandara sobre los otros poderes, o los desconociera. O sea una dictadura. Pero no se trata de eso. ¿O si?
En la política de arriba, los proyectos buscan, en los períodos electorales, sumar lo más que se pueda. Pero al sumar a unos, restan a otros. Entonces deciden sumar a los más, y restar a los menos. Como estructura paralela al PRD, AMLO ha creado las “redes ciudadanas” y su objetivo es sumar a los que no son perredistas. Para esas redes ciudadanas, AMLO presenta a 6 personas que van a coordinar, a nivel nacional, a todos los lopezobradoristas no perredistas. Veamos a dos de los “coordinadores nacionales”:
Socorro Díaz Palacios, Subsecretaría de Protección Civil en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. El 3 de enero de 1994, mientras los federales perpetraban la matanza del mercado de Ocosingo, declaró (cito el Boletín de Prensa de la Secretaría de Gobernación): “Los grupos violentos que están actuando en el estado de Chiapas presentan una mezcla de intereses y de personas tanto nacionales como extranjeras. Muestran afinidades con otras facciones violentas que operan en países hermanos de Centroamérica. Algunos indígenas han sido reclutados, presionados por los jefes de estos grupos, y también, sin duda, manipulados en torno a sus reclamos históricos que deben seguirse atendiendo”. Y más adelante: “El ejército mexicano, por su parte, seguirá actuando con gran respeto a los derechos individuales y de la población hasta dar una respuesta clara y decidida a la demanda de orden y seguridad… bla, bla, bla”. En los días subsiguientes la Fuerza Aérea bombardeaba las comunidades indígenas al sur de San Cristóbal de las Casas, y el ejército federal detenía, torturaba y asesinaba a 3 indígenas en la comunidad de Morelia, entonces en el municipio de Altamirano, Chiapas, México.
Ricardo Monreal Ávila.- En enero de 1998, apenas unos días después de la matanza de Acteal, el entonces diputado por el PRI e integrante de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión comentó que "el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) es un grupo paramilitar, al igual que aquellos que victimaron a los 45 indígenas tzotziles el 22 de diciembre de 1997 en Chenalhó, Chiapas. Porque paramilitar es todo aquel que actúa como Ejército sin serlo y se arma siendo civil. Todos tienen que desarmarse, porque todos han contribuido a esta violencia innecesaria, injusta y torpe en el que nos han enlutado a todos los mexicanos”, (indicó a ”El Informador” de Guadalajara, Jalisco. 3/1/98). Días después, antes de pasarse al PRD porque en el PRI no le dieron la candidatura al gobierno de Zacatecas, declararía (cito la nota de Ciro Pérez y Andrea Becerril, en La Jornada, 7/1/98) que el episodio de Chenalhó (se refiere a la matanza de Acteal) sí estaba planeado, “pero no por quien asegura el líder blanco de los indígenas de piel oscura”, opina que la posición del EZLN respecto a la matanza trata de “allegarle una justificación adelantada a Marcos y a los intereses que protege”, y termina advirtiendo que el EZ sirve intereses extranjeros que buscan “obtener el dominio de la zona del Istmo de Tehuantepec, sus recursos y su ubicación estratégica, objetivo al que adecuadamente sirven Marcos y los ejércitos que disputan la bandera indígena”. Mmh… me suena, me suena… sí, es el punto 28 del programa de AMLO que dice, textual: “Vincularemos el Pacífico con el Atlántico, en el Istmo de Tehuantepec, mediante la construcción de dos puertos comerciales: uno en Salina Cruz, Oaxaca, y otro en Coatzacoalcos, Veracruz, así como ferrocarriles de carga de contenedores y la ampliación de la carretera existente “.
Con esos personajes, López Obrador se ha definido, ha sumado a unos y, con ellos, ha restado, entre otros, a los “neozapatistas”.
Pero, por otro lado, ¿por qué no hay nada en ese programa sobre los presos y desaparecidos políticos en la guerra sucia de los 70’s y 80’s?. Ni sobre castigo a los ex gobernantes que se enriquecieron de manera ilícita. Ni sobre hacer justicia en los casos de las masacres de Acteal, El Bosque, Aguas Blancas, El Charco. Me temo que, en justicia, López Obrador ofrece “borrón y cuenta nueva” lo que, paradójicamente, no es nuevo. Antes de volver a las críticas a los pronunciamientos que sobre México, Latinoamérica y el Mundo hace la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, permítanme decirles algo:

De vamos a salir

Vamos a salir. Vamos a salir, y más vale irse haciendo a la idea. Vamos a salir y, creo, sólo hay 4 formas de detenernos.
Una es con un ataque preventivo, tan de moda en esta etapa neoliberal. Los pasos predecibles son: acusaciones de ligas con el narcotráfico o, en general, con el crimen organizado; invocaciones al estado de derecho y pamplinas por el estilo; una campaña mediática intensa; un ataque doble (contra las comunidades y contra la Comandancia General); control de daños (es decir reparto de dinero, concesiones y privilegios entre los “voceros de la opinión pública”); las autoridades llaman a tomar las cosas con calma; los políticos declaran que lo más importante es que el proceso electoral transcurra en paz y con tranquilidad social; después de un breve impasse, los candidatos reanudan sus campañas.
Otra es tomarnos presos en el momento de salir, o en el transcurso de “la otra campaña”. ¿Los pasos? Reuniones clandestinas entre las dirigencias del PRI, PAN y PRD para hacer acuerdos (como en 2001, cuando la contrarreforma indígena); la Cocopa declara que el diálogo está roto; el Congreso vota la anulación de la Ley para el Diálogo; la PGR activa las órdenes de aprehensión; un comando de la AFI, con apoyo del ejército federal, toma prisioneros a los delegados zapatistas; simultáneamente, el ejército federal copa las comunidades indígenas rebeldes “para prevenir el desorden y mantener la paz y la estabilidad nacionales”; control de daños, etcétera.
Otra es matarnos. Etapas: se contrata a un sicario; se monta una provocación; se comete el crimen; las autoridades lamentan el hecho y ofrecen investigar “hasta las últimas consecuencias y caiga quien caiga”. Otra alternativa: “un lamentable accidente provocó la muerte de la delegación zapatista que se encontraba en trayecto hacia bla, bla, bla”. En ambas: control de daños, etcétera.
Otra es desaparecernos. Me refiero a una desaparición forzada, como la que se aplicó a cientos de opositores políticos en la etapa de “estabilidad” priísta. Ésta podría ser así: no aparecen los delegados zapatistas; la última vez que se les vio fue cuando bla, bla, bla; las autoridades ofrecen investigar; se aventura la hipótesis de un problema pasional; las autoridades declaran que investigan todas las pistas y que no se descarta que la delegación zapatista haya aprovechado la salida para huir, con una cantidad de pozol agrio, a un paraíso fiscal; la Interpol investiga en las Islas Caimán; control de daños, etcétera.
Éstos son los peligros iniciales con los que topa la Sexta. Para enfrentar esas posibilidades es que nos hemos preparado muchos años; es por eso que la Alerta Roja de las tropas insurgentes no se ha levantado, sólo la de los pueblos; y es por eso que uno de los comunicados señalaba que el EZLN puede perder, por cárcel, muerte o desaparición forzada, a parte o a la totalidad de su dirección conocida públicamente, y seguir luchando.

Desde las montañas del Sureste Mexicano
Subcomandante Insurgente Marcos

Continuará…




Quella zapatista è appena una casetta, forse la più piccola, in una strada chiamata “Messico”, in un quartiere chiamato “America Latina”, in una città chiamata “Mondo”.

Non ci crederete, ma nel quartier generale dell’ezetaellenne c’è un pinguino. Voi direte “accidenti al sup! è fuso per l’allerta rossa”, ma è la verità. E per giunta, mentre vi sto scrivendo, lui (il pinguino) è qui di fianco a me, che mangia lo stesso pane duro e rancido (ha tanta muffa che gli manca un niente per essere penicillina) che, col caffè, mi è toccato oggi come razione. Sì, un pinguino. Ma di questo vi racconterò più avanti perché prima bisogna parlare un po’ della Sesta Dichiarazione.
Abbiamo letto con attenzione parte dei dubbi, critiche, consigli e dibattiti su quello che esponiamo nella Sesta. Non tutte, certo, ma non attribuitelo a negligenza, bensì alla pioggia e al fango che allungano ancor di più le strade nelle montagne del Sudest Messicano. Benché i punti siano molti, farò in questo testo riferimento solo ad alcuni di essi.
Alcuni dei nodi critici si riferiscono all’invito ad un nuovo incontro intercontinentale, al carattere nazionale messicano della Sesta Dichiarazione e, direttamente da questa, alla proposta (è ancora solo questo, una proposta) di unire la lotta indigena a quelle di altri settori sociali, specificatamente a quelle dei lavoratori della campagna e della città. Altri si riferiscono alla definizione di sinistra anticapitalista ed al fatto che la Sesta tocca “temi vecchi” o utilizza concetti “logori”. Altri avvertono pericoli: lo spostamento dalla questione indigena verso altre e, di conseguenza, la messa da parte dei popoli indios come soggetti di trasformazione; l’avanguardismo e centralismo che potrebbe nascere dalla politica di alleanze con organizzazioni di sinistra; la sostituzione della leadership sociale da parte di quella politica; che la destra si servi dello zapatismo per sconfiggere López Obrador, cioè il centro politico (io so che queste segnalazioni dicono che AMLO è di sinistra, ma lui dice che è di centro, quindi noi qui prendiamo per buono quello che dice lui, non quello che dicono per lui). La maggioranza di queste segnalazioni hanno buone intenzioni e cercano di aiutare, avvertendo circa gli ostacoli sul cammino, oppure fornendo opinioni su come potrebbe crescere il movimento che la Sesta vorrebbe risvegliare. Di tutto questo ringraziamo, lo valutiamo e lo prendiamo in considerazione.

Taglia e incolla

Lascerò da parte chi lamenta che l’allerta rossa non sia culminata nella ripresa dei combattimenti offensivi da parte dell’EZLN. Spiacenti di non avere soddisfatto le vostre aspettative di sangue, morte e distruzione. E’ così, scusateci. Forse in un’altra occasione... Restano da parte anche le critiche disoneste. Come quelle di chi pubblica il testo della Sesta Dichiarazione perché dica quello che lui vuole che dica. Questo è quello che fa il signor Víctor M. Toledo nel suo articolo “Lo zapatismo superato. Sostenibilità, resistenze indigene e neoliberismo”, pubblicato sul giornale messicano La Jornada (18 luglio 2005). Credo che si possano discutere i propositi e i metodi che espone la Sesta Dichiarazione senza bisogno di essere disonesti. Perché applicando il metodo del “taglia e incolla”, il signor Toledo pubblica la Sesta per segnalare che gli manca… quello che ha tagliato. Dice Toledo: “Sorprende che (l’EZLN nella Sesta Dichiarazione) decida di unire i propri sforzi a contadini, lavoratori, operai, studenti, donne, giovani, omosessuali, lesbiche, transessuali, sacerdoti, suore e attivisti sociali, e che non faccia un solo riferimento alle migliaia di comunità indigene convertite alla ricerca della sostenibilità.”
Beh, le parti della Sesta che il signor Toledo ha pubblicato dicono il contrario. Per esempio, nella parte in cui si riconosce l’esistenza di resistenze ed alternative al neoliberismo in Messico, ed al primo posto nell’enumerazione di queste, si segnala: “E così sappiamo che ci sono indigeni, che vivono in terre lontane dal Chiapas, che costruiscono la loro autonomia e difendono la loro cultura e curano la terra, i boschi, l’acqua”. Forse il signor Toledo si aspettava un racconto dettagliato di quelle lotte indigene, ma questa è un cosa, mentre un’altra cosa molto diversa, e disonesta, è dire che non si fa un solo riferimento. Nel racconto che fa il signor Toledo degli sforzi ai quali l’EZLN ha deciso di unirsi, ha tagliato il primo gruppo sociale al quale si riferisce la Sesta, che dice testualmente: “Allora, secondo l’accordo che prenderà la maggioranza di queste persone che ascolteremo, faremo una lotta con tutti, con indigeni, operai, contadini, eccetera”. E non solo; il primo punto della Sesta propriamente detta segnala: “1. Continueremo a lottare per i popoli indios del Messico, ma non più solo per loro né solo con loro, ma per tutti gli sfruttati e diseredati del Messico, con tutti loro ed in tutto il paese.” E nella chiusura della Sesta si dice: “Invitiamo indigeni, operai, contadini, eccetera”. Alla fine, immagino che ci saranno, tra gli irritati per le nostre critiche a López Obrador ed al PRD, argomenti più seri ed onesti di discussione. Chissà che un giorno li espongano. Aspettiamo, è la nostra specialità.

In questo quartiere non ti vogliamo

Ci sono anche critiche, sebbene più sommesse, al fatto che la Sesta Dichiarazione si riferisca ad alcuni temi internazionali ed al modo in cui sono toccati. Così, alcuni criticano che ci riferiamo al blocco che il governo nordamericano mantiene contro il popolo di Cuba. “È un tema vecchio”, dicono. Cos’è tanto vecchio? Vecchio come il blocco? O tanto vecchio quanto la resistenza dei popoli indios in Messico? Quali sono i temi “moderni”? Chi, con onestà, può guardare il mondo e lasciar correre, “perché è un argomento vecchio”, un’aggressione ad un popolo che fa ciò che devono fare tutti i popoli, cioè, decidere la loro direzione, passo e destino come Nazione (“difendere la sovranità nazionale”, la chiamano)? Chi può ignorare i decenni di resistenza di tutto un popolo di fronte alla prepotenza nordamericana? Chi, sapendo che può fare qualcosa, anche se molto poco, per riconoscere quello sforzo, non lo fa? Chi può ignorare che quel popolo deve sollevarsi, dopo una catastrofe naturale, non solo senza gli aiuti ed i crediti di cui godono altri paesi, ma anche in mezzo ad un accerchiamento brutale ed inumano? Chi può ignorare la base nordamericana di Guantánamo in territorio cubano, il laboratorio di torture in cui si è trasformata, la ferita che rappresenta nella sovranità di una nazione e dire: “Andiamo, questo è un argomento vecchio”?
D’altra parte, non vi sembra naturale che un movimento maggioritariamente indigeno, come quello zapatista, provi simpatie ed ammirazione, per quello che fanno gli indigeni in Ecuador e Bolivia? Che senta fratellanza con coloro che non hanno terra e lottano in Brasile. Che si identifichi con i “piqueteros” dell’Argentina e che saluti le Madri di Plaza de Mayo. Che percepisca similitudini in esperienze ed organizzazione con i mapuche del Cile e con gli indigeni della Colombia. Che in Venezuela noti quanto è evidente, ovvero che il governo nordamericano sta facendo tutto il possibile per colpire la sovranità di quel paese. Che applauda con entusiasmo alle grandi mobilitazioni in Uruguay per opporsi all’imposizione della “stabilità macroeconomica”.
La Sesta Dichiarazione non si riferisce ad istituzioni in alto, buone o cattive. La Sesta guarda in basso. E sta vedendo una realtà che è condivisa, almeno dalle conquiste che Spagna e Portogallo fecero nelle terre che oggi sono accomunate dal nome di “America Latina”. Forse questo sentimento di appartenenza alla “grande patria” che è l’America Latina, è “vecchio” ed è “moderno” rivolgere lo sguardo e le aspirazioni al “nord caotico e brutale”. Forse, ma se c’è qualcosa di “vecchio” in questo angolo di Messico, dell’America e del Mondo, è la resistenza dei popoli indios.

In questa strada non ti vogliamo

Ci sono anche le critiche (sottolineo e riassumo alcune di queste) per il fatto di pretendere di “nazionalizzare e perfino universalizzare” il nostro discorso e la nostra lotta. La Sesta, ci dicono, ricade in questi spropositi. Raccomandano allora che l’EZLN rimanga in Chiapas, che rafforzi le Giunte di Buon Governo, e che si limiti al compartimento stagno che gli è toccato. Giacché questo progetto è ormai consolidato e poiché abbiamo dimostrato che possiamo “mettere in pratica una modernità alternativa al neoliberismo nei propri territori”, allora potremmo lanciarci a livello nazionale, internazionale e intergalattico. Di fronte a questi argomenti, noi presentiamo la nostra realtà. Non pretendiamo di competere con nessuno per vedere chi è più antineoliberista è o chi presenta più progressi nella resistenza, ma, modestamente, il nostro livello e apporto è limitato alle Giunte di Buon Governo. Si può venire, parlare con le autorità o con le comunità, ignorare le lettere e i comunicati dove abbiamo dato conto di questo processo ed indagare, di prima mano su quello che succede qui, sui problemi che si affrontano, su come si risolvono. Non so a chi dobbiamo dimostrare che tutto questo è “mettere in pratica una modernità alternativa al neoliberismo nei propri territori”, e chi ci promuoverà o boccerà e, dunque, ci permetterà di uscire e cercare di unire la nostra lotta ad altri settori.
Inoltre, abbiamo il presentimento che queste critiche sarebbero lodi… se la Sesta dichiarasse l’appoggio incondizionato al centro politico rappresentato da López Obrador. E se dicessimo “usciamo per unirci alle reti civiche in appoggio ad AMLO”, ci sarebbe entusiasmo, i “”, I “certo che bisogna uscire, non bisogna rimanere rinchiusi, è ora che lo zapatismo abbandoni la sua tana ed unisca le sue esperienze alle masse votate a favore dell’attesa”. Mmh…. López Obrador. Ha appena presentato il suo “Progetto Alternativo di Nazione” davanti alle reti civiche. Noi diffidiamo e non vediamo altro che un trucco, una maschera (che cambia a seconda dell'audience) ed una lista di promesse che si dimenticano. Come sia, forse qualcuno potrebbe dire ad AMLO che non può promettere “il compimento degli Accordi di San Andrés”, perché questo significa, tra altre cose, riformare la Costituzione e, se non ricordo male, questo è compito del Congresso. In ogni caso, la promessa dovrebbe farla un partito politico, indicando che i suoi candidati la compiranno se saranno eletti. Diversamente, si dovrebbe proporre che l’Esecutivo federale comandasse sugli altri poteri o li ignorasse. Cioè, una dittatura. Ma non si tratta di questo. O sì?
Nella politica dell’alto, nei periodi elettorali, i progetti cercano si attirare più consensi possibili. Ma attirando alcuni, sottraggono ad altri. Allora decidono di sommare ai più e sottrarre ai meno. Come struttura parallela al PRD, AMLO ha creato le “reti civiche” ed il suo obiettivo è attirare quelli che non sono perredisti. Per queste “reti civiche” AMLO presenta sei persone che coordinano, a livello nazionale, tutti i lopezobradoristi non perredisti. Vediamo due dei “coordinatori nazionali”.
Socorro Díaz Palacios, sottosegretaria della Protezione Civile nel governo di Carlos Salinas de Gortari. Il 3 gennaio 1994, mentre i federali perpetravano il massacro nel mercato di Ocosingo, dichiarò (cito il bollettino stampa della Segreteria di Governo): “I gruppi violenti che stanno agendo nello stato del Chiapas presentano un miscuglio di interessi e di persone sia nazionali che straniere. Mostrano affinità con altre fazioni violente che operano in paesi fratelli dell’America Centrale. Alcuni indigeni sono stati reclutati, su pressione dei capi di questi gruppi e, senza dubbio, anche manipolati circa le loro rivendicazioni storiche che ancora continuano ad essere disattese”. E più avanti: “L’Esercito Messicano, da parte sua, continuerà ad agire nel pieno rispetto dei diritti individuali e della popolazione, fino a dare una risposta chiara e decisa alla richiesta di ordine e sicurezza… bla, bla, bla”. Nei giorni successivi la Forza Aerea bombardava le comunità indigene a sud di San Cristóbal de las Casas e l’Esercito fermava, torturava ed assassinava 3 indigeni nella comunità di Morelia, allora nel municipio di Altamirano, Chiapas, Messico.
Ricardo Monreal Ávila. Nel gennaio del 1998, appena alcuni giorni dopo il massacro di Acteal, allora deputato per il PRI e membro della Commissione Permanente del Congresso dell’Unione, “commentò che l’Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale (EZLN) è un gruppo paramilitare, come quelli che assassinarono i 45 indigeni tzotziles il 22 dicembre 1997 a Chenalhó, Chiapas. Perché paramilitare è tutto ciò che opera come un Esercito senza esserlo e si arma essendo civile. Tutti devono disarmarsi, perché tutti hanno contribuito a questa inutile violenza, ingiusta e turpe che ha messo a lutto tutti i messicani”. (dichiarò a El Informador, di Guadalajara, Jalisco, 3/I/98). Giorni dopo, prima di passare al PRD, perché nel PRI non lo avevano candidato per il governo di Zacatecas, dichiarava (cito la nota di Ciro Pérez ed Andrea Becerril, ne La Jornada, 7/I/98) che l’episodio di Chenalhó (si riferisce al massacro di Acteal) era stato pianificato “ma non da chi assicura il leader bianco degli indigeni dalla pelle scura.” Ritiene che la posizione dell’EZLN rispetto al massacro voglia “fornire una giustificazione anticipata a Marcos e agli interessi che protegge”, e termina segnalando che l’EZ serve interessi stranieri che cercano di “ottenere il dominio sulla zona dell’Istmo di Tehuantepec, le sue risorse e la sua collocazione strategica, obiettivo al quale adeguatamente servono Marcos e gli eserciti che disputano la bandiera indigena”. Mmh… mi suona, mi suona… sì, è il punto 28 del programma di AMLO che dice, testuale: “Congiungeremo il Pacifico con l’Atlantico, nell’Istmo di Tehuantepec, attraverso la costruzione di due porti commerciali: uno a Salina Cruz, Oaxaca, ed un altro a Coatzacoalcos, Veracruz, e con ferrovie per il trasporto merci e l’ampliamento della strada esistente”.
Con questi personaggi, López Obrador si è qualificato, ha sommato alcuni, e con loro ha sottratto, tra gli altri, i “neozapatisti”.
Ma, d’altra parte, perché non c’è niente in questo programma sui carcerati e scomparsi politici nella guerra sporca degli anni 70 e 80? Né sulla punizione per gli ex governanti che si arricchirono in maniera illecita. Né sul fare giustizia nei casi dei massacri di Acteal, El Bosque, Aguas Blancas, El Charco. Temo che, in fatto di giustizia, López Obrador offra “un colpo di spugna e si comincia di nuovo”, ciò che, paradossalmente, non è nuovo.
Prima di tornare sulle critiche contro le dichiarazioni contenute nella Sesta Dichiarazione della Selva Lacandona su Messico, America Latina ed il Mondo, permettetemi di dire qualcosa:

Di noi che usciamo

Usciamo. Usciamo, e tanto vale farci l'idea. Usciamo e, credo, ci siano solo quattro modi di fermarci.
Uno è con un attacco preventivo, tanto di moda in questa tappa neoliberista. I passaggi pronosticabili sono: accuse di legami con il narcotraffico o, in generale, con il crimine organizzato; invocazioni allo stato di diritto e amenità di questo tipo; una campagna mediatica intensa; un doppio attacco (contro le comunità e contro il Comando Generale); contenimento dei danni (cioè, distribuzione di denaro, concessioni e privilegi tra i “portavoce dell’opinione pubblica”); le autorità invitano a prendere le cose con calma; i politici dichiarano che la cosa più importante è che il processo elettorale si svolga in pace e calma sociale; dopo una breve impasse, i candidati riprendono le loro campagne.
Un altro è arrestarci nel momento in cui usciamo, o durante lo svolgimento de “l’altra campagna”. Le fasi? Riunioni clandestine tra le dirigenze del PRI, PAN e PRD per stringere accordi (come nel 2001 con la controriforma indigena); la Cocopa dichiara che il dialogo è rotto; il Congresso vota l’annullamento della Legge per il Dialogo; la PGR attiva gli ordini di cattura; un comando dell’AFI, con l’appoggio dell’Esercito, fa prigionieri i delegati zapatisti; contemporaneamente, l’Esercito circonda le comunità indigeni ribelli “per prevenire il disordine e mantenere la pace e la stabilità nazionale”; contenimento dei danni, eccetera.
Un altro è ammazzarci. Tappe: si assume un sicario; si monta una provocazione; si commette il crimine; le autorità si mostrano dispiaciute del fatto e promettono di indagare “fino alle ultime conseguenze, chiunque sia il colpevole”. Un’altra alternativa: “un deplorevole incidente ha provocato la morte della delegazione zapatista che stava percorrendo il tratto di strada verso bla, bla, bla”. In entrambe, contenimento dei danni, eccetera.
Un’altra è farci sparire. Mi riferisco ad una sparizione forzata, come quella di centinaia di oppositori politici nella tappa di “stabilità” priista. Questa potrebbe svolgersi così: i delegati zapatisti non arrivano; l’ultima volta che sono stati visti è stato quando bla, bla, bla; le autorità promettono di indagare; si azzarda l’ipotesi di una faccenda passionale; le autorità dichiarano che indagano tutte le piste e che non si esclude la delegazione zapatista abbia approfittato dell’uscita per fuggire, con una certa quantità di pozol aspro, verso un paradiso fiscale; l’Interpol indaga nelle Isole Caiman; contenimento dei danni, eccetera.
Questi sono i pericoli iniziali contro cui cozza la Sesta. Ci siamo preparati molti anni per affrontare queste possibilità; è per questo motivo che l’allerta rossa delle truppe ribelli non è cessata, ma è cessata solo quella delle comunità, e è per questo che uno dei comunicati segnalava che l’EZLN può perdere, per prigione, morte o sparizione forzata, in parte o totalmente la sua dirigenza conosciuta pubblicamente, e ciò nonostante continuare a lottare.

Dalle montagne del Sudest Messicano
Subcomandante Insurgente Marcos



segue...

1 commento:

  1. María del Socorro Vicente González, madre del Subcomandante Marcos, falleció de un infarto a las 70 años de edad en Ciudad de México.
    A Marcos hago mis personales pésames. (D*)
    _______

    María del Socorro Vicente González, madre del Subcomandante Marcos, è deceduta all'età di 70 anni per un infarto che l'ha colta a Città del Messico.
    A Marcos vanno le mie personali condoglianze (D*)

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