Abecedario para escarabajos



A

ARMA. Con armas de madera camina este ejército. El Poder reía con beneplácito. El espejo lo había revelado eterno y omnipotente. "Reinarás hasta que la selva camine rumbo a tu palacio" fue la promesa y advertencia. En el amanecer del año 1994 bajaron los indígenas de las montañas. Van al palacio del Poder a reclamar la muerte y el olvido. En sus fusiles hechos de madera, caminan los árboles de la selva. El Poder tiembla y empieza a morir. Un fusil de palo lo ha herido de muerte.

B

BOTA.

DE BOTAS Y SOLDADOS.
Una bota puede parecerse perfectamente
a una bota.
Sobre todo si se mira de frente, de abajo
y de lado.
Pero,
si se mira desde dentro,
entonces...
una bota es un zapato
que quiso abrazar la pierna
o un pedazo de pantalón
duro y oscuro
que se ha quedado olvidado.
Una bota es un pedazo
de suelo que se pegó
en los caminos
o apenas un jirón
de recuerdos de una bota.
Una bota es palabra,
lápiz y fiero borrador
sobre el suelo.
Una bota es una barca,
mar y velas incluidas.
Una bota es anhelante corazón
corriendo tras otra bota.
Una bota es una historia que contar
entre pies adoloridos.
Una bota es una escalera
que mira siempre abajo
y es también una nube
que se arrastra soñolienta.
Una bota es una canción
que se hace bajo y quedo.
Una bota puede ser
cadena cruel para tanta
carne pobre
o un pedacito de esperanza
creciendo desde abajo
hasta mañana.
Una bota siempre puede ser una bota,
pero la verdad es que
una bota es una bota
que se equivocó de camino
y que anhela ser un día
lo que toda bota debe ser:
un pie desnudo.
Y nosotros
así como las botas,
somos soldados por la necesidad de que
un día los hombres no necesiten ser soldados,
y las botas vuelvan a ser
lo que toda bota debe ser:
un pie desnudo.


C

CARNE.

ELEGÍA
Carne herida,
de rojo y marrón pintada.
Carne en el ayer marchita
y en la doliente tarde de marzo mancillada.
Carne amoratada y fría,
carne caliente de muerte y amor nacida.
Carne muerta
y,
sin embargo,
tan viva.

CH

CHICO CHUCHO CHIQUITO. En Chiapas, los indígenas les dicen "chuchos" a los perros. Como perros viven los indígenas en Chiapas, como perros son tratados. En Chiapas, los perros les dicen "hermanos" a los indígenas.

D

DIGNIDAD. Dice el gobierno que no entiende la palabra "dignidad". Realiza investigaciones documentadas, contrata especialistas, nombra comisiones. Es inútil, el gobierno no entiende la palabra "dignidad". Van los delegados del gobierno a preguntar a los indígenas rebeldes qué es eso de la "dignidad". Los jefes rebeldes se ríen y bailan. Saben que no pueden perder. "La dignidad no se entiende", responden al gobierno. "La dignidad se vive, la dignidad se muere", responden los indígenas rebeldes mientras ríen y bailan en las montañas del sureste mexicano.

E

ESCUELA. Esta escuela no tiene maestros. No tiene alumnos. No tiene muebles. No tiene libros ni cuadernos. Esta escuela es sólo un galerón olvidado. Aquí aprenden a pelear los indígenas mexicanos.

F

FEDERALES. El gobierno tiene soldados. El pueblo indígena tiene soldados. Son de piel morena los soldados del gobierno. Morenos son los soldados indígenas rebeldes. Parecen los mismos, los soldados del gobierno y los indígenas en armas. Pero los soldados del gobierno disparan para abajo, a donde están los muertos. Los indígenas rebeldes disparan para arriba. No para matar gobiernos, dicen. Para que despierte la historia, gritan.

G

GATILLO. Heriberto (3 años, tojolabal hijo de tojolabales) sonríe sin dientes cuando consuela a su hermana Eva (5 años, tojolabal hija de tojolabales) que se despertó llorando porque soñó que el gato hacía "mau" y no "miau". Heriberto le explica a la Eva que fue el chuchito ("perrito" para los chiapanecos) el que lo corrió al gato y por eso dijo "mau". Su hermana duda, pero la sonrisa sin dientes del Heriberto le empieza a contar una historia bastante complicada sobre el chuchito que vino el otro día y traía, el chuchito, un dulce en la bolsa y el Heriberto, para que no haya duda, saca un dulce de la bolsa del pantalón y se lo ofrece a la Eva que, ante prueba tan racional, se sorbe las lágrimas, se deja convencer y prueba el dulce. El Heriberto sigue hablando y la historia del chuchito ya va detrás de una hormiga que, dice, quiere llevarse el envoltorio del dulce y el Heriberto y su hermana ya se olvidaron del chuchito y del gato que hace "mau" y no "miau" y, alternándose el dulce, observan a la hormiga que ya escogió una esquina del celofán. El gato del cuento del Heriberto es un gato pequeño, por decir "gatito" el Heriberto dice "gatillo". Un país donde "gatillo" quiera decir "gatito", ése es el México que queremos.

H

HIPÓTESIS. Suponga usted que es indígena en el sureste mexicano. Suponga que su color es moreno, que su lengua es diferente a la del mestizo, y que su cultura viene de muy lejos, de cuando el tiempo no tenía tiempo. Suponga que no tiene medicina, que no tiene alimento, que no tiene trabajo, que no tiene casa, que no tiene educación, que no tiene tierra, que no puede gobernar ni gobernarse, que su futuro está hipotecado al extranjero, que no tiene libertad para pensar ni para hablar, que se premia el delito y se castiga la honestidad, que la guerra es una sombra continua sobre su suelo. Suponga todo esto y responda: ¿No diría usted "¡YA BASTA!"?

I

INSTRUCCIONES.

INSTRUCCIONES PARA CAMBIAR EL MUNDO.
-I-
Constrúyase un cielo más bien cóncavo. Píntese de verde o de café, colores terrestres y hermosos. Salpíquese de nubes a discreción. Cuelgue con cuidado una luna llena en occidente, digamos a tres cuartas sobre el horizonte respectivo. Sobre oriente inicie, lentamente, el ascenso de un sol brillante y poderoso. Reúna hombres y mujeres, hábleles despacio y con cariño, ellos empezarán a andar por sí solos. Contemple con amor el mar. Descanse el séptimo día.
-II-
Reúna los silencios necesarios. Fórjelos con sol y mar y lluvia y polvo y noche. Con paciencia vaya afilando uno de sus extremos. Elija un traje marrón y un pañuelo rojo. Espere el amanecer y, con la lluvia por irse, marche a la gran ciudad. Al verlo, los tiranos huirán aterrorizados, atropellándose unos a otros. Pero... ¡no se detenga!... la lucha apenas se inicia.

J

JODIDOS. Los más poderosos de los poderosos practican una democracia curiosa, la democracia del desprecio. Para ellos no hay indios o mestizos, blancos o morenos. Para los poderosos, los otros tienen un sólo nombre: jodidos.

K

KILÓMETRO, KILOGRAMO. Para traer la leña con la que habrán de cocinar, las mujeres indígenas caminan leguas y no kilómetros. Cada una carga lo que llaman "un tercio" de leña que puede pesar hasta 20 kilogramos. Las indígenas caminan una legua, y una legua es igual a 4 kilómetros. La ecuación de peso y distancia produce en las mujeres el resultado lógico: rebeldía.

L

LIBERTAD. Dice Durito que la libertad es como la mañana.
Hay quienes esperan dormidos a que llegue, y hay quienes caminan y desvelan la noche para alcanzarla.

LL

LLUVIA. En uno de los pueblos, ya muy adentro de la selva y de la historia, las champas indígenas salpican la orilla de un río, larga culebra tornasol y tornatiempo. El viejo Antonio nunca invitaba a pasar adentro de la champa en cuya negra boca desaparecía cuando el sol o la lluvia eran fieros. El viejo Antonio despachaba en el quicio de la puerta. Si uno era importante (lo que en la escala de valores del viejo Antonio significaba que era digno de escuchar sus palabras) le podía arrimar un pedazo de tronco de corcho, él se ponía en cuclillas, siempre en el dintel de la puerta, como guardián, mitad entrando, mitad saliendo. Después de años, una lluvia fuerte me permitió descubrir la razón de la actitud del viejo Antonio: la furia de agua y granizo me llevó, instintivamente, a tratar de entrar a la champa. El viejo Antonio me detuvo con una seña, se perdió adentro y regresó con un pedazo de nylon. Me lo tendió, sin decir nada, sobre el tronco de corcho. Después, pasada el agua y chorreando el techo y mi gorra, me puse a secar el arma con un trapo que me dio el viejo Antonio. "Perdóname que no te dejé pasar a la casa cuando llovía", dice de nuevo en cuclillas. "Allá adentro se está muy triste... y uno nunca invita, a los que quiere, a ponerse triste... Cuando uno invita a alguien es porque lo invita a una alegría... así se hace con los que uno quiere", murmura mientras prepara, con doblador, otro cigarrillo. "El agua veces duele, pero duele más el estarse seco solo... vos lo sabés bien..."

M

MANOS. No hay diferencia entre las manos que ayer trabajaron la tierra y hoy empuñan un fusil. Son indígenas las manos de ayer y de hoy. Ayer y hoy siembran.

N

NIÑOS. En el sótano de México, en el México indígena, los niños no nacen ni mueren hasta los 5 años. Aparecen y desaparecen sin que nadie les lleve la cuenta, el nombre o el rostro. Para el resto del mundo estos niños no existen, son los no nacidos, ni siquiera son un estorbo. Sonriendo, los niños indígenas se hacen adultos casi inmediatamente y aprenden rápido que tienen que luchar para ser tomados en cuenta. El Poder los descubre cuando se levantan en armas. Estos son los niños zapatistas, los que se hacen adultos de prisa para no morirse tan rápido.

O

OJOS. Por entre el mirar se asoman muchos tiempos. Este mirar tiene color y es moreno su brillo. Por el ojo de la cámara se asoma la muerte. Por el ojo del fusil se asoma la vida.

P

PASAMONTAÑAS. Para mostrarse, los zapatistas se ocultan, para esconderse se muestran. Esta es la paradoja de lo evidente: son sin rostro ni nombre y así son nombrados y reconocidos.

Q

¿QUÉ? ¿Qué es lo que ilumina esa mirada? ¿Qué es lo que escapa a la lente de la cámara? ¿Qué dicen esos ojos? Pero sobre todo, ¿qué callan?

R

REGALO.

UN REGALO Y UNA CLASE POLITICA
Un pedacito de luna...
Pero en realidad no es uno
sino dos pedacitos:
El pedacito del lado oscuro de la luna
y el pedacito del lado brillante de la luna.
Y aquí lo que hay que entender
es que el pedacito que brilla de la luna
brilla porque hay un lado oscuro.
Es el lado oscuro de la luna
el que hace posible el lado brillante
de la luna.
Igual nosotros,
si nos toca ser el lado oscuro de la luna
no por eso somos menos,
sino que es porque estamos dispuestos
a ser el lado oscuro
que es posible que todos vean la luna
(y,
a fin de cuentas,
el lado oscuro vale más
porque brilla para otros cielos
y porque para verlo
hay que aprender a volar muy alto).
Y así es que
son pocos los que están dispuestos
a sufrir para que otros no sufran
y a morir
para que otros vivan,
y esto es así
puesto que botas y luna y etcétera
y punto.

S

SIETE. Que siete veces siete crezca la lucha. Siete palabras y siete caminos: vida, verdad, hombre, paz, democracia, libertad y justicia. Siete caminos que dan fuerza al bastón de mando de jefe de los hombres y mujeres verdaderos. Recibe, pues, el bastón de mando de las siete fuerzas. Llévalo con honor y que no anden en él las palabras que no hablan los hombres y mujeres verdaderos. Ya no eres tú, ahora y desde siempre eres nosotros.

T

TIERRA. La tierra sirve para no caernos... y de trampolín para alcanzar el cielo.

U

UNO. Uno no siempre es uno. Uno es, unas veces, tres: uno el que fue, uno el que es, uno el que puede ser. Uno es, otras veces, lo que los demás quieren que uno sea. Hoy, uno no es ninguno. En el mañana que soñamos nosotros uno será uno.

V

VIENTO. El verdadero capitán del mundo. Dirigiendo polvos y caminos se divierte con nosotros y, dicen, no lo pasa tan mal.

W

WATTS. Productora de energía eléctrica, el agua de los chiapanecos lleva luz a miles de kilómetros de distancia pero no alumbra las casas de barro y ramas en las que viven los indígenas. Un miembro de un campamento de paz ha dejado, de regalo, una pequeña planta de luz que funciona con gasolina. El pueblo de Pablo lo celebra con una fiesta. El generador es de 500 watts y alcanza para tres focos y el aparato de sonido. Cuando la fiesta acaba, Pablo se lleva el generador a su casa para guardarlo. Ya de madrugada lo enciende y enciende un solitario bombillo en su casa. Pablo y su mujer hacen el amor en la luz por primera vez. Con asombro siguen sus miradas los caminos de la piel. Pablo y su mujer tienen 7 hijos, el mayor se acaba de casar, y es la primera vez que ven sus cuerpos desnudos.

X

XENOFOBIA. En el sur oriental estado mexicano de Chiapas, los indígenas reciben el odio y la persecución de los grandes señores de la tierra. Como extraños son tratados los habitantes más primeros de estos suelos, como extraños viven y mueren. En el Chiapas de finales del siglo XX, el color moreno y la lengua maya provocan repugnancia. Aquí sólo es bienvenido el extranjero pintado de verde dólar.

Y

YO. Aquí estoy yo, viviendo en esa sombra. Yo la mano que dispara letras y escribe balas. Yo la carta inacabada. Yo que soy siete. Yo que soy los otros. Yo que camino cuando me detengo, que lloro cuando me sonrío, que vengo cuando me voy, que muriendo vive. Yo el espejo que mira para adentro. Yo el cristal que refleja lo de afuera. Yo el marco de una ventana sucia: la historia. Yo el tú que olvidas cada día. Yo, Marcos, el ayer en que se intuye el mañana.

Z

ZAPATISTA. El Heriberto queda mirando fijamente el mirar moreno de una foto del general Emiliano Zapata. Lo mira y se mira en esos ojos que reprochan, reclaman, exigen. El Heriberto mira mirar a Zapata y le dice-pregunta-responde a su papá: "¿Verdad que ése señor es nuestra compañía?". El papá del Heriberto asiente y se mira mirando en los ojos de Emiliano Zapata, en los del Heriberto, en los de nosotros.

Desde las montañas del Sureste Mexicano
Subcomandante Insurgente Marcos




A

ARMA. Con armi di legno cammina quest'esercito. Il Potere rideva con sufficienza. Lo specchio gli aveva rivelato d'essere eterno ed onnipotente. "Regnerai fino a che la selva non cammini diretta al tuo palazzo" fu la profezia e l'ammonimento. All'alba dell'anno 1994 gli indigeni scesero dalle montagne. Andarono al palazzo del Potere per protestare della morte e della dimenticanza. Nei loro fucili fatti di legno, camminano gli alberi della selva. Il Potere trema ed incomincia a morire. Un fucile a mo' di picchetto l'ha ferito a morte.

B

BOTA

DI STIVALI E SOLDATI.
Uno stivale può somigliare perfettamente
ad uno stivale.
Soprattutto se si guarda dal davanti, di sotto
e di lato.
Ma, se si guarda da dentro, allora...
uno stivale è una scarpa
che volle abbracciare la gamba
o un pezzo di pantalone
grezzo e scuro
che è rimasto dimenticato.
Uno stivale è un pezzo
di terra che si attaccò
durante il cammino
a malapena un brandello
dei ricordi di uno stivale.
Uno stivale è parola,
matita e feroce brutta copia
sopra il terreno.
Uno stivale è una barca,
mare e vele comprese.
Uno stivale è cuore che anela
correre dietro un altro stivale.
Uno stivale è una storia da raccontare
tra piedi addolorati.
Uno stivale è una scala
che guarda sempre in basso
ed è anche una nuvola
che scorre sonnolenta.
Uno stivale è una canzone
che si sente bassa e in sottofondo.
Uno stivale può essere
catena crudele per tanta
povera carne
o un pezzetto di speranza
che cresce dal basso
affinchè sia il domani.
Uno stivale può essere sempre uno stivale,
ma la verità è che
uno stivale è uno stivale
che sbagliò strada
e che anela essere un giorno
quello che ogni stivale dev'essere:
un piede scalzo.
E noi
così come gli stivali,
siamo soldati per necessità affinché
un giorno gli uomini non debbano essere soldati,
e gli stivali tornino ad essere
quello che ogni stivale dev'essere:
un piede scalzo.

C

CARNE.

ELEGIA
Carne ferita,
di rosso e marrone scritta.
Carne in passato marcita
e nel dolente meriggio di marzo macchiata.
Carne livida e fredda,
carne calda di morte ed amore nascente.
Carne morta
e,
tuttavia,
tanto viva.

CH

CHICO CHUCHO CHIQUITO. In Chiapas, gli indigeni chiamano "chuchos" i cani. Come cani vivono gli indigeni in Chiapas, come cani sono trattati. In Chiapas, i cani dicono "fratelli" agli indigeni.

D

DIGNITA'. Dice il governo che non capisce la parola "dignità". Compie indagini approfondite, contratta specialisti, nomina commissioni. È inutile, il governo non capisce la parola "dignità". Vanno i delegati del governo a domandare agli indigeni ribelli cos'è questa cosa della "dignità". I capi ribelli ridono e ballano. Sanno che non possono perdere. "La dignità non si capisce", rispondono al governo. "La dignità si vive, la dignità si muore", rispondono gli indigeni ribelli mentre ridono e ballano nelle montagne del sudest messicano.

E

ESCUELA. Questa scuola non ha maestri. Non ha alunni. Non ha mobili. Non ha libri né quaderni. Questa scuola è solo un capanno sperduto. Qui imparano a combattere gli indigeni messicani.

F

FEDERALI. Il governo ha soldati. Il paese indigeno ha soldati. Sono di pelle bruna i soldati del governo. Bruni sono i soldati indigeni ribelli. Sembrano gli stessi, i soldati del governo e gli indigeni in armi. Ma i soldati del governo sparano verso il basso, laddove si fanno i morti. Gli indigeni ribelli sparano verso l'alto. Non per ammazzare i governi, dicono. Affinché si svegli la storia, gridano.

G

GRILLETTO. Heriberto, 3 anni, tojolabal figlio di tojolabales, sorride senza denti quando consola sua sorella Eva, 5 anni, tojolabal figlia di tojolabales che si è svegliata piangendo perché ha sognato che il gatto faceva "mau" e non "miao". Heriberto spiega all'Eva che è stata colpa di chuchito ("cagnolino" per i chiapanecos), quello s'è messo a rincorrere il gatto, che per questo motivo ha fatto "mau". Sua sorella dubita, ma il sorriso senza denti del Heriberto gli incomincia a raccontare una storia abbastanza complicata sul cagnolino che è venuto l'altro giorno e portava, il cagnolino, un dolce nella borsa e l'Heriberto, affinché non ci siano dubbi, tira fuori un dolce dalla tasca del pantaloni e lo offre all'Eva che, davanti a prova tanto razionale, trattiene le lacrime, si lascia convincere e assaggia il dolce. L'Heriberto continua a parlare e la storia del cagnolino va già dietro una formica che, dice, vuole portarsi la cartina del dolce e l'Heriberto e sua sorella si sono dimenticati ormai del cagnolino e del gatto che fa "mau" e non "miao" e, alternandosi il dolce, osservano la formica che ha scelto già un angolo del cellofan. Il gatto del racconto del Heriberto è un gatto piccolo, per dire "gattino" l'Heriberto dice "grilletto". Un paese dove "grilletto" voglia dire "gattino", quello è il Messico che vogliamo.

H

HIPÓTESIS. Supponete di essere un indigeno nel sudest messicano. Supponete che il vostro colore sia bruno, che la vostra lingua sia differente da quella del meticcio e che la vostra cultura venga da molto lontano, da quando il tempo non aveva tempo. Supponete di non avere medicine, non avere cibo, non avere lavoro, non avere casa, non avere educazione. Supponete di non avere terra, non poter governare né governarvi, e che il vostro futuro sia ipotecato allo straniero. Supponete di non avere libertà di pensiero né di parola, che venga premiato il delitto e si punisca l'onestà, che la guerra sia un'ombra continua sul vostro suolo. Supponete tutto questo e rispondete: non direste anche voi "YA BASTA!"?

I

ISTRUZIONI

ISTRUZIONI PER CAMBIARE IL MONDO.
-I-
Si costruisca un cielo piuttosto concavo. Lo si dipinga di verde o di caffè, colori belli e terrestri. Lo si spruzzi di nubi a discrezione. Appendi con attenzione una luna piena a occidente, diciamo a tre quarti sull’orizzonte. Verso oriente si levi, lentamente, un sole brillante e potente. Riunisci uomini e donne, parla loro lentamente e con affetto, cominceranno a camminare da soli. Contempla il mare con amore. Riposa il settimo giorno.
-II-
Riunisci i silenzi necessari. Forgiali con sole e mare e pioggia e polvere e notte. Con pazienza affila uno dei suoi estremi. Scegli un vestito marrone e un fazzoletto rosso. Aspetta l’alba e marcia verso la grande città. A vederti, i tiranni fuggiranno terrorizzati, urtandosi gli uni con gli altri. Ma… non fermarti!… la lotta è appena cominciata.

J

JODIDOS. I più poderosi dei poderosi praticano una democrazia curiosa, la democrazia del disprezzo. Per essi non ci sono indios o meticci, bianchi o bruni. Per i poderosi, gli altri hanno un solo nome: i fregati.

K

KILÓMETRO, KILOGRAMMO. Per portare la legna con la quale cucineranno, le donne indigene camminano leghe e non chilometri. Ognuna carica quello che chiamano "un terzo" di legna, che può pesare fino a 20 chilogrammi. Le indigene camminano una lega, ed una lega è pari a 4 chilometri. L'equazione di peso e distanza produce nelle donne il risultato logico: ribellione.

L

LIBERTA'. Dice Durito che la libertà è come la mattina. Ci sono alcuni che aspettano dormendo che arrivi, e ci sono alcuni che camminano e attraversano la notte per raggiungerla.

LL

LLUVIA. In uno dei villaggi, già molto addentro alla selva e nella storia, le champas indigene punteggiavano la riva di un fiume, come lungo serpente cangiante e senzatempo. Il vecchio Antonio non invitava mai ad entrare dentro la champa nel cui nera bocca spariva quando il sole o la pioggia erano feroci. Il vecchio Antonio sbrigava i convenevoli sulla soglia. Se uno era importante (quello che nella scala di valori del vecchio Antonio significava che era degno di ascoltare le sue parole) poteva avvicinarsi a un pezzo del tronco di sughero [che fa da zerbino. Ndr], ed egli si poneva coccoloni, sempre nell'architrave della porta, come guardiano, metà dentro, metà fuori. Dopo anni, una pioggia forte mi permise di scoprire la ragione dell'atteggiamento del vecchio Antonio: la furia di acqua e grandine mi portò, istintivamente, a tentare di entrare nella champa. Il vecchio Antonio mi fermò con un gesto, sparì dentro e tornò con un pezzo di nailon. Me lo tese, senza dire niente, sul tronco di sughero. Dopo, passata l'acqua e mentre il tetto e il mio berretto gocciolavano, mi misi ad asciugare l'arma con uno straccio che mi diede il vecchio Antonio. "Perdonami se non ti ho lasciato entrare in casa quando pioveva", mi dice di nuovo coccoloni. "Là dentro si sta molto tristi... e uno non invita mai, quelli ai quali vuole bene, a diventare tristi... Quando uno invita qualcuno è perché lo invita a un'allegria... così si fa con quelli ai quali uno vuole bene", mormora mentre prepara, rollando, un'altra sigaretta. "L'acqua a volte fa male, ma ancor più male fa lo starsene asciutti da soli... voi lo sapete bene..."

M

MANI. Non c'è differenza tra le mani che ieri lavoravano la terra ed oggi impugnano un fucile. Sono indigene le mani di ieri e di oggi. Ieri ed oggi seminano.

N

NIÑOS. Nello scantinato del Messico, nel Messico indigeno, i bambini non nascono né muoiono fino ai 5 anni. Appaiono e spariscono senza che nessuno ne annoti il numero, il nome o il viso. Per il resto del mondo questi bambini non esistono, sono i non nati, neanche sono un disturbo. Sorridendo, i bambini indigeni diventano adulti quasi immediatamente, ed imparano subito che devono lottare per essere presi in considerazione. Il Potere li scopre quando si levano in armi. Questi sono i bambini zapatisti, quelli che diventano adulti in fretta per non morire troppo in fretta.

O

OCCHI. Tramite il guardare si scorgono molte circostanze. Questo guardare ha colore ed è bruno il suo fulgore. Per l'occhio della fotocamera si affaccia la morte. Per l'occhio del fucile si affaccia la vita.

P

PASSAMONTAGNA. Per mostrarsi, gli zapatisti si coprono, per nascondersi si mostrano. Questo è il paradosso evidente: sono senza viso né nome e così sono famosi e riconosciuti.

Q

QHE? Che cos'è ciò che illumina quello sguardo? Che cosa è quello che viene fuori dalla lente della fotocamera? Che cosa dicono quegli occhi? Ma soprattutto, che cosa tacciono?

R

REGALO.

UN REGALO E UNA CLASSE POLITICA
Un pezzetto di luna...
Ma in realtà non è uno
senonchè due pezzetti:
Il pezzetto del lato oscuro della luna
ed il pezzetto del lato brillante della luna.
E qui quello che bisogna capire
è che il pezzetto che brilla della luna
brilla perché c'è un lato oscuro.
È il lato oscuro della luna
quello che fa possibile il lato brillante
della luna.
Ugualmente noi,
se ci tocca essere il lato oscuro della luna
per quel motivo non siamo da meno,
ma è perché siamo disposti
ad essere il lato oscuro
affinché sia possibile che tutti vedano la luna,
(e,
in fin dei conti,
il lato oscuro vale di più
perché brilla per altri cieli
e perché per vederlo
bisogna imparare a volare molto in alto).
E così accade che
sono pochi quelli che sono disposti
a soffrire affinché altri non soffrano
e a morire
affinché altri vivano,
e questo è così
dato che stivali e luna ed eccetera
e punto.

S

SETTE. Che sette volte sette cresca la lotta. Sette parole e sette strade: vita, verità, uomo, pace, democrazia, libertà e giustizia. Sette strade che danno forza al bastone di comando del capo degli uomini e delle donne veri. Ricevi, dunque, il bastone di comando delle sette forze. Portalo con onore e che non camminino in lui le parole che non parlano gli uomini e le donne veri. Ormai non sei tu, ora e da sempre sei noi.

T

TERRA. La terra serve per non cadercene giù... e come trampolino per raggiungere il cielo.

U

UNO. Uno non è sempre uno. Uno è, a volte, tre: uno quello che fu, uno quello che è, uno quello che può essere. Uno è, altre volte, quello che gli altri vogliono che uno sia. Oggi, uno non è nessuno. Nel domani che sogniamo noi uno sarà uno.

V

VENTO. Il vero capitano del mondo. Dirigendo polveri e strade si diverte con noi e, dicono, non se la passa tanto male.

W

WATTS. Produttrice di energia elettrica, l'acqua dei chiapanecos porta luce a migliaia di chilometri di distanza ma non illumina le case di fango e rami nei quali vivono gli indigeni. Un attivista di un accampamento di pace ha lasciato, in regalo, un
piccolo impianto di luce che funziona con la benzina. Il paese di Pablo lo celebra con una festa. Il generatore è di 500 watts ed è sufficiente per tre faretti e un impianto acustico. Quando la festa finisce, Pablo si porta il generatore a casa sua per conservarlo. L'accende già di buon mattino ed accende una solitaria lampadina nella sua casa. Pablo e sua moglie fanno per la prima volta l'amore alla luce. Con stupore i loro sguardi seguono le strade della pelle. Pablo e sua moglie hanno 7 figli, il maggiore si è appena sposato, ed è la prima volta che vedono i loro corpi nudi.

X

XENOFOBIA. Nel sudorientale stato messicano del Chiapas, gli indigeni ricevono l'odio e la persecuzione dei grandi signori della terra. Come estranei sono trattati gli abitanti più primi di questi suoli, come estranei vivono e muoiono. Nel Chiapas della fine del XX secolo, il colore bruno e la lingua maya provocano ripugnanza. Qui è benvenuto solo lo straniero dipinto di verde dollaro.

Y

YO. Qui io sto, vivendo in quell'ombra. Io la mano che spara lettere e scrive pallottole. Io la lettera incompiuta. Io che sono sette. Io che sono gli altri. Io che cammino quando mi fermo, che piango quando mi metto a sorridere, che vengo quando vado via, che morendo vivo. Io lo specchio che guarda per dentro. Io il cristallo che riflette quello che c'è fuori. Io la cornice di una finestra sporca: la storia. Io il tu che dimentichi ogni giorno. Io, Marcos, il passato in cui si intuisce il domani.

Z

ZAPATISTA. L'Heriberto rimane fermo a guardare fissamente il guardare bruno di una foto del generale Emiliano Zapata. Lo guarda e si guarda in quegli occhi che rimproverano, reclamano, esigono. L'Heriberto guarda guardare Zapata e dice-domanda-risponde a suo papà: "E' vero che quel signore è la nostra compagnia?". Il papà del Heriberto fa cenno di sì e si guarda guardando negli occhi di Emiliano Zapata, in quelli del Heriberto, in quelli di noi altri.


Dalle montagne del Sudest Messicano
Subcomandante Insurgente Marcos


Nessun commento:

Posta un commento