Ladrillos, telones y pescados

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De ladrillos, telones y pescados
(Diálogo entre Durito, Juan de Mairena y una nariz superflua)

Debo pedir disculpas públicas: el presente texto, en su corpus fundamental, no me pertenece, sino que se trata de la trascripción de una cinta grabada. La mencionada cinta magnetofónica (o “cassette” para la plebe), ha sido sustraída subrepticiamente de la mochilita de alguien que se parece extraordinariamente a un escarabajo.
Podría llamar a asombro y a escándalo que, en esta era digital, alguien todavía recurra al “cassette” para grabar y reproducir; pero nada sería comparado con la estupefacción que causaría saber que, en efecto, el individuo en cuestión es un escarabajo. De ahí a deducir (no hay que olvidar que una ponencia afortunada es la que hace sentir al asistente o al lector como muuuuy inteligente) que ese escarabajo se autodenomina “Don Durito de La Lacandona”, hay un paso un poco bastante regular, es decir, de ligero a moderado.
Aceptar este pequeño pero denso paquete de hechos, independientemente de que ocurran en la realidad real o en nuestra asediada imaginación, es ya un logro que aplaudo en todos y todas ustedes. En estos tiempos de plataformas políticas definidas en su justa dimensión (es decir, como “spots” publicitarios), de “pases a la red” y encuestas que sí convocan a la Nación entera (es decir, las que aluden al lugar que tendrá el equipo mexicano en el mundial de fútbol), de “sesudos” análisis de la “correlación de fuerzas” por l@s pedantes que se autodenominan la parte y el todo de la “intelectualidad progresista”, de depositar la vocería gubernamental en los penes de los policías (Atenco) y en los lanzagranadas (Atenco y Oaxaca), del “alto nivel” de los columnistas y editorialistas que comentan y analizan lo que dicen… otros columnistas y editorialistas; en fin, en estos tiempos de “realismo político”, el que existan todavía personas (vaya, parece que algunas hasta trabajo tienen) que dejen un espacio en su corazón para aceptar la existencia de un escarabajo que profesa la incomprendida profesión de la andante caballería, es, digámoslo modestamente, sencillamente estupendo.
No sólo porque eso significa que ya no estoy solo en la pesada carga de saber de la existencia de este extraño ser, también y sobre todo porque es prueba fehaciente que hay todavía gente dispuesta a asombrarse con las maravillas que abajo caminan y que, por lo tanto, sólo son perceptibles para quienes saben mirar el camino y el paso.
El escarabajo en cuestión se hace llamar, como casi nadie aquí sabrá, Don Durito de La Lacandona, I.C. de A.I. de I.I. (por sus siglas: Individualidad Conocida de Anticapital Invariable de Irresponsabilidad Ilimitada), Copyleft no del Círculo sino Cuadrado de Andantes Caballeros del que es, dicho sea de paso, presidente vitalicio y único miembro.
Aprovechando que, creo, no se encuentra presente, despojaré a Durito de toda la parafernalia que exhibe su complicado apelativo y le llamaré “Simplemente Durito”.
Durito, sin ser invitado, ha recorrido buena parte del territorio de esta herida sin cicatrizar que llamamos “México” para estar aquí con nosotros, con nosotras, para exigir libertad y justicia para l@s pres@s de Atenco.
Llegó, como es ley, de madrugada, cargando su equipaje en una mochilita de ésas que cargan los chavos y chavas de secundaria-esquina-con-bachillerato-chamba-mal-pagada-y-o-desempleo-pero-seguro- apañón-seguro.
No fue invitado a este encuentro de escritoras y escritores, a pesar de que profesa esa convulsión por la palabra escrita, lo cual habrá que reprochar a los organizadores. Aunque tal vez no lo invitaron porque temían que no cumpliera e hiciera gala de esa irresponsabilidad que tanta fama ha dado a los andantes caballeros desde que el de la triste figura exhibiera su ídem por los caminos de La Mancha ibérica.
Con Durito no hay que hacer planes serios. No porque le falte formalidad (no olvidemos que es un escarabajo, sí, pero también un caballero andante), sino porque de pronto como que agarra su patín y se va por la bajada y ahí te quiero ver burbuja de seguridad.
Sí, a veces se va así nomás. Otras veces se va dejando una nota que, lacónica, señala:
Mi estimado Cara de calzón usado: Ahí vengo luego. No te metas en (muchos) problemas. Atentamente. Durito. Posdata.- Me llevé el tabaco
Bien, para no hacérselas tan cansada, les digo que, tratando de de recuperar mi tabaco, en la mochilita encontré un cassette con una nota que decía: “Para el nuevo libro “Diálogos Imposibles”. Ojo: decirle a la nariz redundante que organice una subasta entre casas editoriales para ver quien se lleva este best seller. Los derechos de autor para la película, igual. A mí el Código Da Vinci me la fanfirulea”. Fin de la nota.
Ignoro por qué Durito ha decidido titular de este modo su nuevo engendro, pero no nos preocupemos ahora de eso.
El diálogo que aquí reseñamos se da entre Durito, un personaje del que ya se sabrá más adelante, y el que esto presenta.
He dicho antes que trascribo una grabación. Cuando la escuché la vez primera, recordé la escena pues yo estaba presente. Fue en el café “Comandanta Ramona”, esquina con la tiendita “El Rincón Zapatista”. Si alguien quiere ir es muy fácil dar con el lugar: agarran como que van para allá pero entonces dan vuelta en “U” donde dice “Prohibido dar vuelta en U”, y ya luego se siguen un buen de semáforos y donde vean un buen tanto de tiras de todas las corporaciones, aburriéndose y haciendo como que vigilan, ahí es.
Prosigo…
Era madrugada. La luna era la cadera iluminada del deseo, aunque sin la ansiada hendidura. En el sueño, un beso largo, largo y húmedo, abría la flor del deseo y llave era para abrir el cerrado y callado nudo del tiempo.
Pero en la duermevela yo estaba levantando el tiradero, tratando de digerir unos frijoles estilo “zopilotes del mundo, uníos”, y buscando si había quedado el cadáver de algún helado de nuez. Se me había hecho tarde escuchando un programa de una estación de radio alternativo que se autodenomina “La Ke Huelga”. En el programa, los locutores se habían puesto a divagar sobre las dislocaciones.
Y se ve que pasaron de la dislocación de tobillo a la de ideas, porque un rato estaban hablando del amor en tiempos de la revolución y entonces como que lo acordaron que estamos en la movilización por l@s pres@s de Atenco y se pasaron al amor en tiempos de represión. De ahí se fueron a impartir una cátedra titulada “Medidas contra la Represión” o algo así, o sea qué hacer cuando la tira está ya cargando sobre el respetable al grito de “Contra la izquierda de abajo, el estado de derecho de arriba”.
Yo tomé nota, por aquello del no te entumas. Además de la muy clásica y de probada eficacia “corra hasta que encuentre un letrero que diga “bienvenido a Guatemala”, dieron otras medidas y consejas.
Por ejemplo, la escuela psicológica recomendaba la negación, o sea que, cuando el tolete iba ya a su destino se gritaba “¡noooooo!” de forma por demás convincente. La escuela de abogacía recomendaría, creo yo, la técnica de abrumar jurídicamente al tira con el grito de “señor policía, está usted violando los artículos tales y tales de la constitución que señalan que ningún individuo o individua podrá ser golpeado por la policía si antes no media un programa televisivo que lo presente como un criminal” (aquí el granadero duda si el que se presenta como criminal es él o el susodicho o susodicha a quien va dirigido el estado de derecho, y entonces a correr mano, manita, luego te cuento). La escuela de “reclutamiento instantáneo” aconsejaría consignas del tipo “el pueblo uniformado también es explotado” antes de que, paradójicamente, explote la granada de gas lacrimógeno.
Larga y abundante en razones buenas e ingeniosas fue la charla radial de esos colegas de la “Ke Huelga”, estación que recomiendo ampliamente y que transmite en los 102.9 megahertz de Frecuencia Modulada, y aprovecho para mandar un abrazo solidario a l@s compas de Radio Plantón, atacado ayer por la policía del gobierno de Oaxaca, y a todos los medios alternativos que, abajo y a la izquierda, nos mantienen informados y nos recargan la pila.
¿En que me quedé? ¡Ah sí! Pues resulta que en una de las mesitas del café “Comandanta Ramona”, la única que no tenía libros, periódicos y revistas encima, el tal Durito se hallaba sentado con un individuo que se hacía llamar Juan de Mairena y que, dijo, era gran amigo del poeta español Antonio Machado.
Durito se estaba atascando de galletas Pancrema y café capuchino, con dos pares de patotas encima de la mesa, mientras que el susodicho Juan de Mairena, sentado con toda propiedad, tomaba con elegancia un té de querer.
La grabación que aquí transcribo fielmente retoma algunas partes del diálogo que se dio entre estos dos personajes y su servilleta “heavy duty”.
Inicia con el escarabajo dirigiéndose a mí…
Durito: - Escucha, mi estimado antónimo de chato, la siguiente argumentación de aquí el Don Juan de Mairena:
“1.- Si toda excepción confirma la regla, una regla con excepciones será más regla que lo sería una regla sin excepciones, a la cual le faltaría la excepción que la confirmase.
2.- Tanto más regla será una regla cuanto más abunde en excepciones.
3.- La regla ideal sólo contendrá excepciones.
(Continuar por razonamientos encadenados, hasta alcanzar el vórtice de la estupidez)
” [“Juan de Mairena”. Antonio Machado. Alianza Editorial. P. 40].
Yo: - Me parece un razonamiento ingenioso… e inútil.
Durito: - Es cierto, pero no del todo. A veces el cuestionamiento de lo evidente te lleva a una trabazón que olvídate del cruce tlalpan-taxqueña; pero en otras ocasiones te encuentras con que esas evidencias no son sino mentiras repetidas…
Yo: - ¿Por ejemplo?
Durito: - El hoy, ese ente creado, alimentado y adorado por la sociedad moderna, es decir, la que se ordena en torno a los medios de comunicación. ¿No es cierto que el “hoy” deja de ser un presente con pasado y futuro, y se convierte en lo eterno? Antes de él, el caos. Después de él, la nada.
Yo: - No sé a dónde te diriges.
Durito (mirando con un gesto de complicidad a Mairena): - Lo contrario me sorprendería. Mira Juanito, está esto del sistema capitalista. ¿No es cierto que se presenta a sí mismo como eterno, omnipotente y omnipresente?
Juan de Mairena: - Cierto.
Durito: - ¿No es cierto que su presencia se acepta como una fatalidad ineludible, primero; y después como lo único posible; y más después como lo mejor que nos ha pasado?
Juan de Mairena - “Es lo que pasa siempre: se señala un hecho; después se le acepta como una fatalidad; al fin se convierte en bandera. Si un día se descubre que el hecho no era completamente cierto, o que era totalmente falso, la bandera, más o menos descolorida, no deja de ondear”. [Ibíd. P. 77].
Durito: - Claro, ondear una bandera descolorida. Eso, y no otra cosa, es lo que hacen los apologistas del capitalismo. Ahora, ¿qué pasaría si cuestionamos toda esa construcción argumentativa?
Yo (sintiéndome con el deber de aportar algo al debate): - Mmh… no sé… ¿nos aburriríamos?
Durito (mirándome con reprobación): - ¿Además de eso?
Yo (con urgencia de ir a “cincuentear”): - Mmh… ¿nos meteríamos en problemas?
Durito (aplaudiendo con las patas que no tiene encima de la mesa ni ocupadas con las galletas pancrema): - ¡Correcto! ¡Has acertado mi querido cara de franela de viene-viene-quebrándose-quebrándose-el-golpe-avisa! Tendríamos un conocimiento que nos pondría en tales aprietos que olvídate de la estación del metro Hidalgo en horas pico
Yo (echándole mucha crema a mis tacos): - Ya que estamos en el tema del transporte público, quiero denunciar que el otro día que me subí al metro me tortearon
Durito: - ¡Órales! ¡No te adornes muñeco de trapo!
Yo: - Sí, me vendieron una torta con un jamón más raquítico que cerebro de gobernador del Estado de México.
Durito (dirigiéndose al mentado Mairena ése): - Me temo, mi estimado, que nos estamos saliendo del tema. Estábamos en el cuestionamiento del sistema capitalista. Más mejor, en el cuestionamiento de su omnipresencia
Yo (centrado en el tema): - Y los frijoles me hicieron daño. No hubiera pasado la verificación.
Durito (francamente ya encabronado): - El nivel del debate está decayendo
Juan de Mairena: - Bueno, bueno, prosiga usted.
Durito: - Gracias, Don Juan. Las herramientas elementales para el cuestionamiento tienen que ver con la historia. Estudiándola veríamos
1.- Que este sistema, el capitalista, no ha existido desde siempre.
2.- Que su origen nada tiene que ver con el espíritu, la deidad que se quiera, o el idealismo; sino con el despojo (o sea el robo), la explotación, la represión y el desprecio, en suma: el crimen.
3.- Que su crecimiento y desarrollo va de la mano de eso que le dio vida
.
Yo (metiendo mi cuchara en la conversación y en un frasco de helado de nuez caduco): - Pero eso sólo lleva a confirmar la omnipotencia del capitalismo, en él siempre ganan los malos que se visten de buenos.
Durito (abriendo otro paquete de galletas): - No he terminado… ¿Cuáles son los trucos fundacionales y fundamentales de este sistema? La igualdad y la libertad. El capitalismo dice y repite hasta el asco que se basa en una sociedad igualitaria y, por ende, se convierte en el garante de esa igualdad. En la sociedad capitalista todos somos seres humanos y, por lo tanto, todos somos iguales. Iguales ante la ley, por ejemplo.
Yo (lamentando la desigualdad que hace que Durito se empaque todas las galletas mientras a mí me toca barrer el tiradero que deja): - Pero eso no es cierto, o cuando menos unos son más iguales que otros. Ahí están l@s pres@s de Atenco y ahí están los Bribriesca hijos de su Martha Sahagún. Como que hay dos leyes: una para abajo y otra para arriba.
Durito (aventándome un tenedor con intención evidente de reprimir la libre expresión de mis ideas): - Según el capitalismo, el ser humano es libre, libre de trabajar, de enriquecerse, de votar, de ser gobernante, de expresar sus pensamientos.
Juan de Mairena: - “La libre emisión del pensamiento es un problema importante pero secundario, y supeditado al nuestro, que es el de la libertad del pensamiento mismo. Por de pronto, nosotros nos preguntamos si el pensamiento, nuestro pensamiento, el de cada uno de nosotros, puede producirse con entera libertad, independientemente de que, luego, se nos permita o no emitirlo. Digámoslo retóricamente; ¿De que nos serviría la libre emisión de un pensamiento esclavo?” (Ibíd. p. 179).
Durito: - Buen punto, Don Juan. Pero sigamos preguntando, aunque nos tachen de escépticos.
Juan de Mairena: - “Contra el escepticismo se ha esgrimido un argumento aplastante: El que niega la existencia de la verdad, pretende que eso sea la verdad, y afirma en la conclusión lo que niega en la premisa, se contradice, pues. Supongo yo que este argumento no habrá convencido nunca a escépticos de pura raza (…). El escepticismo es una posición vital, no lógica, que ni afirma ni niega, se limita a preguntar, y no se asusta de las contradicciones.” [Ibíd. P.47].
Durito: - ¡Salud por eso! Entonces preguntemos: ¿somos iguales?, ¿somos libres? Y estas preguntas, ¿cuándo se hacen? Convengamos en que las hacemos ahora, cuando es sobre la respuesta afirmativa a ambas que se construyen edificios enteros de ideas… y de ladrillos. Si respondemos “sí”, entonces, discúlpenme si soy grosero, no entiendo qué hacemos aquí. Y no me refiero a aquí, a este rincón zapatista o al encuentro ése de escritor@s por la libertad y la justicia para l@s pres@s de Atenco, al que no me invitaron, sino aquí, en este México que, abajo y a la izquierda, trata de construirse un camino y un paso, sin más claridad que la que sobre el destino se acuerda. Pero por algo estamos aquí y allá. Tal vez, dentro de ese universo infinito y caótico que es el “algo”, es porque a las preguntas “¿somos iguales?, ¿somos libres?”, respondemos “¡NO!”. Y con este “¡NO!” no sólo ponemos en crisis toda la fundamentación jurídica de eso que se llama “Estado de Derecho” (nombre que, es evidente, se erige frente a lo que sería el “Estado de Izquierda”), también comenzamos a cuestionar las evidencias que se convierten en lápidas por la falta de ejercicio crítico. Dejaríamos de comulgar con las ruedas de molino que, desde arriba, nos administran cotidianamente como si fueran algo verdadero.
Juan de Mairena: - “Lo corriente en el hombre es la tendencia a creer verdadero cuanto le reporta alguna utilidad. Por eso hay tantos hombres capaces de comulgar con ruedas de molino.” [Ibíd. p. 67].
Durito: - Entonces la política capitalista en la modernidad sería el arte de hacer comulgar con ruedas de molino al mayor número posible de personas. Y sin embargo, cada vez es más difícil, o cuando menos cada vez aparecen más “otr@s” que rechazan la indigestión que causan esas verdades. Como que la política de arriba ya no es lo que era, y no lo digo con nostalgia sino señalando un hecho. Ahora es un desmadre -.
Juan de Mairena.- “Al hombre público, muy especialmente al político, hay que exigirle que posea las virtudes públicas, todas las cuales se resumen en una: fidelidad a la propia máscara. (…) un hombre público que queda mal en público es mucho peor que una mujer pública que no queda bien en privado. Bromas aparte (…) reparad en que no hay lío político que no sea un trueque, una confusión de máscaras, un mal ensayo de comedia, en que nadie sabe su papel”. [Ibíd. P. 81].
Durito: - ¡Excelente Don Juan! Ha definido usted a cabalidad lo que es ahora la política en México: una mala comedia en la que nadie sabe su papel. Por eso hay tanta desconfianza frente a la política y tanta reticencia a construir otra política.
Juan de Mairena: - “La política, señores – sigue hablando Mairena – es una actividad importantísima… Yo no os aconsejaré nunca el apoliticismo, sino, en último término, el desdeño de la política mala, que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que obtener ganancia y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros, y, naturalmente, contra vosotros.” [Ibíd. p. 136].
Durito: - Sería entonces necesaria otra política. Necesaria, urgente, merecida. Y me parece que aquí el papel del pensamiento crítico, de los intelectuales, es muy importante.
Juan de Mairena.- “Se dice que los intelectuales no han hecho nada útil en política, hasta la fecha. Se confunde a los intelectuales con los pedantes” [Ibíd. p. 54].
Yo: - A ver, ¿cómo está eso de la pedantería?
Juan de Mairena: - “Lo específicamente pedantesco es negar las cosas cuando no son como nosotros las pensamos. Pero las cosas no son nunca como nosotros las pensamos, son mucho más serias y complejas”. [Ibidem].
Durito: - Entonces, ¿cuál sería el papel de los intelectuales críticos? ¿El de espectadores de lujo mientras en el teatro de la política se destruye la sociedad?
Juan de Mairena.- “Pero ¿usted no ha reparado todavía en que casi siempre que se levanta el telón o se descorre la cortina en el teatro moderno aparece una habitación con tres paredes, que falta en ella ese cuarto muro que suelen tener las habitaciones en que moramos? ¿Por qué no se asombra usted (…) de esa terrible inverosimilitud? Porque sin la ausencia de ese cuarto muro (…), ¿cómo podríamos saber lo que pasa dentro de esta habitación?” [Ibíd. p. 152].
Durito: - Entiendo. La labor de los intelectuales, sería precisamente desmontar el cuarto muro del espacio de la política, exhibirla tal cual es, sin ocultamientos, para que todos podamos saber lo que pasa en esa habitación y obrar en consecuencia. Hoy hay una injusticia oculta en la habitación del Poder: la que mató a Alexis Benhumea Hernández, la que violó a las presas de Atenco, la que mantiene ilegalmente presos a hombres y mujeres cabales, la que reprime en Oaxaca y en todos los rincones del México de abajo y a la izquierda. Por eso
Ahí termina la grabación. Yo he decidido traer su trascripción porque bien sé que hay aquí escritoras y escritores, luces críticas dispuestas a protestar por la injusticia que asesinó a Alexis, que violó a nuestras compañeras, que mantiene prisioneros a luchadores sociales, que opta por la represión en lugar de por el diálogo.
Porque hay, entre estas escritoras y escritores, quienes hacen teatro y, con él, levantan el telón que nos permite ver no sólo lo que pasa allá arriba, también dentro nuestro. Porque no pocas, no pocos, además, construyen poesía con el escurridizo ladrillo de la palabra. Escurridizo, como un pez.
- “La poesía es -decía Mairena- el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo. Eso es lo que el poeta pretende eternizar, sacándolo fuera del tiempo, labor difícil y que requiere mucho tiempo, casi todo el tiempo de que el poeta dispone. El poeta es un pescador, no de peces, sino de pescados vivos, entendámonos: de peces que puedan vivir después de pescados”. [Ibíd. p. 106].
Salud a estas pescadoras y pescadores que, con palabras, nos ayudan a mirar, a mirarnos y, junto con nosotros, nosotras, demandan libertad y justicia para l@s pres@s de Atenco.
Desde la Otra Ciudad de México.

Subcomandante Insurgente Marcos



Di mattoni, sipari e pesci
(dialogo tra Durito, Juan de Mairena ed un naso superfluo)

Devo chiedere pubbliche scuse: il presente testo, nel suo corpus fondamentale, non mi appartiene, ma si tratta della trascrizione di un nastro registrato. Il citato nastro magnetico (o "cassetta" per la plebe) è stato sottratto surrettiziamente dallo zaino di qualcuno che somiglia straordinariamente ad uno scarabeo.
Potrebbe suscitare stupore e scandalo che, in questa era digitale, qualcuno ricorra ancora alla "cassetta" per registrare e riprodurre; ma niente sarebbe paragonabile alla sorpresa di sapere che, in effetti, l'individuo in questione è uno scarabeo. Da qui a dedurre (non bisogna dimenticare che una relazione fortunata è quella che fa sentire l'astante o il lettore moooolto intelligente) che questo scarabeo si autodefinisce "Don Durito de La Lacandona", sarà un passo piuttosto regolare, cioè, da leggero a moderato.
Accettare questo piccolo ma denso insieme di fatti, indipendentemente dalla circostanza che accada nella realtà reale oppure nella nostra assediata immaginazione, è già un successo che apprezzo in tutti e tutte voi. In questi tempi di piattaforme politiche definite nella loro giusta dimensione (cioè, come "spot" pubblicitari), di "passaggi in rete" e sondaggi che coinvolgono la Nazione intera (cioè, quelli che alludono al piazzamento della squadra messicana nel mondiale di calcio), di "assennate" analisi della "correlazione di forze" delle/dei pedanti che si autodefiniscono la parte ed il tutto della "intellighenzia progressista", di deposito dello schiamazzo governativo nei peni dei poliziotti (Atenco) e nei lanciagranate (Atenco e Oaxaca), di "alto livello" degli editorialisti ed editorialiste che commentano ed analizzano quello che dicono… altri editorialisti ed editorialiste; infine, in questi tempi di "realismo politico", il fatto che esistano ancora persone (sembra che alcune abbiano perfino un lavoro) che facciano spazio nel loro cuore per accettare l'esistenza di uno scarabeo che professa l'incompresa professione del cavaliere errante, è - e lo diciamo modestamente - semplicemente stupendo.
Non solo perché questo significa che non sono più solo nel sostenere il peso di sapere dell'esistenza di questo strano essere, ma anche e soprattutto perché è la prova provata che c'è ancora gente disposta a meravigliarsi delle meraviglie che camminano in basso e che, pertanto, sono percettibili solo a chi sa guardare la strada ed il passo.
Lo scarabeo in questione si fa chiamare, come quasi nessuno qui saprà, Don Durito de La Lacandona, I.C. de A.I di I.I. (le sue sigle: Individualità Conosciuta di Anticapitale Invariabile ad Irresponsabilità Illimitata), Copyleft non del Circolo ma del Quadrato dei Cavalieri Erranti di cui è - sia detto per inciso - presidente vitalizio ed unico membro.
Approfittando del fatto che - credo - non sia qui presente, spoglierò Durito di tutta la prosopopea che esibisce il suo complicato appellativo e lo chiamerò "Semplicemente Durito".
Durito, senza essere invitato, ha percorso buona parte del territorio di questa ferita non cicatrizzata che chiamiamo "Messico" per stare qui con noi, per esigere libertà e giustizia per le/i prigionier@ di Atenco.
È arrivato, come d'obbligo, di buon mattino, portando le sue cose in uno zaino di quelli che hanno i ragazzi e le ragazze della secondaria-all'angolo-con-diploma-lavoro-mal-pagato-e-o -disoccupazione-sicura-sicura.
Non è stato invitato a questo incontro di scrittrici e scrittori, malgrado professi quella convulsione per la parola scritta, per cui bisognerà rimproverare gli organizzatori. Anche se forse non l'hanno invitato perché temevano che non ottemperasse alla promessa e facesse sfoggio di quell'irresponsabilità che tanta fama ha dato ai cavalieri erranti da quando quello dalla trista figura esibisse il suo pari per le strade de La Mancha iberica.
Con Durito non bisogna fare progetti seri. Non perché manchi di formalità (non dimentichiamo che è uno scarabeo, sì, ma anche un cavaliere errante), ma perché all'improvviso afferra il suo pattino e prende la discesa e allora ti voglio vedere misure di sicurezza.
Sì, a volte va via così. Altre volte se ne va lasciando una nota che, laconicamente, dice:
"Mia cara Faccia da pantalone usato: Arrivo dopo. Non ti ficcare nei ( molti) guai. Distintamente. Durito. Posdata. - Ho preso il tabacco".
Bene, per non farla tanto lunga, vi dico che, cercando di recuperare il mio tabacco, nello zaino ho trovato una cassetta con una nota che diceva: "Per il nuovo libro "Dialoghi Impossibili". Attenzione: dire al naso ridondante che organizzi un'asta tra le case editrici per vedere chi si aggiudicherà questo best seller. Stessa cosa per i diritti d'autore per il film. A me il Codice Da Vinci mi fa un baffo". Fine della nota.
Ignoro perché Durito abbia deciso di intitolare in questo modo il suo nuovo embrione, ma per ora non preoccupiamoci di questo.
Il dialogo che qui recensiamo avviene tra Durito, un personaggio di cui si saprà più avanti, e ciò che questi rappresenta.
Ho detto prima che trascrivo una registrazione. Quando l'ho ascoltata, mi sono subito ricordato della scena perché ero presente. È successo nel caffè "Comandante Ramona", all'angolo con il negozietto "El Rincón Zapatista". Se qualcuno vuole andarci è molto facile da trovare: prendete per di là ma poi svoltate a "U" dove dice "Proibito svoltare a U", e poi si superano un buon numero di semafori e quando vedete un buon numero di guardie di tutte le corporazioni, che si annoiano e fanno finta di vigilare, è lì.
Proseguo…
Era l'alba. La luna era l'anca illuminata del desiderio, anche senza l'anelata fessura. Nel sonno, un lungo bacio, lungo ed umido, apriva il fiore del desiderio ed era la chiave per aprire il chiuso e silenzioso nodo del tempo.
Ma nel dormiveglia mi stavo alzando per cercare di digerire dei fagioli alla "avvoltoi di tutto il mondo, unitevi" e per vedere se era rimasto il cadavere di un po' di gelato alle noci. Avevo fatto tardi ascoltando un programma di una stazione radio alternativa che si chiama "La Ke Huelga". Nel programma, gli annunciatori si erano messi a divagare sulle slogature.
E stavano passando dalle slogatura di caviglia a quelle delle idee, perché un momento parlavano dell'amore ai tempi della rivoluzione e poi, come ricordandosi della mobilitazione per le/i prigionier@ di Atenco, passavano all'amore nei tempi di repressione. Da qui si sono messi a fare una lezione dal titolo "Misure contro la Repressione" o qualcosa del genere, cioè che cosa fare quando la polizia sta già caricando al grido di "Contro la sinistra in basso, lo stato di diritto dell'alto".
Io ho preso nota, per evitare do farmi male. Oltre al classico e di collaudata efficacia: "corri fino a che trovi un cartello con scritto 'benvenuto in Guatemala'", hanno dato altre misure e consigli.
Per esempio, la scuola psicologica raccomandava la negazione, cioè quando il manganello sta ormai arrivando a destinazione si grida "noooooo!" in maniera alquanto convincente. La scuola di avvocatura raccomanderebbe - credo - la tecnica di redarguire giuridicamente il poliziotto al grido di "signor poliziotto, lei sta violando gli articoli tali e tali della costituzione che dicono che nessun individuo/a può essere picchiato dalla polizia se prima non interviene un programma televisivo che lo presenta come un criminale" (qui al celerino sorge il dubbio se quello che si presenta come criminale è lui o il suddetto o suddetta al quale va applicato lo stato di diritto, e allora via a correre 'caro, cara, te lo dico dopo'). La scuola di "reclutamento istantaneo" consiglierebbe slogan del tipo "anche il popolo uniformato è sfruttato" prima che, paradossalmente, esploda la granata di lacrimogeno [gioco di parole in spagnolo "explotar" signifca sfuttare ma anche esplodere - n.d.t.].
Lunga ed abbondante di buone e ingegnose ragioni è stata la chiacchierata radiofonica di quei colleghi della "Ke Huelga", stazione che raccomando vivamente e che trasmette sui 102.9 megahertz in Modulazione di Frequenza, e ne approfitto per mandare un abbraccio solidale a@ compagn@ di Radio Plantón, attaccati ieri dalla polizia del governo di Oaxaca, e a tutti i media alternativi che, in basso e a sinistra, ci tengono informati e ci ricaricano le pile.
Dov'ero rimasto? Ah sì! Ad uno dei tavolini del caffè "Comandante Ramona", l'unico che non aveva sopra libri, giornali e riviste, stava seduto il tal Durito con un individuo che si faceva chiamare Juan de Mairena e che - disse - era grande amico del poeta spagnolo Antonio Machado.
Durito si stava ingozzando di biscotti Pancrema e cappuccino, con due paia di zampacce sul tavolo, mentre il suddetto Juan de Mairena, seduto con sobrietà, prendeva con eleganza un tè a piacere.
La registrazione, che qui trascrivo fedelmente, riprende alcune parti del dialogo che si è svolto tra questi due personaggi ed il loro tovagliolo "heavy duty".
Inizia con lo scarabeo che si rivolge a me…
Durito: - Ascolta, mia esimia nullità, la seguente argomentazione del qui presente Don Juan de Mairena:
"1. - Se ogni eccezione conferma la regola, una regola con eccezioni sarà più regola di quanto sarebbe una regola senza eccezioni, alla quale mancherebbe l'eccezione che la confermasse.
2. - Tanto più regola sarà una regola quanto più abbondi di eccezioni.
3. - La regola ideale conterrà solo eccezioni.
(Continuare per ragionamenti concatenati, fino a raggiungere il vortice della stupidità)
" ["Juan de Mairena" - Antonio Machado. Alianza Editorial. pag 40]
Io: - Mi sembra un ragionamento ingegnoso… e inutile.
Durito: - È vero, ma non del tutto. A volte la discussione dell'evidente ti porta ad un intasamento peggiore del raccordo tlalpan-taxqueña; ma altre volte credi che queste evidenze non siano altro che bugie ripetute
Io: - Per esempio?
Durito: - L'oggi, questa entità creata, alimentata ed adorata dalla società moderna, cioè quella ordinata intorno ai mezzi di comunicazione. Non è vero che "l'oggi" smette di essere un presente con passato e futuro, e si trasforma in eterno? Prima di lui, il caos. Dopo di lui, il nulla.
Io: - Non so dove vuoi arrivare.
Durito (con un'occhiata complice a Mairena): - Il contrario mi sorprenderebbe. Senti Juanito, c'è questa cosa del sistema capitalista. Non è vero che mostra se stesso come eterno, onnipotente ed onnipresente?
Juan de Mairena: - Vero.
Durito: - Non è vero che la sua presenza si accetta come una fatalità ineludibile, in primo luogo, e poi come l'unica possibile, e più oltre come la cosa migliore che ci è successa? -
Juan de Mairena - "È quello che succede sempre: si segnala un fatto; poi si accetta come una fatalità; alla fine diventa una bandiera. Se un giorno si scopre che il fatto non era completamente vero, o che era completamente falso, la bandiera, più o meno scolorita, non smette di sventolare" [Ibid. pag. 77].
Durito: - Chiaro, sventolare una bandiera scolorita. Questo, e nient'altro, è ciò che fanno gli apologeti del capitalismo. Ora, che cosa succederebbe se mettessimo in discussione tutta questa impalcatura di argomentazione?
Io (sentendomi in dovere di contribuire alla discussione): - Mmh… non so… ci annoieremmo?
Durito (guardandomi con riprovazione): - Oltre a questo?
Io (con l'urgenza di andarmene): - Mmh… ci metteremmo nei guai?
Durito (applaudendo con le zampe che non erano appoggiate sul tavolino né occupate con i biscotti): - Esatto! Hai indovinato mio caro muso di maglina (...)! Avremmo una tale conoscenza che ci spiaccicherebbe ancor peggio che la stazione del metro Hidalgo nell'ora di punta...
Io (mettendo molta panna sui miei tacos): - Già che stiamo parlando di trasporti pubblici, voglio denunciare che l'altro ieri eri nel metro e mi hanno circondato...
Durito: - Hei! Non ti vantare fantoccio di stoffa!
Io: - Sí, mi hanno venduto un panino con un prosciutto più rachitico del cervello del governatore dello Stato del Messico.
Durito (rivolgendosi al citato Mairena): - Temo, mio caro, che stiamo uscendo dal tema. Stavamo parlando di mettere in discussione il sistema capitalista. Meglio, di mettere in discussione la sua onnipresenza…
Io (concentrato sul tema): - Ed i fagioli mi hanno fatto male. Non avrebbero passato i controlli.
Durito (ormai decisamente arrabbiato): - Il livello della discussione sta scadendo…
Juan de Mairena: - Bene, bene, prosegua.
Durito: - Grazie, Don Juan. Gli strumenti elementari per la critica hanno a che vedere con la storia. Studiandola vedremmo …
1. - Che questo sistema, il capitalista, non esiste da sempre.
2. - Che la sua origine non ha niente a che vedere con lo spirito, la divinità che si venera, o l'idealismo, ma invece con l'usurpazione (cioè il furto), lo sfruttamento, la repressione ed il disprezzo, insomma: il crimine.
3. - Che la sua crescita e sviluppo è nelle mani di chi gli ha dato vita.

Io (mettendo il mio cucchiaio nella conversazione ed in una coppa di gelato di noci scaduto): - Ma questo porta solo a confermare l'onnipotenza del capitalismo, in lui i cattivi che si travestono da buoni vincono sempre.
Durito (aprendo un altro pacchetto di biscotti): - Non ho finito… Quali sono i trucchi fondanti e fondamentali di questo sistema? L'uguaglianza e la libertà. Il capitalismo dice e ripete fino allo schifo che si basa su una società ugualitaria e, per il colmo, si trasforma nel garante di questa uguaglianza. Nella società capitalista tutti siamo esseri umani e, pertanto, tutti siamo uguali. Uguali davanti alla legge, per esempio.
Io (lamentando la disuguaglianza che fa sì che Durito si ingolli tutti i biscotti mentre a me tocca spazzare l'immondezzaio che lascia): - Ma questo non è vero, o almeno alcuni sono più uguali di altri. Ci sono le/i prigionier@ di Atenco e ci sono i Bribriesca figli di Martha Sahagún. Come se ci fossero due leggi: una per il basso ed un'altra per l'alto.
Durito (lanciandomi una forchetta con l'evidente intenzione di reprimere la libera espressione delle mie idee): - Secondo il capitalismo, l'essere umano è libero, libero di lavorare, di arricchirsi, di votare, di essere governante, di esprimere i suoi pensieri.
Juan de Mairena: - "La libera espressione del pensiero è un problema importante ma secondario, e subordinato al nostro, che è quello della libertà del pensiero stesso. Per il momento, noi ci domandiamo se il pensiero, il nostro pensiero, quello di ognuno di noi, si può esprimere con intera libertà, indipendentemente che, poi, ci sia permesso o no esprimerlo. Diciamolo retoricamente: a che ci servirebbe la libera espressione di un pensiero schiavo?" [Ibid. pag. 179].
Durito: - Buon punto, Don Juan. Ma continuiamo a domandare, benché ci accusino di scetticismo.
Juan de Mairena: - "Contro lo scetticismo si è brandito un argomento schiacciante: Quello che nega l'esistenza della verità, pretende che questo sia la verità, ed afferma nella conclusione quello che nega nella premessa, si contraddice, dunque. Io suppongo che questo argomento non convincerà mai scettici di pura razza (…). Lo scetticismo è una posizione vitale, non logica, che né afferma né nega, si limita a domandare, e non si spaventa delle contraddizioni" [Ibid pag. 47].
Durito: - Salute per questo! Allora domandiamo: siamo uguali? Siamo liberi? E queste domande, quando si fanno? Conveniamo di farle ora, quando è sulla risposta affermativa ad entrambe che si costruiscono edifici interi di idee… e di mattoni. Se rispondiamo "sì", allora, scusate se sono volgare, non capisco che cosa facciamo qui. E non mi riferisco a qui, a questo angolo zapatista o all'incontro di scrittori per la libertà e la giustizia per le/i prigionier@ di Atenco, al quale non mi hanno invitato, ma qui, in questo Messico che, in basso e a sinistra, cerca di costruirsi una strada ed un passo, senza altra chiarezza di sapere la destinazione. Ma siamo qui e là per qualcosa. Forse, dentro questo universo infinito e caotico che è il "qualcosa", è perché alle domande "siamo uguali? siamo liberi"?, rispondiamo "NO!". E con questo "NO!" non mettiamo in crisi solo tutto il fondamento giuridico di quello che si chiama "Stato di Diritto" (nome che, è evidente, si erige di fronte a quello che sarebbe lo "Stato di Sinistra"), cominciamo anche a mettere in discussione le evidenze che si trasformano in lapidi per la mancanza di esercizio critico. Smetteremmo di ingoiare tutto quello che, dall'alto, ci propinano quotidianamente come se fosse qualcosa di vero.
Juan de Mairena: - "La cosa normale nell'uomo è la tendenza a credere vero quanto ritiene utile. Per questo ci sono tanti uomini capaci di darla a bere" [Ibid. pag. 67].
Durito: - Allora la politica capitalista nella modernità sarebbe l'arte di darla a bere al maggior numero possibile di persone. Tuttavia, è sempre più difficile, o quantomeno ogni volta appaiono più "altr@" che rifiutano l'indigestione provocata da queste verità. Come che la politica dell'alto non è più quello che era, e non lo dico per nostalgia ma per segnalare un fatto. Ora è un casino.
Juan de Mairena.- "All'uomo pubblico, in particolare al politico, bisogna esigere che possieda le virtù pubbliche che si riassumono in una: fedeltà alla propria maschera. (…) un uomo pubblico che fa brutta figura in pubblico è molto peggio di una donna pubblica che non fa bella figura in privato. Scherzi a parte (…) non c'è questione politica che non sia un baratto, una confusione di maschere, una cattiva rappresentazione teatrale in cui nessuno conosce la sua parte" [Ibid. pag. 81].
Durito: - Eccellente Don Juan! Ha definito esattamente cosa è ora la politica in Messico: una brutta commedia nella quale nessuno conosce la sua parte. Per questo c'è tanta sfiducia nella politica e tanta reticenza a costruire un'altra politica.
Juan de Mairena: - "La politica, signori - continua a dire Mairena - è un'attività importante… Io non vi consiglierò mai l'apoliticismo, bensì, in ultima istanza, il disprezzo della mala politica che fanno rampanti e parassiti, senza altro scopo che ottenere guadagni e sistemare parenti. Voi dovete fare politica, qualunque cosa vi dicano quelli che vogliono farla senza di voi, e, naturalmente, contro di voi" [Ibid. pag. 136].
Durito: - Sarebbe dunque necessaria un'altra politica, Necessaria, urgente, valida. E mi pare che qui il ruolo del pensiero critico, degli intellettuali, sia molto importante.
Juan de Mairena.- "Si dice che gli intellettuali fino ad ora non abbiano fatto niente di utile in politica. Si confondono gli intellettuali con i pedanti" [Ibid. pag. 54].
Io: - Cos'è questa cosa della pedanteria?
Juan de Mairena: - "È specificamente pedante negare le cose quando non sono come noi le pensiamo. Ma le cose non sono mai come noi le pensiamo, sono molto più serie e complesse" [Ibidem].
Durito: - Allora, quale sarebbe il ruolo degli intellettuali critici? Quello di spettatori di lusso mentre nel teatro della politica si distrugge la società?
Juan de Mairena.- "Ma, non ha ancora compreso che quasi ogni volta che si alza il sipario o scorrono le tende nel teatro moderno appare una stanza con tre pareti, in cui manca quella quarta parete che normalmente hanno le stanze in cui abitiamo? Perché non si meravigli (…) di questa terribile inverosimiglianza? Perché senza l'assenza di questa quarta parete (…), come potremmo sapere quello che succede dentro quella stanza?" [Ibid. pag. 152].
Durito: - Capisco. Il lavoro degli intellettuali sarebbe precisamente quello di smontare la quarta parete dello spazio della politica, esibirla tale e quale, senza occultamenti, affinché tutti possiamo sapere quello che succede in quella stanza ed agire di conseguenza. Oggi c'è un'ingiustizia nascosta nella stanza del Potere: quella che ha ucciso Alexis Benhumea Hernández, quella che ha stuprato le arrestate di Atenco, quella che mantiene illegalmente detenuti uomini e donne giusti, quella che reprime a Oaxaca ed in tutti gli angoli del Messico del basso e a sinistra. Per questo
Qui termina la registrazione. Ho deciso di portare la sua trascrizione perché so bene che qui ci sono scrittrici e scrittori, luci critiche disposte a protestare per l'ingiustizia che ha ucciso Alexis, che ha stuprato le nostre compagne, che tiene in prigione attivisti sociali, che sceglie la repressione invece del dialogo.
Perché c'è, tra queste scrittrici e scrittori, chi fa teatro e, con esso, sollevano il sipario che ci permette di vedere non solo anche quello che succede in alto, ma anche dentro di noi. Perché non poche, non pochi, inoltre, costruiscono poesia con lo sdrucciolevole mattone della parola. Sdrucciolevole, come un pesce.
"La poesia è - diceva Mairena – il dialogo dell'uomo, di un uomo con il suo tempo. Questo è ciò che il poeta vuole rendere eterno, potando fuori del tempo, lavoro difficile che richiede molto tempo, quasi tutto il tempo di cui il poeta dispone. Il poeta è un pescatore, non di pesci, ma di pesci vivi, nel senso di: pesci che possano vivere dopo essere stati pescati" [Ibid. pag. 106].
Salute a queste pescatrici e pescatori che, con le parole, ci aiutano a guardare, a guardarci e, con noi, chiedono libertà e giustizia per le/i prigionier@ di Atenco.
Dall'altra Città del Messico


Subcomandante Insurgente Marcos

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