Ésta no es una carta de despedida

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Por
SCI Marcos

A la Sociedad Civil Nacional e Internacional:

Señora, señorita, señor, joven, niño, niña:

Ésta no es una carta de despedida. A ratos va a parecer que sí, que es una despedida. pero no. Es una carta de explicación. Bueno, eso trataremos. Originalmente esto vendría en un comunicado, pero hemos elegido esta forma porque, para bien o para mal, cuando le hablamos a usted casi siempre lo hicimos en este tono más personal.
Nosotros somos los hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Tal vez nos recuerde, nos alzamos en armas el 1 de Enero de 1994 y, desde entonces, hemos mantenido nuestra guerra contra el olvido y resistido la guerra de exterminio que los distintos gobiernos han emprendido, sin éxito, en contra nuestra. Nosotros vivimos en el último rincón de este país que se llama México. En ese rincón que se llama "Pueblos Indios ". Sí, así en plural. Porque por razones que aquí no daremos, en este rincón se usa el plural para todo: sufrimos, morimos, peleamos, resistimos.
Bueno, pues como usted bien sabe, resulta que, desde aquella madrugada del inicio del 94, hemos dedicado, primero con el fuego y luego con la palabra, nuestra lucha, nuestro esfuerzo, nuestra vida y nuestra muerte, exclusivamente a los pueblos indios de México, al reconocimiento de sus derechos y su cultura. Era lógico, los zapatistas somos abrumadoramente indígenas. Indígenas mayas, para ser más precisos. Pero no sólo, los indígenas en este país, no obstante haber sido la base de las grandes transformaciones de esta Nación, siguen siendo el sector social más agredido y más explotado. Si con alguien se han ensañado las guerras militares, y las guerras disfrazadas de "políticas", de despojo, de conquista, de aniquilamiento, de marginación, de ignorancia, es con los indígenas. La guerra en contra nuestra ha sido tan intensa y brutal que se ha convertido en lugar común el pensar que los indígenas sólo saldrán de su condición de marginación y ¡pobreza, si dejan de ser indígenas... o si están muertos. Nosotros hemos estado luchando 'por no morir y no dejar de ser indígenas. Hemos luchado por, vivos e indígenas, ser parte de esta Nación que se ha levantado sobre nuestras espaldas; de la que hemos sido los pies (casi siempre descalzos) con los que ha caminado en sus momentos decisivos; de la que hemos sido los brazos y manos que han hecho dar fruto a la tierra, y han levantado las grandes construcciones, edificios, iglesias y palacios de los que se enorgullecen los que tienen todo; de la que, con palabra, mirada y modo, es decir, cultura, somos la raíz.
¿Estamos lloviendo sobre mojado? Quizás es porque estamos en Junio, el sexto mes del año. Bueno, sólo queríamos señalar que el inicio de nuestro alzamiento no fue sólo un "Aquí estamos", gritado al oído de una Nación sordomuda por el autoritarismo de arriba. Fue también un "Esto somos y seguiremos siendo... pero ahora con dignidad, con democracia, con justicia, con libertad". Usted lo sabe bien, entre otras cosas, porque nos ha acompañado desde entonces.
Desgraciadamente, después de más 7 años empeñados en ese camino, en abril del 2001, los políticos de todos los partidos políticos (principalmente del PRÍ. PAN y PRD) y los autodenominados "tres poderes de la Unión" (o sea la presidencia, el congreso y los jueces) se aliaron para negarle a los pueblos indios de México el reconocimiento constitucional de sus derechos y su cultura. Y lo hicieron sin importarles el gran movimiento nacional e internacional que se levantó y unió con ese objetivo. La gran mayoría, incluidos los medios de comunicación, estaban de acuerdo en que debía saldarse esa deuda pendiente. Pero a los políticos no les importa nada que no les deje dinero y rechazaron la misma propuesta de ley que habían aprobado años antes, cuando se firmaron los Acuerdos de San Andrés y la Cocopa hizo una propuesta de reforma constitucional. Lo hicieron porque pensaron que, pasado un poco de tiempo, a todos se les olvidaría. Y tal vez a muchos se les olvidó, pero a nosotros no. Nosotros tenemos memoria y fueron ellos: el PRI, el PAN, el PRD, la presidencia de la república, los diputados y senadores y los jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Sí los pueblos indios siguen hoy en el sótano de esta Nación y siguen padeciendo el mismo racismo de hace 500 años es por ellos. No importa qué digan ahora que se están preparando para las elecciones (o sea para conseguir puestos que les den ganancias): no van a hacer nada en bien de la mayoría ni van a escuchar nada que no sea dinero.
Si de algo nos preciamos los zapatistas es de hacer honor a la palabra, a la palabra honesta y consecuente. Todo este tiempo le hemos dicho a usted que luchamos por los pueblos indios de México. Y eso hemos hecho. Le dijimos a usted que intentaríamos la vía del diálogo y la negociación para conseguir nuestras demandas. Le dijimos que nos esforzaríamos en la lucha pacífica. Le dijimos que nos concentraríamos en la lucha indígena. Y así ha sido. No la hemos engañado.
Toda la ayuda que usted, generosa, ha aportado para esta noble causa y por esos medios, ha sido para eso y para nada más. No hemos usado nada para otra cosa. Toda las ayudas y apoyos humanitarios que hemos recibido de todo México y de todo el mundo, han sido empleadas únicamente en mejorar las condiciones de vida de las comunidades indígenas zapatistas y en iniciativas pacíficas por el reconocimiento de los derechos y la cultura indígenas. Nada de lo recibido ha sido dedicado a la adquisición de armamento ni a preparativo bélico alguno. No sólo porque no lo hemos necesitado (el EZLN mantiene intacta su capacidad militar desde 1994), sino, sobre todo, porque no hubiera sido honesto Decirle a usted que su apoyo era para una cosa y usarla para otra. Ni un centavo del apoyo recibido para la paz con justicia y dignidad, se ha dedicado a la guerra. Para hacer la guerra no hemos necesitado apoyo. Para la paz sí.
Claro que hemos usado nuestra palabra para referirnos (y en algunos casos para manifestar nuestra solidaridad) a otras luchas en México y el mundo, pero hasta ahí. Y muchas veces, sabiendo que podíamos hacer más, hubimos de contenernos porque nuestro empeño, así se lo habíamos dicho a usted, era exclusivamente por y para los indígenas.
No ha sido fácil. ¿Se acuerda usted de la marcha de los 1,111?, ¿de la consulta de los 5000 en 1999?, ¿de la Marcha del Color de la Tierra en 2001? Bueno, pues imagine usted lo que sentimos cuando vimos y escuchamos las injusticias y las rabias que íbamos tocando en campesinos, obreros, estudiantes, maestros, empleados, homosexuales y lesbianas, jóvenes, mujeres, ancianos, niños. Imagine usted lo que sentía nuestro corazón.
Tocamos un dolor, una rabia, una indignación que ya conocíamos porque había sido y es la nuestra. Pero entonces la tocamos en el otro. Y escuchamos que el "nosotros" que nos animaba quería hacerse más grande, hacerse más colectivo, más nacional. Pero nada, habíamos dicho que sólo lo indígena y eso teníamos que cumplir. Creo que es por nuestro modo, o sea que preferimos morir antes que traicionar nuestra palabra,
Ahora estamos consultando nuestro corazón para ver si vamos a decir y hacer otra cosa. Si la mayoría dice que sí, pues vamos a hacer todo lo posible por cumplir. Todo, hasta morir si es preciso. No queremos parecer dramáticos. Lo decimos nada más para que quede claro hasta dónde estamos dispuestos a llegar. O sea que no "hasta que nos den un puesto, una cantidad de dinero, una promesa, una candidatura".
Tal vez alguno recuerde que, hace seis meses, empezamos con eso de que "falta lo que falta". Pues bien, como es evidente, llegó la hora de decidir si vamos a caminar para encontrar eso que falta.
Encontrar no, construir. Sí, construir "otra cosa".
En alguno de los comunicados de días pasados, le informamos que hemos entrado a una consulta interna. Pronto tendremos los resultados y se los daremos a conocer. Mientras pues aprovechamos para escribirle a usted, A usted siempre le hablamos con sinceridad, también a quienes son nuestro corazón y guardián, nuestro Votan Zapata, las comunidades zapatistas, nuestro mando colectivo.
Será una decisión difícil y dura, como de por si ha sido nuestra vida y nuestra lucha. Durante cuatro años hemos estado preparando las condiciones para presentarle a nuestros pueblos puertas y ventanas, para que, llegado el momento, tuvieran todos los elementos para elegir por cual ventana asomarse y cual puerta abrir. Y es que así es nuestro modo. O sea que la dirección del EZLN no dirige, sino que busca caminos, pasos, compañía, orientación, ritmo, destino. Varios. Y entonces le presenta a los pueblos esos caminos y analiza con ellos qué pasa si seguimos uno u otro rumbo.
Porque, según el camino que andamos, hay cosas que serán buenas y cosas que serán malas, O sea que no hay camino que puras cosas buenas. Y entonces ellas, las comunidades zapatistas, dicen su pensamiento y deciden, después de discutir y por mayoría, por dónde vamos todos. Y entonces pues dan la orden, Y entonces pues la dirección del EZLN tiene que organizar los trabajos o preparar lo que se necesita para caminar ese camino. Claro que la dirección zapatista no mira según lo que se le ocurre solamente a ella, sino que tiene que estar pegada con los pueblos y tocar su corazón y hacerse, como quien dice, la misma cosa. Entonces se hace la mirada de todos nosotros, el oído de todos nosotros, el pensamiento de todos nosotros, el corazón de todos nosotros. Pero qué tal que, por lo que sea, la dirección no mira, ni oye, ni piensa, ni siente como todos nosotros. O le falta ver algunas partes o escuchar otra cosa o pensar y sentir otros pensamientos. Bueno, pues por eso se consulta a todos, por eso se pregunta a todos, por eso se toma el acuerdo de todos. Si la mayoría dice que no, pues entonces la dirección tiene tache y tiene que buscar otra vuelta, y otra vuelta presentarse ante los pueblos a proponer y así hasta que, en colectivo, llegamos a una decisión. O sea que acá mandan los pueblos.
Ahora el colectivo que somos tomará una decisión. Se están sopesando los pros y los contras. Se están haciendo bien las cuentas, lo que se pierde y lo que se gana. Y, viendo que no es poco lo que se arriesga, se decidirá si vale la pena.
Tal vez, en la balanza de algunos, pesará mucho lo que hemos logrado. Tal vez, en la balanza de otros, pesará más la indignación y la vergüenza que provoca el ver a nuestros suelos y cielos destruidos por la estúpida avaricia del Poder. En cualquier caso, no podemos permanecer pasivos, contemplando nada más como una banda de rufianes despoja a nuestra Patria de todo lo que la hacía ser y ser a todos: la dignidad.
Bueno, ya es mucha vuelta. Nosotros le estamos escribiendo esta vez. acaso la última, para devolverle su palabra de apoyo comprometido. No es poco lo que hemos logrado en la lucha indígena, y eso ha sido, así lo hemos dicho en público y en privado, por su ayuda. Creemos que puede enorgullecerse, sin pena alguna, de todo lo bueno que, junto a usted, hemos construido hasta ahora los zapatistas. Y sepa usted que ha sido un honor, a todas luces inmerecido, el que personas como usted hayan caminado a nuestro lado.
Ahora vamos a decidir si hacemos otra cosa y el resultado lo haremos público en su momento. Aclaramos desde ahora, para acabar con las especulaciones, que esta "otra cosa" no implica ninguna acción militar ofensiva por parte nuestra. No estamos, por nuestra parte, planeando ni consultando el reinicio de los combates militares ofensivos. Desde febrero-marzo de 1994, todo nuestro dispositivo militar ha sido, y es, defensivo. El gobierno debería decir si, por su parte, hay algún preparativo bélico ofensivo, sea de las fuerzas federales o de sus paramilitares. Y el PRI y el PRD deben decir si planean algún ataque en contra nuestra con los paramilitares que apadrinan en Chiapas.
Si es decisión de la mayoría zapatista, quienes nos han apoyado hasta ahora en la lucha exclusivamente indígena podrán, sin pena ni remordimiento alguno, deslindarse de esa "otra cosa" a la que se refirió el Comandante Tacho en la plaza de San Cristóbal de Las Casas en enero del 2003, hace dos años y medio. Es más, hay un comunicado que, de acá allá, hace ese deslinde y que puede ser presentado en una solicitud de empleo, currículum vitae, reunión de café, sala de redacción, mesa redonda, templete, foro, escenario, solapa de libro, nota de pie de página, coloquio, precandidatura, libro de arrepentidos o columna periodística y que, además, tiene la ventaja de poder ser exhibido, como prueba de descargo, en cualquier juzgado (no se ría usted, hay un antecedente: en 1994, a unos indígenas que detuvo el mal gobierno - y que no eran zapatistas - los liberó un juez dando validez a una carta del CCRI-CG donde se deslindaba a esas personas de lo realizado por el EZLN. O sea que, como dicen los abogados, "hay precedente jurídico”).
Pero quienes encuentren en su corazón un eco, así sea pequeño, de nuestra nueva palabra y se sientan llamados por el camino, el paso, el ritmo, la compañía y el destino que hayamos elegido, tal vez decidan renovar su apoyo (o participar directamente)... sabiendo que será "otra cosa". Así. sin engaños, sin dobleces, sin hipocresías, sin mentiras.
Agradecemos a las mujeres. A todas las niñas, adolescentes, jóvenes, señoritas, señoras y ancianas (y a las que fueron cambiando de uno a otro de esos calendarios en estos 12 años) que nos apoyaron, nos acompañaron y, no pocas veces, hicieron suyos nuestros dolores y nuestros pasos. A todas esas, mexicanas y de otros países, que nos apoyaron y caminaron con nosotros. En todo lo que hicimos, ustedes fueron la inmensa mayoría. Tal vez porque compartimos con ustedes, aunque cada quien en su modo y lugar, la discriminación, el desprecio... y la muerte.
Agradecemos al movimiento indígena nacional, al que no se vendió por puestos gubernamentales, por viáticos, por lisonjas que los poderosos catalogan como "para indígenas y animales ". Al que escuchó nuestra palabra y nos dio la suya. Al que nos abrió el corazón, es decir, su casa. Al que resistió y resiste con dignidad, levantando bien alto el color que somos de la tierra.
Agradecemos a los jóvenes y jóvenas de México y del mundo. A quienes eran niños, niñas o adolescentes aquel 94 y, nobles, crecieron sin escatimarnos ni la vista ni el oído. A quienes llegaron a la juventud o, a pesar de las hojas arrancadas al calendario, se mantuvieron en ella tendiendo la mano de su rebeldía a la morena mano de la nuestra. A quienes optaron por venir a compartir días, semanas, meses, años, nuestra digna pobreza, nuestra lucha, nuestra esperanza y nuestro necio empeño.
Agradecemos a los homosexuales, lesbianas, transexuales, transgenéricos y "cada-quien-sumodo".
A quienes compartieron con nosotros su lucha por el respeto a la diferencia, sabiendo que ésta no es un defecto para ocultar. A quienes demostraron que la valentía no tiene nada qué ver con la testosterona y que. una y otra vez, nos dieron algunas de las más hermosas lecciones de dignidad y nobleza que hemos recibido.
Agradecemos a los intelectuales, artistas y científicos, de México y el mundo, que nos apoyaron en la lucha por los indígenas. Pocos movimientos u organizaciones se pueden preciar de haber tenido el respaldo (siempre crítico, y lo agradecemos) de tanta inteligencia, ingenio y creatividad. Ustedes ya saben que siempre los escuchamos con respeto y atención, incluso cuando no compartíamos sus puntos de vista, y que algo de la luz que emanan ayudó a alumbrar nuestros oscuros caminos.
Agradecemos a l@s trabajador@s honesf@s de la prensa y a los medios de comunicación decentes que mostraron, con verdad y a todo el mundo, lo que miraban y escuchaban, y respetaron, sin distorsionar, nuestra voz y caminar. Reciban nuestra solidaridad en estos duros momentos que atraviesa el ejercicio de su profesión, donde arriesgan su vida, son agredidos y, como nosotros, no encuentran justicia.
Y, para que no falte nadie, agradecemos en general a todit@s tod@s que, honest@s y sincer@s, nos apoyaron.
He dicho, al inicio de esta carta, que no era una despedida. Bueno, pues resulta que para algunos sí lo es. Aunque para otros será lo que es en realidad, es decir, una promesa... Porque ya se alcanza a ver lo que falta...
Vale. Salud y, de corazón a corazón, gracias por todo. A nombre de tod@s l@s zapatistas del EZLN.

Desde las montañas delSureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos

P.D.- Ya se ve que no estábamos pensando enjugar fútbol. Bueno, no sólo. Porque algún día jugaremos contra el Intemazionale de Milano. Nosotros o lo que quede de nosotros.

Dal
SCI Marcos

Alla Società Civile Nazionale ed Internazionale:

Signora, signorina, signore, giovane, bambino, bambina:

Questa non è una lettera di addio. A tratti potrebbe sembrare un addio. Ma non lo è. È una lettera di spiegazioni. Beh, tratteremo di questo. Originariamente questo sarebbe dovuto avvenire attraverso un comunicato, ma abbiamo scelto questa forma perché, per bene o male che sia, quando parliamo con lei, lo abbiamo quasi sempre fatto in questo tono più personale.
Noi siamo gli uomini, le donne, i bambini e gli anziani dell’Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale. Forse ci ricorderà, ci siamo sollevati in armi il 1 gennaio del 1994 e, da allora, abbiamo condotto la nostra guerra contro l’oblio e resistito alla guerra di sterminio che i diversi governi hanno scatenato, senza successo, contro di noi. Noi viviamo nell’ultimo angolo di questo paese che si chiama Messico. In quell’angolo che si chiama "Popoli Indios". Sì, al plurale. Perché, per ragioni che qui non forniremo, in quest’angolo si usa il plurale per tutto: soffriamo, moriamo, combattiamo, resistiamo.
Perché, come lei sa bene, sembra che, da quell’alba dell’inizio del 94, abbiamo dedicato, prima col fuoco e poi con la parola, la nostra lotta, il nostro sforzo, la nostra vita e la nostra morte, esclusivamente ai popoli indios del Messico, al riconoscimento dei loro diritti e della loro cultura. Era logico, noi zapatisti siamo terribilmente indigeni. Indigeni maya, per essere più precisi. Ma non solo, gli indigeni in questo paese, nonostante siano stati la base delle grandi trasformazioni di questa Nazione, continuano ad essere il settore sociale più aggredito e più sfruttato. Se su qualcuno si sono insegnate le guerre militari, e le guerre mascherate da "politiche", di saccheggio, di conquista, di annichilimento, di emarginazione, di ignoranza, è con gli indigeni. La guerra contro di noi è stata tanto intensa e brutale che è diventato luogo comune pensare che gli indigeni usciranno dalla loro condizione di emarginazione e povertà, se smetteranno di essere indigeni... o se saranno morti. Noi stiamo lottando per non morire e non smettere di essere indigeni. Abbiamo lottato, vivi ed indigeni, per essere parte di questa Nazione che si è sollevata sulle nostre spalle; della quale siamo stati i piedi (quasi sempre scalzi) con i quali ha camminato nei suoi momenti decisivi; di cui siamo stati le braccia e le mani che hanno permesso alla terra di dare frutti, ed hanno costruito le grandi costruzioni, edifici, chiese e palazzi dei quali si inorgogliscono quelli che hanno tutto; della quale, con parola, sguardo e modo, cioè, cultura, siamo la radice.
Piove sul bagnato? Forse è perché siamo in giugno, il sesto mese dell’anno. Beh, volevamo solo segnalare che l’inizio della nostra sollevazione non fu solo un "Siamo qui!", gridato all’orecchio di una Nazione sordomuta dell’autoritarismo dall’alto. Fu anche un "Siamo questo e continueremo ad esserlo... ma ora con dignità, con democrazia, con giustizia, con libertà". Lei lo sa bene, tra le altre cose, perché ci ha accompagnati da allora.
Purtroppo, dopo più di 7 anni impegnati in questo cammino, nell’aprile del 2001, i politici di tutti i partiti politici (in particolare del PRI, PAN e PRD) e gli autodenominati "tre poteri dell’Unione" (cioè la presidenza, il congresso ed i giudici) si allearono per negare ai popoli indios del Messico il riconoscimento costituzionale dei loro diritti e della loro cultura. E lo fecero senza badare alla grande mobilitazione nazionale ed internazionale che si mobilitò e si unì a quell’obiettivo. La grande maggioranza, compresi i mezzi di comunicazione, concordava che bisognava saldare questo debito pendente. Ma ai politici non importa niente di quello che non porti loro denaro e respinsero la stessa proposta di legge che avevano approvato anni prima, quando si firmarono gli Accordi di San Andrés e la Cocopa fece una proposta di riforma costituzionale. Lo fecero perché pensarono che, passato un po’ di tempo, tutti si sarebbero dimenticati. E forse molti se ne dimenticarono, ma noi no. Noi abbiamo memoria e furono loro: il PRI, il PAN, il PRD, la presidenza della repubblica, i deputati e senatori ed i giudici della Suprema Corte di Giustizia della Nazione. Se i popoli indios oggi continuano a vivere nella cantina di questa Nazione e continuano a subire lo stesso razzismo di 500 anni fa, è per colpa loro. Non importa che cosa dicano ora che si stanno preparando per le elezioni (cioè per ottenere posti che procurino loro guadagni): non faranno niente per il bene della maggioranza né ascolteranno nulla che non sia il denaro.
Se di qualcosa noi zapatisti ci vantiamo, è di fare onore alla parola, alla parola onesta e conseguente. Per tutto questo tempo le abbiamo detto di star lottando per i popoli indios del Messico. E questo abbiamo fatto. Le abbiamo detto che avremmo intrapreso la via del dialogo e della negoziazione per ottenere le nostre richieste. Le abbiamo detto che ci saremmo sforzati per la lotta pacifica. Le abbiamo detto che ci saremmo concentrati sulla lotta indigena. E così è stato. Non l’abbiamo ingannata.
Tutto l’aiuto che lei, generosa, ha fornito a questa nobile causa e per quei mezzi, è stato per questo e nient’altro. Non abbiamo usato niente per un’altra cosa. Tutti i supporti ed aiuti umanitari che abbiamo ricevuto da tutto il Messico e da tutto il mondo, sono stati usati unicamente per migliorare le condizioni di vita delle comunità indigene zapatiste e per iniziative pacifiche per il riconoscimento dei diritti e della cultura indigeni. Niente di quanto ricevuto è stato usato per l’acquisizione di armi né preparativi bellici i nessun tipo. Non solo perché non ne abbiamo avuto bisogno (l’EZLN mantiene intatta la sua capacità militare dal 1994) ma, soprattutto, perché non sarebbe stato onesto dirle che il suo aiuto era per una cosa e poi usarlo per un’altra. Neppure un centesimo degli aiuti ricevuti per la pace con giustizia e dignità, sono stati usati per la guerra. Per fare la guerra non abbiamo avuto bisogno di aiuti. Per la pace sì.
Indubbiamente abbiamo usato la nostra parola per fare riferimento (ed in alcuni casi per manifestare la nostra solidarietà) ad altre lotte in Messico e nel mondo, ma fino a qui. E molte volte, sapendo che potevamo fare di più, abbiamo dovuto trattenerci perché il nostro impegno, così le avevamo detto, era esclusivamente per gli indigeni.
Non è stato facile. Si ricorda la marcia dei 1.111? La consulta dei 5000 nel 1999? La Marcia del Colore della Terra nel 2001? Bene, si immagini quello che abbiamo provato vedendo ed ascoltando le ingiustizie e le rappresaglie che continuavano a colpire contadini, operai, studenti, maestri, impiegati, omosessuali e lesbiche, giovani, donne, anziani, bambini. Immagini cosa sentiva il nostro cuore.
Abbiamo provato un dolore, una rabbia, un’indignazione che conoscevamo già perché era stata ed è la nostra. Ma ora la provavamo nell’altro. Ed abbiamo sentito che il "noi" che c’incoraggiava voleva diventare più grande, diventare più collettivo, più nazionale. Ma niente da fare, avevamo detto solo la cosa indigena e quello dovevamo compiere. Credo che sia per il nostro modo di fare, cioè, preferiamo morire piuttosto che tradire la nostra parola.
Adesso stiamo consultando il nostro cuore per vedere se diremo e faremo un’altra cosa. Se la maggioranza dirà sì, faremo tutto il possibile per compierlo. Tutto, anche morire se necessario. Non vogliamo sembrare drammatici. Lo diciamo solo perché sia chiaro fino a dove siamo disposti ad arrivare. Cioè, non "fino a che ci diano un posto, una somma di denaro, una promessa, una candidatura."
Forse qualcuno ricorda che, sei mesi fa, incominciammo con quella cosa del "manca quello che manca". Bene, com’è evidente, è arrivata l’ora di decidere se cammineremo per trovare quello che manca. Trovare no, costruire. Sì, costruire "un’altra cosa."
In qualcuno dei comunicati dei giorni scorsi, l’abbiamo informata che abbiamo avviato una consultazione interna. Presto avremo i risultati e glieli faremo conoscere. Nel frattempo, ne approfittiamo per scriverle. A lei abbiamo sempre parlato con sincerità, come anche a quanti sono il nostro cuore e guardiano, il nostro Votate Zapata, le comunità zapatiste, il nostro comando collettivo.
Sarà una decisione difficile e dura, come è stata la nostra vita e la nostra lotta. Per quattro anni abbiamo preparato le condizioni per presentare ai nostri popoli porte e finestre, affinché, arrivato il momento, avessero tutti gli elementi per scegliere per quale finestra affacciarsi e quale porta aprire. La nostra modalità è questa. Cioè, la direzione dell’EZLN non dirige, ma cerca strade, passaggi, compagnia, orientamento, ritmo, destinazione. Varietà. Dunque, presenta ai popoli queste strade ed analizza con loro che cosa succederà se seguiamo una o un’altra direzione.

Perché, secondo la strada che percorreremo, ci sono cose che saranno buone e cose che saranno cattive. Non c’è una strada che abbia solo cose buone. Allora loro, le comunità zapatiste, esprimono il loro pensiero e decidono, dopo aver discusso e per maggioranza, dove andremo tutti. Quindi danno l’ordine. E allora la dirigenza dell’EZLN deve organizzare i lavori o preparare quello che serve per percorrere questa strada. Chiaramente la direzione zapatista non guarda solo quello che serve solo ad essa, ma deve essere unita con le comunità e toccare il suo cuore e diventare, come si dice, la stessa cosa. Allora lo sguardo diventa di tutti noi, l’udito di tutti noi, il pensiero di tutti noi, il cuore di tutti noi. Ma, per quanto lo faccia, la dirigenza non guarda, né ascolta, né pensa, né sente come tutti noi. O non vede alcuni parti o sente un’altra cosa o pensa e sente altri pensieri. E’ per questo motivo che si consulta tutti, per questo si domanda a tutti, per questo si fa un accordo fra tutti. Se la maggioranza dice no, la dirigenza tace e deve fare una svolta, e presentarsi un’altra volta davanti alle comunità a proporre e così via fino a che, collettivamente, si arriva ad una decisione. Cioè, qui comandano i popoli.
Ora, il collettivo che siamo, prenderà una decisione. Si stanno soppesando i pro ed i contro. Si stanno facendo bene i conti, quello che si perde e quello che si guadagna. E, considerato che non è poco quello che si rischia, si deciderà se ne vale la pena.
Forse, sulla bilancia di alcuni, peserà molto quello che abbiamo ottenuto. Forse, sulla bilancia di altri, peserà di più l’indignazione e la vergogna che provoca vedere i nostri suoli e cieli distrutti dalla stupida avidità del Potere. In ogni caso, non possiamo rimanere passivi, contemplando come una banda di ruffiani saccheggia la nostra Patria di tutto quello che la faceva esser tale e tutti ci faceva essere: la dignità.
Bene, l'abbiamo già fatta lunga. Noi le stiamo scrivendo questa volta, forse l’ultima, per ricambiarle la sua parola di appoggio impegnato. Non è poco quello che abbiamo ottenuto nella lotta indigena, e questo è stato, l’abbiamo detto in pubblico e in privato, grazie al suo aiuto. Crediamo che possa inorgoglirsi, senza timore alcuno, di tutto il bene che, insieme a lei, abbiamo costruito fino ad ora noi zapatisti. E sappia che è stato un onore, anche immeritato, che persone come lei abbiano camminato al nostro fianco.
Ora decideremo se fare un’altra cosa e renderemo pubblico il risultato a suo tempo. Chiariamo fin da ora, per evitare speculazioni, che questa "altra cosa" non implica nessuna azione militare offensiva da parte nostra. Da parte nostra, non stiamo pianificando né consultando la ripresa dei combattimenti militari offensivi. Dal febbraio-marzo del 1994, tutto il nostro dispositivo militare è stato, ed è, difensivo. Il governo dovrebbe dire se, da parte sua, c’è qualche preparativo bellico offensivo, sia delle forze federali o dei suoi paramilitari. Ed il PRI ed il PRD devono dire se programmano qualche attacco contro di noi con i paramilitari che proteggono in Chiapas.
Se sarà decisione della maggioranza zapatista, coloro che ci hanno sostenuto fino ad ora nella lotta esclusivamente indigena potranno, senza timore né rimorso alcuno, defilarsi da questa "altra cosa" alla quale si è riferito il Comandante Tacho nella piazza di San Cristobal de Las Casas nel gennaio del 2003, due anni e mezzo fa. Inoltre, c’è un comunicato in cui, qua e là, si offre questa dissociazione, che potrà essere presentato in una richiesta di impiego, curriculum vitae, riunione di caffè, sala di redazione, tavola rotonda, forum, palcoscenico, copertina di libro, nota a pie di pagina, colloquio, precandidatura, lista di pentiti o colonna giornalistica e che, inoltre, ha il vantaggio di poter essere esibita, come prova a discarico, in qualunque tribunale (non rida, c’è un precedente: nel 1994, alcuni indigeni arrestati dal malgoverno e che non erano zapatisti- furono liberati da un giudice che diede validità ad una lettera del CCRI-CG dove si sollevava da responsabilità quelle persone per quanto fatto dall’EZLN. Cioè, come dicono gli avvocati, "esiste un precedente giuridico").
Ma chi troverà nel suo cuore un’eco, anche piccola, della nostra nuova parola e si sentirà vocato per il cammino intrapreso, l'andatura, la compagnia e la destinazione che sceglieremo, forse deciderà di rinnovare il suo appoggio (o partecipare direttamente)... sapendo che sarà "un’altra cosa". Così, senza inganni, senza doppiezze, senza ipocrisie, senza bugie.
Ringraziamo le donne. Tutte le bambine, adolescenti, giovani, signorine, signore ed anziane (e quelle che sono passate da uno all’altro di questi calendari in questi 12 anni) che ci hanno appoggiato, ci hanno accompagnato e, non poche volte, hanno fatto propri i nostri dolori ed i nostri passi. Tutte loro, messicane e di altri paesi che ci hanno appoggiato ed hanno camminato con noi. In tutto quello che abbiamo fatto, voi siete state l’immensa maggioranza. Forse perché condividiamo con voi, benché ognuno a suo modo e luogo, la discriminazione, il disprezzo... e la morte.
Ringraziamo il movimento indigeno nazionale, che non si è venduto per posti governativi, viatici, lusinghe che i potenti classificano come "per indigeni ed animali". Che ha ascoltato la nostra parola e ci ha dato la sua. Che ci ha aperto il cuore, cioè, la sua casa. Che ha resistito con dignità, portando ben alto il colore della terra che siamo noi.
Ringraziamo i giovani e le giovani del Messico e del mondo. Chi era bambino, bambina o adolescente quel '94 e, nobili, sono cresciuti senza lesinarci né la vista né l’ascolto. Chi è arrivato alla gioventù o, nonostante le pagine strappate dal calendario, è rimasto in essa tendendo la mano della sua ribellione alla scura mano nostra. Chi ha scelto di venire a condividere giorni, settimane, mesi, anni, della nostra degna povertà, della nostra lotta, della nostra speranza e del nostro ostinato impegno.
Ringraziamo omosessuali, lesbiche, transessuali, transgenerici e "ognuno-come-gli-pare". Chi ha condiviso con noi la sua lotta per il rispetto della differenza, sapendo che questa non è un difetto da nascondere. Chi ha dimostrato che il coraggio non ha niente a che vedere con il testosterone e che, più di una volta, ci ha dato alcune delle più belle lezioni di dignità e nobiltà che abbiamo ricevuto.
Ringraziamo gli intellettuali, artisti e scienziati, del Messico e del mondo che ci hanno appoggiato nella lotta per gli indigeni. Pochi movimenti od organizzazioni possono vantarsi di avere avuto il sostegno (sempre critico, e ringraziamo per questo) di tanta intelligenza, ingegno e creatività. Voi sapete che vi abbiamo sempre ascoltato con rispetto ed attenzione, perfino quando non abbiamo condiviso i vostri punti di vista, e che un po’ della luce che emanate ha aiutato ad illuminare i nostri oscuri sentieri.
Ringraziamo i/le lavorator@ onest@ della stampa e dei mezzi di comunicazione decenti che hanno mostrarono, con verità e a tutto il mondo, quello che vedevano e sentivano, ed hanno rispettato, senza distorcere, la nostra voce ed il nostro cammino. Ricevete la nostra solidarietà in questi duri momenti che attraversa l’esercizio della vostra professione, in cui rischiate la vita, siete aggrediti e, come noi, non trovate giustizia.
E, perché non manchi nessuno, ringraziamo in generale tutt@ quell@ che, onest@s e sincer@, ci hanno appoggiato.
Ho detto, all’inizio di questa lettera, che non era un addio. Beh, sembra che per qualcuno lo sia. Anche se per altri sarà ciò che in realtà è, ovvero una promessa... Perché si riesce già a vedere quello che manca...
Bene. Salute e, da cuore a cuore, grazie di tutto. A nome di tutt@ gli/le zapatist@ dell’EZLN.

Dalle montagne del Sudest Messicano
Subcomandante Insurgente Marcos

P.S. - Penso si sia capito che non è di giocare a calcio che stavamo pensando. Beh, non solo. Perché un giorno giocheremo contro l’Inter di Milano. Noi, o quel che rimarrà di noi.

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