Mundialización es...

Mundialización es cuando tengo fax, computadora multimedia, e-mail, televisión con 40 canales, beeper, teléfono celular, palomas mensajeras, señales de humo y botellas al mar y a pesar de todo eso no puedo llegar hasta tu corazón.

Mundialización es cuando cortás una flor y tiembla todo el cosmos y yo dentro del cosmos o cuando cortás una estrella con una mano metida en el sueño y todas las flores dejan caer su pétalos, sus lágrimas, sus deseos ocultos y nada vuelve a ser como antes.

Mundialización es cuando dos caracoles hacen el amor durante ocho horas, contra la luz del atardecer, en una pradera silenciosa, y aún así son acusados de eyaculación precoz.

Mundialización es cuando Bill Gates, el dueño de Microsoft, ofrece toda la plata del mundo por comprar "simbólicamente" el Louvre y poder reproducir hasta el infinito todas sus obras de arte por los próximos mil años y los franceses dicen que NO.

Mundialización es cuando en París desayuno McDonald´s, almuerzo pizza y ceno couscous de Marruecos, pero también cuando una crepa de queso me salva la vida en medio del frío y de la soledad.

Mundialización es cuando los sótanos de la Facultad de Derecho de la Sorbona están llenos de mendigos que duermen su borrachera sobre el mármol tibio y hacen fila frente al Panteón, donde Francia entierra a sus grandes hombres, en espera de que sean llamados a la eternidad.

Mundialización es cuando veo desde lejos a un niño gitano con su cara rota y su acordeón parisino y lo veo durante horas desesperarse tocando una melodía desconocida frente a la indiferencia del mundo hasta que por fin no puede más y lo veo llorar y llorar y llorar mientras la ciudad pasa por enfrente sin ni siquiera un pañuelo que ofrecerle.

Mundialización es cuando los franceses descubren otra vez Notre Dame en una película de Walt Disney, igual que lo hicieron hace 150 años con la novela de un escritor que tenía nombre de gárgola, y cuando los turistas japoneses llegan al monumento más visitado de París y preguntan qué dónde vivía Quasimodo y cómo se llaman las gárgolas medies que, en realidad, son el fruto de la imaginación de un arquitecto del siglo pasado que restauró Notre Dame más o menos como le dio la gana.

Mundialización es cuando ves por televisión la catástrofe de un pueblo africano y después un partido de fútbol y después la elección de la Señorita Universo y sabés que ninguna de las tres cosas cambiará tu vida y que todo va a seguir siendo igual.

Mundialización es cuando ya no hablás con los amigos sino con los contestadores automáticos de tus amigos y ellos con el tuyo y el mensaje es todo lo que podás decir entre un beep y otro.

Mundialización es cuando hay turismo sexual de niños en Rumania y veo en la televisión que los viejos depravados de Europa van hasta allá porque es más barato y los niños están expuestos y en la calle y leo en el periódico que en Costa Rica está ocurriendo lo mismo.

Mundialización es cuando después de decirle que no a una docena de mendigos en París te topás con uno que simplemente te desarma con su hambrienta sinceridad y no dice un discurso y nada más te dice, traduciendo, "... es que hoy de verdad estoy en la pura tuza, en la pura ... nada", en el más absoluto olvido, y vos lo ves y es un pobre chavalo de 20 años, perdido dentro de sí mismo, y no tenés más remedio que darle lo que tenés encima sin preguntar ni sonreírle ni nada y te quedás pensando que cuál es el sentido de todo.

Mundialización es cuando Wislawa Szymborska ha publicado sólo nueve libros de poesía y como toda mujer polaca o de Europa Oriental ha visto pasar frente a su vida el holocausto, la destrucción, la traición, el horror, ha cambiado de países o de imperios sin salir de su casa, y aún así ha tenido un pedazo de papel por único territorio, un poco de tinta por único pan inextinguible, y ha seguido escribiendo, guardando su poderosa verdad de sobrevivencia por encima del tiempo, y después, para su sorpresa y para sorpresa de la muerte, gana el premio Nobel.

Mundialización es cuado el pueblo se rebela contra los criminales de guerra y una multitud de estudiantes señala con un dedo quién es el asesino de los pueblos.

Mundialización es cuando me hacen falta mis dos hijas que están del otro lado del Atlántico y tomo el teléfono sólo para escuchar su silencio del otro lado de la línea y suspiro y suspiro.

Mundialización es cuando mi madre espera que yo cruce el Atlántico para morirse en mis brazos y antes de irse del todo me mira con sus ojos idos y sé que a pesar de no poder oírme ni hablarme me ha entendido y que no son necesarias ni las palabras ni las cosas para comunicarnos.

Mundialización es cuando ni el microprocesador Intel-Pentium más poderoso es capaz de igualarse al corazón humano.

Mundialización es cuando llega Navidad y se detiene el tiempo aunque al día siguiente todo siga adelante y mañana sea nada más un día más, un día más para estar vivos y viviendo.

Mundialización es cuando me mirás y cuando no me mirás, cuando tomo un ascensor que baja o que sube y apago la luz para sentir la vibración del mundo en mi soledad y escuchar el mundo y mi respiración mezclada con el mecanismo de subida o de bajada y saber que al menos por ese instante estoy vivo.

Mundialización es saber que 300 personas tienen más de la mitad de la riqueza del mundo y saber la cantidad de niños que se muere de hambre por segundo, por minuto, por día, por semana, por año, por vida...

Mundialización es creer que todavía hay lugar para el hombre en el mundo, que todavía existe una comunidad, un pueblo, una tribu donde podamos ser felices aunque sea por una noche.

Mundialización es cuando tengo fax, computadora multimedia, e-mail, televisión con 40 canales, beeper, teléfono celular, palomas mensajeras, señales de humo y botellas al mar y con todo eso llego hasta vos.

Mundialización es cuando sólo tengo dos palabras o dos silencios como dos besos y con sólo eso, desnudo y sincero, puedo llegar hasta vos.


Carlos Cortés

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Globalizzazione è quando ho fax, computer multimediale, e-mail, televisore con 40 canali, beeper, telefono cellulare, piccioni viaggiatori, segnali di fumo e messaggi in bottiglia e nonostante tutto questo non posso arrivare fino al tuo cuore.

Globalizzazione è quando cogli un fiore e trema tutto l'universo ed io dentro l'universo o quando in sogno con una mano catturi una stella e tutti i fiori lasciano cadere i loro petali, le loro lacrime, i loro desideri nascosti e niente è più come prima.

Globalizzazione è quando due lumache fanno l'amore per otto ore, contro la luce dell'imbrunire, in una prateria silenziosa, ed anche così sono accusate di eiaculazione precoce.

Globalizzazione è quando Bill Gates, il padrone di Microsoft, offre tutto il denaro del mondo per comprare "simbolicamente" il Louvre e poter riprodurre all'infinito tutte le sue opere d'arte per i prossimi mille anni e i francesi gli dicono di NO.

Globalizzazione è quando a Parigi faccio colazione da McDonald´s, pranzo con la pizza e ceno col couscous del Marocco, ma anche quando una crosta di formaggio mi salva la vita in mezzo al freddo e alla solitudine.

Globalizzazione è quando gli scantinati della Facoltà di Diritto della Sorbona sono pieni di mendicanti che smaltiscono la loro sbornia sul marmo tiepido e fanno la fila di fronte al Pantheon, dove la Francia seppellisce i suoi grandi uomini in attesa che siano chiamati all'eternità.

Globalizzazione è quando vedo da lontano un bambino gitano dal viso sfacciato con la sua fisarmonica parigina e lo vedo per ore esasperarsi suonando una melodia sconosciuta di fronte all'indifferenza del mondo fino a che finalmente non ne può più e lo vedo piangere e piangere e piangere mentre la città gli passa di fronte senza neanche un fazzoletto da offrirgli.

Globalizzazione è quando i francesi scoprono un'altra volta Notre Dame in un film di Walt Disney, come fecero 150 anni fa col romanzo di un scrittore che aveva un nome da gargoyle, e quando i turisti giapponesi arrivano al monumento più visitato di Parigi e domandano dove viveva Quasimodo e come si chiamano i gargoyle di cui si parla che, in realtà, sono il frutto dell'immaginazione di un architetto del secolo scorso che restaurò Notre Dame più o meno come ebbe voglia.

Globalizzazione è quando vedi in televisione la catastrofe in un paese africano e poco dopo una partita di calcio e dopo ancora l'elezione di Miss Universo e sai già che nessuna delle tre cose cambierà la tua vita e che tutto continua ad essere uguale.

Globalizzazione è quando ormai non parli con gli amici bensì con le segreterie telefoniche dei tuoi amici ed essi con la tua ed il messaggio è tutto quello che potrai dire tra un beep e l'altro.

Globalizzazione è quando c'è turismo sessuale per i bambini in Romania e vedo in televisione che i vecchi depravati dell'Europa vanno fin là perché è più a buon mercato ed i bambini sono esposti per strada e leggo sul giornale che sta succedendo la stessa cosa in Costa Rica.

Globalizzazione è quando dopo aver detto di no ad una dozzina di mendicanti a Parigi incappi in uno che semplicemente ti disarma con la sua affamata sincerità e non fa un discorso e nient'altro ti dice che, traducendo, "... è che in realtà oggi sto totalmente fatto, nel puro... nulla", nella più assoluta dimenticanza, e lo vedi che è un povero ragazzo di 20 anni, perso dentro se stesso, e non trovi di meglio che dargli tutto quello che hai senza fargli domande né sorridergli né niente e resti lì pensando qual è il senso di tutto ciò.

Globalizzazione è quando Wislawa Szymborska che ha pubblicato solo nove libri di poesia e come ogni donna polacca o dell'Europa Orientale ha visto passare attraverso la sua vita l'olocausto, la distruzione, il tradimento, l'orrore, ha cambiato paesi o imperi senza uscire della sua casa, ed anche così ha avuto un pezzo di carta per unico territorio, un po' di inchiostro per unico pane inestinguibile, e ha continuato a scrivere, conservando la sua poderosa verità di sopravvivenza al di sopra del tempo, e dopo, a sua sorpresa e per sorprensa della morte, vince il premio Nobel.

Globalizzazione è quando il popolo si ribella contro i criminali di guerra ed una moltitudine di studenti indica col dito chi è l'assassino delle genti.

Globalizzazione è quando le mie due figlie che stanno all'altro capo dell'Atlantico mi mancano e prendo il telefono solo per ascoltare il loro silenzio all'altro capo della linea e sospiro e sospiro.

Globalizzazione è quando mia madre aspetta che io attraversi l'Atlantico per morire tra le mie braccia e prima di andare via del tutto mi guarda coi suoi occhi spenti e so che nonostante non possa sentirmi né parlarmi mi ha capito e che non sono necessarie né le parole né le cose per comunicarci.

Globalizzazione è quando neppure il microprocessore Intel-Pentium più potente è capace di uguagliare il cuore umano.

Globalizzazione è quando arriva Natale e il tempo sembra fermarsi benché il giorno dopo tutto prosegua e domani sia nient'altro che un giorno più, un giorno in più per essere vivi e da vivere.

Globalizzazione è quando mi guardo e quando non mi guardo, quando prendo un ascensore che scende o che sale e spengo la luce per sentire la vibrazione del mondo nella mia solitudine ed ascoltare il mondo e la mia respirazione mischiata col meccanismo di salita o di discesa e sapere che almeno per quell'istante sono vivo.

Globalizzazione è sapere che 300 persone hanno più della metà della ricchezza del mondo e sapere la quantità di bambini che muore di fame per secondo, per minuto, per giorno, per settimana, per anno, per vita...

Globalizzazione è credere che c'è ancora posto per l'uomo nel mondo, che ancora esiste una comunità, un paese, una tribù dove possiamo essere felici anche solo per una notte.

Globalizazione è quando ho fax, computer multimediale, e-mail, televisore con 40 canali, beeper, telefono cellulare, piccioni viaggiatori, segnali di fumo e messaggi in bottiglia e con tutto questo arrivo fino a TE.

Globalizzazione è quando ho solo due parole o due silenzi come due baci e con solo quelli, nudo e sincero, posso arrivare fino a TE.

Carlos Cortés

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