Detrás del Pasamontañas (primera parte)

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Para "la Mar"

"¡Madame!", exclamó con los brazos abiertos. "¡Monsieur!", le contesté, a vez que avanzaba por la explanada (del Aguascalientes), flanqueado por el "Comandante Tacho" y el "Mayor Moisés".
A pesar de su pasamontañas, lo reconocí. O fue precisamente gracias a él. Era igualito, pero totalmente distinto. Mucho más delgado, más alto y más joven. Más que un guerrillero alzado en armas, el "Subcomandante Marcos" parece un personaje de cualquier película de Steven Spielberg. El guión trataría, naturalmente, acerca de un hombre que decidió irse a vivir a la Selva Lacandona para defender los derechos de los indígenas de un estado olvidado hace más de cinco siglos.
Por otro lado, es cierto que "Marcos" ha sido, de alguna manera, desde hace siete años, un actor fundamental para evidenciar ante la sociedad civil mexicana y de todo el mundo, el abandono atroz en que viven las comunidades indígenas de Chiapas.
Más de dos horas hablamos con el portavoz del EZLN. En medio de una paz inconcebible, para estar tan cerquita de Guadalupe Tepeyac, municipio del cual aún no se ha retirado el Ejército mexicano. Con él hablamos del manejo de su imagen, de la mujer zapatista, de los jóvenes de la posmodernidad, del racismo, de la sociedad civil, de su familia, de "la Mar", su esposa, y del amor.

Cuando me enteré que vendría a La Realidad por parte de mi periódico a entrevistarte, me dije: "Ya chole con el 'Sub'. Le han hecho tantas entrevistas". ¿Qué opinas de este culto a la personalidad que gira alrededor del "Subcomandante Marcos", sobre todo a raíz de la próxima visita del EZLN a la capital del país?

Bueno, por un lado, nos preocupa especialmente que en las últimas fechas el eje central de la movilización que estamos haciendo por la paz en Chiapas se ha desplazado hacia "Marcos". Es entonces Fox contra "Marcos". Sí nos preocupa porque no es eso lo que queremos, ni que quiero yo como persona ni que queremos como organización.
Momento... aquí lo que está en juego no es si "Marcos" es más popular que Fox, o si el pasamontañas se lo va a quitar o no. Lo que está en juego aquí es si una guerra se va a acabar de una vez. O sea, no vamos a parcharlo y luego va a volver a repetirse... Y si este país va a reconocer por fin que nosotros, como indígenas, tenemos un lugar. ¿No?
Entonces sí nos da desesperación que en un mundo sobre todo mediático se polaricen en este sentido. La polarización que hay ahorita en esta sociedad no es sólo de que digan "están a favor o en contra de la marcha", también hay una polarización de individualidades, Fox y "Marcos", y se está desplazando dos problemas fundamentales. Del lado de los zapatistas, digamos, detrás de "Marcos", hay un movimiento indígena en lucha por su reconocimiento, y detrás de Fox está el intento de una nación por transformarse completamente en un país nuevo, democrático, justo, etcétera, que finalmente eso es lo que está votado el día 2 de julio.
De una u otra forma, a la hora que se enfoca tanto en Fox se olvida esta situación muy compleja y complicada. Un verdadero reto, mayor que el narcotráfico, que tiene el Gobierno de Fox, y del lado de "'Marcos" también se olvida el reto que tiene el EZLN: no de que "Marcos" pueda quitarse el pasamontañas y llevar una vida normal, sino de que una organización que se preparó para la guerra durante 10 años y que rápidamente empezó a hablar, pueda hacer política como cualquier ciudadano, sin necesidad de cubrirse el rostro, estar en la clandestinidad ni de desafiar a todo mundo con las armas.
Eso es finalmente lo que está en juego: un país que está confiando que puede resolver un proceso de paz, que puede reconocer una deuda pendiente que tiene con los pueblos originarios y que desgraciadamente se está colocando en dos personas.
Lo que nosotros estamos tratando de hacer es insistir una y otra vez es que ése no es el problema. Respecto a lo anterior, te diré por último que nuestros pasamontañas no son Benetton. Son marca La Migaja (risas). Los hacemos nosotros.

No había venido a San Cristóbal desde 1993. Entonces me llamó la atención la condición tan triste en que se encontraba la mujer indígena. Ella no llevaba zapatos y los varones sí estaban calzados. Nueve años después, regreso a San Cristóbal y lo primero que veo es un espectacular Domino's Pizza, una parabólica, y a una indígena cargando leña sobre sus espaldas y descalza. ¿Cómo es posible que en la época de la modernidad, de la globalización, veamos aún estas manifestaciones de profunda marginación respecto a la mujer? ¿Qué pasa con las mujeres del EZLN?

Lo que nosotros vemos es que en esta modernización y globalización, los indígenas no tienen lugar y las mujeres tampoco. Aquí estoy usando la voz de las compañeras. Nos dicen: "Nosotras estamos peor que ustedes, porque ustedes están siendo marginados y oprimidos como pobres y como indígenas, y nosotras además de como pobres y como indígenas, como mujeres. Tenemos que luchar contra el sistema que nos ha marginado como indígenas, contra un sistema que no nos da oportunidad de desarrollo social, pero también tenemos que luchar contra ustedes en todo el sistema ese patriarcal. Lo que para nosotras signifique liberación, lo vamos a decidir nosotras; sí, como zapatistas; sí, como indígenas; pero sobre todo, como mujeres".
Dentro de las comunidades zapatistas, las mujeres tienen su propio movimiento, que ha provocado efectos dentro del EZLN en el momento en que están consiguiendo que la Ley de Mujeres deje de ser un papel y se convierta en una realidad. Es decir, hace nueve años era imposible que una mujer en una comunidad indígena dijera "no me voy a casar con ese hombre porque hay arreglo familiar". A partir de 1993, de la Ley de Mujeres, cada vez se repite más el ejemplo de muchachas que me dicen "no me voy a casar con ese hombre". Es más, "no me voy a casar ahorita, no estoy pensando en casarme". Mujeres de 15 ó 16 años que están tomando esa decisión.
En ese sentido, no podemos decir que vengan de afuera a decirles a las mujeres indígenas qué es liberación y qué no es, pues finalmente son ellas las que van a construir ese proceso.
Entre las 24 personas que conformarán la delegación que vendrá a la capital del país en la Caravana de la Paz, ¿cuántas mujeres hay?
Son cuatro mujeres, una de ellas es "Susana", estuvo en los diálogos de Catedral en 1994, y es muy popular adentro de la organización porque ella y "Ramona" fueron las que promovieron la Ley de Mujeres, o sea, es de las primeras organizadoras del EZLN y de las primeras mujeres organizadoras dentro del EZLN, o sea, es una de las fundadoras del EZLN.
Hay una compañera que es de la zona de este lado, de la zona tojolabal, que se llama "Fidelia"; otra que es de la zona de Los Altos-Selva, que se llama "Esther", y una más que tiene mucha antigüedad, muy organizadora, o sea de mucha experiencia en esto que te estoy explicando de cómo las mujeres se organizan también para luchar contra nosotros, decimos nosotros, que se llama "Yolanda". Esas cuatro...

¿No viene "la Mar"?

No, Mariana, mi esposa, desafortunadamente no viene (risas).

¿Tú crees que el surgimiento del EZLN, de alguna forma, coincide con los cambios tan brutales que ha vivido la mujer mexicana en los últimos años?

Estamos sintonizados en la misma frecuencia. ¿Qué otro sector ha sido tan marginado además del indígena? Pues el femenino. Hasta tal punto que no sólo su valoración como ser humano no dependa de las características que la hacen humana, sino de la situación objeto. Vas a ser una mujer triunfante si reúnes ciertas condiciones de belleza que además estoy poniendo yo, como varón, que soy el que digo palomita o tache, o medio punto.
Las mujeres dicen "sí es cierto, a mí me pasa lo mismo de otra forma, aunque no sea indígena, pero me pasa como mujer".

¿Y los jóvenes?

Ellos también. Aparte de una clase política que agotó el discurso político, y su propia práctica hizo que política fuera equivalente a corrupción, cinismo, todo eso. También los jóvenes enfrentan una marginación. Finalmente, los jóvenes pueden ser tolerados en la medida en que, bueno, se les va a pasar. O sea, va a llegar el calendario a darle la madurez que necesita que va a ser conformismo, entrarle a la lógica de la sociedad y todo eso, pero durante todo el tiempo que sea joven va a ser un poco combativo. Sí, va a ser un poco tolerado, porque finalmente se le va a pasar de alguna manera...

¿Qué le dirías a estos jóvenes para que sean solidarios, para que crean en algo, para que tengan ganas de luchar por lo que creen, para que se preocupen por su país?

Les diría que deberían de entender que al final uno va a pagar los costos. No es cierto que el cinismo y el egoísmo tenga paga. Si al final se van a encontrar con una vida vacía, no sólo vacía como seres humanos, sino también en su entorno social, finalmente van a ver que construyeron sus relaciones personales, de pareja o de sus amistades, con base en ese cinismo, en cúanto me das y cuánto te doy. O sea, en una relación comercial.
Lo que está en juego en esta sociedad, nosotros decimos, en el mundo nuevo, es que tiene que ser un mundo bueno además de que sea nuevo, que el ser humano se sienta satisfecho, que pueda llegar al último día de su vida y diga: "valió la pena vivir, hice lo que tenía que hacer".
Entonces, si uno lo ve así, de esa forma, no puede pensar: "voy a perder más si dedico mi tiempo hacia los demás", "si dedico esfuerzo hacia los demás, porque de una u otra forma también me lo estoy dedicando a mí, no nada más a ellos". Yo sé que suena medio retórico, pero esa es la verdad.

Todo lo que nos rodea nos lleva al consumismo. ¿Cómo volvernos en mejores seres humanos? ¿Cómo evitar depender de una tarjeta de crédito, como es el caso de Sofía, que la pobre todavía debe muchísimo?

¿Es barzonista? (risas)

En su momento lo fue. La pobre debe ahorita créditos diferidos que hizo desde junio pasado.

Está como el país.

¿Qué les puedes decir a estos jóvenes que sueñan en comprar un Volvo último modelo con CD y aire acondicionado y se van a Miami para su shopping? ¿Si ven tanta corrupción y oyen tanta violencia, y prenden la televisión y ven los talk shows, son muchas cosas? Se diría que tú estás a salvo de todo esto. ¡Qué suerte tienes de estar aquí rodeado por estas montañas, en medio de esta selva, de esta naturaleza!

Y de estos soldados (risas)... Esos son los que nos quieren matar... Bueno, pues así, lacónicamente, les diría que apaguen la televisión y enciendan un libro. Lo que nosotros pensamos que lo que hay que ver en el otro es un espejo. En el caso de los jóvenes que enfrentan muchas resistencias de la sociedad y críticas, y a veces incluso golpes por sus manifestaciones culturales, no sólo que luchen por el reconocimiento a sus valores culturales, sino también que aprendan a respetar al otro, porque hay otro sector social que, ése sí, unánimemente es despreciado por todos, a diferencia, y ése es nuestro honor de aquí, que es la tercera edad, ¿no?
Dicen, finalmente, porque eres de edad mayor, estás marginado, despreciado, no sólo por los de tu edad, sino también por los jóvenes, por tu trabajo. A diferencia de aquí, son los sabios, se les cuida mucho, son los que te van a orientar y eso, fuera. En el resto de la sociedad, a toda la carga y presiones se les va a agregar otra carga.
Entonces, los jóvenes tienen que entender eso. Es un problema de calendario, es un problema de ser cada quien, de ser diferente. Nosotros pensamos que este nuevo mundo sólo es posible si reconoce que está formado por diferentes, y que cada quien tiene que reconocer que es diferente, y que es posible convivir con ellos.
También les diría que no pienso que el éxito consiste en el modelo de auto que tengas. Está bien, pero, ¿reconoces que para otro el éxito es otra cosa? Nosotros no estamos pidiendo a esa gente que deje su carro, o que lo cambie por uno más modesto. Decimos: "está bien, nosotros no te queremos cambiar esos gustos, pero nosotros tenemos otros. Reconoce que tenemos un lugar. No nos mires nada más a la hora que pasa el carro. Ni trates a los indios de patarrajados".
No puede ser que este país a nivel de toda la sociedad utilice para valorar a una persona no su capacidad intelectual, no su disposición al trabajo, sino su color de piel, su cultura, o cosas tan ridículas como si huele mal o da mal aspecto. En todos los parámetros de belleza, pues, que están también contrapuestos en uno u otro lado. O sea, la mujer hermosa es la rubia, de ojos claros, delgada, anoréxica decimos nosotros, y todo lo que se vaya alejando de ese modelo de belleza es feo. ¿Por qué? Si nosotros tampoco estamos proponiendo que el modelo de belleza femenino sea chaparrita, morena, gordita, etc., como son la mayoría de color, como cualquier gente, las indígenas. Y, bueno, "todo lo que se aparte de eso es feo". ¡No! Nosotros nos estamos oponiendo al fundamentalismo que sí detectamos en la sociedad, incluso en sectores pensantes, como ciertos intelectuales.
Queremos que nos valoren por nuestra capacidad de trabajo, por nuestra disposición, por nuestra inteligencia, no por nuestro color de piel.

Mañana el "Subcomandante Marcos" hablará sobre el amor.


Guadalupe Loaeza por Reforma, La Realidad, Mexico




"Madame!", ha esclamato con le braccia aperte. "Monsieur!", gli ho risposto mentre avanzava per la spianata (di Aguascalientes), in compagnia del Comandante Tacho e del Maggiore Moisés. Nonostante il suo passamontagna, l'ho riconosciuto. Era proprio uguale, però totalmente diverso. Molto più magro, più alto e più giovane.
Più che un guerrigliero insorto in armi, il Subcomandante Marcos pare un personaggio di uno qualsiasi dei film di Steven Spielberg. La trama sarebbe, naturalmente, quella di un uomo che ha deciso di andarsene a vivere nella Selva Lacandona per difendere i diritti degli indigeni di uno stato dimenticato da più di cinque secoli.
D'altra parte, è vero che Marcos è stato, in qualche modo, da sette anni, un protagonista essenziale nell'evidenziare di fronte alla società civile messicana e a tutto il mondo, l'atroce abbandono in cui vivono le comunità indigene del Chiapas.
Abbiamo parlato più di due ore con il portavoce dell'EZLN. In mezzo ad una pace inconcepibile, dato che eravamo così vicino a Guadalupe Tepeyac, municipio dal quale non si è ancora ritirato l'Esercito messicano. Con lui parliamo dell'uso della sua immagine, delle donne zapatiste, dei giovani, della postmodernità, del razzismo, della società civile, della sua famiglia, di "la Mar" - sua moglie - e dell'amore.

Quando mi sono resa conto che sarei venuta a intervistarti a La Realidad per conto del mio giornale, mi sono detta: "Che barba con il 'Sub'. Gli hanno già fatto così tante interviste". Che pensi di questo culto della personalità che aleggia intorno al "Subcomandante Marcos", soprattutto in vista della prossima visita dell'EZLN alla capitale del paese?

Bene, da una parte ci preoccupa specialmente il fatto che ultimamente l'attenzione per la mobilitazione che stiamo per fare per la pace in Chiapas si sia diretta verso "Marcos". Così diventa Fox contro "Marcos". Sì, questo ci preoccupa perché non è quello che vogliamo: né lo desidero io come persona né lo vogliamo come organizzazione.
Un momento... qui non c'è in gioco se "Marcos" è più popolare di Fox, né se il passamontagna se lo toglierà o no. In gioco qui è se una guerra finisce una buona volta. Ossia, non stiamo mettendo delle toppe perché poi tutto torni a ripetersi... E se questo paese riconoscerà alla fine che noi, come indigeni, abbiamo uno spazio. O no?
Ci disturba che in questo mondo soprattutto mediatico ci si polarizzi in questo senso. La polarizzazione di adesso non sta solo nel fatto che possano dire "sono a favore o sono contro la marcia", c'è pure una polarizzazione di individualità, Fox e "Marcos", e si stanno dimenticando due problemi fondamentali. Dalla nostra parte, quella degli zapatisti, diciamo, dietro "Marcos" c'è un movimento indigeno in lotta per il proprio riconoscimento e dietro Fox c'è il tentativo di una nazione che sta per trasformarsi totalmente in un paese nuovo, democratico, giusto, eccetera, cioè quello per cui si è votato il 2 luglio.
In un modo o nell'altro, quando si mette a fuoco così la figura di Fox, ci si dimentica questa situazione molto complessa e complicata. Un'autentica sfida, più grande di quella col narcotraffico, è quella che si presenta al Governo di Fox. E dalla parte di "Marcos" ci si dimentica pure la sfida che deve affrontare l'EZLN: non quella che "Marcos" possa togliersi il passamontagna e condurre una vita normale, ma che un'organizzazione che si è preparata per la guerra per 10 anni e che velocemente ha iniziato a parlare, possa fare politica come qualsiasi cittadino, senza bisogno di coprirsi il volto, di stare nella clandestinità e di sfidare tutto il mondo con le armi.
Questo è quello che davvero è in gioco: un paese che confida di poter dar soluzione ad un processo di pace, che riconosce di avere un debito pendente con i popoli originari e che purtroppo si sta invece fissando su due persone.
Quello che noi stiamo cercando di fare è di continuare ad insistere che quello non è il problema. Ti aggiungo un'ultima cosa: i nostri passamontagna non sono marca Benetton. Sono marca Lo Scampolo (risate). Li facciamo noi.

Non ero più venuta a San Cristóbal dal 1993. Allora mi aveva richiamato l'attenzione la condizione tanto triste della donna indigena, che non portava neanche le scarpe, mentre gli uomini andavano calzati. Nove anni dopo, ritorno a San Cristóbal e come prima cosa che vedo? Spettacolo! Domino's Pizza, una parabolica e un'indigena con un carico di legna e scalza. Com'è possibile che nell'epoca della modernità, della globalizzazione, possiamo ancora vedere queste manifestazioni di profonda emarginazione della donna? Che succede con le donne dell'EZLN?

Quello che noi vediamo è che in questa modernizzazione e globalizzazione, gli indigeni non hanno spazio e le donne nemmeno. E qui voglio usare le parole delle compagne. Loro ci dicono: "Noi stiamo peggio di voi, perché voi siete emarginati ed oppressi come poveri e come indigeni, e noi oltre che come povere e come indigene, anche come donne. Dobbiamo lottare contro il sistema che ci ha emarginato come indigeni, contro un sistema che non ci dà opportunità di sviluppo sociale, però dobbiamo anche lottare contro voi in tutto questo sistema patriarcale. Quello che per noi significa liberazione, lo decideremo noi: sì, come zapatisti; sì, come indigeni; però soprattutto, come donne".
Dentro le comunità zapatiste, le donne hanno un loro proprio movimento, che ha provocato effetti dentro l'EZLN nel momento in cui hanno ottenuto che la Legge delle Donne smettesse di essere un foglio di carta e diventasse realtà. Cioè, nove anni fa era impossibile che una donna in una comunità indigena dicesse: "non mi sposerò con questo uomo perché si sono messi d'accordo fra le famiglie". A partire dal 1993, dopo la Legge delle Donne, succede sempre di più che delle ragazze mi dicano "non mi sposo con questo uomo". E anche, "non mi voglio sposare ora, non sto ancora pensando di sposarmi". Sono donne di 15/16 anni che prendono questa decisione.
In questo senso, non possiamo dire che ci sia gente che viene di fuori a dire alle donne indigene che cos'è liberazione della donna e che cosa non lo è, sono loro stesse che stanno costruendo questo processo.

Tra le 24 persone che formeranno la delegazione che verrà nella capitale del paese con la Carovana della Pace, quante donne ci sono?

Sono quattro le donne: una è "Susana", che è stata nei dialoghi della Cattedrale nel 1994 ed è molto popolare dentro l'organizzazione perché lei e Ramona sono state quelle che promossero la Legge delle Donne, ossia, è fra le prime organizzatrici dell'EZLN e fra le prime donne che si sono organizzate nell'EZLN, ossia, è una delle fondatrici dell'EZLN.
C'è una compagna che è di questa zona, della zona tojolabal, che si chiama "Fidelia"; un'altra che è della zona de Los Altos-Selva, che si chiama "Esther" e la quarta è molta anziana, un'organizzatrice, ossia una donna che ha molta esperienza in questo di cui ti sto parlando, cioè di come le donne si organizzano anche per lottare contro di noi..., che si chiama "Yolanda". Sono queste quattro...

Non c'è "la Mar"?

No, Mariana, mia moglie, sfortunatamente non viene (risate).

Tu credi che la nascita dell'EZLN, in qualche modo, coincida con i cambiamenti così radicali che ha vissuto la donna messicana negli ultimi anni?

Siamo sintonizzati sulla stessa frequenza. Quale altro settore è stato tanto emarginato oltre a quello indigeno? Quello femminile. Fino a tal punto che non solo la valorizzazione della donna come essere umano non dipende dalle caratteristiche che la fanno umana, ma dalla situazione di oggetto. Sarai una donna trionfante se riunisci certe condizioni di bellezza che in particolare sto decidendo io, come maschio, che sono quello a cui devi piacere.
Le donne dicono "sì, è vero, a me succede lo stesso in un altro modo, non perché indigeno, ma come donna".

E i giovani?

Loro anche. A parte una classe politica che ha prosciugato il discorso politico e nella sua pratica ha fatto sì che politica fosse sinonimo di corruzione, cinismo, di tutto... Anche i giovani si scontrano con l'emarginazione. E i giovani sono tollerati solo nella misura in cui... gli passa. Ossia, quando arriva il momento della maturità che serve per diventare conformista, per entrare nella logica della società, perché invece durante tutto il tempo che rimane giovane, resta troppo combattivo e quindi è poco tollerato, finché non cambia un po'...

Che diresti a questi giovani affinché siano solidali, perché credano in qualcosa, perché abbiano voglia di lottare per ciò in cui credono, perché si preoccupino per il loro paese?

Direi loro che dovrebbero capire che alla fine uno pagherà tutti i costi. Non è vero che il cinismo e l'egoismo paghi. Alla fine si troveranno con una vita vuota, non solo vuota come esseri umani, ma pure senza un suo contorno sociale e vedranno che hanno costruito le loro relazioni personali, di coppia o le loro amicizie, sulla base in questo cinismo, in base al tanto mi dai altrettanto ti do. Ossia, sulla base di relazioni commerciali.
Quello che è in gioco in questa società, e quindi nel mondo nuovo, è che deve essere un mondo buono oltre che nuovo, dove l'essere umano sia soddisfatto, dove possa arrivare all'ultimo giorno della sua vita e possa dire: "ne è valsa la pena, ho fatto quello che dovevo fare".
Allora, se uno vede così le cose, in questo modo, non può pensare: "perderò qualcosa se dedico il mio tempo agli altri, se dedico i miei sforzi agli altri, perché devo interessarmi di me stesso, non degli altri". Io so che può suonare un po' retorico, però questa è la verità.

Tutto quello che ci circonda ci porta al consumismo. Come possiamo diventare degli esseri umani migliori? Come evitare di dipendere da una carta di credito, come è il caso di Sofía, che adesso è piena di debiti fino al collo?

È barzonista? (risate)

Una volta lo è stata. La povera adesso deve dei crediti differiti che aveva stipulato nel giugno scorso.

E' nelle stesse condizioni del paese.

Che puoi dire a quei giovani che sognano di acquistare una Volvo ultimo modello con CD e aria condizionata e vanno a Miami per il loro shopping? Che vedono tanta corruzione e tanta violenza, e accendono la televisione e vedono tutti quei talk shows? Se ti dicessi che tu sei in salvo da tutto questo? Che fortuna che hai di stare qui circondato da queste montagne, in mezzo a questa selva, a questa natura!

E da questi soldati (risate)... da quei soldati che ci vogliono uccidere... Bene, così laconicamente, direi loro di spegnare la televisione e di accendere un libro. Quello che noi pensiamo è che vedere nell'altro è come guardare in uno specchio. Ai giovani che si scontrano con le molte resistenze della società e le critiche e a volte addirittura sono puniti per le loro manifestazioni culturali, direi che non lottino solo per il riconoscimento dei loro valori culturali, ma anche che apprendano a rispettare l'altro, perché c'è un altro settore sociale che, all'unanimità è disprezzato da tutti, ed è un punto d'onore che qui da noi non sia così: quello della terza età, no?
Infatti ti emarginano perché sei anziano, ti disprezzano e non solo quelli della tua età, ma anche i giovani, anche i tuoi colleghi. Qui invece, i vecchi sono i saggi, li si protegge molto, sono loro che ti danno l'orientamento. Nel resto della società, a tutti arrivano pressioni e si accolla loro altro ancora.
Allora, i giovani devono capire ciò. È un problema di calendario, è un problema di essere ciascuno se stesso, di essere differente. Noi abbiamo pensato che questo nuovo mondo è possibile solo se riconosce che è formato da differenti e che ciascuno deve riconoscere che è differente e che è possibile convivere fra tutti.
Direi anche loro che non penso che il successo consista nel modello di auto che hanno. Va bene, però, accetti che per un altro il successo è un'altra cosa? Noi non stiamo chiedendo a questa gente che molli la sua macchina, o che la cambi con una più modesta. Diciamo: "sta bene, noi non vogliamo cambiare i tuoi gusti, però ne abbiamo altri. Riconosci il nostro diritto ad un posto. Non guardarci solamente ora che passiamo con la carovana. E non trattare gli indios da lebbrosi".
Non può essere che questo paese a livello di tutta la società valuti una persona non in base alle sue capacità intellettuali, non per la sua disponibilità al lavoro, ma per il colore della sua pelle, il suo grado d'istruzione, o per cose tanto ridicole come se puzza o ha un brutto aspetto. E tutti i parametri di bellezza sono ben strani. Ossia, la donna bella è la bionda, con gli occhi chiari, magra, anoressica e tutto ciò che si allontani da questo modello di bellezza è brutto. Perché? Noi non stiamo proponendo che il modello di bellezza femminile sia piccolina, scura, grassoccia, ecc., come sono la maggioranza delle donne di colore, come la maggioranza della gente, come le indigene. E così, "tutto ciò che è diverso da ciò è brutto". No! Noi ci stiamo opponendo ad un fondamentalismo che abbiamo verificato nella società, addirittura in settori benpensanti, come in certi intellettuali.
Vogliamo che ci valutino per la nostra capacità di lavoro, per la nostra disponibilità, per la nostra intelligenza, non per il colore della nostra pelle.

Domani il "Subcomandante Marcos" parlerà dell'amore...

Guadalupe Loaeza per Reforma, La Realidad, Messico


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